PINGÜINOS EN EL DESIERTO


whenbirdsheadsouth3200

Por Héctor Beltrán

Fotos de rodaje de Vicente Bendicho

Siempre se ha dicho que es mejor que un guionista no vaya a los rodajes. Es verdad, no sabemos dónde meternos para no molestar, siempre acabamos enredándonos con algún cable y viendo como nuestro texto se modifica. Sinceramente, no es nuestro hábitat, no estamos en nuestra zona de confort. Somos pingüinos en el desierto.

Bien, pues yo la semana pasada fui a un rodaje. Era el rodaje del cortometraje Artificial. Escrito por Sergio Granda y dirigido por David P. Sañudo, dos de mis compañeros de piso. Creo que como guionistas es necesario ir, al menos una vez, a un rodaje ajeno para tener conciencia del trabajo que se realiza en el set. Así que este post es una especie de crónica sobre lo que vi y aprendí.

ANTES DEL RODAJE

David me dijo si quería ir a ayudar y yo accedí con la condición de que realmente fuera a hacer algo. Mi intención era estar lo más cerca del director y de los actores para conocer de primera mano la relación entre ellos y ver la función en primera fila. Al final conseguí una butaca en el palco vip. Iba a ser ayudante de sonido y la pértiga era mi entrada.

JORNADA 1

Después de comer nos citaron a las 15:30h en la localización. Era una empresa de productos químicos, con sus laboratorios repletos de recipientes, pasillos iluminados con fluorescentes y suelo vitrificado. La verdad es que fue una localización muy bien seleccionada para el tipo de historia ya que tiene un toque de ciencia ficción.

Como un ejército preparándose para defender la ciudadela, cada uno iba tomando su posición. En poco tiempo Jorge –jefe de sonido– y yo estábamos listos, con grabadora en ristre y empuñando la pértiga. Todo estaba listo para rodar el primer plano. El steady tenía que seguir al personaje mientras caminaba por el pasillo. Parecía algo simple…

¡Acción!  ¡Cortamos!

Avanzamos cuatro metros y casi arrollo a Jorge. Un metro más y me atropella el foquista que a su vez atropellaba al cámara. Casi caemos como fichas de dominó. Nos organizamos. Al final, la toma sale bien y ya podemos pasar al siguiente plano.

En esta jornada se utilizaron unos veinte extras. Había que simular trajín en el hall de una gran corporación. Es muy fácil escribir en la columna de acción que hay una veintena de extras pero luego te das cuenta de lo que es necesario para gestionar a toda esa gente, alimentarla y que estén calentitos. No digo que haya que escribir solo cosas austeras, simplemente ten en cuenta qué escribes y para qué producción.

IMG_0348

JORNADA 2

En esta jornada el equipo de sonido tenía un trabajo a parte. Casi todos los planos eran mudos así que aprovechamos para registrar todo tipo de sonidos ambientes, pasos, zumbidos eléctricos, wildtracks, etc. Como tenía algo de tiempo me paseaba por el set a ver cómo se trabajaba. Solo con estar un poco atento te das cuenta cómo funciona la cadena de mando y la toma de decisiones. Todo el trabajo en equipo que se realiza para mover el engranaje. Son como una gran familia en el que cada uno tiene su rol. Son muchas horas juntos. Es un trabajo intenso pero breve.

En el caso de los guionistas ocurre lo contrario. La escritura se suele dilatar en el tiempo hasta que la productora o la cadena dan el visto bueno. Sería algo así: los rodajes son como la final de Champions League, hay estrellas, es momentáneo y muy intenso. En cambio la escritura de una serie o un largo es como la Liga. Es un proceso lento y constante. Tienes que ser regular, avanzar un poco cada día para llegar victorioso a la última jornada.

JORNADA 3

Primer día de rodaje en la localización de oficina. El equipo de arte ha hecho un trabajo estupendo. Está todo preparado para que Aitor Mazo y Gorka Otxoa –los actores protagonistas del cortometraje– empiecen a rodar.

2

Aquí es donde hice uso de mi entrada en el palco vip. Observé como trabaja un actor y como analiza el guión, cada parlamento y cada acción. Como el director tiene que dirigir a los actores para conseguir lo que quiere, que al fin y al cabo, es el que tiene la visión de conjunto del proyecto. Es muy difícil no perder la concentración de lo que se está haciendo si constantemente te bombardean a preguntas. Me imagino que en la Ecam o la Escac se estudiará la asignatura de “La toma de decisiones en microsegundos”.

Con la escritura de un guión ocurre lo mismo. Podemos estar muy concentrados en una secuencia pero lo importante es si ésta encaja o no en el proyecto en general. No tenemos a los jefes de equipo preguntándonos cosas constantemente sino que somos nosotros los que nos cuestionamos a cada paso la historia en general. Eso sí, tenemos la ventaja de que podemos aplazar las respuestas a las dudas pero el director tiene que tener respuesta para todo porque las preguntas y las dudas son externas.

JORNADA 4

Era la última jornada, había una sensación general de que, si fuera necesario, hubiéramos ido a rodar al fin del mundo. La maquinaria estaba perfectamente engrasada pero lástima que fuera el último día.

Tenía muchas ganas de llegar a casa y sentarme a escribir. No porque no estuviera bien en el set, si no porque me gustaría que algo que yo escribiera, fuera rodado con la ilusión con la que el equipo trabajó. Escribir un guión es solo es el primer paso -uno muy importante- de una cadena de procesos que se materializan en un producto editado listo para exhibir. No está mal ver con perspectiva el proceso. Desde que alguien se sienta a teclear, hasta que, con el último “chak” de la claqueta, se da por finalizado el rodaje. Y así fue, con ese breve sonido nos despedimos. El mago chasqueó los dedos y despertamos. Entonces me di cuenta, estaba muy cansado pero había valido la pena.

A015_C012_0121OV

LA VUELTA A CASA

Después de un par de horas en el coche llegamos a Madrid. El manto de polución volvía a arroparnos pero me daba igual. Ya podía volver a escribir mis historias. Después de cuatro días de rodaje se acumularon ganas de teclear y volver a la rutina. Dejar el calor sofocante del desierto para abrazar el frio austral. Volver a ser un pingüino en el polo sur.

LA ÑORA DISTRIBUYE Y EL CORTO COMO ESPACIO DE LIBERTAD

Captura de pantalla 2014-12-16 a las 16.43.31

Por Martín Román.

Hay un sentir general de que el cortometraje es una especie de escuela, el primer paso que toda persona que quiera dirigir un largometraje debe dar. Ese sentir no está únicamente en el público ajeno a la creación audiovisual, también está instalado en los mismos profesionales del sector. Esa es una mentalidad mercantilista de la creación cinematográfica. Cierto que levantar un proyecto audiovisual cuesta bastante dinero, pero eso no debería restarle valor a la creación en sí. El cortometraje es un formato audiovisual con valor propio, ni menor ni mayor que el que pueda tener el largometraje, una tvmovie o una serie. ¿Alguien cree que los cuentos de Cortazar o Chejov son obras menores? No me diréis que nunca os habéis emocionado con un cortometraje porque sólo dura 5 o 20 minutos. ¿Los primeros cortos de Tim Burton son obras menores si las comparamos con sus largometrajes? La única forma de revertir esta percepción del cortometraje como escalón, y que puede perjudicar la creatividad del director, es dando visibilidad a los cortometrajes.

