EL AMOR NO ES LO QUE ERA: IMPRE(CI)SIONES MÁLAGA 2013

Por Gabi Ochoa

Aún me dura la resaca de Málaga, pero mejor escribir así cuando el corazón te pide guerra. En plan telegráfico, breve apuntes sobre lo vivido en Málaga.

– Hemos tenido una buena acogida. No espectacular, pero sí buena. En el tete a tete con los periodistas algunos me comentaron que gustó, pero el nivel era muy alto. Aquí, por ejemplo, no nos dejan mal. “El amor no es lo que era” ha dejado buen sabor (eso quiero creer), pero le ha faltado la puntilla: el premio.

– También la prensa nos ha dado caña, como aquí. No todo iba a ser buen rollo.

– Mario Casas lo eclipsa todo. Incluso el ascensor. Me tiré 15 minutos esperando uno porque cuando llegó él como lo “acosaban” las fans, pues quería subir. Y no va solo, va con tres gorilas. Y todos no cabemos en el ascensor. Me alegro por su premio, pero chico, que eres más joven, sube por las escaleras.

– En la fiesta de clausura se pusieron un poco pesados con el aforo. Dejaron a la mitad del elenco de “Casting”, premiados en la gala, esperando. Llevaban un buen cabreo. Yo tuve que colar a unos invitados de Aida, porque se estaba poniendo la cosa fea.

– Lo de tener problemas de vista es una jodienda. En el photocall me pidieron que me quitara las gafas de sol. Me las quité, pero me molestaba mucho el sol. Les dije que si les importaba y uno fotógrafo me dijo “La noche es muy mala”. Le tuve que explicar que ojalá fuera eso, que estoy fastidiado. Lo entendieron pero el de EFE me sacó este momentazo de mafioso.

– En una entrevista me preguntaron, ¿Qué hay de ti en la película? Yo que no terminé de entender la pregunta le dije que mi tortuga Rori, ante la sonrisa de Blanca Romero que la tenía a mi lado. Bueno, creo que dice mucho de mi, aunque no sé si lo entendió (vamos, yo creo que tampoco). Es que esa pregunta y el clásico, ¿Qué querías contar? Son de poner cara de  O.o

– En la rueda de prensa Fernando Méndez-Leite me catalogo como el “increíble hombre menguante”, porque dije que era un honor y una responsabilidad cerrar Málaga y que me iría haciendo pequeñito durante todo el día por eso.

– La que se los llevó de calle fue Petra “Torbellino” Martínez. Qué vitalidad, qué energía. Compartimos micros la noche del viernes en RNE y durante la mañana siguiente estuvo estupenda. Ella de hecho, estaba en algunas quinielas para premio. Espero que lo tenga, tarde o temprano. Ella y los demás actores.

Hay veces que predicas en el desierto. En el pase del público, al ser después de la gala de clausura, la profesión mayoritariamente se fue a cenar (normal). Quise hacer una pequeña reivindicación de nuestro oficio guionístico pero no sé si cayó en saco roto. Nuestra peli es una peli modelo ICAA: la apoyó en guión, desarrollo y producción. Pero ese modelo ya no existe, el ICAA borró de un plumazo las ayudas a guión, que es lo que tuve que recordar al presentar la peli. Espero que alguien lo oyera.

– Me alegré mucho de los premios a “Casting” porque Jorge Naranjo es muy majo. También el de dirección de Jesús Monllaó, otra gran persona. A los dos los conocí en la presentación que hubo en Madrid del festival. Y por supuesto el capazo que se llevó Dani Castro y su “Ilusión”. Ahora tengo ganas de verlas todas.

– Pero si un premio me alegró fue el de dirección para Álex Montoya por el corto “Lucas”. Conozco el proyecto desde hace tiempo y en imagen (lo vi ayer) es magistral. Álex creo que es uno de los mejores cineastas españoles con futuro (para más inri valenciano, aunque no nació aquí). No entiendo como los productores de la terreta no se pegan de hostias por producirle. De verdad, creo que los productores y creadores de aquí deberíamos sentarnos para que casos como este no pasen.

