10 CONSEJOS GUIONÍSTICOS QUE NADIE ME HA PEDIDO

Por Gabi Ochoa

Ha sido terminar el año (y comenzarlo) y han emergido las listas de lo mejor, lo peor, lo más fistro,… de todo. A mi, la que más gracia me ha hecho es esta lista de los corruptos de este año. Eso, de todo hay.

Y yo no iba a ser menos. Tarde, pero nunca es tarde, si la lista es fistra y la mía lo es. Porque para qué ponerse sesudos. En esto del guión tengo dos o tres certezas, y creo que las olvidé en algún momento.

En todo caso, aquí van mis 10 consejos guionísticos que nadie me ha pedido:

– “Escribe con la pistola en la nuca”. Sí. No es literal, que no está la cosa… pero piensa que la tienes, piensa que te presionan. Cuando nos relajamos no es que procrastinemos, es que somos los putos reyes de mirar vídeos de perritos y gatitos. Ah! La frase de arriba no es mía, es de Sanchis Sinisterra.

Que monos, eh! ^.^

– Insiste. No pares nunca. Nunca te rindas. O si te rindes, que sea una rendición parcial, para coger fuerzas, para cambiar de tercio. No sabéis la gente que he visto caer en el camino. Yo a veces me he rendido, de hecho últimamente y todo, pero siempre termino aplicándome aquella frase tan cutre de película de Van Damme “Retroceder nunca, rendirse, jamás”

Para muestra un botón: Mod Producciones dice en su página que no recibe gente. Aunque luego lo desmintió Fernando Bovaira en la Roda de Guions organizada por EDAV y CulturArts, yo ya lo sabía. Había pedido cita y había ido. Ellos mismos me lo corroboraron: lo hacen para evitar las avalanchas. Me pasa igual con un productor “de cuyo Velvet no quiero acordarme”. Alguna vez quedaremos aunque sea para hablar de cosas de padres 😉

– Deja Instagram, twitter y Facebook. O déjalo por un tiempo. Deja de dar likes a las fotos de López Lavigne, a los post graciosos de Ramírez Mascaró y Alberto López y favs a David Muñoz. De verdad, eso no te da trabajo, te hace estar en la pomada, pero dime la verdad: ¿Vives de comer pomada? No. Pues ale, a escribir ceporro.

No hagas caso a Sergio Barrejón. El guionista más irreverente del planeta España (aunque viva en Alemania) siempre en su afán de contagiarnos de sus obsesiones (Sergio no, no voy a hacer una maratón) nos dice que si curramos mucho podemos sacar 2 guiones al año, veremos 104 pelis (al año) y leeremos 52 guiones (al año, claro). Mentira. Seamos sensatos. Lo importante es currar, cada uno a su ritmo. Que sacas 2 guiones al año, guay, pero no te agobies. Esto me lleva a otro consejillo barato…

– Márcate tiempos. Es lo más fácil y sencillo. A mi me ha funcionado. Cuando vendí el último proyecto fue porque trabajé con un objetivo claro: en primavera tendré el proyecto para venderlo. No me digáis porqué, pero creo que primavera es el momento estupendo para “vender”. La sangre altera, los productores están tontorrones, y yo-que-sé, a mi me ha funcionado. Pamela Douglas en “Cómo escribir una serie dramática de televisión” hace un planning que pese a ser muy americano os digo que funciona.

– Lee. Así de simple y tonto. Quítate de Facebook y léete un buen libro o un buen guión. Yo soy de teatro, leo mucho porque aparte soy profe de teatro y porque para el diálogo creo que es esencial. Me hierve la sangre cuando a un guionista le hablo de Pinter o Stoppard y me dicen: Quién?

– Queda con guionistas. Un café, una pizza, un cine. Somos un ecosistema aparte, asúmelo. Siempre sabrás en qué andan los otros, podrás leer sus proyectos, que te generarán ideas, puede que lean los tuyos y te den buenas ideas. Siempre que puedo lo hago. Con mis compis de Guionistasvlc (Paco y Rafa más, Martín en DF cuando regresa y a Héctor cuando voy a Madrid), pero me veo con Marci Menéndez, con Carlos López, con Juanjo Ramírez,… (estoy abierto a verme con más, eh 😉

– Asúmelo: Nunca serás Juanjo Ramírez ni Alberto López. Tú eres más de drama. Si eres de comedia, ábrete un twitter a lo Gerardo tecé. Si lo eres, ponlo en tu currículum, que pillas curro seguro! Pero de verdad, estos chicos revientan todas las redes sociales con ver quien dice la animalada más grande. Me río mucho con algunas, otras me parecen asíasá, y otras son malas, para que engañarlos. Pero eso es lo que tiene escribir mucho.

– Sin embargo: Diversifica. El ejemplo Mr. Juanjo Ramírez. Está en veintisietemil proyectos y lo lleva de maravilla. Yo ando en 3 y voy agobiao O.o Pero es condición sine quanum. No conozco a ningún guionista que este esperando a que le llamen sin escribir nada. Que seguro que lo hay, eh.

– Sé de tu ciudad. Será una tontería, pero mira Dani Castro con sus visitas a Pamplona. Madrid solo es para trabajar, mola hacerse una paella en Valencia o un mojo picón en Gran Canaria. Eso es así. Y además, los “navarros” tenemos esta cosa curiosa del diferente. Tu idiosincrasia es propia. Como que no mola verte con un valenciano en Madrid y decir “Ie xiquet!”.

– Yo-que-sé afíliate. Yo te diría a EDAV o a FAGA, por compensar. En ALMA son muy guais, parece que todo pasa por allí. Y no. Aunque son muy majos. Pero afíliate, eso sí. Es muy importante que estemos unidos. Sí, seguro que te encuentras a algún/a guionista que te intenta hacer la zancadilla (a mi últimamente más de uno) pero sabandijas hay en todos lados. Esa gente tarde o temprano cae por su propio peso. Aquí estamos para ayudarnos, para echarte una mano, y las asociaciones y sindicatos están para eso.

– Admira a la gente que citas. Han llegado ahí por algo. Saben de lo que hablan. Juanjo, Marci, Carlos, Paco, Rafa, Martín, Héctor, Ramón, Pau, Javier, Alberto, Ángela, Vero, Antonio,… son muchos/as a los que admiro y seguiré admirando. Se enfrentan (como tú y como yo) todos los días a la incertidumbre de la página en blanco, y al final del día, hay algo. Eso es un tesoro. No lo olvides. Como dijo Trueba: “Yo no creo en Dios, creo en Billy Wilder”. Trueba creía en un guionista. Por algo sería.

Y todo esto se resumen en dos:

– “Traiciónate a ti mismo”. No escribas siempre comedia, o thriller, o scketches, o lo que sea que haces bien (sí, sé que esta no estaba arriba, pero quedaba tan bien, y es ejem… de nuevo, del maestro Sanchis SInisterra).

