SHAKESPEARE, LA PITONISA Y EL EXPRESIDENTE DEL CASTELLÓN C.F.

adivina-con-brillante-bola-de-cristal

por Paco López Barrio

I

Uno de los tópicos recurrentes en este oficio es el de utilizar la prensa para “documentarse” y encontrar nuevos temas. A mí no me entusiasma el método, al menos si me muevo en el terreno dramático. Prácticamente, todo cuanto podamos imaginar ya ha sucedido antes en la literatura o el teatro, que le llevan, ambas, 25 siglos de ventaja al cine y la TV. Notícias tan impactantes como la del ex marido que asesina a sus propios hijos para inflingir el mayor dolor a su ex mujer, nos parecen ejemplos de una “nueva” brutalidad, surgida de la deshumanización del tiempo presente. Pero una trama muy parecida está ya en Medea, más de dos mil años atrás. Ejemplos de esta recurrencia de temas sobran.

En el terreno de la comedia sí parece, a primera vista ser más útil. Todos hemos leído alguna vez noticias que nos han provocado este pensamiento: “aquí hay una comedia”. ¿Por qué en comedia sí? Porque estas noticias hacen hincapié precisamente en lo divertido de la peripecia. Y la peripecia aún da cierto margen a la novedad.

Una de estas historias, la que ha sido mi preferida durante años, es la del viejo gallego que compró un décimo de loteria de Navidad y falleció el día antes del sorteo. Le tocó el gordo. La familia, que sabía del décimo y conocía el número, buscó por toda la casa y, finalmente, llegó a la conclusión de que el décimo estaba en el bolsillo interior de la chaqueta del mejor traje del abuelo. O sea, aquel con el que lo habían enterrado. Tuvieron que plantear una batalla legal para que se les permitiese exhumar al abuelo y poder cobrar el premio. No sé en qué quedó la cosa finalmente.

Pero, si lo pensamos dos veces, la idea de “hacer algo con éste material” se suele desvanecer enseguida. La razón es, en mi opinión, muy sencilla: por divertido que sea el titular tiene muy poco recorrido. Puede ser un gag brillante, pero sólo eso. Ahí no hay combustible para 90 minutos de desarrollo. Podemos inventar, claro. Pero poca fuente de inspiración es la que te facilita sólo un 1% de la peripecia y el resto te lo tienes que sacar de la manga. Entiéndase, no se trata de que nos den el trabajo hecho. Lo que quiero decir es que para eso inventamos al 100% y pasamos de periódicos.

Decía que la historia del difunto y la loteria había sido mi preferida porque, en todo este tiempo, no me había surgido ninguna que igualase la carcajada que me produjo aquella. Pero desde hace un par de días ya la hay. Todos la conoceréis ya: es la historia del ex presidente del Castellón C.F, que ha sido detenido por agredir a una pitonisa a la que pagó 140.000 euros por una pócima de amor que no funcionó. Por si alguien no la conoce – y por recapitular – copio la crónica que hace El Faro de Vigo. Y, además, porque, más allá del titular, en el cuerpo de la notícia hay detalles muy jugosos:

laparra

“Escondida bajo el colchón. Así se encontró la Guardia Civil a una pitonisa de Magallón (Zaragoza) que pidió auxilio por teléfono cuando cinco personas asaltaron su casa, algunas armadas con pistolas, y tenían retenido a su padre. Entre los cinco detenidos en la vivienda figura por el expresidente del Club Deportivo Castellón, José Laparra, que al parecer pretendía recuperar los más de 140.000 euros que había pagado a la “consejera espiritual” por una poción de amor que resultó fallida para enamorar a la mujer que quería. El conjuro consistía en poner flores en agua durante 40 días y lavarse con ella, así como recoger tierra de un cementerio y frotarse el cuerpo.

La llamada de la pitonisa al 112 , el pasado 15 de mayo al mediodía, ponía en marcha un amplio despliegue policial, Los agentes llamaron insistentemente a la puerta hasta que el padre de la vidente les abrió la puerta. Estaba con cuatro personas, y su hija escondida bajo un colchón en la planta superior. Los guardias civiles arrestaron, además, a una quinta persona en el vehículo que les esperaba fuera y que se hacía pasar por policía. Se les imputan presuntos delitos de allanamiento de morada, amenazas, extorsión, pertenencia a grupo criminal y usurpación de funciones de funcionario público.

