RENACIMIENTO, EL CÓMIC.

FINAL 1 BAJA

Por Martín Román.

En 2009 cuando me mudé de Valencia a Madrid con expectativas de crecer en mi carrera y empezar a trabajar en la ficción a nivel nacional me di de bruces contra un muro. O contra la realidad, pues no dejó marcas externas. Llamaba a productoras, enviaba correos electrónicos, tomaba cafés con guionistas más afortunados en lo laboral que yo, incluso conseguí alguna prueba de guión… pero pasaban los días y no conseguía trabajo de guionista. Empezaba la frustración.

Sentía que ya necesitaba escribir ese primer largometraje que me llevara a la dirección junto a mi socio Iñaki Antuñano, quería encontrar una idea brillante, algo intimista y que rompiera moldes. Una peli de autor. Pero estaba bloqueado, o quería estarlo, las zonas de confort son terribles y tratan de no ser detectadas. En ese tiempo vi Zombieland, una película con Woody Harrelson, Jessie Eisenberg y Emma Stone, tenía muchos ingredientes para fascinarme, y lo hizo por un rato. Tiene un arranque espectacular con las reglas de supervivencia y unos títulos de crédito a ritmo de Metallica antológicos. Pero luego aparecen las chicas (no por ser chicas sino por el tratamiento que se le da desde guión) y se convierte en una peli de adolescentes bastante floja a la que tiene que llegar Bill Murray haciendo de sí mismo para levantarla. Luego vuelve a decaer… Sé que a muchos os encantó, a mí no, pero no lo lamento. Después de verla pensé en por qué unas historias de zombis me fascinan tanto y otras me aburren. Tomé notas –ojalá las tuviera a mano pero después de tantas mudanzas y migraciones a saber dónde andan- y llegué a las conclusiones de que me aburría lo inverosímil y la falta de subtexto. El corre que te como es imprescindible en el género zombi, pero si sólo se sustenta sobre eso apaga y vámonos, algunos ejemplos: Zombis Nazis, La Horda

Como seguía en esa situación de bloqueo decidí optar por un divertimento: escribir una película de zombis que a mí me gustara ver (obviamente las hay que me gustan y mucho como Shaun of the Dead, Day of the Dead, o la serie Dead Set). Me puse a ello sin saber hacia donde me dirigía y por supuesto sin pensar en el presupuesto, era un divertimento sin más. Sin más… Quítale la importancia a algo y te librarás de la presión para salir del bloqueo creativo. Cuando llevaba aproximadamente quince páginas de un tratamiento del que no tenía final (por mucho que digan que es importante saberlo no siempre se sabe) me bloqueé de nuevo. Me di cuenta de que estaba hablando de temas que me importaban como los integrismos, el medio ambiente, la democracia directa… Un día, mientras conducía hacia Valencia con mi amigo Olaf González de copiloto le conté la historia. No debía contarla bien porque iba con los ojos en la carretera pero entonces llegué al momento en que me había encallado y Olaf preguntó entusiasmado “¿y qué pasa después?” y yo que nada, que no sabía cómo salir de ahí, etc. Me dijo que tenía que acabarla. Le hice caso, y de regreso a Madrid empecé a encerrarme en la hermosa biblioteca del Reina Sofía y con mis auriculares puestos escuchando el Astro Creep 2000 de White Zombie, me propuse terminar de escribir la primera versión de Renacimiento.

¿Pero qué pasó en ese tiempo? Me contactaron Jorge Antonio Molina Cuquerella y Zoe Berriatúa y escribimos juntos Lazarillo Z pues le veía muchas más posibilidades comerciales. De hecho aún las tiene, no sé por qué los productores no se la ven. Una vez escrito el Lazarillo Z sí pude terminar el guión de Renacimiento y pensé ¿y ahora qué? Era un guión demasiado caro de llevar a cabo y mucho más para pensar en dirigirla. Llamé a puertas, o lo intenté, a esas puertas de productores que dicen que no les llegan ideas nuevas. Pero no hubo suerte.

