¿Cómo tener ideas brillantes?

Por Rafa Ferrero

Este es mi último post para GuionistasVlc, así que he decidido romper la baraja.

Seamos claros, los blogs de guión llevamos años mareando la perdiz, dando consejos de todo tipo sobre cómo escribir, pero evitando a toda costa hablar de lo verdaderamente importante. Ya era hora de que alguien tirase de la manta. Siento tener que ser yo, pero es que no se me ocurría nada para este post y claro, al ser el último, quería acabar en alto.

Después de que esto se difunda, probablemente, todo hijo de vecino (hasta el del primero izquierda) empezará a escribir guiones o, al menos, sabrán que podrían hacerlo si quisieran, y los guionistas dejaremos de ser admirados por la sociedad.

Sí, amigos, este es el post que responde a la pregunta:

¿Cómo tener ideas brillantes?

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Con este título, imagino que muchos habréis llegado hasta aquí esperando encontrar fórmulas o consejos para ser más creativos. Tal vez imagináis técnicas capaces de catapultar la mente a un estado de hiperactividad o algo por el estilo. Pues no encontraréis nada de eso, al menos no de forma legal. El mensaje que os traigo es otro muy sencillo: Las ideas no brillan.

Buscar una idea brillante es como buscar una lámpara mágica. Puedes frotar todas las lámparas que quieras, jamás verás aparecer ningún genio.

Esto puede parecer decepcionante pero, si lo piensas bien, te darás cuenta de que en realidad resulta liberador, porque cambia las reglas de un juego en el que creías que ibas perdiendo. Ya no necesitas encontrar “la idea”, cualquier idea vale.

Los guionistas estamos obligados a parecer ingeniosos, creativos, ocurrentes, profundos… y toda una serie de adjetivos calificativos molones más. “Parecer” es la palabra clave de la frase. Nadie es todo eso. Es imposible. Vivimos de parecerlo, es lo que vendemos, así que nos hemos vuelto muy hábiles en esa tarea. Pero nadie sabe mejor que nosotros mismos lo delgada que es la línea en la que estamos practicando el equilibrismo.

Vendemos proyectos, trabajamos en equipos de guión, asistimos a reuniones y en todas y cada una de esas situaciones se espera de nosotros, cuando no se nos exige, que aportemos ideas brillantes. Convencer a todo el mundo de que somos capaces de conseguirlo una y otra vez es nuestro oficio. Pero la única forma de mantenerse en él y permanecer cuerdo es asumir que no son las ideas lo que brilla.

Si no me crees, prueba a hacer algo. La próxima vez que te cruces con un guionista, pregúntale en qué está trabajando y deja que hable. No hace falta que le escuches, lo que diga es completamente indiferente. Es más, procura no escucharle porque corres el riesgo de que consiga embaucarte y entonces el experimento fracasaría. Piensa en cualquier cosa y procura poner cara de “te estoy escuchando”. Cuando llegue el momento, y notarás que es el momento porque de repente se creará un silencio incómodo en el que él o ella esperará tu aprobación. En ese momento di: “Bueno, no está mal”. Dilo como sin ganas, como si le estuvieses haciendo un favor, pero dilo mirándole a los ojos porque en ese justo instante podrás ver la VERDAD. Verás inseguridad. Verás que nadie, ni siquiera el guionista más consagrado puede sentirse completamente seguro de ninguno de sus proyectos. Acaba de venderte la idea como si fuese la mejor que ha tenido la humanidad en toda su historia, pero si tú, que no eres nadie, no le das tu aprobación, la idea se tambalea. Todo se tambalea.

Solo los guionistas nivel jedi son capaces de recibir una mala crítica sin pestañear y mantenerse firmes. Su firmeza se apoya en una sola convicción, que ninguna idea es capaz de valerse por sí misma y que incluso las ideas de éxito, las que hoy en día se ponen como ejemplo, tuvieron los pies de barro en su momento y podrían haber fracasado, como cualquier otra.

Hay tantísimos factores que determinan el éxito o el fracaso de un proyecto, que la idea primigenia se diluye como uno más entre todos ellos. Toda idea es una apuesta, todo proyecto tiene posibilidades tanto de ser un éxito como de ser un fracaso y nadie puede saber realmente qué sucederá hasta que el proyecto no echa a andar por sí mismo. Por lo que vender proyectos es como mentir. El secreto está en que no se te note. Un buen guionista no es más que alguien capaz de mirarte a los ojos y decirte sin pestañear que cree ciegamente en su proyecto, a pesar de conocer mejor que nadie sus debilidades.

Deja de esforzarte tanto por encontrar la mejor idea posible y concéntrate en aprender a vender lo más cara posible la primera idea que se te ocurra. Tarde o temprano, una de esas ideas acabará siendo considerada brillante y podrás vender las siguientes aún más caras. De este modo, tal vez algún día, consigas vivir de escribir.

Deja de perseguir ideas brillantes. Coge cualquier idea y ponte a escribir. No le dediques ni un minuto a elegirla, cualquiera vale. Lo único que tienes que hacer es presentar esa idea de forma que sea entretenida, impactante, divertida… y sobre todo, que esté bien escrita, claro. Pero eso ya llevan años explicando cómo hacerlo los blogs de guión.

