TODOS SOMOS DANIEL CASTRO

La firma invitada de hoy es César Sabater, guionista y director de cortometrajes como “Cinema y Verité” o “Cinespañol”. En 2014 planea perpetrar su primer largometraje “Paella Today!!” y sí, también tiene ilusión.

Bueno, todos no. Rita Barberá no es Daniel Castro. Ni el señor de Inditex. Ni Amenábar. Porque “Ilusión” es una película pequeña que conecta con el espíritu de los que cerca de cumplir los cuarenta (o rebasándolos) andamos aún a trompicones por el audiovisual patrio confiando, todavía, en que llegará nuestro momento; cuando lo que eres, así sin paños calientes, es un loser. No importa que te lo recuerden tus padres, tus amigos o incluso (quién la tenga) tu novia. Aunque no lo quieras ver, no dejas de ser un gris mamporrero del audiovisual sin más voz que tus ingeniosos estados de Facebook. Y por muchos “me gusta” que tengas, eso no da de comer. Y lo sabes. Ya te han cortado la luz y el teléfono un par de veces.

Dani Castro

“Ilusión” responde a ese planteamiento escupiendo con gracia (sí, se puede) en la cara del propio autor y, por ende, en la del espectador. Porque con su primera película Daniel Castro cuenta la historia de un tal Daniel Castro (quiero suponer que con varios niveles más de oligofrenia que el auténtico) intentando levantar el proyecto de su primera obra maestra: una película musical sobre los pactos de la Moncloa. Sí. Un film en el que Carrillo, Suárez y otros personajes ilustres cantan con alegría sobre la hiperinflación, la OPEP y los sindicatos dejando paso, a golpes de compás, a la democracia. Yo, personalmente, pagaría por ver aquello pero Castro toma esa premisa de evidente influencias nanimorettianas (recordemos el musical protagonizado por el pastelero troskista de “Caro Diario”) como leitmotiv de su historia, porque el título no es casual: toda la película se sostiene sobre la ilusión (la palabra viene de illusio “engaño”) por levantar el quimérico proyecto del musical y recoger un Óscar, aunque sea de plástico y el discurso lo dé en un váter alicatado.

Y es en ese periplo de reuniones con productores, amigos consejeros y anacoretas (un genial Victor García León que me ha reconciliado, incluso, con su madre), una novia que duda abierta y brillantemente sobre el talento de su novio (Bárbara Santa-Cruz, tienes una solicitud de amistad pendiente) o las súplicas del penúltimo préstamo a papá para sobrevivir mientras llega “tu gran momento” cuando “Ilusión” se eleva más allá de lo anecdótico. Porque la base con la que está cocinada, su humor, es la verdad. Y ya se sabe que no hay nada más bello que la verdad. Aunque se disfrace de película.

Así y felizmente, el desvirgue en el largo de Daniel Castro responde con plenitud a las palabras de Jean Pierre Melville, aquello algo sobado de “tu primera película debe estar hecha con tu propia sangre”, pero tamizando su inteligente discurso a través de la ironía quijotesca, el patetismo bien entendido y el humor, siempre el humor por delante. Mención especial merece Michael Haneke (probablemente el verdadero y único “malo” de esta película), David Trueba demostrando que no sólo sabe estar fuera de plano y el póster de “Annie Hall”, un personaje más de la película que, a veces, sirve de manta para protegerse del fracaso además del frío.

Premiada en el Festival de Málaga y con el “Premio Feroz Especial” a la cinta que debería haber tenido mejor suerte comercial, desde hace un par de semanas “Ilusión” está disponible en Filmin.es. No os la perdáis. Daniel Castro (y un poco de todos nosotros) está ahí dentro.

https://www.filmin.es/pelicula/ilusion

EL FORMATO INCORRUPTIBLE

Todo se puede corromper (Fotograma de Bad Lieutenant, Abel Ferrara).

Todo se puede corromper (Fotograma de Bad Lieutenant, Abel Ferrara).

Por Martín Román.

Antecedentes:

Escuelas de guión, manuales, directores, productores, compañeros de profesión, entre todos hemos dado valor de ley inquebrantable a ese formato de guión venido de Hollywood. Si alguien no conoce dicho formato, recientemente el Guionista Enfurecido escribió un interesante post para los guionistas que están empezando y lo desconocen, aquí viene resumido todo lo que necesitas saber para presentar un guión con “formato profesional”. Si no quieres pelearte con las sangrías del Word programas como Celtx o Final Draft te lo ponen bien fácil.

