CHILD MEDIA Y ANALFABETISMO AUDIOVISUAL

Por Martín Román.

Los últimos meses he estado trabajando para En Babia Comunicación Social  realizando unos talleres y supervisando unos vídeos para la ONG Plan España. La campaña dentro de la que se inscriben los vídeos realizados lleva por nombre “Por ser niñas” con el objetivo de sensibilizar acerca de la desigualdad existente todavía hoy entre los dos sexos, mucho más acentuada en países empobrecidos y gran obstáculo para lograr que estos países salgan de la pobreza. Esta campaña de “Por ser niñas” se integra en una mayor que lleva por nombre “No puedo votar pero tengo una voz”. Ésta trata de involucrar a nuestra infancia en los problemas políticos y sociales que les rodean, todas esas decisiones políticas que les afectarán cuando se conviertan en adultos.

Las generaciones de españoles nacidos en democracia (entre las que incluyo la mía) hemos crecido sobreprotegidos y apartados de la realidad política, las conversaciones entre adultos de distinta ideología parecían vetadas, aunque a veces escuchabas a un adulto decirle a otro “Fulanito es majo pero es que es sociata” o “A Menganito se le nota cuando abre la boca que es facha”. Los niños, que no sabíamos de qué hablaban, nos sentábamos delante de la tele para instruirnos, algunos tuvimos la suerte de conocer “La bola de cristal”, otros menos afortunados empezaron a conocer la realidad con “Los fruitis” (¡horror!). Aunque la gran debacle de la educación televisiva llegó hacia el año ’92. En el 90 aparecieron dos cadenas generalistas privadas que aportaban nuevos contenidos para todos los públicos, incluidos niños. Pero en el 92 con el crimen de las niñas de Alcácer Nieves Herrero abrió la veda del todo vale con su tratamiento amarillista del crimen. Unos años después llegaría otro gran programa que poco a poco invadiría más y más contenidos dentro de la parrilla televisiva convirtiéndose en modelo a imitar como generador de contenidos: “Gran hermano”, cuyo modelo parece que a día de hoy está en crisis y destinado a desaparecer.

Poco a poco, los contenidos destinados a público infantil desaparecieron de las televisiones generalistas para ocupar cadenas enteras en la TDT. Con diversos televisores en la casa (salón, cocina, dormitorios) la familia que consumía televisión de forma conjunta ha desaparecido. En los años 80 Umberto Eco anunciaba que nuestra civilización, la civilización de la imagen, sólo se salvaría si se hace del lenguaje una provocación a la reflexión crítica y no una invitación a la hipnosis (esta última frase la he sacado de este PDF). Parece claro dónde nos encontramos.

Mi trabajo en En Babia tenía como objetivo crear contenidos de Child Media, es decir, contenidos audiovisuales creados por niñas y niños. Uno de nuestros referentes era NAPA (No Apto Para Adultos).

Desconozco cómo se han creado estos vídeos, si los niños son únicamente los presentadores o si también son ellos mismos guionistas, operadores de cámara, realizadores y editores de los mismos. En nuestro caso, trabajé junto a Elena Gobernado y Susana Navarro, apenas tuvimos tiempo de impartir talleres de lenguaje audiovisual (guión, dirección y edición) así que lo que tratamos de hacer fue escuchar sus ideas, saber qué querían hacer -un telediario, un videoclip…-, orientarlos en guión y realización y organizarlos ¡cada vídeo se grabó en menos de hora y media! La edición corrió a cargo de Iñaki Antuñano.

 

La conclusión a la que llego al acabar este trabajo es que los niños han aprendido acerca de la problemática de la desigualdad y que pueden llegar a dirigirse a grandes mandatarios políticos como lo han hecho otras niñas y niños como Severn Suzuki y Felix Finkbeiner pero algo que a mí me hubiera gustado poder hacerles llegar son conocimientos sobre el lenguaje audiovisual.

Cuando me inicié en el mundo del guión empecé a darme cuenta del valor que tienen los ángulos de los planos, el orden en que se montan, las músicas que les acompañan. Aprender a distinguir la realidad de la ficción, las opiniones de las noticias (hoy casi desaparecidas de nuestros noticiarios).

La venta de diarios cae en picado, cada día hay más video-reportajes en los periódicos on-line y la infancia es educada con vídeos. A nosotros nos enseñaron a leer para acceder a los conocimientos de historia, geografía, literatura, matemáticas… Y luego nos enseñaban a analizar y criticar textos. Yo ya crecí con la televisión emitiendo todas las horas que pasaba despierto y nadie me enseñó a decodificar sus mensajes. Los niños nacidos a mediados de los 90, y mucho más los nacidos a partir del 2000, crecen y se instruyen con la tele e internet encendidos al mismo tiempo. Un bombardeo constante de imágenes y estímulos. Tienen el lenguaje completamente interiorizado pero son incapaces de analizarlo. Sin una educación al respecto los contenidos van a ser cada vez más pobres y los mensajes más simples, como los titulares a los que nos tienen acostumbrados nuestra clase política. Esa pobreza del mensaje y los contenidos se rellena cada vez más con fuegos de artificio. ¿Todo lo que estamos aguantando desde el inicio de la crisis -incluso desde los años de bonanza económica- no tendrá que ver con esta falta de educación en lenguaje audiovisual?

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