– Y otra vez: “Escribe con la pistola en la nuca˝. Y no te la quites nunca. Al final el cañón te va a hacer cosquillas ahí, y te sentirás más cómodo, ya verás 😉

Sí, lo sé, no son 10 son 12 o 13, pero oye, ¿quién dijo que las matemáticas era el fuerte de un guionista? O.o

Feliz año 2015. Que el trabajo venga a nosotros. Y si no, creémoslo.

LA ÑORA DISTRIBUYE Y EL CORTO COMO ESPACIO DE LIBERTAD

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Por Martín Román.

Hay un sentir general de que el cortometraje es una especie de escuela, el primer paso que toda persona que quiera dirigir un largometraje debe dar. Ese sentir no está únicamente en el público ajeno a la creación audiovisual, también está instalado en los mismos profesionales del sector. Esa es una mentalidad mercantilista de la creación cinematográfica. Cierto que levantar un proyecto audiovisual cuesta bastante dinero, pero eso no debería restarle valor a la creación en sí. El cortometraje es un formato audiovisual con valor propio, ni menor ni mayor que el que pueda tener el largometraje, una tvmovie o una serie. ¿Alguien cree que los cuentos de Cortazar o Chejov son obras menores? No me diréis que nunca os habéis emocionado con un cortometraje porque sólo dura 5 o 20 minutos. ¿Los primeros cortos de Tim Burton son obras menores si las comparamos con sus largometrajes? La única forma de revertir esta percepción del cortometraje como escalón, y que puede perjudicar la creatividad del director, es dando visibilidad a los cortometrajes.

Si un director tras lograr filmar su primer largometraje decide que no quiere volver a dirigir un cortometraje, que es un paso atrás en su carrera, creo que está cerrando la puerta a poder experimentar con su propia creatividad. Debido al costo que conlleva levantar una obra audiovisual, en un largometraje uno se encuentra con que su visión artística empieza a estar contaminada (a veces para bien, la mayor parte de las veces para mal) por una serie de actores que al ver su dinero y negocio en juego deciden imponer (las veces que es para bien es porque proponen –y con acierto-) sus criterios: “quitas esta alusión a la religión o la política para no molestar a una parte del público“, “en lugar de este actor desconocido me pones esta cara famosa“, “hay que meter un plano en que el protagonista se sirve una pizza precocinada…” Y a veces hay que claudicar para levantar tu película (¿seguro sigue siendo tuya?). Sí, lo acepto, este último paréntesis se escribió con ciertas dosis de demagogia, a mí también me apetece dirigir largometrajes, pero he visto estos factores en preproducciones de largometraje y sé que nunca he tenido que enfrentarme a ninguna imposición de esta índole cuando he escrito y dirigido un corto.

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Pero se puede revertir esta situación. Lleva tiempo, más que años. En España empieza a haber cortometrajistas de renombre, quizá el más famoso sea Chema García Ibarra, pero también están Álex Montoya, Óscar Bernacer, (por citar algunos que además son amigos) ¿Era eso posible hace diez años? Creo que nadie se imaginaba un presente así. A ello han ayudado mucho las redes sociales, los festivales y en gran medida las distribuidoras que se han preocupado de que sus obras llegaran lo más lejos posible.

Cuando llegué a México busqué una distribuidora para uno de mis cortos. Sorpresa, no existía ninguna. Los cortos no encontraban toda la difusión deseable aunque sí existían festivales como ShortsShorts en DF, festival que recientemente ha lanzado su propuesta Noches de Cortoteca, un evento mensual que espero se consolide y aumente en fechas y sedes, o el apoyo del IMCINE a sus cortos. El caso es que junto a mis amigos, que hoy son también mis socios, era un tema recurrente. Veíamos que el cine mexicano estaba en un buen momento, su cine de autor triunfa en festivales (Reygadas, Franco, Escalante, Markovitch –aunque argentina lleva 20 años en estas tierras-) y tiene una taquilla respetable en los cines comerciales del país, y el cine comercial está arrastrando de nuevo al público mexicano a ver su cine (Alazraki, Derbez, Del Amo, Higareda, por no hablar de aquellos que triunfan en Hollywood). Además, algunos de los cortos en los que colaborábamos o llegaban a nuestras manos tenían muy buena calidad, era una representación menor pero la conclusión a la que llegamos es que si el cine mexicano vive un buen momento tiene que haber un montón de directores de cortometrajes con trabajos increíbles, “Deberíamos montar nosotros una distribuidora de cortos…” y la charla de bar se convirtió en realidad.

Unos cuantos emigrados (Llanos Gómez, Sonia Sánchez, Sam Baixauli y un servidor), y una productora mexicana (Mariana Martínez) hemos unido nuestras fuerzas e ilusiones para dar vida a La Ñora Distribuye, la primera distribuidora de cortometrajes en México. Todos somos profesionales del audiovisual y en nuestra trayectoria hemos participado en varios cortos con diferentes roles que abarcan casi todas las áreas (a excepción de sonido creo que entre todos hemos tocado todos los palos). Sabemos que como directores, una vez acabado el corto empieza el verdadero via crucis. Cuando somos principiantes pensamos que sólo por la calidad del mismo llegará a todos lados pero entonces nos encontramos con el burocrático mundo de los envíos. Horas engullidas rellenando formularios y decepcionantes noes que nos hunden en la miseria y pueden empujarnos a desistir con la distribución. Una distribuidora se puede involucrar emocionalmente en los envíos pero como su trabajo consiste en eso, en enviar cortos, nunca se va a detener por un “no”. Además La Ñora sólo acepta aquellos trabajos en los que crean sus socios, que cumplan nuestros “estándares de calidad”. Y esto tiene trampa… Los estándares no se limitan a valores técnicos, si grabas en miniDV porque era lo que tenías a mano y suples tus carencias con ingenio y nos emocionas, estás cumpliendo estos estándares, si grabas a 4k, con grúas, steadycam, cromas, drones… y nos aburres, no estás cumpliendo los estándares. Somos cinco socios más nuestra coordinadora de distribución, Ludmila Bollati, y nuestra community manager, Verónica Jiménez (de ComunikarT), y no votamos sólo según nuestros propios gustos caprichosos, sino que valoramos diferentes puntos antes de emitir nuestro veredicto.

corto presente

Iniciamos nuestra distribución en julio con 2 cortometrajes en distribución, hoy hay 7 en distribución y 3 en ventas con varios cortos a punto de incorporarse en el catálogo. Entre ellos HISTORIAS de Ana Ireri Campos, premio especial del público de la selección on-line en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2014, uno de los festivales más importantes de Latinoamérica y del que La Ñora se convirtió en patrocinador oficial. Y como nos apasiona el cine y los cortos ya tenemos una primera coproducción junto a Fernando Gómez (quien ya produjera VOCABULARIO), titulada HIJO MÍO y dirigido Sam Baixauli. Seguimos con toda la ilusión y aprendemos cada día.

Cumplimos en breve seis meses de vida. Queremos ver tus cortometrajes y aunque radicamos en México recibimos trabajos de todo el mundo. Esperamos que estos seis meses sólo sean el germen de una labor de muchos años.

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¡Larga vida al corto!

BLOQUEO

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Por Martín Román.

