ISABEL: LA HISTORIA, LAS HISTORIAS…

Ficcionar hechos reales impone algunas reglas inevitables: El guionista no puede inventarse giros a su capricho y esto complica su tarea. ¿Cómo afrontan su trabajo los guionistas de una gran serie histórica? Nos lo cuenta Javier Olivares, director argumental de ISABEL, la gran apuesta de TVE para el 2012.

por Javier Olivares

Cuando recibí de Diagonal TV el encargo de dirigir argumentalmente “Isabel”, lo primero que pensé fue lo extraño que resultaba que hayamos llegado al año 2011 y nuestra industria televisiva (e incluso diría la cinematográfica moderna) y no se haya contado ya esta historia (o Historia).

Sin duda, en un momento en el que las series históricas (tipo “Los Tudor” o “Los Borgia”) están de moda, como lo están otras no tan históricas pero sí de época (“Los pilares de la tierra” o “Juego de Tronos” –sí: está basada en una novela de género fantástico, pero es a veces medievalmente más pura que todas las citadas antes, en su primera temporada-), Isabel la Católica es un personaje de una importancia no ya nacional sino mundial que bien merecía ser protagonista de una serie. De una importancia, sin ir más lejos, muy superior a la de Enrique VIII o al propio Rodrigo Borja (Borgia para los italianos) nombrado papa como Alejandro VI.

A continuación doy cuenta de los pasos dados hasta la construcción final de los guiones de la primera temporada de “Isabel”, no sin ates citar a quienes han colaborado en este proyecto: Anaïs Schaaff y Jordi Calafí (que han elaborado los argumentos conmigo). Y la propia Schaaff, Joan Barbero, Salvador Perpiñá y, sobre todo, Pablo Olivares –autor o co-autor de 6 de los 13 guiones), como guionistas. Contamos, en los inicios, con la ayuda del maestro Ignacio del Moral, pero otros proyectos le obligaron a dejar de la serie.

ARCO TEMPORAL DE “ISABEL” (PRIMERA TEMPORADA).

La primera temporada de “Isabel” abarca desde 1461 a 1474. En términos históricos, desde que con diez años es raptada junto con su hermano Alfonso y llevada a la Corte de Segovia por orden de Enrique IV (hermano de padre, que no de madre, de Isabel y Alfonso) hasta su coronación con apenas 23 años.

Es la historia menos conocida de Isabel y, para mí, la más sorprendente. Muchos espectadores creerán, viendo los capítulos, que “inventamos” demasiadas cosas. Nada más lejos de ello. Gran parte de nuestra misión ha sido dar orden a los hechos que ocurrieron para que puedan ser comprendidos y, además, disfrutados, dramáticamente. Porque hay hechos que, por muy fantasiosos que pudieran parecer, pasaron. Y son los que no nos han contado nunca en clase de Historia (y esto lo escribe un licenciado en esa carrera).

Isabel se asocia, evidentemente, a Fernando. Y a la Santa Inquisición. Y a la expulsión de los judíos. Y al descubrimiento de América. Y a la toma de Granada… Esos son sus hitos continuamente repetidos.

En esta primera temporada, de todos ellos, sólo se cuenta su encuentro con Fernando, su boda y su coronación, como hechos conocidos popularmente.

¿Nos quedaba poca cosa que contar? En absoluto. Porque en esta primera temporada se cuenta cómo se formó Isabel como futura reina desde niña, quienes fueron sus maestros y sus compañeros de viaje, cómo se va endureciendo su carácter (de por sí bastante fuerte), cómo defiende hasta el límite su condición de mujer que puede reinar en un mundo de hombres… Temas todos ellos apasionantes.

Si a eso le añadimos que, jalonando estos conceptos, estos diez años son testigos del rapto ya dicho, el abandono obligado de su madre (a la que adoraba) –en una especie de fractura de su mundo infantil y feliz-, una guerra civil, la muerte de su hermano, su negativa a casarse con quien le imponían hasta tres veces (una de ellas a punto estuvo de costarle la vida), una boda secreta a espaldas del rey (sí, la suya con Fernando, que tuvo que viajar de Aragón a Castilla disfrazado de criado), choques y reencuentros con su hermano el rey Enrique IV… hasta llegar a su coronación (para algunos lógica y justa, para otros un verdadero golpe de estado porque la heredera natural hubiera sido –para sus críticos- Juana la Beltraneja), llegamos a la conclusión de que es un material de primer orden.

