CURIOSIDADES Y CHASCARRILLOS SOBRE “EL AMOR NO ES LO QUE ERA”

Por Gabi Ochoa

Ya ha pasado más de un año desde que la peli que dirigí y coescribí, “El amor no es lo que era”, se presentó en el Festival de Cine Español de Málaga 2013. En aquel momento comenté lo que había sido el festival.

Hoy toca balance, algunas curiosidades y carpetazo fin de ciclo (o eso empiezo a intuir yo).

Pero antes, a los que paren por Valencia tendrá la oportunidad de verla en Cinema Jove en 2 pases especiales y hacernos las preguntas que consideren oportunas en la charla de la tarde del viernes 27.

JUEVES 26 DE JUNIO

20:00 – El amor no es lo que era, de Gabi Ochoa. Presentación a cargo del director y los actores protagonistas. Sala Luis G. Berlanga (Ed. Rialto).

VIERNES 27 DE JUNIO

19:00 Encuentro Making Of con Gabriel Ochoa, director de El amor no es lo que era. Room Service Lounge Bar, Ayre Hotel Astoria Palace.

22:30 – El amor no es lo que era, de Gabi Ochoa. Sala José Sancho (Ed. Rialto).

Y para todos,… ALGUNAS CURIOSIDADES

Para los fans, los amigos, o los curiosos, la peli está llena de pinceladas frikis para todos los gustos. Voy a desvelar algunas de ellas a ver si luego las pilláis en pantalla.

– Guiño guionístico: Para los que siguen este blog y a los guionistas más activos en redes sociales va a ver una sorpresa. No, no sale Dani Castro en la peli (porque no lo pensé antes!), pero sí Paco López Barrio. El decano del guión valenciano, y uno de las mejores plumas guionísticas en las redes sociales (y fueras de ellas, aviso: atentos a “Víctor Ros”), se marca un cameo es-pec-ta-cu-lar. Ya habló él por aquí, pero mejor verlo en pantalla. Lucha de titanes: Paco y Aida Folch.

– Guiños musicales: para los fans de la música indie, también hay tomate. Julio de la Rosa no solo hace la BSO, también aparece en la peli. Y su banda es de lo más variopinta. Combina músicos de Tortel, con el todoterreno de Abraham Boba, alma mater de León Benavente, la sensación del año.

La banda de Julio, Paloma y servidor con los cascos de direstor

La banda de Julio, Paloma y servidor con los cascos de direstor!!!

Pero además, atentos a la música: desde guiños a los ochenta muy muy reconocibles para una generación, pasando por tracks de grupos valencianos como Llum. Y ojocuidao! Atentos al chelista. Se llama Pau de Nut y se marca un par de versiones de aúpa.

– Autoguiños: Sí, todo director que se precie se autocita o se autoparodia o se autoautoalgo. No iba a ser menos. Por un lado sale mi talismán, Rori, la tortuga de mis padres. Lamentablemente murió este año y no podrá ver la peli 😦

Por otro, un guiño a uno de mis primeros cortos, “Birth, school, work, death”: uno de sus protas, Fran de la Torre, aparece al inicio de la peli. A ver si lo veis. Cuando hizo el corto conmigo era un imberbe de apenas 17 años y creo que no tenía ni intención de ser actor. Míralo ahora.

– Guiños al moderneo valenciano: jejejeje. Aquí siempre algunos cameos de amigos y colegas que se han pasado por la pantalla. Sí, solo lo van a saber ellos y cuatro más, pero siempre tiene su gracia (para esos cuatro). Desde las apariciones estelares de miembros del grupo Caterva Teatre (Jaume Ibáñez y Fernando Soler), pasando por dos tesoros de actrices como Lorena López en un papel pequeñito y Nuria Herrero como la gran sorpresa (ya veréis, ya veréis!) hasta el pope del indie teatral valenciano, Nacho López Murria, que comparte pantalla con Petra Martínez y Carlos Álvarez-Nóvoa ni más ni menos!!!

Pobre Nuria, con las gafas no veía tres en un burro jejeje

Pobre Nuria, con las gafas no veía tres en un burro jejeje

– Guiño equipo técnico: y como toda película que se precie tiene sus cameos del equipo técnico. La productora saliendo de un tren ^.^, una sala de espera con parte del equipo de producción o una sala de operaciones con los jefes de equipo incluido yo mismo que hago de enfermero O.o Si me reconocéis es que sois muy muy frikis!!!

CHASCARRILLOS, FESTIVALES Y OTRAS COSAS DEL METER

No solo el rodaje ha estado lleno de guiños y  frikismo vario. El paso por festivales nos ha dado multitud de momentazos.

En London Spanish Film Festival nos sorprendió no solo que el embajador, Federico Trillo, viniera al pase, sino que además se lo pasó bien O.O

Además, al acabar la proyección nos “neutralizó” un grupo de “jóvenas” londineses que estaban estudiando español y través de su profesor nos preguntaron que le pasaba a la pareja de Jorge y Paz. Pero el mejor momento, esa envidia sana que me tienen mis amigas y mi mujer al haber compartido mesa y charlas con Andrés Velencoso.

En Glasgow hacia frío frío

En Glasgow hacia frío frío

En Glasgow, aparte del frío, nos sorprendió la pasión de la directora por “Calos”, es decir, Carlos Álvarez-Nóvoa que recrea un personaje del que todo el mundo le coge cierto cariño. Para él fue, por ejemplo, el premio al mejor actor en el Uptown Film Festival, también en Inglaterra, donde nos llevamos 2 premios más: mejor película y mejor fotografía del gran Gabo Guerra. Oé!!!!!

Enseña el premio, que se vea Gabo!

Enseña el premio, que se vea Gabo!

De Chicago me llevé el compadreo y la piña enorme creada por el equipo del festival capitaneado por Pepe Vargas, y también la alegría por haber conocido tantos y tantos cineastas de Chile, Colombia, México, Argentina, Venezuela,… y compartir días con Octavio, Elisa, Gus, Josue y muchos más. Pero sobre todo el momento estelar fue aquel en el que después del Q&A con el público, en el que había hablado que la película se había rodado en Valencia, una señora se me acercó emocionada y me dijo que le había gustado mucho la película, las historias y la ciudad que salía, y que tenía que visitar esa ciudad, Venecia O.o

Con Gus Domínguez y Octavio Guerra en Chicago

Con Gus Domínguez y Octavio Guerra en Chicago

De Vittorio Veneto Film Festival, al que no pude ir, me quedo con estas palabras de una espectadora, que después de ver la película me buscó por Facebook y me escribió esto: “I don’t speak it very well too, but better than spanish!! I just would like to say that your film makes me think about a lot of things of life! the link with the Fisica in particular (a very original and genial choice) and the different kind of love relationships when you are young, adult and old. I hope your film will win the festival!!! good luck for the future!!! Adiós”

Y en España fueron muchas y muy variadas: las conversaciones con Rosana Pastor sobre cine y teatro en Marbella Film Festival, las risas en Abycine con Ernesto y Fran, directores de “El rayo”, las noches de la Seminci con el tsunami Blanca Romero, las confesiones divertidísimas de Alberto Sanjuan y donde Mariló García nos dedicó un piropo en Cinemanía (gracias Mariló!),…

…piropo sobre todo para Aida Folch, que se vio refrendado meses después en el Festival de Alicante con el premio a mejor actriz por la peli. Y es que esta rubia se lo merece todo. En el rodaje me mandaba por las mañanas fotos como esta ^.^

Foto hecha después de un laaaaargo día de rodaje 😀

Quietoparao! Se me olvidaba este pedazo de selfie que nos hicimos con Paco Léon en Tarazona, en el festival de Comedia de Tarazona y Moncayo. Gente maja, maja!

El feo soy yo, luego Paloma, la productora, y Paco que siempre sale apañao y guapo

Pero lo mejor de todo es que he/hemos conocido gente mucha gente, personas que se han enamorado de la película, que la han llevado como estandarte, con las que has hablado sobre cine, vida, sobre el amor, en todas partes del mundo. Desde Víctor Pao o Adrián Ferrer en Londres, o Corinne Orton y sus amigas en Glasgow, pasando por Hedda Kage y Eduardo Pávez en Berlín, o Pepe Vargas y todo su equipo en Chicago, especialmente Josue Barredo.

Espero que a partir de ahora seáis vosotros nuestros embajadores. Vuestros tuits, RTs, vuestros selfies con el cartel, vuestros boca-oreja de toda la vida va a hacer que podamos estar en taquilla cuanto más tiempo mejor. Si es gusta, ayudadnos.

Gracias a Paloma, a TV ON Producciones y a todo el equipo que ha estado ahí, desde el guión hasta el rótulo final. Ellos han hecho realidad un sueño, y solo puedo que estarles eternamente agradecido.

Espero que hayáis pasado un ratillo agradable leyendo todas estas cosillas sobre “El amor no es lo que era”. Gracias por llegar hasta el final (¿habéis llegado?) y os veo en los cines, en Cinema Jove o en las salas comerciales.

Y como dijo Woody Allen, “intento hacer cada película lo mejor que sé. Si gusta a la gente, perfecto. Y si no… «por favor, déjenme que lo vuelva a intentar»”.

Gracias por leer y a por el siguiente proyecto 😉

EN MADRID, UNA REESCRITURA

Por Gabi Ochoa

1. COCHE. BLABLACAR. EXT/INT. DÍA

Como otras veces, parto a Madrid. Durante el último año he viajado con relativa frecuencia a la capital. De hecho he trabajado más allí que aquí. Siempre que viajo tengo la sensación de dejarme algo, pero algo concreto (el cepillo de dientes, el peine), y luego pienso que lo que me dejo son otras cosas.

