SOBRE LA ESCRITURA EN PAREJA. CRUZANDO EL SENTIDO.

Un post de Natxo Fuentes: Coguionista del largometraje Cruzando el sentido.

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Fue en una mesa de la desaparecida cafetería de Ciudad de la Luz donde escuché las palabras “Cruzando el sentido”. Iván me habló de una idea para un guión cinematográfico, tenía una premisa visual que me pareció muy potente: un skater cruza la península sobre un monopatín. Pensé que tenía un diamante en bruto fascinante. La idea quedó como un ronroneo en mi mente durante un tiempo, hasta que, meses después, Iván vino a proponerme escribirlo conjuntamente.

Iniciamos un proceso creativo de lo más interesante al intentar aunar las dos creatividades por un camino que podría haber sido complejo y disonante. En cambio, nuestras dos personalidades se adaptaron perfectamente al ritmo de la historia y entramos en una buena dinámica de construcción narrativa. Pusimos en común nuestras referencias visuales y de géneros, que nos llevaba desde “Asesinos Natos”, “Hacia rutas salvajes”, “The Big Lebowski”, “Easy Rider”, “Una historia verdadera” e incluso “París, Texas”. Aquel magma de ideas parecía llevarnos hacia un viaje lisérgico de no retorno. Contra todo pronóstico armamos una roadmovie, una historia dramática con tintes cómicos que se entrelaza con el falso documental para generar una expectativa mediática.

Queríamos que Alonso, el protagonista, tuviera referencias quijotescas, persiguiendo gigantes imaginarios en un viaje plagado de personajes extravagantes que le llevaran a situaciones que cruzan los sentidos. Claro está, todo esto sin caer en el esperpento, y tengo que reconocer que fue todo un reto mantener el tono narrativo, un pulso trabajoso al mezclar en su elaboración un punto mágico dentro del drama y la comedia.

“Cruzando el sentido” transcurre por diferentes paisajes de la península ibérica desde la huerta de Valencia, pasando por la Meseta manchega, hasta llegar a los pastos gallegos. Todo en un viaje interior del protagonista cuestionándose qué valen los sueños y qué hay que hacer para cumplirlos. La historia va descubriendo poco a poco el motivo por el que este joven viaja sobre un “juguete”, al tiempo que los sentimientos de libertad y disfrute del viaje nos envuelven por las carreteras que transita.

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La historia mezcla formatos. Queríamos que el falso documental funcionara como bisagra entre situaciones al tiempo que generara un interés mediático por este extraño viajero que muestra la dependencia social a héroes catódicos.

CES está escrito a dos bandas, y resulta de los más gratificante. La confianza con Iván, que posteriormente fue el director de la película, fue total en la escritura, correcciones y reescrituras. Y creo que lo más importante: los “feedbacks” eran continuos. Llegamos a intercambiar más de 10.000 mensajes de facebook durante la escritura de guión, hasta nuestras parejas sentimentales llegaron a sentir celos de esta relación. Cuando Iván tardaba un día en contestar me sentía mal.

La escritura de un largometraje es una carrera de fondo donde necesitas un frontón sobre el que lanzar tus dudas y frustraciones. Hay que exorcizar los bloqueos y miedos al fracaso. La escritura en pareja permite exteriorizar continuamente el trabajo, y muchas veces detectar los defectos antes o durante los comentarios del compañero, así como sentirte alentado por los comentarios positivos de esa escena que acabas de escribir, y que luego él retocará para que crezca en comicidad o en dramatismo. Iván y yo entramos en esa simbiosis creativa que nos llevó a cruzar el sentido.

LA OPTOGENÉTICA APLICADA AL GUIÓN

Por Gabi Ochoa

Proscrastiné. Un enlace me llevó a un artículo, de ahí a más de 6 horas de seguimiento y de investigación. Eso es a veces lo que hacemos los guionistas. Proscrastinar. No, no, documentarnos.

El artículo no iba sobre la materia, pero era el primer hilo del que extraer la madeja. Hablaba de Neil Harbisson, el primer ciborg reconocido. Tras leerme todo lo que había de Neil en la red, caí en un término: optogenética.

No soy experto en la materia, pero entendí que esta ciencia se dedicaba a apagar o encender pensamientos, ideas, dándole luz a ciertos tipos de neuronas. Se iba armando, junto a muchos artículos y post sobre casos tan dispares como el próximo viaje a Marte o avances e ideas sobre el futuro, un próximo proyecto audiovisual.

Pero la idea, el germen, estaba ahí: cambiar los estímulos cerebrales a través de una ciencia. ¿Era eso posible? Todos recordábamos Olvídate de mi y el cerebro borrado de Clementine, pero nadie pensaba que eso podría llegar. De hecho algunos artículos hablaban de que en un futuro se podrían curar con esta técnica, la optogenética, la adicción a la heroína o el alzheimer. ¿Se podrían borrar los malos recuerdos?

Todo los guionistas tenemos fracasos. Sonados. Creemos alcanzar la gloria, y zas! te hundes en la miseria. La serie está a puntito de firmarla la cadena, compra la botella de champagne más cara, o me encanta tu historia, será un nuevo guión en mi serie. Pero nada. Todo sigue igual. Tú escribes, mandas mails, no te los contestan, y sigues escribiendo con la idea de que tu trabajo será un día reconocido. ¿Podremos borrar esos malos recuerdos?

El otro día lo hice. Le dije a mi hijo, de apenas 8 meses: no seas guionista. Me niego. Sé médico, policía, abogado, banquero, ladrón, yo-que-sé procurador de bolsa. Pero no escribas.

Me gustaría borrar los recuerdos malos, los malos recuerdos, aplicarme la optogenética en mi cerebro y resetearme como creador. Pero solo lo puedo hacer en la ficción. Por eso lo intento, constantemente. Reivindico la bajona, el dejar caer los brazos un tiempo. Para tomar impulsos, para crear. “Cuando no estoy creando, estoy destruyendo” como diría Handke. Pero sigo, a ciencia cierta no sé si alguien querrá leer mi próximo proyecto, sobre futuro, sobre la imposibilidad de amarnos y sin embargo sobre como estamos tan tan tan conectados. Pero sigo dándole a la tecla. Pienso en cómo hay que entrarle a un coordinador sin ser descortés, pesado o que te tilde de gilipollas. Solo quiero vender, venderme y hacer ver que sé escribir. Son 20 años, y parece que fue ayer. De hecho, sigue siendo ayer. Todo es ayer.

Tal vez no haya que borrar los malos recuerdos, las malas rachas, los malos instintos y las malas escrituras. Están ahí. Diciéndonos: chico/a lo hiciste mal, mejora. No hay optogenética en el mundo real, hay recuerdos. Que bonitos son cuando nos van de cara y qué putas cuando nos dan la espalda.

Creo que he visto muchas espaldas y me apetece ver caras. Llevo callado mucho tiempo. Pero callado no es inactivo, es pensativo. Madurando. Macerando. Veo miles de compañeros con una actividad frenética y me digo, ¿tengo que seguir la senda?

¡¡Optogenética, la ciencia que borra los malos recuerdos, ya está aquí, ya llegó, podrás borrar las cagadas, ese mail a deshora, esa reunión al traste en la cadena, ese capítulo horrendo que escribiste!!

Serás Dios, no, serás Aaron Sorkin, Vince Gilligan, David Chase, David Simon. Tendrás que cambiarte el nombre y llamarte David, que es el nombre de muchos creadores talentosos. Déjate, sé tú. Déjate de ir a seminarios a lo Charlie Kaufman que das pena, mucha pena. Llevas 20 años y parece que empezaste ayer. Pero nadie sabe nada, o casi nada. Pero sonríen. Todos los días. Y lo publican. Sus sonrisas. Pero son falsas. Están en sus casas comiendo panchitos y con caras tristes. Y escriben. Cuando pueden y les dejan, firman sus libros. ¿Oh, Dios, por qué esta plaga de guionistas-novelistas? ¿Qué no pueden escribir guiones y ya está? No, tienen que ESCRIBIR, porque eso es la novela, escribir con MAYÚSCULAS.

¿Y la optogenética? La olvidé, se fue al traste. ¿La optoqué? Mierda borrar los malos recuerdos, sí, hay que borrarlos. Hay que poner que estás feliz con tu próximo proyecto (¿Próximo qué?), que es la repera y que se lo han leído… mucha gente, se lo ha leído mucha gente. No. Se lo ha leído Álex de la Iglesia lo menos. Que cojones, Spielberg, puestos a fardar, Spielberg. ¿pero Spielberg hace tele? No me jodas, que es el puto Spielberg. Para. Escribe. No leas. No leas a los referentes. Desconéctate. Escribe y lee solo aquello que tiene que ver con tu proyecto. Sobre Marte, sobre la soledad, sobre el cerebro hackeado, sobre como todo eso es vida. Eso, sobre la vida, porque de eso va el recuerdo, de hacer ver, de vivir.

