ESCRIBIR PARA SUBVENCIONES, CONCURSOS, BECAS: WTF!!!

por Gabkarwai

A mi, como a todo los que están dentro del newsletter de Noticias Guión que lleva Valentin Fernández-Tubau (Ars Media), me ha llegado una serie de e-mails sobre una conferencia-clase (programa multidisciplinar, pone) que trata la escritura de guión para subvenciones, concursos y becas.

Sé que me voy a meter en un berenjenal, pero lo creo necesario.

Lo primero: WTF!!!! Pero, ¿¡qué cojones!?

Vamos a ver: los guionistas escribimos por una necesidad vital de contar historias, y sobre todo porque es nuestro trabajo y cobramos por ello. Hasta ahí todos de acuerdo. El fin por tanto es que el producto nos lo compren. Vale. Por otro lado, el Estado (de momento) subvenciona la Cultura a través de ayudas que, en este caso, te dan un buen empujón para escribir en los tiempos necesarios una historia, sin necesidad de analistas, sin presión de una productora, etc. Ok. Ahora, este NO es nuestro fin.

Nuestro fin es que nuestro producto, guión o como lo queramos llamar, lo podamos colocar a una buen productora, con un buen director (en algunos casos, dirigirlo nosotros mismos) y poder ver una buen película. Y que ese proceso nos lo paguen según los cánones.

Por lo tanto: ¿por qué enseñar a la gente escribir para las subvenciones, si lo que quieren es escribir para la pantalla final, para el espectador?

Con esta falacia estamos haciendo pensar a los guionistas (presentes y futuros) que se debe escribir para que a los jurados les guste. Y no. Mil veces no. Escribe lo que te remueva, para que lo vea el público, para que llore, ría, lo pase mal o bien. Para que trascienda, lo que sea.

Pensar en escribir para una subvención es ser corto de miras. Hay que pensar en que se va a rodar la puta peli. En que vas a cobrar de una manera honesta, real y en los plazos adecuados. Vale. Yo también conozco como funciona la industria y en ocasiones esto es una utopía. Puedo dar fe. Pero no siempre. Ya lo dijo Javier Olivares en el II Encuentro de Guionistas: “Malvende, sí, para meter la cabeza, vale. Pero hazlo UNA vez. Que no se convierta en una rutina”. Sus palabras, no exactas, era reales, muy reales, ante la situación que puede vivir cualquier guionista primerizo para vender su guión, pero ese es el camino. Vender. En este estupendo post de Chico Santamano habla de eso. La subvención debe ser un efecto colateral.

Mucho se habla de eso cada vez que sale la lista de los agraciados (¿os dais cuenta que parece como mirar si te ha tocado el sorteo de la lotería? Es muy raro), y poco de los proyectos que salen agraciados y su interés en el contenido. Mi planteamiento siempre suele ser al contrario: si me he presentado y no me lo han dado, le faltaba al proyecto una vuelta más, algo.

Está claro que siempre estarán los enchufados de turno o aquellos que son amigos de Pepe o Juan, vete a saber. También siento que esos proyectos tarde o temprano caen en alguna de las fases: si son malos o no se rodarán, o si se ruedan, no los verá ni el tato. Vale, aquí podéis decir, pero se llevan un pico, sí, puede ser, tenéis razón, pero yo me consuelo así. Soy así de raro.

Pero a lo que iba: hablar sobre escribir para las subvenciones es un error de bulto: o el enunciado de la clase-conferencia está mal planteado (se puede enseñar cuáles son los mecanismos para presentarse o cuáles hay, algo más objetivo y claro. Puede ser la intención. Yo escribí algo de esto por aquí, o directamente, insisto, somos cortos de miras.

Otro debate seria qué son las subvenciones, para qué hacen falta, si son un revulsivo para la industria del guión (desde ya digo: SÍ) y cuál debe ser su función. Algo que vamos a tener que explicar pedagógicamente ante lo que se nos viene encima. Pero vamos, enseñar como pillar una subvención es ponérselo muy fácil al TDT Party y sucedáneos (ya me entendéis, todos esos analfabetos que solo hacen que lanzar mierda sobre los subvencionados, etc, etc, etc. Ni entro porque me enciendo).

Y un apéndice más al tema: cuidado con esas productoras que te piden el guión para presentarlo a las ayudas a guión. A esas ayudas SOLO se puede presentar un guionista NO una productora. Y esa ayuda no es tu sueldo, te lo has ganado porque es una buena historia. Que ningún productor te haga creer lo contrario (porque lo intentan). Si os presentáis que sea porque creéis en la historia, porque necesitáis un tiempo para poder desarrollarla, y porque ese tiempo se paga. Yo mismo me he presentado muchas veces y en dos de ellas he salido “agraciado”. De ellas una será una peli.

No tengo nada contra la metodología de Fernández-Tubau (de hecho yo mismo estuve un verano en Córdoba y salí encantado, es una gran pedagogo), pero en su afán por captar público esta llevando las cosas hasta el paroxismo: NO se debe incentivar a la gente a esperar a la puta subvención. Un escritor escribe para ser leído, el de cine / televisión, para que sus ideas sean vistas, y sobre todo, se las paguen. Ok. Pero solo pensar en qué papa Estado te las tiene que pagar es la visión del burro: una zanahoria, unas orejeras de esas que te quitan la visión  y a andar.

28 pensamientos en “ESCRIBIR PARA SUBVENCIONES, CONCURSOS, BECAS: WTF!!!

  1. He escuchado las conferencias, y conozco los contenidos del próximo curso, y puedo decir varias cosas.

    A. El curso y los contenidos de las conferencias han sido a partir de las propias peticiones de la gente interesada en el guión.

    B. Esto implica que muchos saben (u suponen que saben, pero esto no es el tema ahora) que tienen una buena historia, y lo que quieren es que salga adelante. Que salga adelante y que, además, le paguen por ello. Actualmente, no parece que la crisis ayude a que las productoras acepten proyectos, o bien los departamentos de lectura están siendo eliminados, con lo que la barrera es mayor. Para el guionista ya situado, y que se gana la vida con este trabajo, todo esto puede resultar menos relevante; para el que aspira a cobrar, lo es todo. Si te dan una subvención, no sólo ganas un dinero para dedicarte a esto con mayor dedicación, sino que tienes un sello que muchas productoras consideran de forma positiva.

    C. Esto también implica que lo que la gente quiere no es que le digan qué historia contar, sino cómo contarla. El cómo, que es, por otro lado, la base de cualquier curso o taller de guión. La técnica, vaya.