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AFORISMOS, IMPERTINENCIAS Y DESPEDIDAS.

yo_barcelonetapor Paco López Barrio

Pues bien, amigos, hasta aquí hemos llegado. Este blog se cierra después de habernos dado tantas alegrías. Como no me quiero poner sentimental, mejor me pongo “estupendo”. A ver qué dia nos vemos y nos tomamos una cerveza los que sigamos siendo amigos después de estos 35

AFORISMOS

1. Algunas historias son ficción. Algunas historias son mentira. No es lo mismo.
2. Hay historias con final feliz e historias con final falaz.
3. El cineasta es un artista, pero el cine no es un arte: es un contenedor de las demás artes.
4. Toda historia de amor lleva implícito un Deus ex Machina.
5. Si el final es bueno, el segundo acto no necesita tener ni pies ni cabeza. Funciona.
6. El crítico que “descubre” una influencia en una historia es un imbécil o un inculto. Una historia, sobre todo si es una buena historia, no tiene menos de 50 influencias. Y el autor es muy consciente de la mayoría de ellas.
7. Los protagonistas sociópatas y atormentados son un chollo: con ellos todo vale.
8. Escribir sobre gente corriente no está al alcance de cualquiera. Hay que tenerlos muy bien puestos para mirar fijamente a los ojos de un donnadie.
9. Por buena que haya sido una serie, de la tercera temporada en adelante se culebroniza sin remedio.
10. Intenta mirar con tus ojos de niño. Nunca fuiste tan salvaje como entonces.
11. La mayor virtud de un artista (pero el peor defecto de un artesano) es ser inconfundible.
12. Muchos actores que parecen malos en realidad son buenos, pero con las mierdas que les escribimos es un milagro que lo demuestren.
13. Ningún actor es tan bueno que no parezca malo haciendo publicidad.
14. Si aciertas con la atmósfera ya tienes más de la mitad del trabajo hecho.
15. La calidad media de la ficción aumentaría si se dejase fumar en las reuniones.
16. La gente de la calle habla con abundante subtexto. Menos cuando quieren impresionarnos: entonces hablan como en las películas mal dialogadas.
17. Era un dialoguista de puta madre: nadie escribía silencios como los suyos.
18. Lo más jodido de manejar es decidir quien sabe cada cosa y en qué momento. Y quien sabe o no sabe lo que los otros saben o no saben. Como en la vida real, vaya.
19. A efectos de escaletar, podemos considerar de época cualquier historia ambientada antes de la generalización del teléfono móvil.
20. Esmérate escribiendo los papeles de hijo de puta. Normalmente será mejor actor que el héroe.
21. En las historias que tratan de “cualquiera de ellos puede haber sido” es suficiente con ver el principio y el final. Todo lo que hay en medio ya sabemos que serán descartes.
22. Un director sensible podría sacarle más provecho a dos líneas de poesía en la descripción de una escena que a esa especie de plano de mueble de Ikea que solemos darle.
23. Las historias de superación son mucho más previsibles y alicortas que las de envilecimiento.
24. El verdadero reto no es sorprender al espectador, sino a los demás personajes.
25. Muchos pueden escribir buenas escenas de acción. Las buenas escenas de reacción están sólo al alcance de los elegidos.
26. Nunca debimos desterrar “donaire” y “filigrana” del vocabulario crítico.
27. A veces sospecho que estais haciendo manitas bajo la mesa italiana.
28. En la vida real la verdadera tensión sexual llega tras el primer polvo, no antes.
29. Si un personaje debe decir cosas ingeniosas, puedes fusilar a Kant, Wittgenstein o San Agustín que nadie lo notará. A Paulo Coelho no, te pillarán enseguida.
30. La prueba de que una historia con una premisa tramposa y mal estructurada puede ser un éxito es el chiste del perro Mistetas. Tengo otros ejemplos, pero ya tengo bastantes enemigos.
31. “Le ponemos música y emocionará” es el nuevo “Esto lo arreglamos en postpo”.
32. Las webseries son una excelente oportunidad para demostrar que tu también sabes escribir comedia casposa.
33. Todo es plagiable, menos una emoción.
34. De todos tus aburridos personajes, el que más me aburre eres tu mismo.
35. Algunos de estos aforismos son verdad, otros son mentira. Los que me conoceis jugais con ventaja.

LA OPTOGENÉTICA APLICADA AL GUIÓN

Por Gabi Ochoa

Proscrastiné. Un enlace me llevó a un artículo, de ahí a más de 6 horas de seguimiento y de investigación. Eso es a veces lo que hacemos los guionistas. Proscrastinar. No, no, documentarnos.

El artículo no iba sobre la materia, pero era el primer hilo del que extraer la madeja. Hablaba de Neil Harbisson, el primer ciborg reconocido. Tras leerme todo lo que había de Neil en la red, caí en un término: optogenética.

No soy experto en la materia, pero entendí que esta ciencia se dedicaba a apagar o encender pensamientos, ideas, dándole luz a ciertos tipos de neuronas. Se iba armando, junto a muchos artículos y post sobre casos tan dispares como el próximo viaje a Marte o avances e ideas sobre el futuro, un próximo proyecto audiovisual.