BLOQUEO: decimos lamentándonos, pero es esa una gran y cómoda excusa en que todo escritor se escuda cada cierto tiempo o al menos un par de veces en su vida. Y como toda excusa muchas veces no es la palabra acertada. Como creadores que tenemos el diccionario como libro de cabecera para contar nuestras historias deberíamos acercarnos a él para buscar el término que mejor defina la razón por la que no escribimos. Seguro que la mayoría de las veces se puede sustituir bloqueo por pereza; como artistas decir bloqueo nos da un aire atormentado mucho más interesante cuando lo dices en la barra de un bar con una cerveza en la mano, pero cualquier cinéfilo que nos escuche tendrá en mente al “perdedor” de Charlie Kaufman interpretado magistralmente por Nicolas Cage en Adaptation.

 BLOQUEO PORTADA

Ayer por la noche tomaba unos mezcales con un grupo de amigos entre los que había actores y dramaturgos. Una amiga comentaba que estaba bloqueada, que no podía avanzar con una obra de teatro que debe entregar a principios de agosto, que cuando se sienta a escribir sólo puede escribir poesía. Yo, que soy nulo escribiendo lírica, no puedo entender esto como un bloqueo, tampoco como pereza, pues está expresándose por medio de la escritura aunque no esté escribiendo aquello que está obligada a escribir.

Conozco esa sensación, tener una idea que crees genial y que no consigues materializar en el papel. Visto desde fuera tiene fácil solución, así se lo comentamos varios compañeros, pero cuando lo sufres te supera la frustración. Para romper dicho “bloqueo” se propusieron algunos ejercicios para propiciar la creatividad como por ejemplo:

  • Buscar 20 palabras al azar en un diccionario y obligarte a escribir una historia que contenga las 20 palabras. Por muy disparatado que parezca, estar obligado a utilizarlas hace que tu imaginación trabaje, te enfrentas a un problema que se te antoja menor –sólo es un divertimento- y aquel que te ocupaba y no te dejaba avanzar pasa a un segundo plano. Acabas de romper el bloqueo y seguro surgen nuevas ideas.
  • Leer el titular de una noticia, sólo el titular, y redactar tú la noticia. Lo puedes hacer con lenguaje periodístico o de forma más literaria. En muchas ocasiones nos recomiendan leer la sección de sucesos, pero a mí, que la actualidad deportiva me importa bien poco, he encontrado en esa sección cosas interesantes. También puedes optar por mezclar dos titulares o convertir en protagonista de una de las noticias a alguien que te llame la atención en la sección de contactos.
  • Fotografías y cuadros son fuentes de inspiración. Un clásico para este ejercicio es Edward Hopper, sino me creen miren sus cuadros y luego vean una película de Hitchcock. Mirando un cuadro o una fotografía pregúntate ¿quién es esa persona? ¿quién vive en esa casa? ¿de dónde vienen? ¿a dónde van? También puedes sentarte en un café, una estación de autobuses, etc., y hacerte esas preguntas con la gente que pasa.
No me digan que aquí no hay una historia.

Autovía de cuatro carriles, 1956, Edward Hopper.                                                                No me digan que aquí no hay una historia.

El bloqueo es muy absorbente y quiere que te quedes con él, es como una persona que sólo te cuenta problemas, no te permite proponerle soluciones y cuando pasas a contarle los tuyos no te quiere escuchar. El bloqueo es un mal compañero de camino, quiere quedarse en tu vida, volverse imprescindible y a veces consigue que le creas compadeciéndote de ti mismo. Al nombrarlo tú le das poder, al ignorarlo, escribiendo y dejando de nombrarlo, se lo quitas.

Como ejemplo de lo mala persona que es el bloqueo tenemos la respuesta de mi amiga: “Los ejercicios están bien pero no será la historia que quiero contar”. Varios respondimos lo mismo: si la historia la estás escribiendo tú sí será la historia que quieres contar, quizá sea otra pero descubrirás que sí quieres o querías contarla, es como cuando te encargan un guión dándote una idea de partida. A medida que la vas escribiendo se convierte en tuya porque los personajes forman parte de ti y el sentido de las escenas se definen por tu propia experiencia y visión del mundo. Tal vez descubras que esa nueva historia que surge de un pequeño ejercicio necesitaba ver la luz más que aquella que había propiciado el bloqueo, quizá el bloqueo no signifique más que “busca en otra parte, a ti esto en realidad te parece insulso pero no lo quieres ver”.

La anécdota que cuento de la pasada noche es real, si no nombro a los protagonistas de la misma es porque podría parecer como algo aleccionador a terceros y no es así, estoy aleccionándome a mí y espero que a ti también te sirva. Como mi amiga, me he encontrado antes en esa situación y es más fácil verlo desde fuera que desde dentro. Es más, me encuentro un poco en esa misma situación. Llevo un par de meses con una idea en la cabeza pero implicado en varios proyectos de distinta índole: actuando en Microteatro, trabajando en la adaptación a novela gráfica de un guión de largometraje, llevo la comunicación de la distribuidora La Ñora Distribuye y en breve arranco como guionista en un programa de televisión. Además, vivo en una ciudad donde cualquier desplazamiento te va a robar toda la mañana o toda la tarde y cuyos trayectos, si son en hora punta, te pueden llegar a agotar realmente… Y me cuesta encontrar una rutina para dedicarme a escribir y poner en papel la historia que quiero contar. Ven, aproximadamente las últimas ocho líneas las ha escrito nuestro amigo el bloqueo, excusas para no escribir historias que conmuevan. A todos nos pasa. Este artículo está escrito para romper con él.

ESOS LOCOS DOGMÁTICOS

Estructura de guión por Blake Snyder

Estructura de guión por Blake Snyder

Por Martín Román.

Que los manuales de guión tienen grandes dosis de manual de autoayuda es un tema que se ha tratado ya varias veces. He leído varios de ambos estilos, con uno dejé de fumar hace algo más de 12 años, (algo tuvo que funcionó*). Cuando tomo uno de estos libros entre mis manos siempre lo hago con cierto escepticismo, así que antes de abrirlo me preparo para dejar el escepticismo a un lado y tener una actitud más abierta, crítica pero ya no escéptica.

 

Esta tradición de autoayuda es más estadounidense que europea. Recuerdo el primer libro que leí con estas características, fue el de Madeleine Di Maggio Cómo escribir para televisión. A partir de sus anécdotas y de cómo logró forjarse una carrera en la televisión estadounidense explicaba las “reglas” para escribir y vender tu guión. Este tipo de narración contrasta con la de Antonio Sánchez Escalonilla, Estrategias del guión cinematográfico (quien aborda la escritura contrastando las enseñanzas de maestros como Syd Field, McKee…), o de Jean Claude Carrière y Pascal Bonitzer, Práctica del guión cinematográfico, que plantean sus explicaciones a partir del estudio y la experiencia propia pero sin contar una historia en la que se erigen en héroes.

