10 CONSEJOS GUIONÍSTICOS QUE NADIE ME HA PEDIDO

Por Gabi Ochoa

Ha sido terminar el año (y comenzarlo) y han emergido las listas de lo mejor, lo peor, lo más fistro,… de todo. A mi, la que más gracia me ha hecho es esta lista de los corruptos de este año. Eso, de todo hay.

Y yo no iba a ser menos. Tarde, pero nunca es tarde, si la lista es fistra y la mía lo es. Porque para qué ponerse sesudos. En esto del guión tengo dos o tres certezas, y creo que las olvidé en algún momento.

En todo caso, aquí van mis 10 consejos guionísticos que nadie me ha pedido:

– “Escribe con la pistola en la nuca”. Sí. No es literal, que no está la cosa… pero piensa que la tienes, piensa que te presionan. Cuando nos relajamos no es que procrastinemos, es que somos los putos reyes de mirar vídeos de perritos y gatitos. Ah! La frase de arriba no es mía, es de Sanchis Sinisterra.

Que monos, eh! ^.^

– Insiste. No pares nunca. Nunca te rindas. O si te rindes, que sea una rendición parcial, para coger fuerzas, para cambiar de tercio. No sabéis la gente que he visto caer en el camino. Yo a veces me he rendido, de hecho últimamente y todo, pero siempre termino aplicándome aquella frase tan cutre de película de Van Damme “Retroceder nunca, rendirse, jamás”

Para muestra un botón: Mod Producciones dice en su página que no recibe gente. Aunque luego lo desmintió Fernando Bovaira en la Roda de Guions organizada por EDAV y CulturArts, yo ya lo sabía. Había pedido cita y había ido. Ellos mismos me lo corroboraron: lo hacen para evitar las avalanchas. Me pasa igual con un productor “de cuyo Velvet no quiero acordarme”. Alguna vez quedaremos aunque sea para hablar de cosas de padres 😉

– Deja Instagram, twitter y Facebook. O déjalo por un tiempo. Deja de dar likes a las fotos de López Lavigne, a los post graciosos de Ramírez Mascaró y Alberto López y favs a David Muñoz. De verdad, eso no te da trabajo, te hace estar en la pomada, pero dime la verdad: ¿Vives de comer pomada? No. Pues ale, a escribir ceporro.

No hagas caso a Sergio Barrejón. El guionista más irreverente del planeta España (aunque viva en Alemania) siempre en su afán de contagiarnos de sus obsesiones (Sergio no, no voy a hacer una maratón) nos dice que si curramos mucho podemos sacar 2 guiones al año, veremos 104 pelis (al año) y leeremos 52 guiones (al año, claro). Mentira. Seamos sensatos. Lo importante es currar, cada uno a su ritmo. Que sacas 2 guiones al año, guay, pero no te agobies. Esto me lleva a otro consejillo barato…

– Márcate tiempos. Es lo más fácil y sencillo. A mi me ha funcionado. Cuando vendí el último proyecto fue porque trabajé con un objetivo claro: en primavera tendré el proyecto para venderlo. No me digáis porqué, pero creo que primavera es el momento estupendo para “vender”. La sangre altera, los productores están tontorrones, y yo-que-sé, a mi me ha funcionado. Pamela Douglas en “Cómo escribir una serie dramática de televisión” hace un planning que pese a ser muy americano os digo que funciona.

– Lee. Así de simple y tonto. Quítate de Facebook y léete un buen libro o un buen guión. Yo soy de teatro, leo mucho porque aparte soy profe de teatro y porque para el diálogo creo que es esencial. Me hierve la sangre cuando a un guionista le hablo de Pinter o Stoppard y me dicen: Quién?

– Queda con guionistas. Un café, una pizza, un cine. Somos un ecosistema aparte, asúmelo. Siempre sabrás en qué andan los otros, podrás leer sus proyectos, que te generarán ideas, puede que lean los tuyos y te den buenas ideas. Siempre que puedo lo hago. Con mis compis de Guionistasvlc (Paco y Rafa más, Martín en DF cuando regresa y a Héctor cuando voy a Madrid), pero me veo con Marci Menéndez, con Carlos López, con Juanjo Ramírez,… (estoy abierto a verme con más, eh 😉

– Asúmelo: Nunca serás Juanjo Ramírez ni Alberto López. Tú eres más de drama. Si eres de comedia, ábrete un twitter a lo Gerardo tecé. Si lo eres, ponlo en tu currículum, que pillas curro seguro! Pero de verdad, estos chicos revientan todas las redes sociales con ver quien dice la animalada más grande. Me río mucho con algunas, otras me parecen asíasá, y otras son malas, para que engañarlos. Pero eso es lo que tiene escribir mucho.

– Sin embargo: Diversifica. El ejemplo Mr. Juanjo Ramírez. Está en veintisietemil proyectos y lo lleva de maravilla. Yo ando en 3 y voy agobiao O.o Pero es condición sine quanum. No conozco a ningún guionista que este esperando a que le llamen sin escribir nada. Que seguro que lo hay, eh.

– Sé de tu ciudad. Será una tontería, pero mira Dani Castro con sus visitas a Pamplona. Madrid solo es para trabajar, mola hacerse una paella en Valencia o un mojo picón en Gran Canaria. Eso es así. Y además, los “navarros” tenemos esta cosa curiosa del diferente. Tu idiosincrasia es propia. Como que no mola verte con un valenciano en Madrid y decir “Ie xiquet!”.

– Yo-que-sé afíliate. Yo te diría a EDAV o a FAGA, por compensar. En ALMA son muy guais, parece que todo pasa por allí. Y no. Aunque son muy majos. Pero afíliate, eso sí. Es muy importante que estemos unidos. Sí, seguro que te encuentras a algún/a guionista que te intenta hacer la zancadilla (a mi últimamente más de uno) pero sabandijas hay en todos lados. Esa gente tarde o temprano cae por su propio peso. Aquí estamos para ayudarnos, para echarte una mano, y las asociaciones y sindicatos están para eso.

– Admira a la gente que citas. Han llegado ahí por algo. Saben de lo que hablan. Juanjo, Marci, Carlos, Paco, Rafa, Martín, Héctor, Ramón, Pau, Javier, Alberto, Ángela, Vero, Antonio,… son muchos/as a los que admiro y seguiré admirando. Se enfrentan (como tú y como yo) todos los días a la incertidumbre de la página en blanco, y al final del día, hay algo. Eso es un tesoro. No lo olvides. Como dijo Trueba: “Yo no creo en Dios, creo en Billy Wilder”. Trueba creía en un guionista. Por algo sería.