El Blablacar que he cogido es la torre de Babel: 1 inglesa, 2 alemanas, 1 argentina, 1 chico joven español, servidor y el conductor del monovolumen: un actor que está ahora con obra en el CDN.

Gran parte del viaje me lo paso durmiendo. Tengo excusa: me pasé hasta la madrugada maquetando y terminando el proyecto que llevo bajo el brazo.

Sí, es otro viaje de #moverproyectos

 

2. DIVERSAS PRODUCTORAS. INT. DÍA

El primer día me reciben 2 productoras. Llevo un proyecto que catalogo de atrevido osado, y así lo vendo desde el principio: es atrevido osado hablar de “eso” ahora. No voy a destripar de qué trata, pero aquello que para mi es atrevido osado, para mis oyentes no lo es tanto. Uno de ellos me dice que le han llegado ya varios proyectos con esa línea: “Parece que todos los guionistas queréis escribir de eso”.

Mi pitch consiste en un clip de vídeo corto de menos de 1 minutos (por cortesía de Iván Pérez, gracias Iván!), un dossier de unos 50 folios (ya lo digo yo, es excesivo) y una explicación que no pasa de 3 minutos. En ella explico la sinopsis, el porqué este proyecto y porqué nosotros (somos 2 guionistas) hemos escrito esto.

Las dos primeras recepciones son buenas, cautas, pero buenas.

 

3. COMIDA. BAR DE TODA LA VIDA. INT. DÍA

Quedo con un amigo que está intentando #moverproyectos fuera de España. Así, como suena. Consiguió un buen contacto en Sudáfrica y está leyendo proyectos que poder coproducir. Comentamos uno de los míos. En estas charlas, cuando hablas de tus proyectos es cuando ves tus aciertos y debilidades, y te motivan a seguir reescribiéndolos. Otra persona te da en los errores con más acierto determinación que lo harías tú.

 CORTE A

 

4. MATADERO. CINETECA. INT. TARDE-NOCHE

Asisto a la ponencia de Alejandro Hernández en Los martes de DAMA. Alejandro se centra en la importancia de la reescritura. Sigue algunas pautas que se ha marcado a la hora de reescribir. Me sorprende muchas de ellas, como por ejemplo cuando afirma que los guiones con muchas versiones es que no terminan de encontrar su tema y su forma, o que para saber qué querías contar, vete a la primera versión que con todos los errores que tenga es la más fiel a lo que querías contar.

Nos habla de los errores comunes, y cómo encarar una reescritura. Me llama la atención cuando habla del “scanner”, de cómo escanear tu guión a través de una serie de preguntas (“¿De quién es esta escena? o ¿Cómo he trabajado el subtexto en la escena? o ¿Son los personajes fieles a lo que son y a lo que quieren?“), y me sorprende con la técnica de la libre asociación de ideas, porque los guiones no son racionales y necesitan escarbar de manera no racional en ellos una mirada no analítica sobre ellos.

Esta técnica empieza con solo una pregunta: ¿Qué le pasa a mi guión? Y a partir de ahí sueltas todo lo que quieras, incluso palabrotas, sin pensarlo. Libre asociación, escritura automática. Encontrarás alguna línea que salga desde una verdad que no viste antes.

 

5. BAR CINETECA. INT. NOCHE

Paso un buen buen rato con Marci Menéndez y Carlos López tomando cañas y hablando de guión, cine y series. Le damos la enhorabuena a Carlos por “El Príncipe”, y pasamos un rato agradable. Debo mucho mucho a estos dos guionistas. No os podéis imaginar cuanto. Han sido unos consejeros estupendos en mis últimos proyectos.

 

6. METRO MADRID. INT. DÍA

Viajar en Madrid es ir de un lugar a otro en Metro. Soy una persona de paradas. Me sé Madrid por paradas. Me cruzo Madrid de punta a punta. Veo gente extraña, divertida, uno que entra cantando, otro que toca el acordeón, una discusión, una chica llorando,… el metro está lleno de historias, pero no me puedo quedar para (re)escribirlas y contarlas.

(ESTA ESCENA PODRÍA IR ENTRE LA 3 Y LA 4)

 

7. VARIAS PRODUCTORAS (DISTINTAS A LAS ANTERIORES). INT. DÍA

Otro par de pitchings y una entrevista-documentación charla para un proyecto de teatro. La charla me aporta algo, pero no es lo que yo pensaba habrá que repensarla cuando llegue a Valencia.

En cuanto a los pitchings… sigo sorprendiéndome por la buena acogida del proyecto. En algún caso he tenido la sensación de que no me querían dejar ir para firmar ya con ellos. En algunos casos creo que gusta mucho, en otros que pese a que gusta no está en la órbita de la empresa.

 

8. METRO. INT. DÍA

Antes de entrar al metro una llamada activa un antiguo proyecto. Me da un subidón de aúpa. Se lo digo a mi mujer por whatsApp y ponemos emoticonos de esos de la flamenca y las dos chicas que saltan ^.^

 

9. COCHE REGRESO (BLABLACAR). INT/EXT. TARDE-NOCHE

Voy con un compadre. Se llama como yo, Gabriel, y compartimos algunas cosas en común. Vamos solos él y yo. Llego a Valencia. Sigo Llevo días sin abrir Facebook. Estoy haciendo terapia de choque con redes sociales, empiezo a preferir las redes personales (cañas, tapas y buenas conversaciones). No me lo tengáis en cuenta. Escribidme un mail, llamadme y quedamos 😉

 

10. ESCRITORIO GABI. INT. TARDE-NOCHE

Reeescribo este post. Tacho algunas cosas, marco otras en rojito. Tacho y marco en rojo aquello que no interesa.

Preparo el viaje a Chicago con “El amor no es lo que era”. Del 4 al 9 de abril estaré missing 😀

 (CONTINUARÁ)

BERLIN MEMORIES: UNA SEMANA EN LA CAPITAL DE LA CULTURA

[Podéis encontrar en twitter, Facebook e Instagram

todos los detalles de mi viaje con el hastag #GABINBERLIN]

 

Por Gabi Ochoa

A Hedda Kage, una excelente anfitriona

Una semana en Berlín da para mucho. Aunque sea tu primera vez. Porque las primeras veces son las que más y mejor se recuerdan (y de las que más y mejor hablamos en nuestras ficciones).

Ir además en plena vorágine de la Berlinale un lujo sin parangón. Primero una aclaración: no fui a la Berlinale, aproveché que iba a presentar un texto teatral en el Mime Centrum para pasar unos días en Berlín, los días de la Berlinale donde además mi primera película como director “El amor no es lo que era” se podía ver en el European Film Market. Pero EFM es un mercado para distribuidores, para productores. Los creadores no pintamos nada allí. Bueno sí: si quieres pintar pagas una acreditación de 350 euros y puedes pasearte por todos los stands. Pero nada más.

¿Y que hace un creador como yo en Berlín? Ver cine y teatro, sobre todo, y mantener contactos, conocer otras cinematografías, hacer amistades, etc.

CINE EN LA BERLINALE

Pude ver 5 películas. Mayoritariamente cine iberoamericano, pero también de otras latitudes. Lo que más me sorprendió es ver tantas secciones competitivas, y tantos títulos (hasta 400 pelis se podían ver!), y con todo, salas llenas o con un buen volumen de público. O la ciudad está volcada en el festival o el frío hace tanta mella que el cine es un refugio.

Y además con una política interesante de precios: una peli de Sección Oficial te podía costar 13 euros, cara sí, pero luego había secciones paralelas a 4, 8 o 9 euros. Pero lo mejor es que una hora antes de cada proyección la entrada costaba la mitad. Así pude comprar algunas de las entradas.

Presentación de "Atlántida"

Presentación de “Atlántida”

De las que vi destacaría 2 cintas de la Sección Generation-14plus: por decir aquello que no se dice y mostrar aquello que no se ve en la adolescencia, me cautivó “Atlántida” de Inés María Barrionuevo. Por otro lado, el grito de rabia entre marginal y divertido de “Somos Mari Pepa” de Samuel Kishi Leopo a medio camino entre documental y ficción, me recordó mucho a “Barrio”, tal vez la mejor peli de Fernando León de Aranoa.

EUROPEAN FILM MARKET

Martin Gropius por dentro

Martin Gropius por dentro

Martin Gropius es el lugar donde puedes encontrar stands de todos los países y de sus distribuidoras. El lugar es enorme y en su parte central hay una zona con cafetería para mantener reuniones. Además suelen haber pequeños encuentros o happy hours en la propia cafetería. Es un lugar de eclosión para establecer contactos.

2 hechos me parecieron importantes reseñar:

–       Por un lado los 2 stands que más me llamaron la atención fueron el de Corea y el de Argentina. ¿Y por qué, os preguntaréis vosotros? Los dos países tenían un buen puñado de cintas en las secciones más importantes del festival (Oficial, Panorama, Forum, Generation 14 plus). Y hacían gala de ello. Los carteles de esas películas estaban allí, expuestos, con el nombre de la sección en la que estaban. Hacían cinematografía. Pero no solo eso: los argentinos tenían allí un apartado para sus talents, para aquellos directores, guionistas, productores, etc, que estaban en Talent Campus. Es decir: hacían gala de su cantera, sabían que existía, en última estancia la mimaban. Me pregunto cuanta gente del ICAA se ha puesto en contacto con los 5 españoles que estuvieron en el Talent Campus. En todo caso tienen los comments para comentarnos la experiencia.

–       De otro los contactos, esos happy hours, y una pequeña copa final de los Talent Campus, donde pude estar con dos talents españoles: Dani Martin Novel y Sergi Portabella. Saber que hay cine “español” en los márgenes, que están llegando a lugares importantes te reconcilia con todo esto. Dani, si todo va bien, podrá rodar a final de año en Argentina su proyecto “Mudo”, mientras Sergi tiene un buen puñado de productoras alemanas interesadas en su proyecto, pero necesita productor español: a qué esperáis!!!

