EMPEZANDO

Por Gabi Ochoa

Uno siempre piensa que está empezando en esta profesión. Tiene verdaderos momentos de bajón y no sabe si lo que hace va en una dirección o de verdad aquello que escribe es pura basura y lo mejor que podría hacer es retirarse a tiempo.

He de decir que con la moral baja me fui a las I Jornadas de guión de Televisión. Baja por la situación, mía y de nuestro colectivo en Valencia, y por que cada cierto tiempo me pregunto, ¿por qué escribo?

O sea que el Gabi que estaba en Madrid fue una especie de Charlie Kaufman cuando va a ver a Robert McKee preguntándose si de verdad su guión está bien estructurado o es una basura. Así estaba yo.

Y lo primero que me encontré es más de 60 personas como yo. He de decir que para mi gusto las jornadas estaban muy masificadas, y que fui perdiendo autoestima cuando alguien me preguntaba: ¿Pero de verdad eres guionista, trabajas de guionista?

Sí, gran parte de las personas que había allí eran estudiantes o gentes que tenían otro oficio. Parece que escribir está en desuso. Somos una especie en peligro de extinción. Curiosa paradoja. De hecho en una comida me encontré hablando con alguien de las licitaciones de aeropuertos, porque esa persona había diseñado un proyecto para uno de ellos O.o

Anécdotas aparte (que haberlas ahílas y muchas, y curiosas), mi idea eran desgranar algunas perlas de los ponentes que por allí pasaron.

Me gustó mucho como arrancó Manuel Ríos San Martín al hacernos ver que siempre hay que baremar nuestro impulso creativo con el coste de oportunidad: escribir tirando a dar, sabiendo que puedes colocarlo en algún sitio, teniendo claro tu producto. Y es que esa fue la máxima de su primera charla (Manuel fue la estrella del encuentro), reflexionar sobre lo que escribimos, y mucho, sobre el concepto, algo que siempre pasamos por encima (este post suyo sobre la peripecia y el tema es revelador).

Me gustó sobre todo cuando hizo hincapié que escribir es pensar, y que antes de escribir, pensemos. Siempre diciendo que hay que teclear mucho y alguien sensato nos dice que por lo menos escribamos sabiendo lo que hacemos. Un 10 para él.

En el primer día gentes como Juan Carlos Cueto o Alberto Grondona nos explicaron como se desarrollaron series donde han trabajado. El primero en “Águila roja” y “Tierra de lobos” y el segundo en “El tiempo entre costuras”. Pero creo que todo el mundo se quedó con los trallazos de verdad de Olivares, que fueron comentados durante varios días. Yo tengo aún uno grabado en el hipotálamo:

Parece que hemos borrado la “emoción” de nuestro acerbo guionístico. Es más importante saber palabrejos nuevos (Grondona por ejemplo nos habló del capítulo bottle, que es aquel que es prácticamente todo hablado con pocos personajes), que pararse en lo más básico: llegar al espectador con emoción.

Esa perla más esta otra:

Creo que fueron suficientemente valiosas para una charla que empezó sin concesiones, ni siquiera a si mismo: hablar de su vida, de aquello que hizo de “Isabel” saliera de las entrañas, no tiene precio.

Al día siguiente, ya el sábado 7, empezó Noel Ceballos y le siguió Victoria Dal Vera. Tal vez lo que Noel nos relató no me venía de nuevo, y algo parecido con Victoria, aunque vino bien para refrescar, y sobre todo, en el caso de la charla sobre personajes sirvió para asentar muy bien la idea de que el conflicto tiene que ir siempre a la esencia del personaje, como señaló insistentemente Victoria.

Valentín y Javier Reguilón hablaron de diálogos y escenas. Lo que Valentín nos comentó es más o menos un avance de lo que suele desarrollar más profusamente su taller on-line de diálogos. Tal vez lo que más se me quedó fue la relación entre la comunicación verbal y no verbal. Por suerte salí corriendo de allí para comprobar empíricamente aquello que habían dicho los dos: fui a ver la increíble “La vida de Adele”. Me dejó sin aliento, sin palabras, y casi sin pantalones. Tremenda!

El último día arrancó Natxo López con la comedia, aunque como él mismo dijo, la primera regla para la comedia es no hablar de ella a las 9:30 horas de un domingo.

Cuanto queremos a nuestros personajes y cuanto nos da por defenderlos, ¿no? Creo como Natxo que en los errores están los aciertos. Y sobre todo en las contradicciones.

Tras dos charlas interesantes con Mariano Baselga y Eduardo Zaramella (de las más claras y esquemáticas la de Eduardo, sobre el fantástico y el terror), llegó un pequeño traspié por parte de María José Rustarazo. Y personalmente no creo que sea culpa de ella, sino de quien la mandó, porque empezó mal Valentín cuando la presentó diciendo que Cristóbal Garrido y Ramón Campos la mandaron a ella (¿qué no podían venir ellos?). O esto es lo que entendí. Si no fue así, los comments están para algo.

Mª José explicó muy bien como se desarrolló “Hispania”, una serie que dio mucho que hablar en las jornadas, pero me dejó helado cuando en el power point que tenía a sus espaldas sentenciaba algunas de las ficciones de Bambú con una frase. Si “Gran Hotel” era “un juego con la Historia”, lo de “Galerías Velvet” era cuanto menos curioso: “dejar de lado lo político”.

Y aquí me tengo que parar porque, pese a que iba a decir allí algo, preferí no cortar su intervención (interesante, no lo dudo) y comentarlo pausadamente aquí.

