SOBRE LA ESCRITURA EN PAREJA. CRUZANDO EL SENTIDO.

Un post de Natxo Fuentes: Coguionista del largometraje Cruzando el sentido.

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Fue en una mesa de la desaparecida cafetería de Ciudad de la Luz donde escuché las palabras “Cruzando el sentido”. Iván me habló de una idea para un guión cinematográfico, tenía una premisa visual que me pareció muy potente: un skater cruza la península sobre un monopatín. Pensé que tenía un diamante en bruto fascinante. La idea quedó como un ronroneo en mi mente durante un tiempo, hasta que, meses después, Iván vino a proponerme escribirlo conjuntamente.

Iniciamos un proceso creativo de lo más interesante al intentar aunar las dos creatividades por un camino que podría haber sido complejo y disonante. En cambio, nuestras dos personalidades se adaptaron perfectamente al ritmo de la historia y entramos en una buena dinámica de construcción narrativa. Pusimos en común nuestras referencias visuales y de géneros, que nos llevaba desde “Asesinos Natos”, “Hacia rutas salvajes”, “The Big Lebowski”, “Easy Rider”, “Una historia verdadera” e incluso “París, Texas”. Aquel magma de ideas parecía llevarnos hacia un viaje lisérgico de no retorno. Contra todo pronóstico armamos una roadmovie, una historia dramática con tintes cómicos que se entrelaza con el falso documental para generar una expectativa mediática.

Queríamos que Alonso, el protagonista, tuviera referencias quijotescas, persiguiendo gigantes imaginarios en un viaje plagado de personajes extravagantes que le llevaran a situaciones que cruzan los sentidos. Claro está, todo esto sin caer en el esperpento, y tengo que reconocer que fue todo un reto mantener el tono narrativo, un pulso trabajoso al mezclar en su elaboración un punto mágico dentro del drama y la comedia.

“Cruzando el sentido” transcurre por diferentes paisajes de la península ibérica desde la huerta de Valencia, pasando por la Meseta manchega, hasta llegar a los pastos gallegos. Todo en un viaje interior del protagonista cuestionándose qué valen los sueños y qué hay que hacer para cumplirlos. La historia va descubriendo poco a poco el motivo por el que este joven viaja sobre un “juguete”, al tiempo que los sentimientos de libertad y disfrute del viaje nos envuelven por las carreteras que transita.

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La historia mezcla formatos. Queríamos que el falso documental funcionara como bisagra entre situaciones al tiempo que generara un interés mediático por este extraño viajero que muestra la dependencia social a héroes catódicos.

CES está escrito a dos bandas, y resulta de los más gratificante. La confianza con Iván, que posteriormente fue el director de la película, fue total en la escritura, correcciones y reescrituras. Y creo que lo más importante: los “feedbacks” eran continuos. Llegamos a intercambiar más de 10.000 mensajes de facebook durante la escritura de guión, hasta nuestras parejas sentimentales llegaron a sentir celos de esta relación. Cuando Iván tardaba un día en contestar me sentía mal.

La escritura de un largometraje es una carrera de fondo donde necesitas un frontón sobre el que lanzar tus dudas y frustraciones. Hay que exorcizar los bloqueos y miedos al fracaso. La escritura en pareja permite exteriorizar continuamente el trabajo, y muchas veces detectar los defectos antes o durante los comentarios del compañero, así como sentirte alentado por los comentarios positivos de esa escena que acabas de escribir, y que luego él retocará para que crezca en comicidad o en dramatismo. Iván y yo entramos en esa simbiosis creativa que nos llevó a cruzar el sentido.

IV RODA DE GUIONS

Post coordinado por Miguel Marcos

El pasado 3 de diciembre tuvo lugar una nueva edición de la “Roda de guions”, organizada por EDAV y Culturarts con el objetivo de presentar a productores y profesionales del sector audiovisual los proyectos ganadores de la ayuda a la escritura de guión del IVAC. La dinámica del acto es muy sencilla: cada guionista dispone de cinco minutos para hacer un pitch de su proyecto y de otros cinco para responder a las preguntas del público. Para los que no pudisteis asistir u os quedasteis con ganas de saber algo más sobre sus proyectos, hemos pasado un breve cuestionario a los guionistas de los proyectos seleccionados. Hoy publicamos la primera entrega.

 LA ÚLTIMA PRIMAVERA

Me llamo Elena Escura, soy guionista y comencé mi trayectoria elaborando pequeños reportajes promocionales para ONGs en Guatemala. He trabajado como redactora y publicado relatos y cuentos en varias publicaciones. Acabo de estrenar mi primer cortometraje, “Caldo de gallina”, y actualmente trabajo en la preproducción de otro.

1.- ¿De qué va tu guión?

“La última primavera” es la historia del viaje de dos hermanas: de Marta y de Claudia. Marta, una médico fría y algo áspera, se ve obligada a viajar a Guatemala para encontrar a su hermana pequeña, Claudia, una veinteañera de aires hippies que se ha montado en su última aventura. Es 1996 y Guatemala vive un momento muy significativo: se acaba de firmar la paz en el país y centenares de refugiados indígenas regresan al país para recuperar sus tierras. Claudia se identificará de inmediato con la lucha de esta población. Marta, sin embargo, no deja de encontrar obstáculos en esa selva que a momentos le parece cada vez más hostil.

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2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

-La combinación de una historia intimista con el buen ritmo de una road movie. Mientras la historia se sumerge en la selva y se abre paso la historia de los refugiados, el corazón de la historia reside en el reencuentro de esas dos hermanas. Ése es sin duda el motor de la narración: conocer el pasado de las hermanas y por qué se alejaron.

-El estilo onírico, de “ensoñaciones”, los leit motivs en la selva, los lugares ya pisados por Claudia que se reinventan con la llegada de Marta.

-El enclave en el que se rodaría la pelicula: la selva.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

El proyecto cuenta con una productora española en Madrid y una productora mexicana. Estamos en búsqueda de una “tercera pata”, idealmente valenciana, con la que poder formar un buen esquema de coproducción.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de cinco minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

He aprendido mucho sobre como seleccionar no sólo lo importante de mi historia, sino lo más atractivo y lo que puede resultar más visual a la hora de plantear el proyecto.

En algunos ejercicios, sí. Por ejemplo, cuando practicamos con el pitch de un minuto, me di cuenta de que sintetizar de nuevo a historia era casi como empezar de cero. No se trataba solo de quitar algunos datos.

Desde luego, el hecho de escoger qué se cuenta y qué no da otro enfoque a la historia.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Bastante mejor de lo que esperaba, la verdad. Cuando solté las tres primeras frases, todo fue bastante fluido y estuve mucho más tranquila.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

En general, buen feedback con el público asistente. En cuanto a acuerdos, como comentaba ya cuento con una productora y ella es más bien la encargada de buscar esa tercera productora que necesitamos.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Estupenda. Sólo el hecho de conocer a otros guionistas ya es algo muy positivo.

SUEÑOS VARADOS

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Mi nombre es Emilio Martí López y soy vídeo artista, documentalista y animador, además de realizar trabajos de didáctica en torno a la fotografía y la animación. Mi trabajo más conocido es el cortometraje “desanimado”.

1.- ¿De qué va tu guión?

Mi guión destripa qué son los C.I.E., Centros de Internamiento de Extranjeros, con varias técnicas cinematográficas y desde un enfoque caleidoscópico. Aunque es un documental, incluye animación y un tratamiento experimental de algunos episodios.

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

Las historias que cuenta la película, de gente que ha sido internada en estos centros, sin haber cometido delito alguno (uno de los motivos por el que se les considera similares a los campos de concentración), junto al comentario crítico de quienes estudian la cuestión desde el periodismo o el derecho. También, aquello que ha motivado la película: para realizar un trabajo plástico-artístico, yo y dos compañeras pudimos acceder a uno de estos centros (el de Fuerteventura) rodeados de secretismo, normalmente y opacos a jueces, ongs o periodistas.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

La película está en preproducción, avanzando algunos elementos de la misma. El guión, siendo documental, se construye con esta misma investigación y al ir realizando la película.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de cinco minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

La experiencia es interesante, porque te obliga a saber qué historia quieres contar (a veces tenemos varias en la cabeza, y éstas son contradictorias entre sí) y cómo contarla, de cara a venderla a un productor si hiciese falta. Me ha hecho ver el guión de otra manera al contrastar en público qué interesa más a una audiencia, que a veces no es lo que uno tenía en mente.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Tener un cronómetro contando cuántos minutos hablas no es agradable.
El formato se me hace antinatural: te hace sentir parte de una cadena de montaje, o de un concurso de talentos. No da tiempo a crear una química con el público, aunque afortunadamente después del pitching propiamente dicho hay una tanda de preguntas y respuestas con los asistentes que sí permite mayor acercamiento.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

He tenido algunas ofertas de producción, pero no casan con lo que tenemos planeado.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Muy buena. Es estupendo tener feedback y es muy positivo que la Culturarts, la filmoteca o el IVAC cuiden todos los aspectos del desarrollo del guión, incluida esta fase en que apadrinan nuestra obra ante una serie de productores. De alguna manera, da más entidad y practicidad al hecho de ayudar a que los escritories realicemos nuestra obra y a que ésta no quede en un cajón.

LOS BRILLANTES

Hola. Soy Esther Morente y soy actriz de teatro, cine, televisión y publicidad. Licenciada en Comunicación Audiovisual en la Universitat de València. Licenciada en Arte Dramático en la ESAD Valencia. Diplomada en teatro gestual (Técnica Lecoq) en la Escuela de Teatro de Mª del Mar Navarro y Andrés Hernández (Madrid). Como guionista, “Los Brillantes” es mi primer guion.

CARTEL LOS BRILLANTES

1.- ¿De qué va tu guión?

Los Brillantes es un drama fantástico. Un tren que hace temblar todo el pueblo. Una mujer que sólo acepta consejos de su pájaro. Un boticario que cura las dolencias con la música. Y Agustina. Una enigmática anciana que descubre algo que está al alcance de muy pocos. A partir de aquí, la vida de Agustina y de su entorno se convierte en una mezcla de obsesiones, verdades y mentiras que llegan a poner en duda la salud mental de los habitantes de la aldea. Todos contra Agustina y Agustina contra todos.

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

Los Brillantes tiene unos personajes que enganchan. Aunque está narrada en un tono fantástico e irreal, la historia se adentra en el lado más humano de cada uno de ellos. Y esta aldea mágica, de personajes extravagantes y situaciones fantásticas tiene su justificación. Toda la historia se articula a través de “Los Brillantes”, una novela que, según el autor, está construida a través del imaginario. Más adelante descubriremos que tales situaciones y actitudes de algunos de los personajes vienen provocadas por la memoria de la infancia del escritor.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

Estoy preparando la segunda versión dialogada.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de cinco minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

Al preparar mi pitch me he dado cuenta de lo difícil que me resultaba decidir qué quería contar. El hecho de pasar por encima de algunas tramas, personajes y ciertos detalles me parecía injusto. Luego, con cierta distancia, aprendí que simplemente centrándome en el tronco de la historia era más concreta y, por supuesto, no fallaba al guion.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Fue emocionante. Quise que me acompañara la supuesta protagonista de la historia. Simplemente como pretexto para que la gente pudiera imaginarse todo lo que tuvo que pasar.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

Aún no he cerrado ningún acuerdo pero varios productores están leyendo el proyecto.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Muy positivo.

DOS REYES

Me llamo Rafa Ferrero. Me licencié en filosofía en la Universidad de Valencia, después hice un Master de guión en la FIA y desde entonces trabajo como guionista. También soy uno de los autores de este blog.

Portada

1.- ¿De qué va tu guión?

“Dos Reyes” es un thriller de ciencia ficción ambientado en el año 2047.

Ruy, el protagonista, es un chico de 18 años que ha pasado toda su vida encerrado en una habitación esterilizada, aislado, como un niño burbuja. Los mejores jugadores de ajedrez de todo el mundo acuden a jugar contra él a través de un cristal y el chico jamás ha perdido una partida.
Ruy es invencible porque es capaz de manipular la voluntad de los demás. No necesita anticiparse a los movimientos de su rival, puede decidirlos por él. Contra Ruy, el mejor jugador del mundo no es más que una marioneta.

Un día, alguien a quien no conoce consigue ponerse en contacto con él desde el exterior para hacerle llegar un mensaje: Que no está enfermo. Le mintieron desde niño para que aceptase vivir encerrado por voluntad propia.

Será entonces cuando Ruy descubra su verdadera identidad y aprenda a usar su don en toda su dimensión. Ruy es el Rey negro, el único capaz de enfrentarse a Philidor, el Rey blanco, aquel al que creía su padre.

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

La universalidad de la historia, lo bien cimentada que está desde el punto de vista conceptual y lo atractiva que puede resultar visualmente.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

En estos momentos estoy trabajando en la segunda versión del guión dialogado.
Llevo varios años trabajando en este guión. Es un thriller complejo y tardé mucho en encontrar una idea que me permitiese encajar todas las piezas. Ahora tengo un tratamiento sólido y estoy trabajando para enriquecer la historia con los diálogos.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de cinco minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

“Dos reyes” no es una historia sencilla de explicar en poco tiempo. De hecho, resulta sencillamente imposible. Por lo que lo primero que tuve que asumir es que en un pitch de cinco minutos resultaba absurdo intentar contar la historia completa. El curso con Teresa me ayudó a encontrar la forma más sencilla de contar la idea clave de la película.

He de reconocer que este proceso no me resultó sencillo. De hecho, creo que fui quien más aprovechó el curso porque mis compañeros llegaron el primer día con una idea bastante clara de cómo debían realizar la exposición y lo aprovecharon para pulir y perfeccionar esa misma idea, mientras que yo tuve que cambiar mi idea inicial. Quería contar demasiado y conseguía el efecto contrario al que buscaba. Diciendo menos encontré la forma de acabar contando más.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

No me acostumbro a hablar en público. Me gusta ponerme en estas situaciones porque lo considero parte del oficio del guionista, pero me queda mucho por aprender todavía.
Presentando “Dos reyes” pasé nervios, pero estoy bastante contento de cómo fue la cosa.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

He tenido mucha suerte. Un productor valenciano que acudió a la Roda de guions se me acercó en la cafetería después de la presentación. Me dio su tarjeta y me pidió que le enviase el guión, quería leerlo antes de proponerme algo. Se lo envié esa misma tarde y a los tres días me llamó. Me dijo que el guión le había encantado y quería pedirme permiso para enviárselo a un director español que lleva unos años trabajando en Hollywood. Ellos han trabajado juntos en más de una ocasión y hace tiempo que estaban buscando un proyecto de estas características para tratar de levantar una coproducción que les abriese las puertas del mercado internacional.
A la semana recibí una llamada del director (justo el director español que yo habría elegido para dirigir esta historia). El proyecto le entusiasma y se ha comprometido personalmente.
He firmado un precontrato con el productor valenciano y me pagan para que trabaje en la segunda versión del guión a partir de las observaciones del director, con las que no podría estar más de acuerdo.

