III RODA DE GUIONS

Por Rafa Ferrero

La “Roda de guions” es un acto organizado por EDAV y Culturarts que se celebra cada año para dar a conocer a productores y profesionales del sector audiovisual los guiones ganadores de la ayuda a escritura de guión del IVAC. Cada guionista expone su proyecto en un pitch de siete minutos (cronometrados) y acto seguido el público puede hacer preguntas para resolver dudas o ampliar información.

Explicar un proyecto de largometraje en siete minutos es complicadísimo, pero este ritmo permite que todos los proyectos se presenten un poco tiempo, sin eternizar el acto y lanzando la suficiente información como para que todo el mundo pueda hacerse una idea bastante aproximada de cada guión. El objetivo es vender el proyecto, mostrar sus atractivos, llamar la atención. Luego, todo aquel que quiera saber más sobre alguno de los proyectos, siempre puede ponerse en contacto con el guionista. De hecho, de eso se trata.

Sin duda, si todos los guionistas consiguen presentar su proyecto en un tiempo tan reducido es, en parte, gracias a que preparan la exposición con el apoyo de Teresa Cebrián, una profesional del pitch que año tras año consigue que la dinámica de las presentaciones fluya como la seda.

Pues bien, hace un par de semanas tuvo lugar la “Roda de guions” correspondiente a los guiones subvencionados el año 2012. Seis proyectos interesantísimos listos para dar el siguiente paso, la producción.

El acto fue inaugurado por las autoridades competentes. Concretamente, Manuel Tomás, Director General de Culturarts, que dedicó su intervención básicamente a decir que desde la Generalitat se estaba apoyando mucho el sector audiovisual valenciano… y no pasó nada.

Ximo Pérez, Presidente de PAV, que tras aprovechar para deshacerse en halagos por la gestión de María José Català, la Consellera de Cultura, tuvo a bien dirigirse a los allí presentes y optó por animar a los guionistas a escribir muchos proyectos. Hubo un momento en que pensé que también nos iba a animar a comer sano y hacer deporte, pero no, en vez de eso dijo que Borja Cobeaga era muy majo y que los guionistas valencianos deberíamos hacer un esfuerzo por escribir “8 apellidos vascos”. Bueno, puede que no exactamente ese mismo guión, pero algo parecido. Sobre todo parecidos en lo referente a la recaudación, a poder ser.

Y, por último, a pesar de las llagas en la lengua que se había producido él mismo escuchando las dos intervenciones anteriores, habló Pau Martínez, Presidente de EDAV. Muy en su papel, se limitó a agradecer al IVAC la celebración del acto y pidió públicamente que se contase con el colectivo de guionistas en la elaboración del plan estratégico para el audiovisual valenciano. También instó al representante de PAV a responder a una solicitud de reunión pendiente desde hace meses y, como de pasada, le notificó la noticia de que los guionistas valencianos llevamos mucho tiempo esforzándonos, pero que esos esfuerzos hay que pagarlos.

Y entonces alguien tosió desde el fondo de la sala rompiendo el silencio.

Sorprendentemente, lo más interesante de la mañana vendría después de la inauguración.

Aquí tenéis una breve presentación de tres de los proyectos que se expusieron aquel día. Por supuesto, si estáis interesados en ampliar la información sobre alguno de ellos, no dudéis en contactar con sus creadores.
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Me llamo Joana Martínez Ortueta y soy guionista. Acaba de estrenarse mi primer largometraje, Reset, dirigido por Pau Martínez. Anteriormente trabajé en muchas de las series de Canal9, desde Negocis de Familia hasta Bon dia, bonica, de la que fui creadora junto a Ada Hernández y coordinadora del equipo de guion. Mi coguionista en EL BIEN COMÚN, Jorge Juan Martínez, cuenta con una larga carrera en cine y televisión, y fue reconocido con un Goya en el 2002 por el guión de Salvajes, entre otros premios.

1.- ¿De qué va tu guión? 

