La mejor guionista de la historia, espacios emocionales y oso

por Joan Grau

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(contiene Spoilers)

Podemos considerarnos afortunados de que exista una cadena pública como TV3, capaz de programar en prime time el documental “Grizzly Man” (Werner Herzog, 2005) y, además, seguido de la película “Sin Perdón” (escrita por David Web Peopples y dirigida por Clint Eastwood en 1992).

No había visto “Grizzly Man” y me gustó. El documental cuenta la historia de Timothy Treadwell, un ecologista que pasó trece veranos observando osos. Sinopsis e info aquí y tráiler aquí. Como dice el propio Herzog, no es el clásico documental sobre naturaleza, trata sobre la naturaleza humana.

Un motivo me ha impulsado a escribir sobre esta película. Me parece muy útil para entender el uso del símbolo y las localizaciones como reflejo de los conflictos internos de un personaje para la creación de significado. Mucho más útil que cualquier manual de guión.

A medida que avanzaba la historia, mi percepción sobre Timothy iba cambiando. Empecé pensando que era un experto etólogo. Luego, pensé que era un aventurero osado. Luego, un ecologista implicado, un loco, un enfermo mental… y al final me quedé con la idea de que era un poco de cada cosa pero, sobretodo, un niño que no quiso crecer. Cuanto más me adentraba en la película, más me metía en la piel de Timothy para hacerme la pregunta que se han hecho y se harán siempre todas las historias: ¿Quién soy yo? ¿Quién es Timothy? ¿Qué le impulsa a hacer lo que hace?

Cada verano, durante trece años, dejaba California y pasaba largas temporadas en una tienda, casi siempre sólo, en mitad de la imponente naturaleza, observando a sus amigos, los osos. No tomaba notas, o sea que no quería publicar un estudio científico sobre su comportamiento. Amaba la naturaleza pero, entonces, ¿por qué los osos y no las ballenas? Decía querer protegerlos, pero a parte de estar ahí y dar charlas, no tomaba ninguna acción al respecto. Además, los osos ya vivían en un parque natural preservado. Entonces, ¿qué impulsaba a Timothy a volver cada verano con los osos, arriesgando su vida de forma absurda, aún siendo consciente de ello? ¿Por qué los osos?

Consideremos, por un momento, a la Vida como la Gran Guionista de esta historia y veamos cómo ha diseñado los acontecimientos.

En un momento del documental, aparecen los padres de Timothy, tiempo después de su muerte. Nos cuentan que era un niño alegre. Tuvo una buena infancia. Estaba muy atado a su madre. Ella nos habla de lo felices que fueron de pequeños. Y nos lo dice agarrando su osito de peluche. Timothy tenía varios osos de peluche, pero ese era especial. Era el que se llevaba cada verano al bosque. ¡Qué imagen más potente la que graba el propio Timothy! Vemos a un hombre fuerte con aspecto aventurero, refugiado en una tienda de campaña porque afuera hay una tormenta de mil demonios. Y, mientras se graba y habla a cámara, agarra fuerte al osito de peluche de su niñez.

Luego, aparece una ex-novia de Timothy. Nos cuenta su juventud. Fue dura. Timothy era actor y quería ser famoso. Quedó segundo en el casting de una serie. Le dieron el papel a Woody Harrelson. La serie era Cheers. Zasca. Sabemos que Timothy toma drogas y se convierte en alcohólico. Acumula fracaso tras fracaso en sus relaciones sentimentales. Trata con gente peligrosa, gente que lleva armas. Se mete en líos. Cuando Timothy crece se da cuenta de que la vida no es cómo la imaginaba. El mundo adulto conspira contra él. Ya no es como cuando jugaba con su madre. Podemos empatizar con él porque todos hemos pasado por ahí. Timothy transmite todo esto cuando habla a cámara en sus grabaciones en el bosque. El mundo de los adultos es duro y está lleno de sufrimiento y Timothy, como todos, no quiere sufrir. Pero él se esconde. Se refugia en su guarida: su infancia, cuyo símbolo es el oso de peluche que agarra su madre mientras recuerda al hijo muerto. El guionista, La Vida, plantea un conflicto interno potente. Pero, ¿cómo dramatizar un conflicto interno en una historia?

A mi me parece hasta hermoso. El guionista, la Vida, entiende el bloqueo de su protagonista, su miedo a enfrentarse al mundo de los adultos y utiliza su arma más poderosa para dotar a la historia de significado: el símbolo. En este caso, el oso, que además simboliza el Amor en muchas culturas. El símbolo del oso le permite al guionista, la Vida, construir significado (que es el objetivo último de cualquier historia) porque ha vinculado a él toda una etapa emocional del protagonista: la infancia. ¿Cómo lo hace? Situando al personaje en determinadas localizaciones, que dejan de ser meros lugares para convertirse en espacios emocionales.