Por supuesto, todo lo anterior es falso.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Es un ejercicio imprescindible. Hay que agradecer a Culturarts y a EDAV que sigan organizando este evento año a año. Para los guionistas supone una oportunidad estupenda para aprender a hacer un pitch y es bueno que haya espacios en el sector donde se expongan los proyectos.

CURIOSIDADES Y CHASCARRILLOS SOBRE “EL AMOR NO ES LO QUE ERA”

Por Gabi Ochoa

Ya ha pasado más de un año desde que la peli que dirigí y coescribí, “El amor no es lo que era”, se presentó en el Festival de Cine Español de Málaga 2013. En aquel momento comenté lo que había sido el festival.

Hoy toca balance, algunas curiosidades y carpetazo fin de ciclo (o eso empiezo a intuir yo).

Pero antes, a los que paren por Valencia tendrá la oportunidad de verla en Cinema Jove en 2 pases especiales y hacernos las preguntas que consideren oportunas en la charla de la tarde del viernes 27.

JUEVES 26 DE JUNIO

20:00 – El amor no es lo que era, de Gabi Ochoa. Presentación a cargo del director y los actores protagonistas. Sala Luis G. Berlanga (Ed. Rialto).

VIERNES 27 DE JUNIO

19:00 Encuentro Making Of con Gabriel Ochoa, director de El amor no es lo que era. Room Service Lounge Bar, Ayre Hotel Astoria Palace.

22:30 – El amor no es lo que era, de Gabi Ochoa. Sala José Sancho (Ed. Rialto).

Y para todos,… ALGUNAS CURIOSIDADES

Para los fans, los amigos, o los curiosos, la peli está llena de pinceladas frikis para todos los gustos. Voy a desvelar algunas de ellas a ver si luego las pilláis en pantalla.

– Guiño guionístico: Para los que siguen este blog y a los guionistas más activos en redes sociales va a ver una sorpresa. No, no sale Dani Castro en la peli (porque no lo pensé antes!), pero sí Paco López Barrio. El decano del guión valenciano, y uno de las mejores plumas guionísticas en las redes sociales (y fueras de ellas, aviso: atentos a “Víctor Ros”), se marca un cameo es-pec-ta-cu-lar. Ya habló él por aquí, pero mejor verlo en pantalla. Lucha de titanes: Paco y Aida Folch.

– Guiños musicales: para los fans de la música indie, también hay tomate. Julio de la Rosa no solo hace la BSO, también aparece en la peli. Y su banda es de lo más variopinta. Combina músicos de Tortel, con el todoterreno de Abraham Boba, alma mater de León Benavente, la sensación del año.

La banda de Julio, Paloma y servidor con los cascos de direstor

La banda de Julio, Paloma y servidor con los cascos de direstor!!!

Pero además, atentos a la música: desde guiños a los ochenta muy muy reconocibles para una generación, pasando por tracks de grupos valencianos como Llum. Y ojocuidao! Atentos al chelista. Se llama Pau de Nut y se marca un par de versiones de aúpa.

– Autoguiños: Sí, todo director que se precie se autocita o se autoparodia o se autoautoalgo. No iba a ser menos. Por un lado sale mi talismán, Rori, la tortuga de mis padres. Lamentablemente murió este año y no podrá ver la peli 😦

Por otro, un guiño a uno de mis primeros cortos, “Birth, school, work, death”: uno de sus protas, Fran de la Torre, aparece al inicio de la peli. A ver si lo veis. Cuando hizo el corto conmigo era un imberbe de apenas 17 años y creo que no tenía ni intención de ser actor. Míralo ahora.

– Guiños al moderneo valenciano: jejejeje. Aquí siempre algunos cameos de amigos y colegas que se han pasado por la pantalla. Sí, solo lo van a saber ellos y cuatro más, pero siempre tiene su gracia (para esos cuatro). Desde las apariciones estelares de miembros del grupo Caterva Teatre (Jaume Ibáñez y Fernando Soler), pasando por dos tesoros de actrices como Lorena López en un papel pequeñito y Nuria Herrero como la gran sorpresa (ya veréis, ya veréis!) hasta el pope del indie teatral valenciano, Nacho López Murria, que comparte pantalla con Petra Martínez y Carlos Álvarez-Nóvoa ni más ni menos!!!

Pobre Nuria, con las gafas no veía tres en un burro jejeje

Pobre Nuria, con las gafas no veía tres en un burro jejeje

– Guiño equipo técnico: y como toda película que se precie tiene sus cameos del equipo técnico. La productora saliendo de un tren ^.^, una sala de espera con parte del equipo de producción o una sala de operaciones con los jefes de equipo incluido yo mismo que hago de enfermero O.o Si me reconocéis es que sois muy muy frikis!!!

CHASCARRILLOS, FESTIVALES Y OTRAS COSAS DEL METER

No solo el rodaje ha estado lleno de guiños y  frikismo vario. El paso por festivales nos ha dado multitud de momentazos.

En London Spanish Film Festival nos sorprendió no solo que el embajador, Federico Trillo, viniera al pase, sino que además se lo pasó bien O.O

Además, al acabar la proyección nos “neutralizó” un grupo de “jóvenas” londineses que estaban estudiando español y través de su profesor nos preguntaron que le pasaba a la pareja de Jorge y Paz. Pero el mejor momento, esa envidia sana que me tienen mis amigas y mi mujer al haber compartido mesa y charlas con Andrés Velencoso.

En Glasgow hacia frío frío

En Glasgow hacia frío frío

En Glasgow, aparte del frío, nos sorprendió la pasión de la directora por “Calos”, es decir, Carlos Álvarez-Nóvoa que recrea un personaje del que todo el mundo le coge cierto cariño. Para él fue, por ejemplo, el premio al mejor actor en el Uptown Film Festival, también en Inglaterra, donde nos llevamos 2 premios más: mejor película y mejor fotografía del gran Gabo Guerra. Oé!!!!!

Enseña el premio, que se vea Gabo!

Enseña el premio, que se vea Gabo!

De Chicago me llevé el compadreo y la piña enorme creada por el equipo del festival capitaneado por Pepe Vargas, y también la alegría por haber conocido tantos y tantos cineastas de Chile, Colombia, México, Argentina, Venezuela,… y compartir días con Octavio, Elisa, Gus, Josue y muchos más. Pero sobre todo el momento estelar fue aquel en el que después del Q&A con el público, en el que había hablado que la película se había rodado en Valencia, una señora se me acercó emocionada y me dijo que le había gustado mucho la película, las historias y la ciudad que salía, y que tenía que visitar esa ciudad, Venecia O.o

Con Gus Domínguez y Octavio Guerra en Chicago

Con Gus Domínguez y Octavio Guerra en Chicago

De Vittorio Veneto Film Festival, al que no pude ir, me quedo con estas palabras de una espectadora, que después de ver la película me buscó por Facebook y me escribió esto: “I don’t speak it very well too, but better than spanish!! I just would like to say that your film makes me think about a lot of things of life! the link with the Fisica in particular (a very original and genial choice) and the different kind of love relationships when you are young, adult and old. I hope your film will win the festival!!! good luck for the future!!! Adiós”

Y en España fueron muchas y muy variadas: las conversaciones con Rosana Pastor sobre cine y teatro en Marbella Film Festival, las risas en Abycine con Ernesto y Fran, directores de “El rayo”, las noches de la Seminci con el tsunami Blanca Romero, las confesiones divertidísimas de Alberto Sanjuan y donde Mariló García nos dedicó un piropo en Cinemanía (gracias Mariló!),…

…piropo sobre todo para Aida Folch, que se vio refrendado meses después en el Festival de Alicante con el premio a mejor actriz por la peli. Y es que esta rubia se lo merece todo. En el rodaje me mandaba por las mañanas fotos como esta ^.^

Foto hecha después de un laaaaargo día de rodaje 😀

Quietoparao! Se me olvidaba este pedazo de selfie que nos hicimos con Paco Léon en Tarazona, en el festival de Comedia de Tarazona y Moncayo. Gente maja, maja!

El feo soy yo, luego Paloma, la productora, y Paco que siempre sale apañao y guapo

Pero lo mejor de todo es que he/hemos conocido gente mucha gente, personas que se han enamorado de la película, que la han llevado como estandarte, con las que has hablado sobre cine, vida, sobre el amor, en todas partes del mundo. Desde Víctor Pao o Adrián Ferrer en Londres, o Corinne Orton y sus amigas en Glasgow, pasando por Hedda Kage y Eduardo Pávez en Berlín, o Pepe Vargas y todo su equipo en Chicago, especialmente Josue Barredo.

Espero que a partir de ahora seáis vosotros nuestros embajadores. Vuestros tuits, RTs, vuestros selfies con el cartel, vuestros boca-oreja de toda la vida va a hacer que podamos estar en taquilla cuanto más tiempo mejor. Si es gusta, ayudadnos.

Gracias a Paloma, a TV ON Producciones y a todo el equipo que ha estado ahí, desde el guión hasta el rótulo final. Ellos han hecho realidad un sueño, y solo puedo que estarles eternamente agradecido.

Espero que hayáis pasado un ratillo agradable leyendo todas estas cosillas sobre “El amor no es lo que era”. Gracias por llegar hasta el final (¿habéis llegado?) y os veo en los cines, en Cinema Jove o en las salas comerciales.

Y como dijo Woody Allen, “intento hacer cada película lo mejor que sé. Si gusta a la gente, perfecto. Y si no… «por favor, déjenme que lo vuelva a intentar»”.

Gracias por leer y a por el siguiente proyecto 😉

ESCRIBE SERIES, ESCUPE FICCIÓN

Por Guionistas Vlc

En alguna reunión lo habíamos hablado, pero no quedó más allá de un futuro proyecto. Guionistasvlc llevamos más de 3 años y además de compaginar nuestros proyectos personales con trabajo y con el blog, queríamos seguir con algo conjunto, seguir asentando nuestra manera de ver la ficción.

¿Por qué no un taller de guión de series?

Todos, de una u otra manera hemos dado clases. Paco imparte un estupendo taller sobre escritura, Rafa lleva más de cinco años impartiendo distintos cursos de guión y monólogos, y Gabi también lleva impartidos unos cuantos cursos sobre guión de cortometrajes y el trabajo de estilo. Martín seguía en DF y no podía estar en las clases presenciales (de momento).

A esto se unía otro valor. Actualmente y dada la coyuntura en Valencia todos habíamos hecho nuestros pinitos fuera de la terreta: Paco trabajando en el equipo de Victor Ros, Gabi desarrollando proyectos de serie para diversas productoras en Madrid y Rafa moviendo los suyos también.

No solo éramos nosotros sino que teníamos un buen puñado de amigos, que aparte son excelentes profesionales, que darían masterclass, vendrían a dar charlas y estarían codo con codo con los estudiantes. Apetecía dar el paso y poco a poco asentar algo en Valencia, aquí, y desde aquí hacia donde sea.

Con ello, presentamos nuestra propuesta a EDAV, la asociación de guionistas valencianos, que lleva varios años colaborando con la Universitat de València y ofreciendo una oferta formativa conjunta. El proyecto Certificado de escrituras de series dramáticas fue muy bien acogido y finalmente fue uno de los seleccionados junto con el taller de Certificado en la escritura de comedia de situación y sketch de humor de Carlos García (que se inicia en junio y tiene la matrícula abierta ahora mismo), El cine independiente y la ficción low cost de Pau Martínez y el de Serie diaria de Televisión de Joana Martínez.

Durante octubre y noviembre de este año estaremos impartiendo clases los tres (Paco López Barrio, Gabi Ochoa y Rafa Ferrero) de los 4 módulos que vamos a desarrollar en el taller:

1) La idea, el proyecto, qué es la biblia

2) Argumentos, escaleta, tratamiento

3) Los personajes, los diálogos y su ejecución final: el guión piloto

4) El documento final y el pitching: presentación de los proyectos.

Pero esto no va a ser lo único. Con la base de los 4 módulos, que ayudará a los estudiantes a terminar un proyecto de serie para presentar a las cadenas, se sumará las masterclass con grandes profesionales (y grandes amigos) que han apoyado nuestra iniciativa:

En este caso se unen al Certificado Javier Olivares, el alma mater de Isabel (TVE) y Víctor Ros (TVE) y con una dilatadísima carrera a sus respaldas como guionista y director argumental de series; Verónica Fernández, con un currículum envidiable fogueado en múltiples películas y series (desde El bola pasando por El síndrome de Ulises o El Príncipe) y que actualmente coordina el equipo de Ciega a citas; y Virginia Yagüe responsable de éxitos como La señora o 14 de abril. La República.

Tres grandísimos profesionales que sabrán sacar jugo al trabajo y las dudas que los alumnos planteen en las clases.

Esperemos que esta sea la primera piedra en los nuevos proyectos de Guionistasvlc. No va a ser el único. La marca “pedagogía guionistasvlc”se ha puesto en marcha. Queremos levantar piedras, hacer que esto funcione, ver como se pueden escribir series y llevarlas a cabo desde Valencia. Es un reto, pero creemos mucho en él.

Este es el primer paso.

Si os interesa aquí tenéis el enlace al certificado de escrituras de series dramáticas. Vamos a hacer todo lo posible (e imposible) para extraer un buen puñado de proyectos que podáis llevar a las cadenas de televisión.

Hace falta que la creación valenciana se dé a conocer y se retroalimente. Y vamos a por ello.