EL BIEN COMÚN es un thriller con un guion clásico, pero atípico por el entorno rural en el que se desarrolla.
Un hombre de éxito al que la burbuja inmobiliaria se lo ha arrebatado todo, tiene la ocasión de empezar de cero en una comunidad auto gestionada en el Pirineo, que aparentemente, le brinda la felicidad. Pero el reverso oscuro de la utopía se revela y descubre que está atrapado: nadie abandona la comunidad. No con vida.

tarjeta EBC FB

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

La actualidad del tema y la posibilidad de aglutinar un casting muy potente en torno al trío protagonista.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

Nakamura Films va a llevar adelante la fase de desarrollo necesaria para levantar la financiación de esta película, la búsqueda de coproductores y televisiones, y acuerdos con equipo técnico y artístico. Óscar Bernàcer será el director de la cinta, que esperamos poder rodar en el periodo 2015-2016.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de siete minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

Ha sido muy complicado, sí. Cuando tienes una historia que te apasiona entre manos, y has trabajado durante meses en sus personajes, sus tramas… Parece que los traicionas cuando ni siquiera los mencionas. Pero en los ensayos pude comprobar que reducir los personajes a sus características mínimas con tal de mencionarlos a todos los convierte en clichés. Y además aburre a las ovejas.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Mejor de lo esperado, la verdad. Localicé algunas caras amigas en la sala y les conté mi película a ellas. (¡Gracias por venir!)

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

En realidad, como la “pata valenciana” de la producción ya la tenemos, nuestra búsqueda está enfocada hacia un coproductor nacional de mayor tamaño. Aún así, después del pitch dos productores me pidieron que les enviara el guion. Quién sabe…

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Muy positivo. Al final, pese a los nervios, es bonito compartir el trabajo que te ha mantenido ocupado durante tiempo, que se sepa que existe.
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Me llamo Miguel Marcos. He trabajado como guionista y coordinador de guion en programas de humor como “Autoindefinits”, “Socarrats” o “Check in hotel” y como escaletista y dialoguista en “Unió Musical Da Capo” y “Bon dia bonica”. También he dirigido y producido dos cortos, “Mi hermana pequeña” y “Prendas delicadas” a través de mi propia productora, Philip K. Media.

<p><a href=”http://vimeo.com/64327272″>Teaser documental “505”</a> from <a href=”http://vimeo.com/miguelmarcos”>Miguel Marcos</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

1.- ¿De qué va tu guión?

505” es un documental en el que intento explicar por qué soy incapaz de llevar mi coche al desguace, aunque tiene treinta años y llevo tres sin moverlo. En un nivel más general, es una investigación sobre el apego a los objetos en nuestra época.

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

El tema. Hablo de algo que le pasa a mucha gente y que genera simpatía e interés. También el tono. Frente a esa imagen sesuda y minoritaria que a veces tienen los documentales, “505” apuesta por el sentido del humor. Creo que la mezcla de documental y comedia puede ser muy potente y más con una premisa como ésta.

505_portada

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

Tengo una primera versión que servirá como base, pero también estoy abierto a lo que la realidad pueda aportar durante el rodaje.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de siete minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

Ha sido complicado pero también muy clarificador. Tener que resumir tanto te ayuda a focalizar, a darte cuenta de qué es lo esencial del proyecto y qué es prescindible. También es útil para detectar qué aspectos generan interés y cuáles no. En definitiva, me parece que es una forma muy práctica de testear cualquier proyecto.

505_contraportada

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Partía de una experiencia personal y opté por contarlo de una forma bastante coloquial, así que pasados los nervios iniciales conseguí sentirme un poco más cómodo.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

De momento he tenido algunas reuniones y estoy esperando a ver cómo evolucionan las cosas.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Muy bueno. Llevaba un par de meses sin pasarme a ver el coche y estaba un poco preocupado. Gracias a la rueda de guiones sé que el coche está bien, me lo confirmó uno de los asistentes que vive en esa calle y lo ve todos los días (true story!).

Ahora en serio. El balance ha sido muy positivo. Me ha ayudado a detectar algunos puntos débiles y tener más claro el proyecto. Además, el feedback ha sido positivo y eso siempre anima a seguir adelante.
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María José Fenollera. Estudia música, dirección de cine y arte dramático. Guionista, directora y compositora del cortometraje ¿Algo para tirar?, el mediometraje Muertos que hablan, vivos que callan (realizado entre España y Egipto) con selecciones y premios en 23 países, y el largometraje La mordaza de oro (2008-2011) rodado en once países y seleccionado en trece. Premio a la mejor fotografía en el Festival de Chipre. En 2012, su guion para largometraje El fraile y la pianista (actualmente en pre-producción) obtiene la ayuda del IVAC de la Filmoteca Valenciana.