TALENT CAMPUS

Y es que Talent Campus es el lugar donde llevar los proyectos. Guionistas y directores españoles jóvenes (o no tanto), hay que ponerse las pilas. Estos mercados, de los que seguro hay muchos compañeros han hablado, son herramientas fundamentales para poder pitchear tu proyecto a muchos, muchos futuribles productores. ¿Qué puede que no le interese tu proyecto ahora? Bien, puede ser más adelante, puede que otro proyecto, pero el camino está iniciado.

Dada la crisis de nuestra industria, necesitamos abrirnos mercados, y me he dado cuenta que los Talents son una herramienta muy fructífera. Es verdad que no lo he conocido en primera persona (ojalá!) pero voy a intentarlo. Y si no, una cita como Berlinale es ideal para irte con un proyecto debajo del brazo, con una serie de contactos hechos de antemano, y ver qué posibilidades tiene tu idea.

Talent además te da múltiples jornadas de encuentros, masterclass, conferencias, más reuniones que nadie debe desdeñar.

ALGO DE TEATRO

Como mi visita no solo era cinematográfica, o no exclusivamente, pude asistir en Berliner Ensemble a un montaje conceptual de “La ópera de los cuatro cuartos”. Sí, no me enteré de las interpretaciones alemanas, pero los números musicales realmente potentes.

Además mi anfitriona, Hedda Kage, amiga y traductora de mis obras de teatro, me llevó a conocer Deutsches Theater, Volksbühne y Gorki Theater. En este último asistimos a algo nuevo para mi theaterbrunch, en el que compartías mesa con gente del teatro mientras desayunabas-comías y veías un concierto de tres actores de la compañía del teatro. Luego, nos hicieron una visita guiada por las instalaciones.

Compañía actoral del Gorki Theater

Compañía actoral del Gorki Theater

Los grandes teatros alemanes, según supe conforme iba conociendo los lugares, suelen tener sus compañías estables de actores que trabajan en los montajes que se presentan. Además todos los teatros tienen tres figuras importantes: director administrativo, director artístico y dramaturgista. Esta última figura es la más curiosa y no sé si la entendí bien: es quien adapta, versionea las producciones del teatro, además de trabajar en los montajes como autor, o recomendar autores. De alguna manera la figura del autor está íntimamente ligada al edificio teatral, y eso me parece encomiable.

Hedda Kage presentado el texto. Junto a ella Heide Simon. Los hombres de la izquierda son Henning Bochert y Alexander Stillmark

Por último el jueves 13 se hizo la presentación de mi texto teatral “Deseo y placer” en el Mime Centrum, junto a la lectura dramatizada de algunos fragmentos de la obra. Oír tus textos en alemán, ver las reacciones del público, tener después charlas con las gentes que habían venido y con los actores fue una de las experiencias más estimulantes he tenido en años. Por esto empecé a escribir teatro, por esto continuo a día de hoy, más de 15 años después de mi primera obra, escribiendo. Agradezco tanto a Hedda Kage haberme dado la oportunidad como a Franziska Muche que me tradujo desde el alemán lo que iban diciendo, hasta los tres actores Alexander Stillmark, Henning Bochert y Heide Simon, tres verdaderas joyas con los que tuve alguna de las conversaciones más interesantes sobre teatro, Deleuze, José Luis Gómez (Heide había trabajado con él) y Walter Benjamin.

Creo que esta ha sido una primera parte de algo que va a continuar con un nuevo proyecto. Ya iré informando.

OUR ENGLISH

Estando allí me encontré con este artículo sobre el inglés y el cine español. ¿Tenemos que renunciar a un idioma en pos de la universalidad?

Creo que este tema da para un post aunque me remito a aquello que vi en la Berlinale:

1)    Sí, hay que tener un dominio del inglés para salir a estos mercados, para trabajar fuera.

2)    El cine argentino, como el coreano, por volver a los ejemplos arriba señalados, se han hecho fuertes con sus idiomas. Elogiemos aquello que somos, sin despreciarlo, y construyamos desde las dos formas de ver.

LAS SEMILLAS

Me he dejado para el final aquello que realmente da sentido a una cita como esta: el contacto personal, los encuentros, las conversaciones que te marcan y que dejan una pequeña semilla para continuar.

En esos días me he encontrado con amigos que hacía tiempo no veía, otros que conocía por redes sociales, y gente que no conocía de antes.

Conocí al dramaturgo, fotógrafo y director chileno Eduardo Pávez, ahora afincado en Berlín. Compartimos experiencias teatrales y descubrí algo del teatro chileno contemporáneo y de sus formas. También tuve momentos con los talents españoles Sergi y Dani, dos todoterrenos con los que estuve en contacto. A Sergi lo conocía del Encuentro de Guionistas de Madrid y a Dani de muchos años en redes sociales. Suerte a los dos.

Y a gentes que no veía en Valencia. Con mi buen amigo César Campoy compartí alguna peli, y alguna charla sobre nuestra industria valenciana. Con Sara Mansanet y Carlos Madrid, el cuerpo y alma del festival de mediometrajes La Cabina de Valencia compartí algunas pelis y unas cuantas cervezas. También estuve con mi compañera Begoña Donat, periodista todoterreno valenciana, con la que terminamos hablando del libro de Baricco “Los bárbaros” y que he empezado ya, Bego! (me picó la curiosidad hace ya 3 años cuando lo comentó Tantanian en Panorama Sur y en Buenos Aires me lo compré). Por supuesto pateé, reí y me lo pasé teta con el terremoto de mi productora Paloma Mora, capaz de organizarse en dos días 5 reuniones fructíferas para sus próximos proyectos. Yo ya le he dicho que el año que viene vuelvo con ella y con un proyecto debajo del brazo haya Talent o no. Y finalmente y de casualidad, compartí vuelo de vuelta con Rafa Maluenda, director de Cinema Jove, en una conversación que duró todo el trayecto sobre la situación endémica del audiovisual valenciano y sus posibles vías.

Pero sobre todo compartí Berlín, conocí la ciudad y toda su historia gracias a Hedda Kage, la mujer que me quiso conocer hace ya 4 años cuando vio mi montaje teatral “Mi camiseta, sus zapatillas, sus vaqueros” y que no ha parado hasta que me trajo a Berlín.

Yo de mayor quiero ser Hedda Kage. Gracias Hedda.

EL AMOR NO ES LO QUE ERA: IMPRE(CI)SIONES MÁLAGA 2013

Por Gabi Ochoa

Aún me dura la resaca de Málaga, pero mejor escribir así cuando el corazón te pide guerra. En plan telegráfico, breve apuntes sobre lo vivido en Málaga.

– Hemos tenido una buena acogida. No espectacular, pero sí buena. En el tete a tete con los periodistas algunos me comentaron que gustó, pero el nivel era muy alto. Aquí, por ejemplo, no nos dejan mal. “El amor no es lo que era” ha dejado buen sabor (eso quiero creer), pero le ha faltado la puntilla: el premio.

– También la prensa nos ha dado caña, como aquí. No todo iba a ser buen rollo.

– Mario Casas lo eclipsa todo. Incluso el ascensor. Me tiré 15 minutos esperando uno porque cuando llegó él como lo “acosaban” las fans, pues quería subir. Y no va solo, va con tres gorilas. Y todos no cabemos en el ascensor. Me alegro por su premio, pero chico, que eres más joven, sube por las escaleras.

– En la fiesta de clausura se pusieron un poco pesados con el aforo. Dejaron a la mitad del elenco de “Casting”, premiados en la gala, esperando. Llevaban un buen cabreo. Yo tuve que colar a unos invitados de Aida, porque se estaba poniendo la cosa fea.

– Lo de tener problemas de vista es una jodienda. En el photocall me pidieron que me quitara las gafas de sol. Me las quité, pero me molestaba mucho el sol. Les dije que si les importaba y uno fotógrafo me dijo “La noche es muy mala”. Le tuve que explicar que ojalá fuera eso, que estoy fastidiado. Lo entendieron pero el de EFE me sacó este momentazo de mafioso.

– En una entrevista me preguntaron, ¿Qué hay de ti en la película? Yo que no terminé de entender la pregunta le dije que mi tortuga Rori, ante la sonrisa de Blanca Romero que la tenía a mi lado. Bueno, creo que dice mucho de mi, aunque no sé si lo entendió (vamos, yo creo que tampoco). Es que esa pregunta y el clásico, ¿Qué querías contar? Son de poner cara de  O.o

– En la rueda de prensa Fernando Méndez-Leite me catalogo como el “increíble hombre menguante”, porque dije que era un honor y una responsabilidad cerrar Málaga y que me iría haciendo pequeñito durante todo el día por eso.

– La que se los llevó de calle fue Petra “Torbellino” Martínez. Qué vitalidad, qué energía. Compartimos micros la noche del viernes en RNE y durante la mañana siguiente estuvo estupenda. Ella de hecho, estaba en algunas quinielas para premio. Espero que lo tenga, tarde o temprano. Ella y los demás actores.

Hay veces que predicas en el desierto. En el pase del público, al ser después de la gala de clausura, la profesión mayoritariamente se fue a cenar (normal). Quise hacer una pequeña reivindicación de nuestro oficio guionístico pero no sé si cayó en saco roto. Nuestra peli es una peli modelo ICAA: la apoyó en guión, desarrollo y producción. Pero ese modelo ya no existe, el ICAA borró de un plumazo las ayudas a guión, que es lo que tuve que recordar al presentar la peli. Espero que alguien lo oyera.