¡Y siempre me han parecido un poco rancios estos héroes del guión! Sobretodo aquellos que apenas se pueden considerar guionistas debido a su escasa producción, que te dicen en qué página exacta debes tener un punto de giro. Ese dogmatismo mata la creatividad…

 * * *

En los últimos seis meses he tomado dos talleres de actuación que abordaban la creación de personajes a partir del estudio del guión, uno con Natalia Lazarus y otro con Eduardo Arroyuelo. Ambos han estudiado con Syd Field y otro de sus referentes de peso es Blake Snyder y su ¡Salva al gato!.

Con Natalia Lazarus analizamos Fatal Attraction, película que cumple con el paradigma de Syd Field a pies juntillas. En alguna ocasión había leído sobre el midpoint o escena central -a la que no había hecho mucho caso, estará si es necesaria-, llamada así por encontrarse justo en el centro del guión y que divide el segundo acto en dos. Esta escena debe ser un revés de la fortuna y cambia la dirección de la historia (un punto de giro más, vamos) y evita que el segundo acto caiga en una rutina aburrida. Y repito, ¡tiene que estar en la mitad exacta del guión! Dogmatismo… En Fatal Attraction (spoiler) sucede cuando Glen Close le dice a Michael Douglas que está embarazada.

Un mes más tarde releía el guión de comedia que llevo entre manos, su tercera versión, y cuando llegué a la mitad di un salto como si hubiera visto un fantasma ¡tenía escrita la escena central! Cambiaba la dirección de la historia y no sólo para el protagonista, también había un punto de inflexión en los secundarios que le acompañan.

Syd Field siempre me ha dado hueva leerlo, sé sus enseñanzas por los talleres de guión y por el libro de Sánchez Escalonilla mencionado anteriormente. Pero recientemente leí ¡Salva al gato! por dos razones, el reciente taller tomado con Arroyuelo (que tanto insiste en él) y porque estoy asesorando a un guionista novel que ha seguido esta lectura para escribir su guión. Si algo me ha molestado de Blake Snyder son dos cosas:

1–    que se empeñe en valorar un guión por sus réditos económicos menospreciando un cine más libre y experimental porque no consigue llegar a un público masivo,

2–    y que al releer mis más recientes guiones encontrara muchas de sus enseñanzas aplicadas (mi orgullo es así) aún de forma intuitiva, o aprehendidas inconscientemente tras consumir mucho cine de Hollywood, sin saber la terminología que las definía.

La principal razón de que me encuentre de repente con que mis guiones cuentan con “imagen inicial” e “imagen final”, “punto intermedio” o “los malos estrechan el cerco”, por usar la terminología de Snyder creo que se debe en gran parte a que las últimas historias que he escrito tienen una vocación de llegar al gran público, dos por encargo y otra que empecé a escribir por puro entretenimiento pero que llegó a convertirse en una de las historias en las que más fe tengo depositada. El problema es que ahora cuando las leo siento que si les falta algo de lo que exige ¡Salva al gato! creo que debo bucear en la historia y reescribir para que lo tenga pues creo que ese dogmatismo que detesto, o más bien detestaba, sirve para el cine de masas. Incluso en alguna ocasión para cine de arte o minoritario como la maravillosa Buffalo 66 de Vincent Gallo.

A la hora de empezar a escribir una historia sólo creo en la regla inquebrantable de Carrière y Bonitzer: agarra al espectador por el cuello en la primera página y no lo sueltes hasta la última. Grandes películas que he visto recientemente como Arraianos (Eloy Enciso) y Los ilusos (Jonás Trueba) no aguantarían estos paradigmas y reglas. Quizá no logren rendimientos económicos del mainstream hollywoodiense pero te tocan en el alma sin sentimentalismos. Eso sí, si quieres escribir una película comercial lo que digan Black Snyder y Syd Field te será de gran ayuda pero no lo tomes como el único camino.

*Si estás pensando en dejar de fumar el libro fue Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr.

SE BUSCAN GUIONES

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Por Martín Román.

Querido/a lector/a, siento que hayas llegado a este artículo emocionado por la ilusión de vender uno de esos guiones que tienes, como muchos tenemos, en un cajón o deseoso por mostrarle a alguien ese tratamiento en el que vives sumergido los últimos meses. A lo largo de mis doce años de carrera me he encontrado con anuncios de “se buscan guiones” en muchas ocasiones. Cuando somos novatos (no se lea en tono peyorativo) no nos planteamos el tema mucho más allá de “alguien va a leernos y quizá se convierta en una película y quizá me gane un Goya a mejor guión…”. Somos propensos al cuento de la lechera. Es normal, creemos en lo que escribimos.

En los últimos seis meses ha habido varios anuncios al respecto que con las redes sociales han generado cierto revuelo en mi entorno virtual. El más reciente ha sido el de la productora ValenArts de Valencia que busca guiones de cortometraje y que se plantea pagarlos entre 800 y 1000 euros. Como está el panorama esta propuesta es muy loable y les felicito por la iniciativa.

A finales del año pasado una productora buscaba guiones de terror aquí en México, casualmente estaba ubicada a quince minutos andando de mi casa. Gracias a que El Inquilino Guionista publicó el anuncio en Facebook varios amigos españoles me escribieron preguntándome si me parecían de fiar porque querían enviar sus guiones. Yo todavía no conocía la productora pero como cuento con un par de guiones de zombis me concerté una cita. Si existe la oportunidad de contactar con los productores personalmente es algo que prefiero hacer antes de enviar mi guión. Me recibieron con mucha cordialidad y mantuvimos una reunión de aproximadamente una hora. Salí bastante satisfecho dejando allí mis guiones y esperando respuesta para el mes siguiente. Creo que era octubre, hoy todavía no sé nada al respecto. No me preocupa haberlos dejado allí pues están registrados pero la ilusión de quedarse esperando sí es un poco frustrante.

A principios de este 2014, de nuevo El Inquilino en su labor de difusión del mundo del guión, publicaba un nuevo anuncio de búsqueda de guiones. No recuerdo bien el anuncio pero si bien quedaba claro que buscaban guiones no se especificaba de qué tipo, así que escribí el siguiente e-mail:  “Me dirijo a usted tras leer en la página de El Inquilino Guionista que buscan guiones para producir. Quisiera tener algo más de información antes de enviarlo. Qué tipo de género buscan, si es low buget o producciones grandes, si historias mexicanas o con vistas a co-producción, etc… 

Muchas gracias por su atención.”

La respuesta fue: “Hola Martín, la idea es recibir proyectos para su posible filmación en México. En nuestro país existe un estímulo fiscal que otorga a las empresas si invierten en cine, para eso necesitas a una productora con experiencia y nosotros la tenemos. Ya contamos con el dinero pactado de diferentes empresas pero necesitamos un proyecto atractivo para que el gobierno lo acepte. No hay garantías, pero si el guion interesa a nuestro comité de selección y entregamos la carpeta, existe una gran posibilidad de que se filme. Ya que se selecciona (de nuestra parte), hacemos un contrato para saber en cuánto lo quieres vender o en cuanto estamos dispuestos a comprarlo. De preferencia que sean película de medio presupuesto y preferimos comedia pero en realidad puede ser cualquier proyecto que se pueda vender bien.