¿Podemos obviar “lo político” en una serie enmarcada en los ’50, en los ’60 en la España franquista? ¿Y sobre todo, debemos?

No sé, se me plantean muchas dudas éticas y/ morales. Unos años jodidos en este país, con la dictadura en sus momentos más duros como para obviar “lo político”. ¿De verdad pensamos que el espectador es tonto, que no recuerda su historia? Estoy convencido que  “Galerías Velvet” será un exitazo (los mimbres son buenísimos), pero me parece un error de comunicación, de planteamiento, de desarrollo, o de lo que sea, obviar lo que somos y porqué lo somos. No es la primera serie que lo hace, pero la contundencia con la que la dijo María José me dejó muy frío.

La última parte corrió por cuenta de Manuel Ríos para hablar de mini-series y tv-movies y de Virginia Yagüe y Pablo Tobías hablándonos de series diarias. Las dos tremendamente interesantes.

Y el broche final Manuel y Virginia nos hablaron de la realidad del aquí y ahora.

Me quedo con dos pinceladas que dejó Virginia en este final y que me gustaron:

– Sé crítico con lo que haces, con lo que escribes (yo diría, con lo que ves y con el oficio)

– Insértate en el oficio, para después mostrad tu voz.

Seguro que me dejo, por error y/u omisión muchas reflexiones interesantes, pero espero que alguno de mis compañeros, ponentes, o gentes en general pueda ampliarlo en los comments.

Volví a Valencia pensando en nuevas historias e ideas, en cambiar aquello o aquello otro, en crear. Y pensando que pese a que continuamente estamos empezando, comenzar ya es un buen signo.

 

PREMIOS III ENCUENTRO DE GUIONISTAS

Juanjo Moscardó (J.J) y Rafa Ferrero (R.F) nos prometieron hacer un resumen superconcienzudo del III Encuentro de Guionistas celebrado en Bilbao el pasado fin de semana. Y el caso es que viendo la cara de concentración que tienen en esta foto, parecía que iban a cumplir.

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© Foto Natxo López

Para los que no los conozcáis, son los de gafas y el gestito con dedo en los labios en plan qué interesante me parece todo. Juanjo es el del pelazo rizado (J.J: por la mañana recordadme que me atuse el pelo que se me queda muy chafado por arriba. Gracias.), y Rafa es… el otro. (R.F: El que está sobado no, ese es Rodolf Giner homenajeando a Paco Lopez Barrio en el II Encuentro)

Atender igual atendieron, pero resumir lo que es resumir no han resumido nada. Por suerte ha habido otros que sí que han cumplido. Si queréis leer algo serio y bien escrito os recomendamos que os vayáis inmediatamente a Bloguionistas o Las horas perdidas. A estos no les hagáis ni caso.

¡¡PREMIOS III ENCUENTRO DE GUIONISTAS!!

J.J: ¿Le ponemos un par de exclamaciones más al título?

R.F: No te pases, así está bien.

J.J: Oye, si esta va a ser la dinámica quítate que ya lo escribo yo.

R.F: No, lo escribimos los dos. En eso consiste escribir a cuatro manos.

J.J: Vale, pues echa p’allá.

R.F: ¿Qué haces? Esto no es un piano Juanjo.

J.J: Déjate llevar.

PREMIO AL MEJOR PANEL

J.J: Yo se lo daría al de Internacionalización. Lo vi el mejor moderado, donde mejor se complementaron las ponencias, y donde el debate suscitó más interés y fue más fluido.

R.F: No puede ser que estemos de acuerdo en el primer premio, así que diré que creo que este premio se lo merece más el panel sobre la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual.

J.J:

R.F: A ver, que a mi este panel me puso de muy muy mal humor. Lo que quieren hacer es como para sospechar si nos estará gobernando gente que nos odia.

J.J: Motherfuckers! Hay que estar atentos y dispuestos a cualquier iniciativa para proteger nuestros intereses sobre este tema que son muchos.

R.F: Pues por eso lo digo. Creo que esta mesa sirvió para que todos nos esterásemos (yo el primero) de lo que va a pasar. Si no lo evitamos acabarán “privatizando” la recaudación de los derechos de autor. O como ellos dirían, “liberalizando” el sector, que suena mejor pero es la misma putada.

J.J: Motherfuckers! Lo que buscan es romper la unidad de los autores para que cada uno tenga que ir negociando por su lado y consiguiendo mucho menos, claro.

R.F: Además de haberle metido un gol a la sociedad y a los autores con lo del canon por copia privada.

J.J: La gente ya no lo paga directamente, sale de los presupuestos del Estado… vamos que lo siguen pagando, pero no han bajado los precios, al contrario.

R.F: Pero ahora ya no se oye a nadie poniendo el grito en el cielo por esto.

J.J: ¿Qué insinúas?

R.F: ¡Nada! Lo que yo decía es que este panel también se merece el premio porque era un tema muy denso y desagradable, pero los ponentes consiguieron que todos nos enterásemos y además no hubo ningún ronquido excesivamente fuerte.

J.J: Bueno vale, ha quedado clara tu opinión. Pero gana el que yo decía ¿no?

R.F: Claro. Sólo era por marear un poco, se supone que somos un jurado serio.

El ganador del premio al mejor panel es para el panel de Internacionalización. Por su interés para los que están pensando en hacer las maletas o trabajar para otros mercados desde casa.

PREMIO AL MEJOR MODERADOR

J.J: ¿Quien moderó el panel de Retos y oportunidades?

(Cri, cri, cri, cri…)

R.F: ¿Hubo moderador?

