EL AMOR NO ES LO QUE ERA #PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA

Por Gabi Ochoa

Han sido más de un mes de vértigo. Enfrentarte a tu primer largo es como lanzarte a los leones en el Coliseo, pero sin armas.

No paro de repetirme lo afortunado que soy en estos tiempos. Poca gente levanta un largo en la coyuntura actual, poca gente aguanta. Este es un post para que no desaniméis: si yo lo he hecho, vosotros también.

Tal vez lo primero que me llamó la atención fue el gran nivel técnico de los currantes de la peli. Ellos enganchan rodajes con bastante más asiduidad que nosotros, y eso de alguna manera se nota en su oficio y su capacidad de adaptación. Son animales de rodaje. Ver a Tomás, el maquinista y jefe de eléctricos montar una lapa creada por él, es todo un espectáculo.

Estas cosas monta Tomás, maquinista e inventor

También me han sorprendido el esfuerzo y la vitalidad de los meritorios en el rodaje. Yo recuerdo mi primer meritoriaje como una odisea de la que volví con 7 kilos menos. Sí, 7. Mi madre me vio entrar por la puerta y me dijo: “¿Qué te ha pasado?”. Pensaba que había enfermado. Y es que un rodaje como dice Álex de la Iglesia es una enfermedad, es un nervio que te corroe. He soñado más de una noche con planos, tomas, en cómo enfocar una secuencia, qué diálogo era bueno y cuál no. No quería pues olvidarme de ellos: Adrián, Amanda, Carlos, Ana, Lucía, Maje, Ruben y Álex (creo que no me dejo a nadie) lo han dado todo y dan fe de ello sus ojeras y los días cortando calles al frío valenciano. Gracias chicos. Espero que os haya gustado la experiencia.

No todos son meritorios :)

He aprendido mucho con los actores de “El amor no es lo que era”. No solo trabajando la interpretación, sino conversando (¿no es acaso conversar uno de los placeres más terrenales que tenemos?) sobre temas trascendentes o intrascendentes. Aida me frió a preguntas de todo tipo, incluso personales. Me gusta mucho esta catalana. Con Alberto he podido hablar de cine, política, teatro, Chaplin, Keaton o Beckett. Creo que es un actor mayúsculo, y que detrás de esa timidez hay un potencial humano brutal. Me sabe mal el menosprecio de ciertos medios (mejor dicho, de cierta envidia) hacia su persona. A palabras necias… Disfrutad con él porque estrena en Madrid el día 16 en la Sala Triángulo un texto de Beckett. De nada.

pensando...

Con Carlos Álvarez-Nóvoa he disfrutado mucho hablando de teatro, oyéndolo conversar con Petra Martínez, un encanto de actriz (y una terremoto). La vitalidad de Blanca Romero me sobrepasaba. Igual se ponía a bailar que me presentaba a Jorge Torregrosa en el estreno de “Fin” en Valencia. Y todo con mucha gracia. Y Nico es tan buena gente y tan atento, que ha sabido darle el punto de ilusión y certeza a su Álex.

ACTORES VALENCIANOS, DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Nuria Herrero, tras las gafapastas

Pero no solo me quiero detener en los protagonistas, porque ha habido en “El amor no es lo que era” pequeños-grandes papeles de actores valencianos. No me cansaré de repetir el potencial creativo que hay en esta terreta, y que está por descubrir. Alberto San Juan, por ejemplo, vino a hablar conmigo para decirme que de donde había sacado ese portento que es Nuria Herrero. Pero hizo lo mismo el día que trabajó con Jordi Ballester y María Almudéver, o con Carles Sanjaime. Quedó maravillado del nivel actoral. Además de ellos, Lorena López hace un pequeñito papel en dos secuencias que han quedado muy divertidas. A ellos hay que unir a Joan Gadea, Pilar Matas, Marcos Jiménez, Jaume Ibañez o Teresa Soria, entre otros, en papeles pequeñitos y a tres valencianos que emigraron y que han vuelto para darme tres joyas: Antonio Gómez, Sandra Ferrús y Marta Belenguer. Gracias a todos. Todos y cada uno han dignificado la labor fundamental del personaje, lo han defendido, me han ayudado.

Y en cuanto a anécdotas hay muchísimas: creo que la figuración nos ha dado más de un susto y mucha variedad de chascarrillos. Como aquella vez que en un restaurante entró una señora para saludar a sus amigas (las había visto tras el cristal), mientras estábamos rodando. Quedó muy bien pero el equipo de dirección saltó a por ella porque se había colado O.o

En otros casos el tema de conversación ha sido Bernie, nuestro stedicam, todo un personaje, que ayudó con su experiencia, pese a ser una persona cuanto menos pintoresca. Para que os hagáis una idea, el día de Todos los Santos vino vestido de zombie! Estuvo todo el día así.