III RODA DE GUIONS

Por Rafa Ferrero

La “Roda de guions” es un acto organizado por EDAV y Culturarts que se celebra cada año para dar a conocer a productores y profesionales del sector audiovisual los guiones ganadores de la ayuda a escritura de guión del IVAC. Cada guionista expone su proyecto en un pitch de siete minutos (cronometrados) y acto seguido el público puede hacer preguntas para resolver dudas o ampliar información.

Explicar un proyecto de largometraje en siete minutos es complicadísimo, pero este ritmo permite que todos los proyectos se presenten un poco tiempo, sin eternizar el acto y lanzando la suficiente información como para que todo el mundo pueda hacerse una idea bastante aproximada de cada guión. El objetivo es vender el proyecto, mostrar sus atractivos, llamar la atención. Luego, todo aquel que quiera saber más sobre alguno de los proyectos, siempre puede ponerse en contacto con el guionista. De hecho, de eso se trata.

Sin duda, si todos los guionistas consiguen presentar su proyecto en un tiempo tan reducido es, en parte, gracias a que preparan la exposición con el apoyo de Teresa Cebrián, una profesional del pitch que año tras año consigue que la dinámica de las presentaciones fluya como la seda.

Pues bien, hace un par de semanas tuvo lugar la “Roda de guions” correspondiente a los guiones subvencionados el año 2012. Seis proyectos interesantísimos listos para dar el siguiente paso, la producción.

El acto fue inaugurado por las autoridades competentes. Concretamente, Manuel Tomás, Director General de Culturarts, que dedicó su intervención básicamente a decir que desde la Generalitat se estaba apoyando mucho el sector audiovisual valenciano… y no pasó nada.

Ximo Pérez, Presidente de PAV, que tras aprovechar para deshacerse en halagos por la gestión de María José Català, la Consellera de Cultura, tuvo a bien dirigirse a los allí presentes y optó por animar a los guionistas a escribir muchos proyectos. Hubo un momento en que pensé que también nos iba a animar a comer sano y hacer deporte, pero no, en vez de eso dijo que Borja Cobeaga era muy majo y que los guionistas valencianos deberíamos hacer un esfuerzo por escribir “8 apellidos vascos”. Bueno, puede que no exactamente ese mismo guión, pero algo parecido. Sobre todo parecidos en lo referente a la recaudación, a poder ser.

Y, por último, a pesar de las llagas en la lengua que se había producido él mismo escuchando las dos intervenciones anteriores, habló Pau Martínez, Presidente de EDAV. Muy en su papel, se limitó a agradecer al IVAC la celebración del acto y pidió públicamente que se contase con el colectivo de guionistas en la elaboración del plan estratégico para el audiovisual valenciano. También instó al representante de PAV a responder a una solicitud de reunión pendiente desde hace meses y, como de pasada, le notificó la noticia de que los guionistas valencianos llevamos mucho tiempo esforzándonos, pero que esos esfuerzos hay que pagarlos.

Y entonces alguien tosió desde el fondo de la sala rompiendo el silencio.

Sorprendentemente, lo más interesante de la mañana vendría después de la inauguración.

Aquí tenéis una breve presentación de tres de los proyectos que se expusieron aquel día. Por supuesto, si estáis interesados en ampliar la información sobre alguno de ellos, no dudéis en contactar con sus creadores.
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Me llamo Joana Martínez Ortueta y soy guionista. Acaba de estrenarse mi primer largometraje, Reset, dirigido por Pau Martínez. Anteriormente trabajé en muchas de las series de Canal9, desde Negocis de Familia hasta Bon dia, bonica, de la que fui creadora junto a Ada Hernández y coordinadora del equipo de guion. Mi coguionista en EL BIEN COMÚN, Jorge Juan Martínez, cuenta con una larga carrera en cine y televisión, y fue reconocido con un Goya en el 2002 por el guión de Salvajes, entre otros premios.

1.- ¿De qué va tu guión? 

EL BIEN COMÚN es un thriller con un guion clásico, pero atípico por el entorno rural en el que se desarrolla.
Un hombre de éxito al que la burbuja inmobiliaria se lo ha arrebatado todo, tiene la ocasión de empezar de cero en una comunidad auto gestionada en el Pirineo, que aparentemente, le brinda la felicidad. Pero el reverso oscuro de la utopía se revela y descubre que está atrapado: nadie abandona la comunidad. No con vida.

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2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

La actualidad del tema y la posibilidad de aglutinar un casting muy potente en torno al trío protagonista.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

Nakamura Films va a llevar adelante la fase de desarrollo necesaria para levantar la financiación de esta película, la búsqueda de coproductores y televisiones, y acuerdos con equipo técnico y artístico. Óscar Bernàcer será el director de la cinta, que esperamos poder rodar en el periodo 2015-2016.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de siete minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

Ha sido muy complicado, sí. Cuando tienes una historia que te apasiona entre manos, y has trabajado durante meses en sus personajes, sus tramas… Parece que los traicionas cuando ni siquiera los mencionas. Pero en los ensayos pude comprobar que reducir los personajes a sus características mínimas con tal de mencionarlos a todos los convierte en clichés. Y además aburre a las ovejas.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Mejor de lo esperado, la verdad. Localicé algunas caras amigas en la sala y les conté mi película a ellas. (¡Gracias por venir!)

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

En realidad, como la “pata valenciana” de la producción ya la tenemos, nuestra búsqueda está enfocada hacia un coproductor nacional de mayor tamaño. Aún así, después del pitch dos productores me pidieron que les enviara el guion. Quién sabe…

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Muy positivo. Al final, pese a los nervios, es bonito compartir el trabajo que te ha mantenido ocupado durante tiempo, que se sepa que existe.
_______________________________________________________

Me llamo Miguel Marcos. He trabajado como guionista y coordinador de guion en programas de humor como “Autoindefinits”, “Socarrats” o “Check in hotel” y como escaletista y dialoguista en “Unió Musical Da Capo” y “Bon dia bonica”. También he dirigido y producido dos cortos, “Mi hermana pequeña” y “Prendas delicadas” a través de mi propia productora, Philip K. Media.

<p><a href=”http://vimeo.com/64327272″>Teaser documental “505”</a> from <a href=”http://vimeo.com/miguelmarcos”>Miguel Marcos</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

1.- ¿De qué va tu guión?

505” es un documental en el que intento explicar por qué soy incapaz de llevar mi coche al desguace, aunque tiene treinta años y llevo tres sin moverlo. En un nivel más general, es una investigación sobre el apego a los objetos en nuestra época.

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

El tema. Hablo de algo que le pasa a mucha gente y que genera simpatía e interés. También el tono. Frente a esa imagen sesuda y minoritaria que a veces tienen los documentales, “505” apuesta por el sentido del humor. Creo que la mezcla de documental y comedia puede ser muy potente y más con una premisa como ésta.

505_portada

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

Tengo una primera versión que servirá como base, pero también estoy abierto a lo que la realidad pueda aportar durante el rodaje.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de siete minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

Ha sido complicado pero también muy clarificador. Tener que resumir tanto te ayuda a focalizar, a darte cuenta de qué es lo esencial del proyecto y qué es prescindible. También es útil para detectar qué aspectos generan interés y cuáles no. En definitiva, me parece que es una forma muy práctica de testear cualquier proyecto.

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5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Partía de una experiencia personal y opté por contarlo de una forma bastante coloquial, así que pasados los nervios iniciales conseguí sentirme un poco más cómodo.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

De momento he tenido algunas reuniones y estoy esperando a ver cómo evolucionan las cosas.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Muy bueno. Llevaba un par de meses sin pasarme a ver el coche y estaba un poco preocupado. Gracias a la rueda de guiones sé que el coche está bien, me lo confirmó uno de los asistentes que vive en esa calle y lo ve todos los días (true story!).

Ahora en serio. El balance ha sido muy positivo. Me ha ayudado a detectar algunos puntos débiles y tener más claro el proyecto. Además, el feedback ha sido positivo y eso siempre anima a seguir adelante.
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María José Fenollera. Estudia música, dirección de cine y arte dramático. Guionista, directora y compositora del cortometraje ¿Algo para tirar?, el mediometraje Muertos que hablan, vivos que callan (realizado entre España y Egipto) con selecciones y premios en 23 países, y el largometraje La mordaza de oro (2008-2011) rodado en once países y seleccionado en trece. Premio a la mejor fotografía en el Festival de Chipre. En 2012, su guion para largometraje El fraile y la pianista (actualmente en pre-producción) obtiene la ayuda del IVAC de la Filmoteca Valenciana.

1. ¿De qué va tu guión? 

El fraile y la pianista es un largometraje de ficción. Drama romántico.

María, pianista en edad madura, es seducida por François, un joven vividor. Se trastorna y sufre un accidente. Fray Mateo la encuentra con las manos destrozadas. El doctor Arellanos, melómano, trata de que luche por recuperarse. María no desea vivir. El fraile le hace una sorprendente petición que cambiará las vidas de todos: quiere que ella le dé clases de piano.

Foto tiìtulo El fraile

2. ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

Pasión. Música. Una historia que se puede disfrutar en cualquier país, hoy y siempre. Fotografía exquisita. Actores con interpretaciones intensas.

3. ¿En qué fase de desarrollo está?

Guion cerrado.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de siete minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

El pitch ha resultado sencillo gracias a tener una magnífica coach como es Teresa Cebrián.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Agradable.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Balance positivo.

RESET, o la ilusión de empezar de cero.

Por Joana Martinez Ortueta

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Noviembre 2012. Valencia. Manifestación. Ya ha oscurecido y corre un viento helado, pero nos hemos echado a la calle junto a miles de personas para protestar contra los recortes en… ¿Educación? ¿Sanidad? ¿Cultura? ¿Todos ellos a la vez? ¡A saber! Últimamente es más fácil coincidir con compañeros de profesión en concentraciones que en la cola del cine o el teatro. Sobre todo desde que la EDAV tiene pancarta propia para arrejuntarnos a todos…

No nos mires, únete.

No nos mires, únete.

Pero en aquel entonces cada uno hacía la guerra por su cuenta. Aún así, tropezamos con Pau Martínez. L’ALQUERIA BLANCA estaba en la UCI y BON DIA, BONICA pudriéndose en la morgue sin que hubiesen declarado su defunción. Intercambiamos condolencias. A continuación, la eterna pregunta: ¿Y qué estás haciendo? (Hay que tener clara la respuesta a esa pregunta incluso cuando sólo sales a comprar el pan. Nunca sabes cuándo tendrás que improvisar un pitch) Entonces Pau nos habló de la idea de impartir un taller: un curso teórico-práctico que juntara en la misma clase a técnicos y actores amateurs, facilitando la comprensión del trabajo de cada quien. Clases magistrales de profesionales de cada departamento que interviene en una producción y un rodaje como práctica final.

Nos pareció una gran idea. Tanto que a las pocas semanas, cuando Pau nos propuso sumarnos al proyecto, le dijimos que sí. Como Nakamura Films, con Jordi Llorca al frente, nos comprometimos a apoyarlo en la organización del taller y a la producción de la película final, que Óscar Bernàcer y yo nos encargaríamos de escribir. 

Guionistas y director de oferta en el mercadillo navideño de Las Naves.

Guionistas y director de oferta en el mercadillo navideño de Las Naves.

¿Pero qué se iba a rodar? En aquel entonces ni siquiera estaba clara su duración: el cortometraje nos venía pequeño para tanto actor como esperábamos que se matriculase. Barajábamos el mediometraje, pero es un formato extraño, ni chicha ni limonada. Ya puestos, ¿por qué no hacemos un largo? (los de Bilbao somos así). Animados con el reto, nos pusimos manos a la obra. Había que escribir un guión ad hoc para unos alumnos-actores cuyos perfiles aún no conocíamos. Tenía que ser una historia coral y poder rodarse sin desplazamientos, explotando al máximo una única localización. Y sólo teníamos tres meses para hacerlo: el tiempo que duraba el taller. En cuanto acabaran las clases teóricas, empezaría el rodaje. ¿Cómo ir avanzando sin saber con qué actores contábamos?

Durante una semana, nos dedicamos a lanzar argumentos que podrían adecuarse a los condicionantes específicos del Taller Vivir Rodando. Le presentamos a Pau cuatro historias distintas en un documento que detallaba el género, esbozo de personajes, localizaciones, log-line, referentes y sinopsis de una página. Entre las posibilidades había una comedia costumbrista, un thriller con trasfondo social, un drama con tintes cómicos y una de terror. A Pau le apetecía foguearse con el género y a los guionistas nos parecía más sensato, considerando los plazos, montar un artefacto que funcionara bien con los habituales elementos del terror, que una buena comedia basada en el diálogo. El drama podía ser complicado para actores que comienzan, y el thriller se nos iba de presupuesto.

De modo que ésta fue la propuesta elegida: 

03_Lobotomía

El mes de enero, mientras esperábamos a que se matricularan los alumnos para conocer nuestro casting, lo dedicamos a investigar. Encontramos los videos reales con los que arranca la película, que muestran las operaciones de lobotomía practicadas por Egas Moniz. Jordi Llorca localizó una casona idónea para una historia así que nos hizo desterrar el ámbito universitario.

Casa Chalet de Llíria.

Casa Chalet de Llíria.

Entre tanto, Coop&Films, Las Naves y Cinema Jove se habían sumado al Taller Vivir Rodando. Y finalmente se cierran las inscripciones. 14 alumnos, de los cuales 6 eran actores. ¿Sus perfiles? Exactamente los que requería aquella sinopsis primigenia:

Y la guinda del pastel, como artista invitado, Pau Durá, que fue el responsable de la máster-class de interpretación.

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Nos lanzamos a la escritura contra-reloj.

A finales de febrero habíamos montado una escaleta de 36 pasos y dos variantes para el epílogo. Y tras un saludable destierro fallero en Cantabria, teníamos una versión 0 del tratamiento. El nueve de abril terminamos la primera versión de guión. Y justo un mes después, la tercera y última versión, la de rodaje. En total, apenas cuatro meses desde aquel primer log-line. Obviamente estos no son los plazos habituales para escribir un largometraje, pero a pesar de las prisas, el guión de Reset tuvo una gran acogida por parte de los alumnos y los profesionales que habían impartido las clases junto a Pau e iban a formar parte del equipo técnico de la película.

Como veis, todo el proceso responde a unas circunstancias únicas y que difícilmente vuelvan a repetirse. Ante todo, el taller debía formar a los alumnos, pero realmente ha sido un aprendizaje también para nosotros. 