1. ¿De qué va tu guión? 

El fraile y la pianista es un largometraje de ficción. Drama romántico.

María, pianista en edad madura, es seducida por François, un joven vividor. Se trastorna y sufre un accidente. Fray Mateo la encuentra con las manos destrozadas. El doctor Arellanos, melómano, trata de que luche por recuperarse. María no desea vivir. El fraile le hace una sorprendente petición que cambiará las vidas de todos: quiere que ella le dé clases de piano.

Foto tiìtulo El fraile

2. ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

Pasión. Música. Una historia que se puede disfrutar en cualquier país, hoy y siempre. Fotografía exquisita. Actores con interpretaciones intensas.

3. ¿En qué fase de desarrollo está?

Guion cerrado.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de siete minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

El pitch ha resultado sencillo gracias a tener una magnífica coach como es Teresa Cebrián.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Agradable.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Balance positivo.

RESET, o la ilusión de empezar de cero.

Por Joana Martinez Ortueta

00_Cartel Reset_esp

Noviembre 2012. Valencia. Manifestación. Ya ha oscurecido y corre un viento helado, pero nos hemos echado a la calle junto a miles de personas para protestar contra los recortes en… ¿Educación? ¿Sanidad? ¿Cultura? ¿Todos ellos a la vez? ¡A saber! Últimamente es más fácil coincidir con compañeros de profesión en concentraciones que en la cola del cine o el teatro. Sobre todo desde que la EDAV tiene pancarta propia para arrejuntarnos a todos…

No nos mires, únete.

No nos mires, únete.

Pero en aquel entonces cada uno hacía la guerra por su cuenta. Aún así, tropezamos con Pau Martínez. L’ALQUERIA BLANCA estaba en la UCI y BON DIA, BONICA pudriéndose en la morgue sin que hubiesen declarado su defunción. Intercambiamos condolencias. A continuación, la eterna pregunta: ¿Y qué estás haciendo? (Hay que tener clara la respuesta a esa pregunta incluso cuando sólo sales a comprar el pan. Nunca sabes cuándo tendrás que improvisar un pitch) Entonces Pau nos habló de la idea de impartir un taller: un curso teórico-práctico que juntara en la misma clase a técnicos y actores amateurs, facilitando la comprensión del trabajo de cada quien. Clases magistrales de profesionales de cada departamento que interviene en una producción y un rodaje como práctica final.

Nos pareció una gran idea. Tanto que a las pocas semanas, cuando Pau nos propuso sumarnos al proyecto, le dijimos que sí. Como Nakamura Films, con Jordi Llorca al frente, nos comprometimos a apoyarlo en la organización del taller y a la producción de la película final, que Óscar Bernàcer y yo nos encargaríamos de escribir. 

Guionistas y director de oferta en el mercadillo navideño de Las Naves.

Guionistas y director de oferta en el mercadillo navideño de Las Naves.

¿Pero qué se iba a rodar? En aquel entonces ni siquiera estaba clara su duración: el cortometraje nos venía pequeño para tanto actor como esperábamos que se matriculase. Barajábamos el mediometraje, pero es un formato extraño, ni chicha ni limonada. Ya puestos, ¿por qué no hacemos un largo? (los de Bilbao somos así). Animados con el reto, nos pusimos manos a la obra. Había que escribir un guión ad hoc para unos alumnos-actores cuyos perfiles aún no conocíamos. Tenía que ser una historia coral y poder rodarse sin desplazamientos, explotando al máximo una única localización. Y sólo teníamos tres meses para hacerlo: el tiempo que duraba el taller. En cuanto acabaran las clases teóricas, empezaría el rodaje. ¿Cómo ir avanzando sin saber con qué actores contábamos?

Durante una semana, nos dedicamos a lanzar argumentos que podrían adecuarse a los condicionantes específicos del Taller Vivir Rodando. Le presentamos a Pau cuatro historias distintas en un documento que detallaba el género, esbozo de personajes, localizaciones, log-line, referentes y sinopsis de una página. Entre las posibilidades había una comedia costumbrista, un thriller con trasfondo social, un drama con tintes cómicos y una de terror. A Pau le apetecía foguearse con el género y a los guionistas nos parecía más sensato, considerando los plazos, montar un artefacto que funcionara bien con los habituales elementos del terror, que una buena comedia basada en el diálogo. El drama podía ser complicado para actores que comienzan, y el thriller se nos iba de presupuesto.

