LA RESACA DE LA NOCHE DEL GUIÓN

Aarón, el Inquilino. Foto: Itzel Enciso

Aarón, el Inquilino. Foto: Itzel Enciso

Por Martín Román.

Ayer se celebró el tercer aniversario del blog de El Inquilino Guionista coordinado por el guionista Aarón Romera, almassorí afincado en México desde hace 10 años. Si visitaste su página o Facebook durante las últimas semanas seguro te enteraste de las actividades preparadas: mesa redonda, proyección del cortometraje “El Manual Vaquero” (del que hablé en este post), un monólogo de Tío Rober y el DJ Ed Moreno.

Nada más llegar, en la fila de entrada ya empecé a encontrarme caras conocidas, y había cola, la noche se presentaba agitada. A Aarón y Talía, principales responsables del evento, se les veía nerviosos y emocionados de recibirnos a todos. Con la entrada de 30 pesos (2’5€) nos ponían una pulserita como en todo gran festival y nos servían un chupito de mezcal, supongo que para soltar la lengua y ayudar a superar la agorafobia de los guionistas acostumbrados a vivir y escribir en soledad.

Aarón me había pedido que escribiese al día siguiente una crónica para este blog y accedí, así que busqué buena posición para escuchar a los ponentes y tomar notas. Cuando lo logré Aarón me informó de que había una baja de última hora, Marcela Fuentes Berain no podía acudir, me preguntaba si quería participar en la mesa redonda. Me entraron los nervios pero no podía dejar pasar la oportunidad de conversar con Adrián Zurita (co-guionista de Nosotros los Nobles, la película mexicana más taquillera de la historia), Rafael Gaytán (co-guionista de El cielo en tu mirada, uno de los éxitos del pasado año), Ximena Escalante (dramaturga, maestra del CCC y guionista de televisión) y Michael Rowe (ganador de la Cámara de Oro en Cannes 2010 por Año Bisiesto).

La pregunta que abría la mesa redonda era “¿Cómo vivir del guión?”, claro, no fue el momento de mayor derroche de alegría. Casi todos lo complementamos con labor docente o realizando otras labores dentro del audiovisual (producción, continuidad…). Michael Rowe puso una nota de humor: “Cuando salí del CCC me propuse vivir del guión, comí un año pero porque como poco y con poca frecuencia”, él optaba por realizar otros trabajos antes que guiones que no le gustasen. Rafa y yo coincidíamos en aceptar los trabajos variados pues de todos se aprende hasta estar en posición de poder elegir qué quieres hacer (no siempre se consigue). Como a veces en este tipo de reuniones se considera la televisión como un producto menor, Ximena rompió una lanza a su favor: “Aproximadamente cada dos años escribo una telenovela y lo disfruto mucho, es un ejercicio increíble”. Adrián Zurita fue el más optimista y creo que tiene razón, “México vive el mejor momento de la historia y se demandan guiones e historias nuevas en todo el mundo. Los Angeles está a tres horas de avión y se hacen secuelas de Batman sin parar porque no tienen historias novedosas”.

Los ponentes.

Los ponentes.

En la tanda de preguntas y respuestas nos preguntaron cosas como ¿por qué escribir un guión?, ¿cómo es el trabajo con directores? o ¿cómo abordan su trabajo? Michael Rowe hablaba de su poca constancia y facilidad para la procrastrinación, cosa que nos sucede a muchos pero también deslizó una gran frase: “Somos empleados y nuestros jefes son los personajes”. Ximena Escalante también fue clara: “el objetivo de un escritor es acotar sus obligaciones para escribir lo que uno quiere” y “lo que le pido a la vida son más horas de capacidad creativa”. Rafael Gaytán consideraba que él no puede “guardarse las cosas, tiene que sacarlas y escribirlas”. Yo les animé a realizar otros trabajos dentro del audiovisual para conocer mejor el trabajo del guionista al conocer en qué aprietos colocamos a técnicos y actores a la hora de construir las imágenes que nosotros hemos escrito.