Como se ve, hechos tan asombrosos que, ¿para qué ponerse a inventar historias si la Historia ya nos las ofrecía?

Porque si todo guión se basa en historia y narración (lo que se cuenta y cómo se cuenta), estos, además, debían contar con otro factor: la propia Historia. Por eso hemos procurado que “Isabel” sea una serie con rigor histórico, propio de la calidad de la cadena que encarga el proyecto (TVE) y de la productora para la que trabajamos (Diagonal TV), un lugar idóneo para aquellos guionistas que queremos contar historias. Porque la libertad narrativa y el respeto al texto que he encontrado en mis colaboraciones con ella es máximo. Son tantas las veces que los guionistas nos quejamos que cuando hay motivo de alegría, también es obligado decirlo.

FASES DEL TRABAJO

Todo empezó en octubre del 2010 con el análisis del proyecto anterior que no lograba convencer a la cadena. Un proyecto con el que (salvo una línea argumental ampliamente cambiada y alguna imagen) el presente no guarda relación ni en concepto, ni en estilo. Como se ve, mucho tiempo no ha habido (sobre todo si añadimos que el equipo de argumentistas estábamos creando otra serie para TV3 –“Kubala, Moreno y Manchón”, de la que somos autores Anaïs Schaaff y yo), pero se ha aprovechado al máximo y con método. Concretamente, el siguiente.

Tras plantear un nuevo proyecto basado en el rigor histórico, un punto de vista concreto (basado en la figura de Gonzalo Chacón, tutor de Isabel desde niña, como “constructor” del proyecto de reina que es Isabel) del que luego hablaré y plantear un arco general de la primera temporada, llegó la labor de documentación y biblia.

Fueron tres meses y medio encerrados (el equipo de argumentistas antes citado) desgranando qué y por qué pasaba lo que pasaba en cada capítulo. Lo hicimos a través de la lectura de una amplia bibliografía del tema y sus satélites (no sólo sobre Isabel, sino sobre Fernando, Enrique IV, la época, etc). Los tres leímos los mismos libros, tesis doctorales especializadas, documentos históricos a los que nos lanzaba la documentación de los libros leídos… y cruzábamos notas. Y, lo más importante, almacenábamos frases que las crónicas –a sabiendas que se escribían a favor de quien las pagaba- y documentos (sobre todo cartas autógrafas) ponían en boca de nuestros personajes. No hay capítulo en los que no se oiga no menos de una docena frases sacadas de ahí, para dar mayor empaque histórico a la serie.

Luego vino la documentación de los personajes… Y la selección de los mismos. Todos los que estuvieron, no están, evidentemente. Por ejemplo, Quintanilla, un colaborador esencial de Isabel fue refundido en el personaje de Gutierre de Cárdenas… O el entorno infantil de Isabel quedó drásticamente reducido… Y así unos cuantos más, para hacer producible la serie y, también para no sumar tantos personajes reales que acabaran confundiendo al público.

Resultado de todo esto fue una doble biblia (“Concepto de la serie y sinopsis” y “Personajes”, en las que pusimos incluso imágenes halladas en grabados o pinturas de los propios protagonistas históricos). Una doble biblia exhaustiva (sumaba cerca de 400 páginas) y, probablemente, excesivamente historicista… Si hubiera habido tiempo, lo ideal hubiera sido construir una segunda más “emocional”, con más dramaturgia, en la que incluir los espacios necesarios (que se montaron gracias al esfuerzo de la productora en paralelo)… Pero el objetivo estaba cumplido.

Y el objetivo no era otro que los guionistas no tuvieran que “documentarse” ni leer libros (que lo hicieron, como buenos guionistas… pero no estaban obligados a ellos, tal era el volumen documental). Porque no había tiempo y, también, porque no convenía tomar derroteros distintos para distorsionar el estilo ni el hilo narrativo.

Simplemente les ofrecíamos un material para que sólo tuvieran que aplicar su punto de vista, su estilo, su brillantez… sin necesidad de perder tiempo en inventarse casi nada ni en documentarse., porque todos los elementos del juego, se los poníamos en la mesa.

