UNA SERIE DEDUCTIVA: THE KILLING

Por gabkarwai

Durante más de dos semanas y media Linden y Holder me han tenido cautivado. Tal vez desde “The wire” que no disfrutaba de una serie tanto. Solo tal vez.

“The killing” se nos presenta como algo visto y oído en otras ocasiones: policías tras la pista de los asesinos de una joven (sí, la sombra de “Twin Peaks” es alargada). A priori, y viendo el primer capítulo nada nuevo en el horizonte.

Lamentablemente no he visto el remake por lo que no puedo compararla con la original, que a buen seguro será tanto o más dura.

[Cuidado porque se me puede escapar algún spoiler sin querer]

Pero a medida que avanzan los capítulos me han cautivado la historia por varias razones:

– Donde en otros lugares vemos policías íntegros, que sí, que en ocasiones cometen un desliz, un error, pero que se les puede perdonar; aquí conocemos policías que no me creo que son policías. Me explico: al contrario de lo que puede ocurrir en otras ficciones, nadie se creería que Linden y sobre todo Holder puedan ayudarte en nada. Su aspecto, y su manera de ser (personas con faltas, en sus vidas, importantes) y su manera de actuar los hacen veraces. Es la primera vez que reconozco policías de los que tocan calle, que reconozco gente de carne y hueso, que se equivocan, pero no una vez, constantemente.

– El tiempo, por una vez, intensifica la acción. Saber los días que pasan desde que asesinaron a Rosie Larsen te mantiene en vilo. Es como que implícitamente te estén diciendo: oye, que no, que no lo vais a averiguar, que cada día que pasa las huellas se borran. Eso es algo importantísimo en una investigación, algo que en ocasiones, se pasa por alto. Esto lo acentúa el propio tempo de la historia, que juega a ser lento, para conocer detalles del pasado o de la familia de Rosie, y que amplía la información de los personajes (a veces no tanto de la búsqueda del asesino).

– Algo también importante para analizar es la creación de los personajes políticos. Los americanos tratan la política sin ambages, no se le caen los anillos. Cuando los políticos parecen honestos, se le vuelve su honestidad en contra. El personaje del concejal Richmond, juega una interesante doble carta, de parecernos honesto paso a paso (hasta le votaríamos), pasamos a dudar de él, a encontrar pequeñas grietas que te dicen que seguro que no es tan limpio. Además la reflexión juega en doble dirección. Ver sus debilidades y sus aciertos es algo que esperamos constantemente, es decir, verlos humanos.

– El seguimiento, las pistas, suelen ser lógicas, y te dejan como espectador, tu espacio para la imaginación, para que deduzcas qué pueda pasar, quién puede ser. Esta es la joya de la corona, porque si en algo debe acertar una serie del género policíaco es en generarte pistas no resolutivas, para que tú piques o no, con ello. El seguimiento al profesor de Rosie y todo lo que con él ocurre, es francamente, de lo mejorcito, porque…

– Las apariencias engañan. Lo sé, es manido, siempre es así, pero, todos y cada uno pensamos que ha sido el profesor. La condición humana, en situaciones límite, se pone en entredicho, y eso hace que estés molesto contigo, por haber pensado así (hay gente que cree que le han dado gato por liebre, pero yo creo que todo lo contrario: el acierto es hacernos ver que el profesor sigue su moral para que no cojan a la niña musulmán que ha escapado, lo que lleva al equívoco, al despiste).

– Linden es un personaje que se pasa la serie pidiendo perdón. Y es otro de los aciertos. Meter la pata constantemente es lo más lógico en una investigación sin rastros claros, por lo que es importante ver las contradicciones de Linden en ese sentido (sobre todo con respecto a la familia de Rosie).

 

 

– La manera de enfocar la familia de la chica es otro acierto. Tal vez pecan, en ocasiones, de melodramáticos, pero empatizamos con su sufrimiento. Viéndola me recordaba a un libro que hace poco he leído “La vida fácil” de Richard Price, donde la familia del joven asesinado sufre un trastorno (sobre todo el padre) y que lleva a una desestructuración del entorno familiar.

