TOMORROWLAND

Por Gabi Ochoa

Hace ya 3 años. En aquel momento firmé con seudónimo (el que he tenido durante muchos años) una carta a los reyes magos que inauguraba este blog. Una carta que buscaba buenas intenciones, que expresaba el malestar de lo que estaba pasando y dejaba la mano abierta a nuevas soluciones, a proponer ideas, a mejorar en el futuro.

¿Y qué pasó en ese futuro?

El futuro ya no existe. Fin. Dispérsense. Y si puede ser fuera de Valencia mejor. Gracias. En tierra baldía no se puede plantar, o solo grandes árboles.

Tal vez debo ser el único gilipollas que se le quedó cara de tonto cuando se anuncio a bombo y platillo que George Clooney y Hugh Laurie venían a Valencia para rodar “Tomorrowland”, la nueva superproducción de Disney.

Y lo que ha sido el casting, y la selección de extras es la perfecta metáfora de lo que ocurre aquí y ahora, de lo que será nuestro tomorrow.

Somos carne de nuestros propios errores, y siervos de aquello que nos da de comer. Nos movemos por dinero, y porque es lógico que actores o aspirantes a serlo quieran aparecer junto al lado de George Clooney pero, ¿vamos a ser siempre meros comparsas?

Volvemos a repetir la historia: Marshall llegará para traernos la fecundidad, el dinero, la alegría y si hace falta la creatividad, por decreto-ley. Y todos lo aplaudiremos. Pues yo no.

Creo que este rodaje, en estas condiciones que nos han dejado nuestros yermo audiovisual (aquí, aquí, aquí o aquí lo podéis ver), empieza a ser un insulto (aparte de una estupenda metáfora de nuestro sector). Pero no por el rodaje en si. A mi que venga Clooney me parece hasta sano y divertido. Lo que no me lo parece es que nos convirtamos en zombies por ello, en no crear nada más que eso, en que nos carguemos una televisión, un sector, una manera de hacer, en que tengamos una política inútil audiovisual donde no hay nada que resalte, donde no sabemos hacer que nada resalte, con lo fácil que podría ser.

Traer un caballo de Troya a territorio comanche (donde ni siquiera existe una oficina Film Comission en condiciones) como es este, es como intentar sacar agua a la tierra más seca, un chiste. A lo bestia, a lo grande, a lo fallero, a lo la-hostia-puta-en-vinagre.

¿Cuándo vamos a cambiar?, ¿cuándo de verdad nos creeremos proyectos interesantes, pequeños (o grandes) que de verdad pongan una piedra (y otra y otra y otra) para levantar este reventado sector?, ¿cuándo apoyaremos aquello que se hace en los márgenes y que es valenciano y pese a todo, está luchando contra viento y marea por sacar la cabeza?, ¿cuándo llamaremos a los que se han ido para que vuelvan y reconstruyan (junto a los demás) todo esto?

Somos el burro que sigue la zanahoria que nunca cogerá, somos tomorrowland, tierra del mañana que nunca sabremos si llegará porque siempre estaremos esperándola, como esos personajes de Beckett.

Pero como no me creo esto, como voy a seguir sin creerme la tierra del mañana, os propongo algo: vamos a reventar de creatividad.

Que el 2014 sea el año, de-una-puñetera-vez, en que salgan proyectos desde aquí y adonde sea. Que conquistemos Madrid, Buenos Aires, Berlín, DF o Los Ángeles si hace falta. Que de verdad nos apoyemos: creo que los valencianos somos los nuevos gallegos, te encuentras uno en cada rincón (los que andan por Madrid hasta han creado un grupo secreto en Facebook). Que no le tengamos miedo a salir de Valencia, Alicante o Castellón (o Rafelbunyol, Ontinyent o Villarreal) para explicar, contar, difundir lo que hacemos y como lo hacemos. Que nos sorprendamos y que seamos autocríticos con nuestro trabajo y con el de nuestros compañeros. Que de las cenizas emerja una nueva televisión autonómica, pública, de calidad y en valencià. Que los proyectos en marcha y los que están en vuestras cabezas lleguen hasta el final: quiero ver “Reset”, quiero ver en acción la energía de Montoya, de García Ibarra, de Bernàcer, de Hwidar, de Ruipérez y Guijarro, de Aliaga, de Valero, de Lorenz, de Calabuig, de muchos teatreros,… y de Paula Amor que supo en un solo post de Facebook desmontar todo Tomorrowland.