Saludos,”

La respuesta fue rápida pero ambigua, ¿se quería presentar a las ayudas sin pagar nada por los derechos? Era algo que había que aclarar:

“Gracias por la pronta respuesta. Llevo año y medio acá en DF y conozco el 226. Tengo un largometraje en 3ª versión de aventuras y zombies. Creo que no es excesivamente caro, aunque es postapoclíptico evito las ciudades grandes y casi todo sucede en campo abierto. Comentas que ya que se selecciona se realiza un contrato, ¿eso significa antes de presentar la carpeta? ¿Hay un primer pago al presentarla al 226?

Saludos.”

Y respondían:

“Tendríamos que ver el guion y en cuanto al pago, no se tiene contemplado pagar si no se acepta, pero eso también depende de ti. Si nos gusta y tú crees que debemos hacer un pago antes de presentar la carpeta entonces ya lo consideramos. Lo importante es que tengas todos tus derechos del guion en regla para que no haya malentendidos. Y como te digo, depende mucho que al comité de selección le interese pujar por ese guion porque como bien sabes, es una buena chamba aventarse la carpeta y sobre todo, tener a las personas interesadas en invertir.

Esa última frase me tocó la moral, quizá respondí un poco en caliente:

“Entiendo que para decidir si pagan por un guión y lo quieren presentar tienen que leerlo. Pero también soy de los que creen que lo que no se paga no se valora, entonces si se presentara la carpeta con un guión se podría hacer una cesión de derechos por un año con un pago. Sé que presentar la carpeta y buscar los inversionistas es una buena chamba, como también lo es escribir un guiónSi lo deseas, consúltalo con el comité y tus socios si estuvieran interesados en este tipo de fórmula de trabajo y en la temática, les envío el guión.”

Parece ser que me hice entender.

“Claro Martín, entiendo. Lo voy a comentar con los responsables para ver en primer lugar si nos interesa presentar un proyecto de zombies y si sí, entiendo que nos pasarías el guion, y ya si queremos hacer la carpeta es cuando tenemos que darte un anticipo. ¿es correcto? Más que anticipo, un pago por cesión de derechos.”

Y respondía:

“Sí, sería un pago en concepto de cesión de derechos para poder mover el guión y convertirlo en película por un tiempo determinado. 

Saludos.”

Su último e-mail fue:

“Gracias Martín, lo consulto. Un abrazo.”

Y nunca más recibí otro e-mail… Durante el proceso de esta conversación cometí la imprudencia de compartirlo en Facebook omitiendo al igual que aquí los datos de con quién la mantenía. Pero un amigo copió mi comentario y lo pegó en el mismo anuncio de El Inquilino y me etiquetaba. Luego otro guionista también copiaba mi comentario y lo pegaba en su muro. Mi interlocutor en dicha productora es amigo de ambos así que no puedo saber si la falta de respuesta fue que no les gustaban los zombies, si no les gustó el que quisiera cobrar por presentarlo a unas ayudas o se sintió ofendido por los comentarios que a partir del mío se generaron en las redes sociales. Aunque pedí que lo borraran es fácil que llegara a leerlo. Para mí la moraleja es que merece la pena no tener respuesta por pedir que tu guión se valore económicamente a no tener respuesta después de enviar tu trabajo.

Es importante saber a quién envías tu trabajo. Lo ideal es que tu guión se valore entre el 3% y 5% del presupuesto final de la película. Si es una productora pequeña que conoces obviamente puedes bajar tu sueldo y cambiarlo por puntos de producción, también si no la conoces. Si te dicen somos pequeños y no podemos pagar más pero tampoco están abiertos a otras fórmulas tal vez no sean tan de fiar. Antes de enviar tu guión infórmate de las condiciones, eso evita sorpresas por ambas partes. ¡Y mucha mierda!

 

POSTDATA:

Si llegaste hasta el final del artículo, ¡hay premio! En http://www.guionnews.com, página de noticias también administrada por El Inquilino Guionista apareció esta semana una convocatoria de guiones de cortometrajes para ser producido. Toda la información en este link: http://www.guionnews.com/2014/03/estudio-mexicano-de-guionistas-quiere.html

“19/03” DE IÑAKI ANTUÑANO Y MARTÍN ROMÁN

Por Martín Román.

Hace dos años, tal día como hoy Iñaki Antuñano y yo iniciábamos la última jornada de grabación del tercer cortometraje que hemos dirigido juntos hasta la fecha. Las circunstancias del rodaje fueron adversas con un 85% de localizaciones en exteriores en la ciudad de Valencia en pleno éxtasis fallero; borrachos, petardos y ruidos musicales, el cocktail perfecto para que se desataran tensiones entre equipos en la grabación. Afortunadamente tuvimos un equipo entregado y el buen ambiente reinó como se puede ver esta promo:


Con 19/03 nos habíamos marcado un reto que era rodar un thriller en un marco real como son las Fallas, una fiesta que en muy pocas ocasiones ha tenido representación cinematográfica. Fue una experiencia riquísima y un gusto trabajar con ese equipo tan entregado. Gracias a todos los que participaron con su ilusión y su buen humor.

Sin más dilación: Senyor pirotècnic pot començar la projecció!

EL FORMATO INCORRUPTIBLE

Todo se puede corromper (Fotograma de Bad Lieutenant, Abel Ferrara).

Todo se puede corromper (Fotograma de Bad Lieutenant, Abel Ferrara).

Por Martín Román.

Antecedentes:

Escuelas de guión, manuales, directores, productores, compañeros de profesión, entre todos hemos dado valor de ley inquebrantable a ese formato de guión venido de Hollywood. Si alguien no conoce dicho formato, recientemente el Guionista Enfurecido escribió un interesante post para los guionistas que están empezando y lo desconocen, aquí viene resumido todo lo que necesitas saber para presentar un guión con “formato profesional”. Si no quieres pelearte con las sangrías del Word programas como Celtx o Final Draft te lo ponen bien fácil.

En julio publicaba aquí un artículo en el que me cuestionaba la ortodoxia de la escritura de guiones desde el inicio de la idea. Estas reflexiones surgieron tras un encuentro con la escritora de cine y también directora Paula Markovitch. Sus teorías removieron cimientos de mi concepción del guión y empecé a cuestionarme varias cosas. Y la mejor forma de cuestionarnos como guionistas es experimentando con nuestro trabajo.

Hace poco he mantenido una discusión en mi muro de Facebook sobre si el guión es o no literatura. Entre varios comentarios, el compañero César Sabater decía que ¿Literatura? probablemente, pero quiero pensar que el guión está más cerca del prospecto farmacéutico que de algo de calidad literaria. No he leído ningún guión de película con el estilazo de Antonio Muñoz Molina, por ejemplo. Creo que esta consideración surge de ese formato acotado e incorruptible. Pero el caso es que con César hace muchos años pervertimos un guión (además creo que lo escribimos en arial, perdón pero sí hace muchos años). Sucedía en una clase de un instituto y los niños empezaban a murmurar y llamar a su profesora algo entradita en carnes “Ballenato”, empezaba con un murmullo en arial 8 y acaba en un griterío arial 16. El tamaño de fuente ayudaba a visualizar la actitud de los niños y la soledad de esa profesora ante el ataque. Luego el formato me volvió a enclaustrar…

En el último artículo de Gabi Ochoa se abomina del uso de “vemos” como también lo hacía Guionista Enfurecido en sus consejos de formato. La razón es simple: si está escrito como acotación está claro que eso es lo que vemos. La ley inquebrantable del formato de guión nos dice que además que estas acotaciones se deben escribir en tercera persona del singular y en presente.

