VERANO EN EL PAÍS QUE AHORCABA A SUS GALGOS

por Paco López Barrio

I

Empezamos el verano ardiendo por encima de nuestras posibilidades. Luego supimos que las próximas Navidades no va a haber paga de ídem. Subieron del 4 al 21% el IVA de la cultura* y el material escolar y, como aportación local al desastre, 1.295 trabajadores de RTVV se van a la calle por un ERE.

Ya metidos en septiembre, la vida guionística nos propuso una primera cita: se celebra en Valencia una Jornada de Dinamización de la Industria Audiovisual. En el programa nos dicen que vienen expertos de fuera a contarnos cómo sacar adelante nuestras ideas y convertirlas en productos que paguen nuestras facturas. Organizan el Institut Valencià de Cinematografía y el ICAA. La sesión inaugural a cargo de Lola Johnson, consellera de Cultura y exsubdirectora de Canal 9.

Tengo mis dudas sobre si acudir o no. Me parece una burla que dos instituciones que han cerrado sus grifos nos den la charla sobre cómo salir adelante. Algún compañero me comenta que siempre se sacará algo del encuentro, que los responsables de estas instituciones son, seguramente, los primeros que lamentan que haya habido que recortar. Muy bien, que dimitan entonces y acudan a unas jornadas sobre “cómo salir adelante perdiendo el sueldazo que me pagaban por no tramitar nada”. Si alguien las monta me ofrezco como ponente.

Y más burla aún que la maestra de ceremonias de la inauguración sea una de las corresponsables del hundimiento final de nuestra TV autonómica.

Estuve a punto de ir, pero al final renuncié porque no tenía nada que ponerme. En mi armario no hay ninguna camiseta de “NO al ERE de RTVV” o “No al IVA cultural”. Habría sido lo apropiado. Como mucho camisas de mercadillo, con sus cuadritos y sus rayitas. Finalmente opto por quedarme en casa: el melocotonero del que os hablé el año pasado ha dado ya cuatro melocotoncitos. Pasaré la Jornada contemplándolos. Luego cambiaré la arena del cajón de los gatos, que ya toca.

II

Desde hace un mes tenemos una nueva mascota. Se llama Argos, como el perro de Ulises, y es un galgo joven (entre año y medio y dos años, calcula el veterinario), de pelo corto y atigrado. Se incorpora a una familia en la que ya hay otra perra, la pastora belga Fosca, y dos gatos: Benito y Berta. Todos adoptados.

Argos se nos apareció tras la curva de una carretera local, entre campos abandonados y chalets de nueva construcción. Andaba con la lengua fuera, en uno de los días más tórridos de este agosto. Era un auténtico esqueleto andante, con la piel irritada por las pulgas y algunas pequeñas heridas sin importancia. Le enseñamos una empanadilla que había sobrado del almuerzo y se la comió a la sombra del coche. Luego, sin pensárselo dos veces subió al asiento trasero.

Como ya imaginábamos no llevaba chip de identificación. Así que era uno de esos 60.000 galgos que se calcula son abandonados al acabar la temporada de caza. Esos son los que tienen suerte: muchos otros mueren ahorcados en el bosque, arrojados a pozos o quemados vivos. Los cazadores tienen un dicho: “Un galgo no vale una bala”. Así que mucho menos están dispuestos a pagar la inyección letal en una clínica veterinaria. No digamos ya ahora, que a los veterinarios les han subido el IVA del 4 al 21.

Ahora Argos está bastante cambiado. Ha recuperado peso y tiene la piel sana. No tenía ningún problema que no se solucionase con comida y limpieza. A cambio hemos descubierto en él a un compañero de juegos alegre y vital, dócil, agradecido… y contamos con un sofá menos para el resto de la familia.

No ha llegado en el mejor momento, desde luego. Aquí se vive del recortadísimo sueldo de una profesora de secundaria (los recortes en Valencia han sido mucho más severos que en el resto de España) y los azarosos ingresos de un guionista free-lance, en una tierra con la industria audiovisual en la UVI. Y las vacunas, chip, medicación, el tratamiento de choque, vaya… dejan una factura más que considerable (y al 21% de IVA). Pero ahora ya está aquí y es uno de los nuestros. Me gusta pensar que, aunque no tenga un rocín flaco, sí tengo un galgo corredor como El Quijote. O como Bart Simpson.

