MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS FRACASADOS

Por Rafa Ferrero

Pero vamos a ver alma de cántaro, ¿a ti quien te ha dicho que eres un fracasado?
Si fue tu madre, no le hagas ni caso. Ella solo quiere lo mejor para ti y es obvio que ser guionista no es lo que más te conviene. Puede que sus formas no sean las mejores, pero algo tenía que intentar la mujer para que dejases esta profesión. Cuando ganes un premio se lo dedicas y santas pascuas.

Si fue tu jefe, hazle menos caso que a tu madre. Este solo quiere lo mejor para él mismo. Cuando triunfes olvida que algún día le conociste de nada, ignórale cuando se te acerque en algún sarao tratando de hacer ver que siempre creyó en ti y asegúrate de que todo el mundo lo vea.

Si fue un compañero… No me obligues a decir esto. Si a estas alturas no has pillado la dinámica puede que tu madre tuviese razón.

Nadie puede decirte que eres un fracasado, solo tú puedes decidir convertirte en uno. Si te lo dicen y te lo crees, estás perdido.

Cualquiera que lleve siendo guionista más de dos horas y media ha oído al menos 237 veces eso de que “el guión es una carrera de fondo”. Pues bien, imagina un corredor de fondo que empezase a correr pensando “esta carrera no la acabo ni de coña”. ¿Qué pasaría? Pues obviamente que ese tipo no acabaría la carrera ni de coña. Al primer síntoma de agotamiento abandonaría, porque ya se había convencido a sí mismo de que eso era exactamente lo que iba a pasar.

En la salida tienes que estar convencido, no de que vas a llegar a la meta, sino de que vas a ganar la puta carrera. Si no tienes ese tipo de mentalidad, no sirves para esto.

Todo depende de ti, de tu mentalidad. Tienes que estar convencido de que vas a escribir el mejor guión de la historia incluso cuando todo el mundo se ría leyendo un guión que escribiste intentando hacer un drama. Tienes que seguir convencido de que eres el mejor guionista de todos los tiempos incluso cuando un compañero al que hace tiempo que no ves te pregunte a qué te dedicas ahora. Tienes que ser capaz de amar esta profesión sobre todo cuando no tengas ni puñetera idea de cómo vas a pagar el alquiler el mes que viene.

Un guionista ha de ser como un samurai, como un guerrero jeday, como una roca de adamantium. Creedme, conozco a unos cuantos. En Valencia hay gente que sigue escribiendo guiones al mismo ritmo que antes de que cerrasen la tele. Es como si la banda del Titanic siguiese tocando a 2.000 metros de profundidad y sin perder el compás. Espectacular, escalofriante, sencillamente la élite de la locura mundial.

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Pero tranquilo, cualquiera puede alcanzar ese nivel aunque no sea valenciano. Solo tienes que seguir fielmente una serie de pasos. Si eres constante, llegará un momento en que serás capaz de mirar al mismísimo J. J. Abrams a los ojos sin pestañear y conseguir que se mee en los pantalones. (Merecido lo tiene.)

Primero: No reconozcas nunca que has fracasado. Da igual la edad que tengas, no importa lo mal que haya funcionado lo último que has escrito. Tienes que convencerte a ti mismo de que lo próximo que vas a escribir será la obra maestra que llevas toda la vida persiguiendo.

Segundo: Por muy seguros de sí mismos que parezcan los otros guionistas no olvides nunca que están tan perdidos como tú, o más. Si ellos son capaces de disimularlo, tú también puedes.

Tercero: Da igual lo que tú pienses sobre ti mismo, lo importante es lo que piensen los demás. Si todos creen que eres genial te lloverá el trabajo aunque seas un inútil. Dedica tiempo a cuidar tu imagen de triunfador.

Cuarto: Haz amigos en el gremio. Tiene múltiples ventajas y solo un inconveniente, que a veces, cuando les conoces bien, descubres que algunos son buena gente.

Quinto: Una cosa es trabajar y otra muy distinta ganar dinero. Tu trabajo es escribir y tu objetivo ganar dinero haciéndolo. Mientras no lo consigas puedes buscar otras formas de ganar dinero, pero nunca puedes dejar de trabajar.

