ESOS LOCOS DOGMÁTICOS

Estructura de guión por Blake Snyder

Estructura de guión por Blake Snyder

Por Martín Román.

Que los manuales de guión tienen grandes dosis de manual de autoayuda es un tema que se ha tratado ya varias veces. He leído varios de ambos estilos, con uno dejé de fumar hace algo más de 12 años, (algo tuvo que funcionó*). Cuando tomo uno de estos libros entre mis manos siempre lo hago con cierto escepticismo, así que antes de abrirlo me preparo para dejar el escepticismo a un lado y tener una actitud más abierta, crítica pero ya no escéptica.

 

Esta tradición de autoayuda es más estadounidense que europea. Recuerdo el primer libro que leí con estas características, fue el de Madeleine Di Maggio Cómo escribir para televisión. A partir de sus anécdotas y de cómo logró forjarse una carrera en la televisión estadounidense explicaba las “reglas” para escribir y vender tu guión. Este tipo de narración contrasta con la de Antonio Sánchez Escalonilla, Estrategias del guión cinematográfico (quien aborda la escritura contrastando las enseñanzas de maestros como Syd Field, McKee…), o de Jean Claude Carrière y Pascal Bonitzer, Práctica del guión cinematográfico, que plantean sus explicaciones a partir del estudio y la experiencia propia pero sin contar una historia en la que se erigen en héroes.

¡Y siempre me han parecido un poco rancios estos héroes del guión! Sobretodo aquellos que apenas se pueden considerar guionistas debido a su escasa producción, que te dicen en qué página exacta debes tener un punto de giro. Ese dogmatismo mata la creatividad…

 * * *

En los últimos seis meses he tomado dos talleres de actuación que abordaban la creación de personajes a partir del estudio del guión, uno con Natalia Lazarus y otro con Eduardo Arroyuelo. Ambos han estudiado con Syd Field y otro de sus referentes de peso es Blake Snyder y su ¡Salva al gato!.

Con Natalia Lazarus analizamos Fatal Attraction, película que cumple con el paradigma de Syd Field a pies juntillas. En alguna ocasión había leído sobre el midpoint o escena central -a la que no había hecho mucho caso, estará si es necesaria-, llamada así por encontrarse justo en el centro del guión y que divide el segundo acto en dos. Esta escena debe ser un revés de la fortuna y cambia la dirección de la historia (un punto de giro más, vamos) y evita que el segundo acto caiga en una rutina aburrida. Y repito, ¡tiene que estar en la mitad exacta del guión! Dogmatismo… En Fatal Attraction (spoiler) sucede cuando Glen Close le dice a Michael Douglas que está embarazada.

Un mes más tarde releía el guión de comedia que llevo entre manos, su tercera versión, y cuando llegué a la mitad di un salto como si hubiera visto un fantasma ¡tenía escrita la escena central! Cambiaba la dirección de la historia y no sólo para el protagonista, también había un punto de inflexión en los secundarios que le acompañan.

Syd Field siempre me ha dado hueva leerlo, sé sus enseñanzas por los talleres de guión y por el libro de Sánchez Escalonilla mencionado anteriormente. Pero recientemente leí ¡Salva al gato! por dos razones, el reciente taller tomado con Arroyuelo (que tanto insiste en él) y porque estoy asesorando a un guionista novel que ha seguido esta lectura para escribir su guión. Si algo me ha molestado de Blake Snyder son dos cosas:

1–    que se empeñe en valorar un guión por sus réditos económicos menospreciando un cine más libre y experimental porque no consigue llegar a un público masivo,

2–    y que al releer mis más recientes guiones encontrara muchas de sus enseñanzas aplicadas (mi orgullo es así) aún de forma intuitiva, o aprehendidas inconscientemente tras consumir mucho cine de Hollywood, sin saber la terminología que las definía.

La principal razón de que me encuentre de repente con que mis guiones cuentan con “imagen inicial” e “imagen final”, “punto intermedio” o “los malos estrechan el cerco”, por usar la terminología de Snyder creo que se debe en gran parte a que las últimas historias que he escrito tienen una vocación de llegar al gran público, dos por encargo y otra que empecé a escribir por puro entretenimiento pero que llegó a convertirse en una de las historias en las que más fe tengo depositada. El problema es que ahora cuando las leo siento que si les falta algo de lo que exige ¡Salva al gato! creo que debo bucear en la historia y reescribir para que lo tenga pues creo que ese dogmatismo que detesto, o más bien detestaba, sirve para el cine de masas. Incluso en alguna ocasión para cine de arte o minoritario como la maravillosa Buffalo 66 de Vincent Gallo.

A la hora de empezar a escribir una historia sólo creo en la regla inquebrantable de Carrière y Bonitzer: agarra al espectador por el cuello en la primera página y no lo sueltes hasta la última. Grandes películas que he visto recientemente como Arraianos (Eloy Enciso) y Los ilusos (Jonás Trueba) no aguantarían estos paradigmas y reglas. Quizá no logren rendimientos económicos del mainstream hollywoodiense pero te tocan en el alma sin sentimentalismos. Eso sí, si quieres escribir una película comercial lo que digan Black Snyder y Syd Field te será de gran ayuda pero no lo tomes como el único camino.

*Si estás pensando en dejar de fumar el libro fue Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr.

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