– En algunas entrevistas metí caña al crowdfunding. Dije algo así como que no es la solución. Y no porque no la sea, siempre que puedo aporto a proyectos crowdfunding (en verkami llevo 4 entre festivales, cortos, largos y teatro, y en otras plataformas un par más), sino porque aunque es un buen bofetón a la industria, una manera de decir “si quieres, puedes”, hay que ver si pasa factura al concepto de industria, a la manera de rodar y de entender cine. Sirve y mucho para decir que por mucho que nos jodan vamos a rodar, pero no es el modelo ideal. En eso creo que todos estamos de acuerdo. Y me jode no haber apoyado en su momento a “Stockholm”, una de las triunfadores. El teaser tenía muy buena pinta, pero como siempre hay que decidir pues supongo que me decidiría por otro. Por ejemplo, estoy muy contento de ser papá de “Los increíbles” de David Valero.

– Luego están los Nunca: aquello que siempre me digo que no haré pero no cumpliré: nunca volver a hacer una peli de 3 historias, nunca estar tan serio en las entrevistas, nunca hablar más de la cuenta (en alguna entrevista solté algunas perlillas, pero creo que ninguna se ha publicado), o nunca comer gazpacho andaluz que con los nervios te repite.

– Con un periodista comparé a mi productora, Paloma Mora, con Isola Passola y Marta Esteban, dos referentes de la producción catalana. Sí, necesitamos productores fuertes en Valencia y gentes con agallas, y sí, necesitamos que nos miren a nosotros, los creadores valencianos de tú a tú, y que crean en nuestros proyectos. Esto, de momento, ha pasado con “El amor no es lo que era”.

– Una vez terminado Málaga, “El amor no es lo que era” sigue peleando: de momento tenemos 2 scrennings en Cannes. Además está inscrita en numerosos festivales, y pedida ya por 3 festivales internacionales. Creo que vamos dando pasos. Siempre digo que esta peli es una lucha pasito a pasito, pero todos los que damos, aunque costosos, nos están ayudando. Gracias equipo.

La nostalgia del futuro. Otro clásico del periodismo es preguntarte por tus proyectos de futuro. Pese a que me dije a mi mismo no decir nada, puesto que está muy en pañales, hablé largo y tendido con dos grandes periodistas sobre “90 USD” lo que estoy escribiendo ahora y lo que espero que sea mi segunda peli. Nada nuevo que no hubiera dicho por aquí, ya que es un proyecto que me acompaña desde el 2008, cuando hice un viaje a Ecuador que fue el motor de esta historia. Ahora estoy en fase de escritura, con una sinopsis de 5 folios de la que estoy muy contento.

– Por último: ayer vi, por fin “Lucas” de Álex Montoya. No solo me parecen merecidísimos los premios, no. Creo que hay que producir la primera película de Álex Montoya YA!!! Productores: ES UNA ORDEN.

http://www.canalplus.es/play/video.html?id=1059108&media=AF924502&cc=PLTVZC

EL AMOR NO ES LO QUE ERA #PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA

Por Gabi Ochoa

Han sido más de un mes de vértigo. Enfrentarte a tu primer largo es como lanzarte a los leones en el Coliseo, pero sin armas.

No paro de repetirme lo afortunado que soy en estos tiempos. Poca gente levanta un largo en la coyuntura actual, poca gente aguanta. Este es un post para que no desaniméis: si yo lo he hecho, vosotros también.

Tal vez lo primero que me llamó la atención fue el gran nivel técnico de los currantes de la peli. Ellos enganchan rodajes con bastante más asiduidad que nosotros, y eso de alguna manera se nota en su oficio y su capacidad de adaptación. Son animales de rodaje. Ver a Tomás, el maquinista y jefe de eléctricos montar una lapa creada por él, es todo un espectáculo.