Mi primera mesa italiana

Mi primera mesa italiana

Fuera de la pantalla pequeña, es un lujo tener la posibilidad de que se ruede con tanta inmediatez lo que has escrito. Y con un equipo tan entregado. Por primera vez, un productor ejecutivo me pedía que metiera EXTERIOR NOCHE LLUVIOSA. ¡Bien por Sospedra! Con un par. 

Matando bajo la lluvia.

Matando bajo la lluvia.

En otras circunstancias hubiésemos dejado reposar el guión y reescrito con calma, pero aquí no había tiempo. De modo que lo dimos a leer a algunos amigos selectos (¡gracias María Mínguez, José Ramón Arana, Juanjo Moscardó, Jorge Juan Martínez y Rafa Ferrer!) e incorporamos algunas sugerencias. Si os interesa, podéis descargar el guión aquí: VR_RESET_V03.3

La ilusión de los alumnos se contagió a los profesionales durante el rodaje de la película, que se llevó a cabo en Llíria durante poco más de tres semanas. Gracias al apoyo de su Ayuntamiento, de diversos patrocinadores y de CulturArts, hoy podemos decir que Reset es un experimento que ha salido bien. El Taller Vivir Rodando cumplió y superó con creces las expectativas de los alumnos. 

¡Estarlich, mete el micro ahí!

¡Estarlich, mete el micro ahí!

Los técnicos son una piña y van realizando trabajos profesionales de manera conjunta. Los actores ya tienen un primer largometraje que mostrar. Algunos fueron muy duros consigo mismos al verse en la gran pantalla de los Lys. Pero seguro que Bardem y Pe tampoco se gustan en Jamón, jamón. Lo confieso, yo no me atreveré nunca a releer el tratamiento que escribí en el Máster de guión de la extinta FIA. Sin embargo allí conocí a Ada Hernández, Claudia Pinto, José Ramón Arana, Beatriz García Alos, Octavio Guerra, María Alarcón, Isaura López-Dóriga, Miquel Peidro, Manel Cubedo… Y a Óscar Bernàcer. Con todos ellos he compartido muchos cafés, cervezas, proyectos y trabajos. Sin aquel curso no sería quien soy, ni existirían los guiones que hemos escrito juntos. Estoy convencida de que los alumnos del Taller Vivir Rodando también recordarán para siempre esta primera oportunidad. Misión cumplida.

El resultado podéis verlo en el Atlántida Film Fest hasta el 27 de abril.

Y para terminar, una primicia: RESET participará en la XX edición del Festival de Cine Fantástico de Bilbao. La aventura continúa… 

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PD: Puedes seguir el periplo de Reset aquí: 

https://www.facebook.com/ResetLaPelicula

www.resetlapelicula.com


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Una reflexión desde mi ventana

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por Paco López Barrio

Hoy tocaba hablar de Víctor Ros. Ayer, de madrugada, un breve mensaje de Javier Olivares via Facebook me avisaba de su próximo estreno el 1 de abril. Así que he pasado la tarde dándole vueltas a qué podría decir sin spoilear. O, peor aún, sin revelar intimidades de cómo se ha cocinado esta serie, del porqué de los condimentos y aderezos que hemos puesto en ella, esas pequeñas cosas que quedan, porque ahí deben quedar, en el anecdotario del equipo. Vendemos guiones acabados y a nadie le importan las idas y venidas, ni el cómo o el porqué de las reescrituras. Me lo guardo como bagaje y punto.

Pero hace unos minutos han tocado las 12 de la noche en este campanario que vemos en la foto. La hora a partir de la cual suelo escribir: por tranquilidad, por biorritmo, por autootorgarme una ingenua aura de malditismo… Este campanario es el de la Iglesia de San Miguel, Patrón de Catarroja, el pueblo en el que nacieron mi mujer y mi hija y en donde vivo ya hace años, muy cerca de mi ciudad, Valencia. Así es como se ve desde la ventana de mi despacho. Escribo de espaldas a él, pero de vez en cuando hago una pausa y miro afuera mientras me fumo un cigarro. Abajo hay una plaza llena de naranjos. Si abro la ventana, en esta época del año, me invade un olor a azahar intensísimo. Para los valencianos, éste es el verdadero olor del paraíso, si es que tal cosa existe. Y he ido sintiendo que el post que necesitaba escribir hoy era otro muy distinto.

Os cuento: desde este rinconcito del mundo, tan furiosamente mediterráneo, he dedicado algunos meses del año pasado a imaginar el Madrid de 1895. No tiene mérito alguno: Verne soñó toda una vuelta al mundo, el fondo del mar y hasta la Luna, desde una buhardilla de París. Yo además tengo a mi favor la memoria real de mis paseos por Madrid, visitado en diferentes etapas de mi vida. Y en no pocas ocasiones he contado con la ayuda de Google Earth, para ayudarme a visualizar las aventuras de la Brigada Metropolitana.

Afortunadamente el guionista no necesita desplazarse físicamente para trabajar. Alguna reunión de vez en cuando si. Pero lo cierto es que gran parte de la coordinación se puede llevar ya a distancia, con el móvil, por email, en Facebook, mediante carpetas en Dropbox…

Víctor Ros ha sido, después de tantos años en el oficio, mi primer trabajo para fuera de Valencia. He viajado mucho por trabajo: algunos documentales me dieron la ocasión, hace años, de patearme el Himalaya o la Argentina. Pero el referente siempre había sido la televisión autonómica valenciana, o, al menos, productoras radicadas en Valencia. Pero ya me iba apeteciendo “jugar en primera división”, para alguna de las grandes cadenas estatales. Por muchas razones.

La primera debería ser porque siempre hay que aspirar a más, moverte en otros mercados, abrirte a otras mentalidades, a otras formas de trabajar… y eso suele suponer la necesidad de salir de casa. Algo de eso ha habido en el proceso que empecé hace algún tiempo de ir buscando posibilidades fuera. Pero, al final y por desgracia, tengo que trabajar para fuera porque aquí ya no se puede. El proceso de Victor Ros, desde la documentación previa a la escritura hasta el final del rodaje, ha coincidido en el tiempo con el último año de la agonía de la RadioTelevisión Valenciana, para la que trabajé tanto tiempo. No soy lo que la Ministra de Trabajo llama “un aventurero” o “emprendedor”. Soy, simplemente un exiliado, un emigrante… aunque bajo mi ventana huela a azahar, como profesional estoy ya en otra parte.

Sería bonito alternar trabajos aquí y allá, irme cuando me necesiten lejos, volver cuando me quieran cerca… asumiendo que estos trabajos creativos son, por naturaleza, itinerantes. Sería bonito volverse un profesional apátrida a base de mezclarse con los compañeros de otros orígenes, en otros lugares. Porque son necesarias todas y cada una de las sensibilidades que podamos aportar a un proyecto. Porque mi desvergüenza de la huerta combine bien con la autenticidad conquense de Javier, con el cosmopolitismo barcelonés de Anaïs… porque todo junto le dará buen sabor al guiso. Lo triste es coger el AVE sabiendo que lo que dejas a tu espalda es tierra quemada, que tal vez tarde muchos años en volver a germinar.

Un ejemplo: yo fui uno de los guionistas -que fuimos muchos- de La Alquería Blanca, el mayor éxito de toda la historia de la ficción valenciana. Lo pasé muy bien escribiendo para esa serie y lo volvería a hacer con gusto en un proyecto similar. Eso si: no deseo hacer ése tipo de serie para ése tipo de público durante toda una vida y no tener la oportunidad de hacer nada más. Pero aún deseo menos el no poder volver a hacerlo nunca. ¿Me explico? Me gusta irme, pero me gusta saber que podré volver. Me gusta tener mis años de viaje y mis años hogareños. Me gusta trabajar con nuevos compañeros, pero me gusta reencontrarme con los antiguos. No me gusta saber, por ejemplo, que uno de mis mejores operadores está ahora haciendo balances de blancos en un control de cámaras de Quatar. Y así muchos otros con los que he formado equipo.

Por eso, aunque mi participación en Víctor Ros ha sido una gran alegría, por lo que supone de alcanzar el centro de la industria y hacerlo rodeado de un equipo de maestros a los que admiro, no puedo dejar de pensar que el mundo, mi mundo profesional, tal como lo conocí durante tantos años se ha hundido.

¿Qué puedo -qué podemos- hacer entonces, por mi y por mis compañeros, por los que se han quedado aquí en una situación tan precaria? Pues se me ocurre que mi obligación para con ellos – y conmigo mismo- es trabajar lo mejor que sepa. Lo que popularmente llamamos “dejar el pabellón alto”, ayudar a que se entienda fuera que aquí hay buenos profesionales, a los que no siempre se les ha dado la oportunidad de demostrar lo que valen. Somos – la mayoría- buena gente, nos gusta nuestro trabajo, tenemos una buena formación… y aportamos chispa y buen humor. Que es una buena inversión incorporarnos a un equipo, que tenemos buenas ideas para compartir un proyecto, que somos serios… que no tenemos nada que ver con los sátrapas que nos han arruinado, que vale la pena trabajar con valencianos, yendo nosotros allá o viniendo ellos aquí. Que en este momento necesitamos, por encima de todo, que no nos olviden como colectivo. Aunque parezca que ya no estamos, estamos. Sin voz, porque nos la han cortado, pero existimos. Y sabemos y queremos.

Y otro día hablaremos de Víctor Ros. Quizá cuando ya se haya visto y podamos comentar detalles que ahora son top-secret. Cuando lo que he aprendido en ella pueda aplicarse a proyectos que ahora mismo no imagino en una industria valenciana renacida y reconocida. Para la que volveré a escribir junto a mi ventana, mi campanario y mis naranjos.

CANCIONES ALEGRES PARA BATALLAS PERDIDAS

Por Miguel Marcos.

Domingo por la mañana. Cielo plomizo.

Pienso que una buena canción sería una estupenda forma de empezar el día.

Descarto la elección de otras veces, “Sunday morning”, de la Velvet Underground, que justo hoy me parece demasiado obvia. Al final es U2 con “I still haven’t found what I’m looking for” la que convierte el momento de cambiar los pañales a mi hija en un clímax épico.

Cuando me canso de los irlandeses le doy vueltas a cómo continuar la sesión. Hace un par de semanas leí una estupenda entrevista de Juan Puchades a Santiago Auserón que me dio ganas de escuchar a Radio Futura. Me confío al aleatorio de Spotify, que recompensa mi fe con una implacable retahíla de temazos.

“Condena de amor”, “Corazón de tiza” y “Semilla negra” confirman que en los discos de Radio Futura nunca crecen las telarañas y que Santiago Auserón es un letrista como la copa de un pino. Después, la letra de “No tocarte” me recuerda a “Tabú”, una película portuguesa que me ronda por la cabeza desde que la vi hace un par de semanas, y le doy algunas vueltas mentales, exprimiendo sus imágenes.

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No cuento todo esto para dármelas de melómano y cinéfilo refinado. (Bueno, al menos no solo por eso).

Durante mis dos años como presidente de EDAV, la asociación valenciana de guionistas, he participado en varias batallas perdidas. Por ejemplo: explicar a políticos, productores, ejecutivos de televisión y burócratas varios por qué es importante invertir en apoyar la creación. Al margen de algunas honrosas excepciones, la reacción más frecuente oscilaba entre el paternalismo y la indiferencia. La cultura parece considerarse un lujo inútil, una capricho insostenible en tiempos de crisis, y yo a menudo me sentía como un viejo vendedor que tiene que colocar un producto hace tiempo anticuado.

Pero de eso nada. Al final la batalla la perderán ellos.

Lo he pensado hoy. Fregar mientras suena “El canto del gallo” es un acontecimiento sublime. Hacer la cama con “El tonto simón”, una epifanía. Igual que poner la lavadora mientras caes en un mínimo detalle de la escena del explorador de “Tabú” que se te pasó desapercibido la primera vez.

¿Te acuerdas de quién era subsecretario de Cultura en 1986? ¿O conseller en 1996? ¿Y en 2005? Ni tú ni nadie.

Las canciones de Radio Futura que me han iluminado la mañana tienen más de veinte años y siguen relucientes. “Tabú” me acompañará décadas sin empañarse. Igual que las palabras de tantos compañeros de oficio que me han hecho reír, aprender y emocionarme con sus guiones. ¿Se acordará alguien de los que en las reuniones me miraban con condescendencia? Como mucho, de sus destrozos, que tardarán años en repararse.

En cambio, lo que nosotros creamos perdurará. Alegrará mañanas de domingo, acompañará una vigilia triste o aliviará una noche de insomnio de gente que nunca conoceremos.

Un rayo de sol se cuela por la ventana. La casa está limpia como una patena. Suena “Veneno en la piel” cuando me pongo a trabajar.

Como experto en batallas perdidas, sé que escribir nunca será una de ellas.

JOSE LUIS FORTEZA

La semana pasada falleció Jose Luis Forteza, realizador y productor.  Muchos de los que nos dedicamos al audiovisual en Valencia tuvimos con él nuestra primera oportunidad.  Y posiblemente nuestra trayectoria profesional habría sido otra de no habérnoslo cruzado por el camino cuando eres joven y nadie da un duro por ti.  “Un tipo raro: productor y buena persona”, así bromeamos al despedirle el pasado jueves en el crematorio de Valencia.  José Luis fue además un tipo muy divertido: todo se lo tomaba con un finísimo sentido del humor.  Y no ha dejado ningún mal recuerdo en ninguno de los que le conocimos.  Como homenaje, hemos reunido el testimonio de unos cuantos de los que fuimos compañeros y amigos, para recordarle con una sonrisa. Y con el compromiso de no echar en saco roto las palabras que nos dirigió su hijo Isaac al final del acto: “Recuerdo a mi padre siempre trabajando: en su productora, en la Mostra, en Canal 9… el mejor homenaje que podemos hacerle es seguir luchando para volver a levantar el audiovisual valenciano”.
Guionistas Vlc

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CARLOS PASTOR Guionista y director

Yo conocía a José Luis desde pequeño. Íbamos los dos al colegio del Pilar, en aquella época el más pijo de Valencia. Era poco mayor que yo, de la edad de mi hermano mayor del que era amigo.