    D. Lo que se trata son los documentos a presentar a las ayudas: la sinopsis, el Tratamiento y la Memoria. Aprender a realizar estos documentos no parece ajeno al mundo de la escritura, en cuanto a que son tres elementos que tendrás que mostrar a una productora, de todos modos. Por otra parte, “saber venderse” es, aunque chocante y doloroso para algunos, el romanticismo de la profesión sólo se la pueden permitir los que ya están “en el mundillo”. Los que aspiran a pertenecer saben que desde la instauración de cosas como el pitching, el guionista ya no es sólo ese señor que escribe en su casa a solas. Y esto, en todo caso, sólo se aplica al documento de la Memoria. Saber escribir un Tratamiento, insisto, no aparenta ser un ejercicio ajeno a lo narrativo.

    E. El aprendizaje de cómo narrar mejor una historia además de conveniente, en este caso no implica una imposición de elementos extraños como pudiera ser la ideología. Es decir, no se habla de crear historias “más subvencionables”, sino de historias que un jurado compuesto por analistas y lectores y guionistas (aunque no todos) considere buena.

    Por todo esto, creo que el título del curso puede haber movido a cierta polémica, o a cierto “encendido”, pero no me parece ni justo ni, sobre todo, muy realista.

  2. Algún comentario al respecto hubo en el encuentro de guionistas organizado por la UNAV. Yo no recibo ese newsletter, ni sé cuál era el contenido del curso, pero supongo que todo el que se presenta a una ayuda quiere saber cosas como qué es la famosa memoria que piden a veces, si en la sinopsis hay que contar el final o no… Y me parecería muy bien que alguien que suela ganar subvenciones a cascoporro cuente cómo lo hace -salvo que sea el cuñado de uno porque, claro, eso es poco imitable.

  3. El problema creo que está sobre todo en el enunciado del curso: “Escribir para…”. Es muy legitimo buscar una orientación para moverse entre la burocracia cultural. Pero para mejor colocar algo ya escrito (o ya pensado o, almenos, concebido, estructurado…) no como motor de la propia escritura, que debería tener unas motivaciones más íntimas.
    Por supùesto, Fernando, que escribir un tratamiento forma parte del oficio… eso deberia estar claro con o sin subvenciones a la vista. Porque al primero que debe serle útil es al propio escritor.Y sí, hay que saber “cómo” contar una historia. Pero porque la propia historia lo merece, no por una comisión de lectores.
    Creo que las intenciones de Valentín son buenas. Pero también creo que a veces, en sus newletters, cae en una especie de sensacionalismo innecesario.

  4. Fernando, me uno a lo que dice mi compañero Paco. Y de hecho lo digo en el texto. El loable que el curso plantee algo más metodológico, pero es un error de calculo plantearlo como algo SOLO para subvenciones. Se debe escribir para la pantalla. Por otro lado, en tu frase “Para el guionista ya situado, y que se gana la vida con este trabajo, todo esto puede resultar menos relevante; para el que aspira a cobrar, lo es todo” es errónea. Cobrar quieren cobrar todos, los situados y los que no. Hagamos tabla rasa con esto.

    • Hombre, yo estaba intentando ponerme en el punto de vista del aspirante. Cobrar queremos todos, claro. Puede que, como se dice en el debate en Facebook, sea una cuestión de percepción.

      Quizá yo lo haya entendido mal.

      En todo caso, en los comités lo que hay son guionistas o analistas (no tantos como sería conveniente, eso es verdad) y también los habrá en las productoras, de modo que sigue siendo una criba difícil de “saltar”, yendo directamente al público. Es decir, así funciona la industria, y antes que a la platea, hay que convencer a los intermediarios antes de hacer la peli.

      Aunque sí es cierto que si aprendes a escribir bien, se supone que sirve para todo… Excepto, estoy pensando, en el tema de la Memoria, que quizá sea más complicado de entender los límites y peticiones del ICAA, y sí requiera, pues, un taller a propósito.

      De todas maneras, espero que nadie se despiste, si a eso te referías, y que crea que en el curso le van a dar la solución y el truco para pillar subvenciones, independientemente de que lo que escribas sea bueno o no.

      Se supone que la aspiración es la excelencia, te lea un lector del comité, o el de una productora.

  5. Querido gabkarwai:

    Siempre me han asombrado quienes juzgan visceralmente por las impresiones y enarbolan ácida prosa sin haber profundizado en el contenido. Y eso, que sufren tantos guionistas cuando presentan sus obras, es lo que, sin dudar de tu buena intención, detecto en tu escrito.

    Probablemente, WTF!!!! o algo similar sería lo que diría gran parte de las 1.756 personas que piensan de modo distinto a ti y que, por ello, han participado en más de 7 horas de contenidos por vía online que hemos impartido gratuitamente Joana Chilet, Daniel Remón, Grojo y un servidor. Durante las diversas sesiones, hemos contestado con detalle a más de cien preguntas y dudas sobre el tema que criticas. Me atrevería a decir, que algunos de los oyentes, incluso harían tientos de ponerse en pie de guerra si presumieran en tu post un atisbo de querer erradicarles una vía de acceso a contenidos gratuitos por los que hemos recibido decenas de emails de agradecimiento. El interés se ve reflejado, también, en el abanico de países de residencia de los guionistas que se han sumado a la iniciativa: 29 en total. Puedes ver el gráfico en http://www.mercadoguion.com/Escritura-Subvenciones (en el momento en que había 52 inscritos menos). No hay falacias.

    Sin embargo, a mi modo de ver, a pesar de que el tema suscita un interés general, a nivel particular tú tienes todo el derecho a discrepar y tener tus propios puntos de vista. Te puede parecer mal, incluso, que en vez de ir a tomar copas, una serie de profesionales nos hayamos sentado frente al ordenador a compartir via online lo que sabemos, ya sea debido a haber ganado subvenciones o haber sido jurado de las mismas; te puede horrorizar, bajo cualquier epígrafe, que contemos a tanta gente el modo de tener mayores probabilidades de que un jurado les conceda una subvención, una ayuda, una beca, o de que le digan sí en una productora, … Nos congratulamos de que puedas mantener un punto de vista opuesto. Y es que la libertad es lo más valioso que tiene la vida.

    Esa misma libertad es la que usamos muchos de mis colegas y yo para contar lo que sabemos sin guardarnos nada en el tintero. Para ahorrar -a todo el que tenga oídos para escuchar- muchos años de “prueba y error”. Hay quienes preferirían que los noveles, especialmente los de más talento, pensaran que deben escribir guiones en Times 16 y a doble espacio. Otros, nos pondrían esparadrapo en la boca y en las manos, cada vez que compartimos noticias sobre trabajo. Y muchos más querrían que no enseñáramos a generar experiencias emocionales en los lectores (o espectadores), que al fin y al cabo vienen a ser lo mismo. Pero, lo hacemos; la vida es así… Queremos que mejore el colectivo de guionistas en su conjunto, que el saber no quede vedado a unos pocos y que se divulgue al máximo.