Pero la idea, el germen, estaba ahí: cambiar los estímulos cerebrales a través de una ciencia. ¿Era eso posible? Todos recordábamos Olvídate de mi y el cerebro borrado de Clementine, pero nadie pensaba que eso podría llegar. De hecho algunos artículos hablaban de que en un futuro se podrían curar con esta técnica, la optogenética, la adicción a la heroína o el alzheimer. ¿Se podrían borrar los malos recuerdos?

Todo los guionistas tenemos fracasos. Sonados. Creemos alcanzar la gloria, y zas! te hundes en la miseria. La serie está a puntito de firmarla la cadena, compra la botella de champagne más cara, o me encanta tu historia, será un nuevo guión en mi serie. Pero nada. Todo sigue igual. Tú escribes, mandas mails, no te los contestan, y sigues escribiendo con la idea de que tu trabajo será un día reconocido. ¿Podremos borrar esos malos recuerdos?

El otro día lo hice. Le dije a mi hijo, de apenas 8 meses: no seas guionista. Me niego. Sé médico, policía, abogado, banquero, ladrón, yo-que-sé procurador de bolsa. Pero no escribas.

Me gustaría borrar los recuerdos malos, los malos recuerdos, aplicarme la optogenética en mi cerebro y resetearme como creador. Pero solo lo puedo hacer en la ficción. Por eso lo intento, constantemente. Reivindico la bajona, el dejar caer los brazos un tiempo. Para tomar impulsos, para crear. “Cuando no estoy creando, estoy destruyendo” como diría Handke. Pero sigo, a ciencia cierta no sé si alguien querrá leer mi próximo proyecto, sobre futuro, sobre la imposibilidad de amarnos y sin embargo sobre como estamos tan tan tan conectados. Pero sigo dándole a la tecla. Pienso en cómo hay que entrarle a un coordinador sin ser descortés, pesado o que te tilde de gilipollas. Solo quiero vender, venderme y hacer ver que sé escribir. Son 20 años, y parece que fue ayer. De hecho, sigue siendo ayer. Todo es ayer.

Tal vez no haya que borrar los malos recuerdos, las malas rachas, los malos instintos y las malas escrituras. Están ahí. Diciéndonos: chico/a lo hiciste mal, mejora. No hay optogenética en el mundo real, hay recuerdos. Que bonitos son cuando nos van de cara y qué putas cuando nos dan la espalda.

Creo que he visto muchas espaldas y me apetece ver caras. Llevo callado mucho tiempo. Pero callado no es inactivo, es pensativo. Madurando. Macerando. Veo miles de compañeros con una actividad frenética y me digo, ¿tengo que seguir la senda?

¡¡Optogenética, la ciencia que borra los malos recuerdos, ya está aquí, ya llegó, podrás borrar las cagadas, ese mail a deshora, esa reunión al traste en la cadena, ese capítulo horrendo que escribiste!!

Serás Dios, no, serás Aaron Sorkin, Vince Gilligan, David Chase, David Simon. Tendrás que cambiarte el nombre y llamarte David, que es el nombre de muchos creadores talentosos. Déjate, sé tú. Déjate de ir a seminarios a lo Charlie Kaufman que das pena, mucha pena. Llevas 20 años y parece que empezaste ayer. Pero nadie sabe nada, o casi nada. Pero sonríen. Todos los días. Y lo publican. Sus sonrisas. Pero son falsas. Están en sus casas comiendo panchitos y con caras tristes. Y escriben. Cuando pueden y les dejan, firman sus libros. ¿Oh, Dios, por qué esta plaga de guionistas-novelistas? ¿Qué no pueden escribir guiones y ya está? No, tienen que ESCRIBIR, porque eso es la novela, escribir con MAYÚSCULAS.

¿Y la optogenética? La olvidé, se fue al traste. ¿La optoqué? Mierda borrar los malos recuerdos, sí, hay que borrarlos. Hay que poner que estás feliz con tu próximo proyecto (¿Próximo qué?), que es la repera y que se lo han leído… mucha gente, se lo ha leído mucha gente. No. Se lo ha leído Álex de la Iglesia lo menos. Que cojones, Spielberg, puestos a fardar, Spielberg. ¿pero Spielberg hace tele? No me jodas, que es el puto Spielberg. Para. Escribe. No leas. No leas a los referentes. Desconéctate. Escribe y lee solo aquello que tiene que ver con tu proyecto. Sobre Marte, sobre la soledad, sobre el cerebro hackeado, sobre como todo eso es vida. Eso, sobre la vida, porque de eso va el recuerdo, de hacer ver, de vivir.

Mierda me fui. Pero no recuerdo nada malo. No mientras escribo. Una vez escribí en un currículum que podía escribir 16 horas seguidas. Así, 16 horas. Y lo hice. 16 horas. Y rodé 24 horas seguidas. También lo hice. Ahora queda reinventarse otra vez. La vigésimotercera vez. ¿Montamos un bar? Déjate. ¿Vuelves a dar clases de lengua y literatura? No me jodas que tengo 40. ¿Y cocinar? Se me dio bien un tiempo, pero… no sirves para nada. Para escribir. Para nada, eso no es nada. Sí que lo es, no me jodas. Escribir es conocerse, no sabes la cantidad de dinero que me ahorro en terapia.