J.J: Xavi Puerta estaba en el programa pero al final fue ponente.

R.F: ¿Y si se lo damos a Natxo López?

J.J: A Natxo pensaba darle el premio a la mejor foto.

El ganador del premio a la mejor foto del Encuentro es para Natxo López. Por sacarnos guapos. (J.J: Habernos hecho una foto por la tarde que tengo el pelazo mejor.)

R.F: ¿Entonces a quien le damos el de mejor moderador?

J.J: Yo ya he dicho antes que Curro Royo lo hizo muy bien en la mesa de Internacionalización.

R.F: Pero tampoco le vamos a dar todos los premios a ese panel… Ana Hormaetxea tuvo que lidiar con que le faltara un ponente y lidió bien…

J.J: ¡Ya lo tengo! Se lo damos a Lluís Arcarazo que moderó la mesa de la reforma de la ley de propiedad intelectual, se estaba meando y aguantó hasta el final como un campeón.

R.F: Es verdad, merecidísimo.

El ganador del premio al mejor moderador es para Lluís Arcarazo por su vejiga de oro.

PREMIO AL PONENTE MÁS INTERESANTE

J.J: Urbizu tiene su puntito… así desaliñao pero duro… con voz rota. También me pone la modernor de Kike Maillo o la barba de Fernando Navarro…

R.F: Te estás acercando mucho… que corra el aire.

Los ganadores del premio al ponente más interesante es compartido para Enrique Urbizu y Jorge Guerricaechevarria. Por compartir su experiencia con todos. Su charla fue muy interesante y sobre todo entretenida. El humor de ambos, tan distinto pero cinco estrellas, cautivó. Partían con ventaja al hablar sobre todo de cómo escriben, algo que muchas veces no hablamos tanto en los encuentros y que al final es lo que más nos interesa.

PREMIO A LA MEJOR FRASE

R.F: Para mí la mejor frase la dijo Jorge Guerricaechebarría en el último panel: “Esta sala está llena de gente dispuesta a encontrar cualquier resquicio para seguir haciendo cine pase lo que pase. Es más, si la caña incentiva, se aproxima una edad de oro del cine español.”
Me gusta el mensaje que encierra esta frase.

J.J: Se va a llevar el segundo pero es que se lo merece.

El ganador del Premio a la mejor frase es para Jorge Guerricaechevarría. Por demostrar que a los guionistas deberían entrevistarnos más porque podemos ser divertidos, elocuentes e interesantes.

J.J: Y la mejor palabra para Urbizu: “¡Polladas!”. Aquí hizo poesía aunque vaya de tipo duro.

R.F: Bueno, podríamos enzarzarnos porque Fernando Navarro y su “infra-follar”, refiriéndose a que los guionistas deberían de follar más, estaría ahí ahí.

PREMIO AL MEJOR TUIT

J.J: A mí me gusta mucho este de Nacho Faerna:

Captura de pantalla 2013-10-24 a las 09.12.38 R.F: Pero habrá que dárselo a Sergio Barrejón que cubrió todo el encuentro y soltó varias perlas como esta:

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Premio al mejor tuit a Sergio Barrejón. Por este:

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JJ: Qué hijo puta es.

PREMIO A LA MEJOR ANÉCDOTA

J.J: ¿Cuál era el artículo…?

R.F: 147.

Premio a la mejor anécdota para Jose Luís Domínguez y Pablo Hernández. Por dejarnos el ojete torcido al decir el jefe de jurídicos de SGAE sin pestañear el artículo de la Ley de la Propiedad Intelectual al que se estaba refiriendo el Director General de DAMA. Creemos que en realidad dan bolos juntos y cada vez le toca a uno quedarse con la peña.

PREMIO AL MEJOR PINTXO

J.J: No sé tío. El jamón estaba cojonudo, pero anduve despistado en este tema. Me pierde el palique y me pasé hablando casi todo el rato. Gracias a todos por aguantarme y hacer como que sois mis amigos.

R.F: En realidad nos vamos turnando para que no comas nada y así salimos a más. Porque como te pongas a comer te lo tragas todo, que eres un guripas.

J.J: Eso es así… Di tú entonces.

R.F: Todo estaba muy bueno, no es nada fácil elegir uno: pulpo, bacalao, boquerones…

J.J: Pues le damos el premio de consolación a la ensalada, que no se acercó nadie por allí en todo el fin de semana (Bueno sí que vi a Barrejón por allí pero porque está Montignac perdido).

Premio al mejor pintxo a la ensalada por alimentar a todos los camareros después de su duro trabajo.

PREMIO AL MEJOR LOCAL DE BILBAO

J.J: Por fin el premio importante.

R.F: Aquí va a haber polémica seguro.

J.J: Seguro.

R.F: Yo creo que el premio debería llevárselo Evidence. Es el local de un guionista amigo, Asier Guerricaechebarría, además tenían una especie de tirador de nitrógeno con luces azules superflipantes que los camareros usaban para enfriar las copas antes de empezar a prepararlas. Cada vez que activaban el chorrazo azul no podías mirar a otro sitio.

J.J: Los guionistas provincianos le hicieron fotos y todo… lamentable. No diremos nombres, pero en defensa de Óscar Bernácer, DNI 42896456F, diremos que acaba de ser padre y que era su primera salida post paternidad.

R.F: Supongo que tú querrás darle el premio al mejor local a tu querido karaoke.

J.J: A ver. Lo cerramos dos días seguidos y había un cuadro de un león vestido del Athleti… Mejor le damos el premio a Asier y su Evidence.