Y todo esto se resumen en dos:

– “Traiciónate a ti mismo”. No escribas siempre comedia, o thriller, o scketches, o lo que sea que haces bien (sí, sé que esta no estaba arriba, pero quedaba tan bien, y es ejem… de nuevo, del maestro Sanchis SInisterra).

– Y otra vez: “Escribe con la pistola en la nuca˝. Y no te la quites nunca. Al final el cañón te va a hacer cosquillas ahí, y te sentirás más cómodo, ya verás 😉

Sí, lo sé, no son 10 son 12 o 13, pero oye, ¿quién dijo que las matemáticas era el fuerte de un guionista? O.o

Feliz año 2015. Que el trabajo venga a nosotros. Y si no, creémoslo.

LA HARMÓNICA DE ISAAC

Por Gabi Ochoa

Una de las motivaciones que tenemos como personas es conseguir algo. Sí. Nos han educado en una cultura donde lo material, aquello que se evidencia en un objeto y/o cosa, es lo que cuenta. Más allá de eso está lo inmaterial, lo deseable pero no palpable (amor, felicidad, honor, deseo, placer,…). Pero parece que si no sigues los preceptos de ese estilo de vida, estás abocado al desastre.

Recuerdo perfectamente el día que me fui de casa de mis padres. Les dije: estas son las 3 cosas que son mías, el móvil, el ordenador y el coche. Ese era yo. Fue una declaración de principios. Cuando corté el cordón umbilical quise posicionarme sobre quien era por los objetos que me llevaba.

Muy bien, muy bonito, ¿y todo esto?

Desde hace 4 años soy profesor de guión. Desde hace 8 profesor de literatura dramática. Uno estudia los errores comunes de los principiantes al tiempo que se sumerge en los clásicos para encontrar algunas verdades, algunas certezas (si es que las hay). Lo primero: no hay certezas (o no que yo haya encontrado). Segundo, se aprende leyendo y escribiendo, pero mucho mucho.

Uno de los errores habituales que me encuentro en los guiones primerizos (los hay y muchos, y Sergio Barrejón ya los comentó aquí más detenidamente), es no concretar el conflicto del protagonista, no hacer físico por aquello que sufre, ama o miente nuestro protagonista y que le lleva a una transformación.

Somos animales iconológicos. Le damos lógica a todos los objetos, a todo aquello que llevamos encima y que marca al personaje. ¿Por qué un avión perseguía a Cary Grant en “Con la muerte en los talones”? ¿Por qué un reloj marcaba el día a día de Bill Murray en “Atrapado en el tiempo”? ¿Qué es la diligencia en la propia “La diligencia”? Y sobre todo, ¿Por qué Isaac mira insistentemente esa harmónica en esta sublime escena de “Manhattan”?

Suelo poner el ejemplo de “Manhattan” porque el cine de Woody Allen suele ser el que menos acción tiene en sus historias, pero justamente las decisiones de sus personajes y sus acciones, nos lleva a objetos que materializan su historia.

Hagamos un poco de historia:

Isaac sale con Tracey, mucho menor que él, pero ella siente una profunda admiración por Isaac. Él intenta evitar que aquello llegue a mayores y le insiste a ella que todavía es muy joven (tiene 17 años) y que debería conocer a otros hombres. Pero Tracey se niega y le regala una harmónica. En apariencia el regalo es nimio, o lo es en ese momento la película.

Escenas más tarde vemos que Isaac y Tracey lo dejan, y poco después que él juguetea con la harmónica, y la toca. Pero ya está en otra relación, está saliendo con Mary (Diane Keaton), y eso, parece, es lo que le hace feliz.

La relación con Mary no sale todo lo bien que él pensaba. Mary, ex amante de su amigo Jake, sigue enamorada de él, por lo que deciden romper. Isaac, que se siente solo, piensa que cometió un error al apartar de su vida a Tracey. Y llega la escena arriba descrita. Sí, todos nos acordamos del genial monólogo Woody Allen sobre las cosas por las que vale la pena vivir (porque todos hemos pensado lo mismo alguna vez), pero pocos se acuerdan de la harmónica. Ese objeto le recuerda a Tracey, solo que ya será tarde.

Los objetos crean recuerdo, el recuerdo es memoria. La memoria nos hace avanzar en la historia, nos crea mecanismos dentro del relato donde asirnos a la historia. Son nuestras picas, la manera que tenemos de escalar en la historia, de conocer a nuestros personajes, de motivarlos, y de afianzarlos.

Efectivamente no es solo eso, esto tal vez sea una piedra más. Si tu personaje no es activo y no hace nada en pos de serlo, no servirá de nada que tenga un objeto que lo marque, ya sea como catalizador, como impulsor, o como lo que sea. Es decir no insistáis en ponerle esto a un guión porque sí.

Pero está bien fijarse que los conflictos se concretan en algo, en algo material, en algo que todos entendemos. El banco del parque en “Historia del zoo” de Edward Albee o más recientemente, el pañuelo (yihab) que cae en la excelente “El Príncipe” de Tele 5.

Sí, lo iconológico lo entendemos todos, porque todos tenemos una cultura universal forjada gracias a nuestros maestros, y por eso entendemos los múltiples y varios significados de los objetos.

Sí, marcar nuestros conflictos con algo que es intrínseco del personaje hace que adquiera una fuerza mayor. Ahora, no es la panacea. En vuestra labor como escribientes esta la decisión.

BENDICHO & BELTRÁN: MADRID DAYS

Esta es la historia de dos guionistas, jóvenes, valencianos, en los madriles. Héctor Beltrán y Vicent Bendicho llevan ya un tiempo allí y nos hacen su crónica de esos Madrid days.

Por Héctor Beltrán y Vicent Bendicho (Firmas invitadas)

Corría el año 2013, era verano y el sol brillaba en el cielo de Madrid, o al menos eso pensábamos cuando nos bajamos del autobús. Efectivamente, era 2013 y era verano en Madrid, pero desgraciadamente el sol se escondía detrás de una nube de polución casi tan densa como las dudas que nosotros, dos estudiantes de guion valencianos, teníamos sobre o dentro de nuestras cabezas. Llevábamos poca ropa en las maletas, no demasiadas monedas en los bolsillos y algo de esperanza en nuestros corazones; no literalmente, claro, ya que no se puede guardar nada en un corazón —al menos uno que funcione—.

(Nosotros nada más llegar a Madrid. Las chaquetas eran por si refrescaba por la noche, nunca se sabe).