Estas cosas monta Tomás, maquinista e inventor

También me han sorprendido el esfuerzo y la vitalidad de los meritorios en el rodaje. Yo recuerdo mi primer meritoriaje como una odisea de la que volví con 7 kilos menos. Sí, 7. Mi madre me vio entrar por la puerta y me dijo: “¿Qué te ha pasado?”. Pensaba que había enfermado. Y es que un rodaje como dice Álex de la Iglesia es una enfermedad, es un nervio que te corroe. He soñado más de una noche con planos, tomas, en cómo enfocar una secuencia, qué diálogo era bueno y cuál no. No quería pues olvidarme de ellos: Adrián, Amanda, Carlos, Ana, Lucía, Maje, Ruben y Álex (creo que no me dejo a nadie) lo han dado todo y dan fe de ello sus ojeras y los días cortando calles al frío valenciano. Gracias chicos. Espero que os haya gustado la experiencia.

No todos son meritorios :)

He aprendido mucho con los actores de “El amor no es lo que era”. No solo trabajando la interpretación, sino conversando (¿no es acaso conversar uno de los placeres más terrenales que tenemos?) sobre temas trascendentes o intrascendentes. Aida me frió a preguntas de todo tipo, incluso personales. Me gusta mucho esta catalana. Con Alberto he podido hablar de cine, política, teatro, Chaplin, Keaton o Beckett. Creo que es un actor mayúsculo, y que detrás de esa timidez hay un potencial humano brutal. Me sabe mal el menosprecio de ciertos medios (mejor dicho, de cierta envidia) hacia su persona. A palabras necias… Disfrutad con él porque estrena en Madrid el día 16 en la Sala Triángulo un texto de Beckett. De nada.

pensando...

Con Carlos Álvarez-Nóvoa he disfrutado mucho hablando de teatro, oyéndolo conversar con Petra Martínez, un encanto de actriz (y una terremoto). La vitalidad de Blanca Romero me sobrepasaba. Igual se ponía a bailar que me presentaba a Jorge Torregrosa en el estreno de “Fin” en Valencia. Y todo con mucha gracia. Y Nico es tan buena gente y tan atento, que ha sabido darle el punto de ilusión y certeza a su Álex.

ACTORES VALENCIANOS, DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Nuria Herrero, tras las gafapastas

Pero no solo me quiero detener en los protagonistas, porque ha habido en “El amor no es lo que era” pequeños-grandes papeles de actores valencianos. No me cansaré de repetir el potencial creativo que hay en esta terreta, y que está por descubrir. Alberto San Juan, por ejemplo, vino a hablar conmigo para decirme que de donde había sacado ese portento que es Nuria Herrero. Pero hizo lo mismo el día que trabajó con Jordi Ballester y María Almudéver, o con Carles Sanjaime. Quedó maravillado del nivel actoral. Además de ellos, Lorena López hace un pequeñito papel en dos secuencias que han quedado muy divertidas. A ellos hay que unir a Joan Gadea, Pilar Matas, Marcos Jiménez, Jaume Ibañez o Teresa Soria, entre otros, en papeles pequeñitos y a tres valencianos que emigraron y que han vuelto para darme tres joyas: Antonio Gómez, Sandra Ferrús y Marta Belenguer. Gracias a todos. Todos y cada uno han dignificado la labor fundamental del personaje, lo han defendido, me han ayudado.

Y en cuanto a anécdotas hay muchísimas: creo que la figuración nos ha dado más de un susto y mucha variedad de chascarrillos. Como aquella vez que en un restaurante entró una señora para saludar a sus amigas (las había visto tras el cristal), mientras estábamos rodando. Quedó muy bien pero el equipo de dirección saltó a por ella porque se había colado O.o

En otros casos el tema de conversación ha sido Bernie, nuestro stedicam, todo un personaje, que ayudó con su experiencia, pese a ser una persona cuanto menos pintoresca. Para que os hagáis una idea, el día de Todos los Santos vino vestido de zombie! Estuvo todo el día así.