R.F: Era evidence… Perdón, no he podido evitar decirlo.

Premio al mejor local de Bilbao para Evidence por su chorrazo azul. (Óscar pásanos la foto)

J.J: No le damos el premio al karaoke, pero déjame que ponga esta foto, que es genial. La canción era: “Dame más gasolina…” Que noooo. Nino Bravo forever! Itxaso a pesar de ser vasca lo hizo bien.

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PREMIO A LA MEJOR VOZ

R.F: Este está clarísimo. Se lo merece Carlos Ares sin duda. Su interpretación de “Azzurro” conmovió al respetable.

J.J: Además, es el que más folló del encuentro. No paró. Se supera encuentro a encuentro.

Premio a la mejor voz a Carlos Ares por se tan macarra.

PREMIO A LA MEJOR IDEA PARA EL SIGUIENTE ENCUENTRO

J.J: Mírame a los ojos y dime que no sabes en qué estoy pensando.

R.F: Bueno vale, pero habrá que organizarse bien.

Premio a la mejor idea para el siguiente encuentro para Gemma Rodríguez y su propuesta de organizar un cuarto oscuro. Sencillo y necesario. De cara a que el año que viene se folle más, como propuso Fernando Navarro, y esperando que podamos acercarnos a las marcas de Carlos Ares, un cuarto oscuro se hace necesario. Rodolf Giner y Natxo Lopez parecían saber mucho sobre el tema y Marta Raventós parecía encantada con la idea, así que ya hay comisión para tratar este tema que tanto nos preocupa.

R.F: Pues yo creo que con esto ya hemos acabado.

J.J: ¿Cuando será la entrega de premios?

R.F: ¿Cuando? Lo acabamos de hacer, ¿no?

J.J: No hombre, esto ha sido para hacer públicos los nombres de los galardonados. Pero ahora habrá que hacer una ceremonia de entrega o algo.

R.F: Ah, ¿y eso quien lo paga?

J.J: Vosotros. Los GuionistasVlc estáis forrados ¿no?

R.F: Totalmente. Yo ya no sé donde meter tanto billete de cinco…

J.J: ¡Oye! Ahora que caigo. ¡Tú y yo no tenemos ningún premio!

R.F: El jurado de estos premios siempre le da los premios a los mismos. Está todo amañado. A los pringados como tú y yo nunca les dan nada.

J.J: Motherfuckers… ¡¡¡¡Hasta el próximo encuentro!!!!

R.F: Tú si no pones exclamaciones como un poseso revientas, ¿no?

J.J: Veges.

Nos gustaría despedirnos haciendo menciones especiales a todos los organizadores. Especialmente a Marta y Eguz que llevaron el peso de la coordinación. Al comité de contenidos: Corcón, Ana, Juanjo, y sobre todo a Xavi Puerta que tiró mucho del carro. A las Juntas de FAGA y ALMA que trabajaron como siempre en sintonía (¡somos novios, nos queremos…!), y a la Junta de EHGEP, los guionistas vascos, que curraron de lo lindo para que todo saliera de cojones.

A los que no pudisteis venir os emplazamos a hacerlo el año que viene… aún no sabemos donde: Galicia, Cataluña, Andalucía… Pero recordad que no solo es oír las charlas, sino compartir durante un par de días el ser guionistas. Como este año no se oyó en voz de Corcón lo decimos nosotros: ¡SOMOS GUIONISTAS! (R.F: Muy bien, así, sin enfatizar demasiado).

LOS NAVARROS

Por Gabi Ochoa

Los navarros son una especie rara de escritores que habitan en provincias. Difícilmente salen de ellas, pero cuando lo hacen prueban las mieles de la compañía. Los navarros tienen miedo a la clamorosa contundencia del aparato teórico, y por eso se parapetan en diversas lecturas de poesía, narrativa o novela gráfica, que es como llaman ahora al tebeo de toda la vida. En la capital existen un par de ellos (que yo conozca) como Natxo López y Dani Castro, pero a buen seguro que si te pones a rascar, encuentras a muchos más.

Me encontré con un navarro el martes pasado en Madrid. Sin querer y casi a empujones aparecí en las charlas de DAMA, los Martes de DAMA. La culpa de todo la tiene Carlos López. Y allí también sin querer, conocí a Michel Gaztambide. Yo no sabía que era navarro hasta que Michel nos definió, mejor dicho, se definió a si mismo: “Yo soy un guionistas de provincias”.

He de decir que desde hace tiempo, no sé si por apellido paterno (Ochoa) o por omisión, me reconozco navarro, pero sin querer.

El ser de provincias tienes sus pros y sus contras: todo lo miras con esa extrañeza que da una urbe como Madrid, con una ingenuidad que a veces sonroja. Pero también, todo te parece tan lejano, tan inaccesible, que temes no estar a la altura.

Y creo que Michel definió muy bien algunos de los síntomas del escritor navarro:

–       Miedo a los teóricos. No es miedo, es más bien lo apabullante que resultan las normas de Syd Field o Linda Seger o los principios de McKee. Parece que si no los sigues, estás gilipollas. Y te preguntas que qué pasó cuando Shakespeare, Calderón o Esquilo escribieron. A ellos se les entiende, no les hizo falta un McKee que les sonrojara.

–       Creer en el deseo como la clave de la creación. El punto de partida debe ser el sentido común, la intuición. Debemos escribir con una oreja pegada a la calle, porque allí están nuestras historias. Como decía Michel, no nos ocultemos detrás de un móvil o un Ipod cuando a dos metros de ti se está creando, entre esas dos señoras que hablan sin parar en la parada del bus, una buena ficción. Abramos las orejas, demos rienda suelta a las historias que vemos y oímos. Esa es la actitud.