(Nosotros nada más llegar a Madrid. Las chaquetas eran por si refrescaba por la noche, nunca se sabe).

Después de discutirlo mucho, creemos recordar que así fue como llegamos a Madrid. Si Sherlock Holmes y el doctor Watson tuvieron su aventura aquí, nosotros también.

Así empezarán nuestras extensas memorias si algún día nos decidimos a escribirlas y a editarlas en tapa dura; pero como Ana Rosa no nos atiende el teléfono, hemos decidido contar a vuela pluma y por nuestra cuenta, algunas de las experiencias que como guionistas, valencianos y personas decentes (cita requerida) hemos vivido en Madrid. Esperemos que os resulte útil, sobre todo a los más jóvenes y aventureros que deciden venir a buscar una oportunidad ya que en nuestra tierra nos la han arrebatado.

La verdad es que de un día para otro pasamos del ambiente controlado y seguro del Máster de Guion de Salamanca a buscar piso en Madrid. Nos habían seleccionado, a nosotros dos y a Andreia, compañera del Máster, a través de una prueba de guion, para ser becarios en un programa de entretenimiento. Sí, habéis leído bien, el animal mitológico favorito de muchos guionistas: una prueba de guion.

Bueno, el caso es que tras una búsqueda de pocos días, conseguimos un piso no muy caro —y no muy nuevo— cerca de la productora y en el centro neurálgico de… San Sebastián de los Reyes. Vivíamos en el centro. En el centro de la periferia. Además, al llegar al piso, que habíamos alquilado por teléfono desde Salamanca, nos dimos cuenta de que las habitaciones tenían moqueta. Recordad que corría el verano del 2013 en Madrid. VERANO. MOQUETA.

Pero estos pequeños contratiempos no nos iban a hundir. Así que, con el ímpetu de los jóvenes ignorantes, cogimos fuerzas y nos dirigimos a la productora. Estábamos felices, contentos, radiantes. Nada más llegar, entramos a una paradisíaca recepción presidida por el gran logo de la productora. La gente pasaba y dejaba mensajes a la recepcionista o hablaba de las audiencias de la noche anterior. Por el fondo se escuchaban risas. En algún momento, alguien pasó con una gran pizarra con lo que parecían mapas de tramas. Definitivamente estábamos en el paraíso.

Por fin, tras esperar poco más de una hora en unos cómodos sofás, apareció la jefa de producción y, con extrema amabilidad y una gran sonrisa en la boca, nos comentó que el programa se había cancelado. ¿Cómo? ¿Cancelado? ¡Si no se había emitido! ¿Habíamos sido nosotros? ¿Estábamos malditos? Ya nadie nos iba a contratar para ningún programa nunca más…

(Antes de la noticia Vicente tenía pelo.)

(Antes de la noticia Vicente tenía pelo.)

Nos habían avisado pero parecíamos futbolistas en una rueda de prensa: la tele es así, nunca se sabe hasta el último momento, lo fácil es llegar y lo difícil es mantenerse, la tele son once contra once…

Pero no todo fueron malas noticias, acto seguido la productora nos dijo que no pasaba nada, que nos movían a la serie Con el culo al aire. Tuvimos el cuidado de esperar a que las puertas del ascensor se cerraran para gritar de alegría. ¡Nos habían cancelado un programa y acto seguido nos movían a una de las mejores series nacionales! Todo en diez minutos. Volvíamos a estar en la cresta de la ola. Los chicos de San Sebastián de los Reyes estábamos de vuelta.

Más tarde, nos enteramos que los guionistas de la serie trabajaban en un piso en el centro de Madrid. Y nosotros habíamos buscado un piso cerca de la productora en San Sebastián de los Reyes para no perder una hora yendo y viniendo del trabajo. Es decir, que todo el plan que teníamos preparado se había ido al traste. Y por si fuera poco, el universo se cebó con nosotros. Descubrimos que debajo de la moqueta de las habitaciones, ¡había otra moqueta! Recordad, era verano en Madrid y teníamos moqueta DOBLE.

Pero pasó el tiempo y nos rehicimos. Nos introdujeron en el engranaje de la serie, pudimos ver cómo eran las tripas de una serie de éxito. Conocer de primera mano todo lo que nos habían contado, la metodología de escritura, los equipos de trabajo, la figura del coordinador y del productor ejecutivo, la nevera, la máquina de café y los tickets Gourmet (aunque estos últimos solo los vimos de lejos). Tuvimos que ponernos al día. Leer y ver todos los capítulos no emitidos hasta alcanzar al resto. Empezamos haciendo los avances y los previos, eso que a tu madre se lo explicas diciéndole “lo que va antes y después del capítulo” y completas con “no mamá, los anuncios no”.

No era nada fácil, la verdad —ni la tarea ni explicársela a nuestras madres—. Nunca antes habíamos reparado en el trabajo de síntesis que exigían esas piezas que iban antes y después de los capítulos y que no eran los anuncios. Era un trabajo de bisturí en el que teníamos que medir cada parlamento para que los espectadores no perdieran el hilo de ninguna trama y que a la vez tuvieran un sentido dramático. Y dejarlo en alto. Siempre dejarlo en alto.

En realidad, al principio éramos elefantes en una cacharrería, un iceberg en el Atlántico Norte, Charlie Kaufman en una fiesta de cumpleaños. Hubiéramos muerto de desesperación si no hubiese sido por el apoyo de todos los compañeros guionistas, especialmente de Patri, que nos ayudó hasta el punto donde sólo llegan las hermanas mayores y nos corrigió con mucha mano izquierda. Además, tanto ella como los otros compañeros, llegaron a compartir con nosotros los tickets Gourmet.

(Típicos guionistas comiendo de menú.)

(Típicos guionistas comiendo de menú.)

 Los días pasaban y seguíamos aprendiendo, intentamos vender algunas tramas, dialogamos algunas escenas (a todos los personajes, en contra de lo que pensarían nuestras madres) pero hubo un pequeño trabajo que nos resultó curioso y satisfactorio: pensar acciones para los nuevos personajes que aparecían en la nueva cabecera. La verdad es que, al igual que con los avances y los previos, nunca habíamos pensado en eso hasta que nos lo pidieron. Definir a cada personaje con una acción de pocos segundos parecía una tarea fácil, pero estuvimos varias horas pensando. Durante ese tiempo, nos dimos cuenta de la importancia de las acciones, un aspecto muchas veces infravalorado en un guion, donde a menudo lo que brillan son los diálogos, como aquellos que te explican el significado de Like a Virgin o los que te recuerdan que algún día un capo italoamericano te pedirá un favor de vuelta.