No es broma, este tío es el stedicam

El rodaje se hizo grande, enorme, y tuvo eco mediático cuando llegó Jose Coronado al set. Por suerte conocí a Jose en Madrid, en los ensayos. Pese a que tiene un papel pequeño, fue él quien quiso ensayar. Y encontré allí un actor no solo de raza (algo que nadie duda), sino también un actor que duda, que busca y que ofrece y se deja aconsejar por el director. Solo por el hecho de estar Jose nos ha hecho un regalo, pero además ha sido un encanto de persona. Ole por Jose (y por Majos).

Aún así, todo esto no hubiera sido posible sin Paloma. He tenido tres productoras y las tres mujeres. Quiero creer que eso se nota. Siempre digo que “El amor no es lo que era” es una película donde las mujeres toman decisiones mientras los hombres se dedican a errar y encontrar soluciones. Saber que tenía detrás a ellas, sobre todo a Paloma, me ha dado una libertad que tal vez no hubiera podido en otro tipo de producción. Puede que sea la sensibilidad, no sé, pero es algo que estaba en el ambiente. Aún así, nos hemos enganchado más de una vez. Un rodaje siempre es territorio comanche.

No me puedo olvidar de dos motores, mi ayudante de dirección, Jorge Calatayud (me ha prometido un post muy interesante para guionistas desde el punto de vista del ayudante), y de Gabo Guerra, director de foto. A Jorge le debo grandes aciertos en la pre y en el rodaje. Hemos ganado tiempo y efectivos gracias a su cintura en muchos aspectos. Gabo, por su parte, ha sabido interpretar la partitura que le di. Ha sufrido mi “tiquismiquismo” (con las composiciones de planos soy especial pesado), pero se ha adaptado al terreno.

También he tenido malos momentos, no os creáis. Un rodaje son días intensos, donde vives momentos mágicos o donde puedes cometer errores garrafales. Lumet dice que cada decisión, por pequeña que sea, repercute en el resultado final de la película. Creo que en algunas he errado, en otras he cambiado de opinión al segundo de decidirla. Equipos como el de arte o vestuario pueden dar fe. Gracias a ellos por aguantar también mi “tiquismiquismo”, han sido muy generosos y me han entendido.

Aunque tal vez el día más jodido vino el cuarto día de rodaje. Tuve que abandonar el set. Empecé el día algo raro. Nunca sabes si es porque te ha sentado mal el desayuno o porqué. Poco a poco me encontré peor, hasta que en un momento, cogí un cajón de cámara y me senté. Me ahogué, me vine abajo. Pensé que me iba, os lo juro, nunca había estado tan mal. No me podía mover, estaba sudando y completamente blanco. Mi script, Avelina Prat, me miró con cara de susto: “Estás blanco!?”. Lo siguiente lo recuerdo levemente: Paloma me metió en su coche y nos fuimos al hospital. Siguieron rodando sin mi. Después de verme me diagnosticaron bronquitis vírica. Me metieron 15 minutos en una sala con una mascarilla de ventolín. Esos 15 minutos no solo me sirvieron para recuperarme, sino que cree. Desarrollé un germen de una nueva idea, que se unirá al proyecto 90 USD.

El ventolín pues, estará en mi próximo proyecto.

“El amor no es lo que era” también arrancó de una crisis, aunque de otro tipo.

Y es que de las crisis surgen las mejores ideas.

EL AMOR NO ES LO QUE ERA. MAKING#1

 

Por Gabi Ochoa

He de pediros disculpas: durante más de mes y medio voy a estar fuera de circulación en esta mi casa, guionistasvlc. Es uno de los proyectos que más me ha gustado desarrollar, pero el rodaje de mi primer largometraje me llama.