Mierda me fui. Pero no recuerdo nada malo. No mientras escribo. Una vez escribí en un currículum que podía escribir 16 horas seguidas. Así, 16 horas. Y lo hice. 16 horas. Y rodé 24 horas seguidas. También lo hice. Ahora queda reinventarse otra vez. La vigésimotercera vez. ¿Montamos un bar? Déjate. ¿Vuelves a dar clases de lengua y literatura? No me jodas que tengo 40. ¿Y cocinar? Se me dio bien un tiempo, pero… no sirves para nada. Para escribir. Para nada, eso no es nada. Sí que lo es, no me jodas. Escribir es conocerse, no sabes la cantidad de dinero que me ahorro en terapia.

Esto va siendo un adiós. Guionistasvlc tiene los días contados. Yo tengo los días contados en Guionistasvlc. Hemos cumplido un ciclo, y ahora que parece que viene el cambio y que nos cuesta más y más escribir, nos tomamos el blog de manera sabática. No sabemos si indefinidamente o si alguna vez retornaremos. Pero hasta junio estaremos por aquí (en contadas ocasiones) y cerramos el lugar. Se quedarán, claro está, todos los post, pero ya no escribiremos más por aquí. No olvidemos los buenos recuerdos. Los malos, siempre están ahí, jodiéndonos.

A mi, a Gabi Ochoa, me tenéis en el nuevo blog personal que llevo desde mi web. No solo hablo de guión, pero si os interesa, allí estaré. Y seguiré colaborando allá donde me llamen. Escribo 16 horas. “16 hours writing people”.

Pero como la optogenética dice, trasformaremos los recuerdos, aquellos que nos quedan, en buenos recuerdos.

NEGOCIAR

Por Gabi Ochoa

Hace más de un par de semanas que vi “Negociador” de Borja Cobeaga, y todavía sigo pensando en ella y sobre todo en el magnífico tono, tan difícil de trabajar en un tema como ETA y las negociaciones.

[OJOCUIDAO! SPOILERS A GOGÓ]

Obviamente todos pensamos al verla aquella máxima, que yo oí a Azcona, pero que seguramente será de otra persona: tragedia + tiempo = comedia.

Y ese es el acierto de la peli, como mezclar los momentos cómicos, aunque más bien patéticos de la historia, con el gran drama que fue el terrorismo de ETA y sus consecuencias. Sobre todo, como la última parte de la peli se encabrona hasta un final demoledor, no por duro sino por esa sensación de brazos caídos que se te queda.

Fui con mi amigo Marci Menéndez y al acabar con unas birras estuvimos largamente hablando sobre la peli, y sobre cómo es curioso que este tipo de peli, un riesgo para el guionista y director, solo se dé en España a partir de la tercera o cuarta peli (si llegas) cuando en otros lares vemos grandes debuts absolutamente radicales (no sé porqué me vino a la mente “Whiplash”). Seguro que no es así y alguno me lo rebatirá, pero esa es la sensación que tuve en el momento.

Pero en todo caso la peli creo que supone algo más para los guionistas. Entre sus secuencias (algunas realmente memorables) destila una buena reflexión sobre nuestro oficio y la manera de venderse y relacionarnos con los productores, y eso es lo que me gustaría extraer aquí.

Estos son las 5 valiosas reflexiones que me quedaron, y que creo que sirven muy mucho para nuestro oficio, y nunca mejor dicho, para negociar (contigo mismo o con los demás):

· La sencilla secuencia inicial (un señor esperando su comida y un trozo de filete friéndose) nos revela enseguida el conflicto, pero sobre todo un punto de vista de lo que vas a ver. En otras palabras: guionistas, nuestras historias se les pueden ocurrir a mil, nuestros puntos de vista no.

Hagámonos fuertes en contar y hacer hincapié en el qué, por supuesto, pero dejando claro el cómo.

Y no hace falta muchas y muy variadas palabras: las imágenes caen a peso. Esa secuencia se debería explicar en todas las escuelas de cine patrias.

· La película juega a secuencias paralelas que una suele ser la antípoda de la otra. Es el caso del personaje de la prostituta que sale en solo 2 escenas. En la primera, cuando Ramón Barea le empieza a explicar porqué ha tenido un gatillazo, encuentra, de una puta, la respuesta: el trabajo. Y eso le lleva a un problema con el lenguaje. No sé porqué, pero me vino a la mente esos momentos donde encuentras la clave de una secuencia, y de cómo manejar una situación dramática, pensando en otra cosa, incluso, hablando con amigos, familiares que no tienen nada que ver con el sector.

Hay que desobsesionarse de lo que haces para encontrar la clave de lo que buscas. Parece sencillo, pero el cerebro humano nos juega malas pasadas.

. Uno de los momentos más impactantes es la detención del personaje de Areces (magnífico en su papel de cabrón despiadado). Una secuencia musical, en la que la rabia, y sobre todo las consecuencias que tendrá se palpan en el ambiente.

Somos humanos, y como tal actuamos. ¿Cuántas veces hemos estallado y hemos dicho, “hasta aquí”, “me bajo”, “no puedo más”? Cuando no insultos. Hay que descargar y es lo más lógico. ¿qué siempre lo pagan los más cercanos? Pues hay que intentar saber disculparse y sobre todo canalizarlo creativamente. De eso hablé en este post sobre el enfado.

· Un primer plano donde se ve un traje y alguien intentando ponerse una corbata negra. La toma es tan gráfica que no hace falta definir más, pero enseguida nos llega ese momento de desilusión. Se ha ido todo a la mierda. Ya está. Pasa, pasa en un guión, en una negociación, en una escena que no sale. La verdad: huyo de aquellos a los que TODO les va bien. Es imposible. Es importante que a veces se te vaya al garete el proyecto. No estaba cuajado o no era el mejor proyecto, hay que verlo con perspectiva. Ahora, no tiremos la toalla a la primera de turno, porque…

· Creo que lo redondo de “Negociador” está en ese final, un optimismo derrotista que tan bien está traído y que tan bien define el cine de Cobeaga. Sí, todo se fue a la mierda, pero parece que lo intentó el personaje de Ramón Barea. Y así se lo hacen ver sus amigos cuando entran al bar y cerramos con una secuencia idéntica a la primera. Sencillez y humanidad todo en uno.

Es verdad que no todo sale bien. Nunca te compran el proyecto por lo que quieres, el coordinador te tumba 7 escenas y tienes unas notas de espanto, llevas encallado con ese guión 7 meses, pero… ni va a ser así siempre, piensa que estás mejor que cuando empezaste, y que no bajamos a la mina, como se solía decir.

Con todo, creo que es una peli redonda. La que debería arrasar en los próximos Goya. Sé que alomejó ni estará nominada, pero Borja, por como la has contado, por la valentía que te enfrentas al tema, por cómo destila pequeñas sabidurías de todo a cien para guionistas y creadores, gracias majo.

PS. Tenía muchas ganas de verla además porque percibía que el tono de la peli era muy parecido a como había acometido “Las guerras correctas”. Y creo que no me equivoqué. Es duro hablar sobre algunos temas, pero ponerse altivo y grandilocuente a veces no ayuda a nada. Que somos guionistas, no políticos.

 

PINGÜINOS EN EL DESIERTO


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Por Héctor Beltrán

Fotos de rodaje de Vicente Bendicho

Siempre se ha dicho que es mejor que un guionista no vaya a los rodajes. Es verdad, no sabemos dónde meternos para no molestar, siempre acabamos enredándonos con algún cable y viendo como nuestro texto se modifica. Sinceramente, no es nuestro hábitat, no estamos en nuestra zona de confort. Somos pingüinos en el desierto.

Bien, pues yo la semana pasada fui a un rodaje. Era el rodaje del cortometraje Artificial. Escrito por Sergio Granda y dirigido por David P. Sañudo, dos de mis compañeros de piso. Creo que como guionistas es necesario ir, al menos una vez, a un rodaje ajeno para tener conciencia del trabajo que se realiza en el set. Así que este post es una especie de crónica sobre lo que vi y aprendí.

ANTES DEL RODAJE

David me dijo si quería ir a ayudar y yo accedí con la condición de que realmente fuera a hacer algo. Mi intención era estar lo más cerca del director y de los actores para conocer de primera mano la relación entre ellos y ver la función en primera fila. Al final conseguí una butaca en el palco vip. Iba a ser ayudante de sonido y la pértiga era mi entrada.

JORNADA 1

Después de comer nos citaron a las 15:30h en la localización. Era una empresa de productos químicos, con sus laboratorios repletos de recipientes, pasillos iluminados con fluorescentes y suelo vitrificado. La verdad es que fue una localización muy bien seleccionada para el tipo de historia ya que tiene un toque de ciencia ficción.