Poco a poco empezamos a hacer las cosas más o menos bien e incluso aprendimos a manejar la fotocopiadora y la máquina del café con cierta soltura. Eran los días de vino y rosas, pero de repente —en la tele todo ocurre de repente, según nuestra experiencia—, nos necesitaban en un programa que nuevo: España a ras de cielo. De repente —en las cabezas jóvenes e inexpertas todo es de repente— sentimos una mezcolanza de sensaciones. Por un lado nos daba pena dejar Con el culo al aire en el momento en el que empezábamos a entender cómo dialogar a los personajes, la mecánica de la creación de tramas y la técnica del capuchino con espuma; pero por el otro, íbamos a ser partícipes de la creación de un programa desde el principio. Además, por su nombre, presumimos que sería un programa de helicópteros o de aviones comerciales, o quizá era un programa sobre expediciones de intrépidos montañeros a inhóspitas cimas. Nuestra imaginación volaba a mayor altura de la que nunca reconoceríamos ante un tribunal. Nos veíamos de personal fijo de la productora en unos meses, de jefes de equipo en unos años y de showrunners de nuestra propia serie antes de los cuarenta.

Cuando vimos entrar a Francis Lorenzo en la productora supimos que todo iba en serio. Al instante conocimos al equipo de redactores del programa, una figura que sabíamos que existía pero que no teníamos claro cuál era su trabajo. Pronto, y a la fuerza, ya que a los cinco minutos ya estábamos todos hablando por teléfono con posibles protagonistas del programa, descubrimos el oficio de redactor. Allí pasamos muy buenos momentos, como cuando se cerraba una entrevista o cuando descubríamos algún personaje fascinante, pero también pasamos algún momento regular. Era un mundo duro y exigente. Admirábamos a nuestros compañeros por su profesionalidad y sus habilidades periodísticas, pero también por su capacidad de trabajo. Nosotros llegábamos a casa —a San Sebastián de los Reyes—, exhaustos. Completamente fundidos. Estuvimos dos meses y medio hablando por teléfono con todo tipo de personas, desde responsables de grandes empresas o figuras públicas hasta pastores, guardabosques o taxistas rurales. Incluso llegamos a ponernos en contacto con el sobrino del Coronel de la Wehrmacht que planificó un atentado contra Hitler. Cuando el contrato de prácticas finalizó, nos despedimos con una comida de equipo y unos capuchinos con espuma.

Apenas una semana después, nos pusimos en contacto con la productora, esta vez para presentar nuestro propio proyecto, un programa de sketches que habíamos diseñado junto a nuestros amigos Sergio Granda y Alberto P. Castaños, compañeros del máster, también. El jefe de ficción nos contestó y muy amablemente nos concedió un pitch. Por primera vez, nos íbamos a enfrentar a un pitch profesional. Nos pasamos los días previos a la cita estudiando sobre qué partes hablaría cada uno y cuál iba a ser nuestra estrategia. Del target hablaría Sergio. En cuanto al formato y la producción, Héctor tendría que sacar las castañas del fuego y por último, Vicente (ya con algo de pelo después del disgusto de la cancelación del programa) explicaría los puntos fuertes del diseño de los personajes. Si nos ofrecía algo de beber, le diríamos que sí, agua, gracias. Estaba todo calculado al milímetro.

Lo que pasó es lo que pasa cuando lo tienes todo tan calculado, sobre todo en el mundo de la televisión. Exacto, en el minuto uno, un imprevisto nos derribó el castillo de naipes que con tanto esmero habíamos construido en nuestra casa con doble moqueta. Este imprevisto tenía la forma de un hombre de mediana edad y llegó en moto. Coincidimos con él en la entrada y se presentó como el jefe de ficción de la productora. Bien, muy bien. Subimos al ascensor con él e intentamos hablar del tiempo en los interminables segundos que todos sabemos que se pasan en cualquier ascensor del mundo (de hecho, suponemos que la Paradoja de los Gemelos de Einstein se gestó en un ascensor), pero más o menos a los tres segundos empezamos a hablar del proyecto. Continuamos en su despacho, bajo la curiosa mirada de nuestros excompañeros. El trato que recibimos fue la antípoda del que esperábamos. Ni rastro de la tensión o de la hostilidad que nuestras cabezas nos habían prometido. Salimos muy contentos del pitch y lo más importante: salimos por nuestro propio pie y en el momento en el que lo decidimos, lo cual ya era un triunfo. Sin embargo, el programa no tenía cabida en la parrilla del momento ni casaba con los planes inmediatos de la productora. Así que bien pero mal. Una experiencia más a la mochila y una oportunidad menos de ser ricos y famosos.

Otra vez, llegamos a la casa de la doble moqueta con una sensación agridulce. Y con una mudanza que hacer, ya que habíamos decidido trasladarnos al rovellet de l’ou, al centro de la metrópolis, para así estar más cerca de los lugares donde se cuece algo (aunque perdiéramos el privilegiado balcón desde el que veíamos los encierros de Sanse). Así que por no empezar con la mudanza, y por tener una excusa para quedarnos en Madrid, empezamos a escribir unos microteatros. En un alarde genial de la teoría del embudo, entre tres, escribimos dos y nos seleccionaron una.

Nos seleccionaron la obra en la que menos tiempo habíamos invertido, lo cual nos llevó a pensar que cabía la posibilidad de que tal vez el arte no se regía por valores puramente matemáticos. Cuando nos dieron la recaudación, después de un mes, comprendimos que al final, las matemáticas sí que eran importantes.

Durante ese mes, frecuentamos el local de Microteatro por Dinero donde coincidimos, aunque ellos no lo supieran, con gente como Concha Velasco, Nadia de Santiago o Paco Plaza. También engañamos a algunos profesores nuestros del máster, como Sergio Barrejón, Diego San José o Carlos Molinero para que entraran a ver nuestra función.

(El culpable, de tan buenas fotografías, fue Carlos de Pando.)

(El culpable, de tan buenas fotografías, fue Carlos de Pando.)

Esta experiencia nos sirvió para motivarnos a seguir intentando ser ricos y famosos pero sobre todo para conocer a Cecilia Solaguren, a Ricardo Reguera y a Ilargi Agirre, compañeros que se convirtieron en amigos y que nos están ayudando mucho con nuevos proyectos, obviamente, para hacernos ricos y famosos.