Y que Tomorrowland sea una anécdota, una estupenda anécdota que contar de aquí unos años, llenos de creatividad.

RESPUESTA A CURSO PARA PRODUCTORES AUDIOVISUALES (VALENCIANOS)

tren

En este blog habitualmente nos leemos unos a otros antes de publicar los artículos para darnos retroalimentación pero en esta ocasión yo no pude hacerlo con el anterior post que firmaron Gabi Ochoa y José Jaime Linares. Supe que había cierta polémica en algún muro del facebook y también antes de publicarlo en mi muro lo leí. Me surgió esta reflexión, y en lugar de publicarlo en los comentarios decidimos convertirlo en un nuevo artículo.

Por Martín Román.

No puedo hablar del audiovisual valenciano desde sus inicios, no llevo tanto en este oficio, mi aterrizaje al mundo laboral fue al mismo tiempo que se iniciaba el boom de producciones alimentado por la burbuja inmobiliaria. Si ese es el nacimiento de la industria valenciana del audiovisual deberíamos considerarlo más un aborto por malformación.

Mientras estudiaba guión se rodó esa producción a la que apodaron “la locomotora del audiovisual valenciano”. Estoy hablando de Ausiàs March ¿alguien se acuerda de ella?

Cuando acababa el master de guión en la FIA se rodaban las primeras tres tvmovies (malas, por no decir terribles), durante unos cuantos años se estuvieron produciendo alrededor de 7 tvmovies por año. Podría achacarse a las tres primeras su mala calidad por la novedad del formato, pero es que las que siguieron año tras año las seguían haciendo los mismos, y cuanto más malas parecían tener más puntos para repetir en la dirección. Una de las que me gustó de verdad fue Omar Martínez un guión bien armado, buena realización y actores bien dirigidos… Pau Martínez no dirigió ninguna tvmovie más. La que dirigió Sigfrid Monleón (guión del director y de un servidor) fue líder de audiencia superando a Ejecución inminente de Clint Eastwood en La 1. Nunca nadie nos llamó para que volviésemos a intentarlo.

En mi actitud novata, una vez participé en la reescritura de un proyecto de televisión mezcla de magacín y ficción. No cobré, lo hacía porque si salía el proyecto tendría trabajo y era algo novedoso, me ilusionaba. La serie no salió, no gané dinero. Esa productora de quien el máximo exponente era un director y productor que trabajó bastante en esos años me volvió a llamar al tiempo para escribir un guión de tvmovie. Le dije que sí pero que cobraba 3000€ por el desarrollo. Su respuesta fue que no me podía pagar pero que si la vendía me pagaba el máximo que se estaba pagando por un guión de tvmovie. No acepté, ya había hecho el memo una vez. A ese productor, que por cierto saludo con agrado y me cae bien, le he escuchado discursos progresistas pero su ejemplo no es el mejor.

Productoras con varias producciones en marcha no pagaban el desarrollo de sus proyectos incluso cuando sabían que lo tenían prácticamente vendido. Y luego te pegaban la patada. Yo co-cree una de las series más exitosas que se han emitido en Canal 9  y hasta que no se vendió no cobré. El compromiso de la productora era que si salía contarían con mis servicios. Cumplieron su palabra, dialogué un capítulo y nunca más supe de ellos. No sería tan malo mi trabajo si se vendió la serie… yo estaba trabajando en ese momento en una serie documental que me motivaba mucho más y además ya me habían advertido de las malas prácticas de esa productora y mi reflexión fue “sabía que podía pasar y ha pasado”. Además existía el miedo que si montaba mucho pleito se me vetara luego en ayudas por ponerme en contra a una de las asociaciones de productores valencianos.

Digo todo esto porque siento que el artículo anterior alude a una época en que sí existió una industria. Y es mentira, hubo gente que quiso hacer dinero, nunca un negocio perdurable. Y como en esa época había trabajo aunque no hiciésemos los productos que deseábamos no nos importaba tanto porque podíamos eludir la frustración cenando por ahí, yendo a conciertos y viajando por Europa en Ryanair, vuelos low cost para los creadores low cost.