No es broma, este tío es el stedicam

El rodaje se hizo grande, enorme, y tuvo eco mediático cuando llegó Jose Coronado al set. Por suerte conocí a Jose en Madrid, en los ensayos. Pese a que tiene un papel pequeño, fue él quien quiso ensayar. Y encontré allí un actor no solo de raza (algo que nadie duda), sino también un actor que duda, que busca y que ofrece y se deja aconsejar por el director. Solo por el hecho de estar Jose nos ha hecho un regalo, pero además ha sido un encanto de persona. Ole por Jose (y por Majos).

Aún así, todo esto no hubiera sido posible sin Paloma. He tenido tres productoras y las tres mujeres. Quiero creer que eso se nota. Siempre digo que “El amor no es lo que era” es una película donde las mujeres toman decisiones mientras los hombres se dedican a errar y encontrar soluciones. Saber que tenía detrás a ellas, sobre todo a Paloma, me ha dado una libertad que tal vez no hubiera podido en otro tipo de producción. Puede que sea la sensibilidad, no sé, pero es algo que estaba en el ambiente. Aún así, nos hemos enganchado más de una vez. Un rodaje siempre es territorio comanche.

No me puedo olvidar de dos motores, mi ayudante de dirección, Jorge Calatayud (me ha prometido un post muy interesante para guionistas desde el punto de vista del ayudante), y de Gabo Guerra, director de foto. A Jorge le debo grandes aciertos en la pre y en el rodaje. Hemos ganado tiempo y efectivos gracias a su cintura en muchos aspectos. Gabo, por su parte, ha sabido interpretar la partitura que le di. Ha sufrido mi “tiquismiquismo” (con las composiciones de planos soy especial pesado), pero se ha adaptado al terreno.

También he tenido malos momentos, no os creáis. Un rodaje son días intensos, donde vives momentos mágicos o donde puedes cometer errores garrafales. Lumet dice que cada decisión, por pequeña que sea, repercute en el resultado final de la película. Creo que en algunas he errado, en otras he cambiado de opinión al segundo de decidirla. Equipos como el de arte o vestuario pueden dar fe. Gracias a ellos por aguantar también mi “tiquismiquismo”, han sido muy generosos y me han entendido.

Aunque tal vez el día más jodido vino el cuarto día de rodaje. Tuve que abandonar el set. Empecé el día algo raro. Nunca sabes si es porque te ha sentado mal el desayuno o porqué. Poco a poco me encontré peor, hasta que en un momento, cogí un cajón de cámara y me senté. Me ahogué, me vine abajo. Pensé que me iba, os lo juro, nunca había estado tan mal. No me podía mover, estaba sudando y completamente blanco. Mi script, Avelina Prat, me miró con cara de susto: “Estás blanco!?”. Lo siguiente lo recuerdo levemente: Paloma me metió en su coche y nos fuimos al hospital. Siguieron rodando sin mi. Después de verme me diagnosticaron bronquitis vírica. Me metieron 15 minutos en una sala con una mascarilla de ventolín. Esos 15 minutos no solo me sirvieron para recuperarme, sino que cree. Desarrollé un germen de una nueva idea, que se unirá al proyecto 90 USD.

El ventolín pues, estará en mi próximo proyecto.

“El amor no es lo que era” también arrancó de una crisis, aunque de otro tipo.

Y es que de las crisis surgen las mejores ideas.

7 pensamientos en “EL AMOR NO ES LO QUE ERA #PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA

  1. El post destila agradecimiento, respeto, entusiasmo y, sobre todo, HUMILDAD. Enhorabuena por la experiencia y mucha suerte con la peli. Te has ganado a un espectador más… y los que convenceré.

  2. Suscribo lo que dice Roberto. Además te debo un post. No me he olvidado del tema.
    Ahora toca la otra parte del tema: vender, promocionar, hablar y hacer que la gente hable sobre “El amor no es lo que era”.
    Un abrazo

  3. Muy emocionante el texto. Yo fui uno de los que fue a hacer de figurante un día, y se respiraba muy buen rollo en el ambiente, y con nosotros también se portó bien todo el mundo, nos sentíamos parte de la peli. Además no se me olvidará que nos invitaron a cenar con todo el equipo, Blanca Romero incluida.

    Mucho éxito con la peli!!

  4. Gracias a todos.
    Lamentablemente mi memoria, que es engañosa, se ha olvidado citar a mucha gente en la peli, como tú Mónica o como Sospi, y como muchos más. Sois muchos los que habéis levantado el proyecto, solo puedo deciros: Gracias!

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