Y éste es el relato de unos pocos meses en la capital. Esperamos que esta serie de catastróficas desdichas –y algún pequeño triunfo- haya sido medianamente instructiva para aquellos jóvenes aventureros que se atrevan a venir a la jungla de asfalto.

Un profesor me dijo una vez  —parafraseando a Voltaire— que la suerte es una mezcla de preparación y oportunidad. Tenía toda la razón pero también es cierto que el fracaso siempre va a estar ahí, cerquita, dándote calor, haciéndote cueva con las manos para que te enciendas un cigarro en un día lluvioso. Lo complicado es vivir en esa fina línea, que no se ve pero se intuye. Así que al final aprendes que toda experiencia es enriquecedora, ya sea buena o mala. Bueno, menos para el personaje de Sherlock Holmes que después de Madrid Days ha pedido una orden de alejamiento para José Luis Garci.

PREMIOS III ENCUENTRO DE GUIONISTAS

Juanjo Moscardó (J.J) y Rafa Ferrero (R.F) nos prometieron hacer un resumen superconcienzudo del III Encuentro de Guionistas celebrado en Bilbao el pasado fin de semana. Y el caso es que viendo la cara de concentración que tienen en esta foto, parecía que iban a cumplir.

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© Foto Natxo López

Para los que no los conozcáis, son los de gafas y el gestito con dedo en los labios en plan qué interesante me parece todo. Juanjo es el del pelazo rizado (J.J: por la mañana recordadme que me atuse el pelo que se me queda muy chafado por arriba. Gracias.), y Rafa es… el otro. (R.F: El que está sobado no, ese es Rodolf Giner homenajeando a Paco Lopez Barrio en el II Encuentro)

Atender igual atendieron, pero resumir lo que es resumir no han resumido nada. Por suerte ha habido otros que sí que han cumplido. Si queréis leer algo serio y bien escrito os recomendamos que os vayáis inmediatamente a Bloguionistas o Las horas perdidas. A estos no les hagáis ni caso.

¡¡PREMIOS III ENCUENTRO DE GUIONISTAS!!

J.J: ¿Le ponemos un par de exclamaciones más al título?

R.F: No te pases, así está bien.

J.J: Oye, si esta va a ser la dinámica quítate que ya lo escribo yo.

R.F: No, lo escribimos los dos. En eso consiste escribir a cuatro manos.

J.J: Vale, pues echa p’allá.

R.F: ¿Qué haces? Esto no es un piano Juanjo.

J.J: Déjate llevar.

PREMIO AL MEJOR PANEL

J.J: Yo se lo daría al de Internacionalización. Lo vi el mejor moderado, donde mejor se complementaron las ponencias, y donde el debate suscitó más interés y fue más fluido.

R.F: No puede ser que estemos de acuerdo en el primer premio, así que diré que creo que este premio se lo merece más el panel sobre la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual.

J.J:

R.F: A ver, que a mi este panel me puso de muy muy mal humor. Lo que quieren hacer es como para sospechar si nos estará gobernando gente que nos odia.

J.J: Motherfuckers! Hay que estar atentos y dispuestos a cualquier iniciativa para proteger nuestros intereses sobre este tema que son muchos.

R.F: Pues por eso lo digo. Creo que esta mesa sirvió para que todos nos esterásemos (yo el primero) de lo que va a pasar. Si no lo evitamos acabarán “privatizando” la recaudación de los derechos de autor. O como ellos dirían, “liberalizando” el sector, que suena mejor pero es la misma putada.

J.J: Motherfuckers! Lo que buscan es romper la unidad de los autores para que cada uno tenga que ir negociando por su lado y consiguiendo mucho menos, claro.

R.F: Además de haberle metido un gol a la sociedad y a los autores con lo del canon por copia privada.

J.J: La gente ya no lo paga directamente, sale de los presupuestos del Estado… vamos que lo siguen pagando, pero no han bajado los precios, al contrario.

R.F: Pero ahora ya no se oye a nadie poniendo el grito en el cielo por esto.

J.J: ¿Qué insinúas?

R.F: ¡Nada! Lo que yo decía es que este panel también se merece el premio porque era un tema muy denso y desagradable, pero los ponentes consiguieron que todos nos enterásemos y además no hubo ningún ronquido excesivamente fuerte.

J.J: Bueno vale, ha quedado clara tu opinión. Pero gana el que yo decía ¿no?

R.F: Claro. Sólo era por marear un poco, se supone que somos un jurado serio.

El ganador del premio al mejor panel es para el panel de Internacionalización. Por su interés para los que están pensando en hacer las maletas o trabajar para otros mercados desde casa.

PREMIO AL MEJOR MODERADOR

J.J: ¿Quien moderó el panel de Retos y oportunidades?

(Cri, cri, cri, cri…)

R.F: ¿Hubo moderador?

J.J: Xavi Puerta estaba en el programa pero al final fue ponente.

R.F: ¿Y si se lo damos a Natxo López?

J.J: A Natxo pensaba darle el premio a la mejor foto.

El ganador del premio a la mejor foto del Encuentro es para Natxo López. Por sacarnos guapos. (J.J: Habernos hecho una foto por la tarde que tengo el pelazo mejor.)

R.F: ¿Entonces a quien le damos el de mejor moderador?

J.J: Yo ya he dicho antes que Curro Royo lo hizo muy bien en la mesa de Internacionalización.

R.F: Pero tampoco le vamos a dar todos los premios a ese panel… Ana Hormaetxea tuvo que lidiar con que le faltara un ponente y lidió bien…

J.J: ¡Ya lo tengo! Se lo damos a Lluís Arcarazo que moderó la mesa de la reforma de la ley de propiedad intelectual, se estaba meando y aguantó hasta el final como un campeón.

R.F: Es verdad, merecidísimo.

El ganador del premio al mejor moderador es para Lluís Arcarazo por su vejiga de oro.

PREMIO AL PONENTE MÁS INTERESANTE

J.J: Urbizu tiene su puntito… así desaliñao pero duro… con voz rota. También me pone la modernor de Kike Maillo o la barba de Fernando Navarro…

R.F: Te estás acercando mucho… que corra el aire.

Los ganadores del premio al ponente más interesante es compartido para Enrique Urbizu y Jorge Guerricaechevarria. Por compartir su experiencia con todos. Su charla fue muy interesante y sobre todo entretenida. El humor de ambos, tan distinto pero cinco estrellas, cautivó. Partían con ventaja al hablar sobre todo de cómo escriben, algo que muchas veces no hablamos tanto en los encuentros y que al final es lo que más nos interesa.