Esto va siendo un adiós. Guionistasvlc tiene los días contados. Yo tengo los días contados en Guionistasvlc. Hemos cumplido un ciclo, y ahora que parece que viene el cambio y que nos cuesta más y más escribir, nos tomamos el blog de manera sabática. No sabemos si indefinidamente o si alguna vez retornaremos. Pero hasta junio estaremos por aquí (en contadas ocasiones) y cerramos el lugar. Se quedarán, claro está, todos los post, pero ya no escribiremos más por aquí. No olvidemos los buenos recuerdos. Los malos, siempre están ahí, jodiéndonos.

A mi, a Gabi Ochoa, me tenéis en el nuevo blog personal que llevo desde mi web. No solo hablo de guión, pero si os interesa, allí estaré. Y seguiré colaborando allá donde me llamen. Escribo 16 horas. “16 hours writing people”.

Pero como la optogenética dice, trasformaremos los recuerdos, aquellos que nos quedan, en buenos recuerdos.

NEGOCIAR

Por Gabi Ochoa

Hace más de un par de semanas que vi “Negociador” de Borja Cobeaga, y todavía sigo pensando en ella y sobre todo en el magnífico tono, tan difícil de trabajar en un tema como ETA y las negociaciones.

[OJOCUIDAO! SPOILERS A GOGÓ]

Obviamente todos pensamos al verla aquella máxima, que yo oí a Azcona, pero que seguramente será de otra persona: tragedia + tiempo = comedia.

Y ese es el acierto de la peli, como mezclar los momentos cómicos, aunque más bien patéticos de la historia, con el gran drama que fue el terrorismo de ETA y sus consecuencias. Sobre todo, como la última parte de la peli se encabrona hasta un final demoledor, no por duro sino por esa sensación de brazos caídos que se te queda.

Fui con mi amigo Marci Menéndez y al acabar con unas birras estuvimos largamente hablando sobre la peli, y sobre cómo es curioso que este tipo de peli, un riesgo para el guionista y director, solo se dé en España a partir de la tercera o cuarta peli (si llegas) cuando en otros lares vemos grandes debuts absolutamente radicales (no sé porqué me vino a la mente “Whiplash”). Seguro que no es así y alguno me lo rebatirá, pero esa es la sensación que tuve en el momento.

Pero en todo caso la peli creo que supone algo más para los guionistas. Entre sus secuencias (algunas realmente memorables) destila una buena reflexión sobre nuestro oficio y la manera de venderse y relacionarnos con los productores, y eso es lo que me gustaría extraer aquí.

Estos son las 5 valiosas reflexiones que me quedaron, y que creo que sirven muy mucho para nuestro oficio, y nunca mejor dicho, para negociar (contigo mismo o con los demás):

· La sencilla secuencia inicial (un señor esperando su comida y un trozo de filete friéndose) nos revela enseguida el conflicto, pero sobre todo un punto de vista de lo que vas a ver. En otras palabras: guionistas, nuestras historias se les pueden ocurrir a mil, nuestros puntos de vista no.

Hagámonos fuertes en contar y hacer hincapié en el qué, por supuesto, pero dejando claro el cómo.

Y no hace falta muchas y muy variadas palabras: las imágenes caen a peso. Esa secuencia se debería explicar en todas las escuelas de cine patrias.

· La película juega a secuencias paralelas que una suele ser la antípoda de la otra. Es el caso del personaje de la prostituta que sale en solo 2 escenas. En la primera, cuando Ramón Barea le empieza a explicar porqué ha tenido un gatillazo, encuentra, de una puta, la respuesta: el trabajo. Y eso le lleva a un problema con el lenguaje. No sé porqué, pero me vino a la mente esos momentos donde encuentras la clave de una secuencia, y de cómo manejar una situación dramática, pensando en otra cosa, incluso, hablando con amigos, familiares que no tienen nada que ver con el sector.

Hay que desobsesionarse de lo que haces para encontrar la clave de lo que buscas. Parece sencillo, pero el cerebro humano nos juega malas pasadas.

. Uno de los momentos más impactantes es la detención del personaje de Areces (magnífico en su papel de cabrón despiadado). Una secuencia musical, en la que la rabia, y sobre todo las consecuencias que tendrá se palpan en el ambiente.

Somos humanos, y como tal actuamos. ¿Cuántas veces hemos estallado y hemos dicho, “hasta aquí”, “me bajo”, “no puedo más”? Cuando no insultos. Hay que descargar y es lo más lógico. ¿qué siempre lo pagan los más cercanos? Pues hay que intentar saber disculparse y sobre todo canalizarlo creativamente. De eso hablé en este post sobre el enfado.

· Un primer plano donde se ve un traje y alguien intentando ponerse una corbata negra. La toma es tan gráfica que no hace falta definir más, pero enseguida nos llega ese momento de desilusión. Se ha ido todo a la mierda. Ya está. Pasa, pasa en un guión, en una negociación, en una escena que no sale. La verdad: huyo de aquellos a los que TODO les va bien. Es imposible. Es importante que a veces se te vaya al garete el proyecto. No estaba cuajado o no era el mejor proyecto, hay que verlo con perspectiva. Ahora, no tiremos la toalla a la primera de turno, porque…

· Creo que lo redondo de “Negociador” está en ese final, un optimismo derrotista que tan bien está traído y que tan bien define el cine de Cobeaga. Sí, todo se fue a la mierda, pero parece que lo intentó el personaje de Ramón Barea. Y así se lo hacen ver sus amigos cuando entran al bar y cerramos con una secuencia idéntica a la primera. Sencillez y humanidad todo en uno.

