¿QUIÉN PILOTA AL PILOTO?

vasile

por Paco López Barrio

El gremio lleva dos dias revuelto con este anuncio de Paolo Vasile, gran jefazo de Mediaset: no se dará la orden de arranque a ninguna serie sin haber visto y aprobado su capítulo piloto. Curiosamente las reacciones, abundantes, parecen contradictorias. Por una parte se entiende que es, o debería ser, lo normal. Y nos recuerdan que así se hace por ejemplo en Estados Unidos. Y al mismo tiempo se nota una gran preocupación, por lo que puede tener de invasivo en el trabajo de los profesionales. Desde Mediaset se pone como ejemplo la ya mítica Hospital Central. En este caso se hizo así y la serie funcionó muy bien durante muchas temporadas.

Aunque, si somos rigurosos, habría que decir que el ingrediente principal del éxito de Hospital Central aún ni se olía, ni de lejos, en el momento de presentar el piloto. La gran mayoría de espectadores a los que le preguntes, a dia de hoy, cual es el personaje que más huella ha dejado en su recuerdo, van a tener una respuesta muy clara: el Dr. Vilches. Este personaje, sin duda, tenía lo que hay que tener para convertirse en un gran referente. Salvo que no era cojo, era una especie de House (antes de House) a la española. Porque su competencia profesional era tan grande como su mala leche.

Pues bien, en la primera temporada de HC (y no digamos ya en el piloto) Vilches no es más que uno de tantos secundarios como arropaban a la pareja protagonista. Es más adelante, después ya de varias temporadas, cuando el personaje ha crecido y eclipsado a los demás. A partir de cierto momento la serie gira alrededor suyo. De hecho, Jordi Rebellón, el actor que lo interpreta se convirtió en el mejor pagado de la TV de aquellos tiempos. La cadena estaba dispuesta a firmarle un cheque en blanco con tal de que no abandonase la serie. Así que soy muy escéptico acerca de los poderes proféticos de un capítulo piloto. Y si me hablan de Hospital Central aún lo soy más. Porque no sirvió para detectar el “efecto Vilches”, lo mejor de la serie.

vilches

Por supuesto, por poco fiable que sea el procedimiento del piloto, siempre será mejor que no tenerlo e ir completamente a ciegas. Los americanos lo hacen y nosotros somos devotos de las series americanas. Así que la estrategia debe ser buena. Nada hay más desastroso que estar rehaciendo el cap 1 cuando ya están escritos y casi rodados seis más. Y estas cosas pasan con cierta frecuencia, lo sabemos. ¿Por qué entonces ese escalofrío que nos recorre la espalda al escuchar la propuesta de Vasile? Porque le tenemos mucho miedo a la implementación concreta de la medida. Por muy razonable que parezca – y además lo es- sobre el papel, en la puesta en práctica existen demasiados factores que también merecerían pasar su propia prueba de fuego. “The big cagada factor” sigue estando agazapada en cualquiera de los muchos despachos implicados. No sabemos en cual. Pero estar, está.

Y me preocupa también el porqué y el porqué ahora. O mejor dicho, si el “porqué” de la cadena es el mismo que el mío. Que en parte lo es, pero en parte me temo que no. Me explico: en este país tenemos la desgraciada costumbre de “legislar en caliente”. Un ejemplo: seguramente nuestro Código Penal necesita una puesta al día. ¿Pero cuando nos acordamos de ello? Cuando algún crimen horrendo nos hiela la sangre. Entonces todo el mundo sale a pedir la pena de muerte, la cadena perpetua y lo que haga falta…

Me pregunto si, en este caso, no estaremos también ante un caso de reacción furiosa ante la sangre aún caliente. Todos sabemos, aunque sólo los muy metidos en el ajo conozcan los detalles, que la gran apuesta de ficción de Mediaset, Alatriste, está necesitando -según la dirección de la cadena- un serio trabajo de retoque que ha implicado no sólo remontar sino incluso regrabar partes enteras, con el coste que eso supone en una producción que ya es de por sí muy cara. Y que Vasile en persona ha supervisado esta cirugía mayor. Me consta que el equipo creativo es competente, mucho. Empezando por el director Enrique Urbizu y siguiendo por el equipo de guión en el que hay compañeros con un gran historial a sus espaldas. ¿Quizá otra gente -demasiada- ha querido dejar también su firma? Si alguien se anima a contarnos la verdad de Alatriste, aquí tiene nuestro blog a su disposición.