En ese aborto que fue el boom del audiovisual valenciano “Ausiàs March” cumplió la promesa de los políticos, la televisión y productores que la apoyaban SÍ fue “la locomotora del audiovisual” valenciano, una locomotora que descarriló estrepitosamente, creo que mis padres fueron los únicos que la vieron hasta el final porque su hijo (yo) salía de extra. No quisimos ver que eso era algo que se repetía y cual émulos adelantados a la era de Rajoy no hicimos nada esperando que las cosas cambiaran por voluntad propia.

Hay que mirar al futuro pero queriendo cambiar el presente y erradicar los problemas del pasado. Pasa como con el PP y el PSOE, pretender la regeneración de alguno de esos partidos con Rajoy o Rubalcaba al frente o alguno de sus principales colaboradores es una falacia. Y en el audiovisual valenciano hay tanto vicio ya que quienes están haciendo cosas interesantes las hacen fuera (ejemplo del compañero Paco López Barrio con la serie Victor Ros) o de manera independiente: Adán Aliaga, David Valero, Chema García Ibarra, Eloy Enciso, Óscar Bernácer y Nacho Ruipérez son algunos de los nombres que me vienen a la cabeza, pero seguro hay más.

Hay mucho talento creativo pero son buitres carroñeros quienes llevan las riendas y muchos creativos que nos comportamos como ovejas. Mejor dicho, les permitimos que lleven las riendas. Creámonos la máxima de que sin nuestro guión no tienen nada, ¿por qué se lo vas a dar a alguien gratis? ¿y si montas tu productora o buscas a un productor de nueva generación con el que trabajar codo con codo que no esté anclado en la fórmula de la subvención y el beso negro para levantar proyectos?

Esta ira en algunas de mis expresiones vienen de un sentimiento de culpa de haber participado como oveja estúpida en ese audiovisual valenciano que tan buena fama nos ha dado, tanto que apenas se nos ve en el exterior.

PD: Si Ausiàs March fue la locomotora del audiovisual valenciano “echemos abajo la estación de tren. Demoler, demoler, demoler, demoler”:

EL AMOR NO ES LO QUE ERA: IMPRE(CI)SIONES MÁLAGA 2013

Por Gabi Ochoa

Aún me dura la resaca de Málaga, pero mejor escribir así cuando el corazón te pide guerra. En plan telegráfico, breve apuntes sobre lo vivido en Málaga.

– Hemos tenido una buena acogida. No espectacular, pero sí buena. En el tete a tete con los periodistas algunos me comentaron que gustó, pero el nivel era muy alto. Aquí, por ejemplo, no nos dejan mal. “El amor no es lo que era” ha dejado buen sabor (eso quiero creer), pero le ha faltado la puntilla: el premio.

– También la prensa nos ha dado caña, como aquí. No todo iba a ser buen rollo.

– Mario Casas lo eclipsa todo. Incluso el ascensor. Me tiré 15 minutos esperando uno porque cuando llegó él como lo “acosaban” las fans, pues quería subir. Y no va solo, va con tres gorilas. Y todos no cabemos en el ascensor. Me alegro por su premio, pero chico, que eres más joven, sube por las escaleras.

– En la fiesta de clausura se pusieron un poco pesados con el aforo. Dejaron a la mitad del elenco de “Casting”, premiados en la gala, esperando. Llevaban un buen cabreo. Yo tuve que colar a unos invitados de Aida, porque se estaba poniendo la cosa fea.

– Lo de tener problemas de vista es una jodienda. En el photocall me pidieron que me quitara las gafas de sol. Me las quité, pero me molestaba mucho el sol. Les dije que si les importaba y uno fotógrafo me dijo “La noche es muy mala”. Le tuve que explicar que ojalá fuera eso, que estoy fastidiado. Lo entendieron pero el de EFE me sacó este momentazo de mafioso.

– En una entrevista me preguntaron, ¿Qué hay de ti en la película? Yo que no terminé de entender la pregunta le dije que mi tortuga Rori, ante la sonrisa de Blanca Romero que la tenía a mi lado. Bueno, creo que dice mucho de mi, aunque no sé si lo entendió (vamos, yo creo que tampoco). Es que esa pregunta y el clásico, ¿Qué querías contar? Son de poner cara de  O.o

– En la rueda de prensa Fernando Méndez-Leite me catalogo como el “increíble hombre menguante”, porque dije que era un honor y una responsabilidad cerrar Málaga y que me iría haciendo pequeñito durante todo el día por eso.

