ESCALETA DE IDA Y VUELTA.

Por Martín Román.

Dicen que escribir un guión es como un viaje. Discrepo. Un viaje tiene una dirección y un destino, la dramaturgia tiene un destino pero muchas direcciones. En un viaje raras veces se vuelve a un mismo lugar. Quizá la realización de una película se parezca más a eso del viaje. Por sus, costos rara vez (al menos en la industria española y mexicana), se puede volver a filmar de nuevo las escenas meses después, así que una vez has pasado por un lugar no te queda más que los recuerdos y alguna que otra imagen registrada.

Con los guiones es distinto. Muchos manuales aseguran que te pueden dar los pasos a seguir para conseguir ese guión de hierro que te lanzará al estrellato. Cada uno de nosotros tiene su propio método, y a veces ni eso. Cada historia que escribo me hace sentir un neófito. Pero no voy a dar más vueltas a este tema que ya abordé en este artículo.

La única forma de escribir guiones es sentándose a escribir. Es una obviedad pero parece que no la comprende todo aquel que se acerca a este mundo. Con mis alumnos me pasa. Organizo unas clases que se basan en aplicar la teoría a su práctica, es decir, a aquello que escriben, y siempre hay quien escribe y quien no. Al mismo tiempo reviso los manuales y lo aplico a mis escritos del momento. A veces me miran perdidos ¿en serio hay que hacer el story line? ¿también la biografía de personajes? No sé si es necesario pero es de gran ayuda. Cuando me estanco en una historia regreso a la biografía, reescribo el argumento, vuelvo al guión. Regreso a ver películas que se relacionan con lo que escribo, releo libros y vuelvo al guión.

En los manuales de guión la escaleta se nos presenta como una herramienta para el trabajo en las fases previas. Pero yo regreso a menudo a ella. Hace dos semanas me preguntó una alumna cómo se hace la escaleta. Respondí, pero esa pregunta me provocó una reflexión más profunda que ahora se convierte en este artículo.

Hace unos años asistí en Madrid a una conferencia de Juan Luis Iborra. Contó que antes de empezar a escribir el guión su metodología consiste en escribir breves escenas que debe contener la historia. Imagino que lo primero que escribe deben ser el incidente desencadenante, el primer y segundo punto de giro, el midpoint (escena central) y el clímax. A partir de ahí el resto. Pero como digo, esto último es una suposición mía. Según él, una vez tenía un buen número de escenas empezaba a desarrollar el guión.

Esa no es mi metodología, aunque no descarto utilizarla en el futuro. Generalmente, la primera vez que me acerco a la escaleta  es cuando ya cuento con un tratamiento de entre 35 y 50 páginas. -Sí, antes de dialogar necesito un tratamiento muy trabajado, es mi red bajo el trapecio.- Entonces pongo los encabezados INT/EXT LOCALIZACIÓN DÍA/NOCHE convirtiendo ese tratamiento en un tratamiento secuenciado. Y a partir de ahí, lo comprimo para elaborar una escaleta que me ocupe como mucho tres páginas. A lo largo de estos procesos descubro escenas que me sobran, situaciones que se repiten, agujeros que no están resueltos.

Con LA BICICLETA usé colores y cuartillas. Su trama se sustenta sobre tres personajes, tres historias cruzadas en un lugar, con un objeto pero no en el tiempo. Los colores me servían para saber si alguna historia se descompensaba por exceso o por defecto y el que cada escena se encontrara en una cuartilla me permitía poder moverla fácilmente de adelante a atrás o viceversa para descubrir el lugar donde adquirían más fuerza. El suelo de mi habitación se volvió intransitable durante algunos días… Cuando la tuve organizada empecé a dialogar.

Pero las escaletas también son de ida y vuelta. Con LAZARILLO Z hice una escaleta escena por escena cuando ya teníamos una primera versión de guión. Era una escaleta cercana a la televisiva, echa en una tabla. La información que ponía en cada una de sus celdas era más o menos la siguiente: número de escena, personajes que aparecen, qué capítulo, qué sucede, si había gag o no. Esa escaleta sirvió, con un solo vistazo, para darnos cuenta de que había todo un capítulo casi sin gags y donde desaparecían unos personajes importantes. Volvimos al guión y eliminamos el capítulo.

La semana pasada volví de nuevo a la escaleta. Antes de las vacaciones de navidad, tuve una lectura con actores y actrices que tal vez participen en el largometraje que estoy escribiendo; surgieron diversas sugerencias. Es una comedia romántica que corre el peligro de parecer machista. Yo pensaba que ya estaba arreglado ese tema pero los comentarios de algunas actrices nos hicieron replanteárnoslo tanto al director, los productores y a mí. Siempre digo que una comedia no puede ir contra la forma de ver el mundo de uno sólo por ser comedia. Puedes tener al personaje más horrendo y vil del planeta pero el mensaje final no puede ir contra tus creencias y tu ética (sí contra las de los demás). Reescribí las partes que generaban dudas y los personajes femeninos crecieron (¡o eso espero!). Una vez hecho esto volví a leer el guión buscando faltas de ortografía (siempre se pasa alguna tilde) o erratas. Pero al mismo tiempo que leía elaboré una escaleta desde los planteamientos de McKee, escaleta de nudos de acción. Leía, corregía y agrupaba las escenas en secuencias. Ejemplo:

Escenas 1-4: Presentación de X y cómo le rompen el corazón (huella de dolor).

Escenas 5-7: Presentación de Y, Z y ß, sus fallas y sus dones.

Al ir elaborando esta escaleta de nudos de acción descubrí atónito que todavía quedaba bastante paja en el guión. Eliminé como 4 escenas dentro de una tercera versión que ya considerábamos muy cerrada. Curiosamente, antes de elaborar esta escaleta no veía dónde cortar. Además de dichas escenas eliminé también unos cuantos gags pues, aunque eran divertidos, alargaban las escenas diluyendo la función que desempeñaban dentro de la narración. Y la comedia es en gran parte ritmo.

Por lo tanto, para responder a la pregunta que me realizaba aquella alumna; diría que encuentro fórmulas de “cómo debe hacerse”, fórmulas a las que hay que darles una importancia relativa. La escaleta cinematográfica es un documento interno. No tienes por qué enseñársela a nadie. Por lo tanto dudo mucho de que se deba decir cómo hacerse, cada uno debe encontrar la fórmula que le resulte más clara para su trabajo.

Dicen Carriere y Bonitzer en su Práctica del Guión Cinematográfico respecto a la escritura de guiones Que existen reglas, nadie lo duda. Por otra parte son muy sencillas y pueden resumirse en una sola obligación: cautivar y mantener la atención del espectador. Para la escaleta creo que se podría resumir en que para cumplir su función debe ser clara para el escritor que la elabora y la va a utilizar, aunque no lo entienda nadie más.

Postdata de ida y vuelta:

Me despido como colaborador de GuionistasVLC, pero volveré. Si seguís este blog sabéis que recientemente empecé a dar mis primeros pasos como actor (si no lo seguís y tenéis interés pinchad aquí). El próximo domingo me marcho a actuar en mi primer largometraje. Una película pequeña pero una gran historia que se grabará a lo largo de cinco semanas. A la vuelta os contaré más al respecto.

3 pensamientos en “ESCALETA DE IDA Y VUELTA.

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