III

Quizá porque llevo meses intentando construir un thriller, uno de los temas en que he ocupado el verano ha sido en pensar y repensar acerca de “la maldad” y “los malos”. En los de ficción y en los de la vida real. Necesito conocer y entender a los unos y a los otros. A los de la vida real para cuidarme de ellos (y combatirlos ya puestos) con mayor eficacia. Y a los de la ficción porque “el malo” acaba siendo la figura menos lograda, junto con los jóvenes enamorados, de la ficción actual. Especialmente en la ficción española, que suele resolver estos personajes a golpe de cliché. Y de tremendismo.

No voy a citar casos concretos, que luego los productores ejecutivos se dan por aludidos y me da pereza entrar en polémica con ellos. Más que nada porque lo que podría ser una productiva discusión teórica se acaba convirtiendo en una defensa cerrada de “su” serie. Pero si diré que me tiene ya un poco harto el malvado total, monolítico, sin fisuras en su hijoputez absoluta. Y, lo que es peor, sin uno sólo rasgo positivo al que cogerse. Es decir, sin darnos ninguna posibilidad de “entender” sus motivos. Nacieron así de malos y así morirán. Aquí que cada cual rellene, con la serie en la que esté pensando, éste espacio en blanco: ____________

A mí me gustan los canallas estilo D. Vito Corleone. Puede condenarte a morir enterrado en cal viva. Pero el tipo no deja de ser un paterfamilias entrañable. Y qué decir de Hannibal Lecter, todo un señor, realmente distinguido en medio de tanta mediocridad. Me alegro y aplaudo cuando al final de la peli se cena al cabrón del psiquiatra. No sólo hay que empatizar con el héroe: también el villano merece un acercamiento respetuoso a su naturaleza profunda. Si además tiene sentido del humor, perfecto. Pero no lo traduzcamos con grandes risotadas cada vez que comete una maldad, porque eso no es humor: es el más apestoso de los clichés.

Aquí hemos trabajado mucho, no siempre bien, al mezquino, especialmente en las tramas “vecinales”. Pero el mezquino es sólo eso: un desgraciado. Da de si para un Molière, no para un Shakespeare. Malos bien trabajados en guión… me quedo con el Bertomeu de Crematorio (Pepe Sancho). Otro tipo, en el fondo, entrañable.

Tal vez, para crear nuestros malos, recurrimos en exceso a Tarantino o a lo que hemos visto en las series HBO. Y en la traducción se nos cuelan de matute demasiados rasgos espúreos, cosas que están muy bien en el Bronx pero que chirrían en Galapagar, Sabadell o Gandía.

Pero no olvidemos que “nuestro castizo garrote vil”, como cantaba Krahe, dió cuenta del gaznate de personajes apasionantes: Jarabo, El Arropiero… los más jóvenes no recordarán una revista semanal, El Caso, especializada en crónica negra, mucho mejor que los cirios mediáticos que montan las grandes cadenas cuando encuentran un Bretón que echarse a la escaleta. En las hemerotecas públicas la tienen. Allí nos daremos cuenta de que el asesino español tiene mucho más de Pascual Duarte que del loco de “No es país para viejos”, sí ése de la bombona con el que Bardem hizo el peor papel de su carrera, aunque le valió un Óscar. Y que aquí los crímenes más sangrientos no han sido cosa de grandes bandas de traficantes o de psicópatas serial killers. Más bien han tenido que ver con herencias y disputas de lindes. O con cuernos. No hace falta construir tramas mucho más cosmopolitas para justificar que un español coja la escopeta de postas o la navaja.

IV

El nuestro es un país muy duro. Con sus Quijotes y todo eso… pero con un fondo de crueldad cotidiana considerable. Volviendo al tema de los galgos: existe la costumbre de entrenarlos atando un grupo de ellos a un vehículo a motor, obligándoles a correr tras él. Aquí tenéis una foto que me ha impresionado.

Muchos de ellos terminan gravemente lesionados, con las patas rotas o mutiladas. Y su dueño no está dispuesto a alimentar tullidos (si incluso sus “campeones” se tienen que conformar con agua y un trozo de pan duro). Son perros velocísimos, pero aquí se trata de seleccionar a los mejores. Así que el entrenador no duda en forzar la máquina hasta ponerlos al límite. Pobres de los que no superen la prueba, no les espera nada bueno.

Esta práctica está prohibida y la Guardia Civil sanciona con 500 euros de multa a quienes sean sorprendidos practicándola. Los agentes relatan las presiones que sufren desde los ayuntamientos para que las multas se retiren. Incluso hay políticos de izquierda que se han comprometido en conseguir la despenalización de esta práctica brutal. Como Antonio Romero, de IU Andalucía, o la consejera de Agricultura socialista de la misma comunidad. Argumentos: la tradición y el apego popular, blablablá habitual. Ya lo dejó bien claro el gran periodista Chaves Nogales: en España la crueldad no es de derechas ni de izquierdas sino que está perfectamente repartida. Imprescindible leer su colección de relatos sobre la Guerra Civil: A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España.