En julio publicaba aquí un artículo en el que me cuestionaba la ortodoxia de la escritura de guiones desde el inicio de la idea. Estas reflexiones surgieron tras un encuentro con la escritora de cine y también directora Paula Markovitch. Sus teorías removieron cimientos de mi concepción del guión y empecé a cuestionarme varias cosas. Y la mejor forma de cuestionarnos como guionistas es experimentando con nuestro trabajo.

Hace poco he mantenido una discusión en mi muro de Facebook sobre si el guión es o no literatura. Entre varios comentarios, el compañero César Sabater decía que ¿Literatura? probablemente, pero quiero pensar que el guión está más cerca del prospecto farmacéutico que de algo de calidad literaria. No he leído ningún guión de película con el estilazo de Antonio Muñoz Molina, por ejemplo. Creo que esta consideración surge de ese formato acotado e incorruptible. Pero el caso es que con César hace muchos años pervertimos un guión (además creo que lo escribimos en arial, perdón pero sí hace muchos años). Sucedía en una clase de un instituto y los niños empezaban a murmurar y llamar a su profesora algo entradita en carnes “Ballenato”, empezaba con un murmullo en arial 8 y acaba en un griterío arial 16. El tamaño de fuente ayudaba a visualizar la actitud de los niños y la soledad de esa profesora ante el ataque. Luego el formato me volvió a enclaustrar…

En el último artículo de Gabi Ochoa se abomina del uso de “vemos” como también lo hacía Guionista Enfurecido en sus consejos de formato. La razón es simple: si está escrito como acotación está claro que eso es lo que vemos. La ley inquebrantable del formato de guión nos dice que además que estas acotaciones se deben escribir en tercera persona del singular y en presente.

El presente:

Me encuentro escribiendo un guión de largometraje para el director Sergio Umansky con quien llevo colaborando con otro proyecto algo más de un año. Escribí un primer tratamiento del que no quedamos convencidos ni él ni yo. Su reescritura fue atípica para mí, casi siempre escribo linealmente de principio hacia el final. Para romper el estancamiento me decidí a escribir “posibles” escenas sin necesidad que tuvieran que estar en la trama o existiera causalidad entre ellas (este método se lo escuché a Paula). La causalidad surgió espontáneamente entre casi todas ellas. Organicé el nuevo tratamiento del que estábamos mucho más satisfechos Sergio y yo. Pistoletazo de salida para la primera versión de guión.

Y me animé a experimentar…

He pasado varios días de tensión desde que entregué a Sergio la primera versión del guión, no sólo por conocer su opinión sobre el texto que le entrego, sino porque las primeras escenas las escribo quebrantando una de esas leyes que hemos interiorizado: las acotaciones de acción se escriben en presente y 3ª persona del singular: como decía César “el prospecto farmacéutico”. La historia arranca con alguien que corre por un bosque aterrado y es su punto de vista. En formato oficial sería: P.O.V (por Point Of View en inglés) seguido del nombre del personaje en mayúsculas o, si no sabemos quien es P.O.V., algo indeterminado como “alguien que huye”. Me parecía que escribir así era completamente impersonal y yo quiero que el lector entre de lleno en la trama olvidándose de cualquier otra cosa que tenga alrededor. Así que escribí la acotación en primera persona del singular y en cursiva.

Guionistas en 1ªpersona

La cursiva la utilicé para resaltar el recurso estilístico por miedo a que no se entendiera. Escribo lo que ve el personaje a modo de monólogo interior y también lo que se escucha. Deja clara la sensación que se transmite y el lector se identifica mucho más con lo que le sucede al personaje, a quien todavía no conoce, que si escribiera: “unas manos apartan unas hojas”, “los pies que corren saltan un tronco”, etcétera.

La última frase de la segunda escena deja de ser el punto de vista del personaje que huía y descubrimos que se trata de un niño de 14 años. El lector pasa (al menos yo busco provocar eso) de preguntarse “quién es esa persona que huye” a “de qué huye ese niño”. Un poco más adelante vuelvo a utilizar el recurso en otro punto de la historia y el lector lo asocia de nuevo a este personaje.

El recurso ha sido bien acogido por Sergio (a quién agradezco me haya permitido airear estas dos primeras escenas) y mi miedo se ha disipado. Si no eres guionista tal vez te parezca una nimiedad este recurso estilístico pero si escribes cine y te han machacado con ideas tan cerradas sobre el formato del guión sientes que estás cometiendo un sacrilegio. Afortunadamente el sacrilegio tiene un componente de miedo pero también el sabroso sabor del pecado.