De modo que ésta fue la propuesta elegida: 

03_Lobotomía

El mes de enero, mientras esperábamos a que se matricularan los alumnos para conocer nuestro casting, lo dedicamos a investigar. Encontramos los videos reales con los que arranca la película, que muestran las operaciones de lobotomía practicadas por Egas Moniz. Jordi Llorca localizó una casona idónea para una historia así que nos hizo desterrar el ámbito universitario.

Casa Chalet de Llíria.

Casa Chalet de Llíria.

Entre tanto, Coop&Films, Las Naves y Cinema Jove se habían sumado al Taller Vivir Rodando. Y finalmente se cierran las inscripciones. 14 alumnos, de los cuales 6 eran actores. ¿Sus perfiles? Exactamente los que requería aquella sinopsis primigenia:

Y la guinda del pastel, como artista invitado, Pau Durá, que fue el responsable de la máster-class de interpretación.

05_Actores_Reset

Nos lanzamos a la escritura contra-reloj.

A finales de febrero habíamos montado una escaleta de 36 pasos y dos variantes para el epílogo. Y tras un saludable destierro fallero en Cantabria, teníamos una versión 0 del tratamiento. El nueve de abril terminamos la primera versión de guión. Y justo un mes después, la tercera y última versión, la de rodaje. En total, apenas cuatro meses desde aquel primer log-line. Obviamente estos no son los plazos habituales para escribir un largometraje, pero a pesar de las prisas, el guión de Reset tuvo una gran acogida por parte de los alumnos y los profesionales que habían impartido las clases junto a Pau e iban a formar parte del equipo técnico de la película.

Como veis, todo el proceso responde a unas circunstancias únicas y que difícilmente vuelvan a repetirse. Ante todo, el taller debía formar a los alumnos, pero realmente ha sido un aprendizaje también para nosotros. 

Mi primera mesa italiana

Mi primera mesa italiana

Fuera de la pantalla pequeña, es un lujo tener la posibilidad de que se ruede con tanta inmediatez lo que has escrito. Y con un equipo tan entregado. Por primera vez, un productor ejecutivo me pedía que metiera EXTERIOR NOCHE LLUVIOSA. ¡Bien por Sospedra! Con un par. 

Matando bajo la lluvia.

Matando bajo la lluvia.

En otras circunstancias hubiésemos dejado reposar el guión y reescrito con calma, pero aquí no había tiempo. De modo que lo dimos a leer a algunos amigos selectos (¡gracias María Mínguez, José Ramón Arana, Juanjo Moscardó, Jorge Juan Martínez y Rafa Ferrer!) e incorporamos algunas sugerencias. Si os interesa, podéis descargar el guión aquí: VR_RESET_V03.3

La ilusión de los alumnos se contagió a los profesionales durante el rodaje de la película, que se llevó a cabo en Llíria durante poco más de tres semanas. Gracias al apoyo de su Ayuntamiento, de diversos patrocinadores y de CulturArts, hoy podemos decir que Reset es un experimento que ha salido bien. El Taller Vivir Rodando cumplió y superó con creces las expectativas de los alumnos. 

¡Estarlich, mete el micro ahí!

¡Estarlich, mete el micro ahí!

Los técnicos son una piña y van realizando trabajos profesionales de manera conjunta. Los actores ya tienen un primer largometraje que mostrar. Algunos fueron muy duros consigo mismos al verse en la gran pantalla de los Lys. Pero seguro que Bardem y Pe tampoco se gustan en Jamón, jamón. Lo confieso, yo no me atreveré nunca a releer el tratamiento que escribí en el Máster de guión de la extinta FIA. Sin embargo allí conocí a Ada Hernández, Claudia Pinto, José Ramón Arana, Beatriz García Alos, Octavio Guerra, María Alarcón, Isaura López-Dóriga, Miquel Peidro, Manel Cubedo… Y a Óscar Bernàcer. Con todos ellos he compartido muchos cafés, cervezas, proyectos y trabajos. Sin aquel curso no sería quien soy, ni existirían los guiones que hemos escrito juntos. Estoy convencida de que los alumnos del Taller Vivir Rodando también recordarán para siempre esta primera oportunidad. Misión cumplida.

El resultado podéis verlo en el Atlántida Film Fest hasta el 27 de abril.