A diferencia del asesinato de toros, que tiene un ceremonial de gran espectáculo y ha generado un Olimpo de héroes y semidioses, el asesinato de galgos es más de navajazo en una esquina oscura. Se les asesina en recónditas fincas perdidas en el campo: allí nadie ve, aunque todo el pueblo lo sabe. O se les ahorca en el bosque. Los cadáveres no se retiran: se quedan allí pudriéndose al sol hasta que sólo queda un pellejo reseco. Reconocemos que era un perro porque, al quedar las fauces descarnadas, toda la dentadura queda al aire. Visto así, enseñando los dientes, el galgo muerto parece un animal fiero. No lo es: cualquiera que le haya mirado a los ojos sabe que no. Pero a estos galgos de los bosques los ojos es lo primero que se les pudre.

Durante mucho tiempo ha sido un cliché recurrente simbolizar la brutalidad de la España profunda con ese cuadro de Goya en el que dos tipos, enterrados hasta las rodillas se dan de garrotazos. En los últimos tiempos ha pasado a serlo la imagen del toro agonizante. Yo propongo añadir esta otra a la iconografía.

 

V

Y llega la noche del domingo y veo Salvados. Jordi Évole anda de viaje por los mercados de barrio de Grecia. Momento impagable: un viejo griego dedica un corte de mangas a la cámara: “Españoles, ¿no queríais Rajoy? “Pues toma Rajoy!” Están convencidos de que vamos a acabar como ellos.

“Un galgo no vale una bala”… ¿La vale un parado, un dependiente, un desahuciado? ¿Un guionista? ¿Nos echarán al pozo, nos ahorcarán? Sí hay dinero para pelotas de goma y botes de gases lacrimógenos, sí hay crédito para que un gangster yanqui monte aquí su mayor casa de putas, por esos campos de Castilla por donde antaño corrían los galgos. Me pregunto si en el paquete de excepciones legales que solicita va incluído el permiso para ahorcar a sus empleados si no se portan bien.

Y mientras tanto sigo dándole vueltas al malo de mi thriller: Hizo algo terrible, pero una especie de “honor profesional” me pide no demonizarlo en exceso. Quiero que se parezca a ti y a mí, alguien que se diga “estuvo muy mal lo que hice, pero no podía hacer otra cosa en mis circunstancias”. Luego le fue bien en la vida, incluso sacó provecho de su crimen. Pero lo que lo alejó de nosotros, no nos engañemos, fue ese ascenso posterior en la escala social, no el crimen inicial. Porque en ese primer acto vil debe haber mucho de cada uno de nosotros, un hilo invisible que nos una a los canallas. Ni del todo ángeles ni del todo demonios. Ni en la ficción ni en la vida real.

Es un país duro en el que ahorcan a los galgos, en donde las diputadas rubias de bote gritan “que se jodan”, en donde los desahucios de familias se multiplican cada dia. Pero muchos de estos canallas, son vecinos queridos, amigos de sus amigos, que, al llegar a casa por la tarde le dan un beso a su hijo y le leen un cuento. Son malvados que sonríen con encanto y que huelen bien cuando coincides con ellos en el ascensor. Que hoy firman un ERE y mañana te montan jornadas de salvación del sector. Que por la mañana entierran a su perro en cal viva y por la tarde recogen en el fotógrafo el álbum de la comunión de su hijo.

¿Qué hacer, qué escribir, a quién contarle mi cuento? Sin desesperarme si me cuesta encajar una parte de la trama en mi historia que quiere ser negra pero se me llena de claroscuros. Porque todo encaja y nada encaja. Porque no entiendo nada y lo entiendo todo. Y porque ya es la hora de dejar de escribir un rato. Argos y yo nos vamos a pasear, bajo las nubes rojas de una tarde de septiembre. Empieza a refrescar, que es nuestra manera de decir winter is coming.

* Me advierten los compañeros de una errata: El IVA cultural estaba al 8, no al 4. Mis disculpas.

5 pensamientos en “VERANO EN EL PAÍS QUE AHORCABA A SUS GALGOS

  1. Paco, has cometido un error de principiante!!! jajajaj

    A parte de lo que se ha comentado en facebook, que ha estado divertido, te quería decir que me ha gustado tu artículo porque le he estado dando vueltas estos días a lo que comentas al final. Últimamente hemos chocado en algunos comentarios u opiniones pero creo que es porque enfocamos de distinta manera lo que está pasando.