El futuro:

El futuro inmediato es seguir experimentando con el formato, buscar la libertad literaria dentro del formato cerrado del guión. Liberarnos de estas ataduras puede convertir nuestras obras en algo vivo y poco a poco nos demos cuenta que sí hacemos literatura. Personalmente no confío en que un director vaya a llevar mi guión tal cual yo lo imagino en las páginas escritas, deseo, eso sí que se enriquezca con su visión y otras propuestas. Pero será otra cosa y cambiará dependiendo del director que lo lleve a cabo. Con la propuesta de mi guión un director podría decidir no filmar las imágenes y sobre un fondo negro utilizar la acotación como voz en off. Al igual que el lector de una novela se imagina de una forma los personajes que el escritor crea, el director imaginará a partir de mi guión.

Puede ser difícil que un productor te tome en cuenta de buenas a primeras con un guión que no está en formato Hollywood, ellos están todavía más influenciados por esa estructura tan fuerte considerada profesional y el resto es amateur. Si es un productor con quien ya trabajas puede resultar un poco más fácil ir introduciendo estos cambios.

Paula Markovitch en su Laboratorio de Dramaturgia para Cine Altamira* cuya premisa según sus palabras es publicar las obras para cine (conocidas comúnmente con el nombre de guion), antes y no después, de su posible… o posibles filmaciones ha editado cinco de dichas obras. En ellas no aparece los encabezados de INT./EXT. o DÍA/NOCHE. Sólo un número. Creo que se puede llegar un productor con algo similar y decirle que es un tratamiento, así no le sacudes sus estructuras y cuando lo lea es probable que, si le ha gustado, te diga “¡Aquí ya está el guión!”.

Las 5 obras para cine editadas por Altamira.

Las 5 obras para cine editadas por Altamira.

Y vosotros, ¿os animáis a experimentar?

*El texto de Claudia Sainte-Luce, Encuentro, ha sido recientemente llevado a la gran pantalla por su autora bajo el título Los insólitos peces gato.

CANCIÓN TRISTE DE HILL EDAV ó LA SERIE DE LOS GUIONISTAS

La firma invitada de hoy es Nacho Sánchez. Nacho ha trabajado en infinidad de equipos de producción como jefe y director de producción. Entre sus trabajos destacan “Faltas leves”, “Alan muere al final de la película” y “Orson West”.

I

El otro día, pensaba en el gran Paco López Barrio y su afición al montañismo. La verdad es que acostumbrado a la imagen del deportista fibroso y un poco chulo (sí, tengo prejuicios con la gente que está en forma), Paco no parecía representar el estereotipo. Su imagen sosegada, un poco de profesor de literatura clásica, no invitaba a imaginar un hobby así. Pensando en ello, me di cuenta que daría para un gran personaje: un comisario de policía en la brigada de delitos monetarios con actitud tranquila y aspecto de profesor. Ya la habíamos liado, porque estas cosas sabes como empiezan pero nunca como acaban, los Gedankenexperiments se te van de las manos en cuanto te descuidas.

Porque un personaje así está en una serie, y era fácil construir el escenario a su alrededor. Dejaremos de lado al posible némesis de nuestro personaje (¿Un malvado defraudador de dinero público aficionado a los relojes y con apoyo político?), esa brigada y la gente a su alrededor iban apareciendo casi solos: el joven que llega con mucho ímpetu, ideas y diferentes formas de ver el trabajo: Rafa Ferrero. Ese trabajador incansable y honesto, Gabi Ochoa, que se atreve con casos grandes y pequeños, e incluso está empezando a colaborar con Homicidios (que tienen más presencia en los medios y más glamour). Todo el trabajo de la brigada siempre se debe presentar ante el fiscal para saber si hay caso, y ahí estaría Juanjo Moscardó, asegurándose que la investigación tiene base y avanza bien. El pobre Martín Román es el eterno undercover, siempre metido en líos y lejos de los suyos. Y cuidado con el departamento de Delitos Informáticos, capitaneado por Toni García.

