UNA CUESTIÓN DE HONOR

tiracanal9

por Paco López Barrio

El honor consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar.”

La cita es de Alfred de Vigny, un escritor francés del siglo XIX. Puede aplicarse a las buenas acciones. Pero también a la canalladas. Me siento, por ejemplo, profundamente antibelicista, pero no dejaré de reconocer la grandeza de una buena carga de caballería, al viejo estilo. En campo abierto, a galope tendido, con el sable en alto y los ojos bien abiertos…

Por eso me gustó mucho una de las primerísimas escenas de Juego de Tronos. Un Guardián de la Noche ha desertado y es condenado a muerte. Es el propio Nedd Stark quien le rebana el pescuezo de un espadazo. “La sentencia debe aplicarla el mismo que la dicta”, dicen las leyes de Invernalia. Y se lleva a su hijo pequeño a contemplar la ejecución, para que aprenda la lección. Parece brutal, pero en el fondo hay una cierta forma de humanismo: si es el propio juez el que ha de manchar sus manos de sangre procurará no cortar cabezas a la ligera. Cuando el que condena delega la ejecución en otros, y se ahorra la molestia de verse obligado a oler sangre, tenderá a tener menos escrúpulos a la hora condenar.

Eran, ay, otros tiempos. Ahora se trata de pasar el trámite lo antes posible, con el mínimo coste emocional -o cualquier otro tipo de coste-. No hay remordimiento que no cure una buena ducha, para eliminar cualquier rastro de sangre o llanto, y pasar después la tarde con los amigos comentando si mola más Baqueira o Sierra Nevada.

Se ha perdido, al menos en ciertas esferas sociales, el viejo arte de “dar la cara”.

Tuvimos un buen ejemplo, hace unos años, cuando la novia de un tal Urdangarín escuchó el comunicado de la Casa Real anunciando el compromiso de la Infanta Cristina. Supo que la acababan de dejar plantada porque de repente vio su casa invadida por la prensa rosa que le pedía su opinión sobre el asunto. Y hace muy poquitos dias pasamos la vergüenza ajena de ver al presidente Rajoy interponiendo una pantalla entre la prensa y sus guiños y titubeos. Ni Urdangarín ni Rajoy cumplieron con esa mínima ceremonia exigible para calificar su actuación como “honorable”.

Como poco honorable es la manera en que se ha resuelto el ERE de RTVV. No voy a entrar ahora en si este ERE es justo o necesario. De eso ya se ha hablado mucho y mi postura personal es conocida: es una canallada.

Tampoco hace falta ya insistir en que en el caso de RTVV el verdugo es también el criminal: Si hoy la empresa está en la ruina no es por los trabajadores, sino por la mala gestión de los que hoy despiden. Me quedo con la breve pero certera reflexión que se hacía Tonino Guitián ayer en su Facebook:

“Se puede usar la ley para despedir al 70% de la plantilla de trabajadores de una televisión pública en menos de un año, pero la ley no puede hacer nada para evitar que esa misma televisión pública, durante más de veinte años, despilfarre, manipule, contrate a personal de dudosa utilidad con sueldos mayúsculos, sirva a intereses y valores espurios, ni para conseguir que funcione como un motor de información y libertad. La ley es muy rara.”

Pero, ya que este post va de “honor”, sí me gustaría hacer alguna reflexión sobre las formas. Seguramente ya habréis visto por ahí la plantilla de estos emails.

emailRTVV

Si, es muy poco honorable despachar con este párrafo a gente con 25 años de servicio en la casa, fundadores muchos de ellos, piezas clave en sus equipos… pero, probablemente nos estemos equivocando al esperar un poco más de gallardía en esta gente. En cualquier empresa sería la dirección la encargada de dar la cara. Pero aquí la dirección tiene a varios de sus miembros imputados por sus chanchullos con la trama Gürtel, con ocasión de la ruinosa visita del Papa. Como para exponerse a que mil y pico veces se lo recuerden durante la entrevista personal… Pero también de eso se ha hablado mucho y claro, en ésta y otras tribunas.

Así que me voy a centrar en la máxima figura de esta dirección: Luis Redondo, director actual de Canal 9. Popularmente conocido como “Falete”. Redondo forma parte de la plantilla por oposición (dicen las malas lenguas que le “soplaron” el examen, y aun así necesitó presentarse dos veces, pero a mi no me consta: no formé parte del tribunal). Tiene fama de no llegar jamás al despacho antes de las 12 ni marcharse después de las 5 (haciendo además una pausa para comer fuera). Eso los días que va, que no son todos. Tampoco lo he visto con mis propios ojos porque hace mucho que no voy por allá, pero así me lo han contado. Pero tampoco son estas cuestiones las que me llaman la atención, entre tanto caradura como habita la planta noble del complejo de Burjassot. Los motivos por los que entiendo que Redondo no dé su redonda cara (lo de Falete no es porque cante bien) me parecen de peso.

