DE GUIÓN, DIRECCIÓN Y ACTUACIÓN

Los compañeros del Taller de Iniciación Actoral I en Casazul.

Por Martín Román.

Los que vivimos, sobrevivimos o malvivimos con oficios relacionados con actividades artísticas trabajamos con materiales sensibles, muchas veces nuestros propios sentimientos y experiencias son los pilares que sustentan nuestras obras. En las reuniones de guión, mientras se discuten ideas siempre llega el momento en el que se abren los corazones y se cuentan historias que de normal no contarías a ninguno de esos extraños. Aquella vez que te rompieron el corazón por ser demasiado buena persona (o tonto), o aquella ocasión en que fuiste un ser ruin y despreciable para conseguir tu objetivo pero por la que todavía te lamentas y algunas mañanas al despertar se te hace un nudo en el estómago. Y estas confesiones aparecen desde la primera o segunda reunión.

Si hay unos profesionales que trabaja con los sentimientos a flor de piel son esos seres que son el centro de atención en platós y escenarios: los actores y las actrices.  Tras mi última experiencia como director sentí que entre todo el barullo que se monta durante las fallas y al tener tantos personajes hubo cosas que no supe explicarles bien del todo. Estoy contento con el trabajo actoral en 19/03, afortunadamente contábamos con un elenco de gran talento, pero no poder comunicarme con ellos debidamente me resultó frustrante. Hacía años que quería tomar un curso de actuación pero la timidez o falta de dinero me detenían. Creo que cambiar de país me ha servido para despojarme de parte de esa timidez, así que empecé a buscar algún curso de iniciación. Encontré varios pero me recomendaron los de Casazul y una amiga actriz me habló bien de Ortos Soyuz, el profesor que impartía el taller que me interesó: Iniciación actoral. Entre los temas que se iban a tratar se encontraba construcción de personajes y análisis de texto y subtexto, así que además de cómo director también me iba a servir para mi faceta como guionista, recordando teoría o conociendo algunas nuevas.

Apenas llevo un mes recibiendo el taller. Aunque no tomo el curso para convertirme en actor sí que participo como si fuera a serlo, me sirve para vencer la timidez y sé que como mero espectador no me lo pasaría ni la mitad de bien que me lo estoy pasando.

Todo empezó con mucho juego, con lanzamientos de estímulos, una forma de entrenarnos para escuchar al compañero que tenemos enfrente y empezar a controlar nuestro cuerpo. Eso ha llevado varias sesiones, siempre aumentando la complejidad poco a poco, lo que además aumentaba la confianza entre los compañeros. Ahora ya empezamos a realizar escenas sencillas, sencillas sobre el papel: dos actores, dos frases cotidianas, saludo mutuo, invitación a café y rechazo. Cuando salí a realizar mi escena ya se había acabado. ¿Qué había sucedido? ¿Dónde había mirado? Me había preparado la actuación en casa, pero de repente no me había enterado de nada. No había atendido a mi compañera, sólo había estado “a lo mío”. La segunda vez que pasamos la escena conseguí atenderla y me sorprendió cómo reaccionó a mi forma de responderle lo que me hizo matizar la forma en que decía mi última frase. A dónde quiero llegar con este ejemplo es que se está trabajando constantemente con los sentimientos y, además, cuestionándolos. Da bastante vértigo porque muchas veces preferimos no escucharnos y examinarnos a nosotros mismos, quizá no vaya a gustarnos lo que oímos y vemos. Pero es un ejercicio muy interesante. Siento que además de cómo director y guionista, también me va a servir para conocerme mejor.

Y mi objetivo principal, adquirir herramientas para mejorar mi comunicación con los actores y las actrices para dirigirlos también se está cumpliendo. Poco a poco adquiero el lenguaje e imágenes que utilizan. Una de las lecciones directas que he aprendido quizá sea una obviedad pero voy a compartirla. Es que muchas veces tratamos de explicarle al actor cómo debe sentirse: triste, enfadado… Pero ahí no estamos dirigiendo, estamos mandando. Debemos guiar al actor para que llegue hasta ese sentimiento pero no decirle el sentimiento que debe adoptar pues es fácil caer en esa representación exagerada del sainete. A través de las acciones físicas que realice será como mostrará sus sentimientos. Al fin y al cabo es parecido al guión, es mejor escribir una declaración de amor hablando sobre cómo se cambia la rueda de un coche que escribir “Te amo”.

Estos comentarios me han hecho recapacitar sobre el trabajo con los actores en mis cortos y llego a la conclusión de que he aplicado las dos opciones. En Primer domingo de mayo, prácticamente la totalidad del metraje la ocupaba Pilar Matas. En un principio pensé en ensayar las escenas del corto pero luego opté por tomar cafés y cervezas con ella y hablar de su personaje. En 19/03 optamos por lo segundo, por ensayar las escenas, sobretodo porque teníamos niños y pensamos que era lo mejor. Las circunstancias de los rodajes fueron muy diferentes pero estoy seguro de que la primera opción es la que aplicaré en futuras filmaciones.

8 pensamientos en “DE GUIÓN, DIRECCIÓN Y ACTUACIÓN

  1. Gracias por el artículo, Martín. Es muy interesante lo que planteas. Muchas veces, en los medios audiovisuales se olvida que manejar actores es trabajar con un material muy delicado. Todos sabemos qué opinión merecía de los actores Hitchcok, sin ir más lejos, o incluso Kubrick. El buen actor de cine o TV, bajo mi humilde opinión, y al contrario que el de teatro, es el que sabe que es un engranaje más de la gran maquinaria de un rodaje. Sin embargo, el trato impersonal o incluso rudo por parte del director limita la generosidad (creatividad) del actor (y esto lo he vivido en mis propias carnes). Te animo a que sigas indagando en el terreno del actor, aparte de lo fascinante y divertido, sin duda creo también que para dirigir actores hay que haber actuado algo antes. Un fuerte saludo desde el otro lado del charco😉

  2. Gracias por tu comentario, Marcos. Lo estoy disfrutando de verdad y haciendo buenos amigos. Espero que en mi próximo rodaje se noten los conocimientos que voy adquiriendo.
    ¡Un abrazo!

  3. Martín me ha gustado mucho tu post, me he sentido muy identificada por los motivos que te llevaron a hacer el Taller o Curso, y si bien no soy directora, creo que para la escritura – y la timidez – debe ser muy efectivo, a ver si me animo! Exitos por las Méxicos!

  4. Recuerdo una vez hace 10 años en un concierto de Caetano en los Viveros de Valencia, que un guionista llamado Martín (un poco más gordito que tú) me dijo, “para qué te vas a México a estudiar guión si tú eres actor”, cosa que me tocó un poco los hueps en su momento y que achaqué a la clásica amargura del guionista. Hoy celebro que otro Martín, más flaco, poco tímido aunque diga lo contrario, se plantee el juego escénico desde el punto de vista del actante, del chamán, ¡y en México! Felicidades por tu curso, ya eres un compañero nuevo…sin necesidad de manitas de gato.😛

  5. Qué memorión, wey. No me acordaba de que fuera en el concierto de Caetano. Ahora puedo aunar la amargura del guionista con la inseguridad del actor jajajajaja
    Tópicos aparte, como digo en el artículo creo que estoy aprendiendo mucho. A ver si para enero o febrero montamos ese curso que tienes en mente.

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