    Esa misma filosofía nos movió a que en el mes de julio, en Un Verano de Guion de Córdoba, en el programa académico en el que tú mismo participaste otro año con provecho – según manifiestas- , decidiéramos poner un nuevo evento en pie: “De Cero a Cien”, con Sergio Barrejón, Cristóbal Garrido y Alex Montoya, precisamente sobre el mismo tema: cómo aumentar las probabilidades de ganar subvenciones. En esa ocasión, esos tres profesionales, con una gran generosidad, compartieron su experiencia, ante más de medio centenar de guionistas que abrazaron el evento con entusiasmo.

    La necesidad de saber cómo se debe y cómo no se debe presentar un proyecto a una convocatoria es evidente. Ahora, hemos querido dar un paso más allá y trascender el límite de la presentación; nos hemos propuesto ayudar a que el nivel de escritura de memorias, sinopsis y tratamientos, aumente. Pensar que eso es negativo es como pensar que enseñar guion lo es. ¿Qué motivaciones se pueden tener para pensar algo así?

    La necesidad de saber expresar las intenciones en una memoria, la pericia de estructurar y resumir en una o tres hojas una historia, o la manera de escribir un argumento en 30 páginas sin aburrir a los muertos, es vital para todo el que quiera estar activo en este mercado. Pretender otra cosa es llevar a engaño a los incautos.

    La realidad es que en 2012, una vez más, cientos de proyectos serán presentados a ayudas, subvenciones, becas, programas de desarrollo y productoras. Y, una vez más, muchos de esos proyectos no verán la luz, simplemente porque no han sabido expresarse correctamente en una memoria, en una sinopsis, en un tratamiento… ¿Quién puede pensar que es malo enseñar esto? ¿Quién se proclama censor del derecho de mejorar en estas artes y técnicas para un mejor progreso en nuestra trayectoria en el mundo del guion?

    ¡Por supuesto que el fin de ser guonista no es obtener subvenciones! Pero eso no contradice el hecho de que, estas, ayudan y son un excelente medio para que durante algun tiempo el guionista se pueda dedicar exclusivamente a la escritura y pueda desarrollar y mejorar, así, su obra. Quien piense que el lema del programa propuesto es defender la escritura parasitaria, demuestra haberme leído muy poco a pesar de estar en mi newsletter. Ni siquiera creo que el fin simplemente deba ser, como tú dices, que “nuestro producto, guión o como lo queramos llamar, lo podamos colocar a una buen productora, con un buen director y poder ver una buen película. Y que ese proceso nos lo paguen según los cánones.” Voy más allá: creo que nuestro fin es trasladar una experiencia (con alma) al espectador y que, como parte ineludible (y deseable) del proceso, suceda lo que tu describes.

    Estoy, por tanto, plenamente de acuerdo contigo respecto a que hay que escribir los guiones para el espectador. Pero si pretendes hacer creer que este enunciado es contradictorio o incompatible con el hecho de enseñar a la gente escribir mejores memorias, sinopsis y tratamientos para que tenga más probabilidades de obtener subvenciones, ayudas, becas, o incluso contratos, es una gran FALACIA, y espero que el menos ingenuo la detecte al instante.

    ¿Acaso alguien con materia gris suficiente puede pensar que el hecho de escribir mejor una memoria, una sinopsis o un tratamiento perjudica al desarrollo de esa obra que va dirigida al espectador? Mis más de 20 años como profesional del guion, me dicen lo contrario. La buena escritura de una memoria, una sinopsis y un tratamiento, no solo no merma las posibilidades, sino que muy al contrario, las potencia. Y, gracias a ello, la experiencia que acaba por recibir el espectador es muy superior.

    No quisiera acabar sin agradecerte las buenas palabras que tienes para mi al final de tu post, aunque si profundizaras un poco más en mi metodología, notarías que mi equipo de colaboradores y yo no sacamos nada para “captar” al público. No necesitamos hacerlo porque solo creamos aquello que el público nos demanda a priori a través de encuestas. Después, usualmente lo pilotamos, en privado o en abierto. Precisamente el programa al que te refieres es un programa piloto en abierto, y la respuesta e interés está siendo abrumador no solo debido a las múltiples esferas a las que se puede aplicar sino a que la gente demandaba de forma colectiva aquello que criticas.

    Está claro, pues, que no todos piensan como tú a ese respecto, y, afortunadamente, gracias a eso, muchos verán incrementadas sus probabilidades de éxito en convocatorias, … sin dejar de escribir para el público. La filosofía de crear teniendo en cuenta al público, proporcionándole lo que demanda, es lo que ha hecho posible que el portal que creé con Ángel García Roldán y Amparo Climent, abcguionistas, tenga hoy más de 78.000 miembros, y que la newsletter personal que mencionas sea seguida por más de 8000 exalumnos (entre ellos tú) a los que intentamos satisfacer según lo que expresan. No hay éxito ni mérito personal, sino escucha atenta a los demás e intención de darles aquello que desean y les es útil, en esta y en todas las ocasiones que seguirán en el futuro.

    Feliz escritura,
    Valentín

  6. Valentín, no te lo tomes como un ataque personal que no lo es. Entiendo que esta crítica no va dirigida a tí o a tu actividad como docente. En cuanto a tu equipo de colaboradores, no es necesario que nos los presentes: son compañeros a los que respetamos y admiramos. Muchos de ellos, además, son amigos personales.
    Lo que si creo es que el título de esta actividad es desafortunado. Quizá habría sido más fiel algo parecido a “organízate bien el dossier para que sea más eficaz”. Que sigue siendo interesantísimo, necesario y sin duda demandado. El título actual, en cambio, suena a: “Crea tus historias para complacer a un comité”. Y estoy seguro de que no es eso lo que querias decir. Eso es todo. Supongo que Gabi ya matizará más cosas si le parece.
    Un abrazo, desde la cordialidad entre compañeros.

  7. En absoluto, Paco. No es nada personal. Como comprenderás a estas alturas de la vida estoy bastante curtido a este respecto🙂 Más bien me resulta curioso que un programa que había demandado mucha gente, y que han seguido más de 1700 guionistas por vía online y gratuita, merezca un post de 72 líneas con la foto de un burro,.. pero en fin.

