LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL MONOLOGUISTA

Rafa Ferrero es autor del blog La mano del guionista. Aparte de trabajar en numerosos formatos en Canal 9 y TV Murcia, ha desarrollado algunos monólogos.

 

Por Rafa Ferrero.

Justo la semana en la que las polillas del armario ropero de Camps andan de mudanza al juzgado, los GVLC van y me piden un post sobre monólogos. ¿Me estáis picando?

Pues no voy a entrar al trapo, no conseguiréis que haga ningún comentario acerca de que Costa y Camps me parece una forma muy pija de decir playa y montaña, ni diré que estoy profundamente decepcionado porque esperaba que Paco apareciese en chandal el primer día del juicio negando la mayor y jurando por la Geperudeta que él jamás en su vida había vestido traje.

No haré nada de eso, respetaré la presunción de inocencia y esperaré a que los declaren culpables.

Mejor, aprovechando que ya casi estamos en fechas navideñas y que tengo el fervor religioso más subido de lo normal, he pensado traeros los Diez Mandamientos del Monologuista.

Os los traigo frescos, recién llegados del monte Sinaí, esculpidos en dos tablas de piedra con remates en oro, una virguería.

Eso sí, reconozco que estos mandamientos no los ha dictado Dios. En realidad son totalmente subjetivos, así que podéis quebrantarlos cuando os dé la gana sin temor a castigos divinos. Y además los voy a explicar un poco, no como Moisés que cuando bajó del monte dijo: ¡Hala! Aquí os los dejo.

Primer Mandamiento: Amarás al público sobre todas las cosas

La primera misión de todo monologuista cuando empieza el espectáculo es ganarse al público. Generalmente, la gente que va a ver un monólogo está receptiva y con ganas de reirse (solo esto explica que a veces se rían incluso cuando no toca), pero a pesar de eso el monologista puede perder a su público en cualquier momento.

Es vital generar empatía, conseguir que estén cómodos, despertar interés en lo que se está diciendo y mantener en todo momento cierta conexión con ellos adaptando el ritmo y el tono del espectáculo a las peculiaridades de cada público.

Esto puede parecer algo bastante sutil pero a nadie se le escapa que, por más que estemos defendiendo el mismo espectáculo, este será distinto cuando en la puerta del local ponga “Dead metal rules” que cuando ponga “Asociación de amigos del jubilado”.

Segundo Mandamiento: No tomarás la palabra en vano 

Cuando un monologuista empieza a hablar y el público descubre el tema, automáticamente está adquiriendo un doble compromiso con ellos. Por una parte el monologuista ha de conseguir sorprender al público, hablar de aspectos del tema que no se esperan desde un punto de vista original. Pero también es necesario que hable de los lugares comunes. Al empezar a ver el monólogo el público genera una serie de expectativas. Esperan que el monologuista hable de aquello que ellos conocen de dicho tema porque resulta gracioso verse reflejado en lo que se está diciendo. El reto consiste en satisfacer estas expectativas haciendo referencia a esos lugares comunes pero siempre dándoles una vuelta de tuerca más, transgrediéndolo, deformándolo, exagerándolo.

Tercer Mandamiento: Santificarás las improvisaciones

Como guionista defiendo a muerte la necesidad de realizar un buen trabajo previo de escritura de guión y ensayo antes de salir a un escenario, pero eso no resta importancia a la habilidad de cada monologuista para la improvisación.

Un monólogo, aunque solo hable uno, ha de ser una conversación con el público. Es necesario romper la cuarta pared, que el público sienta que es a ellos a quien se les está hablando e incluso que olviden que hay un guión. Los buenos monologuistas consiguen que el público crea que está improvisando incluso cuando en realidad está recitando el guión palabra por palabra. Pero además de eso, un monologuista ha de ser capaz de registrar todo lo que pasa a su alrededor y usarlo en su propio beneficio.

Si en mitad de una obra de teatro un foco explota sin matar a nadie, los actores tratarán de hacer como si nada hubiese pasado y seguir con la obra. Esto se entenderá como un alarde de profesionalidad y el público lo comentará al día siguiente con los colegas tomando un café descafeinado de máquina con dos azucarillos.

Pero si esto mismo ocurre en mitad de un monólogo y el monologuista continúa como si nada, será valorado de un modo completamente distinto. Un monologuista no puede permitirse el lujo de dejar pasar algo así, si algo llama la atención del público él ha de utilizarlo para hacerles reir y ser capaz de reconducir la situación hacia su texto ganándose de nuevo su atención.

