CÓMO SE ESCRIBEN LOS CULEBRONES EN LATINOAMÉRICA

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por Nacho Cabana*

El sistema de organizar la escritura de series diarias en España difiere radicalmente del utilizado en Latinoamérica, especialmente en México. He trabajado en este formato a ambos lados del Atlántico y, ante la masiva emigración de colegas hacia América, quiero exponer cuáles son las principales diferencias entre ambos.

Tanto aquí como allá existe una división entre escaletistas y dialoguistas con dos personas que coordinan cada área. El rol de showrunner (que actúa por ende como contacto con la cadena) puede ser asumido por el coordinador de diálogos o directamente por el productor. Usualmente, o el coordinador de diálogos o el escaletista es el creador de la serie.

En México el trabajo, por días, se reparte como sigue:

Día 1: Al igual que en España, se reúne todo el equipo para hacer el “diagramado” de la semana. Habiendo escrito previamente (durante la fase de biblia) una “sinopsis novelada” (el argumento general de la novela como si de un cuento se tratara con una longitud que puede ir de los 15 a los 20 folios) se procede a detallar lo que va a pasar cada día de la semana en cada una de las tramas. No se trata de una escaleta, sino de los hechos que van a acaecer en cada episodio independientemente de cómo se estructure luego cada trama. Se le puede dedicar dos jornadas.

Día 2: Un escaletista (o a lo sumo dos) escribe la escaleta del episodio del lunes, reparte las secuencias entre los tres o cuatro dialoguistas (usualmente por tramas) y se la manda a éstos.

Día 3. Los tres o cuatro dialoguistas escriben cada uno los diálogos que les corresponden del capítulo del lunes y los remiten a final del día (o de la madrugada) al coordinador de diálogos. Mientras, el / los escaletista(s) redactan la escaleta del martes.

Día 4. El coordinador de diálogos pega lo que le han enviado los dialoguistas y unifica contenidos del capítulo del lunes (y se lo remite al showrunner o al productor si él no asume ninguno de esos roles). Los dialoguistas escriben los diálogos del capítulo del martes. Los escaletistas redactan la escaleta del miércoles.

Día 5. El showrunner da el ok final al capítulo del lunes. El coordinador de diálogos pega y unifica el capítulo de martes. Los dialoguistas redactan los diálogos del capítulo de miércoles. Los escaletistas redactan la escaleta del jueves.

Día 6: El showrunner da el ok final al capítulo del martes. El coordinador de diálogos pega y unifica el capítulo de miércoles. Los dialoguistas redactan los diálogos del capítulo del jueves. Los escaletistas redactan la escaleta del viernes.

Día 7: El showrunner da el ok final al capítulo del miércoles. El coordinador de diálogos pega y unifica el capítulo de jueves. Los dialoguistas redactan los diálogos del capítulo de viernes.

Día 8: El coordinador de diálogos pega y unifica el capítulo del viernes.

Lógicamente el final de un ciclo y el principio del siguiente se suelen solapar aunque para ello el coordinador de diálogos falte (completa o parcialmente) a la sesión de diagramado.

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La principal ventaja de este sistema latino es que todo el equipo está constantemente al tanto de cada detalle de la trama, evitándose la fase de lectura que tanto tiempo consume en el sistema utilizado en nuestro país. En España, una persona puede escribir la escaleta o el diálogo de, por ejemplo, todo el capítulo del lunes. Si a la semana siguiente le toca redactar escaleta o diálogo del capítulo correspondiente al viernes, ha de leerse las 8 escaletas que hay entre medias (más la del episodio que va detrás del suyo, o sea 9). Si además, el escritor es especialmente disciplinado, ha de repasar también todos los guiones ya cerrados de la semana anterior (con lo que en su cabeza se mezclan presente, futuro y pasado).

Considerando que una escaleta tiene una media de 8 páginas y cada guión, 40; el showrunner se encuentra cada semana manejando 240 páginas nuevas cada siete días. Si la telenovela se prolonga un mínimo de 13 semanas, al final de la misma se habrán generado ¡3120 páginas de guión!

Es muy fácil, por tanto, perderse en algún detalle de la historia sobre todo cuando estos pueden (como es lógico) cambiar cuando se dialoga la escaleta y cuando se da el ok a la versión definitiva. Y que la narrativa de un diario no es, no puede ser, sintética.

Lo que se suele pedir en España a los dialoguistas es que no cambien ni uno solo de los acontecimientos que se detallan en la escaleta por muy ilógicos que les parezcan. Un cambio no previsto por parte de los dialoguistas o una intromisión a destiempo de la cadena pueden provocar el caos organizativo.

La desventaja de este sistema latinoamericano es que cada capítulo, al ser escrito por tres o cuatro pares de manos diferentes, tiene menos unidad. Y que un retraso en cualquiera de las fases iniciales provoca trabajar los fines de semana.

En México todos los guionistas cobran de todos los episodios, hayan escrito cinco secuencias o doce (se tiende a igualar en el reparto; al que le tocan menos escenas en un capítulo le tocan más en el siguiente y viceversa) Pero no todos cobran lo mismo, según la experiencia se cobra una cantidad u otra. Escaletistas y coordinador de diálogos ganan considerablemente más.

Yo he trabajado de ambas formas y creo que se tiene menos tendencia al caos en el sistema latinoamericano que en el español.