Todos se habían desplazado desde Valencia hasta la citada localidad zaragozana para recuperar el dinero pagado a la pitonisa. Los tres hombres y una mujer que acompañaban al dueño del inmueble fueron identificados e inspeccionadas sus pertenencias, interviniendo a uno de ellos más de 22.500 euros en efectivo, así como una microcámara camuflada en forma de botón que portaba en la solapa de la chaqueta el expresidente del Castellón pro si tenían que ir a juicio. También hallaron en el interior del bolso de la mujer un arma corta simulada, según ha informado la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza.

En la inspección del inmueble, la Benemérita localizó más de 145.000 euros distribuidos en diferentes puntos. El dinero estaba en el interior de una bolsa de tela oculta bajo el mantel de una mesita de cristal, en el interior de una cómoda y en dos habitaciones.

La pitonisa, que se anunciaba como consejera espiritual y “asesora personal-coatching” para directivos, contactó con Laparra a través de una amiga.”

Para mi gusto, esta ha superado con creces a la otra. Me parece de entrada más hilarante. Incluso con mejores posibilidades de desarrollo dramático. En la del abuelo tenemos de entrada una familia completamente normal, a la que sólo el desencadenante de la lotería la sitúa en en terreno fuera de lo común. Más allá del gag no hay, a priori, nada. Ni personajes distinguibles ni conflictos.

En cambio ésta del ex presidente y la pitonisa si tiene un desarrollo en el tiempo y posee algo muy parecido a una estructura dramática: 1. Alguien desea algo intensamente (la amada). 2. Ante la imposibilidad de conseguirlo recurre a la mediación de otra persona (la pitonisa). 3. Ejecuta una serie de acciones destinadas al éxito de la operación (el ritual con las flores y la tierra del cementerio). 4. Ante el fracaso se siente engañado y reacciona. 5. Traza un plan para recuperar el dinero pagado y recluta a unos aliados. 6. Se presenta en casa de la pitonisa dispuesto a cobrar como sea. 7. La pitonisa consigue contactar con la policía. 8. La policía se presenta y desbarata el plan. Aquí si tenemos ingredientes para construir una historia completa: personajes y motivos. Y promete cosas interesantes: ¿Quien es esa misteriosa mujer a la que el encausado ama tanto como para que le saquen tanto dinero? ¿Cómo contacta con la pitonisa, qué promesas le hace esta? ¿Qué interés tienen en este extraño asunto los que le acompañan como cómplices? Aquí, como mínimo, hay un documental. No hace falta estirar mucho para que sea una comedia…

Pues bien, aún asi, creo que la gran rentabilidad “guionística” de este tipo de historias no está tanto en su desarrollo y reescritura, en su valor como “material productivo” sino en otra parte: aquí hay toda una lección sobre la condición humana y sobre el trabajo de dramatizar. Y, curiosamente, las mejores lecciones que podemos deducir de esta historia no pertenecen al terreno de la comedia. Ya sé que va a sonar raro: esto es pura tragedia. Y además shakesperiana de pura raza. Vamos a explicarlo un poco mejor.

II

Como muchos de vosotros ya sabréis, estos días estoy realizando un taller de escritura dramática con Paco Zarzoso, uno de los más prestigiosos autores teatrales de la actualidad. Trabajamos con materiales muy “exóticos”. Por ejemplo hemos jugado a reescribir una historieta de las Hermanas Gilda imitando a grandes autores, como ejercicio de “caligrafía”. En mi caso las he reescrito a lo Tennessee Williams, Eurípides y Chejov.

En la última sesión que hemos tenido, Zarzoso nos puso sobre la mesa esta historia del ex presidente y la pitonisa. El objetivo no era completar las lagunas de la peripecia, ni era terminar la historia (salvo algún detalle que se necesite para la propia escena). Era algo mucho más interesante: se trataba de decidir un momento de esta historia que nos pareciese especialmente sugestivo como escena, cerrada y aislada, y decidir su localización en el espacio y en el tiempo, de la manera que nos pareciese más cargada de potencial dramático. Y eso supone meditar muy en serio sobre los conflictos presentes y sobre los personajes implicados.

