SERIAL PROVINCIANO

Por Joana Martinez Ortueta

Hace ya algunas semanas asistí a la entrega de premios del Festival Nuevos Realizadores en Madrid. Pese a los recortes en el presupuesto, y como en todo sarao que se precie, había margen para tomar una copa y mezclarse con otros profesionales. Lo que yo llamo “mondongueo”: todo un arte que conviene dominar, aunque a algunos nos resulte endemoniadamente difícil.

Los actores son quienes de verdad se mueven como pez en el agua en estos ambientes. Por la cuenta que les trae, hay que saber venderse y una copa de por medio siempre ayuda. Pero más de una puede volverse en tu contra… He aquí un bonito ejemplo.

BAR DE COPAS. INT./NOCHE

Una barra atestada. La aguerrida GUIONISTA (o sea, yo), se abre paso entre el gentío. Mientras procura llamar la atención de la CAMARERA, repara en el ACTOR que tiene a su lado: un madurito desaliñado que participó en la última serie en la que trabajó la GUIONISTA. Si estuviera mejor entrenada en el arte de socializar, o si se hubiera tomado ya la primera consumición, tal vez se habría dirigido a él. Pero no hace falta. Es el ACTOR quien se vuelve hacia la GUIONISTA y con absoluta falta de originalidad, pega hebra:

ACTOR

¿Nos conocemos?

GUIONISTA

Tú a mí no lo creo… pero yo a ti sí.

El ACTOR empieza a levitar varios centímetros por encima que el resto de los mortales y le dedica a la GUIONISTA la mejor de sus sonrisas.

ACTOR

¿De verdad?

GUIONISTA

Te escribí un papel en una serie. La de Valencia.

ACTOR

Ah… esa.

Evidentemente decepcionado, el ACTOR vuelve a tocar suelo. Apura su gintonic y se seca la boca con el dorso de la mano.

ACTOR (CONT.)

Menos mal que pude dejarla.

GUIONISTA

Ya. Las condiciones eran bastante jodidas, ¿no?

ACTOR

(Sobrado)

Noooo. El problema no era ese.

Qué extraño. Era la queja generalizada y muy razonable de todo el equipo artístico de aquel proyecto: la falta de tiempo para aprenderse el texto, la escasez de ensayos, el nulo margen de error en grabación, y por supuesto, los salarios. Aunque en el caso de este actor, me constaba que por venir de Madrid, sus sesiones se pagaban al doble que a un autóctono. Cosas del caché.

GUIONISTA

(Ahora sí, con interés)

¿Entonces cuál era el problema?

ACTOR

Oh, bueno, ya sabes: al final aquello no era más que un serial provinciano.

Interrumpo aquí la secuencia siguiendo la máxima de llegar tarde y marcharse pronto. Qué bien le habría venido a aquel actor seguir ese consejo y evitar así meter la pata como acababa de hacerlo. Por un momento me había preocupado pensando que el perfil de su personaje, como episódico que era, no tenía la profundidad que hubiese deseado el actor. Pero sólo se trataba de su propio complejo: consideraba que la serie, por diaria y de provincias, no estaba a su nivel. Acabáramos. Recuerdo actuaciones memorables de algunos de sus compañeros de reparto, de esas que al día siguiente las vecinas comentan en la escalera: nena, ayer me harté a llorar. Para lograrlo esos actores se dejaron la piel en sus personajes: poco importa que te vayan a ver cien o un millón, si haces algo, hazlo bien. Tristemente el actor no compartía mi visión.

La lectura del post de Natxo López “33 maneras contrastadas de putear a un actor subidito si eres un guionista rencoroso me hizo recordar este encuentro. Y pensé en una 34ª forma de hacerlo: evitar que lo contraten. No es que sea rencorosa, pero resulta muy complicado trabajar con gente que no se implica en lo que hace. ¿Y cómo vas a implicarte si menosprecias el género que te da de comer?

Por supuesto, esta máxima también es aplicable a los guionistas. Y ocurre que muchos que sueñan con ver su nombre en la pantalla grande, arrugan la nariz ante la perspectiva de ganarse los garbanzos con un formato de sobremesa.

Y sin embargo, el “serial” (telenovela, culebrón, serie diaria… cada nomenclatura implica unos matices y un punto de vista sobre el género, a mí ninguna de ellas me ofende) es el coladero natural del guionista novel en el mundo profesional: las plantillas son más extensas que en cualquier otro formato, el trabajo quema mucho y aunque suele ser bastante rentable, no da prestigio; así que a menudo los guionistas consagrados –igual que los actores- huyen de la serie diaria como de la tiña. Supongo que el día de mañana si tengo la oportunidad de ganarme la vida escribiendo cine, o una serie semanal de alto presupuesto, o ese programa infantil en el que priman la imaginación y los valores… También yo descartaría la serie diaria, simplemente porque resulta agotadora. Pero a ella le debo gran parte de lo que sé y creo que es el mejor gimnasio para ejercitar tus habilidades como guionista, especialmente si estás empezando.