    Quizá me pierda un excesivo afan protector hacia los miembros de mi lista, especialmente si se insinúan calificativos de ese calibre, aunque sea por las discrepancias en la conveniencia de un título, Me sorprende más aun cuando he podido constatar que Gabi, a principios de año, firmó un excelente artículo en el que esquematizaba de forma sintética aquello de lo que el curso se compone y que, en cambio, critica tan ácidamente en este post, producto de no haber profundizado en su contenido. Paradojas de la vida.

    Por otra parte, me conoces lo suficiente como para saber que, aunque el asunto me moleste poco en lo personal, sí me siento con la obligación de defender a los colaboradores que con entrega y generosidad participan en este programa, con el propósito de contribuir a que los guionistas superen su nivel y puedan aumentar las probabilidades de ver alcanzado sus objetivos. Creo que hacer una crítica con ciertas imágenes insulta tanto a los colaboradores del programa como a los 1700 guionistas que ya han particiapdo en él.

    Pienso que la inversión de energía debe estar en la construcción de iniciativas que favorezcan al colectivo, mas que en una discusión sobre gustos personales, especialmente si conllevan polvora y puedan provocar que la gente se sienta mal sin ningún motivo justificable para ello. Las espadas se han de esgrimir contra los enemigos del guion, que hay muchos, no contra los que están en el mismo bando, vayan vestidos a topos o de color púrpura. Pero hasta que no aprendamos esto, el colectivo se tendrá que contentar con reunirse una vez al año, tomar unas copas y lamentarse de que nada cambia. ¿Acaso no somos nosotros lo que tenemos que empezar a cambiar?
    Un cordial abrazo

  8. Ya sé que es meterme donde no me llaman, pero voy a echar una lanza a favor de Tubau (aunque no la necesite, ni sea la primera vez que yo lo haga) Gab, sinceramente no acabo de entender su post. No lo entendí ayer, pero hoy me parece una burda provocación en base a no se qué. Y más cuando dice Paco…lo que puede leerse (todo por discrepar con el título de la actividad).
    Desde luego, ilustrar el post con la foto del burro y la zanahoria no ha sido muy afortunado. Gab, se diría que se lo ha puesto a huevo a Tubau para que le cante la cartilla. Muy bien cantada y coherente, por cierto. Lo que yo pudiera añadir a la réplica estaría de más. No obstante, quiero señalar que si yo tuviera ganas de meter la cabeza en este mundillo del guion, me pasaría sin duda por la web de Valentín, avalada por la experiencia, la profesionalidad y el gran sentido práctico que ningún guionista debería perder de vista, aunque algunos guionistas aparenten perderlo.

    Y si me permite un último apunte Valentín, la intención del post creo que ha sido buena, pero se ha quedado en eso, en la buena intención, pero sin llegar a estar a la altura (igual ha sido a propósito)

    Salud y reflexión.

  9. Es justo que cada palo aguante su vela… El texto es de Gab, pero la foto la puse yo al encargarme de la edición del post. Sólo pretendia ilustrar la vieja metáfora del burro y la zanahoria, sin pretender llamar burro a nadie. De la misma manera que podria haber dicho que alguien lleva la casa a cuestas y lo hubiese ilustrado con un caracol. No le estaria llamando caracol, sólo ilustrando con una imagen popular (si, ya se que no me he lucido por mi originalidad). Y si alguien se ha sentido insultado pido disculpas, pero mi intención no era esa.
    Ahora ya, a título particularísimo, añado que el debate posterior (el que hemos tenido aqui y el que tuvimos ayer en los muros de Facebook) me ha resultado muy clarificador y me ha reafirmado en intuiciones que ya tenia. Pero ésas ya las dejo para mis amigos. Porque si las expreso en público si me dirán que insulto y esta vez tendrán razón.
    Regla, estoy de acuerdo en que el paso por la web de Valentín es obligatorio para un aspirante. Pero también llega un momento en que hay que mirar más allá, especialmente cuando dejas de ser aspirante. Afortunadamente hay otros referentes que tambien conviene visitar (supongo que el propio Valentín estará de acuerdo con eso).

  10. Varias cosas:
    1. Un servidor también lleva años en esto.
    2. Si uno para meterse en el mundo del guión tiene como prioridad cómo sacar fruto a través de subvenciones en vez de qué quiere contar (estaremos de acuerdo en que si eres guionista, sabes cómo hacerlo y, si no, con un curso meramente de cómo presentar en formato ya valdría) caminamos hacia el sinsentido más absoluto de nuestra profesión. Si no estamos ya en ella.
    En este sentido, se puede leer: “¿Quién puede pensar que es malo enseñar esto? ¿Quién se proclama censor del derecho de mejorar en estas artes y técnicas para un mejor progreso en nuestra trayectoria en el mundo del guion?”. Técnicas de formato, ok. Mostrar tendencias, cojonudo… Pero entro en http://www.mercadoguion.com/Escritura-Subvenciones/ y leo los siguientes conceptos:
    – Un estudio sobre la profesión realizado por ALMA y la Fundación Autor indicó que solo el 20% de los guionistas eran capaces de vivir de la misma. Pero eso era contando a los guionistas de televisión. Si excluimos a estos ¿cuántos crees que quedarían?
    – El problema no es solo tuyo. Hay pocas vías y pocos medios. Sin embargo, existen algunos. Hay rendijas por donde se puede penetrar en esa industria que a veces parece infranqueable.
    – Entre las soluciones posibles, se pueden destacar:
    * Ganar una ayuda institucional o subvención (con el dinero obtenido podemos vivir una buena temporada y dedicarnos a aquello que es nuestra vocación). Por ejemplo: las ayudas del Ministerio de Cultura español conceden 40.000 euros a los guionistas de las obras seleccionadas (y el guionista mantiene todos los derechos).
    * Ganar un concurso (lo que muchas veces conlleva un contrato)
    * Obtener una beca para un programa de desarrollo (lo que significa ganar la oportunidad de trabajar al lado de grandes profesionales y desarrollar nuestro guion junto a ellos).

    Y, tras leerlos, no entiendo tanta queja a lo escrito en este blog. E incluso, lo siento, alucino.

    Y, tras leerlos, debo avisar a posibles alumnos (que se ilusiones con que ésta es una manera de hacerse profesional) que es un error… por lo menos por mi experiencia. Un servidor ha ganado cuatro becas del Ministerio (con guiones opcionados luego por productoras) Y NO HE RODADO NINGUNO DE ELLOS.
    ¿Que he ganado dinero? Bueno, sí… Pero la amargura es absoluta.