El presente:

Me encuentro escribiendo un guión de largometraje para el director Sergio Umansky con quien llevo colaborando con otro proyecto algo más de un año. Escribí un primer tratamiento del que no quedamos convencidos ni él ni yo. Su reescritura fue atípica para mí, casi siempre escribo linealmente de principio hacia el final. Para romper el estancamiento me decidí a escribir “posibles” escenas sin necesidad que tuvieran que estar en la trama o existiera causalidad entre ellas (este método se lo escuché a Paula). La causalidad surgió espontáneamente entre casi todas ellas. Organicé el nuevo tratamiento del que estábamos mucho más satisfechos Sergio y yo. Pistoletazo de salida para la primera versión de guión.

Y me animé a experimentar…

He pasado varios días de tensión desde que entregué a Sergio la primera versión del guión, no sólo por conocer su opinión sobre el texto que le entrego, sino porque las primeras escenas las escribo quebrantando una de esas leyes que hemos interiorizado: las acotaciones de acción se escriben en presente y 3ª persona del singular: como decía César “el prospecto farmacéutico”. La historia arranca con alguien que corre por un bosque aterrado y es su punto de vista. En formato oficial sería: P.O.V (por Point Of View en inglés) seguido del nombre del personaje en mayúsculas o, si no sabemos quien es P.O.V., algo indeterminado como “alguien que huye”. Me parecía que escribir así era completamente impersonal y yo quiero que el lector entre de lleno en la trama olvidándose de cualquier otra cosa que tenga alrededor. Así que escribí la acotación en primera persona del singular y en cursiva.

Guionistas en 1ªpersona

La cursiva la utilicé para resaltar el recurso estilístico por miedo a que no se entendiera. Escribo lo que ve el personaje a modo de monólogo interior y también lo que se escucha. Deja clara la sensación que se transmite y el lector se identifica mucho más con lo que le sucede al personaje, a quien todavía no conoce, que si escribiera: “unas manos apartan unas hojas”, “los pies que corren saltan un tronco”, etcétera.

La última frase de la segunda escena deja de ser el punto de vista del personaje que huía y descubrimos que se trata de un niño de 14 años. El lector pasa (al menos yo busco provocar eso) de preguntarse “quién es esa persona que huye” a “de qué huye ese niño”. Un poco más adelante vuelvo a utilizar el recurso en otro punto de la historia y el lector lo asocia de nuevo a este personaje.

El recurso ha sido bien acogido por Sergio (a quién agradezco me haya permitido airear estas dos primeras escenas) y mi miedo se ha disipado. Si no eres guionista tal vez te parezca una nimiedad este recurso estilístico pero si escribes cine y te han machacado con ideas tan cerradas sobre el formato del guión sientes que estás cometiendo un sacrilegio. Afortunadamente el sacrilegio tiene un componente de miedo pero también el sabroso sabor del pecado.

El futuro:

El futuro inmediato es seguir experimentando con el formato, buscar la libertad literaria dentro del formato cerrado del guión. Liberarnos de estas ataduras puede convertir nuestras obras en algo vivo y poco a poco nos demos cuenta que sí hacemos literatura. Personalmente no confío en que un director vaya a llevar mi guión tal cual yo lo imagino en las páginas escritas, deseo, eso sí que se enriquezca con su visión y otras propuestas. Pero será otra cosa y cambiará dependiendo del director que lo lleve a cabo. Con la propuesta de mi guión un director podría decidir no filmar las imágenes y sobre un fondo negro utilizar la acotación como voz en off. Al igual que el lector de una novela se imagina de una forma los personajes que el escritor crea, el director imaginará a partir de mi guión.

Puede ser difícil que un productor te tome en cuenta de buenas a primeras con un guión que no está en formato Hollywood, ellos están todavía más influenciados por esa estructura tan fuerte considerada profesional y el resto es amateur. Si es un productor con quien ya trabajas puede resultar un poco más fácil ir introduciendo estos cambios.

Paula Markovitch en su Laboratorio de Dramaturgia para Cine Altamira* cuya premisa según sus palabras es publicar las obras para cine (conocidas comúnmente con el nombre de guion), antes y no después, de su posible… o posibles filmaciones ha editado cinco de dichas obras. En ellas no aparece los encabezados de INT./EXT. o DÍA/NOCHE. Sólo un número. Creo que se puede llegar un productor con algo similar y decirle que es un tratamiento, así no le sacudes sus estructuras y cuando lo lea es probable que, si le ha gustado, te diga “¡Aquí ya está el guión!”.

Las 5 obras para cine editadas por Altamira.

Las 5 obras para cine editadas por Altamira.

Y vosotros, ¿os animáis a experimentar?

*El texto de Claudia Sainte-Luce, Encuentro, ha sido recientemente llevado a la gran pantalla por su autora bajo el título Los insólitos peces gato.

#GoodbyeBreakingBad

Walter/Heisenberg

Walter/Heisenberg

Por Martín Román.

I

 

Empiezo a escribir el artículo a escasas horas de ver el último capítulo de Breaking Bad. Hay mucha emoción y cierta tristeza al ver el final de esta serie. Pero creo que no merecería alargarla más, ya sabéis la máxima del guión: entra cuando esté empezado y sal antes de que termine. Los últimos meses vivo esquivando spoilers, tratando de llegar virgen a cada uno de los visionados. Hasta hoy lo he logrado. Si tú, lector, no estás al día con la serie (¿a qué esperas?) te recomiendo dejes de leer aquí porque algún spoiler va a caer.

 

No sé nada pero intuyo que Walter White va a morir.  Es el destino del personaje, en el primer episodio le diagnostican cáncer de pulmón, lo que es prácticamente una condena. La duda es cómo va a morir, dudo mucho que sea la enfermedad, hay varios candidatos que le tienen más inquina: Jesse Pinkman, Marie, Skyler, Lydia, la DEA… Si no muere creo que me decepcionaré.

 

Veo a Walter White como el protagonista de la primera gran tragedia del siglo XXI. Es un personaje que se adelantó a la crisis de Europa y de España, ahora que con la excusa de los recortes el (mal)gobierno está convirtiendo la sanidad en un negocio podemos entender mucho mejor su situación. En EEUU padecer una de estas enfermedades te convierte en pobre y te condena a morir o a endeudar a tu familia si no tienes un seguro que cubra todos los gastos (¿en España ahora también, no?). Esto empuja a un anodino profesor de química, del que luego sabremos que podía haberse convertido en un químico reputado, a “cocinar” metanfetamina en forma de cristales azules, la mejor metanfetamina que nunca ha llegado a las calles. Hay aquí una gran crítica al sistema que se articula bajo la máxima de que el neoliberalismo empuja a las personas a convertirse en criminales para sobrevivir.