PREMISAS NARRATIVAS Y CONCEPTUALES

1. Historia vs Ficción: más del 80 % de lo que contamos en la serie está documentado ampliamente. Por lo tanto, “Isabel” es una serie que se basa en hechos reales, pero no nos olvidemos de una cosa: es una serie de ficción, no un documental.

Para ello, nuestra principal misión ha sido ordenar de manera lógica y entendible para el espectador una sucesión de hechos reales y, a la vez, en buscar el perfil psicológico que mueve a nuestros personajes a hacer lo que hacen.

En la relación ficción-Historia hemos mantenido una máxima: todo aquel hecho que apareciera en dos textos o documentos era susceptible de ser utilizado si nos parecía interesante, aunque en otros se dijera lo contrario (llama la atención como los propios historiadores tienen tesis tan distintas)… Y, puntualmente, hemos hecho caso a leyendas y rumores de la época que poseían una fuerza emocional y visual indiscutible.

Pero que quede claro: en los libros de Historia se cuentan los hechos (insisto: a veces fuentes distintas manejan datos opuestos… no olvidemos que la Historia la suelen escribir quienes ganan las batallas y detentan el poder). En ficción, es misión nuestra imaginar lo que pasó entre ellos a nuestros protagonistas y qué les movió a actuar de una manera u otra

2. El punto de vista. Aunque esencialmente es el de nuestra protagonista, cambia… convirtiendo a otros personajes en ejes de la historia. De hecho, el motor y arco de toda esta primera temporada, junto a la propia Isabel, como ya dije antes, es Gonzalo Chacón, tutor de Isabel, que, por motivos tanto políticos como de venganza personal, educa a Alfonso e Isabel para que lleguen a ser los futuros reyes de una Castilla distinta a la que hasta ahora ha sufrido en sus propias carnes, una Castilla en la que los nobles campaban por sus respetos sobre la voluntad del rey. Muerto Alfonso, Isabel (alumna más aplicada sin duda) encarna esa “venganza”. La aparición de Fernando a mitad de temporada supone la aportación de un nuevo y potente punto de vista, sin duda alguna.

3. Una mirada moderna. Tanto en lenguaje, como en construcción de los capítulos y en su estilo, he tenido la obsesión –y esto si lo digo en primera persona- de que, aparte de ver la historia de Isabel, el espectador la pueda contemplar sin perderse en un lenguaje arcaico ni en tribulaciones antiguas. La historia que se cuenta: lucha por el poder, intrigas, política, el pundonor de una mujer por ser considerada en un mundo de hombres, la difícil lucha entre el amor y el deber… son temas que a día de hoy siguen vigentes. Personalmente, cuanto más me documentaba, más paralelismos veía con la actualidad… Sobre todo en dos temas tan diversos como la propaganda política y la relación de amor (que lo hubo) entre Isabel y Fernando. Una relación compleja y nada edulcorada. Y, francamente, apasionante.

.En la construcción de los capítulos, hay 3 (el 3, el 8 y el 12) que tiene estructuras casi de tv movies, independientes, incrustadas en el desarrollo de la serie. Uno con estructura de thriller, otro a modo de road movie (que cuenta cómo Fernando se juega la vida viajando de incógnito a Castilla para casarse con Isabel) y el último que tiene de protagonista esencial a Rodrigo Borja (sí, el papa Borgia), decisivo en el futuro de Isabel, en un capítulo de intrigas y engaños casi mafiosos (pero documentados palmo a palmo). Estos tres capítulos pretenden aligerar, sorprender al espectador. Evitar caer en todo atisbo de folletín. Divertir cambiando el ritmo de la continuidad.

4. Huir del maniqueísmo. Hablar de Isabel es hablar de una figura adorada por una historiografía muy concreta (la de la España Una, Grande y Libre, el yugo y las flechas). Y, a la vez, en un personaje vilipendiado por quienes no comulgan con historiografía ni esa ideología. En definitiva un personaje histórico que despierta prejuicios evidentes… de los nos hemos alejado radicalmente.