El monologuista no está realmente en un escenario, el monologuista está con el público.

Cuarto Mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre

Sí, este mandamiento coincide palabra por palabra con el de Moisés, así que ya me podéis acusar de incumplir mi propio Quinto Mandamiento. ¡¡Soy un pecador!! Pero tengo excusa, aquí esas mismas palabras significan otra cosa.

Cada monologuista es de su padre y de su madre, es decir, que cada cual tiene sus particularidades. Aprovechar cada una de ellas es una obligación. El aspecto físico, la forma de hablar, la procedencia, el nombre, las trayectoria vital… son todo argumentos capaces de generar trama para un monólogo y herramientas que pueden usarse para que el monólogo adquiera un sabor personal e intransferible. Un mismo texto puede ser adaptado y cada monologuista lo acabará interpretando a su forma, pero esto es como heredar la ropa de tu hermano mayor. Lo mejor son los trajes a medida (pagando y con factura).

No es necesario ni mucho menos que todo lo que uno diga de sí mismo en un monólogo sea cierto, pero usar este tipo de información enriquece el texto porque el público suele detectarlo. Además, aprender a aprovechar las propias experiencias es una de las principales habilidades que todo buen monologuista debería tener. Si vamos a reírnos de todo empecemos por uno mismo.

Quinto Mandamiento: No plagiarás

Este mandamiento necesita poca explicación. Cada vez que oigo un chiste viejo en un monólogo o detecto que han “homenajeado” a otro monologuista en algunas partes del texto, me dan ganas de pedir el libro de reclamaciones.

Si no eres capaz de generar material propio dedícate a otra cosa o contrata un guionista.

Sexto Mandamiento: No reciclarás

Con el tiempo cada monologuista caba coleccionando sus grandes hits. Detectarlos y mantenerlos en los distintos espectáculos es una habilidad más que recomendable. Al final, el público suele recordar a cada monologuista por el gag que más gracia les hizo, por lo que es bueno recordarlo y regalar ese momento al público reincidente. Pero eso no significa que se pueda llamar nuevo espectáculo al espectáculo viejo con diez minutos nuevos de texto. Si te tomas en serio tu trabajo debes tomarte en serio la palabra NUEVO. Ser capaz de generar material fresco cada cierto tiempo es vital. Si no lo eres dedícate a otra cosa o contrata un guionista.

Séptimo Mandamiento: No empalmarás

Suena guarro, lo sé. Pero calmad vuestras mentes calenturientas porque a lo que me estoy refiriendo en realidad es a que: Un espectáculo de una hora no son dos de media hora empalmados.

Soy perfectamente consciente de que este mandamiento es el que más vais a incumplir porque es una práctica muy habitual tirar de un determinado “repertorio” compuesto por distintas coñas como si se tratase de canciones distintas que se cantan en un concierto y dependiendo del rato que se tenga que estar hablando se cantan más canciones o menos. Personalmente me parece bastante chapuza.

Que un espectáculo dure una hora no lo convierte en un espectáculo de una hora. Si un monologuista sabe que cuenta con ese tiempo para entretener al público debe saber explotarlo de un modo distinto a cuando cuenta con menos. A más tiempo más posibilidades de construir un argumento, un personaje, situaciones elaboradas y un universo propio del espectáculo.

La opción de ir empalmando un gag detrás de otro sin rumbo fijo, ni hilo argumental, ni coherencia interna de ningún tipo, aunque hay auténticos maestros en hacer esto, no siempre es la mejor opción.

Como público siempre valoro más un espectáculo cerrado de una hora que fue pensado para exponerse en ese tiempo, que un batiburrillo de sketches que acaban sumando ese mismo tiempo. Llámame tiquismiquis.

Octavo Mandamiento: No dirás polla todo el rato

Existe una teoría muy extendida de que decir polla es gracioso per se. No voy a negar que el miembro sexual masculino da mucha risa, sobre todo después de una ducha fría. Pero creedme amigos, hay otras formas de hacer reír.

Ahora es cuando me acusan de defender el mal llamado humor inteligente, pero no voy por ahí. Transgredir los pequeños tabúes cotidianos hablando sin inhibiciones de sexo, por ejemplo, genera cierto choque cómico en el público y resulta tremendamente efectivo si se sabe usar, no tengo nada en contra de ello ni mucho menos. Pero me parece pobre que alguien base todo su espectáculo, o incluso toda su carrera, en este tipo de humor.