Y qué decir de Dreamland. Llevan meses trabajando en su prog. 1 sin que de momento haya obtenido el OK. Aunque en este caso el cesto parece tener los mimbres mucho más flojos. Por lo que se cuenta, y pese a un excelente equipo técnico, el programa no termina de convencer. ¿Mala dirección? ¿Mal diseño del producto? Vasile pasa con frecuencia por la sala de edición, a ver cómo va el tema, pero la luz verde no llega. Más allá de las pérdidas económicas se crea un grave problema de imagen: no ser capaces de llegar a buen puerto en un plazo razonable.  No es de extrañar que las alarmas estén saltando.

Así que, me temo, esta nueva política de pilotos para todo, más que un plan meditado, una estrategia integral de mejora de la ficción, parece ser una medida de emergencia y un aviso a navegantes. Porque otro desastre más no puede permitirse. Pero, al igual que sucede con el Código Penal, la legislación en caliente, en respuesta a  sucesos puntuales, no es nunca la mejor salida.

Hacer pilotos como práctica generalizada puede ser muy beneficioso. No sólo para las cadenas que minimizarán (no reducirán a cero, porque eso es imposible) el riesgo de darse un batacazo. Puede ser también muy bueno para el conjunto de la industria.

Hacer pilotos da trabajo. A las productoras y a la gente. Porque doy por supuesto que los pilotos se pagan y se pagan correctamente, sin rebajas, sin promesas de “si sale adelante, entonces ya tal…”. Muchos de nosotros firmaríamos por tener trabajo más o menos continuado en estos proyectos. Ojalá todo vaya bien y se conviertan en series de éxito y largo recorrido. Y para ello estamos dispuestos a echar el resto. Pero asumiendo también, con toda naturalidad, que muchos de esos proyectos se quedarán por el camino. Aún así sería beneficioso para todos: para los que han trabajado en ellos y para las propias cadenas, que tendrían sobre la mesa una variedad de propuestas para elegir. Hoy las tienen en forma de dossiers que les salen gratis, pero son menos fiables que un piloto.

Una política de pilotos generalizada y asumida como procedimiento normal entiendo que podria servir para dos cosas muy importantes: una, para elevar el nivel de riesgo de la ficción. Ideas que sobre el papel pueden parecer demasiado revolucionarias, convertidas en un piloto que convenza pueden animar a las cadenas a subir el nivel de su apuesta, que ya va haciendo falta. Y otra utilidad directa sería el que un piloto es una excelente oportunidad de testear, curtir, foguear, formar, consolidar… bajo la supervisión de otros compañeros ya veteranos, a nuevos talentos. Están haciendo mucha falta.

Ya se ha dicho en muchos foros que en España estamos trabajando en este tema con la pirámide invertida: casi todo el dinero va a producción y muy poco a desarrollo. Y debería ser al reves: echar el resto en los escalones más bajos, para que haya mucho donde elegir, y luego ir filtrando a medida que se sube. El piloto estaría ya sólo un escalon por debajo de la producción real, pero se asentaría sobre una gran masa de trabajo previo de desarrollo (que también se debe remunerar, ya que su coste es bajo en comparación). Desde ahí, a pasar, quien merezca pasar, a la fase de producción. Esto es hacer I+D audiovisual y lo demás son tonterías. Pero esto supone una actitud serena, largoplacista. No tiene nada que ver con “no soporto una cagada más y os vais a enterar: todos al examen”. Que es a lo me ha sonado, a mí y a muchos, el huracán Vasile.

Y además, si los americanos lo hacen, por algo será. Lo que ya tengo mis muy serias dudas de que el mecanismo de evaluación vaya a ser el mismo que allá. Cierto que en USA no todo es color de rosa y hay showrunners muy reputados que se han llevado un buen revolcón. Lo bonito, aunque lo veo utópico, sería hacer como nos contó Sören Sveistrup, en su master-class de junio pasado en Barcelona: tras crear una serie que fue un éxito de crítica y público la TV danesa le dijo: “Ahora haz tú lo que quieras hacer”. Y entonces creó Forbrydelsen, un éxito aún mayor, que ha tenido remake en Estados Unidos y ha sido el gran símbolo de la calidad de la ficción danesa (un país pequeñito, no lo olvidemos). Interesante canje: carta blanca como premio al éxito. Y salió bien. Pero también podría haber salido mal.  Mejor tener un piloto aunque te llames Sveistrup.