– La que se los llevó de calle fue Petra “Torbellino” Martínez. Qué vitalidad, qué energía. Compartimos micros la noche del viernes en RNE y durante la mañana siguiente estuvo estupenda. Ella de hecho, estaba en algunas quinielas para premio. Espero que lo tenga, tarde o temprano. Ella y los demás actores.

Hay veces que predicas en el desierto. En el pase del público, al ser después de la gala de clausura, la profesión mayoritariamente se fue a cenar (normal). Quise hacer una pequeña reivindicación de nuestro oficio guionístico pero no sé si cayó en saco roto. Nuestra peli es una peli modelo ICAA: la apoyó en guión, desarrollo y producción. Pero ese modelo ya no existe, el ICAA borró de un plumazo las ayudas a guión, que es lo que tuve que recordar al presentar la peli. Espero que alguien lo oyera.

– Me alegré mucho de los premios a “Casting” porque Jorge Naranjo es muy majo. También el de dirección de Jesús Monllaó, otra gran persona. A los dos los conocí en la presentación que hubo en Madrid del festival. Y por supuesto el capazo que se llevó Dani Castro y su “Ilusión”. Ahora tengo ganas de verlas todas.

– Pero si un premio me alegró fue el de dirección para Álex Montoya por el corto “Lucas”. Conozco el proyecto desde hace tiempo y en imagen (lo vi ayer) es magistral. Álex creo que es uno de los mejores cineastas españoles con futuro (para más inri valenciano, aunque no nació aquí). No entiendo como los productores de la terreta no se pegan de hostias por producirle. De verdad, creo que los productores y creadores de aquí deberíamos sentarnos para que casos como este no pasen.

– En algunas entrevistas metí caña al crowdfunding. Dije algo así como que no es la solución. Y no porque no la sea, siempre que puedo aporto a proyectos crowdfunding (en verkami llevo 4 entre festivales, cortos, largos y teatro, y en otras plataformas un par más), sino porque aunque es un buen bofetón a la industria, una manera de decir “si quieres, puedes”, hay que ver si pasa factura al concepto de industria, a la manera de rodar y de entender cine. Sirve y mucho para decir que por mucho que nos jodan vamos a rodar, pero no es el modelo ideal. En eso creo que todos estamos de acuerdo. Y me jode no haber apoyado en su momento a “Stockholm”, una de las triunfadores. El teaser tenía muy buena pinta, pero como siempre hay que decidir pues supongo que me decidiría por otro. Por ejemplo, estoy muy contento de ser papá de “Los increíbles” de David Valero.

– Luego están los Nunca: aquello que siempre me digo que no haré pero no cumpliré: nunca volver a hacer una peli de 3 historias, nunca estar tan serio en las entrevistas, nunca hablar más de la cuenta (en alguna entrevista solté algunas perlillas, pero creo que ninguna se ha publicado), o nunca comer gazpacho andaluz que con los nervios te repite.

– Con un periodista comparé a mi productora, Paloma Mora, con Isola Passola y Marta Esteban, dos referentes de la producción catalana. Sí, necesitamos productores fuertes en Valencia y gentes con agallas, y sí, necesitamos que nos miren a nosotros, los creadores valencianos de tú a tú, y que crean en nuestros proyectos. Esto, de momento, ha pasado con “El amor no es lo que era”.

– Una vez terminado Málaga, “El amor no es lo que era” sigue peleando: de momento tenemos 2 scrennings en Cannes. Además está inscrita en numerosos festivales, y pedida ya por 3 festivales internacionales. Creo que vamos dando pasos. Siempre digo que esta peli es una lucha pasito a pasito, pero todos los que damos, aunque costosos, nos están ayudando. Gracias equipo.

La nostalgia del futuro. Otro clásico del periodismo es preguntarte por tus proyectos de futuro. Pese a que me dije a mi mismo no decir nada, puesto que está muy en pañales, hablé largo y tendido con dos grandes periodistas sobre “90 USD” lo que estoy escribiendo ahora y lo que espero que sea mi segunda peli. Nada nuevo que no hubiera dicho por aquí, ya que es un proyecto que me acompaña desde el 2008, cuando hice un viaje a Ecuador que fue el motor de esta historia. Ahora estoy en fase de escritura, con una sinopsis de 5 folios de la que estoy muy contento.