–       Hay que aprender a leer fotografías. Aquí Michel me dejó patidifuso, aunque luego entendí lo que quería decir: el cine es imagen, escribamos en imágenes. Solo podemos fotografiar lo externo (decía Erice), y a través de lo externo, podremos entender el alma, las intenciones del ser humano. No sirve de nada que describamos todo aquello que le pasa por la cabeza al protagonista si eso no lo vemos en escena, no lo reconocemos en una intención, en un gesto. Y recordó: “nosotros escribimos con una cámara”.

–       Dio un consejo muy de navarro: Levantarse media hora antes, así los problemas no te esperan, los esperas tú a ellos.

–       Pero el mejor síntoma es este: “El cine es coito, no masturbación”. Hay una relación con el otro (espectador) y nos debemos a ella. Él quiere conocer qué les pasa a los personajes, porque se mueven y actúan como lo hacen. Demos lógica a sus movimientos, a sus acciones.

Tal vez algún navarro más me esté leyendo y quiera decir “yo también soy navarro. Y yo”. Adelante. Declararse navarro tiene sus beneficios. No tienes que hacer la pelota por twitter al productor ejecutivo de la serie que esté en boga en ese momento, tampoco tienes que rendir cuentas de si has visto tal o cual serie, o estar en esa cosa rara (y viscosa) que es “la pomada”. Simplemente lees, escribes, disfrutas de la vida, compartes amistad (si es fuera de Facebook es hasta mejor), y de vez en cuando te preguntas que es eso de la ficción, que mecanismos tiene, etc.

Ser navarro es tal vez un estado de ánimo. Pero yo no me doy cuenta.

LA BARBA DE LOS GUIONISTAS

Con una considerable trayectoria como guionista, analista de guión y creador de contenidos, Roberto Alfaro debutó en el cine el año pasado escribiendo el guión de “Ni pies ni cabeza”, de Antonio del Real. Actualmente se le acumulan los proyectos entre los que destaca la adaptación cinematográfica del cómic “De perros y de huesos”.

Por Roberto Alfaro

Bajo el techo del hogar, normalmente soy un tipo que tiende a la distracción y a procrastinar en un nivel experto-premium. Pero cuando salgo a la calle como un perrillo que tensa la correa y tira del amo como si no hubiera mañana, me convierto en un avezado observador. Supongo que esta condición viene de serie si nos queremos dedicar a juntar letras de una manera, por lo menos, medianamente decente. Por eso, bajo el prejuicio de la apariencia, suelo desconfiar de un guionista que habla más de lo que escucha, o que tiende a mirarme fijamente en los silencios antes que observar a la gente atractiva que pasa a su lado. O, ya el colmo, que simplemente pide “un café” sin reparar en que el camarero es una persona humana, y no entabla una conversación más empática del estilo “por favor, cuando puedas me traes un descafeinado con leche, de máquina, corto de café, con la leche muy caliente, en vaso, y con un vasito de agua, muchas gracias majo”.

Como veo que no acabo de explicar mi teoría de la observación, iré al grano: ¡¿Por qué coño casi todos los guionistas tenemos barba?! En serio, después de acudir a diversos actos de encuentro con compañeros y de tomar más de 470 cañas y 130 cafés (aproximadamente) empecé una tesis sobre el tema de la barba, pero a los pocos segundos la abandoné, y no por mi procrastinación innata sino porque era una auténtica chorrada de tesis. No me hacía falta perder el tiempo escribiendo folios y folios sobre un tema tan apasionante como la barba humana para coscarme de una máxima: los guionistas llevamos barba para imponer respeto. Alguna compañera del mundillo se sentirá rechazada, pero cuando hablo de barba también me refiero a bigote (más o menos poblado), perilla, pelusilla… y todas las acepciones que se os ocurran, así que todos y todas tenemos la opción (si nos da la gana) de entrar en el selecto club.

Al caso, me viene a la memoria el gran Pau Gasol. Una vez le escuché una anécdota que os relato: cuando Pau llegó a la NBA era un buen jugador que había conseguido títulos en Europa, pero aún no había explotado todo su talento en la competición de basket  más competitiva del mundo. Tenía cara de no haber roto un plato y de recibir collejillas de los All Stars. Era un fideíllo, un tirillas, y, lo peor, siempre se le veía afeitado de manera ejemplar. No jugaba mal, pero algo fallaba para triunfar en el entorno yankee: le acusaban de falta de carácter y de ser blando. Los pívots americanos se lo merendaban en el cuerpo a cuerpo. Pero entonces Pau encontró una solución: cogió kilos de musculatura, mala hostia, se atusó el pelo largo como Sansón, y lo más importante, se dejó barba. Al poco, le llegó la gloria. Ya no se amedrentaba, imponía a sus rivales, asustaba, y sobre todo, imponía RESPETO.

Gasol

Sinceramente creo que a los guionistas se nos ha perdido el respeto en esta España mía, esta España nuestra. Una buena pregunta sería saber si alguna vez lo llegamos a tener. Supongo que Azcona, sí. Pero el grado de valor actual, el que yo conozco al menos, es tirando a ínfimo.