– Me alegré mucho de los premios a “Casting” porque Jorge Naranjo es muy majo. También el de dirección de Jesús Monllaó, otra gran persona. A los dos los conocí en la presentación que hubo en Madrid del festival. Y por supuesto el capazo que se llevó Dani Castro y su “Ilusión”. Ahora tengo ganas de verlas todas.

– Pero si un premio me alegró fue el de dirección para Álex Montoya por el corto “Lucas”. Conozco el proyecto desde hace tiempo y en imagen (lo vi ayer) es magistral. Álex creo que es uno de los mejores cineastas españoles con futuro (para más inri valenciano, aunque no nació aquí). No entiendo como los productores de la terreta no se pegan de hostias por producirle. De verdad, creo que los productores y creadores de aquí deberíamos sentarnos para que casos como este no pasen.

– En algunas entrevistas metí caña al crowdfunding. Dije algo así como que no es la solución. Y no porque no la sea, siempre que puedo aporto a proyectos crowdfunding (en verkami llevo 4 entre festivales, cortos, largos y teatro, y en otras plataformas un par más), sino porque aunque es un buen bofetón a la industria, una manera de decir “si quieres, puedes”, hay que ver si pasa factura al concepto de industria, a la manera de rodar y de entender cine. Sirve y mucho para decir que por mucho que nos jodan vamos a rodar, pero no es el modelo ideal. En eso creo que todos estamos de acuerdo. Y me jode no haber apoyado en su momento a “Stockholm”, una de las triunfadores. El teaser tenía muy buena pinta, pero como siempre hay que decidir pues supongo que me decidiría por otro. Por ejemplo, estoy muy contento de ser papá de “Los increíbles” de David Valero.

– Luego están los Nunca: aquello que siempre me digo que no haré pero no cumpliré: nunca volver a hacer una peli de 3 historias, nunca estar tan serio en las entrevistas, nunca hablar más de la cuenta (en alguna entrevista solté algunas perlillas, pero creo que ninguna se ha publicado), o nunca comer gazpacho andaluz que con los nervios te repite.

– Con un periodista comparé a mi productora, Paloma Mora, con Isola Passola y Marta Esteban, dos referentes de la producción catalana. Sí, necesitamos productores fuertes en Valencia y gentes con agallas, y sí, necesitamos que nos miren a nosotros, los creadores valencianos de tú a tú, y que crean en nuestros proyectos. Esto, de momento, ha pasado con “El amor no es lo que era”.

– Una vez terminado Málaga, “El amor no es lo que era” sigue peleando: de momento tenemos 2 scrennings en Cannes. Además está inscrita en numerosos festivales, y pedida ya por 3 festivales internacionales. Creo que vamos dando pasos. Siempre digo que esta peli es una lucha pasito a pasito, pero todos los que damos, aunque costosos, nos están ayudando. Gracias equipo.

La nostalgia del futuro. Otro clásico del periodismo es preguntarte por tus proyectos de futuro. Pese a que me dije a mi mismo no decir nada, puesto que está muy en pañales, hablé largo y tendido con dos grandes periodistas sobre “90 USD” lo que estoy escribiendo ahora y lo que espero que sea mi segunda peli. Nada nuevo que no hubiera dicho por aquí, ya que es un proyecto que me acompaña desde el 2008, cuando hice un viaje a Ecuador que fue el motor de esta historia. Ahora estoy en fase de escritura, con una sinopsis de 5 folios de la que estoy muy contento.

– Por último: ayer vi, por fin “Lucas” de Álex Montoya. No solo me parecen merecidísimos los premios, no. Creo que hay que producir la primera película de Álex Montoya YA!!! Productores: ES UNA ORDEN.

http://www.canalplus.es/play/video.html?id=1059108&media=AF924502&cc=PLTVZC

LO DICHO, LO NO DICHO, LO SOBREENTENDIDO Y LO SUBENTENDIDO

Por Gabi Ochoa

Creo que me comí las uñas, me tiré de la barba, me alegré, me emocioné y por supuesto me cabreé.

El otro día tuve el primer pase con amigos y conocidos de “El amor no es lo que era”. Pasé de la euforia a la depresión en cuestión de segundos. Pero nadie dijo que fuera fácil.

Eso me hizo plantearme cómo habíamos montado la película, qué habíamos dicho o dejado de decir, y muchos de ellos (de vosotros, gracias) me señalasteis caminos sobre cómo contar algunas lagunas de la película. Y eso me hizo reflexionar sobre lo que decimos o lo que obviamos.

Y es que una de las cosas de las que se cuida bien un guionista es cómo suministrar la información en el guión. Muchas veces nuestros guiones son una suma de información que va de un personaje a otro y de ahí al público, pero siempre he pensado que estos canales son estupendos para lanzar muchas y muy variadas ideas sobre cuestiones trascendentes o intrascendentes. Y más que lo que se dice, es más interesante aquello que se omite.

“Lo dicho” pues es casi el primer eslabón de la comunicación. Es importante aquello que decimos y cómo lo decimos. Hagan un ejercicio: oigan una radio-novela o una obra de teatro radiofónica. Se darán cuenta que gran parte de la información se da en la palabra, en el lenguaje. Los gestos, maneras o miradas no sirven de nada. Esto, lo dicho, es tan importante que es fundamental escuchar como se dice “culpable” o “fue él” (nunca veremos el dedo acusador). En la palabra se pone el acento. Y eso también llega a las pantallas (ya sean grandes o pequeños). Mucho se ha hablado de la sobreinformación de “lo dicho” en el cine (y la televisión), pero a veces hay que romper una lanza a favor de las palabras, de aquello que decimos para intencionar la acción. Aunque tal vez lo importante es no señalar con el verbo, sino dejar intuir con el lenguaje aquello que está pasando. Brillante son los diálogos llenos de información de Neil Simon, o de los Wilder y Diamond de la época.

Luego hay un territorio de lo “no dicho”, aquello que se omite, porque entendemos que el espectador atento va a saber llegar a ese sitio.

En este estupendo y extenso artículo sobre Pinter encontré una definición muy interesante sobre su teatro, teatro de lo “no dicho”. ¿Qué era aquello de “no dicho”? La omisión es una de las claves de su teatro, para hacer reflexionar al espectador hasta qué punto sabe o no sabe algo fundamental de la historia, y sobre todo, si puede adivinarlo.

Hace poco vi “Amour”, la película de Haneke que tanto ha dado que hablar. Hay una secuencia que me parece esclarecedora de aquello que no decimos pero múltiples interpretaciones (y todas interesantísimas). En ella (SPOILER), Jean-Louis Trintignant se encuentra una paloma dentro de la casa. La paloma ha entrado ya otras veces. Al final, va cerrando puertas hasta que se quedan él y ella. En una suerte casi ritual, la va siguiendo hasta que la atrapa. Quien haya visto la película la recordará y sabrá que ha de “no dicho” en ella.

A este territorio yo lo denomino las zonas oscuras: son aquellas partes de la historia donde omites deliberadamente información para que el espectador rellene esos huecos con lo que él cree que será.

Lo “no dicho” es un territorio explorado mucho más por las artes visuales, gráficas. La fotografía ha llegado a grandes cotas con pequeñas muestras.

"País" (1997)Poema visual de Joan Brossa

“País” (1997)
Poema visual de Joan Brossa

Parece que mientras que “lo dicho” se acoge al territorio del oído, lo “no dicho” se inyecta en la mirada.

Pero de estas dos maneras de narrar emergen dos malformaciones que pervierten las ideas que queremos mostrar: lo sobreentendido y lo “subentendido”.

Lo sobreentendido sería, creo yo, la enfermedad de la palabra. Decir mucho sin acabar de cerrar nada. Hablar por hablar. Dar algo con tanta claridad que termina por no interesarte. Un amigo me hablaba el otro día de una obra de teatro donde un suceso traumático de la misma ocurría tres veces en escena sin aportar y ni añadir nada más a la primera. Entonces, ¿por qué volvemos a plantearlo? La necesidad de contar, diría Handke. La falta de reescritura, añado yo.

Lo “subentendido”, ese palabro que me acabo de inventar, es el cáncer de la imagen. Omitir tanto que finalmente no se termina de entender qué quiere decir la imagen, o que se podría entender. El espectador se queda con la mosca detrás de la oreja porque no logra cerrar su círculo de entendimiento.

En lo “subentendido” puede ocurrir, sin querer, que el espectador de una interpretación diferente a la que se preveía. Creo que no es malo si de alguna manera gana significados, pero puede llegar a ser contraproducente si lo que expresa o la sensación que le da al espectador es la contraria a la deseada.

¿Qué pensáis que provoca este tráiler? Yo tengo dos opiniones y las dos están enfrentadas entre si.

Bueno, todas estas dudas y preguntas me surgieron montando y remontado la película. En el montaje hemos reescrito continuamente. Quiero agradecer a mi equipo de montaje (Vicente Ibáñez y Rafa Montesinos) y en general a todos y cada uno que habéis aportado un granito de arena con vuestros visionados, sugerencias, ideas, relatos, etc.

Os estaré eternamente agradecido.

EL AMOR NO ES LO QUE ERA #PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA

Por Gabi Ochoa

Han sido más de un mes de vértigo. Enfrentarte a tu primer largo es como lanzarte a los leones en el Coliseo, pero sin armas.

No paro de repetirme lo afortunado que soy en estos tiempos. Poca gente levanta un largo en la coyuntura actual, poca gente aguanta. Este es un post para que no desaniméis: si yo lo he hecho, vosotros también.

Tal vez lo primero que me llamó la atención fue el gran nivel técnico de los currantes de la peli. Ellos enganchan rodajes con bastante más asiduidad que nosotros, y eso de alguna manera se nota en su oficio y su capacidad de adaptación. Son animales de rodaje. Ver a Tomás, el maquinista y jefe de eléctricos montar una lapa creada por él, es todo un espectáculo.

