LA ÑORA DISTRIBUYE Y EL CORTO COMO ESPACIO DE LIBERTAD

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Por Martín Román.

Hay un sentir general de que el cortometraje es una especie de escuela, el primer paso que toda persona que quiera dirigir un largometraje debe dar. Ese sentir no está únicamente en el público ajeno a la creación audiovisual, también está instalado en los mismos profesionales del sector. Esa es una mentalidad mercantilista de la creación cinematográfica. Cierto que levantar un proyecto audiovisual cuesta bastante dinero, pero eso no debería restarle valor a la creación en sí. El cortometraje es un formato audiovisual con valor propio, ni menor ni mayor que el que pueda tener el largometraje, una tvmovie o una serie. ¿Alguien cree que los cuentos de Cortazar o Chejov son obras menores? No me diréis que nunca os habéis emocionado con un cortometraje porque sólo dura 5 o 20 minutos. ¿Los primeros cortos de Tim Burton son obras menores si las comparamos con sus largometrajes? La única forma de revertir esta percepción del cortometraje como escalón, y que puede perjudicar la creatividad del director, es dando visibilidad a los cortometrajes.

Si un director tras lograr filmar su primer largometraje decide que no quiere volver a dirigir un cortometraje, que es un paso atrás en su carrera, creo que está cerrando la puerta a poder experimentar con su propia creatividad. Debido al costo que conlleva levantar una obra audiovisual, en un largometraje uno se encuentra con que su visión artística empieza a estar contaminada (a veces para bien, la mayor parte de las veces para mal) por una serie de actores que al ver su dinero y negocio en juego deciden imponer (las veces que es para bien es porque proponen –y con acierto-) sus criterios: “quitas esta alusión a la religión o la política para no molestar a una parte del público“, “en lugar de este actor desconocido me pones esta cara famosa“, “hay que meter un plano en que el protagonista se sirve una pizza precocinada…” Y a veces hay que claudicar para levantar tu película (¿seguro sigue siendo tuya?). Sí, lo acepto, este último paréntesis se escribió con ciertas dosis de demagogia, a mí también me apetece dirigir largometrajes, pero he visto estos factores en preproducciones de largometraje y sé que nunca he tenido que enfrentarme a ninguna imposición de esta índole cuando he escrito y dirigido un corto.

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Pero se puede revertir esta situación. Lleva tiempo, más que años. En España empieza a haber cortometrajistas de renombre, quizá el más famoso sea Chema García Ibarra, pero también están Álex Montoya, Óscar Bernacer, (por citar algunos que además son amigos) ¿Era eso posible hace diez años? Creo que nadie se imaginaba un presente así. A ello han ayudado mucho las redes sociales, los festivales y en gran medida las distribuidoras que se han preocupado de que sus obras llegaran lo más lejos posible.

Cuando llegué a México busqué una distribuidora para uno de mis cortos. Sorpresa, no existía ninguna. Los cortos no encontraban toda la difusión deseable aunque sí existían festivales como ShortsShorts en DF, festival que recientemente ha lanzado su propuesta Noches de Cortoteca, un evento mensual que espero se consolide y aumente en fechas y sedes, o el apoyo del IMCINE a sus cortos. El caso es que junto a mis amigos, que hoy son también mis socios, era un tema recurrente. Veíamos que el cine mexicano estaba en un buen momento, su cine de autor triunfa en festivales (Reygadas, Franco, Escalante, Markovitch –aunque argentina lleva 20 años en estas tierras-) y tiene una taquilla respetable en los cines comerciales del país, y el cine comercial está arrastrando de nuevo al público mexicano a ver su cine (Alazraki, Derbez, Del Amo, Higareda, por no hablar de aquellos que triunfan en Hollywood). Además, algunos de los cortos en los que colaborábamos o llegaban a nuestras manos tenían muy buena calidad, era una representación menor pero la conclusión a la que llegamos es que si el cine mexicano vive un buen momento tiene que haber un montón de directores de cortometrajes con trabajos increíbles, “Deberíamos montar nosotros una distribuidora de cortos…” y la charla de bar se convirtió en realidad.