El primer rodaje al que asistí en mi vida fue el de su primer corto en 35mm. Yo tenía 16 años y ya quería ser director. Lo rodaba en casa de Javier Mariscal, mi compañero de pupitre en el cole y colega. Javier y yo aún íbamos al colegio y nos fascinó que le dijera a una actriz guapísima que se apretara fuerte un cáliz contra las tetas. “Apriétalo más contra el pecho, así, muy bien”, le dijo. ¡Fantástico! pensamos Javier y yo.

Cuando llegamos a la Universidad José Luis ya era un líder estudiantil: tenía la novia más guapa de la facultad de la que Mariscal estaba enamorado en secreto, era un dirigente respetado en los movimientos políticos antifranquistas, rodaba películas, escribía textos, organizaba tertulias… Nosotros lo veíamos a distancia porque a pesar de que nos llevábamos muy pocos años, la diferencia ideológica entre su generación y la nuestra era enorme. En aquella época todos leíamos muchísimo, pero ellos a Marx y Engels y nosotros a MacLuhan y Marcuse.

En Barcelona volvimos a coincidir. Mariscal y yo habíamos montado una comuna en un piso grande del ensanche barcelonés donde lo compartíamos todo con los demás miembros. Además de Eduardo Hidalgo, otro compinche valenciano tan pijo como nosotros, vivía un puñado de gente llegada de cualquier parte del mundo a quienes les habían pasado nuestra dirección en cualquier lugar entre Katmandú y Marrakech.

En las comunas se compartía todo, a veces en algunas hasta las novias. A nosotros nos hubiera encantado hacerlo pero desgraciadamente no teníamos novia para compartir. Por eso cada vez leíamos más a Wilhelm Reich, por sentir sexo aunque fuera en los papeles.

Desgraciadamente en las comunas cada cierto tiempo habían crisis que ponían la cotidianeidad por debajo de la supervivencia y entonces cada uno se buscaba la vida como podía. A veces circulábamos de una comuna a otra. Habían varias: la de Pau Riba en la avenida del Tibidabo donde temporalmente vivía también Sisa y otros músicos, la de Pau Margall, el hermano de Pascual Maragall, que era mucho más anarquista que la nuestra, la de la Floresta, en medio de bosques y muy bucólica… Incluso había otra de valencianos, la de Albert Garcia y Vida Sanvalero en la calle Urgell pero duraron poco y se volvieron pronto a Valencia.

No sé muy bien de que vivíamos. Recuerdo a toda la gente del piso ciegos de LSD coloreando los dibujos que Mariscal hacía para ilustrar unos libros de cuentos que habíamos conseguido colocarle a una editorial infantil, … de vez en cuando vendíamos mariguana y hachís en la plaza Real…. no sé…

Cuando las crisis económicas eran muy profundas, los comuneros catalanes regresaban temporalmente a casa de los padres, pero Mariscal y yo no podíamos. Sus padres habían muerto y el mío había aprovechado un viaje de negocios para visitarme por sorpresa, se encontró con la comuna y me prohibió regresar nunca más a casa. Me desheredó desde 1970 hasta 1996 en que volvió a incluirme en su testamento. Por eso cuando Mariscal y yo estábamos de bajada, llamábamos a Forteza.

Nos lo habíamos encontrado un día por las Ramblas y habíamos cenado juntos. En plan hermano mayor nos había preguntado por nuestra vida, había hablado poco de la suya y nos había dado un teléfono y unas horas para llamarle siempre que necesitáramos algo. Le llamábamos, una o dos veces al mes cuando no teníamos nada para comer. Siempre nos invitaba y nos daba algo de dinero y reía con nuestras aventuras. Desde entonces siempre que nos veía a Javier o a mi nos decía: “sois unos rojos”. Yo le contestaba “pues mira que tú” o “ya querría yo” según lo que fuéramos a tratar. Por su actividad política lo habían expedientado de joven, tuvo que hacer la mili desterrado en Menorca y durante todo el franquismo no se le concedió el certificado de buena conducta necesario entonces para sacarse el carnet de conducir por lo que nunca condujo, siempre se movió en taxi. En la época de Malvarrosa Media, acudía cada día desde Benimamet, donde vivía, hasta la productora en Tabernes, en taxi.

Sé que el último día que le vi, cuando ya estaba en el hospital para terminales esperando la muerte, a su “Hola rojo” le contesté ”Mira quién habló” porque como él ya no oía ni podía hablar, nos comunicamos por escrito y cuándo me fui del hospital me llevé los papeles de la conversación. Por eso sé que a mi pregunta de “¿Cómo estás?” me contestó: “Yo casi nunca miento”. Luego la conversación se volvió muy críptica porque él hablaba de una película y yo no entendía a cuál se refería.

José Luis me produjo un largometraje y una tvmovie y las dos veces antes de arrancar la preproducción me dijo lo mismo: “esta la tendría que hacer yo, que tú ya has hecho” y yo las dos veces le dije “hazla tú y yo te la produzco”, y él la dos me contestó: “no, joder, que tú produces fatal”. Por eso lo de la película me dejó algo desconcertado.

Esta no vas a poder quitármela” escribió. Yo le escribí una tontería pensando que se le iba mucho la olla. Él contestó: “pero ahora tú también estás dentro”. Como no entendí nada le cogí la mano y él me miró fijo. Le molestaba una mascarilla de oxigeno y se la quitó. La enfermera me dijo que no había manera de que se la mantuviera puesta, pero que tenía que llevarla y que por favor se la pusiera cuando se la quitara. A mi me sirvió para tapar mi desconcierto. Cada vez que no entendía lo que me iba escribiendo, le ponía la mascarilla. Se durmió, se despertó y volvió a escribirme: “es música”. Yo hice ver que no comprendía. El me miró cómo taladrándome. Yo dejé pasar un tiempo y le escribí: “me alegro mucho de verte”. El me miró, se dio la vuelta y se durmió. Estuvimos así más de dos horas. Al final en un momento en que estaba profundamente dormido y yo creía que no se enteraba de nada, le di un beso en la frente y me marché. Pensé que seguramente era la última vez que lo vería. Más tarde en el entierro, Pablo Van Damm me dijo que cuando él llegó al día siguiente de mi visita, lo primero que José Luis le escribió fue que yo había ido a verle y que lo había llenado de babas, o sea que tan inconsciente no estaba.

Cuando llegué a casa miré los papeles de la conversación, vi lo que él había escrito, dejé de lado las tonterías de mi desconcierto y de golpe todo se hizo evidente. No se le iba la olla, se refería todo el tiempo al peliculón de su propia muerte, personal e intransferible.

TONIPEP RODRÍGUEZ SELLÉS Músico y activista cultural

Nadie sabe si es verdad o es mentira … yo tampoco.

Corrían los años 69 en la Univerdad de Valencia, la insurrección estudiantil era enorme, delegaciones de estudiantes tomadas al estilo Mayo 68, muchos nombres sonaban como dirigentes o activistas, Los Hermanos De Felipe, Platón (Rafael Plá), Jaime Ezcutia, Antonio Gutierrez (que sería después secretario general del CCOO) o yo mismo que me encargaba de las acitividades culturales … en la Fac de Ciencias, Cipriano Ciscar, Felipe Guardiola o Carmen Alborch en Derecho y en Económicas y la Literaria Medicina o Agrónomos estaban Peñalba Paco Marin o Paco Caurín o el pacifista Beúnza y otros muchos que no voy a nombrar y cómo no Jose Luis Forteza …

La literaria estaba en el centro (en la C/ Universidad) enfrente estaba el local del SEU donde hacian teatro Rafa Gassent y donde habìan surgido la Nova Canço valenciana (Raimon, Els 4Z, Felix Stop, Lecumberri. La vida cultural valenciana estaba en plena efervescencia tanto la castellano parlante como la autóctona, librerias como Val i Trenta, Viridiana, Tres i Quatre o la Lauria eran centros de divulgación del saber y de la política

Habia ya salido Raimón hacia Barcelona, estaba aún Marian Albero, Alberto García Hernandez los 4Z habian sido prohibidos ..  Fuster estaba en su momento más lúcido, Ventura había reunido en su Publipress muchos creativos . Las artes florecían con gentes como el Equipo Crónica, Toledo, El Equipo Realidad, Ramón de Soto, Calduch, Michavila, Horacio Silva, Uiso, Alemany, etc …

Otras sensibilidades de libertad con visiones alternativas explotaban al mismo tiempo como el Mariscal, el Sheffer (Carlos Pastor) o el Amadeu Fabregat el Rafa Ventura Meliá, o los músicos de rock  (toda una pléyade -cientos de grupos- desde Bruno hasta los Bodgies o los Pepes o los 5 Xics o el Nino Bravo) apoyados desde la radio por Enrique Ginés y la gente de la Voz de Levante. Francis Montesinos hacía sus primeros diseños…

Forteza era un tipo guapetón, campechano y muy abierto … no era como muchos de los otros que solo ejercian en las asambleas, salía de bares o tascas se mezclaba con todo tipo de gente, triunfaba con las chicas y le gustaban las francesas que venian por estos sitios y lo podías ver en sitios o tascas donde la gente se movia y se mezclaba con otros grupos heterogéneos, a mi siempre me ha gustado hacer lo mismo, yo era un chaval avispado pero no era de su quinta y me trataban según quién de tu a tu o de hombre a chiquillo en esos tiempos la barrera de pocos años era enorme … gente que había hecho la mili o no …  Él, no se por cual motivo me trataba de tu a tu … e impuso eso a sus amigos, lo que siempre le agradecí y me hizo sentir mas hombre y mas seguro..

Un dia lo vi muy pronto por la mañana, era evidente que no había dormido … lo crucé cerca de la sede de la Universidad … no me saludó pero me guiñó un ojo

Entre en la Universidad y estaba toda llena de pintadas ….

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TERESA CEBRIÁN Coordinadora de EDAV

José Luis Forteza, y perdonen la frivolidad, era un tipo tremendamente atractivo. Al menos a mí me lo parecía. Con ese porte, ese mostacho, su ironía -finísima-, su enorme sentido del humor. De su mano di mis primeros pasos en esta profesión. Empecé a trabajar en la Mostra en el verano del 86, José Luis había aterrizado en el festival ese mismo año, apenas unos meses antes. Me habían contratado por quince días para cubrir una emergencia y aquel era el primer empleo de mi vida. Me quedé cuatro años, todos los que estuvo José Luis al frente y uno más. Aquellos cuatro años marcaron definitivamente mi trayectoria profesional y personal. Sufríamos mucho pero también lo pasábamos muy bien. Éramos un equipo pequeño para un festival muy grande y, como en todas las organizaciones, había jerarquías. Sin embargo, para José Luis todos éramos igualmente importantes. Cada pieza del puzzle, por pequeña que fuera, contaba como cualquier otra. Siempre recordaré el enorme respeto que tenía por todos nosotros.

Mi primera Mostra se me vino encima sin saber muy bien dónde me había metido. Empezó el festival y empezaron los nervios, las tensiones, los roces y las broncas. Y con las broncas, las lágrimas. José Luis había acudido al Hotel Rey Don Jaime a recoger a un invitado: impecable, de camisa blanca inmaculada. Nos cruzamos de casualidad en el vestíbulo, el invitado, José Luis y yo, que venía desencajada tras un desencuentro bastante desagradable. Le pidió al invitado, seguramente alguien importante, que esperase; me recogió, me llevó a un sillón del bar y me dejó su hombro para que llorase. Después hablamos, luego me invitó a un whisky, que era una de sus maneras de arreglar las cosas, y cuando me hubo tranquilizado fue a atender a su invitado. “Cosas de chicas”, le dijo, enseñándole su camisa, antes blanca, con su mejor sonrisa. José Luis era el director de un festival que estaba en marcha y tenía un lío de narices, y yo una veinteañera con un disgusto de diletante. Y lo había dejado todo para atenderme. Cómo me sentí en ese momento. Qué importante. Y, chicas, ¡qué bien se estaba derramando lágrimas a la sombra de ese mostacho!

CARLES PALAU Periodista

Fue una de tantas visitas con proyectos bajo el brazo. En este caso el destino era Madrid. Televisión Española. Andrés Luque, uno de los productores ejecutivos del área de cultura, sería nuestro interlocutor. Era la primera reunión que teníamos con él. No lo conocíamos personalmente. Queríamos que TVE participara en la coproducción de la versión televisiva de un largometraje documental. El futuro director del documental y autor de la idea también venía con nosotros. Era un proyecto sólido por el que la tele ya había mostrado interés. Esa reunión sería el espaldarazo definitivo al acuerdo. O no.

Para romper el hielo, Forteza hizo alusión a algo que no tenía nada que ver con nuestro asunto. Se fijó en un cartel colgado en el despacho del ejecutivo. Era de la película “Agallas”, que nuestro anfitrión acababa de codirigir. “Ah, ya me habían dicho que has dirigido una película de ficción, yo pensaba que tú eras más de documentales…”. Le daba la oportunidad a su interlocutor para que comenzara hablando de sí mismo. Una triquiñuela de manual. Estudiar al “adversario” antes de entrar en materia. Lo hacía siempre y no me sorprendió. Andrés Luque estaba orgulloso de su trabajo y comenzó a hablar de su película. En un momento dado pasó la pelota a nuestro tejado. Había hecho los deberes. Sabía que Malvarrosa Media estaba preproduciendo una película de envergadura. La que sería, desgraciadamente, la última película de Bigas Luna, “DiDi Hollywood”. “Sé que estáis trabajando con Bigas. Con ese reparto la película puede ser un bombazo. Es un pedazo de proyecto”. Mientras decía esto ya estaba hojeando el dossier que le habíamos entregado, se preparaba para entrar en materia.

Pero la respuesta de Forteza le sorprendió. A mí me dejó helado. “Bueno, la verdad es que el guión no me gusta nada. Pero yo ahí ni pincho ni corto. Cosa de mis socios. Yo bastante tengo con televisión y documentales”. Luque levantó la vista del dossier. Se le quedó mirando y se echó a reír. “Joder, vaya manera de vender tu película”. “No, si ojalá me equivoque y nos forremos. Pero me temo que no va a ser con esta”. La reunión continuó durante un largo rato, centrada ya en el asunto que nos había llevado allí. Cuando salimos del despacho le recordé la jugada. “Qué huevos tienes, José Luis, ¿cómo se te ocurre?”. Su respuesta era también de manual, pero en este caso de su personal y heterodoxo manual. “Mira, ya tengo edad para decir lo que me salga de los cojones. Además, estos agradecen un poco de sinceridad, que aguantan a muchos vendecabras”.