Estas cosas monta Tomás, maquinista e inventor

También me han sorprendido el esfuerzo y la vitalidad de los meritorios en el rodaje. Yo recuerdo mi primer meritoriaje como una odisea de la que volví con 7 kilos menos. Sí, 7. Mi madre me vio entrar por la puerta y me dijo: “¿Qué te ha pasado?”. Pensaba que había enfermado. Y es que un rodaje como dice Álex de la Iglesia es una enfermedad, es un nervio que te corroe. He soñado más de una noche con planos, tomas, en cómo enfocar una secuencia, qué diálogo era bueno y cuál no. No quería pues olvidarme de ellos: Adrián, Amanda, Carlos, Ana, Lucía, Maje, Ruben y Álex (creo que no me dejo a nadie) lo han dado todo y dan fe de ello sus ojeras y los días cortando calles al frío valenciano. Gracias chicos. Espero que os haya gustado la experiencia.

No todos son meritorios :)

He aprendido mucho con los actores de “El amor no es lo que era”. No solo trabajando la interpretación, sino conversando (¿no es acaso conversar uno de los placeres más terrenales que tenemos?) sobre temas trascendentes o intrascendentes. Aida me frió a preguntas de todo tipo, incluso personales. Me gusta mucho esta catalana. Con Alberto he podido hablar de cine, política, teatro, Chaplin, Keaton o Beckett. Creo que es un actor mayúsculo, y que detrás de esa timidez hay un potencial humano brutal. Me sabe mal el menosprecio de ciertos medios (mejor dicho, de cierta envidia) hacia su persona. A palabras necias… Disfrutad con él porque estrena en Madrid el día 16 en la Sala Triángulo un texto de Beckett. De nada.

pensando...

Con Carlos Álvarez-Nóvoa he disfrutado mucho hablando de teatro, oyéndolo conversar con Petra Martínez, un encanto de actriz (y una terremoto). La vitalidad de Blanca Romero me sobrepasaba. Igual se ponía a bailar que me presentaba a Jorge Torregrosa en el estreno de “Fin” en Valencia. Y todo con mucha gracia. Y Nico es tan buena gente y tan atento, que ha sabido darle el punto de ilusión y certeza a su Álex.

ACTORES VALENCIANOS, DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Nuria Herrero, tras las gafapastas

Pero no solo me quiero detener en los protagonistas, porque ha habido en “El amor no es lo que era” pequeños-grandes papeles de actores valencianos. No me cansaré de repetir el potencial creativo que hay en esta terreta, y que está por descubrir. Alberto San Juan, por ejemplo, vino a hablar conmigo para decirme que de donde había sacado ese portento que es Nuria Herrero. Pero hizo lo mismo el día que trabajó con Jordi Ballester y María Almudéver, o con Carles Sanjaime. Quedó maravillado del nivel actoral. Además de ellos, Lorena López hace un pequeñito papel en dos secuencias que han quedado muy divertidas. A ellos hay que unir a Joan Gadea, Pilar Matas, Marcos Jiménez, Jaume Ibañez o Teresa Soria, entre otros, en papeles pequeñitos y a tres valencianos que emigraron y que han vuelto para darme tres joyas: Antonio Gómez, Sandra Ferrús y Marta Belenguer. Gracias a todos. Todos y cada uno han dignificado la labor fundamental del personaje, lo han defendido, me han ayudado.

Y en cuanto a anécdotas hay muchísimas: creo que la figuración nos ha dado más de un susto y mucha variedad de chascarrillos. Como aquella vez que en un restaurante entró una señora para saludar a sus amigas (las había visto tras el cristal), mientras estábamos rodando. Quedó muy bien pero el equipo de dirección saltó a por ella porque se había colado O.o

En otros casos el tema de conversación ha sido Bernie, nuestro stedicam, todo un personaje, que ayudó con su experiencia, pese a ser una persona cuanto menos pintoresca. Para que os hagáis una idea, el día de Todos los Santos vino vestido de zombie! Estuvo todo el día así.

No es broma, este tío es el stedicam

El rodaje se hizo grande, enorme, y tuvo eco mediático cuando llegó Jose Coronado al set. Por suerte conocí a Jose en Madrid, en los ensayos. Pese a que tiene un papel pequeño, fue él quien quiso ensayar. Y encontré allí un actor no solo de raza (algo que nadie duda), sino también un actor que duda, que busca y que ofrece y se deja aconsejar por el director. Solo por el hecho de estar Jose nos ha hecho un regalo, pero además ha sido un encanto de persona. Ole por Jose (y por Majos).

Aún así, todo esto no hubiera sido posible sin Paloma. He tenido tres productoras y las tres mujeres. Quiero creer que eso se nota. Siempre digo que “El amor no es lo que era” es una película donde las mujeres toman decisiones mientras los hombres se dedican a errar y encontrar soluciones. Saber que tenía detrás a ellas, sobre todo a Paloma, me ha dado una libertad que tal vez no hubiera podido en otro tipo de producción. Puede que sea la sensibilidad, no sé, pero es algo que estaba en el ambiente. Aún así, nos hemos enganchado más de una vez. Un rodaje siempre es territorio comanche.

No me puedo olvidar de dos motores, mi ayudante de dirección, Jorge Calatayud (me ha prometido un post muy interesante para guionistas desde el punto de vista del ayudante), y de Gabo Guerra, director de foto. A Jorge le debo grandes aciertos en la pre y en el rodaje. Hemos ganado tiempo y efectivos gracias a su cintura en muchos aspectos. Gabo, por su parte, ha sabido interpretar la partitura que le di. Ha sufrido mi “tiquismiquismo” (con las composiciones de planos soy especial pesado), pero se ha adaptado al terreno.

También he tenido malos momentos, no os creáis. Un rodaje son días intensos, donde vives momentos mágicos o donde puedes cometer errores garrafales. Lumet dice que cada decisión, por pequeña que sea, repercute en el resultado final de la película. Creo que en algunas he errado, en otras he cambiado de opinión al segundo de decidirla. Equipos como el de arte o vestuario pueden dar fe. Gracias a ellos por aguantar también mi “tiquismiquismo”, han sido muy generosos y me han entendido.

Aunque tal vez el día más jodido vino el cuarto día de rodaje. Tuve que abandonar el set. Empecé el día algo raro. Nunca sabes si es porque te ha sentado mal el desayuno o porqué. Poco a poco me encontré peor, hasta que en un momento, cogí un cajón de cámara y me senté. Me ahogué, me vine abajo. Pensé que me iba, os lo juro, nunca había estado tan mal. No me podía mover, estaba sudando y completamente blanco. Mi script, Avelina Prat, me miró con cara de susto: “Estás blanco!?”. Lo siguiente lo recuerdo levemente: Paloma me metió en su coche y nos fuimos al hospital. Siguieron rodando sin mi. Después de verme me diagnosticaron bronquitis vírica. Me metieron 15 minutos en una sala con una mascarilla de ventolín. Esos 15 minutos no solo me sirvieron para recuperarme, sino que cree. Desarrollé un germen de una nueva idea, que se unirá al proyecto 90 USD.

El ventolín pues, estará en mi próximo proyecto.

“El amor no es lo que era” también arrancó de una crisis, aunque de otro tipo.

Y es que de las crisis surgen las mejores ideas.

LA ESCENA 99

 

 por Paco López Barrio

I

Todos los días se aprende algo. En este caso se lo debo a mi amigo y compañero de blog Gabi Ochoa. Gabi me pidió a final del verano que le prestase mi piscina para el rodaje de una escena de El amor no es lo que era, su primer largometraje como director. Acepté, pero le pedí a cambio hacer un pequeño cameo en la película. Pero a primeros de septiembre un fortísimo temporal me impidió cumplir el compromiso: el agua se me quedó de un verde asqueroso (que aún podría tener remedio, con tratamiento químico o vaciando y volviendo a llenar) pero, sobretodo, me hizo algunos destrozos en tapias y árboles con mala solución a corto plazo y hubo que buscar otra localización.

Pero Gabi mantuvo su parte del trato y me llamó hace unas semanas para decirme que ya había decidido mi papel: yo sería “el hombre del barco”. Era más de lo que esperaba. Yo me veía más bien sentado allá al fondo en un banco del parque o en un café, leyendo el peródico. Figuración pura y dura. Pues no. El hombre del barco, aunque no tenga ni nombre, tiene unas pocas líneas de diálogo y, además, con la protagonista.

Me hizo ilusión y decidí lanzarme. No tengo apenas bagaje como actor. El año pasado hice de vecino facha (¡facha yo!) en un capítulo de la webserie Archibald in Valencia, de Chon González. Y hace algunos años intervine en unas cuantas historias de un programa de bromas de cámara oculta del que fui guionista. Pero esa experiencia, que ya os conté aquí, no tiene nada que ver con una actuación “normal” en la que todo está cuidadosamente medido y planeado.

Tuve algún escrúpulo inicial. Tal vez le estaba quitando la posibilidad de una sesión de trabajo a un actor profesional. Pero también pensé que lo mismo que a veces los actores nos “reescriben” y no pasa nada, también yo podría actuar un poquito. No sería intrusismo, sino formación. Seguro que podría aprender algo de lo que nos podríamos beneficiar todos más adelante. Porque cualquier cosa que mejore mi escritura será buena para los actores que tengan que vérselas con ella.