Sabemos del poder del Sindicato USA, la labor de los agentes, la Black List, el poder de la INDUSTRIA americana, y demás. Vale, es otra liga, y es ridículo comparar. Es como pedirle al Rayo Vallecano que gane la Champions. Pero no veo tanto problema en copiar lo que funciona, en fijarnos en países como Reino Unido, Francia o Alemania, y sobre todo en dar valor a nuestra profesión. Además es gratis. No cuesta nada. Y ya no digo que nos dejemos barba (que también) para que nos respete el productor de turno o la cadena de siempre, sino para que nos respetemos y nos valoremos a nosotros mismos.

Debemos sentirnos orgullosos de lo que escribimos, sólo así no perderemos la dignidad cuando llegue la hora de negociar nuestro sueldo. Habrá veces que escribamos por amor al arte, algunas porque tenemos fe ciega en un proyecto, otras para pagar la hipoteca, y las menos para que nuestro nombre tenga un destacado en los libros de Historia del Cine/TV. Pero que todas ellas nos llenen, aprendamos, valoremos, e incluso disfrutemos con pasión y entusiasmo.

Tenemos que luchar por nuestros textos, moverlos por todas las vías posibles para que vean la luz, ser tremendamente activos, trabajar, trabajar, trabajar, ser constantes, y disfrutar del proceso. Todos hemos pasado por hacer trabajos gratis, por cobrar miserias, por escribir mierdas que nada tienen que ver con nuestro criterio de estilo, etc, etc, derrotismo, etc, etc, más derrotismo, etc, etc, etc… Pero recordad, estamos luchando día a día por lo que verdaderamente nos gusta, la mayoría de la gente no puede decir lo mismo, somos especiales, sintámonos orgullosos de ello.  

Un ejemplo. Uno, que es observador, se ha percatado de que en rarísimas ocasiones nos acordamos de nuestros propios compañeros en las entregas de premios. Creo que se vuelve a hacer patente la falta de valor a nuestro gremio. Aunque no lo comparto plenamente, me parece lícito que en estas ceremonias se critique al gobierno, a la situación del Tibet, al representante friki de Eurovisión, o al cuñado tocahuevos que no me ha pasado los langostinos en Nochebuena. Pero para treinta segundos de gloria que vamos a tener, en serio, me hubiera encantado que alguien se acordara de los propios guionistas o que se reivindicara nuestra profesión. Qué bonito sería acordarse de gente que nos inspira, que admiramos, que leemos con pasión, como Wilder, Allen, Kaufman, Goldman, Sorkin, y qué coño, Azcona, Alejandro, Guerricaechevarría, Gaztambide, y tantos otros.

Nos tenemos que citar más para darnos a conocer y conseguir romper el anonimato mediático. ¡“Guionista”, hay que decirlo más! Gente como Javier Olivares, Nacho Faerna, David Muñoz, Natxo López, Sergio Barrejón, Paco López Barrio… (que tenemos el gusto de leer por estos u otros lares), dignifican la profesión y son la punta de lanza con la que debemos asomar, aún más, la cabeza. Si os dais cuenta, ¡¡¡todos ellos con barba!!! Otros compañeros, entre los que modestamente me incluyo, como Salva Rubio, Raúl Serrano, Gabi Ochoa, Daniel Martín Novel… estamos luchando por hacernos un hueco y empezamos a saborear esas semillas que hemos ido plantando al cabo de los años. Y qué decir de aquellos que empiezan, hay talento y ganas de romper con lo establecido, y eso, estoy seguro, nos hará escribir mejores historias.

Aprovechemos que el mundillo del guión está más vivo que nunca gracias a la cantidad de vías que tenemos para mover nuestras historias y a las redes sociales: Alicia Luna es el alma máter de  #vinoguionistas, Daniel Castro y Juanjo Ramírez se han atrevido a escribir un guión en 24 horas y lo han publicado, éste último incita a que escribamos nuestro propio episodio de “Black Mirror” para demostrar nuestro potencial, con Fernando Hugo estuvimos charlando el otro día sobre una posible Black List española, guionistas patrios de postín cuelgan sus guiones en la red… y así un largo etcétera que suele venir avalado por unas simples cañitas o unos poleos para vernos las caras de vez en cuando.

Fuera de bromas, hay que seguir luchando y no desesperar a pesar de la que nos cae, estemos unidos, sin temor, sin negatividad, sin escusas, sin derrotismos. Nos dedicamos a lo que nos mola, no es ninguna cruz. Además, si la cosa no resulta, siempre nos queda la crucifixión, que no está tan mal, y silbar una alegre melodía. ¡Eric Idle simbolizaría a las compañeras guionistas (sin barba), y todos los demás a la legión masculina! Y, casualidad, ¡¡¡todos con barba!!! Os imagináis…

 

DIARIO DE UN PACIENTE (UN POST GUIONÍSTICO)

Por Gabi Ochoa

DÍA -3

Vamos camino del estudio de postproducción en el metro de Madrid. Falta casi nada para ver el resultado final de “El amor no es lo que era” y tengo una extraña sensación de emoción y vacío por algo que se acaba. Me gustan los procesos. En el metro recibo una llamada. Dice más o menos así:

“Le llamo del hospital XXX. La doctora me ha dicho que le llame porque hay un donante de córnea para operarse”. Nunca una llamada me había sacado tanto de la realidad. “- Sí, claro, ¿cuándo?” “- Ingresa el domingo, el lunes le operan”.

Durante el día trato de asimilar la noticia. A ello se une el magnífico comentario de Javier Olivares sobre el oficio del guionista en una entrada de Natxo López. Óscar Bernácer desde su Facebook me pone tras esa pista (gracias Óscar).

El día se convierte en una mezcla extraña entre lo que ocurre y lo que va a ocurrir, y todo con las sensatas y extremecedoras palabras de Olivares rondándome la cabeza.