Volvimos a Valencia con un contrato de coproducción bajo el brazo. Un tiempo después “DiDi Hollywood” se convirtió en uno de los más grandes fracasos de crítica y público del cine español. Recibió dos premios yoga, los antigoyas: el de peor película del año y el de peor actriz para Elsa Pataky. Un tiempo después recibí un email de Andrés Luque en el que nos felicitaba por la calidad del documental que le habíamos vendido en aquella reunión.

PACO LÓPEZ BARRIO Guionista y realizador

Desde que le conocí en mi primer trabajo, en 1983, he pasado muchas horas con Jose Luis Forteza. No recuerdo habernos enfadado jamás. Tenía una gran capacidad para escuchar y aceptar las opiniones ajenas, pero sobretodo un sentido del humor que salía a relucir en las situaciones más complicadas y rebajaba cualquier tensión. Le encantaba reírse de sí mismo, de ser un larguirucho desgarbado y, sobre todo, de su enorme narizota que atribuía a la herencia de sus antepasados judios.


Además de las muchas jornadas rodando o editando, también compartimos algunas noches. Como nuestros presupuestos iban siempre tan justitos (hablo de hace muchos años) no era raro que compartiésemos de vez en cuando habitación de hotel para ahorrar. Se dice que para trabajar hay que ponerse cómodos. Pues bien, nosotros desarrollamos más de un proyecto en pijama, tumbados en la cama. O sea, en plan Epi y Blas.


Como había confianza, me abordó un dia, cuando ya estábamos en Canal 9, en la cafetería de la tele y, muy tímidamente, me preguntó: “Paco, ¿te importaría invitarme a un whisky?. Es que ando pelado…”. Ningún problema, que sean dos, con mucho hielo. Semanas después volvió a repetirse la escena. Ojo, no es que fuera un gorrón, él tambien era muy generoso invitando cuando tenía. Le dije: “No sé cómo te las arreglas para ir siempre a dos velas. Si tu eres jefe y ganas un sueldazo…”. José Luis bajó la voz, en plan confidencia y me dijo, poniendo ojitos de pillo: “Tengo cinco hijos de tres mujeres diferentes. ¿Cómo quieres que esté?”. En realidad no fueron tantos sus hijos ni sus mujeres, pero uno de sus mecanismos preferidos para hacernos reir era exagerar.


El otro era inventarse, al vuelo, historias fantásticas y contarlas tan serio, como si fuesen verdad. Como aquella mañana que nos encontramos por Cánovas a su hermano, que venía corriendo con chándal, zapatillas y cinta al pelo… Cuando se marchó me dijo: “No te creas nada. ¿Sabes lo que hace en realidad? Se va corriendo por el rio, pero cuando llega a la playa se toma una cerveza y unas gambas y se vuelve a casa en taxi”.


De no haberse dedicado a producir documentales, Jose Luis Forteza habría sido un finísimo guionista de comedia. Tenía la cualidad más necesaria para serlo: asumir a los seres humanos tal cual son, con sus grandezas y sus miserias. Y saberse parte de ellos. Le vamos a echar mucho de menos.

NATHALIE MARTÍNEZ Productora

Creo que corría el año 1999, estaba en mi segundo o tercer año de carrera de Comunicación Audiovisual en la Universitat de València y surgió la posibilidad de hacer prácticas en una empresa de nombre grandilocuente: Gabinete de Comunicación Global.

El primer día me presenté a la entrevista hecha un manojo de nervios: era una pipiola sin ninguna experiencia e iba a hablar con un productor de verdad, José Luís Forteza.

Recuerdo como ayer la primera vez que me senté frente a él en aquél despacho de la calle Martínez Cubells. Me interrogaba para la entrevista con ese tono serio y a la vez con mirada traviesa. Recuerdo que me provocó tal curiosidad, que tres minutos después de sentarme dejé de preocuparme por contestar a las preguntas sobre mi currículo y, en lugar de eso, me andaba preguntando qué pasaba por su cabeza porque me parecía que se estaba divirtiendo, lo cual me hacía sentir aún más nerviosa.

  • ¿Y porqué Nathalie y no Natalia? –preguntó con gravedad, como si se tratase de una pregunta determinante.

  • Bueno, nací en Francia y ése es mi nombre, -contesté tímidamente- aunque me suelen llamar Nath.

  • Pero si te llamo “Nat” ya no es francés… ¿no? Ahí da igual si te llamo en francés o en español porque no hay diferencia… – dijo mirándome con picardía y esperando mi respuesta.

  • Bueno… – titubeé porque no espera esa pregunta en mi entrevista de trabajo, no sabía por donde salir-. Bueno, en realidad no, -le dije con disimulada seguridad- porque en realidad, al decir Nath, la hache no se pronuncia, pero sí se visualiza mentalmente…

Creo que tardó cinco segundo en reaccionar y echarse a reír con aquellas carcajadas, así hacia dentro, tan contagiosas. Ni que decir tiene que me puse coloradísima.

  • Si no te importa, yo pronunciaré la hache, ¿de acuerdo?

  • Ah, vale… – le contesté avergonzada sin atreverme a preguntar cómo la iba a pronunciar.

Acabó la entrevista, guardó mi currículo y nos despedimos, me dijo que me diría algo rápido. Salí del despacho sola y, aún no había dado dos pasos, oí que me llamaba desde su despacho:

  • ¡“Nathconhache”! Un momento… – volví sobre mis pasos- ¿mañana puedes venir a las diez?

Creo que me quedé allí casi un año, si no me fallan las cuentas, y un par o tres de programas de televisión: aprendí a producir, a montar, a hacer entrevistas, a vivir el audiovisual con intensidad y con pasión. Hubo de todo en aquella época, cosas buenas y cosas menos buenas. Pero aquél trabajo que provocaba que me asombrara cada día, disfrutando además de la maestría de Forteza siempre cerca, pasando regularmente a ver mis premontajes y a reírse con ganas cuando el resultado era divertido, hicieron que me enamorara de esta profesión y me empeñara en seguir en ella. No me atrevía decírselo así personalmente, pero tengo mucho que agradecerle.

Por cierto, ni entonces, ni después… Forteza nunca me llamó Nathalie. Tampoco Nath.
Firmado: Nathconhache

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RAFA CONTRERAS Actor

¡Qué pena! He buscado y rebuscado, pero no encuentro aquella foto cuyo autor es José Luís Forteza… Salíamos Gerardo Esteve y yo algo disfrazados haciendo un número teatral en la Plaza de la Virgen. Se publicó en la revista Dos y Dos, precursora de lo que luego sería Valencia Semanal. Corría el año 1976. Un grupo de jóvenes antifranquistas con inquietudes culturales nos reuníamos entonces convocados por Josep Vicent Marqués. Por allí solíamos acudir Paca Conesa, Rafa García Perelló, Gerardo Esteve, Julio A. Máñez, el propio Forteza (siempre cámara en ristre), junto a más gente que no consigo recordar.

Nuestro objetivo era ocupar la calle como espacio donde realizar por sorpresa acciones teatrales (los famosos “happenings”), algo considerado subversivo. La policía no tardaba en aparecer y enseguida nos disolvía. Recuerdo que la prensa local nos denominó “anarcopasotas”. Desde entonces ya nunca le perdí la pista a José Luís. Aunque no tuvimos una relación muy estrecha siempre coincidíamos a través de amigos comunes o por asuntos profesionales, incluso hemos sido vecinos en Benimàmet durante muchos años.

JORDI HIDALGO Ex jefe de Programas de Canal 9

Detrás de esa figura de alto desgarbado (con la que me identifico), José Luis era un hombre bueno. A veces, hasta podría perecer incluso inocente, pero no lo era en absoluto. Ya se moviera entre tiburones o entre amigos, su bondad siempre sobresalía por encima de los demás.

Aún así, recuerdo de él alguna mentirijilla que compartimos en su día. Él me proponía “magnificar” un resultado anual. Yo, a sus ordenes, me resistía: “¿y el año que viene que haremos?”. Finalmente, tras un café, un cigarro, un dibujo, esa risita suya, alguna gracia y más bondad, dulcificaba la situación hasta hacer desaparecer el problema. Un mago.

Pero por encima de todo, José Luis era uno de nosotros. Nunca de ellos.

PACO PICÓ Ex jefe de Ficción de Canal 9

De José Luis recorde moltes coses, moltes anècdotes, però sobre tot recorde sensacions. La sensació de complicitat en la ironia, de sintonia en les opinions i de tranquilitat en saber que, amb ell present, sempre hi hauria una possibilitat d’enteniment, sempre acabaríem més relaxats i esperançats que com havíem començat. El recorde encoratjant-nos i aconsellat-nos al meu amic Pitti i a mi quan començàrem el l’Aula de Cinema de la Universitat; el recorde parlant de política, i de la política del partit, amb tant d’escepticisme respecte les cojuntures com convicció respecte els principis; el recorde, molt més tard, dibuixant ratlletes en un paper quan les discussions sobre una producció estaven més enconades perquè això volia dir que intervindria en el moment precís, amb aquella veu greu i gastada, per a fer una proposta de síntesi que obriria noves perspectives. Era intel.ligent, era dialogant, era càustic, era honest i, sobre tot era el millor que es pot ser en la vida era una bona persona. Salut i República, amic.

CARLOS AIMEUR Periodista y escritor

El próximo brindis va por ti.

Los que le conocieron recordarán cómo miraba cuándo iba a decir una de las suyas. La primera vez que me lo hizo fue en una de esas comidas largas de entre semana que tanto le gustaban, comidas que comenzaban a las dos y media y acababan a las seis o más tarde para volver luego al trabajo. Me miró a los ojos y me dijo: “Soy judío”. Esperaba algo, una frase torpe, un gesto de sorpresa, pero yo sonreí al ver su expectativa. “Y yo un cristiano medio moro”. Rió. Brindamos por la hermandad de los pueblos. Fue con un buen whisky. Teníamos algunas cosas en común. El gusto por el agua de fuego era uno.

Hablábamos de cine cuando comíamos. Y lo hicimos más veces. En ocasiones quedábamos sólo por placer. Hablábamos. Mucho. De muchas cosas. Una vez porque Rita Barberá le quería de vuelta al frente de la Mostra y él le dijo que no, muy educadamente, con su elegancia desmañada. Otra comimos a cuenta de un documental sobre Sven Hassel que nunca hicimos. Otra por el guión de una película que tampoco hicimos. Me encantaba quedar con él para hablar de cosas que nunca haríamos. Otras, éramos más concretos. Cuando estaba en la Filmoteca, hablábamos de los vicios del sistema de subvenciones. En una de ellas me dijo: “Canal 9 va a arruinarnos a todos”. Lo aceptaba, con el escepticismo resignado de quienes han visto arder naves cerca de Orion.

En otra recuerdo la emoción con la que me relató el entierro de Salvador Puig Antich. Él estaba estudiando en Barcelona cuando ejecutaron al joven anarquista. Como otros compañeros de la universidad decidieron ir al entierro. Su relato de aquel día lluvioso, de las carreras delante de los grises, me cautivaron. Cómo contaba las cosas, qué bien lo hacía. Brindamos después, como hacíamos siempre, por la hermandad de los pueblos. Caerle bien era como gustarle a una chica guapa. Te subía la moral. Ha sido una suerte conocerte, hermano judío. Mi próximo whisky va por ti.

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XIMO PÉREZ Productor, presidente de Productors Audiovisuals Valencians

A finales de los 90 Jose Luis se cuestiona la importancia del asociacionismo en Valencia. Comienza a tener presencia a las Juntas Directivas de la asociación de productores. En las reuniones de la asociación, tenía la habilidad de no enfadarse con nadie, no enfrentarse nunca a ninguna situación comprometida pero al final siempre se aprobaba lo que el defendía. Con su finísimo sentido del humor, su pícara contestación o su socarrona argumentación, llegaba a convencer a todo el mundo. Llegamos a convencerle para que fuera Presidente de la Asociación, fue una época complicada con numerosos cambios. Siempre el interlocutor, normalmente de la administración, se rendía a sus argumentos y terminaban por ser reuniones distendidas con su fina ironía. Siempre he considerado y así se lo dije que fue mi padre con respecto al asociacionismo. Supo provocar en mi y transmitirme la tranquilidad con la que acometía cualquier problema.

Con respecto a la labor de productor, tuve la suerte de coproducir númerosos programas con él, destacando por encima de todos Casting 9 y Mira Mira. Me dejaba hacer casi todo, aunque ante cualquier problema siempre tenía una respuesta brillante y sobre todo una solución que nunca era cuestionada. Siempre te hacía sentirte líder, aunque sabías que José Luis estaría permanentemente detrás para cualquier cosa.

Persona a veces irritablemente tranquila, calculador, estratega, sarcástico, mordaz, muy amigo de sus amigos, tenaz y sobre todo una de las personas más generosas que he conocido en esta apasionante profesión.

TERESA DÍEZ RECIO Ex jefe de Programas de Entretenimiento de Canal 9

La piscina de Forteza

Clóchinas. Azulejos. Restaurante El Estela. Tavernes blanques. Preparábamos la serie ‘Altra oportunitat’ para Canal 9. Año 2007. Forteza, Laullón, fiel escudero, y yo, comíamos con asiduidad allí, mientras construíamos molinos de viento. De cada conversación podía salir uno. Una historia, un ‘docu’, una peli, una tvmovie, un programa. Lo que fuera. Era la forma que tenían Forteza y Laullón de destensar situaciones. A carcajadas. Teníamos un sindiós montado de versiones de guiones, montajes, remontajes, y un plan de producción que iba apretadísimo. La cabeza llena de problemas se nos vaciaba durante esas comidas. Hasta que llegaba el postre: “Esta tarde ya no vuelvo, me voy a casa, que la tengo en obras”, me decía serio. “¿Estás de reformas?”, le preguntaba. “No. Me estoy haciendo una piscina”, respondía con sonrisa de pillo. Volvían las carcajadas. Durante esos cinco o seis meses fue su salida recurrente cuando se sentía agotado, se iba a casa a ver a los obreros, porque se estaba haciendo una piscina.