Si un director tras lograr filmar su primer largometraje decide que no quiere volver a dirigir un cortometraje, que es un paso atrás en su carrera, creo que está cerrando la puerta a poder experimentar con su propia creatividad. Debido al costo que conlleva levantar una obra audiovisual, en un largometraje uno se encuentra con que su visión artística empieza a estar contaminada (a veces para bien, la mayor parte de las veces para mal) por una serie de actores que al ver su dinero y negocio en juego deciden imponer (las veces que es para bien es porque proponen –y con acierto-) sus criterios: “quitas esta alusión a la religión o la política para no molestar a una parte del público“, “en lugar de este actor desconocido me pones esta cara famosa“, “hay que meter un plano en que el protagonista se sirve una pizza precocinada…” Y a veces hay que claudicar para levantar tu película (¿seguro sigue siendo tuya?). Sí, lo acepto, este último paréntesis se escribió con ciertas dosis de demagogia, a mí también me apetece dirigir largometrajes, pero he visto estos factores en preproducciones de largometraje y sé que nunca he tenido que enfrentarme a ninguna imposición de esta índole cuando he escrito y dirigido un corto.

Captura de pantalla 2014-12-16 a las 17.03.05

Pero se puede revertir esta situación. Lleva tiempo, más que años. En España empieza a haber cortometrajistas de renombre, quizá el más famoso sea Chema García Ibarra, pero también están Álex Montoya, Óscar Bernacer, (por citar algunos que además son amigos) ¿Era eso posible hace diez años? Creo que nadie se imaginaba un presente así. A ello han ayudado mucho las redes sociales, los festivales y en gran medida las distribuidoras que se han preocupado de que sus obras llegaran lo más lejos posible.

Cuando llegué a México busqué una distribuidora para uno de mis cortos. Sorpresa, no existía ninguna. Los cortos no encontraban toda la difusión deseable aunque sí existían festivales como ShortsShorts en DF, festival que recientemente ha lanzado su propuesta Noches de Cortoteca, un evento mensual que espero se consolide y aumente en fechas y sedes, o el apoyo del IMCINE a sus cortos. El caso es que junto a mis amigos, que hoy son también mis socios, era un tema recurrente. Veíamos que el cine mexicano estaba en un buen momento, su cine de autor triunfa en festivales (Reygadas, Franco, Escalante, Markovitch –aunque argentina lleva 20 años en estas tierras-) y tiene una taquilla respetable en los cines comerciales del país, y el cine comercial está arrastrando de nuevo al público mexicano a ver su cine (Alazraki, Derbez, Del Amo, Higareda, por no hablar de aquellos que triunfan en Hollywood). Además, algunos de los cortos en los que colaborábamos o llegaban a nuestras manos tenían muy buena calidad, era una representación menor pero la conclusión a la que llegamos es que si el cine mexicano vive un buen momento tiene que haber un montón de directores de cortometrajes con trabajos increíbles, “Deberíamos montar nosotros una distribuidora de cortos…” y la charla de bar se convirtió en realidad.

Unos cuantos emigrados (Llanos Gómez, Sonia Sánchez, Sam Baixauli y un servidor), y una productora mexicana (Mariana Martínez) hemos unido nuestras fuerzas e ilusiones para dar vida a La Ñora Distribuye, la primera distribuidora de cortometrajes en México. Todos somos profesionales del audiovisual y en nuestra trayectoria hemos participado en varios cortos con diferentes roles que abarcan casi todas las áreas (a excepción de sonido creo que entre todos hemos tocado todos los palos). Sabemos que como directores, una vez acabado el corto empieza el verdadero via crucis. Cuando somos principiantes pensamos que sólo por la calidad del mismo llegará a todos lados pero entonces nos encontramos con el burocrático mundo de los envíos. Horas engullidas rellenando formularios y decepcionantes noes que nos hunden en la miseria y pueden empujarnos a desistir con la distribución. Una distribuidora se puede involucrar emocionalmente en los envíos pero como su trabajo consiste en eso, en enviar cortos, nunca se va a detener por un “no”. Además La Ñora sólo acepta aquellos trabajos en los que crean sus socios, que cumplan nuestros “estándares de calidad”. Y esto tiene trampa… Los estándares no se limitan a valores técnicos, si grabas en miniDV porque era lo que tenías a mano y suples tus carencias con ingenio y nos emocionas, estás cumpliendo estos estándares, si grabas a 4k, con grúas, steadycam, cromas, drones… y nos aburres, no estás cumpliendo los estándares. Somos cinco socios más nuestra coordinadora de distribución, Ludmila Bollati, y nuestra community manager, Verónica Jiménez (de ComunikarT), y no votamos sólo según nuestros propios gustos caprichosos, sino que valoramos diferentes puntos antes de emitir nuestro veredicto.

corto presente

Iniciamos nuestra distribución en julio con 2 cortometrajes en distribución, hoy hay 7 en distribución y 3 en ventas con varios cortos a punto de incorporarse en el catálogo. Entre ellos HISTORIAS de Ana Ireri Campos, premio especial del público de la selección on-line en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2014, uno de los festivales más importantes de Latinoamérica y del que La Ñora se convirtió en patrocinador oficial. Y como nos apasiona el cine y los cortos ya tenemos una primera coproducción junto a Fernando Gómez (quien ya produjera VOCABULARIO), titulada HIJO MÍO y dirigido Sam Baixauli. Seguimos con toda la ilusión y aprendemos cada día.

Cumplimos en breve seis meses de vida. Queremos ver tus cortometrajes y aunque radicamos en México recibimos trabajos de todo el mundo. Esperamos que estos seis meses sólo sean el germen de una labor de muchos años.

Nos puedes seguir en nuestras redes sociales: en Facebook pinchando aquí y en twitter @LaNoraDstribuye.

¡Larga vida al corto!

SE BUSCAN GUIONES

fondo_sigue_buscando_0011

Por Martín Román.

Querido/a lector/a, siento que hayas llegado a este artículo emocionado por la ilusión de vender uno de esos guiones que tienes, como muchos tenemos, en un cajón o deseoso por mostrarle a alguien ese tratamiento en el que vives sumergido los últimos meses. A lo largo de mis doce años de carrera me he encontrado con anuncios de “se buscan guiones” en muchas ocasiones. Cuando somos novatos (no se lea en tono peyorativo) no nos planteamos el tema mucho más allá de “alguien va a leernos y quizá se convierta en una película y quizá me gane un Goya a mejor guión…”. Somos propensos al cuento de la lechera. Es normal, creemos en lo que escribimos.

En los últimos seis meses ha habido varios anuncios al respecto que con las redes sociales han generado cierto revuelo en mi entorno virtual. El más reciente ha sido el de la productora ValenArts de Valencia que busca guiones de cortometraje y que se plantea pagarlos entre 800 y 1000 euros. Como está el panorama esta propuesta es muy loable y les felicito por la iniciativa.

A finales del año pasado una productora buscaba guiones de terror aquí en México, casualmente estaba ubicada a quince minutos andando de mi casa. Gracias a que El Inquilino Guionista publicó el anuncio en Facebook varios amigos españoles me escribieron preguntándome si me parecían de fiar porque querían enviar sus guiones. Yo todavía no conocía la productora pero como cuento con un par de guiones de zombis me concerté una cita. Si existe la oportunidad de contactar con los productores personalmente es algo que prefiero hacer antes de enviar mi guión. Me recibieron con mucha cordialidad y mantuvimos una reunión de aproximadamente una hora. Salí bastante satisfecho dejando allí mis guiones y esperando respuesta para el mes siguiente. Creo que era octubre, hoy todavía no sé nada al respecto. No me preocupa haberlos dejado allí pues están registrados pero la ilusión de quedarse esperando sí es un poco frustrante.