 

Días antes de que empezara esta última temporada, mis compañeros de piso (los editores Sam Baixauli y Sonia Sánchez) y yo, con quienes comparto adicción, vimos el primer capítulo de todos. Queríamos saber si realmente la evolución de los personajes estaba planteada desde el principio. No nos quedó duda de que así era. Heisenberg vivía enterrado bajo la personalidad de un anodino Walter White, Jesse Pinkman, tenía todas las papeletas para destruir su vida y lo va haciendo capítulo a capítulo aunque intente lo contrario. Hank es un fanfarrón que se toma su vida trabajo muy en serio, Skyler vive preocupada por su hijo y la hija que vendrá dispuesta a todo por protegerlos.

 

La serie se ha dividido en cinco temporadas (en realidad seis), seis años para narrar un tiempo dramático que ocupa dos años en la vida de los personajes. Físicamente han cambiado mucho, especialmente Flynn y Jesse, pero los personajes están tan bien armados, es tal su su complejidad, que lo olvidas enseguida.

 

Atrás quedan ya Mike, Gus Fringe, Tuco, Jane, Gale Boetticher… muchos cadáveres que pesan sobre Walter Withe y Jesse Pinkman, aunque de manera más dolorosa para el segundo. A pesar de los muchos crímenes, nos mantuvimos del lado de Walter incluso cuando fue capaz de amenazar a Skyler y dejarle claro que es él “the one who knocks”. Se sostuvo esa querencia hasta que delató a Pinkman ante Todd y los nazis. Ahí empezamos a odiar a Walter White tanto como amamos a los guionistas que son capaces de llevarnos de un lado a otro de las emociones. A pesar de esta traición a Jesse, que seguro Walter/Heisenberg asume que él fue delatado primero a la DEA, estoy convencido de que la transformación del protagonista en este último capítulo va a ser completa y volveremos a estar de su lado y lloraremos su muerte. En breve saldré de dudas. Ahora apago las redes sociales y el móvil para darle al play. En un rato acabo el artículo.

 

 

II

 

Y no decepcionó. Walter afrontó su destino, asumió sus culpas y murió sintiéndose bien consigo mismo. Tanto él como los guionistas cerraron todos los cabos sueltos. El personaje se redimió, creo que lo que sucedió es que Walter aprendió a dominar a Heisenberg, supo tomar de él lo bueno, inteligencia, valor y determinación, y sumárselo a aquél profesor de química que fue preocupado por su familia y por el conocimiento. Ha destruido su familia pero sabe que Skyler, en el fondo, lo ha perdonado. Tal vez tiene la esperanza de que Flynn algún día haga lo mismo. Y el cristal azul desaparece de las calles, Jesse no cocinará nunca más y Walter se lleva su secreto a la tumba. En el último plano parece que Vince Gilligan decidió enviarlo al cielo al dejarlo tendido en el suelo con una sonrisa de satisfacción y elevarse la cámara como si fuese su alma. En paz descanse. #GoodbyeBreakingBad y gracias.

 

Postdata:

Siempre he dicho que Breaking Bad sería la mejor serie de televisión a excepción de The Wire. No soy el único que lo cree.

 

 

LA RESACA DE LA NOCHE DEL GUIÓN

Aarón, el Inquilino. Foto: Itzel Enciso

Aarón, el Inquilino. Foto: Itzel Enciso

Por Martín Román.

Ayer se celebró el tercer aniversario del blog de El Inquilino Guionista coordinado por el guionista Aarón Romera, almassorí afincado en México desde hace 10 años. Si visitaste su página o Facebook durante las últimas semanas seguro te enteraste de las actividades preparadas: mesa redonda, proyección del cortometraje “El Manual Vaquero” (del que hablé en este post), un monólogo de Tío Rober y el DJ Ed Moreno.

Nada más llegar, en la fila de entrada ya empecé a encontrarme caras conocidas, y había cola, la noche se presentaba agitada. A Aarón y Talía, principales responsables del evento, se les veía nerviosos y emocionados de recibirnos a todos. Con la entrada de 30 pesos (2’5€) nos ponían una pulserita como en todo gran festival y nos servían un chupito de mezcal, supongo que para soltar la lengua y ayudar a superar la agorafobia de los guionistas acostumbrados a vivir y escribir en soledad.

Aarón me había pedido que escribiese al día siguiente una crónica para este blog y accedí, así que busqué buena posición para escuchar a los ponentes y tomar notas. Cuando lo logré Aarón me informó de que había una baja de última hora, Marcela Fuentes Berain no podía acudir, me preguntaba si quería participar en la mesa redonda. Me entraron los nervios pero no podía dejar pasar la oportunidad de conversar con Adrián Zurita (co-guionista de Nosotros los Nobles, la película mexicana más taquillera de la historia), Rafael Gaytán (co-guionista de El cielo en tu mirada, uno de los éxitos del pasado año), Ximena Escalante (dramaturga, maestra del CCC y guionista de televisión) y Michael Rowe (ganador de la Cámara de Oro en Cannes 2010 por Año Bisiesto).

La pregunta que abría la mesa redonda era “¿Cómo vivir del guión?”, claro, no fue el momento de mayor derroche de alegría. Casi todos lo complementamos con labor docente o realizando otras labores dentro del audiovisual (producción, continuidad…). Michael Rowe puso una nota de humor: “Cuando salí del CCC me propuse vivir del guión, comí un año pero porque como poco y con poca frecuencia”, él optaba por realizar otros trabajos antes que guiones que no le gustasen. Rafa y yo coincidíamos en aceptar los trabajos variados pues de todos se aprende hasta estar en posición de poder elegir qué quieres hacer (no siempre se consigue). Como a veces en este tipo de reuniones se considera la televisión como un producto menor, Ximena rompió una lanza a su favor: “Aproximadamente cada dos años escribo una telenovela y lo disfruto mucho, es un ejercicio increíble”. Adrián Zurita fue el más optimista y creo que tiene razón, “México vive el mejor momento de la historia y se demandan guiones e historias nuevas en todo el mundo. Los Angeles está a tres horas de avión y se hacen secuelas de Batman sin parar porque no tienen historias novedosas”.

Los ponentes.

Los ponentes.

En la tanda de preguntas y respuestas nos preguntaron cosas como ¿por qué escribir un guión?, ¿cómo es el trabajo con directores? o ¿cómo abordan su trabajo? Michael Rowe hablaba de su poca constancia y facilidad para la procrastrinación, cosa que nos sucede a muchos pero también deslizó una gran frase: “Somos empleados y nuestros jefes son los personajes”. Ximena Escalante también fue clara: “el objetivo de un escritor es acotar sus obligaciones para escribir lo que uno quiere” y “lo que le pido a la vida son más horas de capacidad creativa”. Rafael Gaytán consideraba que él no puede “guardarse las cosas, tiene que sacarlas y escribirlas”. Yo les animé a realizar otros trabajos dentro del audiovisual para conocer mejor el trabajo del guionista al conocer en qué aprietos colocamos a técnicos y actores a la hora de construir las imágenes que nosotros hemos escrito.