Por si a alguien le sirve para algo, os cuento cual ha sido mi resolución (mejor dicho, del análisis que he hecho de la historia y me han llevado a esa resolución) del ejercicio. A mí este proceso me ha servido y mucho.

III

Para empezar, esta historia tiene, en mi opinión, clarísimos tintes shakespearianos. Esa fe -trágica fe- en bebedizos y conjuros nos lleva de la mano a cinco siglos atrás, a un territorio mental en el que lo humano y lo mágico (o mítico) iban estrechamente unidos. La figura de la pitonisa, como consejera / mediadora de alguien que busca algo con todas sus fuerzas me lleva, de manera natural sin tener que forzar demasiado las analogías, a las tres brujas que se cruzan en el camino de Macbeth, al principio de la tragedia. En este primer encuentro a nuestro Macbeth de Castellón se le ofrece también un futuro en el que conseguirá lo que más desea, siempre y cuando siga estrictamente un ritual (y además pague un pastón como peaje a la bruja, el toque siglo XXI de la historia).

brujas

No me parece exagerado comparar al presidente de un pequeño club con Macbeth, aspirante a rey y rey poco después. En este país, ser presidente de un club de fútbol, aunque sea tan modesto como el Castellón, es ser mucho. Y si el club es pequeño y pobre, pensemos que pequeños y pobres son también muchos reinos. Sus reyes, a la escala de su reino, son alguien importantísimo. Dentro de sus fronteras es lo más de lo más. En el pequeño submundo que puede ser el Castellón C.F. , nadie más poderoso que su dirigente máximo. Aunque en éste caso lo que tenemos es un “ex”, o sea un rey destronado. Pero este es un matiz que dejaré para más tarde.

Vale, ya tenemos un rey y una bruja. No es poco. Seguramente la escena de la “promesa” (“Conseguirás a tu amada si haces lo que te voy a pedir”), es una posible escena de enorme potencial dramático. Me gusta. Pero tampoco es la escena hacia la que me decanto como primera opción.

Podemos también imaginar a este rey en pleno cumplimiento de sus deberes para hacer eficaz el conjuro: debe rociarse con agua de flores y cubrir su cuerpo con tierra de un cementerio. Durante cuarenta dias. Es una escena de “prueba del héroe”. Y es una prueba difícil: Hay que superar miedos ancestrales (y un poquito también de asco) para cumplirlos. Además de penetrar en un territorio prohibido: no está permitido hacer esto en los cementerios y la única manera de conseguirlo es saltar las tapias de noche. Está obligandose a transgredir la ley y se arriesga a recibir no sólo una sanción en forma de multa, sino la reprobación general de sus conciudadanos. Posiblemente no acuda al cementerio sólo, sino llevado por su chófer (¿Qué mejor escudero, amigo y consejero que el chófer de un poderoso?) lo que puede dar lugar a jugosos diálogos y reflexiones entre ambos: el rey y el más leal y cercano de sus seguidores. Pero tampoco la elijo, aunque también sería muy buena.

Sigamos. No sabemos quien es la mujer amada que ha dado lugar a todo este embrollo. Luego formularemos alguna hipótesis. Lo que sí podemos deducir es que este hombre está perdidamente enamorado de ella, hasta el extremo de llegar a donde ha llegado por conseguirla. Y así, por cómica que haya sido esta historia hasta ahora, si nos ponemos en su lugar, descubrimos un fondo enormemente trágico: Debía quererla mucho, debía dolerle mucho su ausencia para meterse en el jaleo tan grande y tan absurdo en que se ha metido. Y ahí la comedia y la tragedia se tocan por los extremos y nos damos cuenta que, en el fondo, es un único terreno: el del ser humano sometido a la máxima presión y dispuesto a actuar de la manera más desproporcionada. En el momento en que dejamos de considerar a este hombre una caricatura (lo bizarro de la peripecia nos ha invitado a ello) y lo consideramos como ser humano, la risa sale de escena y su lugar lo ocupa la piedad.

Así que la escena buscada también podría ser algún encuentro entre este hombre y su amada como uno de los puntos de mayor intensidad dramática. Que pueden ser varios: el primer día que se sintió enamorado, el día que sufrió el primer rechazo, el día que comprendió que no podría conseguirla por los métodos habituales… pero tampoco he situado ahí el foco de mi escena preferida.