PREMIO A LA MEJOR FRASE

R.F: Para mí la mejor frase la dijo Jorge Guerricaechebarría en el último panel: “Esta sala está llena de gente dispuesta a encontrar cualquier resquicio para seguir haciendo cine pase lo que pase. Es más, si la caña incentiva, se aproxima una edad de oro del cine español.”
Me gusta el mensaje que encierra esta frase.

J.J: Se va a llevar el segundo pero es que se lo merece.

El ganador del Premio a la mejor frase es para Jorge Guerricaechevarría. Por demostrar que a los guionistas deberían entrevistarnos más porque podemos ser divertidos, elocuentes e interesantes.

J.J: Y la mejor palabra para Urbizu: “¡Polladas!”. Aquí hizo poesía aunque vaya de tipo duro.

R.F: Bueno, podríamos enzarzarnos porque Fernando Navarro y su “infra-follar”, refiriéndose a que los guionistas deberían de follar más, estaría ahí ahí.

PREMIO AL MEJOR TUIT

J.J: A mí me gusta mucho este de Nacho Faerna:

Captura de pantalla 2013-10-24 a las 09.12.38 R.F: Pero habrá que dárselo a Sergio Barrejón que cubrió todo el encuentro y soltó varias perlas como esta:

Captura de pantalla 2013-10-24 a las 09.12.04

Premio al mejor tuit a Sergio Barrejón. Por este:

Captura de pantalla 2013-10-24 a las 09.26.59

JJ: Qué hijo puta es.

PREMIO A LA MEJOR ANÉCDOTA

J.J: ¿Cuál era el artículo…?

R.F: 147.

Premio a la mejor anécdota para Jose Luís Domínguez y Pablo Hernández. Por dejarnos el ojete torcido al decir el jefe de jurídicos de SGAE sin pestañear el artículo de la Ley de la Propiedad Intelectual al que se estaba refiriendo el Director General de DAMA. Creemos que en realidad dan bolos juntos y cada vez le toca a uno quedarse con la peña.

PREMIO AL MEJOR PINTXO

J.J: No sé tío. El jamón estaba cojonudo, pero anduve despistado en este tema. Me pierde el palique y me pasé hablando casi todo el rato. Gracias a todos por aguantarme y hacer como que sois mis amigos.

R.F: En realidad nos vamos turnando para que no comas nada y así salimos a más. Porque como te pongas a comer te lo tragas todo, que eres un guripas.

J.J: Eso es así… Di tú entonces.

R.F: Todo estaba muy bueno, no es nada fácil elegir uno: pulpo, bacalao, boquerones…

J.J: Pues le damos el premio de consolación a la ensalada, que no se acercó nadie por allí en todo el fin de semana (Bueno sí que vi a Barrejón por allí pero porque está Montignac perdido).

Premio al mejor pintxo a la ensalada por alimentar a todos los camareros después de su duro trabajo.

PREMIO AL MEJOR LOCAL DE BILBAO

J.J: Por fin el premio importante.

R.F: Aquí va a haber polémica seguro.

J.J: Seguro.

R.F: Yo creo que el premio debería llevárselo Evidence. Es el local de un guionista amigo, Asier Guerricaechebarría, además tenían una especie de tirador de nitrógeno con luces azules superflipantes que los camareros usaban para enfriar las copas antes de empezar a prepararlas. Cada vez que activaban el chorrazo azul no podías mirar a otro sitio.

J.J: Los guionistas provincianos le hicieron fotos y todo… lamentable. No diremos nombres, pero en defensa de Óscar Bernácer, DNI 42896456F, diremos que acaba de ser padre y que era su primera salida post paternidad.

R.F: Supongo que tú querrás darle el premio al mejor local a tu querido karaoke.

J.J: A ver. Lo cerramos dos días seguidos y había un cuadro de un león vestido del Athleti… Mejor le damos el premio a Asier y su Evidence.

R.F: Era evidence… Perdón, no he podido evitar decirlo.

Premio al mejor local de Bilbao para Evidence por su chorrazo azul. (Óscar pásanos la foto)

J.J: No le damos el premio al karaoke, pero déjame que ponga esta foto, que es genial. La canción era: “Dame más gasolina…” Que noooo. Nino Bravo forever! Itxaso a pesar de ser vasca lo hizo bien.

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PREMIO A LA MEJOR VOZ

R.F: Este está clarísimo. Se lo merece Carlos Ares sin duda. Su interpretación de “Azzurro” conmovió al respetable.

J.J: Además, es el que más folló del encuentro. No paró. Se supera encuentro a encuentro.

Premio a la mejor voz a Carlos Ares por se tan macarra.

PREMIO A LA MEJOR IDEA PARA EL SIGUIENTE ENCUENTRO

J.J: Mírame a los ojos y dime que no sabes en qué estoy pensando.

R.F: Bueno vale, pero habrá que organizarse bien.

Premio a la mejor idea para el siguiente encuentro para Gemma Rodríguez y su propuesta de organizar un cuarto oscuro. Sencillo y necesario. De cara a que el año que viene se folle más, como propuso Fernando Navarro, y esperando que podamos acercarnos a las marcas de Carlos Ares, un cuarto oscuro se hace necesario. Rodolf Giner y Natxo Lopez parecían saber mucho sobre el tema y Marta Raventós parecía encantada con la idea, así que ya hay comisión para tratar este tema que tanto nos preocupa.

R.F: Pues yo creo que con esto ya hemos acabado.

J.J: ¿Cuando será la entrega de premios?

R.F: ¿Cuando? Lo acabamos de hacer, ¿no?

J.J: No hombre, esto ha sido para hacer públicos los nombres de los galardonados. Pero ahora habrá que hacer una ceremonia de entrega o algo.

R.F: Ah, ¿y eso quien lo paga?

J.J: Vosotros. Los GuionistasVlc estáis forrados ¿no?

R.F: Totalmente. Yo ya no sé donde meter tanto billete de cinco…

J.J: ¡Oye! Ahora que caigo. ¡Tú y yo no tenemos ningún premio!

R.F: El jurado de estos premios siempre le da los premios a los mismos. Está todo amañado. A los pringados como tú y yo nunca les dan nada.

J.J: Motherfuckers… ¡¡¡¡Hasta el próximo encuentro!!!!

R.F: Tú si no pones exclamaciones como un poseso revientas, ¿no?

J.J: Veges.