Es un lujo y un milagro, como dice una amiga, que a estas alturas, como está el patio y con la que está cayendo (todos estos tópicos y estas realidades que vivimos), pueda rodar una película. Así que lo primero de todo, gracias. Gracias a las productores por confiar en mi (Paloma, Giovanna y Agus) y gracias al equipo por estar ahí.

Os voy a destripar más o menos (disculpad los errores u omisiones) como ha sido el proceso en estos siete años de trayectos de “El amor no es lo que era”.

Si tengo que recordar la primera vez que apareció “El amor no es lo que era” en mi mente, me remonto casi al año 2004 o 2005. Después de una crisis personal, reflexioné sobre qué era el amor. Sí, os parecerá una gilipollez, pero me puse muy crítico y objetivo porque quería conocer cuáles eran los mecanismos del amor. ¿Por qué la gente se enamora? ¿Por qué nos atrae una persona y no otra? ¿Por qué aquella personas que mirabas mal, ahora la miras bien? ¿Por qué el amor duele más que sacarte las cuatro muelas del juicio a la vez?

Encontré una ley de física que encajaba a la perfección: la ley de trayectorias divergentes.

“En la parábola parece que las trayectorias no volverán a unirse, pero en un punto lejano, siempre vuelven a acercarse. Por el contrario el comportamiento en la hipérbola es distinto: los cuerpos nunca volverán a su punto de origen. El factor determinante es la velocidad de fuga, valor fijo que marca cuál será la trayectoria del objeto en el futuro.”

Había algo que me atraía de ser objetivo con la vida de las personas, vidas subjetivadas por decisiones personales y amorosas que pueden cambiar de parecer.

Durante todo ese primer proceso me acompañó Ada Hernández, mi primera co-guionista con la que fuimos moldeando el proyecto hasta que en el año 2008 conseguimos una ayuda del ICAA a desarrollo de guiones (unas ayudas TAN importantes para desarrollar proyectos, para que los guionistas podamos centrar nuestros esfuerzos en esa futura película. Tomen nota, gestores del ICAA).

A partir de entonces el proyecto fue a diversos mercados de guión y pitching varios donde nos dedicamos a “vender” la historia. Tuvimos alguna que otra “novia”, pero fue Paloma Mora, de TV ON PRODUCCIONES, la que nos hizo una oferta en firme sobre la historia. Le gustó el concepto de comedia romántica que planteábamos, y firmamos con ella para producirla. Después se sumaron la productora andaluza Enciende tv y la valenciana Tarannà Films. Además el ICCA, el IVAC, Canal 9 y la Junta de Andalucía han apoyado el proyecto en sus líneas de ayudas.

Pero aún así, hasta que no diera un “acción” me parecía difícil llegar a dirigir la película. Sé de la dificultad de levantar un proyecto, más si no estás en alguno de los centros neurálgicos de producción. En ocasiones ser de Valencia es un gran lastre que debemos quitarnos de encima.

Al proyecto se sumó Rafael Cobos a la escritura. Rafa aportó sus años de experiencia y consiguió sacar del atolladero un guión excesivamente explicativo y dialogado. Me enseñó (nos enseñó) la importancia de dramatizar los objetivos de los personajes, de obviar el exceso de verbalización, y marcó una estructura clara. Solo hay que ver “Grupo 7”, por ejemplo, para ver lo que os digo. La verdad que agradezco a Rafa el trabajo de ajuste que hizo al guión. Mis dos co-guionistas han aportado muchísimo al resultado final, volvería a trabajar con los dos con los ojos cerrados pese a ser un proceso de escritura complicado (¿cuál no lo es?).

Cuando me quité ya la “máscara” de guionista y me puse la de director tuve que pensar cuál era el estilo visual adecuado para la película. Eso tan importante que puede hacer naufragar un proyecto o hacer que luzcan las palabras.