La piscina era inflable y se metía en ella con el gintonic en la mano. Carlos Pastor es quién me ha cerrado esta anécdota tan ‘Forteza’.

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JULIO FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ.  Periodista

Año 1972, febrero, Barcelona. Yo era un recién llegado de provincias que quería estudiar cine. Apenas llevaba una semana en la ciudad, y en la escuela donde José Luis era profesor, cuando la policía me detuvo en una manifestación contra ya no recuerdo qué cosa.

En Via Layetana, mas que los golpes, sufría la angustia de pensar que nadie sabia que me encontraba allí. Nadie? José Luis lo supo, aun no se como. Y envío un abogado (el bueno de Mateu) a interesarse por mi. Apenas nos habíamos visto antes un par de veces en clase.

PACO GARCÍA DONET.  Productor

Un hombre bueno con gabardina.

La primera vez que vi a José Luis en acción fue a través de una pantalla cinematográfica. Salía como figurante en un estupendo cortometraje en blanco y negro dirigido por el entonces joven realizador Vicente Domingo. El corto se titulaba “Historias de hombres con gabardinas” y contaba con la actuación de Javier Gurruchaga y del mismísimo Luis García Berlanga. Lo programamos en un pequeño festival de cine valenciano que organizamos en mi pueblo, Cullera, y recuerdo que me fijé en el nombre de José Luis Forteza cuando salió en los créditos, seguramente porque me chocó que el flamante director de la Mostra de Valencia hubiera colaborado en el primer cortometraje de un chico joven.

Por aquella época, mediados los ochenta, yo también era un chico joven. A decir verdad, en el mundillo audiovisual yo no era nadie. Y, al igual que Vicente Domingo, también hacía cortos. Por eso me puse un poco nervioso cuando inscribí el primero que había hecho, con un grupo de amigos, en una cosa que se llamaba Mercafilm y recibí la oferta de entrevistarme con quien dirigía aquel novedoso mercado cinematográfico, que no era otro que José Luis Forteza. Fui con un compañero de fatigas a verle a la finca del punt de ganxo, sede de la Fundación Municipal de Cine de Valencia, y allí nos dijeron que lo podríamos encontrar en el Bar Almudín. Efectivamente, allí estaba, sentado en la terraza, charlando con un compañero, bebiendo whisky con hielo y riéndose con tantas ganas que se le oía desde la Plaça de l’Almoina.

Llevaba gabardina. Lo recuerdo en blanco y negro, con el Almudín casi en ruinas de fondo. Me acogió en seguida como un amigo. Yo no era nadie, no me había visto nunca, él bebía whisky con hielo a las seis de la tarde en una terraza de la capital y yo venía en un tren cochambroso desde de mi pueblo. Pero sus ojos brillaron de manera sincera desde el primer momento en que se clavaron en mí, como brillaron siempre que me miraron durante los siguientes veinticinco años, cada vez que volvíamos a vernos. Como brillan los ojos de un amigo. Llevaba gabardina, pero no era como los hombres de la historia de Vicente Domingo. Era un hombre bueno.

Me ayudó entonces, cuando yo no era nadie, cuando más lo necesitaba. Y siempre supe que podía contar con su ayuda a lo largo de los años, en todo lo que pudiera hacer por mí. Por eso le debo muchas cosas, aunque seguramente la más importante sea que me hizo saber, cuando yo veía la vida más que nunca como una jungla infestada de alimañas, que existen hombres buenos que te dan su amistad aunque no te conozcan de nada y aunque no puedan esperar nada de ti a cambio. Incluso aunque vistan gabardinas que les sientan fatal y que, por eso mismo, te caen simpáticos desde el primer golpe de vista.

LLUÍS GALLENT Dep. de Emisiones de Canal 9

En la mort d’un amic tens dos opcions a l’hora d’escriure: o li dediques el tòpic panegíric, que en el cas de José Luis seria cert, o senzillament, destaques allò més significatiu del seu caràcter. I no hi ha dubte en això, el sentit de l’humor àcid i intel·ligent i cert “gamberrisme” n’eren marca Forteza. Per a mi era una barreja física i psíquica de Groucho Marx i Tip, i com ells, era capaç de parlar sense parar i al remat alguna cosa graciosa o brillant t’amollava. Acabe amb una anècdota del seu tarannà transgressor: en els inicis de Canal 9, aquell projecte il·lusionant que ha esdevingut un sainet grotesc, era vox populi que a la segona planta -programes documentació i emissions aleshores-, regnava l’anomenat poder rosa o gay power i va tindre l’ocurrència un cap de setmana de canviar els rètols dels quarts de bany. El dilluns, la confusió, sexual o no, va ser motiu de conya general.

Crec, per últim, que després de tota una vida, haguera fet seu el títol del llibre de memòries de Pablo Neruda: “Confieso que he vivido”.

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EDUARD TORRES Periodista y documentalista

Tinc que fer un flashback a l’any 1986 per recordar aquell moment en què vaig conéixer a José Luis Forteza. Estava pegant trompades entre la Universitat i els inicis al món professional del periodisme. Volia ser guionista, escriptor, fotògraf, periodista i alpinista, tot d’una. Tontejava en editar, produïr, publicar i escriurer un fanzine de cinema (del que sols es va fer la portada) i vaig anar, per fer una crónica pel nº 0, a la visita i xerrada que feia Marcel Oms -creador de Cahiers de la Cinémathèque i moltíssimes coses més- a València. Era a la Facultat d’Història (crec recordar, dins l’Àula de Cinema, però José Antonio Hurtado –Piti- i Paco Picó poden puntualitzar) i Forteza havia de presentar al critic francés com a director de la Mostra de Cinema del Mediterrani que era en aquells anys. No va vindrer i, al seu lloc, va comparéixer Antonio Santo, en aquell moment, cap de premsa del Festival. Li vaig dir que volia entrevistar José Luis per a la publicació i em va tractar com si jo fora d’El Pais dient-me que cap problema, però que –a canvi- li passara fotografíes de l’acte que ell necessitava per a la publicació que feia el festival, aquell magnífic Mostra Notícies.

Vaig anar a Na Jordana, al Barri del Carme de València, on, en aquells anys, estava la seu, i allí em va presentar Forteza. Vint minuts per una entrevista? –em va dir- Uff, tinc mil coses que fer però si vols acompanya’m i vas preguntant-me. Aquells vint minuts es van transformar en tot un dia rere d’ell on tenia la sensació que anava entrevistant-me a mi. A la vesprada, de taxi en taxi -perquè no conduïa- i de lloc a lloc, sense que parara de fumar, va acabar donant-me dinés, convidant-me a dinar i fent-me que replegara les factures de tot. Sóc molt desastrós per aquestes coses, em comfessava. A la semana següent, Santo em va cridar de nou perquè necessitaven un fotògraf i el seu, José Luis Muñoz, estava ocupat en un altre lloc. Quan vaig? Ja havies d’estar aci… A l’arribar a la plaça Salvador Giner, m’esperava Forteza amb l’actor Lino Ventura al que, eixe any, la mostra li dedicava un homenatge. La següent feina ja va ser al juny, al mateix Ajuntament, on tenia que fotografiar l’alcalde Pérez Casado amb Forteza i l’italià Nino Manfredi, un moment històric per a mi perquè va ser on vaig cobrar la meua primera fotografía, una on apareixia José Luis. Ja no vam parar. Va ser un estiu memorable junt amb Xemi Baviera, Honorio Rancaño i molts altres col·laborant al festival. No hi havia hores.

A la tardor d’eixe any 86, Forteza em diu que necessita algú que l’ajude al treball de la seua productora audiovisual, Video Uno, de la que era soci i on feia de guionista i realitzador, perquè la feina de director de la Mostra li ocupava molt de temps. I, allí, enviat per Forteza i Santo, a Alboraia, al costat dels Estudis Tabalet, vaig estar alguns anys aprenent l’ofici, treballant i coincidint amb grans professionals com Federico Segundo, Paco López Barrio, Pep Romero, Manolo Revert, Jaume Bayarri, Lluis Moreno, Juan Ortín, Xavi Ramón i l’Enric Riera. Vam fer junts alguns reportatges institucionals i industrials per a Conselleria de Cultura, l’Impiva, la Diputació, el PSOE, la UGT, i algún altre. Entremig d’aquells moments de planificar guions i gravacions en tovallons de paper, José luis anava contant mil historietes, polítiques i periodístiques, de jueus i de cristians.

Després, amb els anys, i de passar per altres productores i televisions, vam tornar a trobar-nos a RTVV i a la productora Malvarrosa Media. Ara que ho pensé, no sé si el meu camí professional haguera sigut un altre si no arribe a conéixer-lo. Però, això, ja és una altra història.

ALICIA VIZCARRA Guionista y realizadora

A Forteza lo recuerdo con admiración y respeto. Para mí siempre fue un referente; alguien hacia quien mirar… José Luis era, ante todo, un tipo culto, extremadamente inteligente, con un fino sentido del humor, que lo había hecho todo en esta profesión, y a mí me parecía, no sé. Uno de Los Grandes…

También era todo un galanteador, y siempre que había mujeres cerca no desperdiciaba ocasión de acariciarnos con su sonrisa, acompañada de alguna frase bonita: José Luis tenía para todas…

Mi anécdota ocurrió en los despachos de la FEVA, a finales de los noventa. En las reuniones, integradas por los distintos representantes de las asociaciones del audiovisual valenciano, intentábamos vertebrar las bases de un objetivo común que pudiéramos defender, principalmente frente a la TV y a la Administración. En aquella especie de sindicato vertical que era la FEVA no resultaba nada fácil ponernos de acuerdo, y en ocasiones las reuniones eran largas y complicadas. Los votos contaban, y mucho. Había, pues, que convencer al “contrario”.

En aquella tarde había un tema muy complicado sobre la mesa. Llegaron juntos Ximo Pérez y José Luis Forteza, ambos de traje y corbata, ambos impecables; idénticos, sin una coma fuera de su sitio, dispuestos a dar batalla. Yo estaba preparando los papeles de la reunión. Cuando los vi llegar se me escapó un “¡Hostia, El Ataque de los Clones!” Y empecé a cantarles la cansoneta de Star Wars. Forteza entonces me pegó un achuchón rápido y sonriendo me lanzó un “calla, que me vas a quitar votos”…

Luego mantuve con él esa broma en varias reuniones más hasta que un día se plantó; se me acercó y me dijo al oído “en realidad yo soy más del Jedi”, me guiñó el ojo y se fue.

RAFA PIQUERAS Realizador

Mi conversación más larga con José Luis Forteza

Le conocí poco. Sé que me propuso para proyectos de Malvarrosa en alguna ocasión, a veces incluso frente a otros nombres mucho más rimbombantes. Estamos hablando de los últimos años de su productora, del inicio de la decadencia. Y realmente le conocí poco. Pero fue suficiente.

Entré a trabajar como realizador de un docu-reality y preparamos un primer programa. Y cuando tuvimos listo algo para enseñar, nos fuimos a Canal 9 a ver qué tal. Nada extraordinario, el procedimiento habitual.

Fuimos en taxi. Forteza, el co-productor ejecutivo del programa, la directora y yo. En la tele nos esperaban Teresa Díez Recio, Jefa de programas, y Jordi Hidalgo, director de antena en aquel momento, creo. El trayecto fue extraño, cada uno con sus pensamientos. La directora y el co-productor hablaban de sus cosas a veces, y Forteza permaneció fiel a su estilo, en silencio. Debo reconocer en este punto que yo le tuve siempre un respeto reverencial a Forteza, por lo que si nuestras miradas se cruzaban, solía rehuir inmediatamente y buscar algo mejor que observar. Él hacía lo mismo, no sé si por timidez, o porque yo no le interesaba demasiado. La verdad es que con él tampoco hacía falta mucho más.

En aquella reunión nadie habló demasiado, salvo Teresa, que con su acostumbrada naturalidad dirigió la conversación y la llevó por donde quiso (a ella el proyecto le entusiasmaba), y el co-productor del programa, que vendió sus virtudes y aciertos lo mejor que pudo. Visionamos el capítulo y todos pusimos cara de póker, algo habitual también. Algunas indicaciones, rehacer, potenciar esto o aquello… nada fuera de lo normal. Jordi Hidalgo disimulaba, pero yo sentí que no le gustó demasiado lo que vio. Era una primera reunión sobre un primer montaje y podía pasar.

Salimos de la tele y subimos a otro taxi de vuelta a Malvarrosa, en Tabernes Blanques. El trayecto se aprovechó para ver cómo reconducir lo que no funcionaba. Luego se hizo el silencio un rato. Hasta que mi mirada se cruzó un momento con la de José Luis. Esta vez no la aparté, tenía ganas de decirle lo que pensaba. Él también me la sostuvo.

  • No le ha gustado – susurré apenas.

Forteza sonrió cuanto apenas.

  • No.

Y volvió a mirar por la ventanilla.

Fue quizás la conversación más larga que mantuve nunca con Forteza. Pero como siempre, fue suficiente.

CARLOS LAULLÓN Guionista

Malvarrosa Media. Siete de abril de dos mil diez. Seis y media de la tarde. Despacho de José Luis Forteza.