– Por último: ayer vi, por fin “Lucas” de Álex Montoya. No solo me parecen merecidísimos los premios, no. Creo que hay que producir la primera película de Álex Montoya YA!!! Productores: ES UNA ORDEN.

http://www.canalplus.es/play/video.html?id=1059108&media=AF924502&cc=PLTVZC

LOS INCREÍBLES.

En este blog de guionistas hoy tenemos como firma invitada a un guionista y director que empezó a filmar su primer largometraje documental sin contar con un guión. Escandalizados, ya sabéis como somos los guionistas, le pedimos explicaciones. Después del multipremiado corto “Niños que nunca existieron” David Valero nos habla de su primer largometraje “Los increíbles. Ala Rota, La Dama de Hierro y la Mujer Radiactiva”: www.losincreibles.net

Por David Valero.

“Está usted repostando gasolina sin plomo 95 octanos” fue una frase que escuché miles de veces durante los años 2003, 4, 5 y 6. Por aquel entonces trabajaba en una estación de servicio. Trabajo que compaginaba con el de cineasta y servía para pagar aquellas desmesuradas  facturas que acompañaban a “Niños que nunca existieron”. Un cortometraje rodado en 35mm con amigos del pueblo donde la ilusión reinaba por encima de la experiencia y que pudimos finalizar a mediados de 2007.

Una mañana de Abril de 2003 conocí a Juan. Un hombre de mirada triste y solitaria que ocultaba un ingente sufrimiento. Era y es un trabajador de la ONCE al que habían destinado a aquella zona. Mis jefes le concedieron permiso para poder vender ilusión entre los clientes dentro de la estación. Es paradójico que una persona que sufría tanto pudiera vender ilusión. En 1996, a la edad de 36 años perdió el control de su motocicleta golpeándose contra un guardarrail. El fatídico accidente le causó la pérdida de movilidad y sensibilidad del brazo derecho provocándole continuos dolores neuropáticos. Juan se hundió en una profunda depresión que le hizo perder su trabajo y con el tiempo su matrimonio. Mi partida años después no hizo que perdiera el contacto con aquella gran persona que continuaba vendiendo algo que hacía años había perdido.

Conocía el largo proceso de las ayudas y subvenciones del Estado. Habría sido más sencillo conseguir financiación para montar una estación de servicio que rodar un largometraje. No podía esperar a transitar ese tortuoso camino y agotar todas mis energías sin conocer el desenlace final.

Recuerdo que durante el rodaje de “Niños que nunca existieron” Adán Aliaga se ausentó algunos días porque estaba grabando aquella pequeña obra rebosante de sensibilidad ”La casa de mi abuela”. Con él, descubrí una manera más independiente y personal de contar historias. Sentía la necesidad de embarcarme en una aventura parecida y poder mostrar un entorno real y cercano con la única herramienta que mi cámara de video. Solo contaba con un gran problema ¿Qué historia quería narrar?

Tenía varias ideas pero ninguna capaz de seducirme tanto como para aventurarme durante largos meses sin llegar  a dejar el camino a medias. Una tarde de Diciembre de 2008 conversando con Juan en su apartamento junto a su única compañía, una perra de raza Carlino donde mis dudas sobre que historia relatar empezaron a esclarecerse. Le propuse grabar su vida. Simplemente unas semanas de prueba para saber si su historia sería lo suficientemente interesante como para atrapar el afecto del espectador. Juan tuvo sus dudas, ¿quién no? pero aceptó.

El 31 de Diciembre de 2008 grabé el primer plano de la vida de Juan. Todo es distinto cuando las palabras de un amigo se permutan para vivir junto a el día a día. Esas palabras cobran más sentido y realmente enfatizas todo aquello que me narraba desde que nos conocimos aquella mañana de 2003.

Llevaba tres meses grabando la vida de Juan cuando Julio, un joven que conocí en mis continuas visitas a su papelería para hacer fotocopias, es lo que más hago en esta vida, fotocopias. Me comentó que su mujer, Joana, una joven de 30 años le habían diagnosticado un carcinoma epidermoide escamoso. Un tumor de 4cm que se alojaba tras el hueso zigomático (pómulo de la cara) había comenzado a devorar parte del hueso maxilar superior y sino era exterminado se propagaría sin control por toda la cara, destruyendo la parte ósea con peligro de alcanzar la corteza cerebral. Julio me propuso grabar todo el proceso de la enfermedad.  Fue una pregunta inesperada y una respuesta que necesitaba meditar sosegadamente.