Y para terminar, una primicia: RESET participará en la XX edición del Festival de Cine Fantástico de Bilbao. La aventura continúa… 

09_Fant_Bilbao

PD: Puedes seguir el periplo de Reset aquí: 

https://www.facebook.com/ResetLaPelicula

www.resetlapelicula.com


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CANCIÓN TRISTE DE HILL EDAV ó LA SERIE DE LOS GUIONISTAS

La firma invitada de hoy es Nacho Sánchez. Nacho ha trabajado en infinidad de equipos de producción como jefe y director de producción. Entre sus trabajos destacan “Faltas leves”, “Alan muere al final de la película” y “Orson West”.

I

El otro día, pensaba en el gran Paco López Barrio y su afición al montañismo. La verdad es que acostumbrado a la imagen del deportista fibroso y un poco chulo (sí, tengo prejuicios con la gente que está en forma), Paco no parecía representar el estereotipo. Su imagen sosegada, un poco de profesor de literatura clásica, no invitaba a imaginar un hobby así. Pensando en ello, me di cuenta que daría para un gran personaje: un comisario de policía en la brigada de delitos monetarios con actitud tranquila y aspecto de profesor. Ya la habíamos liado, porque estas cosas sabes como empiezan pero nunca como acaban, los Gedankenexperiments se te van de las manos en cuanto te descuidas.

Porque un personaje así está en una serie, y era fácil construir el escenario a su alrededor. Dejaremos de lado al posible némesis de nuestro personaje (¿Un malvado defraudador de dinero público aficionado a los relojes y con apoyo político?), esa brigada y la gente a su alrededor iban apareciendo casi solos: el joven que llega con mucho ímpetu, ideas y diferentes formas de ver el trabajo: Rafa Ferrero. Ese trabajador incansable y honesto, Gabi Ochoa, que se atreve con casos grandes y pequeños, e incluso está empezando a colaborar con Homicidios (que tienen más presencia en los medios y más glamour). Todo el trabajo de la brigada siempre se debe presentar ante el fiscal para saber si hay caso, y ahí estaría Juanjo Moscardó, asegurándose que la investigación tiene base y avanza bien. El pobre Martín Román es el eterno undercover, siempre metido en líos y lejos de los suyos. Y cuidado con el departamento de Delitos Informáticos, capitaneado por Toni García.

Por supuesto, no pueden faltar las chicas en la brigada, Joana Ortueta y Ada Hernández, que empezaron en Tráfico pero ahora están en esta brigada. Especializadas en lo más duro, son capaces de llevar adelante cualquier trabajo: igual te saca una confesión que te baten las calles buscando a un sospechoso en pocos días. Pero no todos los personajes pueden ser miembros de la brigada, alguno puede ser ese detective privado que ha dejado la policía pero aún les ayuda, como César Sabater.

Llegados a este punto, la analogía se dispara y empiezo a ver todo el organigrama de las Fuerzas de Seguridad: la gente de Homicidios, importantes y muy venerados por la opinión pública, como Pau Martínez o Rafa Montesinos. La policía Científica, con su tecnología y sus avances, tanto de campo con Miguel Llorens o Jose Sospedra, como en el laboratorio donde trabajan casi a oscuras Ivan Martínez-Rufat y Carles Candela.

Narcóticos y sus excentricidades, representados por Charly Ramón o Uxúa Castelló; y los pobres que siempre se llevan lo peor, la abnegada gente de Tráfico: Araceli Isaac y Jordi Llorca.

II

Homenajes y bromas aparte, creo que este pequeño retrato hecho de la profesión en Valencia podría ser extrapolable a cualquier gremio en cualquier ciudad de cualquier país occidental. Y es en este momento en que entiendes un poco mejor el funcionamiento interno de las llamadas “series profesionales”. Desde aquellos inmensos trabajos de Stephen Bochco en los 80 hasta ejemplos más recientes como “Mad Men” o “The Wire”, vemos como el entorno laboral se ha convertido en fuente de arquetipos que nos permiten identificarnos con rudos policías, sofisticados creativos publicitarios o abnegados cirujanos e implacables abogados.