-Yo: ¿Se puede, jefe?
-JL: Pasa, pasa y cuéntame, cuéntame… ¿Qué has hecho ahora? Si lo que quieres es dinero, ya sabes que no soy un banco… Jojojojo… (con cara de pillo).
-Yo: José Luis, no vengo a pedirte dinero. ¡Vengo a dártelo!” (Y mientras le digo esto, le escaqueo la abultada cartera que deja siempre sobre la mesa. Abultada de tarjetas de visita y cosas, porque pasta no lleva apenas…).
-JL: ¡Eh, que te he ‘pillao’! (Señalando la cartera).
-Yo: Te la estaba cogiendo para meterte dentro unos billetes… Pero si no quieres…
-JL: Va, venga, deja de jugar, Laullón, que te veo muy disperso…
-Yo: Tenemos que hablar del programa…
-JL: ¿Del programa? Desembucha… ¿Qué tripa se te ha roto ahora?
-Yo: Ninguna, pero se me va a romper en breve (le tuerzo el morro)
-JL: Jojojojojo… Ya será menos…
-Yo: Puede, pero, claro, ya sabes cómo está el patio…
-JL: Bueno, pues arréglalo, que para eso estás. Y si no puedes arreglarlo… Échale la culpa a Palau y solucionado (Cara de cachondo cómplice).
-Yo: Pobre Palau… Mejor le echo la culpa a Loles que es más nueva.
-JL: No me parece mala idea. Así, que vaya aprendiendo. Le vendrá bien. Pero mejor, échale la culpa a los dos. A Palau y a Loles.
-Yo: ¿Y si me toman manía? Ya sabes lo retorcidos y rencorosos que son…
-JL: En eso tienes razón.
-Yo:Bbueno, el caso es que… (Intento ponerme serio)
-JL: Espera, espera… Si te vas a enrollar mucho…
-Yo: Hombre, no sé… Quiero saber tu opinión…
-JL: Pues, entonces, vamos a la horchatería. Estoy harto ya del despacho por hoy…

(En la horchatería de la esquina)

-Camarero: ¿Qué les pongo?
-Yo: Una cerveza, de tercio, si puede ser. Y si regaláis cacahuetes, pues también.
-JL: A mí me vas a poner un helado de esos que tenéis ahí…
-Camarero: ¿Cuál?
-JL: Pues, el más grande, claro
-Camarero: ¡Marchando el helado más grande para el señor Forteza! (Se va)
-Yo: Lo que te decía, José Luis… Está la cosa jodida porque… Ya sabes lo que pactamos con esta gente, ¡y ahora todo les parece mal!. Que si tres cámaras no son suficientes, que si esto, que si lo otro…
-JL: Mmm… Ya, ya…
-Camarero: Una cervecita por aquí… Te pongo papas, que se me han terminado los cacaos. Y un heladito para Forteza. No le he puesto la banderita con el cartel, porque digo: ‘Me lo va a tirar a la cara…’
– JL: ¿Cómo? ¿Sin banderita? Ya no me gusta.
-Camarero: Si quiere se la pongo. A mí no me cuesta nada…
-JL: ¡Hombre, pues claro! Si en la foto sale con banderita, yo lo quiero con mi banderita.
-Camarero: (divertido) ¡Marchando una banderita para el señor Forteza! (Va a buscarla y vuelve con ella). Aquí está. ¡Hop! (La clava).
-Yo: ¿Qué pone en la banderita, José Luis?
-JL: “Date una fiesta”
-Yo: Tú sí que sabes, José Luis, tú sí que sabes… Déjame que te haga una foto. ¡Click!

helado

Nota de autor: Carles Palau y Loles Sanchís fueron estrechos colaboradores de José Luis en sus últimos años. Me consta que Forteza los adoraba y que son unos excelentes profesionales. Espero que se entienda la broma que siempre nos llevábamos con todo y con todos.

ISAAC FORTEZA Actor

Las gafas de forteza

Todos recordaréis a mi padre con sus gafas de sol calzadas. Para mi, desde niño, ha sido una de sus señas de identidad, su manera de coger distancia para observar el mundo, para reflexionar e intuyo que para crear y tomar decisiones importantes. Siempre había algo detrás de sus gafas de sol.

Yo siempre he querido tener sus gafas, ¡se las he pedido tantas veces!. Pero a él le encantaba jugar a “hacerse el judío” y nunca me las dio. Se las ponía, se sonreía y me decía: “Tienes envidia”, y tenía toda la razón.

Las llevaba siempre a mano. No daba un paso en la calle sin sus gafas de sol, ya fuese a una reunión importante o a comprar el pan.

Y allí estaban, hasta el último momento siempre a mano, en el cajón de la mesita del hospital. A veces las pedía porque decía que nos veía mejor, pero todos sabíamos que había un momento de intimidad detrás de las gafas, había una intención de soledad. Esa soledad compartida que reclamaba constantemente.

Hace unas semanas, mi padre amaneció con ganas de comerse el mundo, de escapar, de fumar, de hacer el amor y la revolución. Conseguimos plantarlo en la silla de ruedas y salir a dar un paseo. Como era de esperar, pidió sus gafas de sol (y una gorra), era su disfraz de la película “El Golpe” (1973).

La verdad es que llamaba mucho la atención, y como tenía conquistadas a todas las enfermeras de la planta, éstas se le iban acercando a hacerle carantoñas. Ésto, en la intimidad, le hacia gracia pero allí, delante de todo el mundo, no le debía parecer muy apropiado. Pero él era muy educado y muy caballero como para ser grosero, así que aguantó un rato hasta que paró a una de ellas, antes de que se le acercara, y sin dejarla mediar palabra le aclaró: “No. No soy Robert Redford”. Y desvió su mirada con una infinita dignidad.

Yo ahora tengo las anheladas gafas de mi padre. Pero cuando me las veo puestas me doy cuenta que no eran las gafas lo que admiraba, sino un estilo, una belleza, una determinación y una gran personalidad. Lo que realmente admiraba era a mi padre, a Forteza. Para mi, siempre Tito.

JERÓNIMO FORTEZA Bailarín.

Estoy leyendo mucho acerca de la ironía, y las habilidades sociales de mi padre.

Podría contar anécdotas acerca de su vida como padre, que ya os podéis imaginar no era un padre nada convencional ni ortodoxo. Lo cual, aunque en algún momento me haya podido confundir, lo agradezco. Un ejemplo de esto, es que nunca le llamé Papa, le llamé ¡Tito!, para mí esa palabra tiene exactamente el mismo significado. Eso le llenaba de un irónico orgullo que creo también le confundía. Recuerdo la cara que ponía cuando explicaba a alguien que yo era bailarín, repitiéndolo varias veces como para poder entenderlo él mismo.

Recuerdo que a veces me echaba la bronca, cuando en realidad se la echaba a él mismo, porque yo siempre escogía los trabajos que más me interesaban, aunque me fuera a morir de hambre, en vez de los trabajos mucho mejor remunerados.

Pero este último mes y medio ha sido realmente un ejemplo de que eso era algo completamente innato en él. Y que no era solo un personaje, manteniendo esa ironía hasta el último momento.

A pesar de lo dramático que pudo llegar a ser todo, y hasta en los momentos más duros, de repente salía con algo que nos hacía reír, sugiriendo que todo lo que estaba pasando era una “película”.

Es muy curioso como en cada turno del hospital siempre había una enfermera que le daba un trato especial, y casualmente era siempre la más guapa, ¡y no exagero!. Luego, en privado, nos preguntaban completamente embaucadas si mi padre había sido actor o director de cine (porque los modales que tenía no eran los que acostumbraban ver). ¡Imaginaos nuestras caras!.

Incluso en los últimos días, cuando se supone que ya no podía llegar entender mucho, tenía su enfermera favorita. La que le llevaba dos meriendas porque era lo que más le gustaba del mundo, merendar.

Acerca de la ironía, las barbaridades que ha podido llegar a decir para cortar situaciones dramáticas son increíbles:

“- Explícale que no estoy muerto, es que es un poco tonto” ó “-Hola; soy el cadáver en funciones”.

Probablemente aquí escritas suenen muy impactantes, pero tal y como él las decía eran muy divertidas. Y realmente consiguió, a su manera, que nada fuese triste ni “un dramón”. A veces, cuando te veía triste te decía muy autoritario: “-No quiero numeritos” y seguidamente se reía.

El domingo pasado fue el último día que pude estar con él y, aunque se suponía que no podía entender mucho, él sabía perfectamente que era el día que iba yo a verle desde Barcelona (tenía controladísimos cada uno de mis movimientos). Pasó el día diciendo: “-¡No, yo más!”, con cara de quinceañera y de fondo su famosa sonrisa irónica.

Todo para decirme lo que él quería sin que pareciese una despedida, y sacarme una sonrisa.

Así que: “- ¡Y YO MÁS!” .

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Nota de GuionistasVlc: Os invitamos, a todos los que le conocisteis o trabajasteis con él a compartir vuestros recuerdos o anécdotas en los comentarios. También en el grupo  de Facebook  “Amigos de Jose Luis Forteza”.

Agradecemos a Mostraviva el permiso para utilizar algunas fotografía de su archivo. Y a Giovanna Ribes por la gestión.  También a Nathalie Martínez y Gloria Guillot por el grafismo.

MIS PLANOS FAVORITOS

Por Rafa Ferrero

Una de las grandes diferencias que existen entre escribir novelas y escribir guiones es que los guionistas estamos obligados a pensar en imágenes. Siempre podemos usar los diálogos o incluso la voz en off para explicar ciertas cosas, claro, pero todo aquel que quiera exprimir al máximo las posibilidades que le brinda el séptimo arte se rebanará los sesos tratando de encontrar esa imagen que consiga explicar, resumir o simbolizar lo que sea que quiere transmitir.

Esto, a veces, es complicadísimo. Pero, a cambio, nos brinda la oportunidad de golpear al espectador con un arma con la que el escritor de novelas no cuenta, el silencio.
Personalmente, cada vez que me encuentro con uno de esos planos que no necesitan de nada más que la imagen y el contexto creado por la propia historia para explicar un concepto complejo, me enamoro un poco más de este oficio.

Hace poco, me encontré con uno de esos planos. Será el primero del que os hablaré. Y pensando en él me dio por empezar una lista de todos los planos que, de algún modo, consiguieron provocarme este efecto. Comparto aquí una pequeña muestra con algunos de mis planos favoritos y os animo a que compartáis los vuestros en los comentarios.

Hijos del Tercer Reich 

Hijos del Tercer Reich

Un joven inteligente y con personalidad propia se ve obligado a ir a combatir en una guerra en la que no cree, sencillamente, porque no cree en ninguna guerra. Los primeros meses trata de seguir siendo fiel a sus principios, pero la crueldad que le rodea le irá afectando hasta el punto de acabar transformándolo por completo.

En el tercer y último capítulo de la miniserie, cuando la evolución del personaje ya es completa, llega esta maravillosa escena. El joven se queda dormido en medio del bosque y, al despertar, se encuentra cara a cara con un lobo que lo olisquea primero y le gruñe después, mostrándole los dientes amenazadoramente a pocos palmos de la cara. Él no se mueve. Incluso le mantiene la mirada.

Su reacción es la de alguien que ha perdido el respeto a la muerte. Ha asumido la propia y la suministra a otros sin pestañear. Se ha convertido en algo distinto a un ser humano porque, si algo nos define, es el miedo a la muerte.

Este plano simboliza la evolución de este personaje de un modo tan limpio que estremece.

The Wire

The Wire

Este es el primer plano del primer capítulo. Así empieza la serie. Sangre reciente sobre el asfalto de una calle de Baltimore iluminada por las luces de un coche de policía. Sencillamente genial. Casi podría decirse que toda la serie gira en torno a esta imagen. La sangre mana de agujeros de bala distintos, pero nunca deja de correr.

Este plano consigue contextualizar toda la serie en un solo segundo. Estoy seguro de que algo así no se habría podido conseguir si no fuese porque sus creadores tenían muy clara toda la serie en su conjunto antes de rodar un solo plano. Ojalá todo el mundo pudiese trabajar en estas condiciones.

Breaking Bad

Breaking bad

Esta serie arrancó con una gran idea de trama, pero si se mantuvo durante cinco temporadas y llegó a ser mítica fue gracias a una genial construcción de personaje. Walter White es un tipo ambicioso, rencoroso, egocéntrico, perfeccionista y un tanto obsesivo. Cuando trabaja en el laboratorio busca la perfección y cuando todo le va mal y el trabajo se convierte en lo único que le reporta satisfacciones en la vida, esa obsesión por conseguir la perfección se vuelve compulsiva.

Conseguir explicar algo así en una sola imagen no era sencillo, pero lo consiguieron con una idea brillante. ¿Consentiría Walter White que una mosca pululase libremente por su laboratorio contaminándolo todo? La respuesta, obviamente, es un NO rotundo. Y dedicaron todo un capítulo, el décimo de la tercera temporada, a regodearse en esta idea, regalándonos planos como este, que casi podrían considerarse una descripción de personaje en imágenes.

Tres colores: Azul

Azul

Si hay algo complicado de transmitir en imágenes son los sentimientos. Recurrir a la expresividad del actor, a los gestos obvios de los personajes, o a los diálogos explicativos, es el primer impulso. Pero existen otras formas extremadamente más refinadas de expresarlos y en esta película se exhibe una de ellas de un modo magistral.

La protagonista pierde a su familia en un accidente de tráfico al inicio de la película y la historia recorre todas y cada una de las fases del duelo y superación de este trauma. El azul simboliza este dolor y el modo en que la protagonista se va relacionando con este color explica cómo poco a poco va consiguiendo superar el golpe.

Y para que ese color pudiese encarnarse en algo físico, se usa un fetiche, un móvil de cristales azules que colgaba del techo de la habitación de su hija. La protagonista establecerá una relación muy especial con este objeto. Primero dirigirá hacia él su ira. Después se enfrentará a él, mirándolo directamente como el que desafía a sus demonios. Y finalmente conseguirá acostumbrarse a él, llevándolo tras de sí cuando se mude a otra casa, en un intento por aprender a convivir con su pasado porque tratar de huir de él es imposible.

El momento en que la protagonista pierde su mirada en esos cristales, sabiendo los recuerdos y el significado que ese objeto tiene para ella, supera cualquier  diálogo antes incluso de que intente escribirse. Al hablar elegimos palabras y el dolor no puede contenerse en ellas, en ninguna combinación de ellas. Por eso, el silencio consigue transmitir mejor este sentimiento. Se trata más de una cuestión de empatía, de vibración de cuerdas, que de comprensión racional.

Tots a una veu

Tots a una veu

“Tots a una veu” es una película pequeña, pero contiene muchos tesoros. Dejad que os traiga aquí uno de mis preferidos.

“Salnitre” es el cortometraje que cierra la cinta. En él, se cuenta la historia de un vecino del barrio valenciano del Cabanyal que ha decidido autoexiliarse en un barco de siete metros de eslora fondeado frente a la costa valenciana. Diez años lleva el hombre allí, a la distancia justa que le permite sentirse lejos de la ciudad que odia, pero lo suficientemente cerca como para seguir viendo cada día la ciudad que ama.

Esta imagen retrata tan bien el sentimiento de amor-odio que muchos valencianos sentimos por nuestra ciudad que casi podría considerarse un símbolo, un resumen de una época.