A principios de este 2014, de nuevo El Inquilino en su labor de difusión del mundo del guión, publicaba un nuevo anuncio de búsqueda de guiones. No recuerdo bien el anuncio pero si bien quedaba claro que buscaban guiones no se especificaba de qué tipo, así que escribí el siguiente e-mail:  “Me dirijo a usted tras leer en la página de El Inquilino Guionista que buscan guiones para producir. Quisiera tener algo más de información antes de enviarlo. Qué tipo de género buscan, si es low buget o producciones grandes, si historias mexicanas o con vistas a co-producción, etc… 

Muchas gracias por su atención.”

La respuesta fue: “Hola Martín, la idea es recibir proyectos para su posible filmación en México. En nuestro país existe un estímulo fiscal que otorga a las empresas si invierten en cine, para eso necesitas a una productora con experiencia y nosotros la tenemos. Ya contamos con el dinero pactado de diferentes empresas pero necesitamos un proyecto atractivo para que el gobierno lo acepte. No hay garantías, pero si el guion interesa a nuestro comité de selección y entregamos la carpeta, existe una gran posibilidad de que se filme. Ya que se selecciona (de nuestra parte), hacemos un contrato para saber en cuánto lo quieres vender o en cuanto estamos dispuestos a comprarlo. De preferencia que sean película de medio presupuesto y preferimos comedia pero en realidad puede ser cualquier proyecto que se pueda vender bien.

Saludos,”

La respuesta fue rápida pero ambigua, ¿se quería presentar a las ayudas sin pagar nada por los derechos? Era algo que había que aclarar:

“Gracias por la pronta respuesta. Llevo año y medio acá en DF y conozco el 226. Tengo un largometraje en 3ª versión de aventuras y zombies. Creo que no es excesivamente caro, aunque es postapoclíptico evito las ciudades grandes y casi todo sucede en campo abierto. Comentas que ya que se selecciona se realiza un contrato, ¿eso significa antes de presentar la carpeta? ¿Hay un primer pago al presentarla al 226?

Saludos.”

Y respondían:

“Tendríamos que ver el guion y en cuanto al pago, no se tiene contemplado pagar si no se acepta, pero eso también depende de ti. Si nos gusta y tú crees que debemos hacer un pago antes de presentar la carpeta entonces ya lo consideramos. Lo importante es que tengas todos tus derechos del guion en regla para que no haya malentendidos. Y como te digo, depende mucho que al comité de selección le interese pujar por ese guion porque como bien sabes, es una buena chamba aventarse la carpeta y sobre todo, tener a las personas interesadas en invertir.

Esa última frase me tocó la moral, quizá respondí un poco en caliente:

“Entiendo que para decidir si pagan por un guión y lo quieren presentar tienen que leerlo. Pero también soy de los que creen que lo que no se paga no se valora, entonces si se presentara la carpeta con un guión se podría hacer una cesión de derechos por un año con un pago. Sé que presentar la carpeta y buscar los inversionistas es una buena chamba, como también lo es escribir un guiónSi lo deseas, consúltalo con el comité y tus socios si estuvieran interesados en este tipo de fórmula de trabajo y en la temática, les envío el guión.”

Parece ser que me hice entender.

“Claro Martín, entiendo. Lo voy a comentar con los responsables para ver en primer lugar si nos interesa presentar un proyecto de zombies y si sí, entiendo que nos pasarías el guion, y ya si queremos hacer la carpeta es cuando tenemos que darte un anticipo. ¿es correcto? Más que anticipo, un pago por cesión de derechos.”

Y respondía:

“Sí, sería un pago en concepto de cesión de derechos para poder mover el guión y convertirlo en película por un tiempo determinado. 

Saludos.”

Su último e-mail fue:

“Gracias Martín, lo consulto. Un abrazo.”

Y nunca más recibí otro e-mail… Durante el proceso de esta conversación cometí la imprudencia de compartirlo en Facebook omitiendo al igual que aquí los datos de con quién la mantenía. Pero un amigo copió mi comentario y lo pegó en el mismo anuncio de El Inquilino y me etiquetaba. Luego otro guionista también copiaba mi comentario y lo pegaba en su muro. Mi interlocutor en dicha productora es amigo de ambos así que no puedo saber si la falta de respuesta fue que no les gustaban los zombies, si no les gustó el que quisiera cobrar por presentarlo a unas ayudas o se sintió ofendido por los comentarios que a partir del mío se generaron en las redes sociales. Aunque pedí que lo borraran es fácil que llegara a leerlo. Para mí la moraleja es que merece la pena no tener respuesta por pedir que tu guión se valore económicamente a no tener respuesta después de enviar tu trabajo.

Es importante saber a quién envías tu trabajo. Lo ideal es que tu guión se valore entre el 3% y 5% del presupuesto final de la película. Si es una productora pequeña que conoces obviamente puedes bajar tu sueldo y cambiarlo por puntos de producción, también si no la conoces. Si te dicen somos pequeños y no podemos pagar más pero tampoco están abiertos a otras fórmulas tal vez no sean tan de fiar. Antes de enviar tu guión infórmate de las condiciones, eso evita sorpresas por ambas partes. ¡Y mucha mierda!

 

POSTDATA:

Si llegaste hasta el final del artículo, ¡hay premio! En http://www.guionnews.com, página de noticias también administrada por El Inquilino Guionista apareció esta semana una convocatoria de guiones de cortometrajes para ser producido. Toda la información en este link: http://www.guionnews.com/2014/03/estudio-mexicano-de-guionistas-quiere.html

“19/03” DE IÑAKI ANTUÑANO Y MARTÍN ROMÁN

Por Martín Román.

Hace dos años, tal día como hoy Iñaki Antuñano y yo iniciábamos la última jornada de grabación del tercer cortometraje que hemos dirigido juntos hasta la fecha. Las circunstancias del rodaje fueron adversas con un 85% de localizaciones en exteriores en la ciudad de Valencia en pleno éxtasis fallero; borrachos, petardos y ruidos musicales, el cocktail perfecto para que se desataran tensiones entre equipos en la grabación. Afortunadamente tuvimos un equipo entregado y el buen ambiente reinó como se puede ver esta promo:


Con 19/03 nos habíamos marcado un reto que era rodar un thriller en un marco real como son las Fallas, una fiesta que en muy pocas ocasiones ha tenido representación cinematográfica. Fue una experiencia riquísima y un gusto trabajar con ese equipo tan entregado. Gracias a todos los que participaron con su ilusión y su buen humor.

Sin más dilación: Senyor pirotècnic pot començar la projecció!

MIS PLANOS FAVORITOS

Por Rafa Ferrero

Una de las grandes diferencias que existen entre escribir novelas y escribir guiones es que los guionistas estamos obligados a pensar en imágenes. Siempre podemos usar los diálogos o incluso la voz en off para explicar ciertas cosas, claro, pero todo aquel que quiera exprimir al máximo las posibilidades que le brinda el séptimo arte se rebanará los sesos tratando de encontrar esa imagen que consiga explicar, resumir o simbolizar lo que sea que quiere transmitir.