Como un ejército preparándose para defender la ciudadela, cada uno iba tomando su posición. En poco tiempo Jorge –jefe de sonido– y yo estábamos listos, con grabadora en ristre y empuñando la pértiga. Todo estaba listo para rodar el primer plano. El steady tenía que seguir al personaje mientras caminaba por el pasillo. Parecía algo simple…

¡Acción!  ¡Cortamos!

Avanzamos cuatro metros y casi arrollo a Jorge. Un metro más y me atropella el foquista que a su vez atropellaba al cámara. Casi caemos como fichas de dominó. Nos organizamos. Al final, la toma sale bien y ya podemos pasar al siguiente plano.

En esta jornada se utilizaron unos veinte extras. Había que simular trajín en el hall de una gran corporación. Es muy fácil escribir en la columna de acción que hay una veintena de extras pero luego te das cuenta de lo que es necesario para gestionar a toda esa gente, alimentarla y que estén calentitos. No digo que haya que escribir solo cosas austeras, simplemente ten en cuenta qué escribes y para qué producción.

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JORNADA 2

En esta jornada el equipo de sonido tenía un trabajo a parte. Casi todos los planos eran mudos así que aprovechamos para registrar todo tipo de sonidos ambientes, pasos, zumbidos eléctricos, wildtracks, etc. Como tenía algo de tiempo me paseaba por el set a ver cómo se trabajaba. Solo con estar un poco atento te das cuenta cómo funciona la cadena de mando y la toma de decisiones. Todo el trabajo en equipo que se realiza para mover el engranaje. Son como una gran familia en el que cada uno tiene su rol. Son muchas horas juntos. Es un trabajo intenso pero breve.

En el caso de los guionistas ocurre lo contrario. La escritura se suele dilatar en el tiempo hasta que la productora o la cadena dan el visto bueno. Sería algo así: los rodajes son como la final de Champions League, hay estrellas, es momentáneo y muy intenso. En cambio la escritura de una serie o un largo es como la Liga. Es un proceso lento y constante. Tienes que ser regular, avanzar un poco cada día para llegar victorioso a la última jornada.

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Primer día de rodaje en la localización de oficina. El equipo de arte ha hecho un trabajo estupendo. Está todo preparado para que Aitor Mazo y Gorka Otxoa –los actores protagonistas del cortometraje– empiecen a rodar.

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Aquí es donde hice uso de mi entrada en el palco vip. Observé como trabaja un actor y como analiza el guión, cada parlamento y cada acción. Como el director tiene que dirigir a los actores para conseguir lo que quiere, que al fin y al cabo, es el que tiene la visión de conjunto del proyecto. Es muy difícil no perder la concentración de lo que se está haciendo si constantemente te bombardean a preguntas. Me imagino que en la Ecam o la Escac se estudiará la asignatura de “La toma de decisiones en microsegundos”.

Con la escritura de un guión ocurre lo mismo. Podemos estar muy concentrados en una secuencia pero lo importante es si ésta encaja o no en el proyecto en general. No tenemos a los jefes de equipo preguntándonos cosas constantemente sino que somos nosotros los que nos cuestionamos a cada paso la historia en general. Eso sí, tenemos la ventaja de que podemos aplazar las respuestas a las dudas pero el director tiene que tener respuesta para todo porque las preguntas y las dudas son externas.

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Era la última jornada, había una sensación general de que, si fuera necesario, hubiéramos ido a rodar al fin del mundo. La maquinaria estaba perfectamente engrasada pero lástima que fuera el último día.

Tenía muchas ganas de llegar a casa y sentarme a escribir. No porque no estuviera bien en el set, si no porque me gustaría que algo que yo escribiera, fuera rodado con la ilusión con la que el equipo trabajó. Escribir un guión es solo es el primer paso -uno muy importante- de una cadena de procesos que se materializan en un producto editado listo para exhibir. No está mal ver con perspectiva el proceso. Desde que alguien se sienta a teclear, hasta que, con el último “chak” de la claqueta, se da por finalizado el rodaje. Y así fue, con ese breve sonido nos despedimos. El mago chasqueó los dedos y despertamos. Entonces me di cuenta, estaba muy cansado pero había valido la pena.

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LA VUELTA A CASA

Después de un par de horas en el coche llegamos a Madrid. El manto de polución volvía a arroparnos pero me daba igual. Ya podía volver a escribir mis historias. Después de cuatro días de rodaje se acumularon ganas de teclear y volver a la rutina. Dejar el calor sofocante del desierto para abrazar el frio austral. Volver a ser un pingüino en el polo sur.

IV RODA DE GUIONS

Post coordinado por Miguel Marcos

El pasado 3 de diciembre tuvo lugar una nueva edición de la “Roda de guions”, organizada por EDAV y Culturarts con el objetivo de presentar a productores y profesionales del sector audiovisual los proyectos ganadores de la ayuda a la escritura de guión del IVAC. La dinámica del acto es muy sencilla: cada guionista dispone de cinco minutos para hacer un pitch de su proyecto y de otros cinco para responder a las preguntas del público. Para los que no pudisteis asistir u os quedasteis con ganas de saber algo más sobre sus proyectos, hemos pasado un breve cuestionario a los guionistas de los proyectos seleccionados. Hoy publicamos la primera entrega.

 LA ÚLTIMA PRIMAVERA

Me llamo Elena Escura, soy guionista y comencé mi trayectoria elaborando pequeños reportajes promocionales para ONGs en Guatemala. He trabajado como redactora y publicado relatos y cuentos en varias publicaciones. Acabo de estrenar mi primer cortometraje, “Caldo de gallina”, y actualmente trabajo en la preproducción de otro.

1.- ¿De qué va tu guión?

“La última primavera” es la historia del viaje de dos hermanas: de Marta y de Claudia. Marta, una médico fría y algo áspera, se ve obligada a viajar a Guatemala para encontrar a su hermana pequeña, Claudia, una veinteañera de aires hippies que se ha montado en su última aventura. Es 1996 y Guatemala vive un momento muy significativo: se acaba de firmar la paz en el país y centenares de refugiados indígenas regresan al país para recuperar sus tierras. Claudia se identificará de inmediato con la lucha de esta población. Marta, sin embargo, no deja de encontrar obstáculos en esa selva que a momentos le parece cada vez más hostil.

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2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

-La combinación de una historia intimista con el buen ritmo de una road movie. Mientras la historia se sumerge en la selva y se abre paso la historia de los refugiados, el corazón de la historia reside en el reencuentro de esas dos hermanas. Ése es sin duda el motor de la narración: conocer el pasado de las hermanas y por qué se alejaron.

-El estilo onírico, de “ensoñaciones”, los leit motivs en la selva, los lugares ya pisados por Claudia que se reinventan con la llegada de Marta.

-El enclave en el que se rodaría la pelicula: la selva.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

El proyecto cuenta con una productora española en Madrid y una productora mexicana. Estamos en búsqueda de una “tercera pata”, idealmente valenciana, con la que poder formar un buen esquema de coproducción.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de cinco minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

He aprendido mucho sobre como seleccionar no sólo lo importante de mi historia, sino lo más atractivo y lo que puede resultar más visual a la hora de plantear el proyecto.

En algunos ejercicios, sí. Por ejemplo, cuando practicamos con el pitch de un minuto, me di cuenta de que sintetizar de nuevo a historia era casi como empezar de cero. No se trataba solo de quitar algunos datos.

Desde luego, el hecho de escoger qué se cuenta y qué no da otro enfoque a la historia.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Bastante mejor de lo que esperaba, la verdad. Cuando solté las tres primeras frases, todo fue bastante fluido y estuve mucho más tranquila.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

En general, buen feedback con el público asistente. En cuanto a acuerdos, como comentaba ya cuento con una productora y ella es más bien la encargada de buscar esa tercera productora que necesitamos.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Estupenda. Sólo el hecho de conocer a otros guionistas ya es algo muy positivo.

SUEÑOS VARADOS

Centro internamiento

Mi nombre es Emilio Martí López y soy vídeo artista, documentalista y animador, además de realizar trabajos de didáctica en torno a la fotografía y la animación. Mi trabajo más conocido es el cortometraje “desanimado”.

1.- ¿De qué va tu guión?

Mi guión destripa qué son los C.I.E., Centros de Internamiento de Extranjeros, con varias técnicas cinematográficas y desde un enfoque caleidoscópico. Aunque es un documental, incluye animación y un tratamiento experimental de algunos episodios.

