BLOQUEO

bloqu

Por Martín Román.

BLOQUEO: decimos lamentándonos, pero es esa una gran y cómoda excusa en que todo escritor se escuda cada cierto tiempo o al menos un par de veces en su vida. Y como toda excusa muchas veces no es la palabra acertada. Como creadores que tenemos el diccionario como libro de cabecera para contar nuestras historias deberíamos acercarnos a él para buscar el término que mejor defina la razón por la que no escribimos. Seguro que la mayoría de las veces se puede sustituir bloqueo por pereza; como artistas decir bloqueo nos da un aire atormentado mucho más interesante cuando lo dices en la barra de un bar con una cerveza en la mano, pero cualquier cinéfilo que nos escuche tendrá en mente al “perdedor” de Charlie Kaufman interpretado magistralmente por Nicolas Cage en Adaptation.

 BLOQUEO PORTADA

Ayer por la noche tomaba unos mezcales con un grupo de amigos entre los que había actores y dramaturgos. Una amiga comentaba que estaba bloqueada, que no podía avanzar con una obra de teatro que debe entregar a principios de agosto, que cuando se sienta a escribir sólo puede escribir poesía. Yo, que soy nulo escribiendo lírica, no puedo entender esto como un bloqueo, tampoco como pereza, pues está expresándose por medio de la escritura aunque no esté escribiendo aquello que está obligada a escribir.

Conozco esa sensación, tener una idea que crees genial y que no consigues materializar en el papel. Visto desde fuera tiene fácil solución, así se lo comentamos varios compañeros, pero cuando lo sufres te supera la frustración. Para romper dicho “bloqueo” se propusieron algunos ejercicios para propiciar la creatividad como por ejemplo:

  • Buscar 20 palabras al azar en un diccionario y obligarte a escribir una historia que contenga las 20 palabras. Por muy disparatado que parezca, estar obligado a utilizarlas hace que tu imaginación trabaje, te enfrentas a un problema que se te antoja menor –sólo es un divertimento- y aquel que te ocupaba y no te dejaba avanzar pasa a un segundo plano. Acabas de romper el bloqueo y seguro surgen nuevas ideas.
  • Leer el titular de una noticia, sólo el titular, y redactar tú la noticia. Lo puedes hacer con lenguaje periodístico o de forma más literaria. En muchas ocasiones nos recomiendan leer la sección de sucesos, pero a mí, que la actualidad deportiva me importa bien poco, he encontrado en esa sección cosas interesantes. También puedes optar por mezclar dos titulares o convertir en protagonista de una de las noticias a alguien que te llame la atención en la sección de contactos.
  • Fotografías y cuadros son fuentes de inspiración. Un clásico para este ejercicio es Edward Hopper, sino me creen miren sus cuadros y luego vean una película de Hitchcock. Mirando un cuadro o una fotografía pregúntate ¿quién es esa persona? ¿quién vive en esa casa? ¿de dónde vienen? ¿a dónde van? También puedes sentarte en un café, una estación de autobuses, etc., y hacerte esas preguntas con la gente que pasa.
No me digan que aquí no hay una historia.

Autovía de cuatro carriles, 1956, Edward Hopper.                                                                No me digan que aquí no hay una historia.

El bloqueo es muy absorbente y quiere que te quedes con él, es como una persona que sólo te cuenta problemas, no te permite proponerle soluciones y cuando pasas a contarle los tuyos no te quiere escuchar. El bloqueo es un mal compañero de camino, quiere quedarse en tu vida, volverse imprescindible y a veces consigue que le creas compadeciéndote de ti mismo. Al nombrarlo tú le das poder, al ignorarlo, escribiendo y dejando de nombrarlo, se lo quitas.

Como ejemplo de lo mala persona que es el bloqueo tenemos la respuesta de mi amiga: “Los ejercicios están bien pero no será la historia que quiero contar”. Varios respondimos lo mismo: si la historia la estás escribiendo tú sí será la historia que quieres contar, quizá sea otra pero descubrirás que sí quieres o querías contarla, es como cuando te encargan un guión dándote una idea de partida. A medida que la vas escribiendo se convierte en tuya porque los personajes forman parte de ti y el sentido de las escenas se definen por tu propia experiencia y visión del mundo. Tal vez descubras que esa nueva historia que surge de un pequeño ejercicio necesitaba ver la luz más que aquella que había propiciado el bloqueo, quizá el bloqueo no signifique más que “busca en otra parte, a ti esto en realidad te parece insulso pero no lo quieres ver”.

La anécdota que cuento de la pasada noche es real, si no nombro a los protagonistas de la misma es porque podría parecer como algo aleccionador a terceros y no es así, estoy aleccionándome a mí y espero que a ti también te sirva. Como mi amiga, me he encontrado antes en esa situación y es más fácil verlo desde fuera que desde dentro. Es más, me encuentro un poco en esa misma situación. Llevo un par de meses con una idea en la cabeza pero implicado en varios proyectos de distinta índole: actuando en Microteatro, trabajando en la adaptación a novela gráfica de un guión de largometraje, llevo la comunicación de la distribuidora La Ñora Distribuye y en breve arranco como guionista en un programa de televisión. Además, vivo en una ciudad donde cualquier desplazamiento te va a robar toda la mañana o toda la tarde y cuyos trayectos, si son en hora punta, te pueden llegar a agotar realmente… Y me cuesta encontrar una rutina para dedicarme a escribir y poner en papel la historia que quiero contar. Ven, aproximadamente las últimas ocho líneas las ha escrito nuestro amigo el bloqueo, excusas para no escribir historias que conmuevan. A todos nos pasa. Este artículo está escrito para romper con él.

4 pensamientos en “BLOQUEO

  1. Cuando a mí me ha pasado es porque estoy saturada por otras cosas y no priorizo lo que de verdad me gusta y me libera tensión, que es escribir. Es contradictorio. Creo que la tenacidad es importante, sentarte aunque no te apetezca, y escribir. Si está escrito con criterio y esfuerzo, seguramente estará bien, será coherente, aunque no sea la obra perfecta que siempre queremos ‘parir’ los ególatras escritores.
    Y, por favor, Martín, guárdame un sitio en esa mesa de debate para la próxima vez. Mato por conversaciones tan inteligentemente sencillas como la que cuentas.

  2. Estar en paz con el mundo y las personas que en él habitan, no guardar rencores que la mayor parte de las veces vienen de malos entendidos, pedir perdón, amar a los amigos incluso cuando no lo merecen, liberarse de las ataduras que la familia impone y actuar de buena fe y no llevado por el más frío (e hipócrita) interés, ayuda a desbloquear, no solo la escritura sino la vida misma. Siento si esto suena a autoayuda barata, pero así es…

  3. Bego, si quieres un sitio en esas tertulias ¿es que cruzas el charco del Pacífico? Aquí tendrás un hueco para las tertulias seguro.
    Lóbulo, gracias por el enlace.

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