Por supuesto, no pueden faltar las chicas en la brigada, Joana Ortueta y Ada Hernández, que empezaron en Tráfico pero ahora están en esta brigada. Especializadas en lo más duro, son capaces de llevar adelante cualquier trabajo: igual te saca una confesión que te baten las calles buscando a un sospechoso en pocos días. Pero no todos los personajes pueden ser miembros de la brigada, alguno puede ser ese detective privado que ha dejado la policía pero aún les ayuda, como César Sabater.

Llegados a este punto, la analogía se dispara y empiezo a ver todo el organigrama de las Fuerzas de Seguridad: la gente de Homicidios, importantes y muy venerados por la opinión pública, como Pau Martínez o Rafa Montesinos. La policía Científica, con su tecnología y sus avances, tanto de campo con Miguel Llorens o Jose Sospedra, como en el laboratorio donde trabajan casi a oscuras Ivan Martínez-Rufat y Carles Candela.

Narcóticos y sus excentricidades, representados por Charly Ramón o Uxúa Castelló; y los pobres que siempre se llevan lo peor, la abnegada gente de Tráfico: Araceli Isaac y Jordi Llorca.

II

Homenajes y bromas aparte, creo que este pequeño retrato hecho de la profesión en Valencia podría ser extrapolable a cualquier gremio en cualquier ciudad de cualquier país occidental. Y es en este momento en que entiendes un poco mejor el funcionamiento interno de las llamadas “series profesionales”. Desde aquellos inmensos trabajos de Stephen Bochco en los 80 hasta ejemplos más recientes como “Mad Men” o “The Wire”, vemos como el entorno laboral se ha convertido en fuente de arquetipos que nos permiten identificarnos con rudos policías, sofisticados creativos publicitarios o abnegados cirujanos e implacables abogados.

Más allá de las series “facilonas”, que recaen en la repetición de tramas sea cual sea la profesión representada (¿Fue HomoZapping quien hizo el sketch de “Mecánicos”?), sí que es cierto que la buena ficción sobre profesiones parece estar aportando nuevos arquetipos al catálogo clásico. El entorno laboral es una gran fuente de conflicto (base para la creación de historias) en nuestra sociedad productivista, y en ausencia del conflicto aristocrático clásico (con sus guerras, asesinatos e intrigas palaciegas) nos permite un amplio campo en el que mostrar las luchas, victorias y derrotas del día a día de cualquier persona, incluido el espectador. Cuando alguien ve a un personaje rebajar su dignidad para medrar económicamente y “ayudar” a su empresa puede ver los pequeños sacrificios y renuncias que cada uno hace a diario, aunque lo que vea sea a Joan acostándose con el rijoso representante de Jaguar. Los tejemanejes internos para medrar en cualquier serie policiaca son fácilmente extrapolables a todos esos momentos en que uno debe decidir si hacer su trabajo simplemente o empezar a manejar recursos para que el resultado del mismo sea más visible y poder medrar en su propia profesión.

Y no sólo situaciones, ¿quien no tiene en su entorno laboral a un caradura mal trabajador pero encantador con quien no te puedes enfadar, como Arturo Valls en Cámera Café?

¿Quien no ha sufrido a un jefe duro y despótico que al final demuestra ser quien saca lo mejor de nuestro trabajo, como Don Draper y Peggy? ¿O quien no ha visto medrar a un vendido que ha perjudicado a gente a su alrededor por llegar más alto? Y tantos y tantos otros ejemplos que vemos capítulo a capítulo y que tantos ecos despiertan en la mente del espectador.

O quizá sean sólo reinterpretaciones de estos arquetipos clásicos, como el hierofante o el bufón actualizados a nuestro particular panteón arquetípico, y, como muchos sospechamos, llevamos cinco mil años contándonos las mismas anécdotas y los mismos chistes.

MANERAS DE ESCRIBIR

La firma invitada de hoy es César Sabater, guionista y director de cortos como “Cinema y Verité” o “Cinespañol” y director del largometraje “El marido de mi hijo”.

Desde hace años creo que cierto desorden en la vida personal, las noches en vela, el desamor verdadero y otros topicazos del outsider favorecen a la creación de las buenas historias (ya sean guiones, cuentos, novelas o prospectos de medicamentos); creo que es importante para sus pilares, o por lo menos para los que a mí me interesan. Pero ojo, esto no pretende ser una oda al malditismo, algo tan despreciable como el culto al éxito.

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Hunter S. Thompson delatado por una vulgar Olivetti

De igual manera estoy seguro que la mayoría de los escritores de bestsellers llevan una vida formal, se levantan con el amanecer y se pasan varias horas sin levantarse del sitio escribiendo. A pan y agua. De lunes a domingo. Disciplina, trabajo y como recompensa el éxito. Algo lógico, justo e, incluso, recomendable si quieres ser el nuevo Ken Follet o el nuevo Juan Roig.