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

Las historias que cuenta la película, de gente que ha sido internada en estos centros, sin haber cometido delito alguno (uno de los motivos por el que se les considera similares a los campos de concentración), junto al comentario crítico de quienes estudian la cuestión desde el periodismo o el derecho. También, aquello que ha motivado la película: para realizar un trabajo plástico-artístico, yo y dos compañeras pudimos acceder a uno de estos centros (el de Fuerteventura) rodeados de secretismo, normalmente y opacos a jueces, ongs o periodistas.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

La película está en preproducción, avanzando algunos elementos de la misma. El guión, siendo documental, se construye con esta misma investigación y al ir realizando la película.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de cinco minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

La experiencia es interesante, porque te obliga a saber qué historia quieres contar (a veces tenemos varias en la cabeza, y éstas son contradictorias entre sí) y cómo contarla, de cara a venderla a un productor si hiciese falta. Me ha hecho ver el guión de otra manera al contrastar en público qué interesa más a una audiencia, que a veces no es lo que uno tenía en mente.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Tener un cronómetro contando cuántos minutos hablas no es agradable.
El formato se me hace antinatural: te hace sentir parte de una cadena de montaje, o de un concurso de talentos. No da tiempo a crear una química con el público, aunque afortunadamente después del pitching propiamente dicho hay una tanda de preguntas y respuestas con los asistentes que sí permite mayor acercamiento.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

He tenido algunas ofertas de producción, pero no casan con lo que tenemos planeado.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Muy buena. Es estupendo tener feedback y es muy positivo que la Culturarts, la filmoteca o el IVAC cuiden todos los aspectos del desarrollo del guión, incluida esta fase en que apadrinan nuestra obra ante una serie de productores. De alguna manera, da más entidad y practicidad al hecho de ayudar a que los escritories realicemos nuestra obra y a que ésta no quede en un cajón.

LOS BRILLANTES

Hola. Soy Esther Morente y soy actriz de teatro, cine, televisión y publicidad. Licenciada en Comunicación Audiovisual en la Universitat de València. Licenciada en Arte Dramático en la ESAD Valencia. Diplomada en teatro gestual (Técnica Lecoq) en la Escuela de Teatro de Mª del Mar Navarro y Andrés Hernández (Madrid). Como guionista, “Los Brillantes” es mi primer guion.

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1.- ¿De qué va tu guión?

Los Brillantes es un drama fantástico. Un tren que hace temblar todo el pueblo. Una mujer que sólo acepta consejos de su pájaro. Un boticario que cura las dolencias con la música. Y Agustina. Una enigmática anciana que descubre algo que está al alcance de muy pocos. A partir de aquí, la vida de Agustina y de su entorno se convierte en una mezcla de obsesiones, verdades y mentiras que llegan a poner en duda la salud mental de los habitantes de la aldea. Todos contra Agustina y Agustina contra todos.

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

Los Brillantes tiene unos personajes que enganchan. Aunque está narrada en un tono fantástico e irreal, la historia se adentra en el lado más humano de cada uno de ellos. Y esta aldea mágica, de personajes extravagantes y situaciones fantásticas tiene su justificación. Toda la historia se articula a través de “Los Brillantes”, una novela que, según el autor, está construida a través del imaginario. Más adelante descubriremos que tales situaciones y actitudes de algunos de los personajes vienen provocadas por la memoria de la infancia del escritor.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

Estoy preparando la segunda versión dialogada.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de cinco minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

Al preparar mi pitch me he dado cuenta de lo difícil que me resultaba decidir qué quería contar. El hecho de pasar por encima de algunas tramas, personajes y ciertos detalles me parecía injusto. Luego, con cierta distancia, aprendí que simplemente centrándome en el tronco de la historia era más concreta y, por supuesto, no fallaba al guion.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

Fue emocionante. Quise que me acompañara la supuesta protagonista de la historia. Simplemente como pretexto para que la gente pudiera imaginarse todo lo que tuvo que pasar.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

Aún no he cerrado ningún acuerdo pero varios productores están leyendo el proyecto.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Muy positivo.

DOS REYES

Me llamo Rafa Ferrero. Me licencié en filosofía en la Universidad de Valencia, después hice un Master de guión en la FIA y desde entonces trabajo como guionista. También soy uno de los autores de este blog.

Portada

1.- ¿De qué va tu guión?

“Dos Reyes” es un thriller de ciencia ficción ambientado en el año 2047.

Ruy, el protagonista, es un chico de 18 años que ha pasado toda su vida encerrado en una habitación esterilizada, aislado, como un niño burbuja. Los mejores jugadores de ajedrez de todo el mundo acuden a jugar contra él a través de un cristal y el chico jamás ha perdido una partida.
Ruy es invencible porque es capaz de manipular la voluntad de los demás. No necesita anticiparse a los movimientos de su rival, puede decidirlos por él. Contra Ruy, el mejor jugador del mundo no es más que una marioneta.

Un día, alguien a quien no conoce consigue ponerse en contacto con él desde el exterior para hacerle llegar un mensaje: Que no está enfermo. Le mintieron desde niño para que aceptase vivir encerrado por voluntad propia.

Será entonces cuando Ruy descubra su verdadera identidad y aprenda a usar su don en toda su dimensión. Ruy es el Rey negro, el único capaz de enfrentarse a Philidor, el Rey blanco, aquel al que creía su padre.

2.- ¿Cuáles crees qué son los puntos fuertes del proyecto?

La universalidad de la historia, lo bien cimentada que está desde el punto de vista conceptual y lo atractiva que puede resultar visualmente.

3.- ¿En qué fase de desarrollo está?

En estos momentos estoy trabajando en la segunda versión del guión dialogado.
Llevo varios años trabajando en este guión. Es un thriller complejo y tardé mucho en encontrar una idea que me permitiese encajar todas las piezas. Ahora tengo un tratamiento sólido y estoy trabajando para enriquecer la historia con los diálogos.

4.- Para el pitch has tenido que reducirlo a una presentación de cinco minutos. ¿Qué has aprendido en ese proceso? ¿Te ha resultado complicado? ¿Te ha hecho ver tu guión de otra manera?

“Dos reyes” no es una historia sencilla de explicar en poco tiempo. De hecho, resulta sencillamente imposible. Por lo que lo primero que tuve que asumir es que en un pitch de cinco minutos resultaba absurdo intentar contar la historia completa. El curso con Teresa me ayudó a encontrar la forma más sencilla de contar la idea clave de la película.

He de reconocer que este proceso no me resultó sencillo. De hecho, creo que fui quien más aprovechó el curso porque mis compañeros llegaron el primer día con una idea bastante clara de cómo debían realizar la exposición y lo aprovecharon para pulir y perfeccionar esa misma idea, mientras que yo tuve que cambiar mi idea inicial. Quería contar demasiado y conseguía el efecto contrario al que buscaba. Diciendo menos encontré la forma de acabar contando más.

5.- ¿Cómo fue la experiencia de presentarlo en público?

No me acostumbro a hablar en público. Me gusta ponerme en estas situaciones porque lo considero parte del oficio del guionista, pero me queda mucho por aprender todavía.
Presentando “Dos reyes” pasé nervios, pero estoy bastante contento de cómo fue la cosa.

6.- ¿Qué feedback has tenido? ¿Has cerrado algún acuerdo de producción?

He tenido mucha suerte. Un productor valenciano que acudió a la Roda de guions se me acercó en la cafetería después de la presentación. Me dio su tarjeta y me pidió que le enviase el guión, quería leerlo antes de proponerme algo. Se lo envié esa misma tarde y a los tres días me llamó. Me dijo que el guión le había encantado y quería pedirme permiso para enviárselo a un director español que lleva unos años trabajando en Hollywood. Ellos han trabajado juntos en más de una ocasión y hace tiempo que estaban buscando un proyecto de estas características para tratar de levantar una coproducción que les abriese las puertas del mercado internacional.
A la semana recibí una llamada del director (justo el director español que yo habría elegido para dirigir esta historia). El proyecto le entusiasma y se ha comprometido personalmente.
He firmado un precontrato con el productor valenciano y me pagan para que trabaje en la segunda versión del guión a partir de las observaciones del director, con las que no podría estar más de acuerdo.

Por supuesto, todo lo anterior es falso.

7.- ¿Qué balance final haces de la experiencia?

Es un ejercicio imprescindible. Hay que agradecer a Culturarts y a EDAV que sigan organizando este evento año a año. Para los guionistas supone una oportunidad estupenda para aprender a hacer un pitch y es bueno que haya espacios en el sector donde se expongan los proyectos.

LA ÑORA DISTRIBUYE Y EL CORTO COMO ESPACIO DE LIBERTAD

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Por Martín Román.