El 10 de Marzo de 2009 comencé la grabación de Joana. Fue una sensación extraña, incluso a veces incómoda, adentrarte en la vida de una persona a la que prácticamente no conoces. No únicamente la de ella, sino también la de su familia. La grabación nació de su marido convirtiendo la situación aun en más delicada. Imagino que nadie de la familia entendía que hacía un chico con una cámara grabando la vida de su hija. Conforme transcurría el tiempo me sentía más cómodo con aquella gran familia y sobre todo, ella empezó a desnudar su alma delante de la cámara olvidando que había alguien tras ella.

Llevaba alrededor de una semana grabando la vida de Joana cuando me planteé unir las historias de los dos personajes en una sola película. Las dos historias contenían un mismo prólogo. Los infortunios de la vida.

Conforme avanzaban los días sentía la necesidad de añadir otro personaje a la historia. Un personaje que cerrara aquella aventura coral. Un personaje que hubiera sobrevivido a las adversidades de la vida y fuera un canto a la esperanza de todos los que sufren o han sufrido en este viaje. Alguien que llevara escrito el pasado, presente y futuro en las arrugas del corazón pero lo más importante, un personaje que con su presencia llenara la pantalla de luz y alegría. No quería que al terminar la proyección se disparara el número de suicidios por ver un drama devastador.

María siempre ha estado ahí. Ella es la madre de mi tía Isa. La abuela de mis primas. Vive en una calle de plantas bajas cerca de mi abuela. Una calle que guarda parte de mis recuerdos de niñez y que ahora forma parte de esta historia. La tía María es una de esas personas que ves frecuentemente pero realmente no conoces nada de ella. Recuerdo como se emocionó la primera vez que me narró parte de su vida y como aun lo sigue haciendo. No entendía como ese desgastado cuerpo que alguna vez fue joven había soportado tanto sufrimiento. Una mujer de 94 años que pretendía llegar hasta los 100 años con la misma energía que siempre la acompañaba. Indudablemente aquel ser de ojos negros y mirada apacible era el tercer increíble.

Conforme me aventuré en sus vidas me di cuenta que estaba ante unos superhéroes que luchaban contra los más terribles villanos: la soledad, el desamor y la muerte. Así nacieron , “Los Increíbles (Ala rota, la dama de hierro y la mujer radiactiva)”.

No había guión, nunca lo hubo. El guión se estructuraba en mi cabeza día tras día conforme me adentraba más en la vida de los personajes y conocía su entorno. Durante el proceso de rodaje la puesta en escena se sustituyó por la puesta en situación donde los personajes se interpretaban a si mismos y el guión se escribía en el momento en que comenzaba a grabar. Cuando la cámara se mantenía a una cierta distancia todo fluía con normalidad pero cuando más me aproximaba a ellos todo cambiaba. Comprobé que cada personaje necesitaba un tiempo para habituarse a mi presencia. Con el tiempo mi figura desapareció. La naturalidad y espontaneidad volvieron a la historia. Lo más sencillo de rodar fue el ritual de lo habitual. Su vida cotidiana, las situaciones que ellos repetían día tras día.

Comprobé que la inmensa mayoría de veces la primera toma era la válida. Ellos no eran actores y repetir situaciones que no había grabado por “x” razones nunca captarían la frescura y el realismo de la primera vez. A veces me sentía como un operador de cámara de naturaleza esperando a grabar ese mágico momento que tardaría mucho tiempo en repetirse.

Siempre me planteé la película desde un lenguaje cinematográfico de ficción. La realidad muchas veces está reconstruida. Necesitaba planos, contraplanos, recursos, movimientos,… para conseguir esa estética cinematográfica. Quería que la delgada línea que existe entre la ficción y el documental estuviera limitada por los ojos del espectador.

Aprendí que hay proyectos que se pueden rodar sin guión. Solo debes saber que quieres contar y como quieres finalizar.  El guión se continuó escribiendo en la sala de montaje hasta llegar a CORTA A NEGRO y títulos de crédito.

Espero que pronto podáis disfrutar de esta pequeña historia. Un cine independiente que se realiza en la sombra con pocos medios pero con mucha ilusión.