Sabemos que le acompañaban un grupo de cómplices. Les imagino, por pura lógica, gente de su plena confianza. Puestos a ponerles cara, y ponérsela con perspectiva cómica, yo elegiría, además de a su chófer, compañero en sus asaltos nocturnos al cementerio, a un par de empleados del club: el utilero y el masajista. ¿Por que es cómico? Si, también por eso. Pero, sobre todo, porque me permite atribuirles a estos acompañantes una personalidad propia más allá de ser “y cuatro más que iban con él”. El utilero de un equipo es el gran conseguidor, es el que se encarga de que las redes de las porterías estén en buen uso y sin agujeros, que los balones estén hinchados… es el guardián del orden doméstico en ese palacio en donde el rey tiene su morada, que es el estadio. Probablemente sea él, en el momento de viajar a Zaragoza a escarmentar a la bruja mala, el que haya preparado los bocadillos para el viaje.

Y el masajista… el rey y sus leales van hacia una batalla, en la que muy probablemente alguien puede salir magullado. El ejército necesita un sanador, un Merlín que cure las heridas de los guerreros heridos en combate. Podía haber elegido al médico del equipo, pero aquí sí manda la comicidad: el masajista es mucho más modesto que un médico y le cuadra mejor su papel de súbdito de su señor. Da más risa.

Así que otro de los momentos de máxima dramaticidad podría ser el reclutamiento de este ejército: “Señores, tal vez no salgamos bien parados, pero os premiaré la lealtad que me habéis demostrado. Si vencemos alcanzaremos juntos la gloria, si perdemos caeremos juntos con honor”. Una arenga a lo Braveheart, vamos. Pero no, tampoco es este el momento que he elegido como de mayor potencial dramático.

Lo del utilero y el masajista (también lo del chófer) son simplemente propuestas mías para “rellenar” trama y personajes de una manera que encaje en esta historia de manera acorde al tono que imagino para ella: tragicomedia. Pero el único dato real que ofrece la notícia acerca de su cuadrilla de sicarios nos lleva a un último y misterioso personaje.

Volvamos atrás, a la notícia real y reparemos en este detalle. Una de las personas que acompañan al ex presidente en su expedición de castigo a la guarida de la hechicera ¡es una mujer!.

Y aquí viene la gran pregunta: ¿Qué clase de mujer es la que acompaña a un grupo de hombres en semejante empresa?. ¿Qué se juega en ello? Evidentemente no la mueve el amor al rey, puesto que de lo que se trata es de vengar a la torpe bruja que no ha sabido conseguir que el rey enamore a su amada. Su relación, desde luego, es de tipo personal (en el staff de un club de fútbol, mundo masculino donde los haya, no suele haber mujeres).

Yo creo que es alguien con una gran vinculación afectiva con él. Pero que excluye lo erótico, lo amoroso. Pero que pese a todo está decidida a ponerse en gran riesgo acompañándole en la aventura. De hecho es ella la que lleva en su bolso un arma (aunque de pega). Su compromiso está fuera de duda. Me viene a la cabeza Lady Macbeth, la gran inductora del crimen de Macbeth. O sea, que pertenece, probablemente, a esa estirpe de malvadas literarias ( o no tan literarias: recordemos a las hermanas de Puerto Hurraco) que no se manchan las manos de sangre, pero empujan a los hombres a que lo hagan.

¿Dije hermanas? Me imagino a esta mujer como una hermana mayor, sobreprotectora del pequeñín, que no está dispuesta a consentir que se rían de “su tete”. Esas hermanas que prefieren que hagas una gran tonteria que puede acabar muy mal, pero “no consientas que te pisoteen, que no se rían de ti”. Esas hermanas solteronas que ocultan y reprimen una pulsión incestuosa mal asumida y que se transforma en odio hacia todo aquel que ataque de la manera que sea a su protegido. Siempre he pensado que el Yago de Otelo, más que un lugarteniente, parece una cuñada.

lady macbeth

Así que mi propuesta final es esta:
La escena es un diálogo entre el protagonista y esta mujer. El momento, las horas previas a viajar a Zaragoza a casa de la pitonisa. El lugar, la sala de trofeos del Castellón C.F. Algún cachondo me dirá que eso es un espacio tan vacío como el aeropuerto de la misma ciudad. No seamos tiquismiquis: el club es modesto, pero una sola copa que haya es suficiente para que cumpla su función mítica como espacio: el sancta santorum del club, como el salón del trono lo es para un monarca. El contenido de la escena: el esfuerzo de ella por disipar las últimas dudas que él pueda tener – y la tiene, es shakespeariano- acerca de la conveniencia de lo que van a hacer.