    Lo único bueno de ellos es que hayas escrito un guión tan bueno y con tanta alma que algún productor que lo lea te llame para otros trabajos aunque no te lo produzca. Ha sido mi caso, gracias Dios.
    Mi consejo, por ello, es que (aparte de una correcta presentación de formato) el guión depende de su pasión, su alma, su calidad y que cuente cosas que el público (no un jurado) quiere ver, en vez de:
    1. Meternos en nuestra torre de marfil pensando que la última paja mental que se nos ocurre le va a interesar a todo el mundo.
    2. Pensar en una mercadotecnia de “gustar al jurado” y entrar por esas rendijas que se dice.
    … que al final, no es que el fin justiqfique los medios, sino que parece que lo único que importa son los medios sin llegar al fin.

    Sigo leyendo en ese programa: “¡Por supuesto que el fin de ser guonista no es obtener subvenciones! Pero eso no contradice el hecho de que, estas, ayudan y son un excelente medio para que durante algun tiempo el guionista se pueda dedicar exclusivamente a la escritura y pueda desarrollar y mejorar, así, su obra”. Pues sí. Y cuando llueve te mojas. Pero que esos sean los planteamientos de un curso de guión puedo considerarlo respetable, pero no exento a la crítica, como ha ocurrido en este caso.
    Crítica que (espero se respete también) comparto.
    Porque, al final parece, no es que el fin justifique los medios, sino que parece que lo único que importa son los medios sin llegar al fin.
    Creo más recomendable para un futuro guionista el estar al día de las corrientes actuales en TV y cine, tener un conocimiento de su evolución y su historia, leer (libros e incluso el periódico de vez en cuando).. Y tener algo que contar.
    Se escribe de:
    – lo que uno ha vivido
    – de lo que uno ha soñado y no ha tenido
    – de lo que uno ha tenido y ha perdido
    – de lo que has oído y te cuentan
    – de lo que pasa en el mundo que te rodea. O, en lo que pasó, con ojos contemporáneos, que nunca antiguos.
    – de lo que has visto o leído y reinterpretas…
    Pero, la verdad, no sé cómo se puede aprender a escribir desde parámetros (evidentemente expresados) como (cito) “saber escribir guiones no es suficiente”.

  11. Hola,

    Llevo unos días ajeno a todo lo que ha pasado por los comments. Mi red de casa cayó, aunque tampoco tenía ganas de contestar, no es mi estilo el “porque tú más”. Yo no. No me gustaría alargar la polémica que se ha generado porque NO era mi intención. Mi intención iba más allá: hacer reflexionar sobre la pedagogía del guión y como nos dedicamos a vender esa parte de “burro siguiendo la zanahoria” (señores, es una metáfora, le guste a la gente o no) en que se están convirtiendo algunos seminarios de guión.

    Cito a Valentín, “Siempre me han asombrado quienes juzgan visceralmente por las impresiones y enarbolan ácida prosa sin haber profundizado en el contenido.” ¿Y no será eso lo que intenta hacer el maestro Tubau cuando me (nos) trata en su nueva newsletter como un blog (le ha faltado decir, cualquiera) y emite juicios abanderándose detrás de las XX personas que se han apuntado a la conferencia? Lo primero que debería reinar es la humildad. Esto no es una competición para ver quien la tiene más larga, se trata de un debate serio, respetuoso, sobre las maneras de enfocar la pedagogía del guión.

    Mi juicio no era visceral, era de perplejidad ante algo que tiene que ver con el enfoque: no se escribe para subvenciones, se hace para rodar películas. Por favor, cambiemos el chip.

    En su diatriba, bastante más enarbolada que la mía (insisto a los que me acusan de no haber oído las conferencias, a lo mejor se equivocan, ¿han leído ellos, de verdad, el post?), se obvia el texto que yo he escrito y el fin: siempre me gusta citar a Marco Antonio de la Parra, dramaturgo y pedagogo teatral que en su “Carta para un joven dramaturgo” reflexiona sobre el oficio de la creación hablando de que “se necesitan ascetas”, a lo que yo añado: es verdad, hay que pensar esta sociedad, pero hay que pensarla bien.

    Hace un tiempo David Muñoz en un interesantísimo post escribió algo que me llamó la atención y que viene a cuento: “No nos interesa aprender, nos interesa reafirmarnos, gritando a voces lo que pensamos. Solo conversamos con nuestros amigos o con quienes comparten nuestro punto de vista. A los demás, o les obviamos, o, si nos llevan la contraria les insultamos”. He tenido esa impresión en los comments. Yo dudo, cambio de opinión, pienso si he metido la pata, vamos, tengo miedo. Creo que es algo intrínseco al oficio del creador, tal vez me equivoque, no sé.

    Durante este tiempo leyendo los comments me he sentido Charlie Kaufman, no el de verdad, sino el personaje ficticio, ese que no encuentra la historia que tiene que contar de las orquídeas, mientras busca la esencia, y aunque no quiere, acaba yendo a la conferencia de Robert McKee. Y en este caso me he encontrado a un McKee patrio (el señor Fernández-Tubau) que sentencia con cifras, números, como si de verdad el debate fuera de eso. Yo creo (y este debería ser siempre mi encabezamiento porque no hablo en nombre de XX personas) que el debate no iba por ahí, sino de la utilidad del curso, de la manera de enfocarlo, de su título (al respecto recomiendo encarecidamente leer el libro de Blake Snyder “¡Salva al gato!”, cuando habla de títulos), de si de verdad no deberíamos pensar en dar a los estudiantes las herramientas para contar esas historias que llevan en las entrañas, y dejarnos de pensar en la maldita zanahoria. En definitiva, yo hablaba de contenidos, no de cifras.

    Pero no conforme con eso él tira la primera piedra y alienta a que otros lo hagan: “Me atrevería a decir, que algunos de los oyentes, incluso harían tientos de ponerse en pie de guerra si presumieran en tu post un atisbo de querer erradicarles una vía de acceso a contenidos gratuitos por los que hemos recibido decenas de emails de agradecimiento”. Querido Valentín, nada más lejos de erradicar nada, reflexionar ese es el camino. Que no piense como tú no significa que no tenga una opinión. Se llama percepción. Algún día hablaremos de ello, si le apetece.

    Por último, siempre que me encuentro en un problema como este, donde has focalizado algún mal o error del que creo que se debería recapacitar, me acuerdo de una frase en catalán que he oído mucho: “Fes-t’ho mirar” (háztelo mirar). Sabia filosofía de calle.

    Disculpe alguno si se ha sentido ofendido. Si el debate sigue que sea, por lo menos, productivo.

    Y ahora, me callo y sigo escribiendo.

  12. Javier:

    Agradadezco que alguien se haya molestado en hacer una crítica trascendiendo un mero título, aunque se circunscriba al propósito del programa en cuestión. Respeto al 100% tu discrepancia en la parte que deriva de un diferente punto de vista sobre ciertos aspectos del guion y matizo las que, estando en concordancia, las percibes como opuestas.