Hay un sentir general de que el cortometraje es una especie de escuela, el primer paso que toda persona que quiera dirigir un largometraje debe dar. Ese sentir no está únicamente en el público ajeno a la creación audiovisual, también está instalado en los mismos profesionales del sector. Esa es una mentalidad mercantilista de la creación cinematográfica. Cierto que levantar un proyecto audiovisual cuesta bastante dinero, pero eso no debería restarle valor a la creación en sí. El cortometraje es un formato audiovisual con valor propio, ni menor ni mayor que el que pueda tener el largometraje, una tvmovie o una serie. ¿Alguien cree que los cuentos de Cortazar o Chejov son obras menores? No me diréis que nunca os habéis emocionado con un cortometraje porque sólo dura 5 o 20 minutos. ¿Los primeros cortos de Tim Burton son obras menores si las comparamos con sus largometrajes? La única forma de revertir esta percepción del cortometraje como escalón, y que puede perjudicar la creatividad del director, es dando visibilidad a los cortometrajes.

Si un director tras lograr filmar su primer largometraje decide que no quiere volver a dirigir un cortometraje, que es un paso atrás en su carrera, creo que está cerrando la puerta a poder experimentar con su propia creatividad. Debido al costo que conlleva levantar una obra audiovisual, en un largometraje uno se encuentra con que su visión artística empieza a estar contaminada (a veces para bien, la mayor parte de las veces para mal) por una serie de actores que al ver su dinero y negocio en juego deciden imponer (las veces que es para bien es porque proponen –y con acierto-) sus criterios: “quitas esta alusión a la religión o la política para no molestar a una parte del público“, “en lugar de este actor desconocido me pones esta cara famosa“, “hay que meter un plano en que el protagonista se sirve una pizza precocinada…” Y a veces hay que claudicar para levantar tu película (¿seguro sigue siendo tuya?). Sí, lo acepto, este último paréntesis se escribió con ciertas dosis de demagogia, a mí también me apetece dirigir largometrajes, pero he visto estos factores en preproducciones de largometraje y sé que nunca he tenido que enfrentarme a ninguna imposición de esta índole cuando he escrito y dirigido un corto.

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Pero se puede revertir esta situación. Lleva tiempo, más que años. En España empieza a haber cortometrajistas de renombre, quizá el más famoso sea Chema García Ibarra, pero también están Álex Montoya, Óscar Bernacer, (por citar algunos que además son amigos) ¿Era eso posible hace diez años? Creo que nadie se imaginaba un presente así. A ello han ayudado mucho las redes sociales, los festivales y en gran medida las distribuidoras que se han preocupado de que sus obras llegaran lo más lejos posible.

Cuando llegué a México busqué una distribuidora para uno de mis cortos. Sorpresa, no existía ninguna. Los cortos no encontraban toda la difusión deseable aunque sí existían festivales como ShortsShorts en DF, festival que recientemente ha lanzado su propuesta Noches de Cortoteca, un evento mensual que espero se consolide y aumente en fechas y sedes, o el apoyo del IMCINE a sus cortos. El caso es que junto a mis amigos, que hoy son también mis socios, era un tema recurrente. Veíamos que el cine mexicano estaba en un buen momento, su cine de autor triunfa en festivales (Reygadas, Franco, Escalante, Markovitch –aunque argentina lleva 20 años en estas tierras-) y tiene una taquilla respetable en los cines comerciales del país, y el cine comercial está arrastrando de nuevo al público mexicano a ver su cine (Alazraki, Derbez, Del Amo, Higareda, por no hablar de aquellos que triunfan en Hollywood). Además, algunos de los cortos en los que colaborábamos o llegaban a nuestras manos tenían muy buena calidad, era una representación menor pero la conclusión a la que llegamos es que si el cine mexicano vive un buen momento tiene que haber un montón de directores de cortometrajes con trabajos increíbles, “Deberíamos montar nosotros una distribuidora de cortos…” y la charla de bar se convirtió en realidad.

Unos cuantos emigrados (Llanos Gómez, Sonia Sánchez, Sam Baixauli y un servidor), y una productora mexicana (Mariana Martínez) hemos unido nuestras fuerzas e ilusiones para dar vida a La Ñora Distribuye, la primera distribuidora de cortometrajes en México. Todos somos profesionales del audiovisual y en nuestra trayectoria hemos participado en varios cortos con diferentes roles que abarcan casi todas las áreas (a excepción de sonido creo que entre todos hemos tocado todos los palos). Sabemos que como directores, una vez acabado el corto empieza el verdadero via crucis. Cuando somos principiantes pensamos que sólo por la calidad del mismo llegará a todos lados pero entonces nos encontramos con el burocrático mundo de los envíos. Horas engullidas rellenando formularios y decepcionantes noes que nos hunden en la miseria y pueden empujarnos a desistir con la distribución. Una distribuidora se puede involucrar emocionalmente en los envíos pero como su trabajo consiste en eso, en enviar cortos, nunca se va a detener por un “no”. Además La Ñora sólo acepta aquellos trabajos en los que crean sus socios, que cumplan nuestros “estándares de calidad”. Y esto tiene trampa… Los estándares no se limitan a valores técnicos, si grabas en miniDV porque era lo que tenías a mano y suples tus carencias con ingenio y nos emocionas, estás cumpliendo estos estándares, si grabas a 4k, con grúas, steadycam, cromas, drones… y nos aburres, no estás cumpliendo los estándares. Somos cinco socios más nuestra coordinadora de distribución, Ludmila Bollati, y nuestra community manager, Verónica Jiménez (de ComunikarT), y no votamos sólo según nuestros propios gustos caprichosos, sino que valoramos diferentes puntos antes de emitir nuestro veredicto.

corto presente

Iniciamos nuestra distribución en julio con 2 cortometrajes en distribución, hoy hay 7 en distribución y 3 en ventas con varios cortos a punto de incorporarse en el catálogo. Entre ellos HISTORIAS de Ana Ireri Campos, premio especial del público de la selección on-line en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2014, uno de los festivales más importantes de Latinoamérica y del que La Ñora se convirtió en patrocinador oficial. Y como nos apasiona el cine y los cortos ya tenemos una primera coproducción junto a Fernando Gómez (quien ya produjera VOCABULARIO), titulada HIJO MÍO y dirigido Sam Baixauli. Seguimos con toda la ilusión y aprendemos cada día.

Cumplimos en breve seis meses de vida. Queremos ver tus cortometrajes y aunque radicamos en México recibimos trabajos de todo el mundo. Esperamos que estos seis meses sólo sean el germen de una labor de muchos años.

Nos puedes seguir en nuestras redes sociales: en Facebook pinchando aquí y en twitter @LaNoraDstribuye.

¡Larga vida al corto!

LASA Y ZABALA: ALGUNAS DECISIONES

Joanes Urkixo lleva casi tres décadas en el oficio y ha trabajado en series y largos de animación, entre los que destacan Querida Bamako” (2007), “Cristobal Molón” (2006) o “Supertramps” (2003). Recientemente ha sido el guionista de una película incómoda: Lasa y Zabala. Porque incómodo es aún recordar el terrorismo de estado. Y el guionista, además de sus decisiones dramáticas,  se ve enfrentado a decisiones éticas.
Urkixo es también fundador y actual presidente de la Asociación de Guionistas Vascos ( EHGEP).

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por Joanes Urkixo.

La escritura de guion puede explicarse como un proceso de toma de decisiones, dependiendo de las cuales y aun partiendo de un mismo punto el resultado final puede derivar en películas muy diferentes entre sí. A lo delicado que siempre resulta decidir quién vive, muere, se enamora o sufre, qué hace o qué le sucede por el camino, añádase que hablamos de hechos reales, un tanto recientes y aún presentes en la memoria colectiva. Y añádase a eso que hablamos de un caso paradigmático de la guerra sucia del estado, el primer crimen del GAL: el caso “Lasa y Zabala”. Fueron decisiones difíciles las que tuve que tomar durante el proceso de escritura del guion, junto con el productor Joxe Portela (Abra Prod) y el director Pablo Malo, siempre a sabiendas de que serían escrutadas con extrema atención y, fueran cuales fueran, invariablemente criticadas por uno u otro flanco. He aquí algunos de los cómos y porqués de la película “Lasa y Zabala” …

QUÉ CONTAR
Parece una obviedad pero en este caso era más necesario que nunca delimitar el ámbito de nuestro relato, habida cuenta de que los hechos en que está basado se insertan en el epicentro de un largo y sangriento conflicto que nos ha enfrentado a vascos contra vascos, a vascos contra el estado, a todos contra todos, y de que por esa razón seríamos analizados con lupa hiciéramos lo que hiciéramos. Íbamos a contar un caso terrible y vergonzoso de la historia reciente, prolongado durante 17 años y resuelto en un proceso muy mediático pero desde entonces ignorado por el discurso oficial, que prefiere simplificar el conflicto como un relato de buenos y malos y ha contribuido, pasados los años, a que los hechos empiecen a recordarse fragmentariamente o se conozcan de una manera vaga entre los más jóvenes.