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Te adoramos, óyenos

Pero para mí, afortunadamente y después de varios lustros, escribir no es un trabajo; sigue siendo un placer, la chica más guapa que he conocido jamás y de la que aún no me he desenamorado. Una musa que, si de aquí a un mes me toca estar trabajando de reponedor en un Eroski –es posible-, seguirá ahí. Porque escribir es un goce diario y sin orden aparente. Porque creo que las riendas acaban matando todo; lo primero al amor.

Me gusta ser desordenado, rodearme de cierto caos controlado, no tener horarios y eso provoca una vida un tanto disoluta que choca frontalmente con tu familia, tu novia, tu jefe (si es que tienes curro fuera de hacer el primaveras con las palabras) o tu reflejo en el espejo, ese que te recuerda que ya tienes una edad y que todavía no has colocado un guión de largometraje. Sí, ese indeseable. Hablando de indeseables, la mayoría de escritores que conozco (porque los guionistas también son escritores) sigue estrictos procesos previos a la creación. Unos necesitan silencio monacal, otros se curran listas de música clásica inspiradora que comparten generosamente en Spotify (gracias, pero no), algunos se fuma medio Marruecos e incluso he conocido a algún compañero que escribía sobrio. Casos extremos y nada recomendables hay a puñados, como ejemplo una perla: Robert Louis Stevenson escribió “El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde” en dos semanas puesto de cocaína hasta las trancas.

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Cada uno tiene su método de enfocar sus orejas hacia las musas y escuchar. Porque yo sí que creo en las musas; aunque esté manido aquello que decía Picasso de “las musas me pillan siempre trabajando”, la mía me suele pillar en los preliminares, porque yo la voy a rondar todos los días.

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Mi musa y yo

Luego cada uno tiene sus manías; yo personalmente tengo un pequeño altar permanentemente montado, esperándome como la Geperudeta, virgen de los desamparados y por ende de los guionistas.

Pero lejos de oropeles vaticanos, mi liturgia es muy sencilla y solo tiene un par de mimbres: un sofá no demasiado cómodo y, ahora viene la vaca sagrada, mi secreto más íntimo que expongo hoy a la luz y que probablemente me va a costar perder más de una fan: la Table Mate ™.

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Mi musa y yo

Un invento digno de crear una secta a su alrededor que permite estar sentado en el sofá, con los pies en alto (dicen que es bueno para la circulación) y deja el sitio perfecto para el portátil, un vaso y un cenicero: ¿qué más quieres, Baldomero? Cada cual tiene su parafernalia y sus manías pero todo va encaminado a lo mismo: conseguir un estado mental. Porque creo firmemente que escribir (y no quiero vender ninguna moto mística) es un estado mental.

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Repito: no quiero vender ninguna moto mística

Algo que se alcanza con la práctica, con sustancias más o menos legales, con un menta poleo, con relajación o, incluso, con talento natural y sin hacer trampas. Sea como sea, ese estado mental es necesario para lograr entrar en la historia y hacerla tuya, personal y a la vez universal. Te permite estar dentro pero a la vez poder alejarte y tomar distancia. Y así, a lo mejor, consigues algo bueno y verdadero que realmente valga la pena leer. O, incluso, rodar.

UN POLLO EN “KDAMOS?”

Esta semana la firma invitada es un joven dramaturgo valenciano que ha dado que hablar en la terreta. Nacho López Murria estrenó este año “Azul #15” y ahora está detrás de su nuevo proyecto, “De cómo James Stewart nos desnudaba con la mente”. Hoy nos cuenta su experiencia inicial en la webserie “Kdamos?

Por Nacho López Murria

Un día de verano, mientras ejerces uno de esos trabajos que no tienen nada que ver con lo tuyo, pero que haces sin rechistar, recibes un whattsap medio urgente de gabkarwai, que te comenta un nuevo (o viejo) proyecto, así por encima (lo resumido que te permite la escritura inmediata de las aplicaciones para los móviles) sin entrar en mucho detalle. En ese mismo escrito, aparecen las palabras “producción” y “subvención” y tu joven cabeza piensa en dólares, en estabilidad, en comprar a mansalva libros y pelis en la Fnac y en llevar a chicas al cine en plan conquista y para cultivarte y además, se te pasa por la cabeza, que vas a poder dejar ese humillante trabajo que no quieres nombrar a nadie, ni siquiera a tu posibles y futuristas hijos, para que no te pierdan el respeto.