Nos gustaría despedirnos haciendo menciones especiales a todos los organizadores. Especialmente a Marta y Eguz que llevaron el peso de la coordinación. Al comité de contenidos: Corcón, Ana, Juanjo, y sobre todo a Xavi Puerta que tiró mucho del carro. A las Juntas de FAGA y ALMA que trabajaron como siempre en sintonía (¡somos novios, nos queremos…!), y a la Junta de EHGEP, los guionistas vascos, que curraron de lo lindo para que todo saliera de cojones.

A los que no pudisteis venir os emplazamos a hacerlo el año que viene… aún no sabemos donde: Galicia, Cataluña, Andalucía… Pero recordad que no solo es oír las charlas, sino compartir durante un par de días el ser guionistas. Como este año no se oyó en voz de Corcón lo decimos nosotros: ¡SOMOS GUIONISTAS! (R.F: Muy bien, así, sin enfatizar demasiado).

LA BARBA DE LOS GUIONISTAS

Con una considerable trayectoria como guionista, analista de guión y creador de contenidos, Roberto Alfaro debutó en el cine el año pasado escribiendo el guión de “Ni pies ni cabeza”, de Antonio del Real. Actualmente se le acumulan los proyectos entre los que destaca la adaptación cinematográfica del cómic “De perros y de huesos”.

Por Roberto Alfaro

Bajo el techo del hogar, normalmente soy un tipo que tiende a la distracción y a procrastinar en un nivel experto-premium. Pero cuando salgo a la calle como un perrillo que tensa la correa y tira del amo como si no hubiera mañana, me convierto en un avezado observador. Supongo que esta condición viene de serie si nos queremos dedicar a juntar letras de una manera, por lo menos, medianamente decente. Por eso, bajo el prejuicio de la apariencia, suelo desconfiar de un guionista que habla más de lo que escucha, o que tiende a mirarme fijamente en los silencios antes que observar a la gente atractiva que pasa a su lado. O, ya el colmo, que simplemente pide “un café” sin reparar en que el camarero es una persona humana, y no entabla una conversación más empática del estilo “por favor, cuando puedas me traes un descafeinado con leche, de máquina, corto de café, con la leche muy caliente, en vaso, y con un vasito de agua, muchas gracias majo”.

Como veo que no acabo de explicar mi teoría de la observación, iré al grano: ¡¿Por qué coño casi todos los guionistas tenemos barba?! En serio, después de acudir a diversos actos de encuentro con compañeros y de tomar más de 470 cañas y 130 cafés (aproximadamente) empecé una tesis sobre el tema de la barba, pero a los pocos segundos la abandoné, y no por mi procrastinación innata sino porque era una auténtica chorrada de tesis. No me hacía falta perder el tiempo escribiendo folios y folios sobre un tema tan apasionante como la barba humana para coscarme de una máxima: los guionistas llevamos barba para imponer respeto. Alguna compañera del mundillo se sentirá rechazada, pero cuando hablo de barba también me refiero a bigote (más o menos poblado), perilla, pelusilla… y todas las acepciones que se os ocurran, así que todos y todas tenemos la opción (si nos da la gana) de entrar en el selecto club.

Al caso, me viene a la memoria el gran Pau Gasol. Una vez le escuché una anécdota que os relato: cuando Pau llegó a la NBA era un buen jugador que había conseguido títulos en Europa, pero aún no había explotado todo su talento en la competición de basket  más competitiva del mundo. Tenía cara de no haber roto un plato y de recibir collejillas de los All Stars. Era un fideíllo, un tirillas, y, lo peor, siempre se le veía afeitado de manera ejemplar. No jugaba mal, pero algo fallaba para triunfar en el entorno yankee: le acusaban de falta de carácter y de ser blando. Los pívots americanos se lo merendaban en el cuerpo a cuerpo. Pero entonces Pau encontró una solución: cogió kilos de musculatura, mala hostia, se atusó el pelo largo como Sansón, y lo más importante, se dejó barba. Al poco, le llegó la gloria. Ya no se amedrentaba, imponía a sus rivales, asustaba, y sobre todo, imponía RESPETO.

Gasol

Sinceramente creo que a los guionistas se nos ha perdido el respeto en esta España mía, esta España nuestra. Una buena pregunta sería saber si alguna vez lo llegamos a tener. Supongo que Azcona, sí. Pero el grado de valor actual, el que yo conozco al menos, es tirando a ínfimo.

Sabemos del poder del Sindicato USA, la labor de los agentes, la Black List, el poder de la INDUSTRIA americana, y demás. Vale, es otra liga, y es ridículo comparar. Es como pedirle al Rayo Vallecano que gane la Champions. Pero no veo tanto problema en copiar lo que funciona, en fijarnos en países como Reino Unido, Francia o Alemania, y sobre todo en dar valor a nuestra profesión. Además es gratis. No cuesta nada. Y ya no digo que nos dejemos barba (que también) para que nos respete el productor de turno o la cadena de siempre, sino para que nos respetemos y nos valoremos a nosotros mismos.

Debemos sentirnos orgullosos de lo que escribimos, sólo así no perderemos la dignidad cuando llegue la hora de negociar nuestro sueldo. Habrá veces que escribamos por amor al arte, algunas porque tenemos fe ciega en un proyecto, otras para pagar la hipoteca, y las menos para que nuestro nombre tenga un destacado en los libros de Historia del Cine/TV. Pero que todas ellas nos llenen, aprendamos, valoremos, e incluso disfrutemos con pasión y entusiasmo.

Tenemos que luchar por nuestros textos, moverlos por todas las vías posibles para que vean la luz, ser tremendamente activos, trabajar, trabajar, trabajar, ser constantes, y disfrutar del proceso. Todos hemos pasado por hacer trabajos gratis, por cobrar miserias, por escribir mierdas que nada tienen que ver con nuestro criterio de estilo, etc, etc, derrotismo, etc, etc, más derrotismo, etc, etc, etc… Pero recordad, estamos luchando día a día por lo que verdaderamente nos gusta, la mayoría de la gente no puede decir lo mismo, somos especiales, sintámonos orgullosos de ello.  

Un ejemplo. Uno, que es observador, se ha percatado de que en rarísimas ocasiones nos acordamos de nuestros propios compañeros en las entregas de premios. Creo que se vuelve a hacer patente la falta de valor a nuestro gremio. Aunque no lo comparto plenamente, me parece lícito que en estas ceremonias se critique al gobierno, a la situación del Tibet, al representante friki de Eurovisión, o al cuñado tocahuevos que no me ha pasado los langostinos en Nochebuena. Pero para treinta segundos de gloria que vamos a tener, en serio, me hubiera encantado que alguien se acordara de los propios guionistas o que se reivindicara nuestra profesión. Qué bonito sería acordarse de gente que nos inspira, que admiramos, que leemos con pasión, como Wilder, Allen, Kaufman, Goldman, Sorkin, y qué coño, Azcona, Alejandro, Guerricaechevarría, Gaztambide, y tantos otros.