Es verdad que no todo sale bien. Nunca te compran el proyecto por lo que quieres, el coordinador te tumba 7 escenas y tienes unas notas de espanto, llevas encallado con ese guión 7 meses, pero… ni va a ser así siempre, piensa que estás mejor que cuando empezaste, y que no bajamos a la mina, como se solía decir.

Con todo, creo que es una peli redonda. La que debería arrasar en los próximos Goya. Sé que alomejó ni estará nominada, pero Borja, por como la has contado, por la valentía que te enfrentas al tema, por cómo destila pequeñas sabidurías de todo a cien para guionistas y creadores, gracias majo.

PS. Tenía muchas ganas de verla además porque percibía que el tono de la peli era muy parecido a como había acometido “Las guerras correctas”. Y creo que no me equivoqué. Es duro hablar sobre algunos temas, pero ponerse altivo y grandilocuente a veces no ayuda a nada. Que somos guionistas, no políticos.

 

PINGÜINOS EN EL DESIERTO


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Por Héctor Beltrán

Fotos de rodaje de Vicente Bendicho

Siempre se ha dicho que es mejor que un guionista no vaya a los rodajes. Es verdad, no sabemos dónde meternos para no molestar, siempre acabamos enredándonos con algún cable y viendo como nuestro texto se modifica. Sinceramente, no es nuestro hábitat, no estamos en nuestra zona de confort. Somos pingüinos en el desierto.

Bien, pues yo la semana pasada fui a un rodaje. Era el rodaje del cortometraje Artificial. Escrito por Sergio Granda y dirigido por David P. Sañudo, dos de mis compañeros de piso. Creo que como guionistas es necesario ir, al menos una vez, a un rodaje ajeno para tener conciencia del trabajo que se realiza en el set. Así que este post es una especie de crónica sobre lo que vi y aprendí.

ANTES DEL RODAJE

David me dijo si quería ir a ayudar y yo accedí con la condición de que realmente fuera a hacer algo. Mi intención era estar lo más cerca del director y de los actores para conocer de primera mano la relación entre ellos y ver la función en primera fila. Al final conseguí una butaca en el palco vip. Iba a ser ayudante de sonido y la pértiga era mi entrada.

JORNADA 1

Después de comer nos citaron a las 15:30h en la localización. Era una empresa de productos químicos, con sus laboratorios repletos de recipientes, pasillos iluminados con fluorescentes y suelo vitrificado. La verdad es que fue una localización muy bien seleccionada para el tipo de historia ya que tiene un toque de ciencia ficción.

Como un ejército preparándose para defender la ciudadela, cada uno iba tomando su posición. En poco tiempo Jorge –jefe de sonido– y yo estábamos listos, con grabadora en ristre y empuñando la pértiga. Todo estaba listo para rodar el primer plano. El steady tenía que seguir al personaje mientras caminaba por el pasillo. Parecía algo simple…

¡Acción!  ¡Cortamos!

Avanzamos cuatro metros y casi arrollo a Jorge. Un metro más y me atropella el foquista que a su vez atropellaba al cámara. Casi caemos como fichas de dominó. Nos organizamos. Al final, la toma sale bien y ya podemos pasar al siguiente plano.

En esta jornada se utilizaron unos veinte extras. Había que simular trajín en el hall de una gran corporación. Es muy fácil escribir en la columna de acción que hay una veintena de extras pero luego te das cuenta de lo que es necesario para gestionar a toda esa gente, alimentarla y que estén calentitos. No digo que haya que escribir solo cosas austeras, simplemente ten en cuenta qué escribes y para qué producción.

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JORNADA 2

En esta jornada el equipo de sonido tenía un trabajo a parte. Casi todos los planos eran mudos así que aprovechamos para registrar todo tipo de sonidos ambientes, pasos, zumbidos eléctricos, wildtracks, etc. Como tenía algo de tiempo me paseaba por el set a ver cómo se trabajaba. Solo con estar un poco atento te das cuenta cómo funciona la cadena de mando y la toma de decisiones. Todo el trabajo en equipo que se realiza para mover el engranaje. Son como una gran familia en el que cada uno tiene su rol. Son muchas horas juntos. Es un trabajo intenso pero breve.

En el caso de los guionistas ocurre lo contrario. La escritura se suele dilatar en el tiempo hasta que la productora o la cadena dan el visto bueno. Sería algo así: los rodajes son como la final de Champions League, hay estrellas, es momentáneo y muy intenso. En cambio la escritura de una serie o un largo es como la Liga. Es un proceso lento y constante. Tienes que ser regular, avanzar un poco cada día para llegar victorioso a la última jornada.

JORNADA 3

Primer día de rodaje en la localización de oficina. El equipo de arte ha hecho un trabajo estupendo. Está todo preparado para que Aitor Mazo y Gorka Otxoa –los actores protagonistas del cortometraje– empiecen a rodar.

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Aquí es donde hice uso de mi entrada en el palco vip. Observé como trabaja un actor y como analiza el guión, cada parlamento y cada acción. Como el director tiene que dirigir a los actores para conseguir lo que quiere, que al fin y al cabo, es el que tiene la visión de conjunto del proyecto. Es muy difícil no perder la concentración de lo que se está haciendo si constantemente te bombardean a preguntas. Me imagino que en la Ecam o la Escac se estudiará la asignatura de “La toma de decisiones en microsegundos”.