Más allá de las series “facilonas”, que recaen en la repetición de tramas sea cual sea la profesión representada (¿Fue HomoZapping quien hizo el sketch de “Mecánicos”?), sí que es cierto que la buena ficción sobre profesiones parece estar aportando nuevos arquetipos al catálogo clásico. El entorno laboral es una gran fuente de conflicto (base para la creación de historias) en nuestra sociedad productivista, y en ausencia del conflicto aristocrático clásico (con sus guerras, asesinatos e intrigas palaciegas) nos permite un amplio campo en el que mostrar las luchas, victorias y derrotas del día a día de cualquier persona, incluido el espectador. Cuando alguien ve a un personaje rebajar su dignidad para medrar económicamente y “ayudar” a su empresa puede ver los pequeños sacrificios y renuncias que cada uno hace a diario, aunque lo que vea sea a Joan acostándose con el rijoso representante de Jaguar. Los tejemanejes internos para medrar en cualquier serie policiaca son fácilmente extrapolables a todos esos momentos en que uno debe decidir si hacer su trabajo simplemente o empezar a manejar recursos para que el resultado del mismo sea más visible y poder medrar en su propia profesión.

Y no sólo situaciones, ¿quien no tiene en su entorno laboral a un caradura mal trabajador pero encantador con quien no te puedes enfadar, como Arturo Valls en Cámera Café?

¿Quien no ha sufrido a un jefe duro y despótico que al final demuestra ser quien saca lo mejor de nuestro trabajo, como Don Draper y Peggy? ¿O quien no ha visto medrar a un vendido que ha perjudicado a gente a su alrededor por llegar más alto? Y tantos y tantos otros ejemplos que vemos capítulo a capítulo y que tantos ecos despiertan en la mente del espectador.

O quizá sean sólo reinterpretaciones de estos arquetipos clásicos, como el hierofante o el bufón actualizados a nuestro particular panteón arquetípico, y, como muchos sospechamos, llevamos cinco mil años contándonos las mismas anécdotas y los mismos chistes.

SERIAL PROVINCIANO

Por Joana Martinez Ortueta

Hace ya algunas semanas asistí a la entrega de premios del Festival Nuevos Realizadores en Madrid. Pese a los recortes en el presupuesto, y como en todo sarao que se precie, había margen para tomar una copa y mezclarse con otros profesionales. Lo que yo llamo “mondongueo”: todo un arte que conviene dominar, aunque a algunos nos resulte endemoniadamente difícil.

Los actores son quienes de verdad se mueven como pez en el agua en estos ambientes. Por la cuenta que les trae, hay que saber venderse y una copa de por medio siempre ayuda. Pero más de una puede volverse en tu contra… He aquí un bonito ejemplo.

BAR DE COPAS. INT./NOCHE

Una barra atestada. La aguerrida GUIONISTA (o sea, yo), se abre paso entre el gentío. Mientras procura llamar la atención de la CAMARERA, repara en el ACTOR que tiene a su lado: un madurito desaliñado que participó en la última serie en la que trabajó la GUIONISTA. Si estuviera mejor entrenada en el arte de socializar, o si se hubiera tomado ya la primera consumición, tal vez se habría dirigido a él. Pero no hace falta. Es el ACTOR quien se vuelve hacia la GUIONISTA y con absoluta falta de originalidad, pega hebra:

ACTOR

¿Nos conocemos?

GUIONISTA

Tú a mí no lo creo… pero yo a ti sí.

El ACTOR empieza a levitar varios centímetros por encima que el resto de los mortales y le dedica a la GUIONISTA la mejor de sus sonrisas.

ACTOR

¿De verdad?

GUIONISTA

Te escribí un papel en una serie. La de Valencia.

ACTOR

Ah… esa.

Evidentemente decepcionado, el ACTOR vuelve a tocar suelo. Apura su gintonic y se seca la boca con el dorso de la mano.

ACTOR (CONT.)

Menos mal que pude dejarla.

GUIONISTA

Ya. Las condiciones eran bastante jodidas, ¿no?

ACTOR

(Sobrado)

Noooo. El problema no era ese.

Qué extraño. Era la queja generalizada y muy razonable de todo el equipo artístico de aquel proyecto: la falta de tiempo para aprenderse el texto, la escasez de ensayos, el nulo margen de error en grabación, y por supuesto, los salarios. Aunque en el caso de este actor, me constaba que por venir de Madrid, sus sesiones se pagaban al doble que a un autóctono. Cosas del caché.

GUIONISTA

(Ahora sí, con interés)

¿Entonces cuál era el problema?