Unos cuantos emigrados (Llanos Gómez, Sonia Sánchez, Sam Baixauli y un servidor), y una productora mexicana (Mariana Martínez) hemos unido nuestras fuerzas e ilusiones para dar vida a La Ñora Distribuye, la primera distribuidora de cortometrajes en México. Todos somos profesionales del audiovisual y en nuestra trayectoria hemos participado en varios cortos con diferentes roles que abarcan casi todas las áreas (a excepción de sonido creo que entre todos hemos tocado todos los palos). Sabemos que como directores, una vez acabado el corto empieza el verdadero via crucis. Cuando somos principiantes pensamos que sólo por la calidad del mismo llegará a todos lados pero entonces nos encontramos con el burocrático mundo de los envíos. Horas engullidas rellenando formularios y decepcionantes noes que nos hunden en la miseria y pueden empujarnos a desistir con la distribución. Una distribuidora se puede involucrar emocionalmente en los envíos pero como su trabajo consiste en eso, en enviar cortos, nunca se va a detener por un “no”. Además La Ñora sólo acepta aquellos trabajos en los que crean sus socios, que cumplan nuestros “estándares de calidad”. Y esto tiene trampa… Los estándares no se limitan a valores técnicos, si grabas en miniDV porque era lo que tenías a mano y suples tus carencias con ingenio y nos emocionas, estás cumpliendo estos estándares, si grabas a 4k, con grúas, steadycam, cromas, drones… y nos aburres, no estás cumpliendo los estándares. Somos cinco socios más nuestra coordinadora de distribución, Ludmila Bollati, y nuestra community manager, Verónica Jiménez (de ComunikarT), y no votamos sólo según nuestros propios gustos caprichosos, sino que valoramos diferentes puntos antes de emitir nuestro veredicto.

corto presente

Iniciamos nuestra distribución en julio con 2 cortometrajes en distribución, hoy hay 7 en distribución y 3 en ventas con varios cortos a punto de incorporarse en el catálogo. Entre ellos HISTORIAS de Ana Ireri Campos, premio especial del público de la selección on-line en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2014, uno de los festivales más importantes de Latinoamérica y del que La Ñora se convirtió en patrocinador oficial. Y como nos apasiona el cine y los cortos ya tenemos una primera coproducción junto a Fernando Gómez (quien ya produjera VOCABULARIO), titulada HIJO MÍO y dirigido Sam Baixauli. Seguimos con toda la ilusión y aprendemos cada día.

Cumplimos en breve seis meses de vida. Queremos ver tus cortometrajes y aunque radicamos en México recibimos trabajos de todo el mundo. Esperamos que estos seis meses sólo sean el germen de una labor de muchos años.

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¡Larga vida al corto!

¿LA FIESTA DEL CINE MEXICANO?

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Por Martín Román.

Ayer, martes 28 de mayo, se celebró la 55 Ceremonia de Entrega del Ariel, los homólogos a los Goya de la Academia del Cine Mexicano. A punto de cumplir mi primer año en DF tenía muchas ganas de verlos pues además conocía a algunas de las personas nominadas. Con mis compañeros de piso, Sam Baixauli y Sonia Sánchez (editores de cine) preparamos una cena a base de botana (así se le llama al picoteo en estas tierras) a la que se sumó mi amiga Mariana Martínez (actriz y productora con quien adapté la obra Casting Porno) para plantarnos ante la tele como si fuéramos futboleros ante una gran final.

Como no tenemos antena de televisión nos pusimos a buscar la retransmisión on-line del evento. Buscábamos y buscábamos pero no lo encontrábamos, lo intentamos incluso en rojadirecta.com, pero ni por esas. Dejamos mensajes en Facebook y Twitter por si alguien tenía el link correcto. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que otras personas estaban en la misma situación que nosotros, no había retransmisión. Habíamos escuchado que Canal 22 lo iba a retransmitir, sí, pero será el jueves 30 en diferido, ¿españoles, os imagináis una final de Copa del Rey en diferido? ¿mexicanos, os imagináis que retransmitieran hoy la épica final del América contra Cruz Azul? ¿A quién le puede importar cuándo ya se saben los resultados? Teníamos la cena, unas cervezas… y Twitter, así seguimos la gala. Nos llevamos alegría por los premios de Carlos Hidalgo, fotógrafo de la película que están montando en estos momentos Sam y Sonia, el de Afredo “El Tigre” Mora, por mejor maquillaje y a quien pude conocer en Microteatro México con su debut en la actuación, y el de Roberto Sosa a mejor actor, primo de Mariana. Ahora estamos deseosos de ver El Premio, la puesta de largo de la reputada guionista Paula Markovitch, la gran triunfadora de la noche cuyo trailer pueden ver a continuación:

Probablemente una gala de estas características no vaya a ser un evento de máxima audiencia pero si las televisiones no apuestan por el cine mexicano tal vez la Academia debería suplir esta falta de interés. En la era de Internet se puede lograr la retransmisión a un bajo coste, recordemos que el 15-M estuvo retransmitiendo en directo desde la calle la Acampada de Sol. No soy técnico pero no debe ser muy complicado, sobretodo para una Academia de Cine con expertos en este campo en sus filas.

No sé si el cine mexicano vive su mejor momento, pero sé seguro que no está en el peor como es el caso de España (mal momento por nuestros políticos, a nivel creativo es otra cosa). Dos años seguidos han recibido premios importantes en Cannes películas como Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas), Después de Lucía (Michel Franco) y Heli (Amat Escalante), y la taquilla acaba de ser reventada con la comedia Nosotros los nobles (Gary Alazraki). Es buen momento para sacar pecho y la mejor manera es dando difusión a sus premios. Me podrán decir que la Gala sí fue retransmitida, pero fue en televisión de pago. Todos hemos escuchado la queja de que la gente no va a ver cine mexicano (creo que sólo estadounidenses, ingleses y franceses van a ver su cine patrio) entonces ¿alguien es tan iluso para creer que van a pagar por ver la gala? ¿no sería mejor que se le pusiera en bandeja al espectador la gala y que se quedara con el gusanillo de cómo estará El Premio, El Fantástico mundo de Juan Orol, La demora, La vida precoz y breve de Sabina Rivas o Cuates de Australia? Aunque vayan a comprarlas luego piratas, tal vez si descubren que sí les gustan la próxima vez que vayan a un cine opten por ver una mexicana.

Pinchando AQUÍ pueden ver la lista de galardonados, felicidades a todos.

DOS SEMANAS EN DF

Llegué en un momento movidito al DF.

Por Martín Román.

Se cumplen dos semanas de mi llegada a México y como es lógico mis compañeros de blog me piden que el artículo verse sobre las primeras impresiones.

Pues uno de los sentimientos que más me han acompañado durante estas semanas es el de “pena“. Pena que se parece mucho a la rabia porque he seguido informándome de lo que sucede en España a nivel ecológico, económico, político y social.

Afortunadamente otros sentimientos me han acompañado estas dos semanas.

Temor. Entre la decisión de venirme a México y aterrizar en DF pasaron sólo tres semanas. Todos los miedos en los que podía haber pensado en ese tiempo aparecieron durante las 15 horas de vuelo. Afortunadamente desaparecieron al cruzar la aduana.

Calidez. Con la que me recibió El Inquilino Guionista en el aeropuerto, calidez sólo comparable con la vehemencia de algunas de sus afirmaciones del facebook. Fue una suerte que me recogiera y empezara a introducirme en la vida social de México. Ayuda que sirve para conocer que expresiones como “sí” no significan mucho y que a veces hay que conseguir que te digan “siempre sí” para confirmar. ¡Gracias, cuate!

Desconcierto. Al segundo día de estar en México una productora quería conocerme tras haber visto mi bobina. No lo podía creer ¿¡Llegaba y besaba el santo!? Me quería tener en cuenta para varios proyectos. En España hace mucho que no pasa eso. Falta ver condiciones y plazos, pero sentir que las cosas se mueven te hacen afrontar los días con otra actitud.

Emoción. Porque al tercer día tras poner un anuncio en Fric Martínez, comunidad de cine, televisión y publicidad, recibía una oferta de trabajo que consistía en guionizar y dirigir una serie documental sobre turismo cinegético.

Desilusión. Al asistir a la cita con El Productor Taxidermista (esto se merece un artículo a parte y estará disponible en la página de El Inquilino próximamente). Aunque no me gusta especialmente la caza, el trabajo era atractivo: viajar por el país recorriendo diversas reservas de caza y no sólo hablar de caza, también de la riqueza ecológica que encierran sus parajes. La desilusión vino al hablar del sueldo. Decliné la oferta.