En ese mismo mensaje (largo) te comenta que te necesita para escribir y no actuar (mecachis, Gab no me quiere para actuar) y para llevar noséquédecommunitymanagerynoséquémás.

Al día siguiente, o pasados un par de días, recibes la llamada de Gab, que te habla un poco más del proyecto y que recuerdo que intentó llevar hace unos años, pero como siempre está metido en mil líos, no lo pudo hacer. Te comenta algo del trabajo que tienes que hacer y te comenta también acerca de la pasta, que para él es poco, pero para mí, que soy todavía un jovenzuelo inconsciente, me suena a dineral, y que se te pagará en noséquémesdenoséquéaño.

Pongo pies en tierra y desplumo la idea de los dólares y de abandonar el trabajo horrible de verano, pero, hay otros factores a valorar y son: trabajar con Gab siempre es aprender algo nuevo, experiencia, currículum (que no da de comer, pero siempre mola releerlo en tu casa, solo, cara al ordenador como un tontaina), conocer gente nueva (igual a contactos, yo te hago esto y tú me haces esto, venga va, pero sin tocarnos, ¿eh?).

¿Y en qué consiste esta misión? Allá vamos:

Viendo este video puede sugerirte una única cosa (de verdad, sólo una): Youtube=porno.

Casi, pero no. El “Proyecto Kdamos?”, es una serie online enfocada a un público juvenil, con claras referencias a otras producciones como Misfits o Skins, pero con el inevitable toque  ibérico que nos caracteriza. El enfoque, puede recordar a películas como “Monstruoso” o sin irnos más lejos, a “REC”. Todo acompañado de una banda sonora de lujo y al más puro estilo USA, del grupo castellonense Puk Dos.

Vídeos virales, cámaras de seguridad que capturan robos, sexo teenager, comedia y algo de suspense. Fórmulas que funcionan más allá de los vampiros con brillantina o los hombres lobo con fotodepilación premeditada.

Imágenes grabadas, supuestamente, por unos chavales de barrio, montadas por profesionales del audiovisual valenciano, bajo la atenta supervisión de MementoNET, donde se intenta captar una ciudad (Valencia), a través de tres skaters de dieciocho años, totalmente desubicados y con las hormonas en estado de efervescencia.

Para hablar de Kdamos?, hay que hablar de Troglo, el chico/personaje que se encarga de grabar estos videos, captando las “aventuras” de sus dos amigos Gabi y Nick y de los líos en los que se meten  cuando conocen a Alex. Troglo, irá descubriendo las intenciones de Alex, intentando averiguar de dónde ha salido y porqué trastorna tanto su entorno, a la vez que calienta en todos los sentidos a nuestros protagonistas y a todo aquél que siga la serie (pongo la mano en el fuego y para muestra el primer video).  A partir de ahí sus vidas van a dar un giro de 180 grados.

Os enlazo al primer capítulo. Hasta el momento ya han salido cuatro de siete y varios virales que se adhieren a éstos (como el de la chica que se desnuda, tendréis que ver el resto, digo yo 😛 ):

Además de la serie, el Proyecto Kdamos? Se complementa con una gran cantidad de contenidos, como por ejemplo, el seguimiento de Mireia Mercadal a las producciones que podemos ver actualmente en televisión, como a la cartelera de cine o recomendaciones musicales y estar al tanto de todas estas novedades a través de sus perfiles de Facebook y Twitter.

Para hablar de Kdamos?, hay que hablar de la ayuda prestada, para ordenar este caos juvenil, de la dirección del ya mencionado (y mi maestro Jedi) gabkarwai y los guionistas Pau Martínez, Guadalupe Sáez, César Sabater y de un servidor, que con esa plantilla de guionistas, uno se sentía un pequeño pollo en medio de un circo romano.

En la primera (y única reunión), en la que miras de frente a cada uno de ellos, ves pasar mentalmente sus trabajos y currículums y de repente, tienes la extraña sensación de ir al baño a mirarte al espejo para decir “¿qué carajo hago yo allí con esta gente?” Eso y quitarte una pielecita de encima de la ceja.