Con la escritura de un guión ocurre lo mismo. Podemos estar muy concentrados en una secuencia pero lo importante es si ésta encaja o no en el proyecto en general. No tenemos a los jefes de equipo preguntándonos cosas constantemente sino que somos nosotros los que nos cuestionamos a cada paso la historia en general. Eso sí, tenemos la ventaja de que podemos aplazar las respuestas a las dudas pero el director tiene que tener respuesta para todo porque las preguntas y las dudas son externas.

JORNADA 4

Era la última jornada, había una sensación general de que, si fuera necesario, hubiéramos ido a rodar al fin del mundo. La maquinaria estaba perfectamente engrasada pero lástima que fuera el último día.

Tenía muchas ganas de llegar a casa y sentarme a escribir. No porque no estuviera bien en el set, si no porque me gustaría que algo que yo escribiera, fuera rodado con la ilusión con la que el equipo trabajó. Escribir un guión es solo es el primer paso -uno muy importante- de una cadena de procesos que se materializan en un producto editado listo para exhibir. No está mal ver con perspectiva el proceso. Desde que alguien se sienta a teclear, hasta que, con el último “chak” de la claqueta, se da por finalizado el rodaje. Y así fue, con ese breve sonido nos despedimos. El mago chasqueó los dedos y despertamos. Entonces me di cuenta, estaba muy cansado pero había valido la pena.

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LA VUELTA A CASA

Después de un par de horas en el coche llegamos a Madrid. El manto de polución volvía a arroparnos pero me daba igual. Ya podía volver a escribir mis historias. Después de cuatro días de rodaje se acumularon ganas de teclear y volver a la rutina. Dejar el calor sofocante del desierto para abrazar el frio austral. Volver a ser un pingüino en el polo sur.

10 CONSEJOS GUIONÍSTICOS QUE NADIE ME HA PEDIDO

Por Gabi Ochoa

Ha sido terminar el año (y comenzarlo) y han emergido las listas de lo mejor, lo peor, lo más fistro,… de todo. A mi, la que más gracia me ha hecho es esta lista de los corruptos de este año. Eso, de todo hay.

Y yo no iba a ser menos. Tarde, pero nunca es tarde, si la lista es fistra y la mía lo es. Porque para qué ponerse sesudos. En esto del guión tengo dos o tres certezas, y creo que las olvidé en algún momento.

En todo caso, aquí van mis 10 consejos guionísticos que nadie me ha pedido:

– “Escribe con la pistola en la nuca”. Sí. No es literal, que no está la cosa… pero piensa que la tienes, piensa que te presionan. Cuando nos relajamos no es que procrastinemos, es que somos los putos reyes de mirar vídeos de perritos y gatitos. Ah! La frase de arriba no es mía, es de Sanchis Sinisterra.

Que monos, eh! ^.^

– Insiste. No pares nunca. Nunca te rindas. O si te rindes, que sea una rendición parcial, para coger fuerzas, para cambiar de tercio. No sabéis la gente que he visto caer en el camino. Yo a veces me he rendido, de hecho últimamente y todo, pero siempre termino aplicándome aquella frase tan cutre de película de Van Damme “Retroceder nunca, rendirse, jamás”

Para muestra un botón: Mod Producciones dice en su página que no recibe gente. Aunque luego lo desmintió Fernando Bovaira en la Roda de Guions organizada por EDAV y CulturArts, yo ya lo sabía. Había pedido cita y había ido. Ellos mismos me lo corroboraron: lo hacen para evitar las avalanchas. Me pasa igual con un productor “de cuyo Velvet no quiero acordarme”. Alguna vez quedaremos aunque sea para hablar de cosas de padres 😉

– Deja Instagram, twitter y Facebook. O déjalo por un tiempo. Deja de dar likes a las fotos de López Lavigne, a los post graciosos de Ramírez Mascaró y Alberto López y favs a David Muñoz. De verdad, eso no te da trabajo, te hace estar en la pomada, pero dime la verdad: ¿Vives de comer pomada? No. Pues ale, a escribir ceporro.

No hagas caso a Sergio Barrejón. El guionista más irreverente del planeta España (aunque viva en Alemania) siempre en su afán de contagiarnos de sus obsesiones (Sergio no, no voy a hacer una maratón) nos dice que si curramos mucho podemos sacar 2 guiones al año, veremos 104 pelis (al año) y leeremos 52 guiones (al año, claro). Mentira. Seamos sensatos. Lo importante es currar, cada uno a su ritmo. Que sacas 2 guiones al año, guay, pero no te agobies. Esto me lleva a otro consejillo barato…

– Márcate tiempos. Es lo más fácil y sencillo. A mi me ha funcionado. Cuando vendí el último proyecto fue porque trabajé con un objetivo claro: en primavera tendré el proyecto para venderlo. No me digáis porqué, pero creo que primavera es el momento estupendo para “vender”. La sangre altera, los productores están tontorrones, y yo-que-sé, a mi me ha funcionado. Pamela Douglas en “Cómo escribir una serie dramática de televisión” hace un planning que pese a ser muy americano os digo que funciona.