Esto, a veces, es complicadísimo. Pero, a cambio, nos brinda la oportunidad de golpear al espectador con un arma con la que el escritor de novelas no cuenta, el silencio.
Personalmente, cada vez que me encuentro con uno de esos planos que no necesitan de nada más que la imagen y el contexto creado por la propia historia para explicar un concepto complejo, me enamoro un poco más de este oficio.

Hace poco, me encontré con uno de esos planos. Será el primero del que os hablaré. Y pensando en él me dio por empezar una lista de todos los planos que, de algún modo, consiguieron provocarme este efecto. Comparto aquí una pequeña muestra con algunos de mis planos favoritos y os animo a que compartáis los vuestros en los comentarios.

Hijos del Tercer Reich 

Hijos del Tercer Reich

Un joven inteligente y con personalidad propia se ve obligado a ir a combatir en una guerra en la que no cree, sencillamente, porque no cree en ninguna guerra. Los primeros meses trata de seguir siendo fiel a sus principios, pero la crueldad que le rodea le irá afectando hasta el punto de acabar transformándolo por completo.

En el tercer y último capítulo de la miniserie, cuando la evolución del personaje ya es completa, llega esta maravillosa escena. El joven se queda dormido en medio del bosque y, al despertar, se encuentra cara a cara con un lobo que lo olisquea primero y le gruñe después, mostrándole los dientes amenazadoramente a pocos palmos de la cara. Él no se mueve. Incluso le mantiene la mirada.

Su reacción es la de alguien que ha perdido el respeto a la muerte. Ha asumido la propia y la suministra a otros sin pestañear. Se ha convertido en algo distinto a un ser humano porque, si algo nos define, es el miedo a la muerte.

Este plano simboliza la evolución de este personaje de un modo tan limpio que estremece.

The Wire

The Wire

Este es el primer plano del primer capítulo. Así empieza la serie. Sangre reciente sobre el asfalto de una calle de Baltimore iluminada por las luces de un coche de policía. Sencillamente genial. Casi podría decirse que toda la serie gira en torno a esta imagen. La sangre mana de agujeros de bala distintos, pero nunca deja de correr.

Este plano consigue contextualizar toda la serie en un solo segundo. Estoy seguro de que algo así no se habría podido conseguir si no fuese porque sus creadores tenían muy clara toda la serie en su conjunto antes de rodar un solo plano. Ojalá todo el mundo pudiese trabajar en estas condiciones.

Breaking Bad

Breaking bad

Esta serie arrancó con una gran idea de trama, pero si se mantuvo durante cinco temporadas y llegó a ser mítica fue gracias a una genial construcción de personaje. Walter White es un tipo ambicioso, rencoroso, egocéntrico, perfeccionista y un tanto obsesivo. Cuando trabaja en el laboratorio busca la perfección y cuando todo le va mal y el trabajo se convierte en lo único que le reporta satisfacciones en la vida, esa obsesión por conseguir la perfección se vuelve compulsiva.

Conseguir explicar algo así en una sola imagen no era sencillo, pero lo consiguieron con una idea brillante. ¿Consentiría Walter White que una mosca pululase libremente por su laboratorio contaminándolo todo? La respuesta, obviamente, es un NO rotundo. Y dedicaron todo un capítulo, el décimo de la tercera temporada, a regodearse en esta idea, regalándonos planos como este, que casi podrían considerarse una descripción de personaje en imágenes.

Tres colores: Azul

Azul

Si hay algo complicado de transmitir en imágenes son los sentimientos. Recurrir a la expresividad del actor, a los gestos obvios de los personajes, o a los diálogos explicativos, es el primer impulso. Pero existen otras formas extremadamente más refinadas de expresarlos y en esta película se exhibe una de ellas de un modo magistral.

La protagonista pierde a su familia en un accidente de tráfico al inicio de la película y la historia recorre todas y cada una de las fases del duelo y superación de este trauma. El azul simboliza este dolor y el modo en que la protagonista se va relacionando con este color explica cómo poco a poco va consiguiendo superar el golpe.

Y para que ese color pudiese encarnarse en algo físico, se usa un fetiche, un móvil de cristales azules que colgaba del techo de la habitación de su hija. La protagonista establecerá una relación muy especial con este objeto. Primero dirigirá hacia él su ira. Después se enfrentará a él, mirándolo directamente como el que desafía a sus demonios. Y finalmente conseguirá acostumbrarse a él, llevándolo tras de sí cuando se mude a otra casa, en un intento por aprender a convivir con su pasado porque tratar de huir de él es imposible.

El momento en que la protagonista pierde su mirada en esos cristales, sabiendo los recuerdos y el significado que ese objeto tiene para ella, supera cualquier  diálogo antes incluso de que intente escribirse. Al hablar elegimos palabras y el dolor no puede contenerse en ellas, en ninguna combinación de ellas. Por eso, el silencio consigue transmitir mejor este sentimiento. Se trata más de una cuestión de empatía, de vibración de cuerdas, que de comprensión racional.

Tots a una veu

Tots a una veu

“Tots a una veu” es una película pequeña, pero contiene muchos tesoros. Dejad que os traiga aquí uno de mis preferidos.

“Salnitre” es el cortometraje que cierra la cinta. En él, se cuenta la historia de un vecino del barrio valenciano del Cabanyal que ha decidido autoexiliarse en un barco de siete metros de eslora fondeado frente a la costa valenciana. Diez años lleva el hombre allí, a la distancia justa que le permite sentirse lejos de la ciudad que odia, pero lo suficientemente cerca como para seguir viendo cada día la ciudad que ama.

Esta imagen retrata tan bien el sentimiento de amor-odio que muchos valencianos sentimos por nuestra ciudad que casi podría considerarse un símbolo, un resumen de una época.

LA RESACA DE LA NOCHE DEL GUIÓN

Aarón, el Inquilino. Foto: Itzel Enciso

Aarón, el Inquilino. Foto: Itzel Enciso

Por Martín Román.

Ayer se celebró el tercer aniversario del blog de El Inquilino Guionista coordinado por el guionista Aarón Romera, almassorí afincado en México desde hace 10 años. Si visitaste su página o Facebook durante las últimas semanas seguro te enteraste de las actividades preparadas: mesa redonda, proyección del cortometraje “El Manual Vaquero” (del que hablé en este post), un monólogo de Tío Rober y el DJ Ed Moreno.

Nada más llegar, en la fila de entrada ya empecé a encontrarme caras conocidas, y había cola, la noche se presentaba agitada. A Aarón y Talía, principales responsables del evento, se les veía nerviosos y emocionados de recibirnos a todos. Con la entrada de 30 pesos (2’5€) nos ponían una pulserita como en todo gran festival y nos servían un chupito de mezcal, supongo que para soltar la lengua y ayudar a superar la agorafobia de los guionistas acostumbrados a vivir y escribir en soledad.

Aarón me había pedido que escribiese al día siguiente una crónica para este blog y accedí, así que busqué buena posición para escuchar a los ponentes y tomar notas. Cuando lo logré Aarón me informó de que había una baja de última hora, Marcela Fuentes Berain no podía acudir, me preguntaba si quería participar en la mesa redonda. Me entraron los nervios pero no podía dejar pasar la oportunidad de conversar con Adrián Zurita (co-guionista de Nosotros los Nobles, la película mexicana más taquillera de la historia), Rafael Gaytán (co-guionista de El cielo en tu mirada, uno de los éxitos del pasado año), Ximena Escalante (dramaturga, maestra del CCC y guionista de televisión) y Michael Rowe (ganador de la Cámara de Oro en Cannes 2010 por Año Bisiesto).