Nos tenemos que citar más para darnos a conocer y conseguir romper el anonimato mediático. ¡“Guionista”, hay que decirlo más! Gente como Javier Olivares, Nacho Faerna, David Muñoz, Natxo López, Sergio Barrejón, Paco López Barrio… (que tenemos el gusto de leer por estos u otros lares), dignifican la profesión y son la punta de lanza con la que debemos asomar, aún más, la cabeza. Si os dais cuenta, ¡¡¡todos ellos con barba!!! Otros compañeros, entre los que modestamente me incluyo, como Salva Rubio, Raúl Serrano, Gabi Ochoa, Daniel Martín Novel… estamos luchando por hacernos un hueco y empezamos a saborear esas semillas que hemos ido plantando al cabo de los años. Y qué decir de aquellos que empiezan, hay talento y ganas de romper con lo establecido, y eso, estoy seguro, nos hará escribir mejores historias.

Aprovechemos que el mundillo del guión está más vivo que nunca gracias a la cantidad de vías que tenemos para mover nuestras historias y a las redes sociales: Alicia Luna es el alma máter de  #vinoguionistas, Daniel Castro y Juanjo Ramírez se han atrevido a escribir un guión en 24 horas y lo han publicado, éste último incita a que escribamos nuestro propio episodio de “Black Mirror” para demostrar nuestro potencial, con Fernando Hugo estuvimos charlando el otro día sobre una posible Black List española, guionistas patrios de postín cuelgan sus guiones en la red… y así un largo etcétera que suele venir avalado por unas simples cañitas o unos poleos para vernos las caras de vez en cuando.

Fuera de bromas, hay que seguir luchando y no desesperar a pesar de la que nos cae, estemos unidos, sin temor, sin negatividad, sin escusas, sin derrotismos. Nos dedicamos a lo que nos mola, no es ninguna cruz. Además, si la cosa no resulta, siempre nos queda la crucifixión, que no está tan mal, y silbar una alegre melodía. ¡Eric Idle simbolizaría a las compañeras guionistas (sin barba), y todos los demás a la legión masculina! Y, casualidad, ¡¡¡todos con barba!!! Os imagináis…

 

PARÉNTESIS EN LA ESCRITURA

Por Martín Román.

Escribir el artículo de vuelta de vacaciones de un blog de guión no es tarea fácil. Sobretodo porque no sé si he tenido realmente vacaciones. Mi primera opción fue hablar de un teaser que se ha rodado este verano pero me acusaron de querer hacer autobombo, y lo era, no lo niego. Pero hablar de nuestras experiencias además de servir para promocionarnos o darnos publicidad también sirve para que quienes nos leéis, aspirantes a guionistas, guionistas profesionales o simples curiosos, tengáis un punto de vista personal. Pero decido posponer ese tema y hablar de otro que me ha ocupado durante mi estancia en Inglaterra.

Hace unos meses Sergio Barrejón publicaba en la revista Orsai un artículo titulado Antidecálogo para guionistas. En él desmontaba los diez consejos, o deberíamos decir mandamientos por la sacrosanta veracidad incuestionable con que se pronuncian, que escucha constantemente todo aquel que desea convertirse en guionista. No voy a desgranarlos aquí todos, quien no haya leído el artículo le recomiendo que pinche sobre el enlace y lo haga, estará más o menos de acuerdo pero lo disfrutará seguro. He pensado en este Antídecálogo al empezar a escribir este artículo por su primer mandamiento: ESCRIBE ALGO TODOS LOS DÍAS. Todos lo hemos escuchado, pero muy pocos lo hemos cumplido. Y a veces es necesario, o por lo menos yo sí he sentido esa necesidad, rebelarse contra él de forma radical, no escribir en un periodo de tiempo, ¿os ha pasado a alguno alguna vez?

Como sabéis, he pasado cuatro meses en Londres para mejorar mi inglés. Y una vez allí tomé la decisión de realizar una cura de desintoxicación guionística. Es decir, no escribir ni cortos, ni tratamientos, ni siquiera una sinopsis o un breve storyline. ¿Qué hice durante ese tiempo? Aprender inglés, fregar platos, deporte, mudanzas, ir a exposiciones, barbacoas, conciertos, conocer directores, huir de jovenes saqueadores incendiarios…

En estos cuatro meses sólo he escrito los artículos pertinentes para este blog (el compromiso adquirido obligaba), cartas, e-mails y mensajes de texto (sin apenas abreviaturas, que conste). Tomé esta decisión después de dos años en los que he escrito dos tratamientos para largometrajes, un guión de largo (¡mi primera comedia!, la del teaser), un par de cortos, pruebas de guión varias y un documental. El último se ha realizado, de los otros proyectos estoy a la espera de saber si se convertirán en realidad o formarán parte de esas magnas obras que se quedan encerradas en un cajón, ejem, modestia aparte…

Adonde quiero llegar con todo este rodeo es que siempre que escribo hay algo más que el simple placer de la escritura. Al mismo tiempo que elaboro la trama o doy un paseo con los personajes que pululan por mi cabeza estoy pensando en cómo convertirlo en realidad ¿a qué productoras puedo ir?, ¿los productores leen? (en menos de un año he tenido la grata confirmación por partida doble que esa extraña raza existe), ¿lo dirijo o busco un director?, ¿quién sería el más adecuado?, ¿o quizá busco un actor que me abra las puertas?, ¿cuándo salen las subvenciones?, ¿el crowdfunding es el futuro, una moda pasajera u otra forma de sacarle los cuartos a tus amigos y a tu tío el rico pero con un neologismo importado?, ¿esto le interesa a la gente? (con esta pregunta siempre llego a la conclusión de que si me interesa a mí habrá más gente a la que le interese por poco comercial que sea la propuesta)…

No estaba cansado de escribir, estaba cansado de realizar todos estos “estudios de mercado” al mismo tiempo, de que todo sea tan lento en esta profesión y de depender tanto de los demás. Así que decidí tomarme un paréntesis en la escritura. Algunas ideas han sido anotadas en un bloc aquí, en una servilleta allá, pero me resistí a desarrollarlas. Ahora, puedo decir eso de “vuelvo con las pilas cargadas”, un clásico de las publicaciones post-estivales.