LASA Y ZABALA: ALGUNAS DECISIONES

Joanes Urkixo lleva casi tres décadas en el oficio y ha trabajado en series y largos de animación, entre los que destacan Querida Bamako” (2007), “Cristobal Molón” (2006) o “Supertramps” (2003). Recientemente ha sido el guionista de una película incómoda: Lasa y Zabala. Porque incómodo es aún recordar el terrorismo de estado. Y el guionista, además de sus decisiones dramáticas,  se ve enfrentado a decisiones éticas.
Urkixo es también fundador y actual presidente de la Asociación de Guionistas Vascos ( EHGEP).

lasa-zabala

por Joanes Urkixo.

La escritura de guion puede explicarse como un proceso de toma de decisiones, dependiendo de las cuales y aun partiendo de un mismo punto el resultado final puede derivar en películas muy diferentes entre sí. A lo delicado que siempre resulta decidir quién vive, muere, se enamora o sufre, qué hace o qué le sucede por el camino, añádase que hablamos de hechos reales, un tanto recientes y aún presentes en la memoria colectiva. Y añádase a eso que hablamos de un caso paradigmático de la guerra sucia del estado, el primer crimen del GAL: el caso “Lasa y Zabala”. Fueron decisiones difíciles las que tuve que tomar durante el proceso de escritura del guion, junto con el productor Joxe Portela (Abra Prod) y el director Pablo Malo, siempre a sabiendas de que serían escrutadas con extrema atención y, fueran cuales fueran, invariablemente criticadas por uno u otro flanco. He aquí algunos de los cómos y porqués de la película “Lasa y Zabala” …

QUÉ CONTAR
Parece una obviedad pero en este caso era más necesario que nunca delimitar el ámbito de nuestro relato, habida cuenta de que los hechos en que está basado se insertan en el epicentro de un largo y sangriento conflicto que nos ha enfrentado a vascos contra vascos, a vascos contra el estado, a todos contra todos, y de que por esa razón seríamos analizados con lupa hiciéramos lo que hiciéramos. Íbamos a contar un caso terrible y vergonzoso de la historia reciente, prolongado durante 17 años y resuelto en un proceso muy mediático pero desde entonces ignorado por el discurso oficial, que prefiere simplificar el conflicto como un relato de buenos y malos y ha contribuido, pasados los años, a que los hechos empiecen a recordarse fragmentariamente o se conozcan de una manera vaga entre los más jóvenes.

La decisión de centrarnos en el caso llevaba aparejada otra más delicada aún: cómo reflejar el clima de terror y muerte imperante en los años 80 y 90, cuando ETA mataba casi cada día en las calles de Euskadi. Debatimos largamente el asunto. No encontrábamos razón clara para insertar un atentado en medio de nuestra historia y, de hacerlo, podría parecer una autojustificación, una concesión aislada a la equidistancia, de modo que optamos por centrar el contexto en los diálogos de algunos personajes: así, se habla de la impotencia policial para combatir a ETA con los medios disponibles, de la impunidad de esta en su santuario al otro lado de la frontera, del secuestro de un capitán y el atentado con muerte de un guardia civil aquella misma tarde, del brutal número de muertes que se iban acumulando, en definitiva del caldo de cultivo que condujo al nacimiento del GAL. Y también se habla de la postura en el lado opuesto, de esa mentalidad de guerra y venganza sobre la que los vascos hemos discutido durante décadas hasta lograr superarla.

QUÉ HABÍAN HECHO
Más debate aún llevó decidir si debíamos contar el pasado de Lasa y Zabala, lo que habían hecho para tener que huir y vivir como refugiados. La única descripción personal completa de que disponíamos procedía de su entorno familiar y, desde luego, no queríamos mostrar una imagen empática. En el lado opuesto, existía el peligro de que parecieran ridículos y a destono con la historia si contábamos lo que habían hecho: un robo a un banco organizado por su cuenta y riesgo, que falló por coincidir con otra acción de ETA en las inmediaciones y por el que al parecer recibieron un rapapolvo ya que el banco elegido nunca era atacado por la organización. No queríamos bajo ningún concepto posicionarnos ante sus razones para unirse a ETA pues no era esa nuestra historia y, por otro lado, hasta el momento eran dos personas irrelevantes en esta organización, a las que secuestraron únicamente por ser presas fáciles. Por todas estas razones, decidimos contar lo justo y presentarlos como dos jóvenes algo despreocupados de 20 y 21 años, ya viviendo en Baiona y en un ambiente que, hasta la irrupción del GAL ese mismo día, había sido un tanto relajado.