    Estoy plenamente de acuerdo, por ejemplo, en que la prioridad del guionista no debe centrarse en sacar fruto a través de subvenciones sino en tener algo que contar, …y añadiría, contarlo bien. No estoy tan de acuerdo en que si eres guionista, sabes cómo hacerlo, al menos siempre… Como guionista con una dilatada y polifacética experiencia en TV conoces tan bien como yo que, muchas veces, un excelente guionista de cine, o incluso de una serie determinada, falla en otra, en ocasiones por meras cuestiones de ajuste de tono, que adquieren una importancia vital. Puedes tener mucha pericia en una serie, y mucha menos en otra, dominar un género y ser mediano en otro. No somos todoterrenos al 100%, ni una vez alcanzada una cima nos consolidamos en ella; todos deberíamos o podríamos, como en las demás profesiones, seguir aprendiendo y mejorando en las artes de la nuestra.

    Me alegra que resaltes la importancia del formato y hasta que pienses que con un curso sobre eso podría ser suficiente. De hecho, durante muchos años de mi vida he defendido la tesis de que los guiones debían ajustarse a formato, desde mis orígenes como analista y asesor en SOGETEL (SOGECINE) a principios de los 90, cuando casi era temerario afirmar algo así por existir un absoluto caos y el convencimiento visceral de que no debía existir tal uniformidad. Seguí en la misma línea con la co-creación del primer software en español, Scriptum, y la plantilla de formato de abcguionistas que usan miles de guionistas hoy en día. En el presente, sigo promoviendo su importancia a través de las clases que imparto en el Master de Guion de la UPSA y creo que el formato sigue sin ocupar su verdadero lugar, y que muchos guionistas – incluso profesionales- verían magnificadas sus posibilidades de expresión si profundizaran más en él, hablando por supuesto de los componentes que van más allás de márgenes y tipografías, y cuya evolución prágmática – muchas veces desconocida incluso por los analistas- tanto le debe a la anarquía de William Goldman y otros.

    Sin embargo, aunque concuerde contigo en la importancia del formato de guion, me es imposible atribuirle el alcance que mencionas y pensar que es suficiente para sobrevolar la necesidad de que un guionista aprenda a manejar el formato de componentes que no son “guion”, pero que son imprescindibles para aumentar las probabilidades de colocar su obra en el mercado audiovisual. Supongo que estaremos de acuerdo en que aunque la historia sea la misma, hay aspectos diferenciales entre una novela y un guion, entre un relato corto y una novela. Del mismo modo, los hay entre sinopsis, tratamientos y guiones. Y no por ser bueno en uno, se es necesariamente bueno en el otro. Por supuesto, alguien puede estar en desacuerdo. Yo hablo de mi experiencia, de haber leido cientos de guiones de cine y sinopsis (algunos menos tratamientos) de guionistas profesionales de este país y haberlo constatado con mis propios ojos.

    Los puntos que citas sobre la página de presentación del curso los suscribo aquí, públicamente:

    – Un estudio sobre la profesión realizado por ALMA y la Fundación Autor, en cuyo comité de coordinación tuve el privilegio de participar junto a Agustín Diaz-Yanes, José Luis Acosta y Rubén Gutiérrez del Castillo, indicó que solo el 20% de los guionistas eran capaces de vivir de la misma.

    Si excluimos a los guionistas de TV, el porcentaje es mucho, mucho menor.

    – Es evidente que hay rendijas por donde se puede penetrar en esa industria que a veces parece infranqueable.
    De hecho, cada año hay constancia de nueva gente que se hace profesional. A lo largo de las décadas he tenido la complacencia de ver como muchos alumnos míos, absolutos noveles hace unos años, son ahora profesionales incuestionables.

    – Aunque, como tú, considero que el fin de un guionista no debe ser el ganar una ayuda institucional o subvención, defiendo el pensamiento de que, con el dinero obtenido, un guionista puede dedicarse a su vocación durante un tiempo, y que ganar concursos y becas puede ayudar en el camino.
    Esta tesis no es nueva. La vengo defendiendo desde que fundé en 2003 la Jornada “Los Guionistas frente al Mercado Audiovisual” de las que llevamos VIII ediciones, y en la que han intervenido desde colegas tuyos en series, como Iván Escobar o Javier Reguilón, hasta gente como Jose Luis Acosta, Virginia Yagüe, Guillermo Zapata, Jordi Gasull, Susana Herreras, Marisa Fernández, Marta Artica, Tomás Rosón, Julia Gil, Eduardo Zaramella, y muchos más que sería largo enumerar… Conjuntamente, hemos logrado que cerca de un millar de guionistas consiguieran saber cuál es la situación real del mercado, cuál es el marco legal del guionista y cuáles los medios más viables para acceder al mismo, entre los cuales, sin ser un absoluto, se encuentra -porque el mercado nuestro es así- la consecución de subvenciones.

    Es totalmente cierto el señalamiento que haces sobre la desconexión que ha existido entre obtener subvenciones y conseguir tener rodada una película, Eso mismo fue abordado en las conferencias online del programa. Y entiendo tu sensación si eso, en tu caso personal, lo has sufrido cuatro veces. De esta situación nos hemos hecho eco cientos de veces y hemos sido una de las plataformas más claras de denuncia a lo largo de los años. En Internet correrán los enunciados de nuestro programa de asesorías de Un Verano de Guion, donde exponíamos que era increíble que nuestra estadística de conversión de proyectos a películas fuera superior a la del ICAA. Supongo que molestó a más de un miembro de las instituciones de la época.

    El espíritu de la nueva ley – muy discutible, por otra parte en muchos de sus aspectos- hace tientos de querer revertir la situación que ha reinado durante lustros. Y, desde su aplicación este año en referencia a las ayudas a guion, lo ha hecho de dos formas:
    1) aumentando de forma ostensible la dotación para el guionista y
    2) haciendo que en las ayudas a producción de películas sea ventajoso el presentar un proyecto cuyo guion ha obtenido una subvención.
    Quizá sea demasiado pronto para juzgar si la medida es suficente o no para cambiar la nefasta estadística que ha imperado durante tanto tiempo, pero esa es la intención. Si la medida funciona, es lógico prever que el guionista con guion subvencionado en 2012, tendrá más posibilidades de ver su guion convertido en película que el guionista de años atrás.

    Me sumo al espíritu de tus palabras cuando afirmas que con el programa que presentamos para saber cómo escribir un proyecto (que no un guion) no se convierte a nadie en profesional. Para eso se necesita mucho más. El programa, en cambio, sí aumenta las probabilidades de que exista una concesión, por el mero hecho de perfeccionar el contenido presentado.