DÍA 0

Salgo a andar-correr antes de ingresar en el hospital. Desde hace casi tres meses es una rutina que mantiene despejada mi cabeza. Sigo pensando en lo que pasará mañana, en la operación. Paciencia, me digo. Ingreso pasadas las 18 horas en el hospital. Me faltan firmar unos papeles de conformidad y me recuerdan que será anestesia general.

DÍA 1: ANESTESIA

No fue como en las películas. Nadie me hizo contar para que me durmiera, y temblé como todo hijo de vecino. Solo recuerdo que cuando desperté dije: “Me meo, me meo, me meo,” y alguien me trajo un recipiente. Luego en la habitación, mientras oía como en otro cuarto alguien vomitaba su anestesia, yo hacía esfuerzos horribles por mearla. Quería levantarme pero no me dejaban. “Tienes que estar tumbado”. Pero no podía, y me dolía horrores. Finalmente cuando salieron de la habitación urdí un plan: mi hermano se quedó solo conmigo y le dije que cerrara la puerta y me levantara la cama. Salté como un resorte y apoyé mis pies desnudos en el suelo. Le obligué a abrir la pila del baño y a mantenerla un rato. Al fin, aquello, salió. No lo pasaba tan mal desde hacia tiempo. No me dolía la operación en la vista, tenía la vejiga rota de dolor. Pero salió. Aquello que quieres, si te esfuerzas, sale. Pero por momentos, ante las prohibiciones de las enfermeras me asusté. Temí lo peor. Mi dignidad se fue a la puta mierda. Ahora sí, ya he podido mear tranquilo. Será una jodida tontería pero esa lucha fue mi día.

DÍA 2: VÍA DOLOROSA

De mis continuas visitas a las secciones de libros de teatros de todas las librerías, siempre recuerdo un texto de David Hare (que nunca me compré) de título “Vía dolorosa”. No tengo ni idea de qué va, pero me acuerdo de él mientras me miro la mano derecha, donde está la vía de suero que cuando entra, duele.  ¿Cuándo me quitarán esa vía? ¿Por qué va tan lenta?

En mi desesperación, cuando va más rápida duele más. Incluso el último gotero que me pusieron (sí, hubo un último) no entraba y la enfermera tuvo que apretarme varias veces para que entrara. Ese gotero, de hecho, se cayó y no me lo pude terminar (bonita metáfora final para las vías).

El segundo día me destaparon el ojo. Recuerdo dolor, sensación de arenilla (que aún me dura) y claridad.

DÍA 3: ALUCINACIONES

La noche del 2 al 3 fue la peor. Aluciné. No es broma. Tuve alucinaciones. Se lo contaba al día siguiente a un amigo que vino a verme y se reía, pero lo pasé fatal. No sé si era todavía la anestesia a alguno de los medicamentos que me hicieron tomar, pero por las noches veía que la manta se convertía en el pelo de dos señoras que hablaban entre si y había un pájaro en medio. Luego vi en la pared de la habitación muchas figuras extrañas (flores, cuerpos, no sé) que se movían. Deliré. Llamé a la enfermera. Para no decir que alucinaba, dije que no podía dormir. Me dieron un orfidal. Los sueños lisérgicos siguieron y al final, no es broma, hubo un momento que se despidieron y todo. Se fueron y pude dormir.

DIA 4: EL ALTA

Desde mi ventana veo times-lapses a tiempo real. El aburrimiento era esto. Los días y las noches se confunden. Creo llevar 1 mes aquí y solo son cuatro días. La doctora me da la buena nueva: te puedes ir a casa.

Mi rutina es la de un jubilado que no sabe que hacer: oigo el Ipod constantemente, ya puedo leer algo (poco a poco me voy acercando a las pantallas), por lo que devoro obras de teatro (en estos días ha pasado por mis manos “La lengua a pedazos” de Juan Mayorga, “Juicio a una zorra” de Miguel del Arco, “Incendios” y “Litoral” de Majdi Mouawad, más otros libros teóricos).

¿Y qué hace un guionista cuando no puede escribir, cuándo le es imposible sentarse ante el teclado?

Pensar.

He apuntado miles de ideas en la libretita que tengo al lado del sofá. No me acerco al ordenador hasta pasadas dos semanas. Pero esta rutina de la libretita te sirve para moldear ideas, con las que te enamoras, luego sufres conflicto, incluso muchas deshechas, pero piensas.

Me viene a la mente una anécdota de una reunión de guionistas en la que estuve con un productor, y este metía prisa a los guionistas por tener una nueva versión, por los tiempos, ya sabéis. Y uno de los guionistas dijo:

– Si pero el problema no es ese, el problema es que no me pagas para escribir.

– ¿No te pago para escribir?

– No, me pagas para pensar.

Y sí, trabajamos para pensar y para que eso, se convierta en palabras, ideas, oraciones, acotaciones, diálogos, que puedan enamorar a nuestra audiencia. Eso.

Ahora que por fuerza obligada voy a estar un tiempo fuera de las teclas (que no fuera de la palabra, el lápiz y el papel son grandes aliados), me encuentro en una etapa que he denominado “de barbecho”.

Agradezco las muestras de cariño de amigos y familiares (Pau y Pilar, Pedro y César, Nacho y Ara, Sergio, Xavi, Gonçal, Paloma, Gio, mis compañeros Martín, Rafa y sobre todo Paco –iremos alguna vez a la ópera juntos Paco-, Ferran y María, Marina, Iris, Rosa y mis suegros, Jacobo, mis actores de “Den Haag” y Jaume y los Catervos, y todos los que me han escrito para interesar por mi. Especialmente a mi mujer Marta y mi hermano Joaquín que tuvieron que aguantar unas cuantas noches a mi lado. Y a mis padres y mi otro hermano, David, que nos ha traído junto con su mujer a otro sobrino a la familia Ochoa, Pablo).