Noveno Mandamiento: No consentirás la monotonía

Ser capaz de ofrecer un abanico de tipos de humor, combinar gags visuales con gags verbales y planificar un hilo argumenal que permita que la interpretación pase por distintos ritmos, intensidades y estados de ánimo, son valores añadidos.

Hacer reír es el objetivo, vale. Pero si se puede hacer de distintas formas ¿por qué conformarse con una? Resulta tremendamente enriquecedor cuando un mismo espectáculo aglutina momentos y situaciones distintas construyendo una historia o evolucionando de algún modo en vez de limitarse a ser un simple contenedor de gags.

Décimo Mandamiento: No codiciarás el dinero del guionista

Si has contratado a un guionista págale.

Nada más amigos, mi paz os dejo la paz os doy.

Os quiero un huevo.

20 pensamientos en “LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL MONOLOGUISTA

  1. chaval, no tienes ni zorra de hacer un monólogo. llevo 12 años y estoy en desacuerdo con 8. DDE DONDE COÑO HAS SACADO TODAS ESTAS CONCLUSIONES. NO TIENES NI IDEA.
    LOS MONOLOGUISTAS PROFESIONALES NO TENEMOS GUIONISTAS CHAVALÍN, ESO PARA EMPEZAR.
    GUSTAVO BIOSCA

    • ¿Y usted se proclama monologuista profesional, y con mayúsculas?
      No me haga reir! No se ofenda, pero a juzgar por el sentido del humor que ha mostrado en su intervención, tiene toda la pinta de haber sido, como mucho, uno de esos figurantes que sabotean torpemente el espectáculo.
      Y si de verdad lleva 12 años en esto, quizás sea el momento de retirarse o de pensar en contratar un guionista. Ya sabe lo que reza el dicho: más vale tarde que nunca o nunca es tarde si la dicha es buena.

  2. Gustavo, cálmate. No puedes enviar un post a las 3:56 y quejarte a las 4:03 de que no se ha publicado. Éste es un blog moderado y se mantiene según podemos. Comprenderás que no podemos tener una persona cubriendo las 24 horas del dia, todos los dias. Así que antes de acusar de censura, dáte y danos un tiempo.

  3. Gustavo, como no argumentas por qué el post te parece una mierda pues no puedo comentarte más. Pero sí te digo que patinas estrepitosamente en tu última afrimación: “los monologuistas profesionales no tenemos guionistas”. Me parece que ahí eres tu el que no se entera. Como, mira tú por dónde, tengo en la estanteria al ladito mismo del ordenador, algunos libros recopilatorios de las primeras temporadas de El Club de la Comedia, te copio los créditos.
    Guionistas: Pablo Motos, Laura Llopis, Arturo González-Campos, Juan Herrera, Paco López Diago, David Navas, Luis Piedrahita, Marta González de la Vega, Eduardo Aldán, Rodrigo Sopeña, Jaime Bauzá, Amando Cabrero y Maikol Sanchez-Romero.
    Alguna de ésta gente ha defendido sus monólogos sobre el escenario, pero la mayoria no. Son guionistas puros y duros, que han trabajado allí y en toda clase de programas.
    Y si te queda un rato, empléalo en mejorar tus modales. Porque si llega a ser necesario SI censuraremos. Y además nos quedaremos tan anchos, sin remordimiento alguno. A partir de estas premisas, el blog está abierto a cualquier crítica.

  4. Ei… Gustavo: te saluda uno que editó a las ordenes de Pablo Olivares los primeros guiones de El Club de la Comedia.

    No es terrible la verdad: lo que no tiene es remedio.

  5. Estimado archienemigo, no te rasgues tanto las vestiduras que los disfraces de supervillano salen muy caros.
    He estado a punto de no responderte. Me siento respaldado por gente que se merece mucho más mi respeto que tú y además, qué se responde a alguien que te llama payaso, pide que te guillotinen y dice cosas como esta en su muro de facebook a alguien que trataba de hacerle entender que en el inicio del post he aclarado que esto es una opinión subjetiva:

    Gustavo Biosca NICOLAS DOCTOROVIHC, SI YO TE DIGO QUE ESTE TÍO ES UN PAYASO TÚ LO ACEPTAS PQ LO DIGO YO, ES UNA ORDEN

    Y la respuesta:

    Nicolas Doctorovich Acatada, Gustavo Biosca. Q le corten los huevos con una sierra oxidada y se los hagan comer al rito de “… y cuanto mas aceleroooo… mas calentito me pongo….” (es Doctorovich)😉

    Nicolas, ahorra y cómprate una personalidad.