    Personalmente no comparto la idea de que alguien no deba presentarse a una subvención bajo la premisa de que se hayan ganado unas cuantas y no se hayan rodado. Es una postura personal y respetable, pero lo es también la de los muchos que piensan que, mientras existan, todo el mundo tiene derecho a presentarse a subvenciones, a pesar de que no todas puedan convertirse en películas.

    Por otra parte, tú mismo afirmas que aunque no te han servido para verlas convertidas en películas, si lo han hecho para que algún productor te llamara para otros trabajos. Muchos guionistas querrían ganar, como tú, una subvención (no digo ya cuatro), para estar en tu misma posición, y veo loable que lo intenten.

    Imposible estar más de acuerdo contigo en que el guion depende de su pasión, su alma, su calidad y que cuente cosas que el público quiera. De hecho toda mi pedagogía sobre el guion se fundamenta en esos parámetros como elementos indispensables: emoción y comunicación. Pienso, en cambio, que un jurado o un lector, no está tan diferenciado del público. Es público; muchas veces, el primer público. Pero un público que recibe nuestra historia no por medio de una película, o de un guion, sino por medio de otras formas argumentales. Y se requiere dominio de las mismas para que nuestra expresión sea más efectiva a través de ellas. Nada que ver con la mercadotecnia. Gustar al jurado, sí, como gustar al público, pero desde el dominio de la expresión, no de la complacencia vacua.

    Por lo que manifiestas en este post, veo que tu aproximación a la pedagogía del guion no dista mucho de la mía en los asuntos esenciales. Suscribo tus palabras y, también yo, pienso que se debe escribir de lo que uno ha vivido, de lo que uno ha soñado y no ha tenido, de lo que uno ha tenido y ha perdido, de lo que has oído y te cuentan, de lo que pasa en el mundo que te rodea, de lo que has visto o leído y reinterpretas… Añado,… siempre que te importe, que te conecte emocionalmente.

    También comparto la idea de que es muy útil estar al día de las corrientes actuales en TV y cine, tener un conocimiento de su evolución y su historia, leer (libros e incluso el periódico de vez en cuando).. Y tener algo que contar. Pero, desafortunadamente, la mayoría de las veces, no basta con eso. Y muchas, ni siquiera basta con saber escribir guiones. Por eso digo “saber escribir guiones no es suficiente”.

    Salta a la vista que comparto cosas de las que dices y tengo discrepancias respecto a otras, con el respeto que me merecen los argumentos basados en una exposión razonada. No nos movemos en un mundo de blancos o negros sino de grises. Y desde los míos, sigo pensando que es útil aprender a escribir esas memorias, esas sinopsis y esos tratamientos. Creo que es lícito que la gente se presente a subvenciones como posible plataforma de acceso al mercado. Y nada de eso descice mi convicción de que un guionista debe escribir desde el alma, desde sus emociones, desde lo que le afecta… Esa es la esencia de mi método, como miles de personas que han vivido sus enseñanzas puede atestiguar.

    La respuesta al programa formativo concreto que tanta tinta ha hecho verter y al que se sigue sumando gente para escuchar las conferencias, da muestras de que hay cientos de personas que piensan que su contenido sí es útil (suman 1.780 los inscritos a las conferencias en el momento de este escrito). Por supuesto, respetamos todos los puntos de vista, aunque sean contrarios, pero no podemos dar por buenas las tergiversaciones y exigimos el mismo respeto para todos aquellos que piensan como nosotros.

  13. Gabriel (gabkarwai):

    No deseo emplear más energía personal en esta polémica. No lo merece, y por tanto no voy a entrar en ello. Te podría contestar a cada uno de tus puntos refiriéndote a argumentos que ya he dado en otros comentarios (arriba), dejando las descalificaciones que haces, aparte.

    Solo señalarte que dices que no te gustaría alargar la polémica, al tiempo que sigues insistiendo en el tema, añades conjeturas, haces evaluaciones personales y rebajas el debate vistiéndolo de expresiones como “para ver quien la tiene más larga”. Los debates serios que propones, empiezan por emplear terminología seria y argumentos razonables, sin caer en alusiones de esos tintes.

    Concluyo con dos cosas, para tu tranquilidad:

    1. No entiendo bien tu ofensa por el hecho de que me refiriera a vosotros como blog. Realmente estoy sorprendido, y más cuando vuestra casilla de suscrpciones reza: “Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog”. ¿No os definís vosotros como blog? ¿Cuál es el tratamiento que debía haber dado yo, entonces? Sinceramente, lo desconozco!

    2. No tiene nada que ver la representatividad con la humildad o falta de ella. Cito cifras porque representan a personas interesadas en un tema y porque se está intentando invalidar un interés que tiene una representatividad, no por otra cosa. (Aunque cada cual es libre de ver lo que quiera ver, claro).

    En cualquier caso, lo dicho, no deseo seguir invirtiendo energía en esto, aunque para reflexionar y charlar distendidamente de tus percepciones, o las mías, probablemente habrá ocasiones.

  14. Valentín, hay que reconocerle un gran sentido de la jerarquia. Ha contestado a Gabkarwai y a Olivares. Y, curiosamente responde a Olivares con gran suavidad, incluso dándole la razón en muchas cosas. En cambio, a Gabkarwai se lo ventila en un pispás, con la misma prepotencia que antes ( y las mismas pocas ganas de entrar en el fondo de la cuestión). Digo curiosamente porque los dos han venido a decirle lo mismo en el articulo y en los comentarios posteriores. No he podido evitar acordarme, al leer ambas respuestas, del anuncio del primo de Zumosol.

  15. Gab, le confieso que su contraréplica me ha sorprendido más que el post. Será porque usted mismo mencionaba en el mismo que se estaba metiendo en un berenjenal, y con ello ya estaba cantado que el post era la crónica de una polémica anunciada. Lo que en otras palabras yo califiqué de burda provocación. Le pido disculpas por el tono un tanto impertinente, lo admito, aunque en ningún momento he pretendido insultarle, y menos en su propia casa. Sin embargo, visto desde fuera, sigo manteniendo la misma opinión sobre el tema. Una cosa no tiene que ver con la otra. Presumo que el tema ya está difícil de por sí para poder acceder a esas becas o subvenciones con o sin la ayuda de Tubau. Por ello, no veo necesario quitarle las ganas al personal, de canalizar su trabajo y su creatividad (sin cortapisas) de una manera adecuada, con el objeto de que aumenten sus posibilidades de acceso. Un opositor puede decidir preparar su oposición por su cuenta o puede descargar parte de esa responsabilidad en profesionales que le faciliten las cosas. El trabajo y el estudio no se lo va a quitar nadie, pero quizás eligiendo la segunda opción consiga optimizar ese esfuerzo. Y en la creatividad puede ocurrir lo mismo.