La decisión de centrarnos en el caso llevaba aparejada otra más delicada aún: cómo reflejar el clima de terror y muerte imperante en los años 80 y 90, cuando ETA mataba casi cada día en las calles de Euskadi. Debatimos largamente el asunto. No encontrábamos razón clara para insertar un atentado en medio de nuestra historia y, de hacerlo, podría parecer una autojustificación, una concesión aislada a la equidistancia, de modo que optamos por centrar el contexto en los diálogos de algunos personajes: así, se habla de la impotencia policial para combatir a ETA con los medios disponibles, de la impunidad de esta en su santuario al otro lado de la frontera, del secuestro de un capitán y el atentado con muerte de un guardia civil aquella misma tarde, del brutal número de muertes que se iban acumulando, en definitiva del caldo de cultivo que condujo al nacimiento del GAL. Y también se habla de la postura en el lado opuesto, de esa mentalidad de guerra y venganza sobre la que los vascos hemos discutido durante décadas hasta lograr superarla.

QUÉ HABÍAN HECHO
Más debate aún llevó decidir si debíamos contar el pasado de Lasa y Zabala, lo que habían hecho para tener que huir y vivir como refugiados. La única descripción personal completa de que disponíamos procedía de su entorno familiar y, desde luego, no queríamos mostrar una imagen empática. En el lado opuesto, existía el peligro de que parecieran ridículos y a destono con la historia si contábamos lo que habían hecho: un robo a un banco organizado por su cuenta y riesgo, que falló por coincidir con otra acción de ETA en las inmediaciones y por el que al parecer recibieron un rapapolvo ya que el banco elegido nunca era atacado por la organización. No queríamos bajo ningún concepto posicionarnos ante sus razones para unirse a ETA pues no era esa nuestra historia y, por otro lado, hasta el momento eran dos personas irrelevantes en esta organización, a las que secuestraron únicamente por ser presas fáciles. Por todas estas razones, decidimos contar lo justo y presentarlos como dos jóvenes algo despreocupados de 20 y 21 años, ya viviendo en Baiona y en un ambiente que, hasta la irrupción del GAL ese mismo día, había sido un tanto relajado.

MALOS MUY MALOS
Muy unido a lo anterior, a la hora de decidir cómo debíamos retratar a los asesinos nos encontramos con un serio problema: todas las narraciones de los hechos, las descripciones y los vídeos de aquellos años nos mostraban a seres en algunos casos desequilibrados, en otros histriónicos, protagonistas de un sinnúmero de hechos esperpénticos. Llegamos a manejar escenas como aquella en que el acusado Bayo comparece el primer día del juicio en camilla, vestido con pijama y calzoncillos, sin asearse y fingiendo una depresión profunda. O aquella en que persigue al abogado de la acusación por toda la sala de vistas intentando trincharle con la bandera española y arrojándole una máquina de escribir. Manejamos descripciones físicas como la de Dorado, siempre acompañado por su novio, moreno de rayos uva, muy musculado y vistiendo camisetas demasiado estrechas, o la de un Galindo con el pecho inflado y ofreciendo caramelos a los testigos en los recesos. Reunimos montones de declaraciones grandilocuentes y esperpénticas, comparecencias ante la prensa llenas de arrogancia y exageración… pero todo aquello sumado podía convertir la película en el show de Benny Hill y a estos personajes en malos muy malos, estereotipados. Era necesario rebajar mucho el tono, no cabía duda pero, ¿hasta dónde rebajarlo? En el debate llegamos incluso a plantearnos suprimir todo eso y mostrarlos como personas totalmente normales. Pero no lo eran, no hay un solo ejemplo que sugiera dudas al respecto, de modo que optamos por mantener algunos rasgos muy característicos de su actuación, como un par de declaraciones de Galindo o, especialmente, la consternante comparecencia de Bayo en el juicio, que fue clave para que el tribunal diera por válida su confesión anterior. Habrá sin duda quien siga pensando que esto es pura invención, pero lo cierto es que los malos parecieron en la realidad mucho más malos que en la película.

EL MENSAJE
Desde el principio hemos sentido una gran identificación y simpatía por el mensaje público que Axun Lasa y Pili Zabala, hermanas de los asesinados y portavoces familiares, llevan años difundiendo. Axun y Pili siempre nos hablan de paz y reconciliación y participan frecuentemente en encuentros con víctimas de ETA, a pesar de no tener la misma condición que estas últimas pues el estado español siempre les ha negado la categoría oficial de víctimas. Personalmente puedo afirmar que, tras conocer personalmente a estas dos grandes mujeres, mi trabajo se convirtió en una reivindicación de las verdaderas víctimas, no las que han muerto sino las que quedan atrás con su dolor a cuestas. Su mensaje, que es el nuestro, inaugura la película y se refleja también en el espíritu que la cierra: “que esto no vuelva a ocurrir jamás”.

EUSKERA Y CASTELLANO
Una de las decisiones de partida, apoyada además por ETB, primeros coproductores del proyecto, fue que la película pudiera catalogarse como producida en euskera, para lo cual sería necesario que al menos la mitad de los diálogos fueran en esta lengua. El productor asumió la idea con el interés añadido de que las ayudas a la producción son algo superiores en este caso, concebidas para impulsar la continuidad de un cine hecho en la lengua propia. Por otro lado, resultaba bastante lógico que cada entorno hablara de su forma natural: en euskera los refugiados, las familias y el entorno vasco en general, en castellano los guardias civiles, además de las secuencias del sumario y el juicio. Huelga decir que la necesidad de mantener el equilibrio entre ambos idiomas limitaba las posibilidades narrativas y nos obligó en alguna parte del proceso a devanarnos los sesos en busca de segundas opciones.

EL PROTAGONISTA
Las primeras versiones del guion tenían un tono más inclinado al documental, con un protagonista, el abogado, limitado a sus tareas judiciales y de investigación. No tomaba decisiones que hicieran cambiar el rumbo de la historia, no evolucionaba ni crecía emocionalmente, no tenía un arco dramático. Era necesario ficcionar su papel, y para ello empezamos por inventar a su ayudante e inventarle también un conflicto ético e ideológico. El resultado pretende ser un reflejo del debate en torno al conflicto vasco que ha presidido nuestras vidas en las dos últimas décadas, y cuya consecuencia más relevante hasta el momento es el cese definitivo de ETA.

EN SUMA
Los amigos suelen preguntarnos a los guionistas hasta qué punto suscribimos las películas en las que hemos participado. No sería guionista si no me incomodaran algunas cosas de “Lasa y Zabala”: cierta falta de narración por aquí, algunos insertos por allá, puede que alguna secuencia al completo… pero, en general, suscribo todas las decisiones que conforman la película, incluso cuando, acabando de escribir esto, ya se ha estrenado y hemos sido azotados con algunas críticas bastante duras.

Por cierto, lo que no termina de convencerme es que se haya doblado al castellano para el resto del estado. Esas cosas nunca quedan del todo bien. Pero, por favor, no achaquéis a eso los defectos que podáis encontrarle.

EL CINE IMPLÍCITO

Por Gabi Ochoa

Hay un tipo de cine que no dice, que se muestra en las elipsis, en las junturas, en aquel quiebro que se queda a mitad, en la mirada.

Un tipo de cine que apenas muestra palabras, de frases que comienza a mitad y terminan… si terminan claro.

Es un cine silente, pero lo mejor que tiene el silencio, como decía Bresson, es que fue inventado por el cine sonoro. Y eso lo hace más inexplicable.

Es un cine, sobre todo, que habla con imágenes. Que las junta y va creando con ellas un discurso.

Un cine en la frontera. Camina por la débil línea entre lo contado y lo experimentado. Pero sabe mantenerse ahí.

Y cuenta. Cuenta mucho, más de lo que querrías decir, más de lo querríais ver.

Todas estas reflexiones me venían a la mente mientras andaba Gran Vía madrileña abajo después de ver “La isla mínima”. Sí, la peli es una obra maestra, pero ¿por qué? ¿qué tenía esta peli que no tiene “El niño”, que no tiene “No habrá paz para los malvados”; que no tiene “Grupo 7”?

Un deseo.

Le guarda al espectador el deseo de saber más. Y ahí ha ganado la batalla al público, que quiere saber más. Los hay que se enfadan con esto. Los hay que no entienden, porque su proceso lógico no les da el punto final a la narración. Los hay que creen que hay “gato encerrado” o que imaginan más de lo que hay. O menos.

Pero la película viene cargada de un cine implícito.

¿Qué es un cine implícito? ¿Qué es para mi?

No sabría dar una definición (cuál odiosas son a veces las definiciones para marcar todo TODO lo que pasa en la narración, en el guión), pero sí que me quedaría con la máxima esa que dice que es un lugar “donde hay más preguntas que respuestas”.

El no decir, el mostrar, el ver, algo tan cinematográfico, es la esencia de esta peli, pero como lo era en otros cines, en otras maneras posibles. Renoir, Dreyer, Peckinpah, maestros que han sabido guardar en la recámara un diálogo, la sobreexposición para mostrárnoslo en imágenes. Y sí, Hitchcock claro.