Se trata, en definitiva de una escena de “vela de armas”: Mañana será el gran día en que libraremos la mayor de las batallas. Y venceremos o pereceremos. Al presidente, le asaltan las dudas, pero la hermana inductora desplegará todo su poder de convicción, toda su habilidad para encizañar, para que no se eche atrás en el último momento. Mientras, en otras dependencias, sabemos que el chofer el utilero y el masajista preparan su parte del plan. En el salón de los trofeos, la inductora le hará jurar, ante la copa de alguna liga pasada, defender su honor de hombre embaucado. Y, si hace falta, perecer en el intento.

Aunque es mi escena elegida, porque había que elegir sólo una, puede formar un buen conjunto dramático con las otras que he contemplado como opción. A diferencia de la historia del viejo y la lotería, ésta del presidente y la pitonisa sí ha permitido construir un drama completo, con unos cuantos momentos climáticos.

IV

¿Estoy anunciando que aprovecharé esta historia para escribir en serio? No, es un simple ejercicio y nada más. Pero como es inevitable que yo mismo me haya construido algunas hipótesis sobre las partes que no conocemos (y puede que tengáis curiosidad por saberlas), diré que el presidente está a punto de ser ex presidente. Juró dimitir si el equipo descendía de categoría (rey destronado). Y tal como iba la liga… estaba cantado. Si el club baja tendrá que vender a su jugador estrella, el delantero centro, pues ya no podrá mantenerlo. Pero está enamoradísimo de la mujer de este jugador (más referentes: recordemos al Rey David, enamorado de la mujer del mejor general de su ejército). Si lo traspasa, ella se marchará con él para siempre. A no ser que antes consiga enamorarla y que se quede. Por eso, cuando se ve en puestos de descenso contacta con la pitonisa y decide usar su conjuro. Durante cuarenta días lo cumple. Pasado este tiempo, la mujer no se ha enamorado de él. Y además la liga ha terminado con descenso. Así que, terminado el último partido, decide reunir a su gente para vengarse de la pitonisa. Y acto seguido dimitirá. Habrá perdido el amor y el reino. ¡Tanta risa que daba leído en el periódico y es una pura tragedia!

Lo dicho: es un ejercicio. ¿Y qué saco de todo esto? Pues, además de divertirme un rato, reafirmar algunas cosas que ya creía:

  1. Un titular de prensa divertido no es una historia, es un gag como mucho. Hasta la más inverosímil debe tener sus elementos estructurales.

  2. Pero que aún así vale la pena leerlo e intentar entender con ojos de dramaturgo / guionista.

  3. La más ridícula de las historias puede ser profundamente dramática: la comedia y la tragedia no es que estén una cerca de otra. Es que una vive dentro de la otra y viceversa.

  4. Que lo que nos da alas no es la peripecia, por brillante que ésta sea, sino la comprensión del personaje y su motivos.

  5. Que la más estrafalaria de las situaciones no escapa del catálogo de las 36 situaciones dramáticas de Polti. O de cualquier otro catálogo similar.

  6. Que hasta el más inusual de los personajes responde a arquetipos fuertemente asentados en la tradición. Y que siguen siendo productivos.

  7. Que es muy divertido hacer ejercicios de este tipo. Y provocan reflexiones en las que aprender mucho.

  8. Y que agradezco a Paco Zarzoso por estar regalándonos un taller tan estimulante y que recomiendo a todos.

4 pensamientos en “SHAKESPEARE, LA PITONISA Y EL EXPRESIDENTE DEL CASTELLÓN C.F.

  1. Parafraseando un famoso anuncio de cerveza light: “William Shakespeare posiblemente el mejor guionista de la historia”. ¡Enhorabuena Pacos! (Barrio Zarzoso).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s