En Colombia, las series diarias suelen ser más complejas de producción que las mexicanas por lo que resulta imposible aplicar ninguno de los dos sistemas de escritura. El truco organizativo es que desde que la cadena aprueba una serie hasta que se empieza a grabar, pasa aproximadamente un año. 365 días que no se dedican a reescribir compulsivamente el piloto como si éste se fuera a emitir todas las semanas, sino a generar (más o menos) diez episodios mensuales escritos, tanto escaleta como diálogos por el mismo guionista (o pareja de guionistas). Hay al inicio del mes una reunión de diagramado de los capítulos correspondientes a dos semanas y luego se aplica el mismo sistema de escritura que en las series semanales. Cada guionista escribe su escaleta, que es oportunamente revisada por el showrunner y, una vez aprobada, pasa a se dialogada por él mismo en un periodo de dos o tres semanas. La cadena cuenta, por tanto, con un gran número de episodios cerrados con mucha antelación al inicio de la grabación lo que permite al equipo de dirección y producción agrupar secuencias de muchos episodios para optimizar el rodaje y poder hacer capítulos tan espectaculares como el piloto de la segunda temporada de “El Capo”

* Nacho Cabana (Madrid, 1968) es guionista profesional desde 1993 habiendo sido creador, escritor y/o productor ejecutivo de series como Policías en el corazón de la calle, Compañeros, Cuenta atrás, Médico de familia, UCO, Simuladores, Colegio Mayor, El porvenir es largo, SMS, El sexo débil, La teniente y así hasta sumar más de 300 guiones grabados en España y México. En el país azteca dirigió la película documental sobre lucha libre Tres Caídas (Loco Fighters) estrenada en el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges 2006 y presente en numerosos certámenes internacionales. También ha coescrito los guiones de los largometrajes No debes estar aquí (2002) y Proyecto dos (2008)

En 1993 se hizo con el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano gracias a Los que comen sopa; en 2003, su novela Momentos robados es considerada la mejor de las presentadas en el mismo certamen y en 2014 es galardonado con el Premio L´H Confidencial por La chica que llevaba una pistola en el tanga.

Es miembro de la Academia Española de Cine así como jurado de los International Emmy Awards.

Actualmente colabora en la revista cultural Tarántula (www.revistatarantula.com).

Un pensamiento en “CÓMO SE ESCRIBEN LOS CULEBRONES EN LATINOAMÉRICA

  1. Efectivamente, Nacho, hay una diferencia considerable entre los métodos de trabajo en las diarias. En Venezuela, donde trabajé durante siete años, el sistema era todavía más sencillo: allí no había diferencias entre escaletistas y dialoguistas (todo el mundo hacía de todo) y se escribía en una oficina en la propia cadena (lo mismo en Venevisión que en RCTV. Estuve en las dos). Al inicio, una vez aprobado un proyecto por la cadena, se tardaba entre uno y dos meses en tener listos (y aprobados por la producción ejecutiva y la gerencia de dramáticos) una macro-estructura de toda la serie y los capítulos de la primera semana (seis, porque se emite de lunes a sábado). Una vez que se empieza a grabar, con un “colchón” de no más de entre diez y veinte capítulos escritos, se mantiene un ritmo de entregas de seis capítulos por semana. Cada mañana se reunían el coordinador-argumentista y su equipo de entre 3 y 4 compañeros. En algunos casos este coordinador traía de casa una pre escaleta que se discutía entre todos. Se hacía la escaleta definitiva en pizarra (esto no llevaba más de dos horas), se repartían las secuencias por TRAMAS, y a dialogar. Otros coordinadores preferían venir con las manos vacías y elaborar la escaleta desde cero con la participación de todos. Las ventajas de este sistema, en cualquiera de sus dos variantes, era que dos o tres horas después de haberse reunido el equipo, ya había una escaleta de entre 40 y 45 secuencias (50 minutos) consensuada y escrita de manera muy sucinta en pizarra. Como todo el mundo había estado presente, no había mucho más que explicar, así que la escaleta JAMAS se hacía en papel, NO pasaba por otra revisión que la del propio equipo que la elaboraba y, repito, no se escribían más de dos o tres lineas por secuencia. Trabajar en compañía tenía la ventaja de que se podía intercambiar información de una manera fluida y no había resquicios para la duda o la descordinación. El coordinador, que también solía dialogar algunas secuencias, iba recibiendo y revisando las de sus compañeros. Y al final de la tarde ya había un capítulo listo para entregar a producción (bueno, dos días por semana se hacía un capítulo y medio para no tener que trabajar el sábado). Así de sencillo. Nunca se entregaba una escaleta a revisión de nadie (más allá del coordinador) y salvo caso de fuerza mayor (que la vaina se estuviera hundiendo en la miseria del raiting) nadie cuestionaba un capítulo entregado. Si el director tenía algo que decir, subía a hablar con el coordinador. El coordinador “negociaba” con producción los temas de producción, nunca los de contenidos. Y producción se limitaba a producir. Se supone que el guion es cosa de los guionistas. Aunque hoy los equipos ya no suelen trabajar juntos en el mismo lugar, se mantiene lo de “mucha conversación” y escaletas muy sucintas. Y, lo más importante, los guionistas siguen teniendo la tranquilidad de controlar su producto. Si tuviera que resumirlo en dos palabras, serían responsabilidad y libertad. El paraiso de los guionistas, vamos. Hablo de la libertad para crear. De los sueldos y los derechos de autor mejor ni hablar, porque eso ya cae en el lado oscuro.

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