En su día mi compañera de fatigas Ada Hernández escribió un post pormenorizando las múltiples limitaciones que suponen los parámetros de producción de un diario. Recomiendo su lectura a aquellos que aun no se hayan fogueado en este formato.

La serie diaria te enseñará a trabajar en equipo, no sólo con otros guionistas, también con producción y dirección: de su mano aprenderás a medir las complicaciones del rodaje, hasta que seas capaz de anticiparte por ti mismo a los problemas que plantea lo que escribes. Ganarás en flexibilidad y ejercitarás tu inventiva: la inmediatez del formato requiere dar con soluciones creativas a los imprevistos más dispares en un tiempo récord.

A diferencia de los larguísimos meses, incluso años, que pasa un guionista enfrascado en un largometraje de un género definido, la serie diaria exige trabajar simultáneamente géneros diversos: melodrama, intriga, costumbrismo, comedia, tragedia, policíaco… y por supuesto, todo tipo de relaciones amorosas. Al final dominarás los rudimentos de todos ellos y sabrás reconocer el tono en el que te sientes más cómodo.

Por último descubrirás que el bloqueo creativo es la excusa con la que te vence el vago inseguro que todos llevamos dentro. No conozco un sólo guionista que no haya entregado a tiempo su trabajo. Aquí no hay bloqueo que valga: tienes entre 24 y 72 horas para entregar el mejor capítulo del que seas capaz. Sabes que tus compañeros lo van a hacer, y lo van a hacer bien: tienes que estar a la altura. Puede que no duermas, que te dejes las uñas y los nervios, pero al final siempre lo logras: hay un equipo de casi cien personas en plató y necesitan chicha para rodar. A ver quién es el guapo que los deja sin trabajo por un bloqueo creativo.

Por todo ello, para el que empieza en este oficio, es una grandísima oportunidad. Y para el que lleva mucho tiempo sumido en un proyecto personal, volver a las trincheras de la serie puede ser un balón de oxígeno. Lástima que en la coyuntura actual la producción de series haya caído en picado, en el caso de Valencia (en “provincias”, que diría aquel actor) hasta desaparecer. Son muchos los profesionales que se formaron en series como Negocis de familia, Les Moreres o Bon dia, bonica. El productor ejecutivo de las dos primeras, el guionista Manel Cubedo, solía decir: no te puedes considerar guionista hasta que hayas escrito al menos 500 capítulos. Pues bien, he echado mis cuentas y por fin he alcanzado esa cifra que parecía tan lejana. Principalmente gracias a los “seriales provincianos”: de modo que si alguna vez me sorprendéis renegando de la serie diaria, haced el favor de bajarme los humos.

9 pensamientos en “SERIAL PROVINCIANO

  1. Me gusta lo que cuentas.
    A ese actor hay que recordarle que hay que tener respeto por lo que hacen los demás profesionales, sobre todo por quien ha parido esa historia que él pretende encarnar. Y, de paso, no estaría mal preguntarle por qué aceptó trabajar en un “serial provinciano”.
    Puede que tenga que ver con la necesidad, vaya usted a saber.
    Aquí, un servidor, estaría encantado de someterse a los retos que ello supone.
    Ya llegará la ocasión.

  2. Además de poco respetuoso, me parece poco realista lo de este actor; poco pendiente de cómo está el panorama audiovisual. Una serie, sea como sea, da de comer a mucha gente, guionistas y actores incluidos. De hecho, recuerdo un post de Bloguionistas, de Cr, digo de Chico Santamano, que hacía bromas con actores que no se querían bajar el caché a riesgo incluso de que la serie no saliera adelante (no dijo cuáles, ni la serie, pero imagino que todos tenemos nuestras quinielas).

    Hacer “grandes cosas”, queremos todos, claro, pero luego está la vida, el día a día, las facturas, las hipotecas… Además, curtirse en cualquier formato siempre es eso: aprender. Tampoco es que haya tantas “grandes cosas” en el cine español o no con mucho menor frecuencia que en las series.

