YO ME BAJO EN LA PRÓXIMA, ¿Y USTED?

por Paco López Barrio

No pude asistir, días atrás, al cónclave general, celebrado en el salón de actos de la SGAE en Valencia, y que reunió a guionistas, actores y productores. Los técnicos estaban invitados pero debieron perder el autobús, salvo algún realizador que acudió a título personal. Los sindicatos siguieron jugando al “no sabe, no contesta”.

No lo tenía fácil para ir a Valencia esa mañana pero tampoco me apetecía demasiado, hay que decirlo. El fin de la reunión era muy loable: poner en común el diagnóstico de la situación que se hace desde cada uno de los estamentos del sector y tratar de articular algún tipo de respuesta colectiva. Pero cuando se juntan el frío polar y el escepticismo me cuesta coger el tren, aunque sea de cercanías.

Pude seguir, no obstante, el debate desde casa. Gracias a Guadalupe Sáez por twittearnos (aunque fuese a golpes de mensaje en Facebook) cada intervención. Me sirvió para confirmar lo que ya sospechaba: que sería bonito vernos de nuevo y tomar una cerveza a la salida y poco más.

Confieso que me llamó la atención que PAV, la asociacion de productoras, asistiese. Nunca han sido muy dados a reunirse con los currantes (entre ellos y con la cadena sí). Ahora que le ven las orejas al lobo se deciden a acudir. Y me alegro. Pero no termino de ver clara una “alianza”, por táctica y temporal que sea, con los productores, o sea: la patronal. Será por el residuo de sangre bolchevique que aún corre por mis venas. O, simplemente, porque ya llevo unos años en esto y tengo memoria.

La situación es ésta: Canal 9 está en bancarrota, como lo está la comunidad entera tras quince años de derroche y saqueo organizado. Las productoras no han cobrado desde 2009, aunque han seguido produciendo. Y ha llegado el momento que no pueden más, ni los bancos adelantan más dinero. Hay una cancelación general de programas (aunque muchos eran buenos, bonitos, baratos y con audiencia) y los equipos se quedan en la calle. Las productoras que aún no han echado el cierre hacen sus cuentas y se plantean bajar también la persiana. Por decirlo en términos agrícolas: un mal año lo soporta cualquiera. Pero cuando la sequía se prolonga demasiado, el árbol también se muere. Y eso es mucho peor.

Pero, recordemos, muchas productoras ni siquieran llegaron a ese 2009 feliz, en que aún había longaniza para atar al perro. Ya estaban cerradas para esa fecha. En la historia del audiovisual valenciano hay dos tipos de productoras: aquellas que han tenido trabajo y beneficios en los años de bonanza (aunque ahora se vean en la ruina) y aquellas a las que simplemente se las ninguneó siempre, las que nunca contaron en los planes de la tele pública valenciana. Aunque ya no existen, de seguir vivas tampoco habrían visto gran diferencia entre lo que les tocó sufrir hace años y lo de ahora. Todo el trabajo se ha repartido, desde hace mucho tiempo, entre un número muy pequeño de empresas. Y, ojo, no digo que no lo mereciesen ni cuestiono la calidad de sus productos. Pero coparon de tal manera el presupuesto disponible, sin dejar ni una migaja para nadie, que ahora suena un tanto “raro” que esperen la solidaridad de un sector que contribuyeron a empequeñecer, cuando no a asfixiar, sin piedad.

Porque, digámoslo por escrito aunque todos lo sabemos, en este posicionamiento privilegiado en la línea de salida han tenido mucho que ver argumentos ajenos a lo puramente industrial: un buen contacto, no ya en Canal 9, sino más arriba, haber ayudado fielmente al partido gobernante en sus campañas electorales, incluso alguno hay que basó su éxito en haber sido compañero de instituto del anterior President. Hay programas que no se negociaron en los despachos del departamento de programas, pasando por el pitching habitual, sino que ya llegaron a la parrilla bendecidos como “órden de arriba”, saltándose organigrama y procedimientos. En estas productoras, de TV y también de cine, andaba gente que, en los buenos tiempos, posaba en fotos tan divertidas como ésta que nos muestra al subvencionadísimo Miguel Perelló comprobando las cualidades de la moto nueva de El Bigotes, cabeza de la Gürtel en Valencia.

Ahora las están pasando putas. No me alegra, porque tras ellas va el pan de muchos compañeros y sus famílias. No deseo que se hundan porque necesitamos que sigan teniendo y dando trabajo. Tenemos que hacer algo. Y pronto. Y entre todos.

En la reunión se lanzó, desde PAV, el objetivo de “poner el contador a cero”. Lo que en lengua vulgar quiere decir: “que nos paguen lo que deben y a partir de ahí, negociamos lo que se haya de negociar”. Me parece muy correcto. Las deudas deben saldarse. Lo dicen la ley y el sentido común. Si el árbol se seca y muere… mal asunto. Pero vamos a dejar algunas cosas claras antes de firmar el pacto de sangre (si es que lo proponen, que también lo dudo).