Pero, y aquí viene la madre del cordero: ¿Quién y cómo tiene que evaluarse ese piloto? Creo que sólo hay una respuesta válida: con público real, con una medición correcta de sus reacciones. Con auténticas señoras de Cuenca ¿por qué no? Ya está bien de tomar en vano su santo nombre. Ya esta bien de teorizar, sobre lo que le gusta y lo que no, desde la barra de un pub de Serrano. La señora de Cuenca tiene todo lo que necesita un buen espectador: bagaje vital. Lleva años trabajando, criando a su familia, sufriendo, teniendo esperanza, temiendo, alegrándose… la señora de Cuenca ha visto nacer y morir a los suyos, ha cosido el vestido de novia de su hija y la mortaja de sus padres. ¿Qué le vamos a contar sobre el ser humano que ella no pueda entender? Y ha  mamado muy buena tele: hace 30 años ya disfrutaron de Yo Claudio, de Poldark, de Juncal, de Arriba y abajo… No tengamos miedo a su opinión, pero dejémosle expresarla por si misma, que nadie nos ha pedido que seamos sus intermediarios.

Y, junto a la señora de Cuenca metamos en el público a jóvenes estudiantes, a taxistas, a vendedores de seguros, a cantantes de rock… incluso a algún notario, algún médico de familia (del ambulatorio del barrio, no a Emilio Aragón)… cada uno por separado tal vez no, pero todos juntos saben mucho más que cualquier directivo de TV. Saben cosas que no se enseñan en las escuelas de negocios. Saben más que el ejecutivo-bimbo, que es aquel que ha recalado en una cadena porque el grupo de inversores para el que trabaja ha diversificado sus intereses entre la bolleria industrial y la televisión. Y lo que haga falta.

Así un piloto es útil. Mucho. Así nos va a beneficiar a todos. Pero si lo tiene que evaluar un comité de autoerigidos en sabios, de simples enmendadores del trabajo ajeno porque yo lo valgo… vamos mal, muy mal. Sólo tendremos una caja de grillos ampliada y autocomplacida que de ninguna manera va a evitar que vuelvan a cometerse graves errores de cálculo. Ejemplos de grandes desastres tras órdenes “de arriba” sobran.  De momento, según avanza la prensa, el gran jurado van a ser TODA la dirección. Tendrán que encontrar la solución los mismos que antes no supieron ver el fallo.

En conclusión: la idea es muy buena. Pero hay que pensarla más y falta acertar la implementación. Porque sólo dará fruto si se cumplen estas tres condiciones: Desarrollo, respeto y tiempo por delante. Cualquier otra cosa son parches coyunturales. O reacciones de pánico.

7 pensamientos en “¿QUIÉN PILOTA AL PILOTO?

  1. Muy buen artículo, de arriba a abajo. Suscribo todo lo dicho y me quedo con el último párrafo, la conclusión final.
    Ahora sólo hace falta que lo lea Vasile o algún allegado… y lo entienda.

  2. Tal y como andan las cosas, yo creo que lo fundamental es saber quién pagaría el piloto.
    Si es por parte de las productoras, como me temo, éstas ya están bien asfixiadas por las cadenas. Los márgenes se han reducido ostensiblemente. No sé hasta qué punto pueden permitírselo. En cualquier caso esta fórmula no anda muy lejos de la mezcla de algunos casos: Se tienen grabados tres episodios cuando se emite el primero, esperando a realizar el cuarto con las cifras de share. Y si no va bien, cancelación. Y si sí, a grabar a toda hostia. En el fondo no creo que sea otra cosa que amplificar más los márgenes. Sinceramente no creo que a las cadenas les interese hacer buena ficción; les interesa tener buena audiencia. Lo que ellos no logran entender es que haciendo buena ficción, lo normal es que hagas buena audiencia (y al contrario, lo contrario). Haciendo una analogía futbolística, puedes intentar ganar jugando como Clemente, o haciéndolo como Guardiola. Lo primero es más sencillo y a veces sale. Lo segundo es más complejo y la mayoría de las veces ocurre. Reduccionismo e inmediatez, frente a empaque y futuro. Pero…
    En caso de que esta pauta del piloto se establezca, mucho me temo algo que dejas caer, Paco; el pago a los profesionales sería la promesa: “Si la serie sale, te damos el trabajo”. Incluso hay formas de planificarlo por contrato. Esto sigue siendo España.

  3. El problema de MediaSet,no es lo de los “pilotos”.Es que hay mucho “tunante” metiendo la mano donde no debe o en lo que no sabe. ¿ O es que ya nos hemos olvidado de todo lo que paso en “Piratas” ?