ACTOR

Oh, bueno, ya sabes: al final aquello no era más que un serial provinciano.

Interrumpo aquí la secuencia siguiendo la máxima de llegar tarde y marcharse pronto. Qué bien le habría venido a aquel actor seguir ese consejo y evitar así meter la pata como acababa de hacerlo. Por un momento me había preocupado pensando que el perfil de su personaje, como episódico que era, no tenía la profundidad que hubiese deseado el actor. Pero sólo se trataba de su propio complejo: consideraba que la serie, por diaria y de provincias, no estaba a su nivel. Acabáramos. Recuerdo actuaciones memorables de algunos de sus compañeros de reparto, de esas que al día siguiente las vecinas comentan en la escalera: nena, ayer me harté a llorar. Para lograrlo esos actores se dejaron la piel en sus personajes: poco importa que te vayan a ver cien o un millón, si haces algo, hazlo bien. Tristemente el actor no compartía mi visión.

La lectura del post de Natxo López “33 maneras contrastadas de putear a un actor subidito si eres un guionista rencoroso me hizo recordar este encuentro. Y pensé en una 34ª forma de hacerlo: evitar que lo contraten. No es que sea rencorosa, pero resulta muy complicado trabajar con gente que no se implica en lo que hace. ¿Y cómo vas a implicarte si menosprecias el género que te da de comer?

Por supuesto, esta máxima también es aplicable a los guionistas. Y ocurre que muchos que sueñan con ver su nombre en la pantalla grande, arrugan la nariz ante la perspectiva de ganarse los garbanzos con un formato de sobremesa.

Y sin embargo, el “serial” (telenovela, culebrón, serie diaria… cada nomenclatura implica unos matices y un punto de vista sobre el género, a mí ninguna de ellas me ofende) es el coladero natural del guionista novel en el mundo profesional: las plantillas son más extensas que en cualquier otro formato, el trabajo quema mucho y aunque suele ser bastante rentable, no da prestigio; así que a menudo los guionistas consagrados –igual que los actores- huyen de la serie diaria como de la tiña. Supongo que el día de mañana si tengo la oportunidad de ganarme la vida escribiendo cine, o una serie semanal de alto presupuesto, o ese programa infantil en el que priman la imaginación y los valores… También yo descartaría la serie diaria, simplemente porque resulta agotadora. Pero a ella le debo gran parte de lo que sé y creo que es el mejor gimnasio para ejercitar tus habilidades como guionista, especialmente si estás empezando.

En su día mi compañera de fatigas Ada Hernández escribió un post pormenorizando las múltiples limitaciones que suponen los parámetros de producción de un diario. Recomiendo su lectura a aquellos que aun no se hayan fogueado en este formato.

La serie diaria te enseñará a trabajar en equipo, no sólo con otros guionistas, también con producción y dirección: de su mano aprenderás a medir las complicaciones del rodaje, hasta que seas capaz de anticiparte por ti mismo a los problemas que plantea lo que escribes. Ganarás en flexibilidad y ejercitarás tu inventiva: la inmediatez del formato requiere dar con soluciones creativas a los imprevistos más dispares en un tiempo récord.

A diferencia de los larguísimos meses, incluso años, que pasa un guionista enfrascado en un largometraje de un género definido, la serie diaria exige trabajar simultáneamente géneros diversos: melodrama, intriga, costumbrismo, comedia, tragedia, policíaco… y por supuesto, todo tipo de relaciones amorosas. Al final dominarás los rudimentos de todos ellos y sabrás reconocer el tono en el que te sientes más cómodo.

Por último descubrirás que el bloqueo creativo es la excusa con la que te vence el vago inseguro que todos llevamos dentro. No conozco un sólo guionista que no haya entregado a tiempo su trabajo. Aquí no hay bloqueo que valga: tienes entre 24 y 72 horas para entregar el mejor capítulo del que seas capaz. Sabes que tus compañeros lo van a hacer, y lo van a hacer bien: tienes que estar a la altura. Puede que no duermas, que te dejes las uñas y los nervios, pero al final siempre lo logras: hay un equipo de casi cien personas en plató y necesitan chicha para rodar. A ver quién es el guapo que los deja sin trabajo por un bloqueo creativo.