Aarón moderaba y ya iba a concluir la mesa para dar paso al siguiente evento. Yo iba de suplente pero me había animado con la charla (y por supuesto las 2 cervezas y el mezcal) y pedí de nuevo la palabra. Enlacé el optimismo de Adrián Zurita sobre las grandes posibilidades que existen hoy día para vivir del guión con una reflexión que le escuché a Javier Olivares sobre la importancia de hacer visible la figura del guionista exigiendo por contrato que en las comunicaciones de prensa el nombre del escritor aparezca, que el nombre del escritor aparezca en mismo tamaño de fuente, veces y duración que la del director. Y Michael Rowe sentenció: “En los créditos debería aparecer ‘Una película de (nombre del escritor) dirigida por (nombre del director)’.”

manual V

Tras la mesa redonda se proyectó el cortometraje El Manual Vaquero. Hace un año que lo grabamos y todavía no lo había visto. Fue una alegría poder verlo con tanta gente y escuchar los momentos que conectaba con el público sacando algunas risas, que para sus cinco minutos de duración fueron varias veces. La lástima fue el sonido y que al haber mucha gente de pie no pude ver del todo bien la imagen pues le dieron al play cuando yo estaba en la barra pidiendo una chela.

Tras el monólogo sobre guionistas de Tío Rober llegó el momento distendido de la noche, cervezas, saludos entre guionistas, editores, actores y actrices que se acercaron a saber más del evento. Fue un gusto ver tantas caras conocidas y brindar con ellos, por su culpa (y sólo suya, yo no tuve nada que beber, digo ver) acabo de escribir este artículo con cierta resaca.

DOS SEMANAS EN DF

Llegué en un momento movidito al DF.

Por Martín Román.

Se cumplen dos semanas de mi llegada a México y como es lógico mis compañeros de blog me piden que el artículo verse sobre las primeras impresiones.

Pues uno de los sentimientos que más me han acompañado durante estas semanas es el de “pena“. Pena que se parece mucho a la rabia porque he seguido informándome de lo que sucede en España a nivel ecológico, económico, político y social.

Afortunadamente otros sentimientos me han acompañado estas dos semanas.

Temor. Entre la decisión de venirme a México y aterrizar en DF pasaron sólo tres semanas. Todos los miedos en los que podía haber pensado en ese tiempo aparecieron durante las 15 horas de vuelo. Afortunadamente desaparecieron al cruzar la aduana.

Calidez. Con la que me recibió El Inquilino Guionista en el aeropuerto, calidez sólo comparable con la vehemencia de algunas de sus afirmaciones del facebook. Fue una suerte que me recogiera y empezara a introducirme en la vida social de México. Ayuda que sirve para conocer que expresiones como “sí” no significan mucho y que a veces hay que conseguir que te digan “siempre sí” para confirmar. ¡Gracias, cuate!

Desconcierto. Al segundo día de estar en México una productora quería conocerme tras haber visto mi bobina. No lo podía creer ¿¡Llegaba y besaba el santo!? Me quería tener en cuenta para varios proyectos. En España hace mucho que no pasa eso. Falta ver condiciones y plazos, pero sentir que las cosas se mueven te hacen afrontar los días con otra actitud.

Emoción. Porque al tercer día tras poner un anuncio en Fric Martínez, comunidad de cine, televisión y publicidad, recibía una oferta de trabajo que consistía en guionizar y dirigir una serie documental sobre turismo cinegético.

Desilusión. Al asistir a la cita con El Productor Taxidermista (esto se merece un artículo a parte y estará disponible en la página de El Inquilino próximamente). Aunque no me gusta especialmente la caza, el trabajo era atractivo: viajar por el país recorriendo diversas reservas de caza y no sólo hablar de caza, también de la riqueza ecológica que encierran sus parajes. La desilusión vino al hablar del sueldo. Decliné la oferta.