– Lee. Así de simple y tonto. Quítate de Facebook y léete un buen libro o un buen guión. Yo soy de teatro, leo mucho porque aparte soy profe de teatro y porque para el diálogo creo que es esencial. Me hierve la sangre cuando a un guionista le hablo de Pinter o Stoppard y me dicen: Quién?

– Queda con guionistas. Un café, una pizza, un cine. Somos un ecosistema aparte, asúmelo. Siempre sabrás en qué andan los otros, podrás leer sus proyectos, que te generarán ideas, puede que lean los tuyos y te den buenas ideas. Siempre que puedo lo hago. Con mis compis de Guionistasvlc (Paco y Rafa más, Martín en DF cuando regresa y a Héctor cuando voy a Madrid), pero me veo con Marci Menéndez, con Carlos López, con Juanjo Ramírez,… (estoy abierto a verme con más, eh 😉

– Asúmelo: Nunca serás Juanjo Ramírez ni Alberto López. Tú eres más de drama. Si eres de comedia, ábrete un twitter a lo Gerardo tecé. Si lo eres, ponlo en tu currículum, que pillas curro seguro! Pero de verdad, estos chicos revientan todas las redes sociales con ver quien dice la animalada más grande. Me río mucho con algunas, otras me parecen asíasá, y otras son malas, para que engañarlos. Pero eso es lo que tiene escribir mucho.

– Sin embargo: Diversifica. El ejemplo Mr. Juanjo Ramírez. Está en veintisietemil proyectos y lo lleva de maravilla. Yo ando en 3 y voy agobiao O.o Pero es condición sine quanum. No conozco a ningún guionista que este esperando a que le llamen sin escribir nada. Que seguro que lo hay, eh.

– Sé de tu ciudad. Será una tontería, pero mira Dani Castro con sus visitas a Pamplona. Madrid solo es para trabajar, mola hacerse una paella en Valencia o un mojo picón en Gran Canaria. Eso es así. Y además, los “navarros” tenemos esta cosa curiosa del diferente. Tu idiosincrasia es propia. Como que no mola verte con un valenciano en Madrid y decir “Ie xiquet!”.

– Yo-que-sé afíliate. Yo te diría a EDAV o a FAGA, por compensar. En ALMA son muy guais, parece que todo pasa por allí. Y no. Aunque son muy majos. Pero afíliate, eso sí. Es muy importante que estemos unidos. Sí, seguro que te encuentras a algún/a guionista que te intenta hacer la zancadilla (a mi últimamente más de uno) pero sabandijas hay en todos lados. Esa gente tarde o temprano cae por su propio peso. Aquí estamos para ayudarnos, para echarte una mano, y las asociaciones y sindicatos están para eso.

– Admira a la gente que citas. Han llegado ahí por algo. Saben de lo que hablan. Juanjo, Marci, Carlos, Paco, Rafa, Martín, Héctor, Ramón, Pau, Javier, Alberto, Ángela, Vero, Antonio,… son muchos/as a los que admiro y seguiré admirando. Se enfrentan (como tú y como yo) todos los días a la incertidumbre de la página en blanco, y al final del día, hay algo. Eso es un tesoro. No lo olvides. Como dijo Trueba: “Yo no creo en Dios, creo en Billy Wilder”. Trueba creía en un guionista. Por algo sería.

Y todo esto se resumen en dos:

– “Traiciónate a ti mismo”. No escribas siempre comedia, o thriller, o scketches, o lo que sea que haces bien (sí, sé que esta no estaba arriba, pero quedaba tan bien, y es ejem… de nuevo, del maestro Sanchis SInisterra).

– Y otra vez: “Escribe con la pistola en la nuca˝. Y no te la quites nunca. Al final el cañón te va a hacer cosquillas ahí, y te sentirás más cómodo, ya verás 😉

Sí, lo sé, no son 10 son 12 o 13, pero oye, ¿quién dijo que las matemáticas era el fuerte de un guionista? O.o

Feliz año 2015. Que el trabajo venga a nosotros. Y si no, creémoslo.

OPERACIÓN 2015

Por Héctor Beltrán

Y llegó el 2015. Piensa guionista novel, tienes un año entero por delante, nuevo, a estrenar y todo para ti. Todavía huele a coche nuevo, aunque ese enigmático y tóxico olor desaparecerá en unas semanas y será febrero. Ten en cuenta que vas a pasar doce meses viajando en el coche que tú elijas, así que más vale que hayas pensado en el modelo que vas a conducir, es decir, en lo que vas a escribir.

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Robert Zemeckis y Bob Gale eligieron este modelo de coche para viajar durante 1980.

Seguramente habrás coqueteado con los propósitos para el año entrante. Y no me refiero a los ya manidos, apuntarse al gimnasio, dejar de fumar y perder peso. Me refiero a los propósitos profesionales. Si no te has preguntado, en qué voy a invertir mi tiempo el año que viene, deberías preocuparte, pero calma, la respuesta a esa cuestión, en gran medida, depende de ti. Todavía tienes tiempo para pensar. De momento, puedo contarte mis propósitos para este año. Miento, no son propósitos. Son objetivos.