Alegría. Al encontrarme aquí con dos amigos editores de vídeo: Sam Baixauli y Sonia Sánchez Carrasco, con quienes me salté la ley seca del fin de semana de las elecciones. Aquí durante los dos días previos a la votación no se puede vender alcohol. Ambos empezaron montando un largometraje y ahora se encuentran montando una serie documental dirigida por Jorge Ramírez Suárez. A continuación empalman con otro largo documental en el que se desarrolla la idea del corto de la joven promesa del cine mexicano Betzabé García. El corto lo podéis ver pinchando aquí.

Con Sonia y con Sam en Teotihuacán. No todo va a ser trabajar.

Pesadez. Aunque la comida está muy rica, el exceso de harina de maíz y de grasa se nota.

Sorpresa. Por lo bien que funciona el transporte público. Un viaje en metro vale 3 pesos, unos 18 céntimos de euro y los trenes pasan cada tres minutos. Curiosamente este dato no aparecía en los anuncios que la Comunidad de Madrid ponía diciendo que el metro de Madrid era de los más baratos del mundo.

Compromiso. El Inquilino me invitó a la presentación de un videoclip. El productor y director del mismo va a producirle un corto que ha escrito con Talía Juana y que van a codirigir. Tras un par de vinos empezaron a hablar del proyecto, yo me alejé por no molestar. Pero como Sergio Solares, que así se llama el productor de FungiFilms, estaba de estreno y era requerido en sucesivas ocasiones la conversación era entrecortada. En una de las interrupciones me acerqué a los directores y les dije que si bien soy guionista podían contar conmigo aunque fuera para cargar camiones. El Inquilino me preguntó “Tú también eres ayudante de dirección, ¿no?“. Me subía al barco. Empiezo mi andadura en al audiovisual mexicano. Ya hemos tenido la primera reunión para ir preparando el plan de rodaje.

Talía y el “lisérgico” Inquilino, directores de El Manual Vaquero.

Humedad. Llueve todas las tardes, a veces diluvia. Si te olvidas del paraguas llegarás todo mojado. Si lo llevas te puede pasar que lo único que no se te moje sea de los hombros a la cabeza.

Solidaridad. La que me ha brindado la Asociación El Garfio de Escritores CinematográficosRaúl Flores y Antonella Samaniego me recibieron en la sede y me explicaron en qué consistían sus actividades y me invitaban a su taller semanal que consiste en leer en voz alta el trabajo uno de los guionistas y luego entre todos critican para buscar la forma de mejorar la obra. Tuve la suerte de escuchar el trabajo de Arturo y junto a ElíasHoracioRaúl y Antonella sacar conclusiones. Nunca había escuchado la lectura de un guión completo. Es importante que el lector aporte a los personajes la entonación y la intención y Arturo lo clavó. Fue ameno e instructivo. Lo recomiendo como actividad para amigos guionistas. Además te obliga a escribir pues cada cierto tiempo has de mostrar tu trabajo al resto de compañeros.

El Garfio, ese gancho con el que atrapar al espectador.

Embriaguez. Con las chelas literarias a las que me invitó a asistir Raúl Flores, de El Garfio. Los miércoles se reúnen en una cantina de Coyoacán, hermoso barrio al sur del DF, novelistas, guionistas, productores, directores alrededor de una mesa para echar unos tragos e intercambiar experiencias e impresiones. Allí conocí a tres directores José Luis Gutierrez, Victor Ugalde e Iván Lipkies, éste último me habló de un director español que se afincó en México y hoy es uno de los decanos del cine de este país, en su IMDB cuenta con 74 entradas como director. Ahora tiene 103 años, uno más que Manoel d’Oliveira. Su nombre, Miguel Morayta. A ver si consigo conocerlo.

Reafirmación. En mi decisión de emigrar porque pasando revista ganan por goleada las buenas sensaciones a las malas. Si seguirá todo siendo tan chido nadie lo sabe pero los ánimos están altos y eso da ánimos para seguir levantándome por las mañanas y luchar por hacerme un hueco en la industria audiovisual de este país y de esta megalópolis. Espero estar el tiempo suficiente para entender la letra de la canción que cierra este artículo, entonces, dicen, seré un verdadero chilango.