  4. “Los americanos lo hacen y nosotros somos devotos de las series americanas.” ¿Qué americanos? ¿Los canadienses? ¿Los chilenos? ¿Los guatemaltecos? ¿Los argentino, peruanos, brasileños? ¿Los antillanos? Quiero suponer que lo estadounidenses… Respecto a los pilotos, qué mal que no se hicieran antes, qué bien que se empiecen a hacer.

  5. Totalmente de acuerdo teniendo en cuenta que la madre de todas las producciones es el proceso de desarrollo. Sería un sistema válido si se pagase este trabajo. El proceso normal americano de hacer una presentación breve y si me gusta te encargo un piloto que te pago religiosamente y si me gusta te encargo la serie y etc es el más eficiente.
    Desgraciadamente, confiar que determinadas fuerzas cambien su forma de hacer cuando durante años les ha funcionado este sistema es algo, cuando menos, ilusorio.
    Mientras no cambie la mentalidad cortoplacista tan impuesta en la tv lo demás poco importa.

  6. Como sólo tenemos la información a medias (ojalá se pase por aquí alguien con conocimiento de causa; un “insider” que nos cuente más), sólo podemos especular. Pero es cierto que hay bastantes detalles que los medios que cubren estas noticas no han aireado.

    Primero, habría que preguntarse por qué el peso de la culpa parece que recae sobre las productoras. Imagino que en una cadena hay justamente una cadena de personas, con diferentes cargos, que van dando el visto bueno a proyectos, luego a guiones, luego a montaje, etc. Si de pronto, Alatriste genera pánico (nunca se aclaró exactamente por qué; a mi lo que me ha llegado es que “quedaban cortos” de metraje), no se entiende por qué la supuesta falta de profesionalidad o de talento se achaca a la empresa y/o los profesionales que han trabajado en la producción. Es decir, hasta donde sabemos nadie de esa cadena de encargados del proyecto ha caído. ¿Por qué la culpa es de aquellos a quienes contratas, si los has contratado sabiendo qué aprobabas?

    Segundo, tal vez la comparación con USA sea una especie de pantalla publicitaria, una forma de dar buena imagen. Por desgracia, el sistema no se copia (tampoco se podría; las dos industrias son muy diferentes en demasiados aspectos), ni creo que de veras vaya a copiarse. Porque, como ya han mencionado otros comentaristas, y el propio Paco menciona en el post, siendo bienpensantes será que los pilotos se van a pagar. A lo mejor soy yo, pero esto me extrañaría mucho.

    Tercero, tampoco se aclara cómo se van a “testar” esos pilotos. En USA se hace de una manera. Aquí, ¿piensan estrenar en abierto el piloto… y si va bien pedirán más? ¿No es esto igualmente un riesgo, con una audiencia que cada vez quiere las cosas más pronto, de forma más inmediata? ¿O el plan es emitir el piloto, probarlo, y si va bien, llaman a la productora, y “deprisita, deprisita, que os hacemos un favor”, y ya volvemos a ese ritmo infernal de producción (en general) de las series españolas?

    Por último. Hace poco me contaba un productor que el tipo de un International Sales Agent que dejó pasar la película “Sí” (la chilena) fue despedido cuando este film tuvo unas ventas por todo el mundo bastante elevadas. También me matizaba, claro, que el tipo obviamente habría cometido otros errores de “visión” en este negocio. Y qué duda cabe que no podemos negar que en el audiovisual prever qué va a triunfar es muy peliagudo. Pero hace que me pregunte: ¿nadie nunca acepta su responsabilidad en los errores dentro de las cadenas? ¿Nadie se equivoca? ¿La culpa siempre es de las productoras, de los guionistas, de los creadores?

    Demonios. ¿Será que en este país no sólo son los políticos los que se aferran a sus asientos, y en cuanto llegan las crisis señalan al otro?

  7. Bueno, no sé si el problema en Alatriste era solo de minutaje. Pero ese sí es un fallo de los profesionales que intervienen (probablemente del director), porque el guión está aprobado por la cadena, y no se aprueba si no cumple la extensión. Puede que me equivoque, pero suena a que Urbizu cortara para dar más ritmo, y así se quedara por debajo de los 70 minutos de contrato.

    Por otra parte, en EEUU los pilotos los pagan las productoras, porque allí las series no pasan nunca a poder de la cadena. Cuando se venden al extranjero o se sindican, el beneficio es para la productora.

    Esto, en cierto modo, se ha hecho siempre en Tele 5: si un primer capítulo no gusta, se para la serie. A mí, a bote pronto, me vienen a la memoria, tres proyectos que no han pasado de un primer capítulo grabado.

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