Falete/Redondo llegó a Canal 9 de la mano de Vicente Sanz. Para los lectores que no sois de Valencia os haré un resumen: Vicente Sanz fue hace años presidente provincial del PP, pero vió truncada su carrera política a raíz de unas escuchas telefónicas en las que le decía a su interlocutor: “Yo estoy en política para forrarme”. Aunque el escándalo fue mayúsculo no tuvo mayores consecuencias. A nadie le sorprende, después de lo que llevamos visto, que las pruebas se anulen por defectos de forma, o los asuntos prescriban, o se archiven, o acaben en absolución o en indulto si no queda otro remedio. Aun así, Sanz quedó lo bastante tocado como para que lo apartasen de cargos públicos. Pero el partido le procuró un exilio dorado en la televisión pública. Como secretario general, Sanz hizo y deshizo durante años. Todo pasaba por sus manos y dependía de su aprobación o su veto. Si hay alguien que podría dar explicaciones de porqué hoy Canal 9 está en la ruina es él. Pero nadie se las ha pedido jamás. Sanz da mucho miedo. Para empezar a su propio partido: es una de estas personas que han ocupado gran parte de su tiempo, durante años, a recopilar información sobre cualquier trapo sucio con el que chantajear y amenazar a quien se le pusiera por delante. Así que se le dejó hacer.

Sanz metió en Canal 9 a mucha gente, pero el caso de Redondo es especial. La relación era prácticamente familiar. Sanz solia referirse a Redondo como su “ahijado”. Y el propio Redondo llamaba a Sanz “padrino” o “Tito Vicente”. En público, sin cortarse un pelo, ante otros directivos o trabajadores.

Pero un dia a Vicente Sanz se lo llevó por delante un escándalo que fue imposible de tapar. Tres periodistas denunciaron a Sanz por abusos sexuales ante los tribunales. Se sospecha que hubo más casos, pero no se denunciaron. Sanz está actualmente procesado por estos hechos. Si alguien tiene curiosidad por los detalles escabrosos del asunto aquí tiene un buen resumen. Entresaco unas líneas:

En uno de los casos se explica cómo el denunciado “al parecer llegó a tocar a la mujer en sus genitales con intenciones libidinosas y presuntamente se masturbó en presencia de ella en varias ocasiones”. También se masturbó ante otra empleada. “Y llegó a tocar varias veces sus partes íntimas con intención lúbrica”.

Incluso -añade el juez- mostró su sexo erecto a esta mujer, le llegó a coger la cabeza, atrayéndola hacia él, al tiempo que le decía “dame una chupaeta””. Sanz consiguió que esta mujer “le mandara fotos de sus partes íntimas”. Otras veces, Sanz “consiguió “convencer” a dos de las chicas “para que se desnudaran […] y se acariciaran mutuamente frente al imputado mientras él se masturbaba y luego obligó a las mujeres a recoger el semen”.

Pues bien, entre los despedidos en Canal 9 están también estas tres periodistas. Si hasta la llegada del ERE podían acogerse a una cierta protección judicial (un despido habría levantado una polvareda en los juzgados de Valencia), ahora quedan “disimuladas” entre varios cientos de despidos más. No podrán alegar “venganza” porque simplemente las “razones objetivas” del ERE les afectan también. Pero que duda cabe de que la larga mano de Sanz les está haciendo pagar su atrevimiento.

Así que, si fuese la empresa la que comunicase directamente los despidos, se podría crear una situación tan alucinante como ésta: Redondo/Falete, “ahijado” de “Tito Vicente” presidiendo la reunión en la que se le comunica su despido a estas tres mujeres, sentado frente a ellas, obligado a mirarlas a la cara… sólo faltaría el presunto cerdo de Sanz (aún no está juzgado, presunto pues) contemplando la escena desde un rincón del despacho, riéndose y masturbándose.

Se comprenderá, pues, que la dirección haya optado por este procedimiento del email. Con los otros mil despedidos se ahorran el mal trago de oler a sangre. Pero en el caso de estas tres, además, evitarán el olor al semen del Tito Vicente, el “padrino” del director, que aún les mancha a todos.

“El honor consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar.” Si puedes… porque a esta cuadrilla lo único que les “obligaba” a hacer lo que han hecho ha sido el ser cómplices de todo lo sucedido. Han chapoteado durante años en la misma mierda y ahí no hay hermosura posible. Ni honor.

***

NOTA: Algunas personas han compartido este post en Facebook, calificándome como uno de los despedidos. Debo aclarar que no formo parte de la plantilla de Canal 9. He colaborado durante muchos años, entrando y saliendo, para programas concretos. De hecho ya hace tiempo que no he ido ni de visita, aunque mantengo el contacto personal con amigos y compañeros.  Así que no han podido despedirme. Pero seguro que lo hubiesen hecho de haber podido.

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