La pregunta que abría la mesa redonda era “¿Cómo vivir del guión?”, claro, no fue el momento de mayor derroche de alegría. Casi todos lo complementamos con labor docente o realizando otras labores dentro del audiovisual (producción, continuidad…). Michael Rowe puso una nota de humor: “Cuando salí del CCC me propuse vivir del guión, comí un año pero porque como poco y con poca frecuencia”, él optaba por realizar otros trabajos antes que guiones que no le gustasen. Rafa y yo coincidíamos en aceptar los trabajos variados pues de todos se aprende hasta estar en posición de poder elegir qué quieres hacer (no siempre se consigue). Como a veces en este tipo de reuniones se considera la televisión como un producto menor, Ximena rompió una lanza a su favor: “Aproximadamente cada dos años escribo una telenovela y lo disfruto mucho, es un ejercicio increíble”. Adrián Zurita fue el más optimista y creo que tiene razón, “México vive el mejor momento de la historia y se demandan guiones e historias nuevas en todo el mundo. Los Angeles está a tres horas de avión y se hacen secuelas de Batman sin parar porque no tienen historias novedosas”.

Los ponentes.

Los ponentes.

En la tanda de preguntas y respuestas nos preguntaron cosas como ¿por qué escribir un guión?, ¿cómo es el trabajo con directores? o ¿cómo abordan su trabajo? Michael Rowe hablaba de su poca constancia y facilidad para la procrastrinación, cosa que nos sucede a muchos pero también deslizó una gran frase: “Somos empleados y nuestros jefes son los personajes”. Ximena Escalante también fue clara: “el objetivo de un escritor es acotar sus obligaciones para escribir lo que uno quiere” y “lo que le pido a la vida son más horas de capacidad creativa”. Rafael Gaytán consideraba que él no puede “guardarse las cosas, tiene que sacarlas y escribirlas”. Yo les animé a realizar otros trabajos dentro del audiovisual para conocer mejor el trabajo del guionista al conocer en qué aprietos colocamos a técnicos y actores a la hora de construir las imágenes que nosotros hemos escrito.

Aarón moderaba y ya iba a concluir la mesa para dar paso al siguiente evento. Yo iba de suplente pero me había animado con la charla (y por supuesto las 2 cervezas y el mezcal) y pedí de nuevo la palabra. Enlacé el optimismo de Adrián Zurita sobre las grandes posibilidades que existen hoy día para vivir del guión con una reflexión que le escuché a Javier Olivares sobre la importancia de hacer visible la figura del guionista exigiendo por contrato que en las comunicaciones de prensa el nombre del escritor aparezca, que el nombre del escritor aparezca en mismo tamaño de fuente, veces y duración que la del director. Y Michael Rowe sentenció: “En los créditos debería aparecer ‘Una película de (nombre del escritor) dirigida por (nombre del director)’.”

manual V

Tras la mesa redonda se proyectó el cortometraje El Manual Vaquero. Hace un año que lo grabamos y todavía no lo había visto. Fue una alegría poder verlo con tanta gente y escuchar los momentos que conectaba con el público sacando algunas risas, que para sus cinco minutos de duración fueron varias veces. La lástima fue el sonido y que al haber mucha gente de pie no pude ver del todo bien la imagen pues le dieron al play cuando yo estaba en la barra pidiendo una chela.

Tras el monólogo sobre guionistas de Tío Rober llegó el momento distendido de la noche, cervezas, saludos entre guionistas, editores, actores y actrices que se acercaron a saber más del evento. Fue un gusto ver tantas caras conocidas y brindar con ellos, por su culpa (y sólo suya, yo no tuve nada que beber, digo ver) acabo de escribir este artículo con cierta resaca.

¿LA FIESTA DEL CINE MEXICANO?

Ariel55

Por Martín Román.

Ayer, martes 28 de mayo, se celebró la 55 Ceremonia de Entrega del Ariel, los homólogos a los Goya de la Academia del Cine Mexicano. A punto de cumplir mi primer año en DF tenía muchas ganas de verlos pues además conocía a algunas de las personas nominadas. Con mis compañeros de piso, Sam Baixauli y Sonia Sánchez (editores de cine) preparamos una cena a base de botana (así se le llama al picoteo en estas tierras) a la que se sumó mi amiga Mariana Martínez (actriz y productora con quien adapté la obra Casting Porno) para plantarnos ante la tele como si fuéramos futboleros ante una gran final.

Como no tenemos antena de televisión nos pusimos a buscar la retransmisión on-line del evento. Buscábamos y buscábamos pero no lo encontrábamos, lo intentamos incluso en rojadirecta.com, pero ni por esas. Dejamos mensajes en Facebook y Twitter por si alguien tenía el link correcto. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que otras personas estaban en la misma situación que nosotros, no había retransmisión. Habíamos escuchado que Canal 22 lo iba a retransmitir, sí, pero será el jueves 30 en diferido, ¿españoles, os imagináis una final de Copa del Rey en diferido? ¿mexicanos, os imagináis que retransmitieran hoy la épica final del América contra Cruz Azul? ¿A quién le puede importar cuándo ya se saben los resultados? Teníamos la cena, unas cervezas… y Twitter, así seguimos la gala. Nos llevamos alegría por los premios de Carlos Hidalgo, fotógrafo de la película que están montando en estos momentos Sam y Sonia, el de Afredo “El Tigre” Mora, por mejor maquillaje y a quien pude conocer en Microteatro México con su debut en la actuación, y el de Roberto Sosa a mejor actor, primo de Mariana. Ahora estamos deseosos de ver El Premio, la puesta de largo de la reputada guionista Paula Markovitch, la gran triunfadora de la noche cuyo trailer pueden ver a continuación:

Probablemente una gala de estas características no vaya a ser un evento de máxima audiencia pero si las televisiones no apuestan por el cine mexicano tal vez la Academia debería suplir esta falta de interés. En la era de Internet se puede lograr la retransmisión a un bajo coste, recordemos que el 15-M estuvo retransmitiendo en directo desde la calle la Acampada de Sol. No soy técnico pero no debe ser muy complicado, sobretodo para una Academia de Cine con expertos en este campo en sus filas.

No sé si el cine mexicano vive su mejor momento, pero sé seguro que no está en el peor como es el caso de España (mal momento por nuestros políticos, a nivel creativo es otra cosa). Dos años seguidos han recibido premios importantes en Cannes películas como Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas), Después de Lucía (Michel Franco) y Heli (Amat Escalante), y la taquilla acaba de ser reventada con la comedia Nosotros los nobles (Gary Alazraki). Es buen momento para sacar pecho y la mejor manera es dando difusión a sus premios. Me podrán decir que la Gala sí fue retransmitida, pero fue en televisión de pago. Todos hemos escuchado la queja de que la gente no va a ver cine mexicano (creo que sólo estadounidenses, ingleses y franceses van a ver su cine patrio) entonces ¿alguien es tan iluso para creer que van a pagar por ver la gala? ¿no sería mejor que se le pusiera en bandeja al espectador la gala y que se quedara con el gusanillo de cómo estará El Premio, El Fantástico mundo de Juan Orol, La demora, La vida precoz y breve de Sabina Rivas o Cuates de Australia? Aunque vayan a comprarlas luego piratas, tal vez si descubren que sí les gustan la próxima vez que vayan a un cine opten por ver una mexicana.