Me pareció curioso que al estreno de “La isla mínima” hayan saltado las voces que la emparentan con “True detective” y obvian nuestro pasado cinéfilo más patrio. A mi me recuerda a “Furtivos” de Borau, y algo a “La caza”. Sí, argumental no tiene nada que ver (¿o sí?), pero fílmicamente, que es donde se enmarca el cine implícito, tal vez sí.

Una película implícita es una película pincelada desde guión. Una película como “La isla mínima” se podría haber contado desde el principio claramente, se podría haber explicitado todo su conflicto entre el pasado y el presente. Pero no. Sus creadores optaron por dejar tras el velo tanta información, que puede que al espectador le parezca demasiado. ¿A quién acuchilla…? ¿Quién es ese juez…?

Por lo tanto, para entender esa manera de contar, yo siempre me impongo un ejercicio que aprendí en un taller escénico-performativo.

Hagamos este ejercicio. Imaginad que dejo un objeto en el suelo. Unas llaves, por ejemplo. Ahora tenéis que sumadle otro objeto, cual sea, pero que le dé un significado al anterior, que sume (o que reste), que amplifique su significado, o que juegue por semejanza. Alguien pondrá un candado, y todos entenderemos la relación entre los dos. Pero seguimos. Tras ese candado, alguien dibuja en un papel un corazoncito, el campo del sentido se mueve. ¿Lo entendemos? Todos entenderemos la relación entre un candado y un corazón (y si está roto, más), porque los dos producen sentido.

De eso se trata cuando trabajamos con imágenes. Como guionistas siempre buscamos las palabras de los personajes, la voz, cuando en ocasiones obviamos que las imágenes nos pueden crear movimientos de sentido valiosísimos.

Ahora intentarlo con un guión que estéis escribiendo. Crear una imagen. Luego, añadidle otra que juegue con esa imagen, y a partir de ahí encontrad siempre el significado que las va uniendo, que hace que la historia vaya avanzando. (este ejercicio se lo debo a Cuqui Jérez, creadora con un potencial maravilloso. Os recomiendo, para guionistas sí, sus talleres).

En ocasiones, hay que dejar de lado las palabras, el diálogo, la estructura, y buscar los paralelismos, las semejanzas, los ecos que hay entre las imágenes. “Todo significa”, y ese todo también entra cada imagen que se proyecta.

Os dejo de postre, el avance de otra película implícita, “Under the skin”, que está llena de ecos, elogios, y grandes pasiones en cada pase festivalero que se proyecta. Tuve la suerte de verla en Glasgow Film Festival y el trago de hiel inquietante que digerí aún está rebotando en mi cerebro, como este ejercicio que os he planteado.

Una mujer que anda, en la oscuridad hacia un hombre que…

 

SER PERIFÉRICO

Nuestra firma invitada de hoy es el guionista vasco Joanes Urkixo, autor del guión “Lasa y Zabala”, película estrenada en el pasado festival de San Sebastián.

Por Joanes Urkixo

Si eres de Euskadi y te dedicas al audiovisual, tarde o temprano te saldrá al paso la disyuntiva entre mudarte a Madrid a buscarte las alubias o permanecer aquí y tratar de consolidar tu carrera en el mercado vasco. Son muchos los que optaron por lo primero y cuyos nombres de prestigio dan actualmente lustre a créditos de cine y ficción televisiva. Fuimos muchos también quienes decidimos quedarnos, fuera por una opción ideológica, por una postura vital o por una mezcla de ambas.

Dentro de nuestro colectivo, los guionistas autonómicos siempre hemos sido tratados desde Madrid con una educada consideración rayana a veces, solo a veces, en muestras más o menos manifiestas de superioridad y prepotencia, por ejemplo cuando se nos ha calificado como “periféricos”. Tan centralista visión quizá tenga su lógica desde el POV de alguien en Madrid, acostumbrado a mover con su cucharón el caldo gordo que allí se cuece y que, por ignorar lo que se cuece aquí, tiende a creer que no se cuece nada. Pero es obvio que sí se cuece: en Catalunya, al margen del daño que sin duda les ha hecho la crisis, siempre han mantenido un volumen de producción capaz de sustentar a un amplio colectivo con trabajo estable; en Valencia, muchos guionistas no han necesitado mirar hacia Madrid sino tras el cierre de Canal 9; también parece que en Galicia mantienen una producción más o menos estable. En cuanto a Euskadi… Bueno, lo cierto es que aquí se cuece bien poco, tanto que, para empezar, habría que preguntarse hasta qué punto es posible ser guionista en Euskadi. Tan crudas están las cosas.

Situémonos: de las comunidades mencionadas, la nuestra es la más pequeña. Estrenamos entre 6 y 8 películas al año sumando ambas lenguas y nuestra televisión produce en la actualidad una serie y un programa de sketches. Poco bagaje parece para mantener en activo a un grupo de profesionales, no digo ya a todo un sector que involucra a productoras, técnicos y actores. Cabría imaginar que la crisis nos ha hecho mella como en otros lugares y que, si anteriormente la situación estuvo algo mejor, es razonable esperar que mejore de nuevo en un futuro no muy lejano. Vale, llamadme irrazonable pero tengo serias dudas al respecto.

Para ilustrar mi análisis tomaré como ejemplo significativo la Asociación de Guionistas Vascos (EHGEP), colectivo que conozco bien porque contribuí a fundarlo y en cuya vida he participado activamente. Nacida en 1995, durante los primeros años c creció con rapidez hasta llegar a contar con 115 socios, aunque después comenzó un prolongado declive hasta llegar a los 67 socios actuales. Este descenso data de tiempos anteriores a la crisis y parece responder más bien a condicionantes estructurales.

Entre las bajas predominan aquellos que abandonaron la profesión por la falta de expectativas. Otros, muchos de ellos jóvenes que estaban empezando, emigraron a Madrid. Entre los que consiguieron permanecer, tanto el perfil de nuestros socios como la realidad del sector nos muestran la predominancia del guionista-director: preguntados los guionistas que han recibido ayudas públicas en la última convocatoria, dos de cada tres declaran su intención de dirigirse a sí mismos; todas las películas con producción avanzada o pendientes de estreno en 2014 son de guionistas-directores: Fuego (Luis Marías); Negociador (Borja Kobeaga); A Escondidas (Mikel Rueda); Amama (Asier Altuna); Loreak (Joxemari Goenaga y Jon Garaño), Sapos y Culebras (Francisco Avizanda)… con la única excepción de Lasa y Zabala, de la que soy guionista y cuyo director, Pablo Malo, también acostumbra a escribir sus propios guiones.

Obviamente, el doble perfil es una estrategia, la más recurrida para la supervivencia en la profesión, y le sigue la de buscarse un trabajo complementario ajeno (tenemos a funcionarios públicos, programadores de festivales, gestores culturales, profesores…); en tercer lugar está la media docena que escriben para la única serie y el único programa de sketches y, finalmente, los dos o tres guionistas contratados en el departamento de desarrollo de la única productora que produce ficción televisiva.

También está Jorge Guerricaechebarría, que lleva muchos años triunfando en el mercado español desde Gasteiz. Además estoy yo: tampoco soy director, ni voy a la oficina por las mañanas, ni tengo contrato laboral con una productora, ni me marché a Madrid, soy otro freelance de los del 20% de las encuestas… Según algunos compañeros mi caso demuestra que se puede ser guionista puro en el mercado vasco. Pues va a ser que no. Es cierto que vivo y trabajo desde Bilbao, pero durante bastantes años lo he hecho para productoras (de animación, hubo un tiempo en que esto era posible) de Madrid y Barcelona. Vaya, ahora que lo pienso… ¡soy igual que el gran Jorge! Lo sé, lo sé, no tiene gracia, pero admitid que lo tenía a huevo.

Así pues, el perfil del guionista vasco es alguien que se fue a Madrid y ahora trabaja allí. O, dicho con menos ironía y a modo de conclusión, si un vasco quiere escribir guiones tendrá que buscarse otro trabajo alimenticio o emigrar. Más arriba he apuntado a razones de tipo estructural:

La ficción televisiva. Generadora de cantera, en nuestro caso lleva muchos años reducida a la mínima expresión. Cierto es que Goenkale fue un gran vivero de guionistas pero estos, en aplastante mayoría, acabaron desapareciendo de la profesión al no encontrar demanda para su oferta más allá de la propia Goenkale, progresivamente recortada, y de Vaya Semanita y sus epígonos. Nada más, al margen de algún estreno tan esporádico como efímero y de eso ya hace años. Incluso cuando recuperemos, si alguna vez lo hacemos, el nivel de producción previo a la crisis, nuestro mercado audiovisual nunca será capaz de retener a un colectivo mínimamente estable. Nuestra asociación, tanto individualmente como desde la Plataforma del Audiovisual Vasco, ha apelado en ocasiones al valor de la ficción como herramienta transmisora de la cultura y la identidad propias, reclamando un pacto político al estilo de países como Dinamarca y que involucre no solo a los agentes del sector sino al Departamento de Cultura y la Universidad. Por el momento, ha sido como rezar en el muro de las lamentaciones.