    Estoy empezando a cansarme de lamentaciones eternas de lo mal que está todo. Creo que es mucho más constructivo y productivo hacer e impulsar iniciativas que intenten dar luz sobre cómo poner proyectos en marcha y que se concreten. Ya sea la del otro día del IVAC o cualquier otra. Para eso puede que muchas veces tengamos que hablar con la misma gente que está haciendo recortes o cancelando programas, pero tenemos que convencerles de la importancia de la industria audiovisual, y del guion, y cuesta mucho meterles eso en la cabeza.

    Por ejemplo, tenemos que hablar con FAPAE y explicarles lo importante que es invertir en desarrollo, hoy en día más que nunca. No es agradable negociar con gente que cuando te contrata te suele explotar pero hay que hacerlo, y ser constructivo más que destructivo. Hacer que nos entiendan no es fácil. Convencerlos por ejemplo de que un convenio de guionistas les beneficiaría porque ayudaría a profesionalizar la profesión parece misión imposible pero hay que seguir intentándolo.

    Esto mismo se aplica con la directora del ICAA o con la Johnson. Una ha quitado las ayudas a desarrollo y las de guión, la otra ha ayudado a agravar la situación de RTVV, pero ahora son los interlocutores y hay que convencerles de que nuestras reivindicaciones son justas y que ayudarán a mejorar el audiovisual.

    Es como si hubiéramos dado la espalda a la SGAE porque no estábamos de acuerdo con la política de Teddy Bautista. Lejos de eso nos reunimos con ellos todo lo que pudimos explicándoles nuestra problemática y exigiendo que nos ayudaran. Al final hemos ayudado a refundir la SGAE y contamos con representantes nuestros en la Junta Directiva para seguir trabajando para los guionistas y para mejorar el audiovisual. De hecho creo que van a haber unas ayudas a guion de la SGAE en breve…

    Hay que hacer a veces de tripas corazón porque estamos en una situación muy difícil y no podemos hacernos más enemigos sino intentar acercarnos a ellos y que se conviertan en aliados, porque al final todos trabajamos en lo mismo en el audiovisual. Los productores han sabido muy bien venderles la moto a las instituciones… ahora nos toca a nosotros. Con la diferencia que lo que vendemos nosotros en bueno, bonito y barato… y sobre todo NECESARIO.

    También le he estado dando vueltas, y no por eso no se puede criticar o decir verdades como las que has dicho en tu post. Así que hay que agradecer que haya gente como tú que avise cuando le salta la alarma por alguna injusticia. Pero no solo puede haber quejas, porque cuando acabes tu thriller querrás que haya ayudas a guion o productoras dispuestas a comprarte una opción al menos, y para eso otros han tenido que hacer el trabajo “sucio”.

    Todo esto para decirte que no seas melón y que la próxima vez vengas a las jornadas de dinamización. Y los que lean esto, sean guionistas, y no se hayan apuntado a alguna asociación o sindicato de guionistas… sois unos sinvergüenzas.

    Abrazo Paco y ganas de verte en directo.

  2. Querido Juanjo, no estamos en posiciones tan diferentes. Esto es como lo del vaso medio lleno o medio vacio.
    Desgraciadamente los interlocutores son los que son, y el gobierno que tienen detrás también, y o bailamos con la fea o nos tiran de la fiesta. Tienes razón: hay que estar. Y si hace falta comerse algún sapo nos lo comemos. Pero comprende que con lo que nos ha caido encima este verano – y lo que nos queda ahora que winter is coming – las Jornadas en cuestión me provocaron como primera respuesta – tan visceral como sincera- este pensamiento: “¿De qué coño van éstos a estas alturas?”.
    Claro que me gustaría contar con alguna ayuda para un proyecto mio. O mejor aún: me gustaria que alguien invirtiese en él y, gracias a una buena Ley de Mecenazgo, le compensase hacerlo. Y que recuperase su inversión en taquilla porque la gente viene a verlo, sin que un brutal IVA del 21% nos eche para atrás a nuestro ya escaso y maltratado público.
    Pero estas dos propuestas ya las tienen sobre la mesa y ya ves… se niegan a considerarlas. Por eso digo que me parece una broma de mal gusto montar jornadas como éstas cuando lo que estaba en sus manos lo han hecho tan rematadamente mal.
    Y en realidad no fui porque no pude. Siempre esta bien ver a los amigos y chocarnos los paquetes. Además, aún con los recortes, en estos saraos siempre cae algún canapé. Pero había que decirlo.
    Y gracias a EDAV por ese “trabajo sucio” tan necesario.