Pinchando AQUÍ pueden ver la lista de galardonados, felicidades a todos.

APRENDIENDO DELANTE DE LA CÁMARA

Con Gash Fernández (vestuario), Carla Larrea (dirección) y Carol Félix (actriz)

Con Gash Fernández (vestuario), Carla Larrea (dirección) y Carol Félix (actriz)

Por Martín Román.

Cumplí mi objetivo. Cuando empecé los cursos de iniciación actoral en DF deseaba realizar el trayecto completo y ponerme a las órdenes de un director con una historia con la que no tuviera nada que ver como guionista. Fue una directora, Carla Larrea Sánchez, estudiante del Centrode Capacitación Cinematográfica, quien me brindó la oportunidad tras la mediación de El Inquilino Guionista.

Cómo actor tenía nervios, como guionista y director tenía miedo de entrometerme en terrenos que no me atañían desde mi faceta de actor. Es decir, empezar a opinar sobre el guión como guionista o la planificación como director. Eso generaba una batalla interna diferente a la que debía lidiar y algunas dudas que me surgían las planteaba advirtiendo ese conflicto mío: “No sé si esto que voy a decir lo digo como actor o guionista…”.

Del guión se agradecía la sencillez, el deseo de contar una historia y no esa intención de dar lecciones cinematográficas en que caen a veces los directores noveles. Carla también es actriz y da mucha libertad a sus actores para proponer. A medida que pasaba el tiempo el guión iba sufriendo modificaciones. En la última versión aparecieron unos diálogos que a mí me parecieron un poco explicativos, directos, con el subtexto demasiado presente. Me daba cierto reparo comentarlo, no sabía si los actores deben hacerlo o no. Tras darle varias vueltas a la cabeza se lo comenté a Carla, su respuesta me tranquilizó: “No soy partidaria de diálogos de hierro, sí me doy cuenta que son más explícitos que los anteriores y es para que quede claro lo que quiero contar. Pero no estoy cerrada a cambios, podéis proponer hasta el día antes del rodaje.”

El día previo al rodaje quedamos en la localización (aquí la llaman “locación” adoptando el location del inglés) para bloquear la escena, es decir, ensayar en el set para ganar tiempo al día siguiente y plantear la iluminación y los tiros de cámara a partir de nuestros movimientos. En los ensayos previos no habíamos trabajado sobre las escenas ni los diálogos, sólo sobre los personajes y siempre en silencio, sin mediar palabra; era el momento de ver cómo adaptábamos esos diálogos en la puesta en escena. La máxima “menos es más” siempre trato de tenerla presente. Alguna vez he escuchado a algún actor quejarse (no pretende ser una generalización) de que le han quitado líneas de diálogo. Yo como guionista tiendo a eliminar diálogos en mis reescrituras, como actor creo que perseguiré lo mismo. Mi parlamento más largo, también más explicativo, propuse recortarlo. Llegué a entendimiento con la directora y lo que eran cuatro líneas quedó en dos.

Llegó el día del rodaje. Sorprendentemente me encontraba bastante tranquilo. Ese estado es algo que hay que atribuir a la directora, gracias a los vínculos y seguridad que se habían creado durante los ensayos con el resto del elenco: Yollotl Manzur (Mariana), Fernando Cervantes (Julio), con quienes rodé el sábado, y Carol Félix (María), el domingo.

Image

Yollotl Manzur, Fernando Cervantes y Carol Félix.

Ante la primera toma afloraron los nervios, una vez superada me tranquilicé. Aunque empecé a sentir cierta desorientación en la fragmentación de los planos. Que la escena se grabara cronológicamente me ayudó mucho. Los dos últimos planos eran un plano medio y un primer plano de Gabriel, mi personaje. El momento más emotivo. Había que cambiar luces, tenía 10 minutos para prepararme. Me encerré en el baño (rodamos en una casa y no había espacio que no estuviera ocupado). Ejecuté ejercicios de concentración, revisé mis notas de los ensayos, los subtextos e imágenes metafóricas que había creado… Y regresaron los nervios. A los cinco minutos salí: “Carla, necesito ayuda”. Me ayudó a relajarme. Me guió hacia un momento del ensayo en que, sin mediar palabra, había acabado llorando. Poco a poco fui habitando el sentimiento. Salí al set. Todo estaba preparado. Me senté. En la escena me levantaba y caminaba unos pasos hacia el frente. “Cuando estés preparado” dijo Carla. Cerré los ojos e intenté concentrarme. Por un instante me bloqueé, sentí las miradas de todo el equipo posándose sobre mí. Probablemente no fue así, pero me había autosugestionado. Pedí hacer un ensayo mecánico, estar ante mis compañeros me ayudó, también posar la mano sobre el mueble del fregadero. Sentí el frío del metal y mi dedo lo presionaba, eso me ayudó a crear el estado. “Preparado”. Filmaban en 16mm y no contaban con mucha película (aunque al final sobró). A la segunda toma la directora quedó satisfecha. “Ahora el primer plano”, dijo. Su director de fotografía, Santiago Celorio avisó que debía cambiar de lente. El estado emocional me ganó, me separé del equipo y me fui a un rincón a llorar mientras la cambiaban. No quería soltar el estado distrayéndome. Pero con los retoques de maquillaje y sonarme todos los mocos me tranquilicé un poco. En realidad fue mejor porque era un primer plano y “menos es más”. Hicimos la toma y al decir corten descubrí que la directora también tenía los ojos vidriosos. Eso es lo que se llama acompañar al actor, lo demás son tonterías.

Al día siguiente las complicaciones fueron diferentes. Llegaba el momento de los exteriores. Empezamos con una toma en una calle poco transitada, a primera hora del domingo. Pero luego nos trasladábamos a la entrada del parque de Chapultepec, su homólogo en España sería el Retiro de Madrid o Viveros en Valencia. Se montó un travelling, pantallas para rebotar luz… Éramos la atracción. Como director ya lo había vivido, como actor no. La capacidad de concentración en exteriores, sin un espacio propio y reservado es más difícil o quizá requiera de mayor entrenamiento como actor. Pero además técnicamente era la toma más complicada, con el travelling se pasaba de un primerísimo primer plano a un súper general. Yo empezaba con los ojos cerrados (terror a mirar a cámara) y representaba el final de un número de clown. Intentaba concentrarme pero escuchaba a producción pidiendo que la gente no se detenga, que no mire a cámara… abres los ojos y varias personas hacen fotos, las luces rebotadas no me dejaban ver bien. Aún así conseguí concentrarme. “¡Acción!” Y actué. Espero que quedara bien, a Carla se la veía satisfecha. Yo empiezo a comprender mejor la inseguridad que invade a veces a los actores y cuanto más profundizo en su trabajo más lo respeto.

Con esta experiencia se reafirma mi decisión de ser también actor, de continuar estudiando y preparándome. También, a cada paso que doy en esta nueva profesión encuentro más herramientas que se pueden utilizar en la escritura de guiones.

Este artículo es independiente pero si quieres saber mas cosas sobre este rodaje puedes entrar en El Inquilino Guionista.