    ¿Qué puedo responderte? Nada. No merece la pena.
    Si lo he hecho es por dos cosas. La primera aclarar una mala interpretación que se ha hecho del Décimo Mandamiento. Ningún monologuista me debe dinero, soy capaz de ver un palmo más allá de mis propias narices. Y la segunda… confieso que estoy totalmente intrigado por saber cuáles son los dos Mandamientos con los que sí estás de acuerdo. ¿Serías tan amable de decírmelo? No sé cómo vas a hacer para no dejarte nada importante fuera eligiendo solo dos…

  6. Monologuista no es lo mismo que bocazas. Para estos últimos sólo hay un mandamiento pero ya nadie los manda tan bien como los mandaba Fernando Fernán Gómez.

  7. Gustavo Biosca es el cómico suicida. Se hizo famosillo en el programa “Sabías a lo que venías” presentado por Santiago Segura en la Sexta. Y para mí, era lo mejor del programa.

    Gustavo es un cómico profesional con un estilo diferenciador y reconocible. Una de las cosas más difíciles para un cómico es crearse una imagen y una personalidad por la que el público te identifique y te recuerde. Eso Gustavo lo ha hecho perfecto.

    Pero también es verdad que Gustavo está como una cabra. Él mismo reconoce que está loco. Y a veces le pierden las formas. No sé si forma parte de su personaje… Creo que no. ¡Está loco de verdad!

    Por otro lado, no sé si Rafa Ferrero ha interpretado monólogos alguna vez. Pero por supuesto, no tiene nada que ver escribir un monólogo de El club de la Comedia, con escribir un texto propio e interpretarlo en un pub con 10 borrachos que pasan de ti.

    En todo caso, enhorabuena por el blog. Y tened en cuenta que Gustavo siempre será un loco kamikaze.

  8. Sálvame Deluxe esta haciendo mucho daño… Dejemos que la comedia siga siendo comedia. Rafa, lo que hablas de los diez mandamientos del monologuista en parte son verdad, otras no del todo, pero entiendo a Gustavo que resulta inquietante que alguien que no se dedique expresamente a actuar por garitos, escriba “Los diez Mandamientos del monologuista” o igual si que lo haces y no lo se. Posiblemente lleves muchos años escribiendo y lo hagas genial, pero tal vez hubiera sido mejor escribir los diez mandamientos del buen guión cómico o algo así, de todas formas no hagas mucho caso a Gustavo que se solivianta con nada, además es el Jorge Javier Vazquez de la comedia y le encanta la polémica. Un saludo Rafa😉

    • Hola Alex, antes que nada quiero agradecerte el tono de tu comentario. Pero no entiendo por qué dices que resulta inquietante que alguien que no se dedique a ir de garito en garito haya escrito esto…
      ¿Qué importa quién lo haya dicho? ¿Es más verdadero o falso algo dependiendo de quién lo diga?
      Me habría gustado que alguien opinase sobre el texto en sí y no sobre quien lo ha escrito. Podéis estar de acuerdo con el texto o no, pero atacarme a mí no os dará la razón nunca.
      Y por último, os recuerdo que no pretendo decir a nadie cómo debe hacer nada. He dejado bien claro que esta es solo mi opinión. Puede que haberla expresado usando el esquema de los diez mandamientos haya despistado a alguno, pero aquellos que no hayan sido capaces de entender la broma… se definen solitos.

  9. Me resulta curioso que haya gente que justifique a un señor que anda insultando por ahí, y a grito pelado (por las mayúsculas). De todo hay en la viña del señor. ¿Está loco? ¿Es su personaje? ¿Es un polemista? Gran defensa, sí señor.

    Respecto a los mandamientos, los secundo. No he escrito un monólogo en mi vida, es cierto, pero he visto mucha tele, he conocido a guionistas y me parece que lo que dice el autor del post es sensato y coherente.

  10. No pretendo defender a Gustavo. Sólo intento… comprender.😉

    Seguramente Gustavo no sea un gran guionista. Pero sí es un gran cómico. Sólo quiero resaltar que escribir e interpretar son cosas muy diferentes.

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