EL FORMATO INCORRUPTIBLE

Todo se puede corromper (Fotograma de Bad Lieutenant, Abel Ferrara).

Todo se puede corromper (Fotograma de Bad Lieutenant, Abel Ferrara).

Por Martín Román.

Antecedentes:

Escuelas de guión, manuales, directores, productores, compañeros de profesión, entre todos hemos dado valor de ley inquebrantable a ese formato de guión venido de Hollywood. Si alguien no conoce dicho formato, recientemente el Guionista Enfurecido escribió un interesante post para los guionistas que están empezando y lo desconocen, aquí viene resumido todo lo que necesitas saber para presentar un guión con “formato profesional”. Si no quieres pelearte con las sangrías del Word programas como Celtx o Final Draft te lo ponen bien fácil.

En julio publicaba aquí un artículo en el que me cuestionaba la ortodoxia de la escritura de guiones desde el inicio de la idea. Estas reflexiones surgieron tras un encuentro con la escritora de cine y también directora Paula Markovitch. Sus teorías removieron cimientos de mi concepción del guión y empecé a cuestionarme varias cosas. Y la mejor forma de cuestionarnos como guionistas es experimentando con nuestro trabajo.

Hace poco he mantenido una discusión en mi muro de Facebook sobre si el guión es o no literatura. Entre varios comentarios, el compañero César Sabater decía que ¿Literatura? probablemente, pero quiero pensar que el guión está más cerca del prospecto farmacéutico que de algo de calidad literaria. No he leído ningún guión de película con el estilazo de Antonio Muñoz Molina, por ejemplo. Creo que esta consideración surge de ese formato acotado e incorruptible. Pero el caso es que con César hace muchos años pervertimos un guión (además creo que lo escribimos en arial, perdón pero sí hace muchos años). Sucedía en una clase de un instituto y los niños empezaban a murmurar y llamar a su profesora algo entradita en carnes “Ballenato”, empezaba con un murmullo en arial 8 y acaba en un griterío arial 16. El tamaño de fuente ayudaba a visualizar la actitud de los niños y la soledad de esa profesora ante el ataque. Luego el formato me volvió a enclaustrar…

En el último artículo de Gabi Ochoa se abomina del uso de “vemos” como también lo hacía Guionista Enfurecido en sus consejos de formato. La razón es simple: si está escrito como acotación está claro que eso es lo que vemos. La ley inquebrantable del formato de guión nos dice que además que estas acotaciones se deben escribir en tercera persona del singular y en presente.

El presente:

Me encuentro escribiendo un guión de largometraje para el director Sergio Umansky con quien llevo colaborando con otro proyecto algo más de un año. Escribí un primer tratamiento del que no quedamos convencidos ni él ni yo. Su reescritura fue atípica para mí, casi siempre escribo linealmente de principio hacia el final. Para romper el estancamiento me decidí a escribir “posibles” escenas sin necesidad que tuvieran que estar en la trama o existiera causalidad entre ellas (este método se lo escuché a Paula). La causalidad surgió espontáneamente entre casi todas ellas. Organicé el nuevo tratamiento del que estábamos mucho más satisfechos Sergio y yo. Pistoletazo de salida para la primera versión de guión.

Y me animé a experimentar…

He pasado varios días de tensión desde que entregué a Sergio la primera versión del guión, no sólo por conocer su opinión sobre el texto que le entrego, sino porque las primeras escenas las escribo quebrantando una de esas leyes que hemos interiorizado: las acotaciones de acción se escriben en presente y 3ª persona del singular: como decía César “el prospecto farmacéutico”. La historia arranca con alguien que corre por un bosque aterrado y es su punto de vista. En formato oficial sería: P.O.V (por Point Of View en inglés) seguido del nombre del personaje en mayúsculas o, si no sabemos quien es P.O.V., algo indeterminado como “alguien que huye”. Me parecía que escribir así era completamente impersonal y yo quiero que el lector entre de lleno en la trama olvidándose de cualquier otra cosa que tenga alrededor. Así que escribí la acotación en primera persona del singular y en cursiva.

Guionistas en 1ªpersona

La cursiva la utilicé para resaltar el recurso estilístico por miedo a que no se entendiera. Escribo lo que ve el personaje a modo de monólogo interior y también lo que se escucha. Deja clara la sensación que se transmite y el lector se identifica mucho más con lo que le sucede al personaje, a quien todavía no conoce, que si escribiera: “unas manos apartan unas hojas”, “los pies que corren saltan un tronco”, etcétera.

La última frase de la segunda escena deja de ser el punto de vista del personaje que huía y descubrimos que se trata de un niño de 14 años. El lector pasa (al menos yo busco provocar eso) de preguntarse “quién es esa persona que huye” a “de qué huye ese niño”. Un poco más adelante vuelvo a utilizar el recurso en otro punto de la historia y el lector lo asocia de nuevo a este personaje.

El recurso ha sido bien acogido por Sergio (a quién agradezco me haya permitido airear estas dos primeras escenas) y mi miedo se ha disipado. Si no eres guionista tal vez te parezca una nimiedad este recurso estilístico pero si escribes cine y te han machacado con ideas tan cerradas sobre el formato del guión sientes que estás cometiendo un sacrilegio. Afortunadamente el sacrilegio tiene un componente de miedo pero también el sabroso sabor del pecado.