II

El 23 de noviembre, viernes, a primera hora, viene a recogerme a casa Giovanna Ribes, una de las productoras. Le agradezo el privilegio, que resulta ser una cuestión práctica: “Me era más fácil recogerte yo que explicarle a otra persona cómo llegar”. Nos reímos. Giovanna es de Catarroja, el pueblo del área metropolitana en donde vivo desde hace unos años. Perfecto. Así de paso charlamos, que hace mucho que no nos habíamos visto, aunque siempre nos hemos caído bien. Al llegar a la localización me encuentro también con Emilio Oviedo. La última vez que nos vimos Indigomedia aún era NISA y estaban en Benimaclet. Sorpresa: en un rincón del salón que el Club Náutico ha cedido como cuartel general está José Coronado. Sabía que hacía una breve colaboración especial pero no me habían dicho que fuese también hoy. Así que, por mucho que se lo curren peluquería y maquillaje, ya sé que no voy a ser el hombre más guapo del dia.

Un rato después la furgoneta nos lleva al set: un pantalán alejado del centro del Club Náutico en donde hay fondeados unos cuantos veleros. Uno es el Lucía, propiedad del padre de la protagonista, interpretado por Coronado. Al lado está anclado el Misty Queen II. Ése barco es el mio (ya os había dicho que soy “el hombre del barco”). Los dos vivimos allí, cada uno en su velero. Coronado y yo somos pues vecinos. Supongo que nos llevamos bien, pero el guión (hasta donde he podido leerlo) no dice nada de eso ni tenemos escena juntos.

Aquello está lleno de gente y de cosas: rollos de cable, maletas de accesorios, sticos… también allí hay unos cuantos amigos. Está Nacho Ruipérez, que en esta ocasión lleva la dirección artística. Y Gabo, el director de fotografía (le conozco a través de Ada Hernández, coguionista con Gabi). Entre la gente que va y viene con guantes de trabajo, pinzas colgadas de la ropa y artilugios varios, reconozco a algunos de los técnicos imprescindibles en cualquier rodaje valenciano, como Yanneck o Boli.

Me produce un cierto vértigo. He asistido a rodajes antes, pero no deja de impresionarme la movida, aunque se trate de una producción de coste medio. Yo vengo del documental. Llevo hechos un montón, no sólo como guionista, sino también como realizador. Aunque esta faceta la abandoné hace años para centrarme exclusivamente en la escritura. Para mi, acostumbrado a equipos diminutos (el mayor que he tenido éramos 8, aunque muchas veces solíamos ser aún menos) en los que todos hacíamos un poco de todo, improvisando muchas veces, un rodaje de ficción me sobrepasa. Francamente, me daría miedo verme yo en el lugar de Gabi. Aunque sé que este equipo le arropa perfectamente.

Si, Gabi tiene detrás a los mejores. Pero no puedo dejar de pensar en el futuro que les (nos) espera a cada uno. El amor no es lo que era ha sido el único largometraje valenciano rodado en 2012. En los años anteriores, entre largos y TvMovies, se rodaban en Valencia una media de 6/7 producciones al año. Pero para el 2013, sin ayudas de nadie, con Canal 9 malvendido y muerto… qué va a ser de la indústria valenciana. Los más jóvenes, posiblemente, harán como Martín Román: buscarse la vida fuera, en México o donde se pueda. Los más viejos y con ataduras familiares nos tendremos que quedar aquí, pasándolas muy putas hasta no se sabe cuándo…

Seguramente yo soy el único que tiene tiempo para pensar en este desastre, ocioso como estoy hasta que llegue el momento de rodar mi escena. Los demás están dando el callo como siempre, con toda la profesionalidad. Sin pensar que quizá sea este su último rodaje en mucho tiempo. No pueden permitírselo: la mañana avanza y los tiempos deben cumplirse.

Al poco de llegar al set veo a Gabi, a cincuenta metros de mi. No me acerco a saludarle, el director ya lleva demasiada carga a cuestas. Cuando sea el momento ya vendrá su ayudante a buscarme. Ahora todos están pendientes de la otra escena programada para hoy: la conversación a corazón abierto que van a tener mi vecino y su hija mientras toman un café en la cubierta de su barco. Deduzco que es una de las escena clave de la película, en la que va a haber intensidad de diálogos, gestos y miradas. El rodaje, muy meticuloso, se lleva más de media mañana. Yo, mientras tanto, fumo y veo pasar las gaviotas. Hace un solecito muy bueno. Me voy a poner moreno sin necesidad de maquillaje.

III

Y finalmente me llega la hora de la verdad, esa escena 99 en la que intervengo. Sucede algún tiempo antes, en tiempo fílmico, de la que se acaba de rodar. Lucía (Aída Folch) ha venido a visitar a su padre. Pero no está. Salió con el barco hace un par de dias y aún no ha vuelto (en la pausa ha habido que desamarrar el supuesto barco de Coronado y sacarlo del encuadre, para que Aída y yo miremos hacia un amarre vacío). Soy yo quien le da esa información. Pero también le digo que, si viene temprano otro dia, es fácil que lo encuentre. Eso es todo mi papel. ¿Fácil, verdad? Pues no…

Los guionistas trabajamos creando situaciones y diálogos, sugiriendo acciones y gestos… es nuestro trabajo. Sobre el papel casi todo nos parece sencillo, pero no lo es. La primera pega la pongo yo. Si en vez de “pronto” digo “temprano” ¿pasa algo?. Gabi me da el OK. Realmente es lo mismo, pero, después de repetir unas cuantas veces la frase en voz alta, en mi casa, creo que me va a salir más fluído si digo “temprano”. De esto ya sabía yo algo por propia experiencia y he cambiado muchas líneas en mi vida, en el último momento, para ganar ese punto extra de fluidez. Y esto no tiene nada que ver con que el diálogo esté mejor o peor escrito. Simplemente que cada uno tenemos un ritmo de dicción y respiración muy personal e intransferible que nos puede hacer preferir un sinónimo. Tras pactar este cambio me subo al barco.

Mientras los ayudantes ponen una pequeña marca en el suelo, para que Aída sepa en qué punto debe para exactamente la rueda delantera de su bici, yo me busco alguna tarea a bordo. En los guiones no se suele indicar el acting, salvo que sea importante para la acción: coger una pistola, llamar a un timbre, besar a la chica… Cuando esas acciones forman parte de la historia hay que indicarlas, claro. Cuando son irrelevantes no hace falta. Pero, una vez se dice: “¡Acción!”, tienes que hacer algo más que estar allí plantado y soltar tu frase. De lo contrario el actor parecería un espantapájaros en medio de un sembrado. Aquí alguien dirá: “Ya, por eso en las series españolas los camareros siempre salen secando un vaso”. Cierto, a veces la imaginación falla, pero es que también hay situaciones en las que poco más se puede hacer que lo que siempre se hace. Es, en todo caso, un problema del director y el actor, no del guionista. Y se resuelve a partir de los elementos que hay presentes. Una lección: es mejor elegir escenarios propicios a que los actores hagan cosas con sus manos o su cuerpo. Salvo que queramos una escena de quietud y/o vacío deliberado (alguien mira una pared con aburrimiento) será bueno que no elijamos al tuntún las localizaciones: mejor que sean lugares en donde haya una vida propia, para que el actor se incorpore a ese movimiento de las cosas.
Afortunadamente para mi, a mis pies hay una cuerda que no parece estar sujetando nada importante, pasada por un sistema de poleas. Así que decido que eso es lo que haré: soltarla y volverla a colocar de otra manera, como si estuviese preparándome para zarpar… afortunadamente tengo una cierta destreza manejando cuerdas (ay, mi juventud montañera) aunque esta es bastante más gruesa de lo que estoy acostumbrado.

Hacemos un par de ensayos para sincronizar la llegada de Lucía con el momento en que yo levante la vista y le diga que su padre no está. Este acople de tiempos y movimientos es otra cosa que, desde el guión, tampoco solemos tener en cuenta. Damos por hecho que, otra vez, será resuelta en rodaje. Pero no está de más que imaginemos mentalmente el espacio y el tempo. A veces tonterias como que se tarda demasiado desde que se entra en una habitación hasta que se llega adonde se tiene que llegar, hacen que sea difícil acotar en qué momento de ése movimiento se arranca el diálogo para que no sea ni muy pronto ni muy tarde. Problema de puesta en escena si, que resolverán director y actores, siempre que lo que hayamos planteado no les aumente ese problema mucho más allá de lo que se puede hacer con naturalidad. Dicho de otra manera: no es nuestro trabajo resolvérselo, pero sí no complicárselo más allá de lo necesario, por descuido nuestro más que por una intención dramática inexistente.

Finalmente nos lanzamos a rodar. Durante el ensayo hemos visto que si, entre el momento en que veo a Lucía en el muelle y el momento en que le hablo, giro un segundo la cabeza hacia el lugar en donde suele estar el barco de su padre, el arranque del diálogo queda mucho más natural. No sólo porque esa mirada refuerce visualmente la idea principal “no está”, sino porque el retorno de mi mirada hacia Lucía es como un tomar carrerilla – o aire- y me dará el momento justo de empezar, sin sensación de atropellarme hablando muy pronto ni de quedarme plantado como un pasmarote en el segundo que pueda tardar en abrir la boca desde que la veo aparecer. Además siento que conviene hacer una pausa entre las dos frases (“Tu padre no está” y “ven temprano”) en la que debo intentar mirar con cara de “cuánto lo siento”. Sobre el papel ok, ahora falta que mi cuerpo y mi voz se lo crean y obedezcan.