Aarón moderaba y ya iba a concluir la mesa para dar paso al siguiente evento. Yo iba de suplente pero me había animado con la charla (y por supuesto las 2 cervezas y el mezcal) y pedí de nuevo la palabra. Enlacé el optimismo de Adrián Zurita sobre las grandes posibilidades que existen hoy día para vivir del guión con una reflexión que le escuché a Javier Olivares sobre la importancia de hacer visible la figura del guionista exigiendo por contrato que en las comunicaciones de prensa el nombre del escritor aparezca, que el nombre del escritor aparezca en mismo tamaño de fuente, veces y duración que la del director. Y Michael Rowe sentenció: “En los créditos debería aparecer ‘Una película de (nombre del escritor) dirigida por (nombre del director)’.”

manual V

Tras la mesa redonda se proyectó el cortometraje El Manual Vaquero. Hace un año que lo grabamos y todavía no lo había visto. Fue una alegría poder verlo con tanta gente y escuchar los momentos que conectaba con el público sacando algunas risas, que para sus cinco minutos de duración fueron varias veces. La lástima fue el sonido y que al haber mucha gente de pie no pude ver del todo bien la imagen pues le dieron al play cuando yo estaba en la barra pidiendo una chela.

Tras el monólogo sobre guionistas de Tío Rober llegó el momento distendido de la noche, cervezas, saludos entre guionistas, editores, actores y actrices que se acercaron a saber más del evento. Fue un gusto ver tantas caras conocidas y brindar con ellos, por su culpa (y sólo suya, yo no tuve nada que beber, digo ver) acabo de escribir este artículo con cierta resaca.

WILLING SUSPENSION OF DISBELIEF

WillingSofD

Por Martín Román.

Esta expresión parece ser fue acuñada por el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge en 1817. No es la primera vez que la escucho, pero hace poco tomé un taller de actuación con el maestro Eduardo Arroyuelo donde se repitió varias veces. La traducción literal viene a ser suspensión voluntaria de la incredulidad, gracias a ella podemos disfrutar de historias protagonizadas por seres con superpoderes, zombies, naves intergalácticas o máquinas del tiempo.

¿Cómo funciona? Durante las primeras páginas de un libro o los primeros minutos de una obra de teatro o de una película el lector/espectador se dispone y libera de prejuicios para aceptar todo aquello que le ofrezcas, ese universo especialmente creado para el relato. Da igual cuan fantástico sea, lo importante es que sea coherente en sí mismo, si lo presentas correctamente tu público te creerá y se sumergirá en él para aprender y emocionarse. Vendría a concretizar la máxima aristotélica de que más vale una mentira verosímil que una realidad inverosímil. (Ya sabemos que aquello de “parece mentira pero os juro que le pasó de verdad a un amigo mío” no sirve para justificar una sola escena.)

Una vez creado ese universo de una pieza donde, por ejemplo, los muertos vienen dos días al año a conversar con sus familiares vivos que dejaron atrás, la coherencia ha de mantenerse para no perder el “willing suspension of dibelief” del espectador. También en el tono. Si has empezado escribiendo un guión con un tono serio y sublime no puedes de repente empezar a introducir momentos cómicos para aligerar la tensión o, al revés, si arrancaste con una comedia no puedes de repente ponerte serio y docto.

Esa coherencia la has de mantener también con los personajes que transitan por la historia. ¿Cuántas veces te has encontrado diciendo “no me creo que ese personaje haga eso”? Cada vez que piensas algo así se quiebra el “willing suspension of disbelief”, te has salido de la narración, tu mente crítica se ha activado y empieza a ver “la película” en lugar de estar inmerso en ella. Eso es porque se perdió la coherencia, se dice que se ve “la mano del guionista” cuando el personaje actúa para que suceda algo concreto y no según los parámetros que se esperan del él según su comportamiento previo.

Sólo se me ocurre una película donde rompiendo el “willing suspension of disbelief” no se resiente la narración, y es From dusk ‘till down (Abierto hasta el amanecer), de Robert Rodríguez y escrita por Quentin Tarantino y Robert Kurtzman. Una película que arranca con una pareja de atracadores y de repente a los 45 minutos o más se transforma en una película de vampiros. Creo que se sostiene debido a una potente promoción previa que insistía en que era una historia de vampiros y además venía precedida por la actitud gamberra y violenta del autor de Pulp Fiction.

Un momento en la obra Marat/Sade

Un momento en la obra Marat/Sade

Hace unos días fui a ver una adaptación de “Marat/Sade” de Peter Weiss por la promoción de alumnos de La Casa del Teatro 2009/20013 en Coyoacán DF. La escenografía, puesta en escena, dirección y actuación son de un gran nivel, pueden ir a verla de jueves a domingo hasta el 14 de julio y la entrada es gratuita previa reserva (pinchando aquí más información). Disfruté muchísimo la obra, de verdad recomiendo que no se la pierdan, pero hubo algunos momentos en que se rompió mi incredulidad, mi “willing suspension of disbelief”. Dos actrices llevaban un piercing en la nariz lo que me llevó a preguntarme si en aquella época en la que sucede la historia alguien llevaría un adorno de esas características, más aún en un manicomio. En determinados momentos hay desnudos en la obra, y ¿qué captó mi atención? los tatuajes de los actores. Siempre he creído que un actor no debe tatuarse, es profanar su herramienta de trabajo, pero si ya los tiene debería preocuparse de maquillarlos o taparlos de alguna forma.

*          *          *

ANEXO:

Leo las noticias que llegan de España y siento que el Gobierno actual debe haber perdido cualquier “willing suspension of disbelief” por parte de la sociedad. No puedo entender que alguien todavía pueda creer en los mensajes que lanzan: “somos el partido que más hace por la transparencia”, “contra la corrupción: tolerancia cero”, “ya estamos saliendo de la crisis”. Siento que lo que para muchos empezó como un drama (que la derecha que nos llevó a la guerra volviera al gobierno) se está convirtiendo en una mala farsa sin atisbos de comicidad. Todavía no salgo de mi asombro al ver la forma en que está actuando la Fiscalía Anticorrupción en el “caso Blesa”, “el caso Bárcenas” y “el caso Urdangarín”, si la gente no está en la calle no creo que sea porque crean que la Fiscalía está haciéndolo bien sino porque hay tantos frentes (o debería decir afrentas) abiertos que no saben hacia donde tirar.

A algunos esta cuña política les podrá parecer fuera de lugar en un blog de guión o que está metida con calzador. Es una reflexión que hago porque justo hoy 24 de junio se cumple un año de que aterricé por primera vez en México. (Iba a hacer un artículo resumen pero creo que con éste y este otro ya hay suficiente.) Afortunadamente estoy muy contento con cómo me van las cosas aquí y siento que estoy creciendo profesionalmente. Por eso, aunque la situación mejorara milagrosamente en los próximos meses en España me quedaría todavía unos años en este país, pero es doloroso ver que si quisiera regresar ahora no sería posible.