El futuro:

El futuro inmediato es seguir experimentando con el formato, buscar la libertad literaria dentro del formato cerrado del guión. Liberarnos de estas ataduras puede convertir nuestras obras en algo vivo y poco a poco nos demos cuenta que sí hacemos literatura. Personalmente no confío en que un director vaya a llevar mi guión tal cual yo lo imagino en las páginas escritas, deseo, eso sí que se enriquezca con su visión y otras propuestas. Pero será otra cosa y cambiará dependiendo del director que lo lleve a cabo. Con la propuesta de mi guión un director podría decidir no filmar las imágenes y sobre un fondo negro utilizar la acotación como voz en off. Al igual que el lector de una novela se imagina de una forma los personajes que el escritor crea, el director imaginará a partir de mi guión.

Puede ser difícil que un productor te tome en cuenta de buenas a primeras con un guión que no está en formato Hollywood, ellos están todavía más influenciados por esa estructura tan fuerte considerada profesional y el resto es amateur. Si es un productor con quien ya trabajas puede resultar un poco más fácil ir introduciendo estos cambios.

Paula Markovitch en su Laboratorio de Dramaturgia para Cine Altamira* cuya premisa según sus palabras es publicar las obras para cine (conocidas comúnmente con el nombre de guion), antes y no después, de su posible… o posibles filmaciones ha editado cinco de dichas obras. En ellas no aparece los encabezados de INT./EXT. o DÍA/NOCHE. Sólo un número. Creo que se puede llegar un productor con algo similar y decirle que es un tratamiento, así no le sacudes sus estructuras y cuando lo lea es probable que, si le ha gustado, te diga “¡Aquí ya está el guión!”.

Las 5 obras para cine editadas por Altamira.

Las 5 obras para cine editadas por Altamira.

Y vosotros, ¿os animáis a experimentar?

*El texto de Claudia Sainte-Luce, Encuentro, ha sido recientemente llevado a la gran pantalla por su autora bajo el título Los insólitos peces gato.

9 pensamientos en “EL FORMATO INCORRUPTIBLE

  1. Pingback: El formato incorruptible

  2. Felicidades por el post, Martín, y por atreverte a dar más de lo que te han pedido. Yo, que defiendo y practico las acotaciones precisas y casi austeras, también creo que eso no quiere decir que haya que ser estricto ni fanático ni mucho menos conservador. El formato de guion siempre debería estar creciendo, porque el lenguaje también cambia y cada vez es más complicado plasmar en papel lo que luego debe suceder en pantalla. Hay que inventar, que para eso nos pagan. Cuando nos pagan. Un abrazo y a por todas.

  3. Totalmente de acuerdo, Martín. En los últimos años me he leído muchos guiones y la conclusión que he sacado es que no debemos encorsetar la forma de escribirlos si va a favor de explicar mejor lo que vemos, pero NUNCA EXPLICARLO. Siempre me llevo sorpresas gratas al ver como escriben otros guionistas ciertos momentos complicados que podrían ser muy farragosos si se hicieran académicamente. Me parece cojonudo el ejemplo que has puesto de describir en primera persona esa secuencia. Es una manera elegante de marcar tu visión sobre como se ve en pantalla y de eso se trata nuestro trabajo de describir cómo lo vemos. El peligro que se corre es el hacer trampas y poner cosas explicativas que no se ven en pantalla. Por ejemplo, las miradas muy acotadas (“La mira fijamente sabiendo que ya nada volverá a ser lo mismo”) son muy peligrosas porque realmente dudas si se va a transmitir lo que propone el guionista, para eso hay que mirar hacia atrás y ver si has plantado bien el que esa mirada se entienda de esa manera, y muchas veces te das cuenta de que si se ha hecho bien no hace falta la explicación de la falla.

  4. Soy de los que piensan que el Fianl Draft debería estar en el santoral, pero muchos de los mejores escritores del cine jamás utilizaron “el formato”: Tonino Guerra, Ingmar Bergman, Akira Kurosawa, Marguerite Duras…

    Por otro lado podemos recordar a Wilder: “Me han preguntado repetidamente si los directores deberían saber escribir. Mi respuesta siempre ha sido que bastaría con que supieran leer.”

    Así que no se lo pongamos muy difícil, a algunos les cuesta, y el formato ayuda.

  5. Creo que el formato estándar lo es por que si dejásemos libertad sería un infierno leer guiones. Ese “encorsetamiento” del formato (que puede flexibilizarse para quien sabe hacerlo), es un mal necesario. Como todos sabemos, un guion es una herramienta de trabajo para otras 100 personas, y como tal debe ser útil para esa causa.

  6. Gracias por los comentarios, amigos.
    Jorge Esteban, el ejemplo siempre es el de Picasso, antes del cubismo tuvo que aprender a pintar de forma clásica. Lo que no debemos asumir es que todo es inamovible porque sino al final se convierte en una fórmula y en el arte eso se muere.
    De todas formas todo dependerá del tipo de producción que haya. Cuenta la leyenda (lo digo así porque no sé si es cierto) que Coppola filmó El Padrino a partir de la novela.
    Y sí estoy a favor completamente de la claridad para que el equipo entienda su cometido, pero la claridad no tiene por qué ser aséptica.
    Saludos.

  7. Un guion que me gustaría leer sería el de “La vida de Adèle”. Estoy casi seguro que el guionista se explayó en la descripción de acciones, porque hay una cantidad de matices impresionantes. El director es también el guionista así que no sé con que cantidad de detalle lo habrá escrito o lo tenía en la cabeza. En todo caso me gustaría leerlo. Si alguien lo consigue le deberé una.

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