A la tercera toma Gabi dijo: ¡Buena!, pero aún rodamos dos más. Por seguridad. A mí no me habría importado hacerlo unas cuantas veces más, porque vencida la timidez inicial estaba empezando a disfrutarlo. Vamos, que me supo a poco y sentía que aún podía mejorarse. Pero, evidentemente, mi percepción allí no es la misma que la que pueda tener el director al verlo en el monitor. O quizá fuese que me dió por imposible…

Al bajar del barco le agradezco a Aída el haber compartido ese momento con ella. Y le cuento que yo en realidad no me dedico a esto, soy guionista, no actor. Aída me tranquiliza y me da también una clave: “Las frases muy cortas, en las escenas muy cortas, no son nada fáciles”. La creo. En escenas de mayor duración e intensidad dramática seguramente hay algo que te crece por dentro, te calienta, te empuja con su inercia… posiblemente sea más fácil decir: “Te quiero y nunca podré olvidarte” que decir: “parece que va a llover”. ¿Cómo se pone uno en situación con semejante trivialidad?. Y sobretodo la creo porque también a mi estas frases inocuas son las que me resultan más difíciles de escribir. Y por el mismo motivo: porque con ellas es difícil coger la “temperatura”. Siempre nos van a sonar a poco. Especialmente cuando son meramente informativas y no hay detrás un poderoso subtexto cargándolas de sentido. Pero expresar esos subtextos es cosa de protagonistas, no de figurante con frase, mero informador, que es lo que yo he sido. Pero hay que escribirlas bien, aunque no sean nada. Si se escriben con desgana se acabará notando.

Cuando ya ha acabado todo me doy cuenta de un hecho curioso: todo el diálogo, salvo el “gracias” final, lo he dicho yo. Aída simplemente ha estado de pie, sobre el muelle, escuchándome. Me resulta paradójico: comparto escena una de las mejores actrices jóvenes del país y soy yo el único que habla. Si me dejo llevar por la vanidad podría pensar que “yo he llevado el peso” de la escena. Pero no, veamos las cosas como son: Al hombre del barco se la suda que el padre de Lucía esté o no esté. Pero a Lucía no. Lucía ha ido al puerto a hablar con su padre porque (seguramente, ya digo que no he leido el guión completo) la conversación que esperaba tener con él es importante para ella. Y no será posible de momento. Así que lo dramáticamente significativo no es la información que yo le transmito, sino el efecto que causa en ella. Desde mi posición y con el sol de cara no podía ver apenas la expresión de Aída, pero estoy seguro que en ella había un gesto de contrariedad o de pena, qué sé yo… seguramente se verá mejor en el plano. O en un contraplano corto de su rostro que pudo rodarse después de marcharme yo. No lo sé. Pero si sé – me lo dice mi oficio- que su reacción era lo realmente importante para el desarrollo de la historia, que la frustración de no encontrar a su padre condicionaría algún momento posterior de las peripecias de Lucía. Así que, aunque hablase yo y Aída escuchase, ella era la importante. Por pura lógica guionística.

Pero eso no significa que yo, o cualquier actor en mi lugar, menospreciase el trabajo que debía hacer como “hombre del barco”. Si no lo hago con todas mis ganas y queda mal no me hundo yo: hundo la escena al no dejar que fluya con suavidad hacia su centro, esa mirada de decepción de Lucía. Y esto, que vale para la actuación, vale también para la escritura: hay que cuidar hasta la línea más trivial en apariencia. Porque todas las piezas de un relato se apoyan unas en otras. Y todas trabajan para bien del conjunto.

IV

No se aprecia muy bien en las fotos, pero detrás de mi, en la cubierta, estaba Rori. Es una tortuga marina de buen tamaño. Es la mascota de Gabi, que la tiene ya hace dos décadas. Rori ha aparecido en otros trabajos suyos como amuleto, algo así como la palabra “austrohúngaro” lo era para Berlanga. Esta tarde, comentándole que pensaba escribir este artículo, Gabi me ha dicho esto en un mensaje en FB: “Sale porque, además de ser mi talismán, creo que es una metáfora muy interesante sobre la vida (el caminar despacio, en hacer las cosas con paciencia y esmero, la importancia del fuego lento para cocinar proyectos, etc). Vamos, Rori solo tiene un post.” Pues ese post, Gabi, ya tendrás que ser tú quien lo escriba. Nos gustará leerlo.

De momento soy yo el que ha vuelto a casa de muy buen humor: la alegría de encontrarme con viejos amigos y compañeros, la posibilidad de echarle una mano a Gabi en el proyecto más importante, hasta ahora, de su vida profesional, la oportunidad de reflexionar sobre mi propio trabajo a partir de una pequeña experiencia propia… todo me vale para dar por buena esta mañana en el puerto. También ha estado bien hacerme una foto con Coronado, para dar envidia a mis amigas.

Ahora solo queda esperar al fin del rodaje, quedan pocos dias, y el trabajo de postproducción. Y seguir el ejemplo de Rori: sin prisas, con paciencia y esmero… y ya en el 2013, que ojalá sea mejor que esta mierda de año que se acaba, prometo asistir al estreno de El amor no es lo que era y animar a todos mis amigos que vayan a verla. Os la recomiendo a ciegas, porque me fío de Gabi y su tortuga. Y estoy seguro de que va a ser una buena película.

Son malos tiempos, muy malos. Pero en las horas que he pasado con este gran equipo sólo he percibido ilusión y energía. Las  dos cosas que no deben faltar aunque todo lo demás se nos niegue.

Gracias, Gabi. Gracias Aída. ¡Y mucha mierda!

EL AMOR NO ES LO QUE ERA. MAKING#1

 

Por Gabi Ochoa

He de pediros disculpas: durante más de mes y medio voy a estar fuera de circulación en esta mi casa, guionistasvlc. Es uno de los proyectos que más me ha gustado desarrollar, pero el rodaje de mi primer largometraje me llama.

Es un lujo y un milagro, como dice una amiga, que a estas alturas, como está el patio y con la que está cayendo (todos estos tópicos y estas realidades que vivimos), pueda rodar una película. Así que lo primero de todo, gracias. Gracias a las productores por confiar en mi (Paloma, Giovanna y Agus) y gracias al equipo por estar ahí.

Os voy a destripar más o menos (disculpad los errores u omisiones) como ha sido el proceso en estos siete años de trayectos de “El amor no es lo que era”.

Si tengo que recordar la primera vez que apareció “El amor no es lo que era” en mi mente, me remonto casi al año 2004 o 2005. Después de una crisis personal, reflexioné sobre qué era el amor. Sí, os parecerá una gilipollez, pero me puse muy crítico y objetivo porque quería conocer cuáles eran los mecanismos del amor. ¿Por qué la gente se enamora? ¿Por qué nos atrae una persona y no otra? ¿Por qué aquella personas que mirabas mal, ahora la miras bien? ¿Por qué el amor duele más que sacarte las cuatro muelas del juicio a la vez?

Encontré una ley de física que encajaba a la perfección: la ley de trayectorias divergentes.

“En la parábola parece que las trayectorias no volverán a unirse, pero en un punto lejano, siempre vuelven a acercarse. Por el contrario el comportamiento en la hipérbola es distinto: los cuerpos nunca volverán a su punto de origen. El factor determinante es la velocidad de fuga, valor fijo que marca cuál será la trayectoria del objeto en el futuro.”

Había algo que me atraía de ser objetivo con la vida de las personas, vidas subjetivadas por decisiones personales y amorosas que pueden cambiar de parecer.

Durante todo ese primer proceso me acompañó Ada Hernández, mi primera co-guionista con la que fuimos moldeando el proyecto hasta que en el año 2008 conseguimos una ayuda del ICAA a desarrollo de guiones (unas ayudas TAN importantes para desarrollar proyectos, para que los guionistas podamos centrar nuestros esfuerzos en esa futura película. Tomen nota, gestores del ICAA).

A partir de entonces el proyecto fue a diversos mercados de guión y pitching varios donde nos dedicamos a “vender” la historia. Tuvimos alguna que otra “novia”, pero fue Paloma Mora, de TV ON PRODUCCIONES, la que nos hizo una oferta en firme sobre la historia. Le gustó el concepto de comedia romántica que planteábamos, y firmamos con ella para producirla. Después se sumaron la productora andaluza Enciende tv y la valenciana Tarannà Films. Además el ICCA, el IVAC, Canal 9 y la Junta de Andalucía han apoyado el proyecto en sus líneas de ayudas.

Pero aún así, hasta que no diera un “acción” me parecía difícil llegar a dirigir la película. Sé de la dificultad de levantar un proyecto, más si no estás en alguno de los centros neurálgicos de producción. En ocasiones ser de Valencia es un gran lastre que debemos quitarnos de encima.

Al proyecto se sumó Rafael Cobos a la escritura. Rafa aportó sus años de experiencia y consiguió sacar del atolladero un guión excesivamente explicativo y dialogado. Me enseñó (nos enseñó) la importancia de dramatizar los objetivos de los personajes, de obviar el exceso de verbalización, y marcó una estructura clara. Solo hay que ver “Grupo 7”, por ejemplo, para ver lo que os digo. La verdad que agradezco a Rafa el trabajo de ajuste que hizo al guión. Mis dos co-guionistas han aportado muchísimo al resultado final, volvería a trabajar con los dos con los ojos cerrados pese a ser un proceso de escritura complicado (¿cuál no lo es?).

Cuando me quité ya la “máscara” de guionista y me puse la de director tuve que pensar cuál era el estilo visual adecuado para la película. Eso tan importante que puede hacer naufragar un proyecto o hacer que luzcan las palabras.

Si tuviera que citar, algo que hago constantemente, hablaría de la nueva comedia francesa, de cintas como “El primer día del resto de mi vida”, “Pequeñas mentiras sin importancia”, “Declaración de guerra” o “Para todos los gustos”, por poner algunos ejemplos dispares entre si. Aún así, siempre me han fascinado dos directores: Wong Kar-Wai y Michael Winterbottom. “Chunking express” y “Wonderland”, siempre han estado ahí, aunque son extremos a los que no me puedo acercar estéticamente, pero si “ideológicamente” (si entendemos ideología como comunión de ideas).