    Francamente, pienso (y es una apreciación subjetiva, por supuesto) que el post alimenta un excesivo idealismo, en detrimento de una manera más realista y pragmática a la hora de encauzar los proyectos, sobre todo de los que empiezan en esto. Supongo que el idealismo (lo que más suele abundar en los neófitos) está muy bien y es necesario en una profesión como esta, pero se debe tener cuidado y no trasmitir la falsa idea de que por si mismo va a ser suficiente para llegar.. a ninguna parte, diría yo. Vaya, que no se trata precisamente de bufá i fe ampolles (una expresión catalana). Y en este punto, seguro que todos estamos de acuerdo, al igual que en esta frase: “Vive y deja vivir”, porque no a todos nos sirven los mismos referentes, ni las mismas opciones. No vaya a ser que nos ocurra como al perro del hortelano que ni come, ni deja comer.

  16. Completamente de acuerdo con Gab. Me asombra que, encima, se carguen las tintas contra él en lugar de hacer algo bien simple: reconocer que el título del curso es poco afortunado.

    Sobre intereses de personas, números de matriculados, etc… creo que se trata de desviar el tema. ¿O el Derecho es la más importante de las carreras porque tiene (o tenía cuando fui yo a la universidad, que ya se peinan canas) más alumnos que ninguna otra? Mucha gente puede encontrar algo interesante, didáctico y edificante y que eso no lo sea, exempli gratia: el fútbol.

  17. Gracias, Valentín por tu respeto y educación, aunque no pensemos en muchas cosas lo mismo.

    No entraré en detalles sobre lo que estoy en desacuerdo o no: creo que hemos expuesto nuestros pareceres y punto.

    Lo único que no entiendo (ya en general) es que Gab Kar Wai dice, con otras palabras, más o menos lo que yo y no me parece que sean muy respetuosas las respuestas que se le hacen.

    Regla: tachar lo expuesto de burda provocación (y otras lindezas que aquí otros han escrito) me parece irrespetuoso e injusto.

    Primero, porque mo hace falta estar en las charlas o clases para saber el fondo del tema. Puede que sean (no lo dudo), excelentes. Pero la promoción y slogans de la página web en sí mismas pueden ser criticadas y analizadas. Perfectamente.

    De hecho me parece de los “branding” más criticables que se pueden hacer a la marca “guionista”.

    En cualquier caso, Regla, y sin tachar sus palabras de “burdas”, simplemente manifestar mi total desacuerdo con usted. Y que el concepto que tiene usted y el mío de esta profesión distan bastante.

    Amablamente y sin otro particular, el que abajo firma.

  18. El sentimiento es mutuo, Javier. Respecto a la “burda provocación”, ya admití mi tono impertinente y le pedí disculpas a Gab. Y sobre la distancia que existe entre su concepto y el mío, no sólo estoy de acuerdo, es que además me parece lo más normal del mundo, considerando que usted habla desde dentro, como un profesional asentado y curtido, y en cambio yo hablo desde fuera, sin ser profesional y completamente ajena al sector (ya comenté que era meterme donde no me llamaban)
    Un posible punto de acercamiento en los comentarios de ambos podría ser el sentido común para trasmitir el respeto, la comprensión y la tolerancia ante las opiniones ajenas. Aunque quizás no llegue a estar de acuerdo conmigo, y tampoco me sorprendería, la verdad, porque, como decían en aquel legendario anuncio de Guillette, en las distancias cortas es donde un hombre se la juega.

    Amablemente, y sin otro particular, un saludo.

    • Gracias por la corrección, Javier. Como se nota que no utilizo cuchillas para afeitar. O al menos de esta marca..jajaja..!!!

  19. Fragmento que considero clave y que resume la tesis principal del artículo, cito:
    “Por lo tanto: ¿por qué enseñar a la gente escribir para las subvenciones, si lo que quieren es escribir para la pantalla final, para el espectador?
    Con esta falacia estamos haciendo pensar a los guionistas (presentes y futuros) que se debe escribir para que a los jurados les guste. Y no. Mil veces no.”

    Supuestos que Gabkarwai da por asumidos y que se pueden extraer del anterior fragmento:

    1º. La “Escritura para subvenciones” es distinto de la escritura de guiones literarios para el público.
    2º. La “Escritura para subvenciones” es lo mismo que escribir guiones para que a los jurados les guste.
    3º. Escribir para que a los jurados les guste es distinto de escribir guiones para que al público les guste.
    4º. Lo bueno es que el guionista escriba para el público luego la “Escritura de guiones para subvenciones” es mala.

    Supuestos que Valentín daba por asumidos al elegir el título “Escritura para subvenciones”.

    1º. La “Escritura para subvenciones” es lo mismo que escribir proyectos (no guiones) de forma amena y atractiva para los jurados.
    2º. Los jurados también son público pero en vez de verlo en pantalla, tienen una tarea más pesada: leerse el proyecto, no sólo el guión. Por eso los jurados aprecian leer sinopsis, memorias y tratamientos escritos de forma amena además de que el guión esté escrito para que al público le guste.
    3º. Escribir proyectos para que a los jurados les guste difiere de escribir guiones literarios para que al público le guste en que el público no va a ver ni a leer memorias, sinopsis o tratamientos.
    4º. Lo bueno es que el guionista escriba guiones para el público pero mejor aún si además de saber hacer eso eso aprende a escribir sinopsis y memorias de forma clara, amena y atractiva para los jurados de las subvenciones que van a leer su proyecto.
    5º. Hace falta enseñar a escribir sinopsis, memorias y tratamientos claros, amenos y atractivos para quien lo lea. Así tendremos más posibilidades en concursos, subvenciones, becas e incluso en las productoras.

    ¿Debió Valentín prevenir que el título pudiera ser malinterpretado? No lo sé, lo seguro es que ha sido malinterpretado en base a prejuicios que no sé de dónde vienen. Quizás os imaginábais a los de Intereconomía enarbolando el programa de Valentín como demostración de todas las críticas al cine español en plan “Les hemos pillado: ¡Los guionistas españoles *de la ceja* escriben SÓLO PARA las subvenciones, el público se las suda!”.

  20. Y al final se matriculó casi toda la humanidad, y los que verdaderamente se convirtieron en diferentes, fueron los demás.

    Para colmo, se ahorraron el dinero del curso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s