EN PRIMERA PERSONA

yo_graphic2

Por Martín Román.

Cuando se estrenó La Bicicleta más de una persona me preguntó, ¿quién eres tú en la película? Muchos pensaban que Santi (Javier Pereira), supongo que por el look y lo soñador utópico. En realidad yo me identificaba más con Julia (Barbara Lennie) o Aurora (Pilar Bardem) aunque en aquella época envidiaba el aplomo de Luis (Alberto Ferreiro)… En resumen, que todos los personajes tenían algo de mí, para lo bueno y para lo malo.

* * *

En septiembre de 2012 empecé a estudiar actuación en la escuela Casazul de México DF con el maestro Ortos Soyuz. Mi objetivo en este curso era conocer las herramientas del actor para mejorar mi dirección y por otro lado tener una visión nueva del análisis del texto dramático, cómo lo estudian los actores para conocer su personaje. Confiaba en que esta nueva forma de acercarme al guión me ayudara a mejorar el mundo interior de los personajes que creara en un futuro.

Hace dos fines de semana tomé un taller llamado “El actor ante la cámara” destinado a actores y directores. Lo impartió Luis Mandoki que en su carrera ha tenido la oportunidad de dirigir a actores y actrices de la talla de Paul Newman y Liv Ullman. Cuando me apunté al taller no tenía claro si lo iba a tomar como actor o director, tras la charla introductoria podía tomar la decisión, no había prisa. Esta experiencia se merece un artículo aparte, sólo diré que decidí tomarlo como actor y creo que fue la decisión acertada.

En las dos últimas semanas he escuchado a ambos maestros hablar de la biografía del personaje. Mandoki comentó que lo mínimo eran cinco cuartillas pero lo deseable es que fueran más de diez. Ortos contó que el maestro Eduardo Arroyuelo recomienda cien, en mi opinión, en este caso el actor escribirá –permitidme el símil grosero- mucha mierda que servirá de abono para que crezcan los detalles verdaderamente importantes. El propósito de hacer la biografía es conocer tan bien a tu personaje que siempre sepas responder como él lo haría ante cualquier pregunta del director o cualquier estímulo que recibas, eso te puede permitir improvisar si algo inesperado sucede en la escena.

El 9 y 10 de marzo voy a debutar como actor en un cortometraje que dirige Carla Larrea Sánchez. Tras el primer ensayo me puso como tarea escribir “Cómo es la mujer ideal emocional y físicamente de Gabriel”, así se llama el personaje que interpretaré. Empecé a escribir en una libreta: “A Gabriel le gustan…” y llené como dos páginas de cómo es la mujer ideal para él. Empezaba a conocerlo un poco.

Al día siguiente me animé a escribir su biografía: “Gabriel es el segundo de tres hermanos varones…” Me desconcerté, algo estaba mal. Arranqué la hoja, la arrugué y la tiré. Esa no era la forma, sentí que debía hacerlo así: “Soy el segundo de tres hermanos varones. Nací el uno de enero de 1980…” De repente las palabras empezaron a brotar, construyendo imágenes, momentos de la infancia de Gabriel, su preadolescencia… Tomaba cosas mías, anécdotas de amigos, de amigas, fantaseaba con sucesos que me hubiera gustado vivir, estaba conociendo a Gabriel. Y en un momento dado me emocioné, se me empañaron los ojos. No porque hubiera escrito unas letras maravillosas, sino porque contaba una anécdota con la que podía conectar y no era algo de mi pasado, era algo real que le había pasado a Gabriel. La imagen es lo suficientemente potente para que me sirva a la hora de trabajar en la escena.

* * *

Retomo con el principio del artículo y con el mundo del guión que al fin y al cabo es el tema de este blog. Cuando escribí las biografías de los personajes de La Bicicleta o de otros guiones se hayan llevado a cabo o no, siempre lo hice en tercera persona. Pero como apuntaba más arriba, y si eres guionista lo sabes, todos los personajes que creamos forman parte de nosotros, de nuestras luces y nuestras sombras, ya trates de escribir inspirado por Haneke o por Mariano Ozores.

Estos días he llegado a la conclusión siguiente: las próximas biografías de personajes que escriba como guionista van a ser abordadas en primera persona, creo que será la forma de conocer mejor al personaje. Cuando hablas en tercera persona te distancias y si el personaje te cae antipático te va a resultar fácil criticarlo y sacarle defectos. Así, “el malo” será malísimo y “el bueno” probablemente un pamplinas. En cambio, cuando abordas su creación en primera persona te sientes impelido a encontrar tus justificaciones para comprenderte, implicarte y escuchar lo que sucede a tu alrededor.

PRODUCE TÚ QUE A MÍ ME DA LA RISA

No hace mucho, me senté delante del ordenador, lancé la cola del frac por detrás de la banqueta como hacen los pianistas y, tocando las teclas sin desafinar ni un pelo, escribí:

SEC 1.- EXT. DÍA              TERRAZA

Os juro que en ese mismo momento, incluso antes de escribir las primeras acotaciones que vendrían después, yo ya pensaba que acababa de hacer magia. Me sentía inspirado, creativo, el puto amo. Sólo había escrito el encabezamiento de la primera secuencia y ya había conseguido situar la historia en un contexto mágico. Imaginaba una terraza, con la ciudad de fondo y los personajes hablando apoyados en la barandilla. Estaba seguro, acababa de hacer magia.

Pero me equivocaba, lo que acababa de hacer era liarla parda.

Si hay un consejo que creo que puedo dar a los guionistas que empiezan, es que traten de ponerse en la piel de todas y cada una de las personas que participan en el proceso creativo que empieza justo después de que ellos terminen de escribir. Todo guionista debería ser consciente del esfuerzo que requiere convertir las palabras en imágenes.

Evidentemente, no quiero decir que debamos aprender a operar una cámara, a iluminar, a sonorizar, a interpretar, a maquillar, a elegir vestuario, a dirigir, a montar, a producir… cada una de esas cosas son lo suficientemente complicadas por separado como para que alguien intente dominarlas todas. Si eres guionista, céntrate en aprender a escribir bien, que sólo con eso ya tienes trabajo para toda una vida. Pero comprender la dificultad de cada una de estas tareas y conocer de cerca a la gente que las desempeña enriquece mucho.

En mi empeño por conseguirlo, me he visto en medio de muchos rodajes manejando pértigas, llevando cosas pesadas de aquí para allá, preparando el catering, tomando notas de script, dirigiendo extras, dándole a la claqueta, hasta actuando, fíjate tú. Pero mi última traumática experiencia ha sido la de jefe de producción.

Había oído rumores de que eso de conseguir cosas era complicado, y yo me lo creía, pero esperaba que exageraran un poco…

Cuando asumí que iba a llevar la producción del corto “Què és un Guitar Hero?”, lo primero que hice fue empezar a pensar en el equipo humano que iba a necesitar. Por suerte, esa fue la parte fácil. Conseguí engañar a Óscar Bernàcer para que lo dirigiese, a Ramón Mascarós para que operase la cámara, a Juanjo Company para que iluminase, a Paco Tena para que sonorizase, a Ignacio Díaz para que hiciese las veces de Script, a Sarah Sanchis para que se encargase del vestuario, a Rosa Montolio para que maquillase, a Laura Giménez y Guadalupe Sáez para que se encargasen de la producción y a Javier Gallego para el montaje.