El conocido brainstorming o lluvia de ideas, (en la cuál había prometido en casa limitarme a escuchar y acatar órdenes y en la que acabé hablando más de lo normal) empezó algo espesa/veraniega, pero terminó cambiando un porcentaje bien alto el planteamiento que tenía Gab en mente en cuanto a la trama general de los capítulos, ofreciendo varios frentes y colores al material propuesto.

En seguida vi con quién podía tener más afinidad dependiendo del tipo de ideas que se iban proponiendo/apuntando en la pizarra. Llegué al límite de aceptar que muchas de las que propuse, a nivel producción, era imposible que quedaran medianamente bien, algunas incluso eran demasiado “ochenteras”, ya que todavía no consigo adaptarme a las modas crepusculeras. Lo que está claro, es que en seguida me sentí uno más dentro del equipo, ya que a veces tendemos a pensar, que la diferencia generacional o profesional, provoca cierto “miedo” a la hora de trabajar en equipo.

Por último y por ello no menos importante, para hablar de Kdamos?, hay que hablar de confianza, perseverancia y de creer que todavía (a pesar de los tiempos oscuros que corren) se puede aportar un peldaño más a la cultura (y a la nueva cultura online), sin grandes pretensiones y sobre todo, sin grandes ayudas.

Porque Kdamos?, tiene la esencia del rodaje guerrillero, del equipo de jóvenes profesionales, capaces de adaptarse a cualquier situación para llevar a cabo su cometido. De hablar de una nueva generación (la comprendida entre los 90 y 2000), de la que por desgracia, sabemos muy poco. De trabajar exclusivamente por y para un público y para decir “hola, estamos aquí”, a pesar de los recortes y las ganas que tienen “arriba” de acabar con la “ficción” y la cultura en nuestro país, y de habernos privado a muchos de nosotros, conocer los “buenos tiempos”.

Para seguir la serie y todos sus contenidos:

–   Blog de Troglo.  http://kdamos.es/category/kdamos-blog-troglo

– Facebook. http://www.facebook.com/proyectokdamos

– Twitter @Proyecto_Kdamos

Para ver todos los vídeos por orden cronológico:

20120413-pK Serie completa.

http://kdamos.es/proyecto-kdamos/20120413-pk-2

TIRA-LI!

César Sabater, guionista y director de cortos como Cinema y Verité y Cinespañol, escribe junto a Antonio Gallart, el que será su primer largometraje como director. Titulado El marido de mi hijo: una comedia sobre el matrimonio gay en la Valencia del caso All i oli, han rodado un teaser que verá pronto la luz. Como aperitivo un fotograma del mismo con Emilio Mencheta y Pere Aznar.

Por César Sabater y Juan Antonio Gallart.

En las próximas semanas vamos a presentar el teaser trailer de nuestro proyecto de largometraje “El marido de mi hijo: una comedia sobre el matrimonio gay en la Valencia del caso All i oli” . Gracias a la oportunidad que nos ofrece Guionistas Vlc vamos a intentar presentaros el cirio Pascual en el que nos hemos metido, sin ni siquiera poder consolarnos echándole la culpa a alguien que no sean los propietarios de nuestras propias y putas cabezas.

Empezaremos por el principio. Una noche cualquiera nos dio por jugar con una historia muy sencilla con la que caricaturizar a un estereotipo muy significativo de nuestro paisanaje: un poderoso hombre de negocios valenciano, regionalista, e incluso nostálgico de épocas preconstitucionales. En principio nuestro único argumento consistía en divertirnos poniéndole a semejante personaje un hijo perfecto y orgullo de sus ojos. Un buen chico, joven, guapo y triunfador que de pronto hiciera saltar por el aire la paz cristiana de su padre al presentarle a su futuro marido: un gay, además macarra de alto octanaje.

Estuvimos tonteando con esta idea durante meses para consumo propio, dejándola crecer por sí sola pero sin prestarle demasiada atención. Hasta que llegamos al momento en el que nos preguntamos: ¿qué pasaría si este tipo, empresario valenciano de alto standing, tuviera sospechosos roces con el elenco de mafiosos cutres que nuestra comunidad ha ofrendado como nuevas glorias a España? Más concretamente, ¿y si las turbias relaciones de nuestro protagonista le hubieran hecho intimar con aquel saleroso individuo a un mostacho pegado? Ahí empezamos realmente a verlo. Se nos apareció (o eso nos mola decir) el espíritu del maestro Berlanga, y nos preguntamos: ¿amiguito del alma, ya que nos queremos un huevo, qué haría el maestro con este material altamente inflamable?