Emigré a México. Me encontré con un laboratorio de ideas al que aplicar y bajé el guión a 120 páginas, fuera se quedaron escenas, una incluso es susceptible de ser un cortometraje. No quedé en el laboratorio pero le di a leer el guión a Daniel Martín Novel para recibir retroalimentación y siempre que tengo oportunidad cito una parte de su crítica: un cruce imposible entre Mad Max, En Busca del Fuego y Amanecer de los muertos. Las dos primeras películas siempre estuvieron en mi mente, fue un halago.

¿Qué hacer con un guión que sería tan caro de producir? Un guión que no se convierte en película corre el peligro de convertirse en una obra invisible. Por mi cabeza pasó la idea de transformarlo en novela, pero en su lugar me lancé a la búsqueda de un dibujante para convertirla en novela gráfica. Me cité con Octavio Logo, fue un encuentro en su estudio en donde pude ver su obra, algo oscura, tétrica por momentos que me pareció coincidía con mi idea artística para el cómic. Estuvimos hablando cosa de dos horas que parecieron diez minutos. Por supuesto no tenía dinero para poder sufragar un proyecto de esta envergadura –Renacimiento en novela gráfica es un esfuerzo común- pero sí para convertir en cómic una de las escenas eliminadas y ver si nos íbamos a entender en el proceso creativo. Ese trabajo se convirtió en SELF SERVICE, a continuación la primera página pero pueden ver el resto pinchando aquí:

SSp1

Viendo los resultados nos lanzamos a por Renacimiento. Como todo proceso ha tenido sus altibajos y hemos tardado en encontrar desde el diseño de personajes que nos gustara hasta qué tipo de papel era el adecuado porque nuestra gran apuesta en la era digital es que todos los dibujos sean sobre papel y lo único digital sea incrustar los textos.

1ª Página de Renacimiento

1ª página de Renacimiento

Ahora estamos terminando el primer capítulo y lo estamos regalando en Facebook (https://www.facebook.com/RenacimientoComicBook) así que os ruego le deis “me gusta” y compartáis con vuestros contactos. Más adelante lanzaremos un crowdfounding para conseguir fondos pues tenemos por delante un año de trabajo como mínimo.

Como guionista el mayor reto al que me estoy enfrentando es la elipsis en el cómic. Hay que eliminar mucho más que en el cine y lograr que haya una continuidad. También cómo abordar una panorámica, qué textos poner o no poner. Mi apuesta fue que las primeras 10 páginas no tuvieran nada de texto. Tras contrastarlas con las opiniones de gente cercana la expresión que más me llamó la atención fue está muy silencioso. Me bajé de mi burro y decidí poner cuadros de texto, un monólogo interior de un personaje que ciertamente ayuda a dar sentido y mayor profundidad a las imágenes. El proceso está siendo en cierto modo intuitivo, incluso la ubicación de un cuadro de texto siento que puede tener un significado dramático. Es otra forma de dirección y otra forma de debatir. Octavio y yo no tenemos límites a la hora de poner más o menos escenarios, más o menos extras, no hay más límite que el que marca la historia. Eso sí, llegan los tamaños de unos cuadros, si hay que ver o no como lanzan un objeto, etc… se genera el debate.

Con Renacimiento esperamos contentar tanto a amantes del género como a neófitos que acaben rendidos primero por el impactante dibujo de Octavio Logo y luego por la propia historia que a través de diversas peripecias les plantee preguntas sobre nuestro futuro.

Como conclusión reitero esa máxima de que “el cine que no se ve no existe”, pero sirve para cualquier historia. Si de verdad confías en tu guión busca otra forma de llegar al público, novela, cómic, fotonovela, audiolibro… Al final lo que nos mueve es contar historias así que no permitas que nada te detenga.

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