  3. Respecto a la frase de Manel Cubedo de que no te puedes considerar guionista hasta que no hayas escrito al menos 500 capítulos, me gustaría hacer algunas matizaciones (con el respeto debido a este buen profesional):
    1) Tener más de 500 guiones escritos Y EMITIDOS sólo lo puedes conseguir (salvo magnas excepciones que todos conocemos y que llevan en esto desde el inicio de las privadas generando éxitos) si haces un serial diario.
    2) Llevo más de 20 años en esta profesión y emitidos, me acerco a los 400. Y aunque por un lado nunca me considero todo lo bueno que querría, guionista sí que me siento.
    3) Hacer un serial es un aprendizaje maravilloso. Sobre todo en la agilidad que te da para escaletar. Haces un músculo impresionante. Todo guionista debería conocer esta experiencia.
    4) Pero, del mismo modo, opino que al mismo tiempo que hay que guardar el máximo respeto a este género (tan noble o pérfido -según la calidad de lo que se haga- como cualquier otro), tampoco hay que mitificarlo en sí mismo (como cualquier otro).
    5. De hecho, opino que mal asunto si tu vida profesional se restringe a eso. O a hacer series de primetime con el mismo método del serial diaria, algo muy al uso en nuestra ficción. Porque entonces, tampoco te puedes considerar un guionista hecho dadas las restrictivas fórmulas narrativas que la producción de un serial impone. Fórmulas (y tópicos) en las que algunos se sienten muy felices pero que se demuestran cada día más obsoletas en el formato de serie semanal de primetime. Hay está la evolución de las audiencias en este sentido.
    6. El actor que te dijo eso es un gilipollas. Y sigo queriendo -aunque se en privado- su nombre. Más que nada para incluirlo en una lista que ya guarda bastantes nombres de actores que te traicionan en plató, que puentean, que nunca citan al guionista y sí al director… y que tachan de provincianas series que, pese a sus limitaciones económicas, tienen una dignidad evidente. Yo, de lo que más orgulloso me siento junto a Isabel, es de mis series “provincianas”, como “Infidels”, “Kubala, Moreno i Manchón” y mi trabajo como jefe de guión en “Ventdelplà”. Y admiro “Padre Casares” y otras producciones gallegas.Y me han hablado maravillas de “Gernika bajo las bombas”. Son producciones de una calidad que con menos dinero compite con las mejores series “capitalinas”.
    Un saludo.

  4. ¡Gracias por vuestros comentarios!

    El nombre del actor no lo voy a hacer público, que una mala noche la tiene cualquiera y tampoco hay que ensañarse. Sólo diré que no es ninguno de los que sale en la foto, para los que sólo tengo buenas palabras. Igual un día con unas cañas de por medio me lo sacáis…

    En cuanto a la cuenta de la lechera, Javier, he participado aproximadamente en 500, pero contabilizando argumentos, reuniones de escaleta, coordinaciones… ni mucho menos ha salido de mi teclado esa cantidad. ¡Pero todo se andará! (ya veremos si sigo sumando en España o en el extranjero, eso sí). Es un número redondo y gordo con el que pretendía, igual que en su día Manel, supongo, decirle al que empieza que se deje de remilgos y se remangue, esto es una carrera de fondo y de todo se aprende. ¡Qué te voy a contar a ti!

  5. Genial Joana pero discrepo en una cosa. A mi me encanta el serial pero no sólo como aprendizaje. Es cierto que tiene muchas limitaciones y que debes adaptarte a ellas. Pero en eso radica también la creatividad, en abordar esas limitaciones con la creatividad que tu “coco” te permita. Y no creo que sea un género menor, al contrario. Conozco seriales que están a la altura de muchos largometrajes. Supongo que la clave es trabajar con gente que le guste el culebrón y no reniegue de él, como tu amigo el actor🙂

  6. Estamos de acuerdo, Bea. No quise ahondar en ese aspecto porque ya lo hizo Ada en su post, titulado precisamente La creatividad frente a las limitaciones. Creo que es una muy buena escuela para el que empieza, pero no sólo para ellos: guionistas curtidos encuentran en el serial un curro gratificante. Ahora bien, dedicarse en exclusiva a series diarias me parece alienante, pero eso es una opinión personal. ¡Saludos!

  7. Compañera de batallas, muy bien el post… me han dado ganas de “volver a las trincheras”, sobre todo si es junto a profesionales como los que nos acompañaban en el equipo de guion de BDB. Efectivamente es un formato muy sufrido y hay que oxigenarse, pero el trabajo en equipo y el reto con los tiempos se disfruta y sobre todo se aprende de este nuestro oficio. Como dice Olivares, desarrollas músculo. Gracias, Joana, por citar mi antiguo post, escrito en plena efervescencia de la serie. Y gracias a los demás por los comentarios tan interesantes y las matizaciones.

  8. Sobre lo de los 500 capítulos escritos (y emitidos, efectivamente) para poder ser guionista, alguna vez se lo oí decir a Manel. No era una máxima ni mucho menos, era un reto y muchos picamos y lo veíamos como inalcanzable en aquel entonces. Pero Manel lo decía en el contexto de una serie diaria que escribíamos y entiendo que hablaba de 500 capítulos de una diaria, no de otro formato, lo cual sería impensable. Tal y como van las cosas, la cantidad de producciones y la poco continuidad, si este planteamiento se le hace a un guionista novel hoy se echa a llorar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s