Y sí, como todos tengo miedo de cuál será mi futuro laboral, y sobre todo mi futuro personal. Pero también creo estar en el momento creativo más propicio para que aquellas ficciones que desarrollaré en el futuro sean memorables.

Es hora de poner el ordenador en reposo. Por un tiempo.

THE BLACK LIST SPAIN

Por Gabi Ochoa

Hace unos días Natxo López y Juanjo Moscardó por twitter y facebook daban información y comentaban una de las realidades más interesantes del mercado del guión americano: The black list. Para los que no estéis duchos en el tema, The black list no es una “lista negra” de guionistas con los que no trabajar, ni nada por el estilo, sino que han conseguido que los ejecutivos de los estudios, los analistas y lectores de guión hagan una lista de los guiones más interesantes para producir en los sucesivos años. De alguna manera están incentivando a las productoras a buscar un buen material para conseguir grandes películas.

A priori puede parecer una broma pesada y estúpida: si esta gente hace una lista será totalmente subjetiva y parcial por lo que lo que pueda parecer una buena idea se podría convertir en algo pernicioso (yo voto este guión porque es de un amigo mío que blablablá). Pero lejos de esa cultura (más propia de nuestro país), la black list funciona de maravilla porque ya muchos de esos guiones se han producido y se han visto en la pantalla. Y no hablamos de taquillazos ni blockbusters tontos, sino de películas que de verdad necesitaban ese empuje para que alguien se diera cuenta que esa historia funciona.

Hagamos un ejercicio de historia. Por poner algunos ejemplos, de esa black list nacen obras como “Lars y una mujer de verdad”, un guión de Nancy Oliver que estuvo nominado a mejor guión original el año 2007, “Juno” de la entonces poco conocida Diablo Cody, o la interesante “Michael Clayton”, un thriller que entrona el talento de Tony Gilroy. Es decir, The black list nos ha hecho conocer nuevas voces que tal vez no habrían llegado a nuestras pantallas. Todo hay que decir que el sistema americano es muy, pero que muy, diferente al español: allí para poder optar a este tipo de parabienes tienes que tener antes un agente. Un guionista sin agente no es un guionista. Pero esta es otra historia. (Me apunta Juanjo que ahora se puede acceder a la black list como guionista amateur a través de una opción de pago a cargo del guionista).

Pues bien. Juanjo comentaba en su perfil de Facebook que este octubre en el IV Encuentro de Comillas que organiza, Sergio G. Sánchez propuso algo parecido en España. La idea, a priori, habría que analizarla con profundidad, porque ¿tenemos en España el mismo nivel de analistas y lectores de guión que los americanos? ¿Leen los analistas de guión todos los guiones o solo los que compran las productoras? ¿Cómo se podría hacer una black list en España? Todo apunta a que es un tema difícil de plantear, pero aún así, me parece una idea interesante para dar a conocer guiones que de no ser así, acabarían en el cajón del guionista (algún día tendré que hablar de ese cajón).

He estado en comisiones y he leído guiones que se iban a producir que daban penita. Tengo la sensación que hay muchas productoras que trabajan con los mismos guionistas por amiguismo o por la práctica habitual sin importar la calidad y eso resiente el producto. Por otro lado, he leído guiones y he visto propuestas que podrían ser cojonudas verlas en pantalla, pero claro, esa gente no tiene la posibilidad de ser leídos por esas productoras (ahora con la crisis, muchas productoras han echado el cierre a sus departamentos de contenidos (WTF!) y no tienen un norte puesto respecto a qué producto están buscando).

Dicho lo cual: ¿no sería interesante que, dentro de un código de buenas prácticas (algo que ya va haciendo falta en la cultura española) se pudiera hacer una black list española? ¿Qué guiones son susceptibles de producir y vete a saber por qué, no se producen? ¿Qué producen las productoras? ¿lo contrastan?

Creo que, desde mi modesta opinión, eso podría un referente de sensatez y de premisas para que las productoras pudieran fijarse en guiones que ni siquiera les llegan, de manera que el guionista no tendría que mandar 500 copias de su guión a 500 productoras (de los cuales 459, por poner una cifra, no se lo leen).

En esto tendrían mucho que jugar los analistas y lectores de guión (ya sé que alguno ha sacado las uñas, pero tranquilos, los hay y muy buenos, confiemos en ellos, en los buenos digo). Tendría que tener una serie de analistas que hayan leído el corpus de guiones que pasan por el mercado español (que mayoritariamente pasan por concursos como el Julio Alejandro o las extintas ayudas del ICAA) y que pudiera valorar esos guiones desde un juicio crítico, y buscando lo original, aquello que no se ve, aquello que es interesante producir.

Tal vez SGAE, con ese cambio de rumbo que ha dado después de la desastrosa imagen del pasado, pueda apoyar algo así. También, como no, DAMA. Pero se hace necesario para considerarnos industria, algunos mecanismos reguladores para poder crear los guiones más originales y atrevidos desde nuestra industria. Está claro que una Black list no va hacer que escribamos mejor o peor (para nada), pero tal vez ayuda a tener ciertos referentes de los que a día de hoy, cada vez estamos más huérfanos.

PS. Por cierto, The black list de este año ya ha salido, para los curiosos.