Porque “Isabel” plantea perspectivas abiertas, personajes más poliédricos que se expresan desde sus emociones y necesidades. Enrique IV, por ejemplo, es masacrado por muchos historiadores (impotente, homosexual… bueno, más bien maricón sin tapujos) casi por el hecho de ser enemigo de Isabel. Sin embargo, muchos de esos conceptos tienen una base científica endeble. Sin embargo, tenía unos planteamientos pacifistas y una humanidad (de carácter tan sensible como débil y contradictorio) que nos permiten no sólo tratar sus aspectos negativos sino otros que, a día de hoy, serían entendidos de manera menos despectiva.

La propia Isabel, más allá de adoradores y críticos, es un personaje que con apenas 15 años se niega a casarse con quien le imponen. Que, pese a su religiosidad, tiene una lucha moderna por los derechos de la mujer… en el siglo XV. Que albergaba en su cabeza una idea política que luego es vital para entender lo que luego sería España, aún con todas sus contradicciones… Y no hay que olvidarse de ello… Pero también veremos sus emociones como mujer (una mujer que apenas tuvo derecho a ser adolescente), sus pasiones como esposa, cómo va forjando el carácter hasta un pragmatismo y una dureza evidente, cuando es necesario…

Y, sobre todo, veremos cómo todos son capaces de intrigar y utilizar cualquier medio para su beneficio.

DESPEDIDA Y CIERRE

Sabemos, desde que empezamos a crear el proyecto, que, con una protagonista como Isabel la Católica, serán muchas y variadas las opiniones. Bienvenidas (si son desde el respeto y la profesionalidad) todas ellas. Buenas o malas. Porque lo que nunca hemos querido es marcar la visión del espectador en una sola dirección, hacerle ver las cosas de una sola manera.

Porque creemos que el espectador es inteligente y la caja tonta es bastante lista si se la usa con sensibilidad y cariño. Con eso (sensibilidad y cariño) hemos hecho esta serie. Con el objetivo de emocionar, divertir y demostrar que nuestra Historia tiene hitos, momentos y personajes que deben ser conocidos. Y que conocerlos puede ser muy entretenido.

Ahora, que la audiencia y la crítica nos juzgue, que para eso trabajamos.

16 pensamientos en “ISABEL: LA HISTORIA, LAS HISTORIAS…

  1. Enhorabuena por poner en marcha un proyecto como ese, tan necesario para la madurez de la ficción televisiva española.
    La primera temporada promete emociones. Qué bien han aprovechado los norteamericanos su escueta historia, y qué poco nosotros, la nuestra.

    ¡Suerte!

  2. Como estudie historia se la mala prensa que los guionistas de ficcion tienen entre los historiadores xD

    Uno de los peligros esta en caer en el actualismo, especialmente por los puntos 3 y 4, hay formas de entender el mundo historicas que tiene mucha mas fuerza tal cual eran por su poder para cuestionarnos el presente. En el afan de llevar la historia al espectador actual o de dar espectaculo muchas veces esa fuerza se pierde, especialmente al transmitir las emociones de los personajes, que exhiben preocupaciones modernas, impropias de su epoca. Esto se ve en serie como Hispania o incluso en Cuentame.

    Por ejemplo es dificil que Isabel sufriera por el “robo” de su adolescencia en una epoca donde el propio concepto de adolescencia (que hoy llega haste los 30 años) no existia. A esa edad la nobleza tenia una conciencia clara de sus responsabilidades politicas, y habia mucha politica de altura en el matrimonio entre Isabel y Fernando. Pasabas de niño a adulto sin intermedios. La “negativa” tenia mas que ver con el rechazo de una parte de la nobleza castellana al portugues, enfrentada a otra parte de la nobleza que apoyaba la alianza con aragon. Claro que para interiorizar esa clase de cosas antes de ponerse a escribir hace falta tiempo. En fin, veremos y a ver si hay suerte esta vez.

  3. Hombre, Germán, lo que no puedes es perder el enganche con el espectador: que perciba emociones reconocibles.

    Respecto al concepto de adolescencia te doy la razón. Pero el concepto de pérdidad de un mundo feliz identificable con el alejamiento de su madre, es tan evidente como que cuando por fin las tropas de Alfonso entra en Segovia, lo primero que hacen es volver a Arévalo a ver a su madre… Algo que, tras el rapto fue petición expresa de Isabel, negada por Enrique (algo que “cambiamos” en el 1, donde sí le da ese permiso por cuestión de giro dramático: insisto esto es ficción, no un documental).