California representa el duro mundo de los adultos. El bosque de los osos es la infancia, la seguridad y el Amor maternal. Timothy vive en California en invierno (cuando hace frío y la vida es más dura) y vuelve al bosque cada verano (cuando la vida es cálida y estamos de “vacaciones”, relajándonos de la dureza de la vida diaria). Es su terapia, lo que le permite seguir vivo y, relativamente, cuerdo. Pero, el espectador lo percibe como algo que no está del todo bien. La aproximación es antinatural. Timothy está a punto de cruzar el límite. Ya no es un niño, pero se comporta como tal. Y, en este punto, Herzog acierta al introducir la opinión de un experto etólogo de osos. Sabe muy bien que los secundarios resaltan las virtudes o defectos del protagonista. El contraste entre la forma de hablar del experto y la de Timothy tiene mucho más significado que lo que dicen.

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Veamos como el guionista, la Vida, riza el rizo en la construcción de significado. Timothy podría haber muerto muchas veces durante estos años. Es demasiado temerario. Pero muere el verano numero trece. Ni el 11 ni el 14. Más allá de las implicaciones supersticiosas o religiosas que tiene este número, estaremos de acuerdo que 13 años, es una edad que podríamos considerar el inicio de la adolescencia, es decir, el final de la infancia. Es como si Timothy reviviese su infancia otros 13 años en su refugio emocional de los bosques, junto a los osos, y cuando llega el momento es incapaz de enfrentarse de nuevo al mundo de los adultos. Lo mejor es que el guionista, la Vida, incluye un giro final muy interesante que dramatiza este giro.

Recordemos que son hechos reales. Termina el verano número trece y Timothy abandona el bosque, como cada año. Pero, en el momento de coger el avión que lo tiene que llevar a California (“su mundo adulto”) tiene una discusión con alguien sobre los billetes (el mundo adulto otra vez en su contra) y decide regresar al bosque. Está harto de los humanos y se le ve más paranoico que nunca. Pero lo peor es que ha roto el ciclo. Ha pasado un límite. Está fuera del débil equilibrio que le mantiene cuerdo y eso le hace cometer un error. Sus amigos osos están hibernando, y otros que no conoce se acercan al lugar. Timothy coloca la tienda en un lugar que él mismo denomina “el peor sitio para montar un campamento cerca de osos que ha existido jamás”. Parece no ser consciente de ello, pero el espectador sabe que, en el fondo, Timothy busca terminar con el sufrimiento. Y, efectivamente, en unos días, muere.

El guionista, la Vida, no hace que su protagonista muera de accidente de avión o de indigestión, o en invierno. No. Tiene la muerte más lógica que podría tener según la trama que ha diseñado. Muere devorado por un oso. Es decir, muere devorado por su infancia, por esa cárcel emocional que él mismo se ha creado y que está formada por enormes praderas y extensiones de bosque pobladas por osos. Cada año se ha salvado porque ha regresado al mundo adulto. Pero el año que se salta la norma y vuelve a la infancia más tiempo del permitido, no dura ni una semana.

El ejercicio de observar las pequeñas vidas (la tuya propia o la de los demás) como si fuera obra de un guionista es muy enriquecedor. Te enseña muchas técnicas para diseñar historias. Fijaos qué final más lleno de significado. El protagonista muere devorado por un oso, brutal, pero es que además, gracias a ello, consigue su objetivo: ser famoso, aunque no por los motivos y de la manera que él pensaba. Final inesperado, trágico e irónico pero lógico. La guinda de una historia que nos enseña que los “elementos externos” como la localización o los objetos (oso de peluche) deben ser siempre un reflejo de los conflictos internos del personaje para crear una historia llena de significado.

El guionista de la historia, la Vida, lo ha hecho muy bien. Ha creado un personaje con un conflicto potente. Ha usado el lenguaje más poderoso de todos, el del símbolo para crear espacios emocionales dónde reflejar esos conflictos. Ha dotado de significado a su historia. Por eso el documental está considerado uno de los mejores de los últimos tiempos. El guión es brillante. Y son hechos reales. ¿Para qué queremos manuales de guión? La Vida es el manual, el maestro. La mejor guionista de todos los tiempos. Sólo hay que observar y tomar nota.

Se puede practicar observando un documental, tu vida, la vida de tus familiares, la de tus amigos, una década de un país o 2013 años de historia de la humanidad. Y lo bueno es que es gratis.

Son ejemplos reales y sencillos, al alcance de todos. Podemos observar y aprender la forma en que la Vida construye significados en nuestras vidas. Luego, lo podemos poner en práctica construyendo significados en una historia de ficción. Es la zanahoria que tira de nuestra profesión. Llegar a dominar esa magia.

3 pensamientos en “La mejor guionista de la historia, espacios emocionales y oso

    • Gracias Martin! Y, gracias por cederme vuestro estupendo espacio para que pueda compartir mis reflexiones de vez en cuando. Abrazos!

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