MINUTADOS, CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR

Por Martín Román.

Como se ha adelantado aquí, Gab Kar Wai estará moderando una mesa en el II Congreso Nacional de Guionistas que tendrá lugar el 4, 5 y 6 de noviembre. Vamos, el finde que viene. ¿Que todavía no te has apuntado? Pues pincha aquí y hazlo, hoy es la fecha límite y poniendo este código (2EG-GVLC2011) disfrutarás de un descuento.

Pero centrémonos. La mesa que moderará Gab lleva por título Tendencias en el guión de no ficción. Dentro de este tipo de programas de no ficción se encuentran aquellos de reportajes tipo Acción Directa, Callejeros, Pekín Express, etc…

Mi primer trabajo en televisión fue en un programa de reportajes de pueblos de la Comunidad Valenciana titulado De prop (De cerca). Para que os hagáis a la idea era un Lonely Planet a nivel regional. Un chico o una chica de ciudad visitaban pueblos de la región e iban encontrándose con vecinos que les aportaban datos històricos, leyendas de parajes, mostraban trabajos artesanales y tradiciones que se perdían y, la parte más sabrosa para el equipo, siempre pasaban por un restaurante o casa particular, o bodega, o quesería, horno, charcutería…

En aquella época, año 2002, el equipo lo formábamos dirección, jefe de contenidos, realización, guión/redacción, dos cámaras, producción, presentador/a. Antes de grabar realizábamos dos localizaciones, a ambas iba el guionista, la primera a recabar datos, conocer a posibles entrevistados e identificar el pueblo y rincones interesantes. Realizábamos una criba de temas y volvíamos a las dos semanas el guionista, el realizador, el jefe de contenidos y el director. Tras esta segunda localización armaba el cuerpo del guión junto al jefe de contenidos y el director, buscábamos un hilo conductor que marcara el viaje del presentador (un locutor de radio a lo Do the right thing, cámaras dispuestas por la calle a lo Sliver… no siempre tan enrevesado) y luego me encargaba de escribirlo. Cuando íbamos a rodar ya conocíamos todos los rincones donde se iba a filmar y quienes iban a ser los entrevistados. Mientras la presentadora hacía las preguntas yo iba tachando los temas que se debían tocar y habían sido tocados, al mismo tiempo anotaba los códigos de tiempo de la cinta para tener claro qué tenía que ver y qué partes podía saltarme en el minutado.

Para los neófitos, “minutar” consiste en revisar el material filmado e ir anotando los códigos de tiempo, horas, minutos y segundos, para elaborar el guión de montaje. Es un trabajo tedioso porque además de anotar los códigos de tiempo tienes que transcribir la información y lo que dicen, sobretodo si es un discurso muy elaborado pues después deberás unirlo con otra declaración manteniendo la coherencia.

Cuando acudes a filmar en las condiciones en que lo hacíamos en aquella época era un trabajo bastante ágil. Al haber estado en la grabación conocías el material, sabías qué partes te podías saltar, cuáles eran las mejores declaraciones.

Luego empezaron a venir los recortes, ¡como 5 años antes de la crisis! Las localizaciones se quedaron en una, el equipo se redujo y el ritmo aumentó. Pero como teníamos asumido perfectamente el funcionamiento del programa pudimos salir airosos.

Aquél es, o por lo menos me lo parece, parafraseando a Pangloss “el mejor de los mundos posibles” para después minutar. Normalmente, o lo que se ha (a)normalizado con los años, es que como los equipos se reducen el guionista/redactor asume papeles de producción, cuando no también de cámara. Con suerte, recuerdas algunas partes de las que no se puede sacar nada y las pasas rápido mirando a la pantalla no te pierdas algún plano bueno entre tanta declaración mala.

Lo peor es cuando te llegan cintas en las que nada tienes que ver. Ya os hablé de Acción Directa, los protagonistas se quedaban la cámara y filmaban su experiencia, algunos eran narradores audiovisuales natos, a otros les costaba. Esas son las cintas más duras de minutar, aquellas de las que no conoces nada. Le das al play y empiezas a ver imágenes, a veces tienes nociones sobre lo qué ves pues el contacto con el protagonista ha sido continuo vía e-mail o skype. Pero de lo que te contó a cómo lo filmó puede haber un abismo. La imagen se corta cuando empezaba a suceder algo interesante, minutos y minutos de paisaje desde la ventanilla de un coche… Y tienes que verlo entero. Eso sí, también aparecen grandes sorpresas, momentos por los que llamas a todos tus compañeros y les muestras ¡mirad que planazo! ¡qué escena! La frescura de la vida pillada in fraganti.

No siempre se puede estar en todos los lugares donde se realiza la grabación, como en el caso de Acción Directa, no sé si en programas como Pekín Express los cámaras van acompañados de redactores que anotan lo que va sucediendo, pero recomiendo que siempre insistamos en acudir a las grabaciones en la medida de lo posible. Además de aprender de nuestro oficio al conocer las dificultades a las que se enfrentan presentadores, cámaras, productores, etc., a la hora de minutar tendremos media faena hecha.

Un pensamiento en “MINUTADOS, CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR

  1. Una buena entrada: muy práctica.

    Aún recuerdo cuando hace años, una aspirante a productora ejecutiva y un aspirante a cámara cogieron, sin consultarme, mi pre-guión para un documental sobre trenes y trajeron 13 horas en bruto, para que lo llevara a la mesa del editor. No sabían a dónde tenían que ir, sólo miraron el guión y pensaron que los llevaría a alguna parte. Estuve minutando tres días para encontrar alguna escena relacionada con el documental…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s