TEORÍA Y PRÁCTICA DEL SCREENER (He venido a hablar de mi corto)

Jose Molins, nuestra firma invitada de hoy, es guionista y realizador. Empezó montando vídeos para un programa infantil valenciano. Luego se fue a Madrid a currar en la postproducción de Herederos, escribir programas comerciales y realizar programas de deportes extremos. En Barcelona ha sido guionista en El Terrat y redactor en Gestmusic. De nuevo en Valencia, dirige cortos, documentales y videoclips.

Screener, DVDrip, emule, megaupload… Son palabras que los Lumiere no entenderían pero que han estado cerca, dicen, de destruir su invento. De todos estos conceptos hay uno cuya relevancia histórica y conceptual lo hace bastante ambiguo, el screener.

 

PANTALLAS DE NUESTROS PADRES (EL SCREENER COMO SISTEMA DE PRODUCCIÓN)

El telecinado consiste en convertir la imagen de cine en vídeo, proceso necesario para poder trabajar el material digitalmente. Simplificando muy mucho, hay dos formas de digitalizar: la primera es escanear cada fotograma, con lo que se obtiene material de gran calidad pero los costes son prohibitivos; la otra es proyectar el material cinematográfico a una pantalla y grabarlo con una cámara de vídeo. El ahorro que este tipo de screener propició a la industria es incalculable.

 

Con la revolución de las cámaras digitales de finales de siglo, se abarataron costes  “filmando” en digital. El screener se hizo de nuevo indispensable para “inflar” estas películas digitales a 35mm para su distribución comercial.

 

QUIÉN ESTÉ LIBRE DE PECADO… (EL SCREENER COMO SISTEMA DE CONSUMO)

El screener ha hecho mucho daño a la industria del cine, de eso no hay duda.  Más o menos al mismo tiempo que unos daneses empezaron a hacer cine con mayúsculas con  cámaras de 1.000 euros (creo que nunca antes se había podido hacer tanto con tan poco) hordas de piratas, bucaneros y corsarios vieron que con esas mismas cámaras podían grabar las películas de estreno, colgarlas en la red y que todo Dios las viera gratis en su casa. Un duro golpe, sí señor, pero ese es el mundo en el que muchos nos hemos criado. Negarlo es de necios. Quejarse sin buscar soluciones, una temeridad. No adaptarse… morir.

En este capítulo de Que Vida Más Triste, Borja y Joseba nos dan una idea de como funciona el screener en el mundo del pirateo:

 

PUERTAS QUE SE CIERRAN, VENTANAS QUE SE ABREN (EL SCREENER COMO RECURSO DE GUIÓN)

En la próxima película de Nacho Vigalondo (Open Windows) la acción transcurre de forma íntegra en la pantalla de un ordenador. No sé mucho más del proceso de producción del film pero entiendo que no lo hará grabando literalmente la pantalla. Editará la película de forma que parezca que todo pasa en la pantalla de un ordenador. Es decir, hará un screener de guión. A mi esto me parece cojonudo.

 

Las películas de “gente hablando en habitaciones” están muy bien. Kaurismaki, Haneke y Kiarostami han hecho verdaderas maravillas pero estamos en el siglo XXI y (por desgracia) creo que somos muchos los que pasamos más horas frente a la pantalla de un ordenador que frente a otras personas. No digo que todas las películas deban tener pantallas y trucos digitales de por medio, pero creo que le estamos haciendo un flaco favor al cine si no intentamos adaptar el modo de representación a los tiempos que corren.

En base a esta idea nació Quatre val (ya dije que venía a hablar de mi corto). El punto de partida es muy sencillo, contar una historia en tiempo real que transcurra en el escritorio de tu ordenador:

http://www.jamesonnotodofilmfest.com/cortos.html?id=cw50ffc8fda832a

 

El corto está grabado con la función “grabación de pantalla” del Quicktime. El abaratamiento de los costes de producción es ilimitado y todavía se puede ir más allá: hacer un cortometraje que ocurra solamente en la pantalla de tu móvil. Creo que es un muy buen ejercicio para todos aquellos que estén estudiando cine.

 

HÁZTELO TÚ MISMO (APOLOGÍA DE UN CINE PUNK PARA LA RED)

Llegamos así, de la mano de internet y las redes sociales a la posibilidad de hacer un cine realmente barato. Algunos dirán que siempre ha existido: Ed Wood hacía cine barato, el Dogma95 también lo era… Sí, pero la magnitud del término barato ha disminuido exponencialmente hasta valores ciertamente irrisorios.

#littlesecretfilm nace como un proyecto ilusionante. Aunque no comparto algunos de sus puntos (pedirle a alguien que trabaje 24 horas seguidas sin cobrar me parece inhumano) he de admitir que en un contexto de crisis, negatividad y pesadumbre, el manifiesto #littlesecretfilm te dice “eh, tú, deja de llorar y haz una peli”

Creo que es el mejor mensaje que se puede transmitir hoy en día.

Aquí os dejo el manifiesto.

Quiero destacar dos por su uso del screener. El primero, Manic Pixie Dream Girl (An internet love story) de Pablo Maqueda. Una historia contada a través de  los vídeos que los diferentes personajes (interpretados todos por una sensacional Rocío León) cuelgan en la red. Se trata de un screener ficticio (de guión). Un modo de representación coherente con la historia que se nos cuenta, una fábula sobre el exhibicionismo sentimental en un entorno 2.0 y sus consecuencias.

 

 

El segundo caso es el de Piccolo Grande Amore, el largometraje dirigido por Jordi Costa.

La fuerza poética de grabar a un personaje mirando una pantalla no es un recurso nuevo del cine. La niña de Poltergeist, los personajes hablando al público de La rosa púrpura del Cairo, la secuencia mágica del pueblo entero contemplando Frankenstein en El espíritu de la colmena… son muestras más que evidentes del poder hipnótico que tiene una pantalla dentro de otra pantalla.

 

 

Hay que destacar el uso que Jordi Costa hace de este elemento. La secuencia en la que Ignatius Farray le enseña a un niño como interpretar un vídeo de Pimpinela y Dyango es, por hilarante y significativa, antológica.

Aquí, la pantalla de cine de Erice y W. Allen, o la del televisor de Poltergeist, han sido sustituidas por una pantalla de ordenador. El cine y la televisión han dado paso a Youtube. Una propuesta nada casual en una película que nace por y para la red. Internet como medio, como mensaje y como lenguaje.

 

 

Así pues, creo que el screener ha sido, es y será una fuente inagotable de abaratamiento en la historia del cine. Redujo los costes del sistema de producción y distribución gracias al telecinado y el kinescopado, contribuyendo así al crecimiento de la industria y a la adaptación a las nuevas tecnologías.

Ha abaratado el consumo en el cambio de siglo, generando así una de las mayores crisis que ha vivido el cine pero democratizando el acceso a sujetos e industrias marginales o periféricas que nunca antes tuvieron tan fácil el acceso a una difusión global.

Y, por último, en un periodo convulso y de transición, se ha convertido en un recurso narrativo que abarata de nuevo el sistema de producción hasta niveles impensables hace unos años contribuyendo al desarrollo de una nueva categoría (quizá la única posible en no pocos años): las películas para internet.

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