Si tuviera que citar, algo que hago constantemente, hablaría de la nueva comedia francesa, de cintas como “El primer día del resto de mi vida”, “Pequeñas mentiras sin importancia”, “Declaración de guerra” o “Para todos los gustos”, por poner algunos ejemplos dispares entre si. Aún así, siempre me han fascinado dos directores: Wong Kar-Wai y Michael Winterbottom. “Chunking express” y “Wonderland”, siempre han estado ahí, aunque son extremos a los que no me puedo acercar estéticamente, pero si “ideológicamente” (si entendemos ideología como comunión de ideas).

Las referencias siempre son inevitables, mientras que no se conviertan en un lastre. Voy olvidándome para encarar el primer día de rodaje.

Me gusta citar a los cineastas que admiro cuando veo un plano: Almodóvar dice en el libro Lecciones de cine “no tomes prestado: ¡Roba!”. Pues eso estoy haciendo Pedro, (te he “copiado” dos veces, por si lo lees ;).

A partir de ese momento me he preocupado de poder tener un reparto que haga veraces y cercanos a los personajes. Con los productores ejecutivos hemos estado viendo las posibilidades de la cinta, una pequeña producción independiente, y de momento estoy muy contento con el reparto, aún sin cerrar.

Ya adelantaron algunos de los nombres que estarán en la película aquí: Nicolás Coronado, Alberto San Juan, Carlos Álvarez Novoa y Petra Martínez. Gracias a ellos por estar en este proceso y espero en breve, poder ensayar sus Álex, Jorge, Albert e Irene, respectivamente.

Además grandes actores valencianos a los que admiro estarán en el proyecto: desde Carles Sanjaime o Nuria Herrero, pasando por Joan Gadea o Lorena López. Poco a poco se va cerrando el reparto y en breve podre añadir más nombres a la lista.

Estos últimos días han sido frenéticos: un director se convierte en el hombre de las 1.000 preguntas. Sí, suena a película de terror de los años 40, pero siempre digo que podré responder 976, del resto no sé qué decir y seguramente de las que respondí habré errado la mitad. Espero que me lo sepan perdonar.

De entre todas las actividades, la más agotadoras ha sido la de localizar los decorados de la película. Gracias a Nacho Ruipérez y Abdon Alcañiz, los dires de arte, hemos podido encontrar auténticas joyas: pisos inmensos para iluminar, rodar y ambientar, exteriores luminosos (Valencia, de verdad, es un GRAN decorado, venga a rodar aquí) y lugares emblemáticos. Todo ello guiado por Emilio Oviedo, uno de los directores de producción curtido en mil batallas, y Jorge Calatayud, mi ayudante de dirección y una bestia parda en rodajes. Su experiencia me está sirviendo de grandísima ayuda.

No me quiero olvidar de otra de las partes fundamentales del proceso, algo que le dará tono y atmósfera a la cinta, la música. No soy amigo de las grandes composiciones, y siempre he pensado que John Williams necesitaba una batalla para poder orquestar. Por el contrario, hay un tipo de compositor que trabaja en los pequeños tiempos, en las planos de miradas, en los silencios, y suelo poner dos ejemplos: Michael Andrews y Jon Brion. Es curioso que en la primera reunión con Julio de la Rosa, el compositor de la música, saliera el nombre de Brion. Julio es un hombre orquesta fantástico. Igual te compone un temazo, que te sorprende con una BSO como la de “Primos” o “Una palabra tuya”. Me parece un creador todoterreno y creo que hablamos el mismo lenguaje. Trabajar con él es casi un sueño hecho realidad.

El resto del equipo que poco a poco se está incorporando, me está animando mucho, y la verdad que estoy con una energía que mueve montañas. Tengo ganas de dar el primer “acción”.

Espero que en este tiempo que voy a estar fuera de estas líneas os pueda traer un pequeño trozo de ficción que os alegre, divierta, llame o conmueva. Me voy a dejar la piel en ello. Gracias por leerme.