Sería de desear que la facilidad que hemos tenido para reunirnos cuando todo huele ya a muerto, la sigamos teniendo cuando la situación se normalice. Porque, mientras todo iba bien, no era nada fácil conseguir que nos admitiesen en su mesa. Que las asociaciones de guionistas, de actores, de técnicos, sigamos siendo un interlocutor reconocido por la asociación de productores cuando escampe la tormenta. Que podamos hablar de lo que nunca se quiso hablar: de convenios, de baremos, de mínimos, de buenas prácticas… que nos juren que velarán porque nunca, nunca, nunca jamás la frase: “en la puerta tengo cien como tú esperando” vuelva a formar parte de su vocabulario. Y ya de paso, que asuman (junto con Canal 9) la necesidad de una mayor transparencia en las contrataciones. Que el qué, el con quién y el a qué precio, dejen de ser un secreto guardado bajo siete llaves. Si hemos de definir entre todos cómo ha de ser la futura TV pública no podemos caer en viejos vicios que un poco de luz y taquígrafos nos habrían ahorrado.

Creo que ése es el precio que debemos poner a nuestro apoyo. Porque me da mucho miedo que, una vez conseguido ese “contador a cero”, se bajen del autobús en el que ahora parece que vayamos a subir juntos. En las batallas que reúnen a grupos con diferentes intereses pasan estas cosas: que, a medida que cada colectivo consigue su objetivo particular, se descuelga del frente común. Yo también quiero el contador a cero, pero como primer paso, como un elemento más de algo mucho más global: un nuevo modelo de TV pública y un nuevo modelo de relaciones entre todos los implicados en el sector. No sea que, una vez cobren su deuda, nos den un golpecito en la espalda y nos digan: “Yo me bajo en la próxima. ¿Y usted?”. Y nos volvamos a quedar con la misma cara de tontos que nos hemos quedado siempre, a bordo de un autobús que lleva a ninguna parte.

9 pensamientos en “YO ME BAJO EN LA PRÓXIMA, ¿Y USTED?

  1. Me gusta tu artículo Paco, yo no asistí porque me repugna que la asociación de productores se sentarán en esa mesa, con sus máximo representante. (Por cierto tirón de orejas a los organizadores por olvidarse a los productores de animación). Protestan por los impagos, pero la realidad es que ya se está repartiendo el pequeño pastel de la futura RTVV. El lameculismo de los productores valencianos sobre todo en los últimos años ( estando ya arruinados), es de tal magnitud, que las escoceduras les producen ya placer. Recordemos que las deudas de RTVV con los productores comienzan incluso antes de la crisis. Hace más de cinco años, y desde entonces, no ha habido, ni siquiera, ninguna protesta o demanda conjunta de todos ellos, porque bien es sabido que si lo hacen pasan a formar parte de una lista negra de RTVV, y se acabó la tarta. Lo que no dijeron en la mesa es esto: RTVV se liquidará ( posiblemente en Julio de este año) y se formará una nueva empresa. TODAS LAS DEUDAS PENDIENTES A LOS PROVEEDORES, pasarán a la Generalitat Valenciana, que pagará cuando pueda (y como está el asunto, dentro de muchos años). Las nueva RTVV nacerá limpia de deudas y con los mismos gestores, haciendo refritos de forta y liquidando la producción externa valenciana. Se privatizará la parrilla por parte de las grandes corporaciones audiovisuales nacionales, que ya están instalando sus sedes en Valencia…( esto viene de fuentes internas)… y mientras tanto los directivos de RTVV se están partiendo de risa, y amenazando a los productores que ya han demandado.

  2. Enhorabona per l’article, el qual es podria resumir amb allò de “te conozco, bacalao, aunque vengas remojao”, que és el primer que vaig pensar jo només vore la foto del encontre…

  3. Pingback: semana 6 | Semana

  4. Lo más triste es que no hay razones para pensar que no vaya a ser más de lo mismo con la nueva RTVV. Las estructuras de poder se mantendrán tal cual están y la ceremonia del lamido de botas volverá a repetirse, ahora con otros actores. Los que han sucumbido, exhaustos, serán orillados en la cuneta y los supervivientes, desnutridos, volverán a pelearse por la tarta.

    A menos que haya buena voluntad, material volátil y efímero.

  5. El presidente de PAV, cuando tuvo que suspender la grabación de su exitosa serie, no quiso enfadar a Canal 9 diciendo que no le pagaban. En su lugar tuvo la brillante idea de achacarlo a “problemas con los guiones”. Esta mentira, a costa de echar mierda sobre unos compañeros intachables, le descalifica como interlocutor.

  6. Jajaja, pero qué bruto eres, Superviviente! Yo creo que no será necesario llegar a tanto. Si nos subimos todos juntos a las rejas y cantamos unidos, como hacian Edith Piaff y sus camaradas, lo conseguiremos. Ça ira!!!

  7. Muy acertado el artículo, Paco.
    Desde dentro veía “lo que se cocía fuera” y una vez fuera, lo que se “cocía allí dentro”.
    En fin se quemó el arroz y el “perol”, como bien dices, en los buenos momentos hubieron pocas reuniones y ahora suenan a vamos entre todos a sacar esto adelante.
    Por cierto, no me enteré de cuando y donde se celebraba esta reunión.

  8. Felicidades por tu artículo, muy lúcido. Pero por desgracia “poner el contador a cero” significa que el contribuyente valenciano tendrá que pagar los desmanes que RTVV perpetró durante mucho tiempo con la complicidad silenciosa de algunos productores de estómagos agradecidos. Afortunadamente no estoy hablando de todos los productores pero sí de algunos que todos conocemos. Si de verdad quieren poner el contador a cero que lo hagan con sus patrimonios personales, esos que amasaron durante la época de vacas gordas, mientras racaneaban dinero a los trabajadores ofreciéndoles sueldos de risa. No, amigos, no. Yo con esa gente no me junto, que luego me huele la ropa.

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