Escribir dos guiones de largometraje, escribir dos obras largas de teatro, desarrollar un proyecto de serie más el piloto dialogado, dirigir un cortometraje y presentarme a todas las ayudas y/o concursos —serios y profesionales— que se pongan a tiro. Todo eso, como mínimo, es lo que voy a escribir en 2015. Es cierto, que muchos de esos proyectos son coescritos, cosa que ayuda a avanzar más rápido. De todas formas, no creo que sea una cantidad exagerada de trabajo, es más bien la concreción del año anterior. Ya hay una escaleta trabajada de los largos, de las obras, etc. Simplemente se trata de acabar esos proyectos porque creo que uno de los principales errores de los guionistas noveles, es la falta de finalización de los proyectos. Además, nunca sabes cuándo te van a preguntar por tus proyectos, así que mejor tenlos preparados para sacarlos al mercado en cualquier momento.

Aunque también es cierto que si se tienen demasiados proyectos se puede caer en la desazón al ver que avanzan muy poco a poco, así que primero céntrate en un par, organízate y ve superando objetivos. No creo que aporte nada nuevo pero es que es totalmente cierto, escribir es como una carrera de fondo. Cada paso que des estarás más cerca de la meta. Habrá días en los que te habrás sentado a escribir y no habrás avanzado nada, pero no es verdad. Una muy buena actriz —y amiga— siempre me dijo que de cada siete ensayos solo se avanza realmente en uno. Es la media. Y para avanzar en uno hay que hacer los otros seis. Escribir es lo mismo, hay que generar mucho material para quedarse con lo mejor.

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Esto es lo que ocurre cuando un guionista novel le pregunta a un guionista, con años de experiencia, cuántos proyectos ha desarrollado.

Otro de los vicios, en mi opinión, de los guionistas noveles es que no se piensa antes de escribir. Y no lo digo por no pensar en cómo escribir la escena o en qué voy contar,  sino que es algo relacionado con lo anterior. La planificación y los objetivos.

Me explico, piensa que vas a invertir mucho tiempo en ese proyecto que tanto te apasiona. Piensa en que te puede dar el proyecto y que no. Piensa en el tiempo que vas a invertir y cuál es el porcentaje de beneficio, económico o de visibilidad, que puedes llegar a conseguir.

Lo sé, es una manera de ver la cosa un tanto práctica pero creo que un guionista profesional debe preguntárselo todo antes de sentarse a teclear. Más que nada porque Youtube es un cementerio de webseries inacabadas, de cortos desechados por el Notodofilmfest y de cosas peores como webseries para el Notodo.

De todas formas, animo a todos los guionistas noveles —grupo en el que me incluyo— a escribir sin parar, incluso sin pensar. Igual que un ruso puede beber chupitos de vodka en Nochevieja en la Plaza Roja de Moscú. Sin parar y sin pensar.

Pero hay que ser realista, es verdad que la cosa está difícil pero cada vez que escucho a los guionistas más mayores —deporte muy saludable para el que quiera vivir de esto— tengo más claro que siempre ha sido igual. Así que, propongo que cada mañana, como si de un mantra se tratase, un guionista novel recitase, antes de sentarse a escribir, lo siguiente:

1.- Nadie me va a llamar.

2.- De cada diez proyectos sale uno.

3.- No lo voy a petar con mi primer (o algunos más) corto.

4.- No voy a vender mi primer guión de largo.

5.- Las pruebas para series no existen.

¿Entonces?

Entonces, lo que hay que hacer es ponerse a escribir. Igual que los matemáticos se van a pasar toda su vida intentando resolver los siete problemas del milenio, un guionista novel debe demostrar, sistemáticamente, que todo eso es falso. Aunque parezca imposible se puede. Si no que se lo digan al ruso, Grigori Perelmán, que en 2002 resolvió uno de los siete problemas matemáticos que atormentaba a la humanidad.

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Grigori anotando dos cosillas que le han venido a la cabeza.

Hay que escribir, lo que sea y no desanimarse. Hace dos años que salí del Máster y ya tengo compañeros que han decidido apearse del tren. Creo que no se debe tanto a que no haya oportunidades, si no a que hay que hacer muchas cosas para ir quemando etapas. Igual que el proceso de aprendizaje en un Máster es diferente para todo el mundo, una vez estás fuera, sigue siendo diferente. Por eso, quema todas las etapas cuanto antes y sigue avanzando. Piensa que  tienes que escribir ahora mismo para poder trabajar en unos meses. Apuesta, invierte y muévete para genera tu trabajo.

Si te quedas quieto te será más complicado. Esto funciona justo al contrario que unas arenas movedizas. Intenta moverte y hacer el máximo ruido. Si es posible, búscate compañeros para gritar al máximo y hundiros lo antes posible en esas arenas movedizas. Lo idea es crear una red de trabajo entre vosotros para generar proyectos y nunca estar sin gritar ni escribir.

Así que ponte el casco de guerra, extiende el mapa en la mesa y traza un plan. Empieza la operación 2015, y tal vez este año, saquéis los vasos de chupito como hizo Grigori Perelmán, que era aquel borracho que gritaba en la Plaza Roja de Moscú el día de Nochevieja. Había resuelto la hipótesis de Poincaré. Ahora ya podía volver a su presente en el Delorean.

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Mis compañeros de piso y yo planeando el 2015.

P.S. Este es mi primer post en el blog. Olvidad todo lo que habéis leído. Cuestionad todo lo que habéis leído. Haced caso a gente más mayor y con más experiencia. Piensa. Escribe. Reescribe.