    ES tan evidente que Isabel nunca perdonó a Fernando ese alejamiento de su madre y se lo recrimina por carta:

    Y por carte, la misma Isabel le dice, sobre su posible boda con el portugués algo tan personal y claro como: entre otros motivos por no abandonar sus tierras: “… que yo no case en partes tan lejanas de mi naturaleza”.

    Se queja de: ““… Vuestra Señoría daba orden que yo fuese opresa y enajenada de mi libertad…”. Y más claramente, tras seer desheredada en el documento de Valdelozoya (1471), se queja del apartamiento de su madre con las siguientes palabras: “… yo no quedé en poder del dicho señor Rey, mi hermano salvo de mi madre, la Reina, de cuyos brazos inhumana y forzosamente fuimos arrancados el señor rey don Alfonso, mi hermano y yo, que a la sazón éramos niños…”.
    Y no se queja menos del tratao de Juana de Avis, la reina, durante su estancia por la fuerza en Segovia: “… porque si a todas las madrastras, como sabéis, son odiosos los alnados (ahijados) y las nueras, quanto más lo fuera yo de quien tan gruesa herencia se esperaba”.
    Luego, lo dijo Isabel en sus cartas y no yo, ese concepto de rabia, de verse desposeída, existió.

    Respecto a la negativa a casarse con Alfonso de Portugal, lo que dices es cierto… la primera vez. Porque hubo dos negativas. Una posterior a la rebelión de los nobles y la Farsa de Ávila, donde pasó lo que tú dices, al haber dos facciones enfrentadas… pero fue ella la que se presentó a Alfonso a decirle para escarnio de Enrique que no.. que ya hace falta tener valor siendo una muchacha.
    La segunda fue posterior a los pactos de Guisando. Y sufrió amenazas de ser encerrada de por vida en una torre por el Marqués de Villena. Y allí, tras los pactos, las facciones se habían diluido.
    Recordar que Isabel exigía, para casarse que el posible esposo fuera de su edad para parir hijos sanos y que no la alejara de Castilla. De ahí las capitulaciones de boda con Fernando, donde se le exigía que sólo podía dejar Castilla con permiso de la propia Isabel.
    Por ello, cuando tras ser amenazada, Enrique le propone casarse con el Duque de Guyena (de edad pàrecida) y Carrillo (arzobispo de Toledo y Juan II de Aragón) plantean su boda con Fernando, ella, por primera vez, duda… Y manda a Gutierre de Cárdenas a conocer a ambos pretendientes para que ELLA ELIJA. Porque una frase repetida muchas veces por Isabel es que es ella quien elije a su marido, no aceptando imposiciones… ni de sus allegados.
    Espero haberte respondido documentadamente a tus temores. LO he hecho sin citar fuentes, fechas exactas… para no hacer aún más larga esta sábana, pero si las necesitas, no hay problema.
    Un saludo.

  4. Por lo demás, hay dos maneras de hacer las cosas (sean históricas o no): bien o mal. Esperemos haberlas hecho bien (cierto que con más tiempo, las cosas se pueden hacer mejor).

    Pero, bien o mal hechas, en temas históricos, no hay que olvidar que escribes en la época que escribes (2011 en este caso) para un público de esa misma época. Debes ser lo más respetuoso posible con los datos. Pero tampoco debes olvidar nunca que hacer una serie no es sólo mostrar tu estilo, o ti oficio y conocimiento: es llegar al público.
    No es decir que vas a contar al mundo tu verdad… sino también atender a quienes encienden el televisor para poder comunicársela a trevés de emociones. No se puede trabajar en esto obviando al espectador: pregúntale a nuestro cine y verás los resultados.
    No se puede tampoco trabajar en televisión pensando que nuestro espectador es tonto: mira los pasos pendientes que tiene nuestra ficción con respecto a otras.
    Pero, sobre todo, nunca hay que olvidar el target. Y el de la 2, no es el de un prime time en la 1.
    Los ingleses llevan haciendo esto mucho tiempo. Y bien hecho, por cierto. Y más tontos que ellos, no somos. Tengo ese convencimiento y esa fe.

  5. Gracias por compartir tu trabajo con otros! Suerte y fuerza para sacarle el máximo partido al trabajo ya realizado! Es necesario que proyectos como el de Isabel, la historia, las historias… tomen la televisión!