Alegría. Al encontrarme aquí con dos amigos editores de vídeo: Sam Baixauli y Sonia Sánchez Carrasco, con quienes me salté la ley seca del fin de semana de las elecciones. Aquí durante los dos días previos a la votación no se puede vender alcohol. Ambos empezaron montando un largometraje y ahora se encuentran montando una serie documental dirigida por Jorge Ramírez Suárez. A continuación empalman con otro largo documental en el que se desarrolla la idea del corto de la joven promesa del cine mexicano Betzabé García. El corto lo podéis ver pinchando aquí.

Con Sonia y con Sam en Teotihuacán. No todo va a ser trabajar.

Pesadez. Aunque la comida está muy rica, el exceso de harina de maíz y de grasa se nota.

Sorpresa. Por lo bien que funciona el transporte público. Un viaje en metro vale 3 pesos, unos 18 céntimos de euro y los trenes pasan cada tres minutos. Curiosamente este dato no aparecía en los anuncios que la Comunidad de Madrid ponía diciendo que el metro de Madrid era de los más baratos del mundo.

Compromiso. El Inquilino me invitó a la presentación de un videoclip. El productor y director del mismo va a producirle un corto que ha escrito con Talía Juana y que van a codirigir. Tras un par de vinos empezaron a hablar del proyecto, yo me alejé por no molestar. Pero como Sergio Solares, que así se llama el productor de FungiFilms, estaba de estreno y era requerido en sucesivas ocasiones la conversación era entrecortada. En una de las interrupciones me acerqué a los directores y les dije que si bien soy guionista podían contar conmigo aunque fuera para cargar camiones. El Inquilino me preguntó “Tú también eres ayudante de dirección, ¿no?“. Me subía al barco. Empiezo mi andadura en al audiovisual mexicano. Ya hemos tenido la primera reunión para ir preparando el plan de rodaje.

Talía y el “lisérgico” Inquilino, directores de El Manual Vaquero.

Humedad. Llueve todas las tardes, a veces diluvia. Si te olvidas del paraguas llegarás todo mojado. Si lo llevas te puede pasar que lo único que no se te moje sea de los hombros a la cabeza.

Solidaridad. La que me ha brindado la Asociación El Garfio de Escritores CinematográficosRaúl Flores y Antonella Samaniego me recibieron en la sede y me explicaron en qué consistían sus actividades y me invitaban a su taller semanal que consiste en leer en voz alta el trabajo uno de los guionistas y luego entre todos critican para buscar la forma de mejorar la obra. Tuve la suerte de escuchar el trabajo de Arturo y junto a ElíasHoracioRaúl y Antonella sacar conclusiones. Nunca había escuchado la lectura de un guión completo. Es importante que el lector aporte a los personajes la entonación y la intención y Arturo lo clavó. Fue ameno e instructivo. Lo recomiendo como actividad para amigos guionistas. Además te obliga a escribir pues cada cierto tiempo has de mostrar tu trabajo al resto de compañeros.

El Garfio, ese gancho con el que atrapar al espectador.

Embriaguez. Con las chelas literarias a las que me invitó a asistir Raúl Flores, de El Garfio. Los miércoles se reúnen en una cantina de Coyoacán, hermoso barrio al sur del DF, novelistas, guionistas, productores, directores alrededor de una mesa para echar unos tragos e intercambiar experiencias e impresiones. Allí conocí a tres directores José Luis Gutierrez, Victor Ugalde e Iván Lipkies, éste último me habló de un director español que se afincó en México y hoy es uno de los decanos del cine de este país, en su IMDB cuenta con 74 entradas como director. Ahora tiene 103 años, uno más que Manoel d’Oliveira. Su nombre, Miguel Morayta. A ver si consigo conocerlo.

Reafirmación. En mi decisión de emigrar porque pasando revista ganan por goleada las buenas sensaciones a las malas. Si seguirá todo siendo tan chido nadie lo sabe pero los ánimos están altos y eso da ánimos para seguir levantándome por las mañanas y luchar por hacerme un hueco en la industria audiovisual de este país y de esta megalópolis. Espero estar el tiempo suficiente para entender la letra de la canción que cierra este artículo, entonces, dicen, seré un verdadero chilango.