Antes de dejarnos llevar a lo loco por la idea, valoramos a qué cantidad de dificultades nos íbamos a enfrentar. La primera: no hay dinero, no hay dinero, no hay dinero (lo repetimos por si alguien aún no se ha quedado). La segunda: el Partido Popular inicia una concentración de poder como nunca se ha visto en toda la historia de la democracia. Y no podemos esperar que nuestra comedia les vaya a hacer mucha gracia, al menos así de entrada.

Cuando empezamos a testear el proyecto, sinceramente nos causó sorpresa las primeras reacciones que recibimos; que somos unos inconscientes lo esperábamos, pero que además seamos unos valientes, la verdad es que no. Valientes son los artistas disidentes chinos o iranís. O los mineros. En realidad nos resulta raro que un asunto tan sonado como el caso Gürtel aún no haya hecho su aparición en la ficción, que sepamos. Es más, a esa etiqueta heroica de valientes no le encontramos sentido cuando a fin de cuentas estamos tratando un tema enfocándolo bajo la corriente mayoritaria de opinión, que básicamente es de vergüenza (y descojono) ante las aventuras del Tío Paco y sus muchachos. Además, qué collons, somos valencianos y nos vemos en la obligación y el derecho a intentarlo.

Al contrario, lo que nos impulsó a lanzar este proyecto es la firme creencia de que habrá mucha gente –votantes del PP incluidos- a la que le atraerá esta oportunidad de reírse y de vengarse del vergonzoso papel que ha protagonizado la Comunitat Valenciana en los medios de comunicación durante tanto tiempo. Además, gracias a la repercusión mediática del caso creemos que el proyecto también levantaría interés fuera de las fronteras de lo nostre territori.

¿Que nos hemos venido arriba y nos creemos que vamos a dar una campanada taquillera tipo E.T.? Evidentemente no. Por eso, en contra de nuestra naturaleza soñadora, nos pusimos a sacar números y aplicando el máximo realismo (y huyendo de la tentación del pelotazo) concluimos que, ni de lejos, es necesario un presupuesto muy abultado para conseguir un resultado digno. Por lo menos mucho más digno que otros productos valencianos audiovisuales subvencionados públicamente a dedo que ni siquiera han llegado a estrenarse en la gran pantalla. Ni están en el Emule para por lo menos echarnos unas risas a su costa.

Desde el principio tuvimos claro que le habíamos dado la espalda a la posibilidad de obtener subvenciones. Sencillamente creemos que puede haber alguien al otro lado con pura mentalidad empresarial que disponga (sólo o en compañía de otros) de las ganas y la capacidad de reunir el capital necesario para invertir y con ello obtener beneficio. Lo de toda la vida en cualquier ámbito. Porque las subvenciones se crearon como una ayuda para levantar proyectos, y cualquiera tiene hoy en día la impresión de que ese concepto se ha corrompido desastrosamente y que mucha gente del medio piensa que sin subvenciones no se puede hacer nada de nada. Con lo cual la hemos cagado al máximo, porque lo que nació como ayuda se ha acabado convirtiendo en una especie de censura previa. Y además escribimos estas líneas todavía sin conocer el alcance de los recortes presupuestarios del nuevo gobierno, que prometen diversión y lágrimas a raudales.

Perdonad si a estas alturas tenéis más la sensación de estar leyendo el “Cinco Días” que Guionistas Vlc, pero vivimos una realidad en la que la industria audiovisual valenciana ha saltado por los aires por culpa de ineptos, listillos e ineptos listillos. Todas aquellas malas costumbres de “ponte a rodar, y después repartimos beneficios”, todos aquellos puros clientelismos y peloterismos han acabado mandándolo todo al desastre absoluto. Señores, así no se pueden hacer las cosas y se ha demostrado. Tal vez haya llegado el momento de volver a los orígenes más simples del negocio: “yo pongo esto, tu pones aquello, yo gano, tu ganas… pues adelante”. Puedes palmar pasta, pero desde luego será mucho más divertido palmarla así que intentando colocar aquel bungalow de Cullera en quinta línea de playa. Sin piscina y con goteras.

En fin, pronto estrenaremos online el teaser trailer de “El marido de mi hijo”. De momento, hasta ahí llegará por nuestros propios medios nuestra pequeña epopeya inspirada en el derecho al pataleo y al sacrosanto cachondeo.

Y a partir de entonces, ya veremos qué pasa…TIRA-LI!.

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