Las referencias siempre son inevitables, mientras que no se conviertan en un lastre. Voy olvidándome para encarar el primer día de rodaje.

Me gusta citar a los cineastas que admiro cuando veo un plano: Almodóvar dice en el libro Lecciones de cine “no tomes prestado: ¡Roba!”. Pues eso estoy haciendo Pedro, (te he “copiado” dos veces, por si lo lees ;).

A partir de ese momento me he preocupado de poder tener un reparto que haga veraces y cercanos a los personajes. Con los productores ejecutivos hemos estado viendo las posibilidades de la cinta, una pequeña producción independiente, y de momento estoy muy contento con el reparto, aún sin cerrar.

Ya adelantaron algunos de los nombres que estarán en la película aquí: Nicolás Coronado, Alberto San Juan, Carlos Álvarez Novoa y Petra Martínez. Gracias a ellos por estar en este proceso y espero en breve, poder ensayar sus Álex, Jorge, Albert e Irene, respectivamente.

Además grandes actores valencianos a los que admiro estarán en el proyecto: desde Carles Sanjaime o Nuria Herrero, pasando por Joan Gadea o Lorena López. Poco a poco se va cerrando el reparto y en breve podre añadir más nombres a la lista.

Estos últimos días han sido frenéticos: un director se convierte en el hombre de las 1.000 preguntas. Sí, suena a película de terror de los años 40, pero siempre digo que podré responder 976, del resto no sé qué decir y seguramente de las que respondí habré errado la mitad. Espero que me lo sepan perdonar.

De entre todas las actividades, la más agotadoras ha sido la de localizar los decorados de la película. Gracias a Nacho Ruipérez y Abdon Alcañiz, los dires de arte, hemos podido encontrar auténticas joyas: pisos inmensos para iluminar, rodar y ambientar, exteriores luminosos (Valencia, de verdad, es un GRAN decorado, venga a rodar aquí) y lugares emblemáticos. Todo ello guiado por Emilio Oviedo, uno de los directores de producción curtido en mil batallas, y Jorge Calatayud, mi ayudante de dirección y una bestia parda en rodajes. Su experiencia me está sirviendo de grandísima ayuda.

No me quiero olvidar de otra de las partes fundamentales del proceso, algo que le dará tono y atmósfera a la cinta, la música. No soy amigo de las grandes composiciones, y siempre he pensado que John Williams necesitaba una batalla para poder orquestar. Por el contrario, hay un tipo de compositor que trabaja en los pequeños tiempos, en las planos de miradas, en los silencios, y suelo poner dos ejemplos: Michael Andrews y Jon Brion. Es curioso que en la primera reunión con Julio de la Rosa, el compositor de la música, saliera el nombre de Brion. Julio es un hombre orquesta fantástico. Igual te compone un temazo, que te sorprende con una BSO como la de “Primos” o “Una palabra tuya”. Me parece un creador todoterreno y creo que hablamos el mismo lenguaje. Trabajar con él es casi un sueño hecho realidad.

El resto del equipo que poco a poco se está incorporando, me está animando mucho, y la verdad que estoy con una energía que mueve montañas. Tengo ganas de dar el primer “acción”.

Espero que en este tiempo que voy a estar fuera de estas líneas os pueda traer un pequeño trozo de ficción que os alegre, divierta, llame o conmueva. Me voy a dejar la piel en ello. Gracias por leerme.

OLVÍDATE DE CHARLIE KAUFMAN

Por Gabi Ochoa (AKA gabkarwai)

“Vuelve y al menos inventa una despedida.

Finjamos que la tuvimos.”

Clementine Kruczynski en ¡Olvídate de mi!

Ha sido un verano intenso. No lo digo ni por Aguirre, ni por los recortes, ni por los incendios, ni por la lamentable pérdida de Carrillo. Este año me he podido olvidar de Charlie Kaufman.

Hace ahora cinco años comenzaba un blog de guión, cine, teatro y televisión con este post. En él dejaba caer que uno de los retos era escribir una tesina sobre la obra de Charlie Kaufman. La tesina la entregué hace apenas una semana.

Para quitarme de la cabeza a Kaufman he tardado cinco años. Cinco años con proyectos que bebían de su imaginario, cuando no tomaban prestado (copiar, se dice copiar) algunas imágenes, ideas, recuerdos. Porque los recuerdos son el material con el que este guionista americano ha tejido su filmografía que hoy todo el mundo idolatra.

 

No voy a exponer aquí toda una tesina de más de setenta páginas, pero sí algunas ideas comunes, algunas reflexiones que he podido sacar de sus guiones, sus leiv-motivs más curiosos, sus neuronas que puede que a algún guionista le puedan ayudar en su bloqueo creativo (un tema muy kaufmaniano).

1) El tratamiento en el guión de Charlie Kaufman es cercano a las ideas de Kafka en la literatura (el yo atrapado en una sociedad de El castillo o el yo dentro de otro yo distinto de La metamorfosis), o a conceptos freudianos sobre el consciente y el inconsciente, o sobre el sueño y la realidad. Lo importante en el guionista americano son sus referentes literarios y filosóficos, la posibilidad de ver mundos más allá del ámbito cinematográfico. Creamos o no en su ‘ideología’, nos conduce por los caminos subjetivos de la mente humana de una manera brillante. ¿Y cómo lo hace?

2) La voz en off es pues la posibilidad de un escape mental. Pensar equivale a reflexionar. Ese momento de introspección que nos lleva a una mirada freudiana sobre la mente humana. Nos culpamos por nuestro pasado (o por lo que no ha pasado), pero no podemos hacer nada por deshacerlo. El Charlie Kaufman ficcionado (¿recordáis Adaptation (el ladrón de orquídeas)?) nunca sabrá dar el paso para conquistar a Amelia, su amiga de la que se ha enamorado. Sin embargo vivirá pegado a su teclado sin saber qué hacer, qué escribir, cómo procesarlo. Solo su voz en off será la conciencia de él, la única con la que podemos empatizar.

3) En ocasiones el mundo onírico, el sueño, es la estructura que emplea Kaufman. La subjetividad que le da adquiere tintes freudianos. Sus personajes, sufren, padecen, se compadecen “Soy patético, soy un fracasado”, llega a decir Charlie Kaufman, el personaje, cuando se ve perdido en su guión. Pero no es el único. Todos ellos pasan gran parte de sus historias perdidos, no encontrando su salida, su objetivo. Kaufman sustituye el clásico termino guionístico de “objetivos” por “anhelos”. Personajes que anhelan poder salir de sus situaciones, sin hacer nada, como en un laberinto del que no saben salir.

4) El universo de Kaufman es un lugar de relaciones que transcurren como tramas espejo. Lo es en Human nature en ese amor que sienten el doctor Nathan y Lila, para luego pasar a la prohibida relación que supone el encuentro sexual entre Nathan y Gabrielle, llegando a una extraña relación de complicidad animal entre Lila y Puff, y terminando con la pasión que atisbamos ver en un futuro entre Puff y Gabrielle. El deseo está desplazado, nunca es alcanzado (¿No recordamos qué es lo que pasa en ¡Olvídate de mi! con la historia de amor entre Joel, Clementine y Patrick? Nunca se querrán cuando quieren quererse. El amor es sufrimiento).

5) Tal vez la característica más utilizada por Charlie Kaufman en sus guiones sea la alteridad, el suplantar el yo, el yo soy tú (o él). Todos sus personajes protagonistas intentan ser otro o parecerlo. Craig Schwartz (Cómo ser John Malkovich) metiéndose en la cabeza de John Malkovich, Joel Barish (¡Olvídate de mi!) borrándose aquel que fue (o es), o Caden Cotard (Synecdoche New York) representando su vida con alter egos propios.

“¿Alguna vez has deseado ser otra persona?” le pregunta Maxine a Craig, buscando el titular para su anuncio en Cómo ser John Malkovich. El trabajo del yo parte del concepto de identidad, de reconocer quienes somos. Kaufman no quiere ser quien es, y mediante la ficción inventa aquello que podría llegar a ser. Un psicoanálisis jugado en la ficción: “Todo el mundo es decepcionante”, sentencia Adele en Synecdoche New York. Ante la realidad, el juego de la narración, de la ficción. Con ello logra escapar de si mismo.

6) Por último, resulta curioso que tres de sus seis películas como guionista arranquen con el protagonista (normalmente un hombre, alter ego del propio Kaufman) despertándose. La acción de despertarse, de salir del imperio de los sueños hace ver que la línea entre lo soñado (onírico) y lo vivido es tan leve que se puede cruzar sin tener claras las consecuencias. Craig en Cómo ser John Malkovich, Joel en ¡Olvídate de mi! y Caden en Synecdoche New York se despiertan, salen del sueño (¿no es acaso entrar en el cine un lugar donde ir a soñar ficciones? ¿No es la pantalla el inicio de los sueños?) para iniciar ese día que nos van a contar.

Estas son algunas de las reflexiones extraídas de la tesina. Ahora es momento de olvidarse de Kaufman. Ya vendrán otros tiempos.

EL AMOR NO ES LO QUE ERA

Porque otra cosa que me ha tenido en vilo este verano (¿puede ser el verano la época más intensa del año, para bien o para mal?) es mi primera película como director El amor no es lo que era.

Mucho estoy hablando de ella por aquí y por aquí, y se empezará a hablar por aquí. El próximo post lo dedicaré en exclusiva a ella. Queda un mes y pico para arrancar el rodaje. La historia es una comedia romántica, si podemos quitarle el estigma que tienen las dos palabras juntas.

La historia surgió, al inicio, muy al inicio, allá por el 2006, de una frase de Peter Handke: “El amor como la distracción esencial”. Y eso, quiero creer, de alguna manera me devuelve a Kaufman.