Por todo ello, para el que empieza en este oficio, es una grandísima oportunidad. Y para el que lleva mucho tiempo sumido en un proyecto personal, volver a las trincheras de la serie puede ser un balón de oxígeno. Lástima que en la coyuntura actual la producción de series haya caído en picado, en el caso de Valencia (en “provincias”, que diría aquel actor) hasta desaparecer. Son muchos los profesionales que se formaron en series como Negocis de familia, Les Moreres o Bon dia, bonica. El productor ejecutivo de las dos primeras, el guionista Manel Cubedo, solía decir: no te puedes considerar guionista hasta que hayas escrito al menos 500 capítulos. Pues bien, he echado mis cuentas y por fin he alcanzado esa cifra que parecía tan lejana. Principalmente gracias a los “seriales provincianos”: de modo que si alguna vez me sorprendéis renegando de la serie diaria, haced el favor de bajarme los humos.

CARTA AL COGUIONISTA

El naufragio general del audiovisual valenciano se lleva por delante un montón de buenos programas, entre ellos la serie Bon dia, bonica. Joana Martínez Ortueta, su coordinadora de guión, nos da algunas claves para la travesía del desierto.

por Joana Martínez Ortueta

Querido Coguionista,

Últimamente el trabajo no abunda, bien lo sabes tú, y estoy aprovechando el tiempo libre para ponerme al día con esas series imprescindibles que aún no había visto.

Entre ellas, Band of brothers, 10 magníficos capítulos que narran las peripecias de la compañía Easy, un grupo de hombres variopintos hermanados por el espíritu de supervivencia en medio de aquella carnicería que fue la II Guerra Mundial.

Y mira por donde, me hizo pensar en otro equipo, en otra guerra, no tan sangrienta pero desde luego cruenta: las tres biblias y 120 capítulos de Bon dia, bonica que con sangre y sudor escribimos para C9. Bon dia, bonica ha sido sin duda mi pequeño desembarco de Normandía. Batallas interminables que se alargaban en el tiempo más allá de lo previsto en los despachos de comandancia. Muchos compañeros guionistas quedaron por el camino, y no por falta de preparación, profesionalidad o ganas, sino porque el enemigo era duro y tiraba a matar. Su sacrificio sirvió para que la compañía siguiera avanzando, y sin duda, estrechó los lazos entre los supervivientes.

Aquella guerra, para bien o para mal, ya terminó. Ahora los generales de TVV deben rendir cuentas por su lamentable gestión y a nosotros, soldados rasos, nos toca reinsertarnos en la sociedad civil. ¿Y cómo se hace eso? Qué pequeña se siente una cuando vuelve a estar a solas en su casa frente al ordenador; sin la presión del trabajo en cadena, las intensas reuniones y los ineludibles plazos de entrega. Pero toda la tinta derramada no puede haber sido en vano.

El periodo de entreguerras debe servir para rearmarse, preparar nuevos proyectos en los que ojalá pueda enrolarse una nueva compañía, señal de que se inicia otra guerra (que ya se sabe, es la única forma que tenemos de progresar). Son meses en los que no recibimos jornal alguno (otro día hablamos del I+D en nuestro sector), y aún así hay que dar la batalla. Hacerlo solo es complicado. Requiere una gran disciplina, capacidad de trabajo y saber tomar distancia para juzgar lo escrito sin caer en la autocomplacencia ni en la autocrítica feroz (esta semana David Muñoz escribe un post en bloguionistas sobre estas variables del bloqueo). Ambos extremos son igual de peligrosos.

Y ahí es donde entras tú, querido coguionista. Te enrolas en mi historia, o me invitas a hacerlo en la tuya. Y vuelven las reuniones, las tormentas de ideas, los posits, el trasiego de documentos con las mil y una versiones. Y de repente ya no me permito levantarme del teclado hasta no haber concluido el documento que habíamos pactado. Porque ya no es mi guerra, ahora somos dos, o tres, o cinco. Y nos cubrimos unos a otros, nos jaleamos, pero también nos exigimos. Escribimos y reescribimos hasta parir un nuevo proyecto por el que luchar en los despachos. Subir el Currahee solo es muy jodido. Si no te sientes con fuerzas para hacerlo, móntate tu compañía, la Easy acudirá en tu ayuda. Es lo bueno que tiene el periodo de entreguerras, la mayoría de soldados están disponibles.

Dedicado a los que pelearon en BDB, a los caídos y también a los supervivientes.