TIRA-LI!

César Sabater, guionista y director de cortos como Cinema y Verité y Cinespañol, escribe junto a Antonio Gallart, el que será su primer largometraje como director. Titulado El marido de mi hijo: una comedia sobre el matrimonio gay en la Valencia del caso All i oli, han rodado un teaser que verá pronto la luz. Como aperitivo un fotograma del mismo con Emilio Mencheta y Pere Aznar.

Por César Sabater y Juan Antonio Gallart.

En las próximas semanas vamos a presentar el teaser trailer de nuestro proyecto de largometraje “El marido de mi hijo: una comedia sobre el matrimonio gay en la Valencia del caso All i oli” . Gracias a la oportunidad que nos ofrece Guionistas Vlc vamos a intentar presentaros el cirio Pascual en el que nos hemos metido, sin ni siquiera poder consolarnos echándole la culpa a alguien que no sean los propietarios de nuestras propias y putas cabezas.

Empezaremos por el principio. Una noche cualquiera nos dio por jugar con una historia muy sencilla con la que caricaturizar a un estereotipo muy significativo de nuestro paisanaje: un poderoso hombre de negocios valenciano, regionalista, e incluso nostálgico de épocas preconstitucionales. En principio nuestro único argumento consistía en divertirnos poniéndole a semejante personaje un hijo perfecto y orgullo de sus ojos. Un buen chico, joven, guapo y triunfador que de pronto hiciera saltar por el aire la paz cristiana de su padre al presentarle a su futuro marido: un gay, además macarra de alto octanaje.

Estuvimos tonteando con esta idea durante meses para consumo propio, dejándola crecer por sí sola pero sin prestarle demasiada atención. Hasta que llegamos al momento en el que nos preguntamos: ¿qué pasaría si este tipo, empresario valenciano de alto standing, tuviera sospechosos roces con el elenco de mafiosos cutres que nuestra comunidad ha ofrendado como nuevas glorias a España? Más concretamente, ¿y si las turbias relaciones de nuestro protagonista le hubieran hecho intimar con aquel saleroso individuo a un mostacho pegado? Ahí empezamos realmente a verlo. Se nos apareció (o eso nos mola decir) el espíritu del maestro Berlanga, y nos preguntamos: ¿amiguito del alma, ya que nos queremos un huevo, qué haría el maestro con este material altamente inflamable?

Antes de dejarnos llevar a lo loco por la idea, valoramos a qué cantidad de dificultades nos íbamos a enfrentar. La primera: no hay dinero, no hay dinero, no hay dinero (lo repetimos por si alguien aún no se ha quedado). La segunda: el Partido Popular inicia una concentración de poder como nunca se ha visto en toda la historia de la democracia. Y no podemos esperar que nuestra comedia les vaya a hacer mucha gracia, al menos así de entrada.

Cuando empezamos a testear el proyecto, sinceramente nos causó sorpresa las primeras reacciones que recibimos; que somos unos inconscientes lo esperábamos, pero que además seamos unos valientes, la verdad es que no. Valientes son los artistas disidentes chinos o iranís. O los mineros. En realidad nos resulta raro que un asunto tan sonado como el caso Gürtel aún no haya hecho su aparición en la ficción, que sepamos. Es más, a esa etiqueta heroica de valientes no le encontramos sentido cuando a fin de cuentas estamos tratando un tema enfocándolo bajo la corriente mayoritaria de opinión, que básicamente es de vergüenza (y descojono) ante las aventuras del Tío Paco y sus muchachos. Además, qué collons, somos valencianos y nos vemos en la obligación y el derecho a intentarlo.

Al contrario, lo que nos impulsó a lanzar este proyecto es la firme creencia de que habrá mucha gente –votantes del PP incluidos- a la que le atraerá esta oportunidad de reírse y de vengarse del vergonzoso papel que ha protagonizado la Comunitat Valenciana en los medios de comunicación durante tanto tiempo. Además, gracias a la repercusión mediática del caso creemos que el proyecto también levantaría interés fuera de las fronteras de lo nostre territori.

¿Que nos hemos venido arriba y nos creemos que vamos a dar una campanada taquillera tipo E.T.? Evidentemente no. Por eso, en contra de nuestra naturaleza soñadora, nos pusimos a sacar números y aplicando el máximo realismo (y huyendo de la tentación del pelotazo) concluimos que, ni de lejos, es necesario un presupuesto muy abultado para conseguir un resultado digno. Por lo menos mucho más digno que otros productos valencianos audiovisuales subvencionados públicamente a dedo que ni siquiera han llegado a estrenarse en la gran pantalla. Ni están en el Emule para por lo menos echarnos unas risas a su costa.

Desde el principio tuvimos claro que le habíamos dado la espalda a la posibilidad de obtener subvenciones. Sencillamente creemos que puede haber alguien al otro lado con pura mentalidad empresarial que disponga (sólo o en compañía de otros) de las ganas y la capacidad de reunir el capital necesario para invertir y con ello obtener beneficio. Lo de toda la vida en cualquier ámbito. Porque las subvenciones se crearon como una ayuda para levantar proyectos, y cualquiera tiene hoy en día la impresión de que ese concepto se ha corrompido desastrosamente y que mucha gente del medio piensa que sin subvenciones no se puede hacer nada de nada. Con lo cual la hemos cagado al máximo, porque lo que nació como ayuda se ha acabado convirtiendo en una especie de censura previa. Y además escribimos estas líneas todavía sin conocer el alcance de los recortes presupuestarios del nuevo gobierno, que prometen diversión y lágrimas a raudales.

Perdonad si a estas alturas tenéis más la sensación de estar leyendo el “Cinco Días” que Guionistas Vlc, pero vivimos una realidad en la que la industria audiovisual valenciana ha saltado por los aires por culpa de ineptos, listillos e ineptos listillos. Todas aquellas malas costumbres de “ponte a rodar, y después repartimos beneficios”, todos aquellos puros clientelismos y peloterismos han acabado mandándolo todo al desastre absoluto. Señores, así no se pueden hacer las cosas y se ha demostrado. Tal vez haya llegado el momento de volver a los orígenes más simples del negocio: “yo pongo esto, tu pones aquello, yo gano, tu ganas… pues adelante”. Puedes palmar pasta, pero desde luego será mucho más divertido palmarla así que intentando colocar aquel bungalow de Cullera en quinta línea de playa. Sin piscina y con goteras.

En fin, pronto estrenaremos online el teaser trailer de “El marido de mi hijo”. De momento, hasta ahí llegará por nuestros propios medios nuestra pequeña epopeya inspirada en el derecho al pataleo y al sacrosanto cachondeo.

Y a partir de entonces, ya veremos qué pasa…TIRA-LI!.

Más información en: http://www.elmaridodemihijo.com/
Y puedes hacerte fan en Facebook: https://www.facebook.com/pages/El-Marido-De-Mi-Hijo/277149842333438

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