La capacidad financiera de las productoras. O, mejor dicho, su incapacidad. Acostumbradas a manejarse en niveles de pura subsistencia, son excepción las productoras que invierten, y solo de vez en cuando, en desarrollo u opciones de compra de guiones, una práctica común en otros mercados y que podría animar un poco el nuestro, tanto en cuanto a número de guionistas trabajando como en cuanto a las opciones de producir cine de calidad. Más aún, hay productoras que, interesadas en determinado proyecto, animan al autor a presentarse a las ayudas a la escritura de guion para, sin adelantar un desembolso, conseguir una primera versión presentable con la que abordar la producción. Esto no solo pervierte el sentido original de las ayudas públicas, sino que propicia la repetición de los mismos autores (guionistas-directores) con las mismas productoras generando desesperanza entre los demás y desembocando en cierta profesionalización del ayudismo: ya que nadie va a producir mis guiones, al menos intentaré ganarme algo de dinero todos los años.

La educación universitaria. El grado de audiovisual está aquí claramente orientado a las necesidades del gran cliente, ETB, y genera sobre todo productores y desarrolladores de entretenimiento. A menudo escuchamos quejas sobre la formación en escritura de guion (y en dirección), a la que se accede tarde y resulta algo escasa y decepcionante para quien quiera dedicarse a la ficción. Iniciativas sobre el papel interesantes se plantean de forma absurdamente descoordinada: el máster ETB-EIKEN, celebrado en un par de ocasiones, no era en realidad un máster oficial pues se había organizado sin contar con la Universidad. Vuelve a resaltar aquí la necesidad de un pacto a la que aludía más arriba.

La fortaleza del cortometraje vasco. No tanto un condicionante sobre el hecho de ser guionista como son los anteriores, sí aporta una enorme sensación de impotencia la paradójicamente buena salud del cortometraje, propiciada por la apuesta exitosa de Kimuak y por la proliferación de concursos y muestras. Año tras año surge de ese vivero un importante número de profesionales con talento que, a la hora de avanzar en su carrera, se encuentran con que no hay demanda para ellos. Algunos optarán por seguir intentándolo como guionistas-directores mientras sus padres les aguanten, unos pocos conseguirán ir colocándose en puestos técnicos auxiliares, otros emigrarán con sus proyectos bajo el brazo. Pero habrá quienes abandonen.

Yo nunca he abandonado, aunque no tengo del todo claro que eso sea un mérito. A veces, cuando desde Madrid nos llega uno de esos ramalazos de condescendencia, o se nos tilda de “periféricos” en el mejor de los casos, me entran ganas de hacer la maleta e invadirles. Después me lo pienso mejor y decido seguir intentándolo aquí y desde aquí. Y respiro hondo, reafirmado, tratando de ahuyentar el déjà vu de la desesperanza.

BLOQUEO

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Por Martín Román.

BLOQUEO: decimos lamentándonos, pero es esa una gran y cómoda excusa en que todo escritor se escuda cada cierto tiempo o al menos un par de veces en su vida. Y como toda excusa muchas veces no es la palabra acertada. Como creadores que tenemos el diccionario como libro de cabecera para contar nuestras historias deberíamos acercarnos a él para buscar el término que mejor defina la razón por la que no escribimos. Seguro que la mayoría de las veces se puede sustituir bloqueo por pereza; como artistas decir bloqueo nos da un aire atormentado mucho más interesante cuando lo dices en la barra de un bar con una cerveza en la mano, pero cualquier cinéfilo que nos escuche tendrá en mente al “perdedor” de Charlie Kaufman interpretado magistralmente por Nicolas Cage en Adaptation.

 BLOQUEO PORTADA

Ayer por la noche tomaba unos mezcales con un grupo de amigos entre los que había actores y dramaturgos. Una amiga comentaba que estaba bloqueada, que no podía avanzar con una obra de teatro que debe entregar a principios de agosto, que cuando se sienta a escribir sólo puede escribir poesía. Yo, que soy nulo escribiendo lírica, no puedo entender esto como un bloqueo, tampoco como pereza, pues está expresándose por medio de la escritura aunque no esté escribiendo aquello que está obligada a escribir.

Conozco esa sensación, tener una idea que crees genial y que no consigues materializar en el papel. Visto desde fuera tiene fácil solución, así se lo comentamos varios compañeros, pero cuando lo sufres te supera la frustración. Para romper dicho “bloqueo” se propusieron algunos ejercicios para propiciar la creatividad como por ejemplo:

  • Buscar 20 palabras al azar en un diccionario y obligarte a escribir una historia que contenga las 20 palabras. Por muy disparatado que parezca, estar obligado a utilizarlas hace que tu imaginación trabaje, te enfrentas a un problema que se te antoja menor –sólo es un divertimento- y aquel que te ocupaba y no te dejaba avanzar pasa a un segundo plano. Acabas de romper el bloqueo y seguro surgen nuevas ideas.
  • Leer el titular de una noticia, sólo el titular, y redactar tú la noticia. Lo puedes hacer con lenguaje periodístico o de forma más literaria. En muchas ocasiones nos recomiendan leer la sección de sucesos, pero a mí, que la actualidad deportiva me importa bien poco, he encontrado en esa sección cosas interesantes. También puedes optar por mezclar dos titulares o convertir en protagonista de una de las noticias a alguien que te llame la atención en la sección de contactos.
  • Fotografías y cuadros son fuentes de inspiración. Un clásico para este ejercicio es Edward Hopper, sino me creen miren sus cuadros y luego vean una película de Hitchcock. Mirando un cuadro o una fotografía pregúntate ¿quién es esa persona? ¿quién vive en esa casa? ¿de dónde vienen? ¿a dónde van? También puedes sentarte en un café, una estación de autobuses, etc., y hacerte esas preguntas con la gente que pasa.
No me digan que aquí no hay una historia.

Autovía de cuatro carriles, 1956, Edward Hopper.                                                                No me digan que aquí no hay una historia.

El bloqueo es muy absorbente y quiere que te quedes con él, es como una persona que sólo te cuenta problemas, no te permite proponerle soluciones y cuando pasas a contarle los tuyos no te quiere escuchar. El bloqueo es un mal compañero de camino, quiere quedarse en tu vida, volverse imprescindible y a veces consigue que le creas compadeciéndote de ti mismo. Al nombrarlo tú le das poder, al ignorarlo, escribiendo y dejando de nombrarlo, se lo quitas.

Como ejemplo de lo mala persona que es el bloqueo tenemos la respuesta de mi amiga: “Los ejercicios están bien pero no será la historia que quiero contar”. Varios respondimos lo mismo: si la historia la estás escribiendo tú sí será la historia que quieres contar, quizá sea otra pero descubrirás que sí quieres o querías contarla, es como cuando te encargan un guión dándote una idea de partida. A medida que la vas escribiendo se convierte en tuya porque los personajes forman parte de ti y el sentido de las escenas se definen por tu propia experiencia y visión del mundo. Tal vez descubras que esa nueva historia que surge de un pequeño ejercicio necesitaba ver la luz más que aquella que había propiciado el bloqueo, quizá el bloqueo no signifique más que “busca en otra parte, a ti esto en realidad te parece insulso pero no lo quieres ver”.

La anécdota que cuento de la pasada noche es real, si no nombro a los protagonistas de la misma es porque podría parecer como algo aleccionador a terceros y no es así, estoy aleccionándome a mí y espero que a ti también te sirva. Como mi amiga, me he encontrado antes en esa situación y es más fácil verlo desde fuera que desde dentro. Es más, me encuentro un poco en esa misma situación. Llevo un par de meses con una idea en la cabeza pero implicado en varios proyectos de distinta índole: actuando en Microteatro, trabajando en la adaptación a novela gráfica de un guión de largometraje, llevo la comunicación de la distribuidora La Ñora Distribuye y en breve arranco como guionista en un programa de televisión. Además, vivo en una ciudad donde cualquier desplazamiento te va a robar toda la mañana o toda la tarde y cuyos trayectos, si son en hora punta, te pueden llegar a agotar realmente… Y me cuesta encontrar una rutina para dedicarme a escribir y poner en papel la historia que quiero contar. Ven, aproximadamente las últimas ocho líneas las ha escrito nuestro amigo el bloqueo, excusas para no escribir historias que conmuevan. A todos nos pasa. Este artículo está escrito para romper con él.