    Susana

  6. Mucha, mucha, mucha suerte con el proyecto. Sólo la intención de sacarlo adelante ya merece el aplauso. Espero que, además, se haya acertado con las decisiones.

    Desde luego, tenemos pendientes muchas historias que en otras filmografías han exprimido hasta pulverizarlas y que nos sabemos de memoria. Porque detrás de Isabel vino todo un imperio. No hemos contando el ascenso y caída del imperio español a través de los Austrias, mucho más interesantes que los Tudor: Carlos, un rey-caballero renacentista obsesionado por la implantación de un imperio global que comienza despreciando el país en el que luego acabará basando ese imperio; Felipe, el hijo abrumado por la herencia y que vivirá y morirá atormentado tratando de mantener el brutal legado. Terminando en Carlos II, un rey físicamente agotado, encarnación de un imperio deforme e imposible. Por no hablar del papel de los bastardos, como alter-egos potentes de los débiles monarcas.

    Por no hablar de la historia americana, incluso del western: los primeros españoles con los que toparon los indios de norteamérica y de los éstos obtuvieron los caballos que tan bien acabaron montando.

    Y la historia de los moriscos expulsados de España y que fundaron una república de piratas en Salé, Marruecos. Sus barcos llegaron a saquear Reikiavik.

    Y la historia de Pedro Blanco, un malagueño que creó un emporio esclavista en Africa tras convertirse en pirata y traficante. Hijo de una mujer de familia notable de Málaga y de simple pescador, repudiado por ello, huído por un oscuro asunto de incesto con su hermana, que acabó loco en un manicomio de Barcelona guardando en una caja los restos de su hermana muerta. Suyos eran los esclavos que viajaban en el barco “La Amistad”, que le sirvió a Spielberg para su película.

    Y los soldados españoles que liberaron París en 1944, o los que murieron en Mauthausen, o los que participaron en la Resistencia.

  7. Creo que a la gente le gustan los viajes en el tiempo. que le cuenten como era una época en todos los sentidos, a nivel político y social pero también sobre todo a nivel cotidiano e íntimo. Y creo que también les gusta descubrir que hay sentimierntos que nunca cambian. El rigor es importante no tanto en las fechas o los hechos que es más evidente sino en las actitudes, las reacciones, las costumbres, las relaciones y como la cultura y la religión influía sobre el individuo. Creo que sobretodo al público que va dirigido, un público adulto, lo agradece porque ya empieza a saber mucho. Pero en mi opinión el rigor no puede estar por encima de la narrativa. El objetivo máximo de una serie o una película es conmunicar, llegar, emocionar y para ello hay que utilizar las tecnicas, la cretaividad y sobre todo el talento y la sensibilidad para captar lo que llega y lo que no llega. Afortunadamente en la realidad hay mucha emoción y pasión (si sabes verlo) y los guionistas solo tienen que ordenarlo bien, estructurarlo, emfatizar, dramatizar o utilizar a favor de una idea, un mensaje o lo que se quiera transmitir. Me encantan las series de época y veo que cada vez hay mas y mejores cosa que me alegra profundamente. Como dice javier no puede ser que seamos mas tontos que los ingleses y los americanos así que podemos hacerlo. A lo mejor hay menos recursos pero nosotros tenemos la responsabilidad de darlo todo en nuestro ámbito!!! se que los guionistas de Isabel responden a este modo de entender las cosas así que seguro que será una serie estupenda. felicidades y suerte con el estreno!

  8. Muchisimas gracias por este articulo tan explicativo sobre la serie se que es muy dificil complacer a toda la audiencia pero si logras complacer a una mayoria esmuy importnte a mi parece que la historia contada en forma de ficcion es muy importante para atraer a los jovenes a que conoscan y se les ayude a encaminar su interes en la historia real yo considero que ya es tiempo de que El mundo Hispano se expanda en el conocimiento historico al nivel mundial ,ya que en todas las series de tipo Ingles ponen a los personajes historicos de origen Hispano como personas de baja moral or educacion y algunas veces como despotas , yo creo que Isabel mostrara a la audiencia la otra cara de la historia narrada en una forma adecuada para la audiencia de el siglo 21, Exitos con su trabajo!!!

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