  3. Excelente texto. Me ha encantado en sí mismo.

    Entrando en el contenido, entiendo el reto de reflejar a ese ‘malo’ del mundo real que en realidad está tan alejado de los estándares de ficción. Vendría a ser como el anti-villano, en correspondencia con el anti-héroe que se ha prodigado tanto. Pero, “La realidad supera a la ficción”. En contra de lo que se suele pensar, los thrillers son mucha ficción. Intentar una aproximación a la realidad como la que pretendes no funcionaría. El arte es una modelización de la realidad. La realidad misma está ahí, y no divierte. Don Corleone solo hay uno. Yo ni lo intentaría.

    Después de este consejo no pedido y perfectamente prescindible, y al hilo de la intervención de J. Moscardó, te propondría otro reto aún más difícil, y que además nunca ha sido materializado -o al menos no lo conozco en mi ‘basta’ cultura-

    Ni siquiera sé ponerle nombre. Pero, por seguir en la misma línea podíamos llamarle “anti-persona”.
    Alguien que ante la que está cayendo se dispone a acomodarse y a sobrevivir. Como lo haría cualquier lamelibranquio ante un cambio del PH del agua. De forma individual (individualista) agacha la cabeza, se desprende de la dignidad o cualquier otro lastre, y se dispone a “emprender” aprovechando lo que le echen, lo que quede. Si hace falta desvalija los cadáveres de los que han tenido menos suerte. Bajo un barniz de luchador lo que hace es medrar sin conflicto con la situación. Al contrario, acepta, se agarra y, si puede sacar tajada, lo hace.

    Lo más aproximado que he encontrado sería ‘Padefo’ y ‘Subhumano’. Pero no es exactamente eso. Seguro que me entiendes. Ellos, al igual que el fumador, no se autorreconocen, pero los que no fuman los huelen a distancia y disimulan el asco como pueden.

    Tú claramente has dejado de fumar hace tiempo, pero ojo, porque todos llevamos uno dentro. Todos los que hemos nacido dentro de la caja, al menos.

    “Subhumano”: http://www.micabeza.net/wp-content/uploads/separador1.jpg
    “Padefo”: http://laboro-spain.blogspot.com/2012/02/diccionario-laboro.html

  4. ¿Puede alguien que acaba de ahorcar a su galgo dar un beso en la frente a su hijo? Por supuesto. Pero menos.

    No es maldad. No es uno de esos valores morales que nos dividen entre superhéroes y supervillanos. No somos ni una cosa ni la otra. Es una transición de lo viviente a cosa. La bala es una herramienta y el galgo es una herramienta. Si el galgo vale cero, el coste mayor de la bala es una verdad objetiva. No hay ética o moral en ello. Para que la hubiera, tendríamos que preguntarnos cómo es que una bala vale más que un galgo. Y, ya puestos, cómo es que un ser vivo es una herramienta. Y, ya puestos, cómo es que las cosas vivas alcanzan equivalencia monetaria. Tendríamos que ser galgos y no balas.

    El que definimos como malo tal vez no es bueno ni malo. Sólo preso de un deseo. Un deseo que quizá para el resto representa el mal absoluto. No importa. Es su deseo y hará lo posible para conseguirlo. ¿Y qué más si en su camino convierte las cosas vivas en herramientas o las herramientas en cosas vivas? ¿Qué si, cual José Bretón, convierte a sus hijos en herramientas de su venganza o a las herramientas de su venganza en hijos? No somos nosotros los debemos decidir. Desde su punto de vista, sus deseos son legítimos y las herramientas para alcanzarlos son herramientas y no seres vivos. Balas y no galgos. Independientemente de que quieran a su madre como a la más majestuosa de las galgas y de que nunca se les ocurriría cargar un revólver con sus amigos. No es moral. Hay deseos y formas de alcanzarlos. Distorsiones perceptivas que convierten a los galgos en balas pero que no nos hacen ni mejores ni peores. Al menos ante nuestros propios ojos.

    Como siempre, Paco, excelente artículo. Disculpa el rollo. Quería trasmitir como enfoco yo el tema “malos”. Al menos en la ficción. En la realidad, me cuesta mucho más pensar que un hijo de la gran puta capaz de ahorcar a un galgo no merece una bala. Al fin y al cabo, es menos costoso de fabricar un hijo de puta que una bala.

  5. Eres un ignorante a lo que galgos se refiere, hay un 5% de los “galgueros” que realiza estas practicas y generalizas igual que hace toda la prensa, pasa una temporada con un galguero de verdad y veras como trata a sus animales.
    Por cierto, muchos de los galgos ahorcados, son perros que han sido sustridos y después desechados, te puedes imaginar como se queda el pobre galguero que a criado un perro desde cachorro y le sucede algo de esto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s