Sexto: Preséntate a todas las ayudas, premios, concursos, rifas, sorteos, vales descuento y rasca y gana que puedas. No es solo por la ayuda económica, lo importante es autoconvencerte a ti mismo de que el universo entero conspira para que tú sigas siendo guionista. Eso debe ser lo primero que se te pase por la cabeza cuando ganes un premio.
Anda que no he oído veces eso de: “Iba a dejarlo, a abrir una tienda de cupcakes o algo, porque los cupcakes lo van a petar ¿sabes? Pero como me han dado este premio, voy a seguir escribiendo.” Bueno, en realidad el plan de negocio varía según la persona, pero ya me entendéis.

Séptimo: (Aportación de Juanjo Ramírez Mascaró) Cuando todo parezca negro como la boca de un callejón sin salida, vuélvete a ver Golpe en la Pequeña China. Ya sabes lo que le dice Jack Burton a la tormenta: “Dime lo que quieras, nena. No me enfadaré.”

Octavo: Un guionista con un encargo es como un agente secreto con una misión especial. Nadie ni nada puede ser más importante que eso.

Noveno: Enamorarse es una opción, querer formar una familia una posibilidad, pero llevar una vida “tradicional” es una utopía. No te lo tomes como una renuncia, convéncete a ti mismo de que has elegido vivir al límite. O cásate con alguien rico evitando la separación de bienes.

Décimo: Si te vas a morir ya y todavía no has triunfado, no te rindas. Van Gogh triunfó después de muerto ¿por qué tú no? Todavía no se ha dado el caso en un guionista, pero tú procura dejar un cajón bien repleto de guiones, por si acaso. Escribe hasta el último de tus días.

Solo una última cosa. No hay nada peor que un tonto sobremotivado, así que antes de venirte arriba procura averiguar si eres tonto. Es sencillo, si has leído este post creyendo que realmente contenía las claves para triunfar, no hay duda, eres tonto.

6 pensamientos en “MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS FRACASADOS

  1. Mientras lo leía, pensaba “muy bien, habla de automotivarse, y eso está guay, pero en ningún sitio dice que, para querer ser la releche, hay que dedicarle no sólo tiempo, sino conocimientos… aprender, leer libros, ver más películas y series, analizarlas, etc.” hasta que, por fin, he leído el último párrafo.

    Genial -y amena- entrada.

    Y sí, una cosa es cierta: No hay que rendirse… aunque lluevan piedras. Jjajaa

  2. Todas estas claves también se pueden aplicar al que pretende ser fotógrafo. Yo todavía espero mi disparo genial. ¿Seré tonto? Es posible.

  3. Pingback: Manual para guionistas

  4. No soy escritor, ni paso hambres, así que no puedo hablar más que de lo mío. A los escritores, sospecho, de vez en cuando les pasa lo mismo, aunque no siempre lo reconozcan. Y hacen bien, de lo contrario no serian escritores.

    En mi profesión uno tiene que estar dispuesto a tocarle las narices a un señor muy determinado, que nadie ha visto, pero que todos conocemos, que según se dice decide por nosotros y rige nuestro destino, el destino de todos. Él, (no hay nadie que merezca tanto que le llamemos así) va creando paso a paso la novela de nuestra vida, y se empeña a veces en que nos vayamos para siempre a su lado. Con con más o menos urgencia nos provoca un infarto o un tumor, o cualquier otra enfermedad de mal pronóstico, porque ese es su estilo. Los de mi profesión tratamos de trastocarle los planes a ese señor tan poderoso que siempre termina ganando, le torcemos el deseo, lo dejamos (me imagino) con las manos vacías por un tiempo.

    Mi profesión se las trae, pero la de escribir para vivir es peor, mucho peor, sin duda la insensatez más grande que pueda cometerse en esta vida. Un salto al vacío en presente continuo para el que no estamos hechos, sin certezas, sin testigos, sin espectadores que te aplaudan. Cuando escribimos con creatividad el pequeño héroe que todos llevamos dentro no trata ya de sabotear los proyectos del Creador, como hacemos nosotros, más bien le mira de frente, a los ojos y le propone un reto, el reto de la suplantación. El escritor creativo, que no reiterativo, trata hacer lo que nunca debería hacerse. Podemos imitar estilos, buscar trucos que nos ayuden a hacer una historia más bonita, explotar estereotipos, pero eso no es escribir. Escribir es enfrentarse a quien nos ha creado para crear sin Él, a pesar de Él, e incluso crearlo a Él si hiciera falta. Semejante atrevimiento es agotador, lo reconozco y comprendo el mensaje.

    Gracias por escribir.

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