A los actores, Pep Sellés y Raul Julve, no los engañé. Sencillamente les envié el guión y crucé los dedos. Por suerte, ambos aceptaron colaborar con nosotros, por lo que pudimos trabajar con dos grandes profesionales que además encajaban a la perfección con los personajes. Para encontrar a Jaume Nieto tuvimos que organizar un casting y no fue fácil decidirse, la verdad. El nivel de los candidatos era alto. Pero ahora estoy seguro de que acertamos. Jaume lo hizo genial en el rodaje.

El problema vino después, cuando leí mi propio guión desde la perspectiva del productor, anotando en un papelito las cosas que iba a necesitar. No reproduciré la lista completa para no aburriros, pero os aseguro que maldije al cabrón que había escrito aquello. Aquí tenéis el TOP THREE de las exigencias del señorito: Una azotea o terraza comunitaria, una tienda de videojuegos y una planta de marihuana.

No parece gran cosa ¿no? No dice nada de helicópteros ni de huracanes. Pues no os dejéis engañar. Si hay algo que he aprendido en este proyecto es que encontrar una buena localización es algo complicadísimo. Necesitábamos dos y ninguna de ellas iba a ponérmelo fácil.

La primera, la terraza.

Supongo que, de haber contado con un presupuesto holgado, lo lógico habría sido elegir qué vistas queríamos para nuestra terraza y luego tantear los diferentes edificios que pudiesen ofrecerla para ver si las condiciones de sus azoteas encajaban con lo que necesitábamos y después hablar con la comunidad de vecinos para tratar de llegar a un acuerdo con ellos. Pero, careciendo de parné, el procedimiento tuvo que ser completamente distinto.

Visité todas las terrazas que tenía alguna oportunidad de conseguir porque conocía a alguien que vivía allí o porque pertenecía a algún edificio público o de alguna asociación con la que pudiese negociar. Pero finalmente, fue Carmen Valera, compañera del proyecto “Tots a una veu” del que “Què és un Guitar Hero?” forma parte, quien nos brindó la oportunidad de rodar en la terraza de la Finca Roja. Un edificio emblemático de la ciudad de Valencia. Todo un lujo.

Fotograma de “Què és un Guitar Hero?” con Pep Sellés y Raul Julve.

La segunda localización, una tienda de videojuegos.

Llegó un momento en que ya creía que no la iba a conseguir y que al final íbamos a tener que construir un decorado o convertir un videoclub en una tienda de videojuegos pero, mira tú por donde, no fue así.

Envié emails a las principales cadenas de tiendas de videojuegos que existen en España y que son unas cuantas. Sólo dos me respondieron y, de ellas, sólo Game llegó a concederme el permiso de rodaje. Eso sí, entre el primer email y el permiso definitivo pasó más de un mes y un amago de cólico. Pero la verdad es que no tengo más que agradecimiento tanto para el responsable que decidió ceder su espacio para nuestro rodaje, como para los dependientes que nos atendieron personalmente en la tienda las tres horas que estuvimos trabajando en su local.

Fotograma de “Què és un Guitar Hero?”  con Jaume Nieto.

Una vez conseguidas las dos localizaciones, pensaba que esto ya estaba hecho. Pero qué va… me faltaba la planta de marihuana.

La verdad es que nunca me preocupó demasiado lo de la planta. Siendo guionista, daba por supuesto que entre mis amigos habría más de un fumeta con aptitudes para la jardinería dispuesto a prestarme una plantita unas cuantas horas. Pues no. Cuando hice el primer sondeo, resultó que no había ninguna disponible.

Tuve la precaución de plantar yo mismo una planta (de crecimiento rápido) con todo el tiempo de antelación que pude. Pero, al ver que aquello no iba a crecer lo suficiente a tiempo, empezaron a entrarme los sudores fríos. ¿Dónde narices consigo ahora una planta de marihuana?

Hice un segundo sondeo más en profundidad, pero nada. Por cierto, aprovecho para denunciar como falso el mito de que los guionistas son unos fumetas. Al menos los que yo conozco juran que no lo son. Y más les vale que así sea, porque como algún día vaya a vuestra casa y descubra lo contrario… ¡¡me las pagaréis!!

Llegados a este punto, inicié una búsqueda exhaustiva. Empecé llamando a todas las Grow Shop que encontré, pero nada. Hablando con ellos descubrí que la venta e incluso el transporte de plantas de marihuana está prohibido. De hecho, estoy seguro de que más de uno se pensó que era un policía secreta tendiéndole una emboscada. Lo único que conseguí fue algo de información que me permitió seguir tirando del hilo.

Llamé a un banco de semillas de plantas de marihuana. Si hay semillas, habrá plantas, pensé yo. Pero lo que allí me explicaron fue todavía más extraño. Resulta que a ellos se les permite la venta de semillas, pero el objetivo de dicha copra ha de ser siempre el coleccionismo, las semillas no deben usarse en ningún caso para plantarlas. A esto lo llaman un agujero legal en la legislación. Yo lo llamo GILIPOLLEZ.

La cuestión es que allí tampoco hicieron mucho por ayudarme, excepto informarme de que algunas plantas de la familia del cáñamo, sin ser ilegales, se parecen muchísimo a la marihuana y podría dar el pego perfectamente en pantalla.

Así que el siguiente paso fue llamar a los viveros. Hablando con ellos descubrí que las plantas de cáñamo se usan como alimento para aves, y que además del cáñamo hay otras plantas con las hojas muy similares a la marihuana, como la araldia splendens.

Muy interesante todo, casi tan interesante como caro. Así que decidí que, como segunda opción, no estaba mal tener una araldia en el banquillo. Eso luce mucho. Pero mejor seguir buscando.

Entonces fue cuando hice la llamada el ahorro. Descubrí que en Valencia hay una asociación de fumadores de cannabis, THC-Valencia se llaman. Les llamé, les conté mi problema y me invitaron a ir a su local.

Una vez allí, estuvimos hablando un rato. Me contaron que, entre otras cosas, de vez en cuando organizaban proyecciones de cortos que tuviesen que ver con la marihuana. Casualmente, hacía unos años yo había participado en el rodaje de uno con esa temática y les hablé de él. “El bálsamo de María” se llamaba. De mi buen amigo Javier Carrillo.

Ese día me dijeron que lo hablarían con los socios a ver si alguno se animaba y me prestaba una planta. No salí de allí muy convencido, la verdad. Pero al día siguiente me dijeron que habían visto el corto, que les había gustado y que podía contar con una planta, ellos se encargaban de conseguírmela. Y cumplieron, ya lo creo que cumplieron. Me pusieron en contacto con una de sus socias que me dejó una planta de marihuana preciosa, con la medida justa y en flor.

Al final lo conseguí todo a tiempo. Pero me costó lo mío. A estas batallitas hay que sumarle todo el trabajo que conlleva coordinar equipos, convocar reuniones, organizar ensayos… vamos, que lo me lo he pasado teta.

He aprendido mucho, eso sí. Ahora conozco de primera mano el trabajo que supone solucionar cada uno de los problemas de producción, sé medir mejor las consecuencias de todo lo que escribo y eso me ayudará la próxima vez que necesite ajustar el guión a las necesidades de la producción.

Bueno, y también he aprendido otra cosa muy importante. He memorizado una frase que diré sin pestañear si alguien vuelve a preguntarme alguna vez quien se encarga de la producción. Diré: Produce tú que a mí me da la risa.