MALOS MUY MALOS
Muy unido a lo anterior, a la hora de decidir cómo debíamos retratar a los asesinos nos encontramos con un serio problema: todas las narraciones de los hechos, las descripciones y los vídeos de aquellos años nos mostraban a seres en algunos casos desequilibrados, en otros histriónicos, protagonistas de un sinnúmero de hechos esperpénticos. Llegamos a manejar escenas como aquella en que el acusado Bayo comparece el primer día del juicio en camilla, vestido con pijama y calzoncillos, sin asearse y fingiendo una depresión profunda. O aquella en que persigue al abogado de la acusación por toda la sala de vistas intentando trincharle con la bandera española y arrojándole una máquina de escribir. Manejamos descripciones físicas como la de Dorado, siempre acompañado por su novio, moreno de rayos uva, muy musculado y vistiendo camisetas demasiado estrechas, o la de un Galindo con el pecho inflado y ofreciendo caramelos a los testigos en los recesos. Reunimos montones de declaraciones grandilocuentes y esperpénticas, comparecencias ante la prensa llenas de arrogancia y exageración… pero todo aquello sumado podía convertir la película en el show de Benny Hill y a estos personajes en malos muy malos, estereotipados. Era necesario rebajar mucho el tono, no cabía duda pero, ¿hasta dónde rebajarlo? En el debate llegamos incluso a plantearnos suprimir todo eso y mostrarlos como personas totalmente normales. Pero no lo eran, no hay un solo ejemplo que sugiera dudas al respecto, de modo que optamos por mantener algunos rasgos muy característicos de su actuación, como un par de declaraciones de Galindo o, especialmente, la consternante comparecencia de Bayo en el juicio, que fue clave para que el tribunal diera por válida su confesión anterior. Habrá sin duda quien siga pensando que esto es pura invención, pero lo cierto es que los malos parecieron en la realidad mucho más malos que en la película.

EL MENSAJE
Desde el principio hemos sentido una gran identificación y simpatía por el mensaje público que Axun Lasa y Pili Zabala, hermanas de los asesinados y portavoces familiares, llevan años difundiendo. Axun y Pili siempre nos hablan de paz y reconciliación y participan frecuentemente en encuentros con víctimas de ETA, a pesar de no tener la misma condición que estas últimas pues el estado español siempre les ha negado la categoría oficial de víctimas. Personalmente puedo afirmar que, tras conocer personalmente a estas dos grandes mujeres, mi trabajo se convirtió en una reivindicación de las verdaderas víctimas, no las que han muerto sino las que quedan atrás con su dolor a cuestas. Su mensaje, que es el nuestro, inaugura la película y se refleja también en el espíritu que la cierra: “que esto no vuelva a ocurrir jamás”.

EUSKERA Y CASTELLANO
Una de las decisiones de partida, apoyada además por ETB, primeros coproductores del proyecto, fue que la película pudiera catalogarse como producida en euskera, para lo cual sería necesario que al menos la mitad de los diálogos fueran en esta lengua. El productor asumió la idea con el interés añadido de que las ayudas a la producción son algo superiores en este caso, concebidas para impulsar la continuidad de un cine hecho en la lengua propia. Por otro lado, resultaba bastante lógico que cada entorno hablara de su forma natural: en euskera los refugiados, las familias y el entorno vasco en general, en castellano los guardias civiles, además de las secuencias del sumario y el juicio. Huelga decir que la necesidad de mantener el equilibrio entre ambos idiomas limitaba las posibilidades narrativas y nos obligó en alguna parte del proceso a devanarnos los sesos en busca de segundas opciones.

EL PROTAGONISTA
Las primeras versiones del guion tenían un tono más inclinado al documental, con un protagonista, el abogado, limitado a sus tareas judiciales y de investigación. No tomaba decisiones que hicieran cambiar el rumbo de la historia, no evolucionaba ni crecía emocionalmente, no tenía un arco dramático. Era necesario ficcionar su papel, y para ello empezamos por inventar a su ayudante e inventarle también un conflicto ético e ideológico. El resultado pretende ser un reflejo del debate en torno al conflicto vasco que ha presidido nuestras vidas en las dos últimas décadas, y cuya consecuencia más relevante hasta el momento es el cese definitivo de ETA.

EN SUMA
Los amigos suelen preguntarnos a los guionistas hasta qué punto suscribimos las películas en las que hemos participado. No sería guionista si no me incomodaran algunas cosas de “Lasa y Zabala”: cierta falta de narración por aquí, algunos insertos por allá, puede que alguna secuencia al completo… pero, en general, suscribo todas las decisiones que conforman la película, incluso cuando, acabando de escribir esto, ya se ha estrenado y hemos sido azotados con algunas críticas bastante duras.

Por cierto, lo que no termina de convencerme es que se haya doblado al castellano para el resto del estado. Esas cosas nunca quedan del todo bien. Pero, por favor, no achaquéis a eso los defectos que podáis encontrarle.

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