– Como señalaba antes, el papel de la intriga te deja pensar, te deja actuar. Lo importante es que te unas a estos dos mindunguis, porque eres un policía más.

– Y luego hay aspectos que no son intrínsecamente del guión (o sí), pero que reflejan muy bien la atmósfera de la serie. Los espacios suelen ser oscuros, pero no porque sean antros, sino porque el tiempo en Seattle, donde han situado la acción, apaga la ciudad. La sensación de lugar deprimente juega a favor de la historia. Y más, la constante lluvia que parece machacar a los personajes.

– La dirección ayuda a la historia. Hay planos que copiaría directamente desde ya. Creo que es sobria, sin efectismo, pero precisa y te enmarca muy bien la historia. Solo dos nombres que se me hayan quedado: Ed Bianchi, director de algún capítulo de “Mad men” y “Boardwalk Empire”, y Agnieszka Holland, cineasta por la que tengo cierta predilección desde que vi “Europa, Europa,” y sobre todo “Olivier, Olivier”, y que lleva un tiempo introducida en el sistema americano habiendo firmado algunos dignos capítulos de series como “Caso abierto” o “The wire”.

– ¿Y qué no me gusta? Pues este tipo de series no suelen ser mi fuerte porque son series chicles, es decir, que te mantienen mucho tiempo en vilo para luego ver que tampoco era para tanto (he de decir que me dejé “Lost” sin terminar la primera temporada. No era para mi).

– Creo que la serie danesa original jugaba con que cada temporada era un caso. Ese sería un acierto para esta versión, porque el cierre de la primera temporada ya empieza a saltarme la alarma de “¿qué pasa, que el asesino puede ser cualquiera?”. Y eso no mola.

– Pero por otro lado son ese tipo de series que me gustaría dirigir, escribir. He conocido y conozco de cerca muchos casos de ese tipo (por mis confidentes), y me gusta mucho la capacidad de indagación del ser humano.

Bueno, espero haberos metido la curiosidad en el cuerpo y que la veáis. Tanto si os gustó como si no, podemos opinar en los comments. Entre todos buscaremos al culpable del asesinato de Rosie Larsen. Se va a enterar.

5 pensamientos en “UNA SERIE DEDUCTIVA: THE KILLING

  1. Magnífico artículo. Vi la serie hace tiempo, a medida que iban saliendo los capítulos en USA, y siento lo mismo que tú: hacía tiempo que no me enganchaba tanto una serie.

    Lo curioso es que es una serie que no hace alardes, no juega con burdos trucos de guión. Todo parece “normal”, que discurre como la realidad: con pausa, aunque demoledora.

  2. También es interesante para mi, que Rosie no sea quién parece ser… suele ser un tópico, pero funciona. Y es cierto lo que dices del final, me dejo muerta porque Holder me cae muy bien! y lo del avión que ella tiene que tomar, también me mantuvo en vilo (como los días que comentas) porque a veces quería que lo cogiera y otras no, pero me daba pena no lo cogiera, me sentía tan contrariada como Linden respecto al tema… irse o quedarse…

  3. Hay algo en la serie de normalidad, como bien dices Javier, que inquieta. Creo que saben jugar muy bien con el tiempo, y su medida.
    Y Cris, es verdad que el personaje de Rosie tiene algo oscuro, y eso desdibuja lo angelical que parecía. Le da volumen. Y otra de las capas temporales tiene que ver con el matrimonio de Linden, una bomba de relojería puesta en escena con un cronómetro hacia atrás. Sabes que se debería ir: pero el deber y la voluntad a veces no son lo mismo. Yo espero que la segunda temporada no se tuerza, pero deberían empezar a cerrar el caso y pensar en otros, no sé. Algo como lo que hacia “The wire”, cada temporada una manera de enfocar el crimen pero siempre con algo que habías vivido en las anteriores. Un “suma y sigue” de contenidos.

    Gracias a los dos por comentar.

  4. A mí la serie me enganchó, y me tragué prácticamente todos los capítulos en pocos días.

    Muy de acuerdo con todas tus impresiones sobre la historia y los personajes.

    Por comentar, solamente recordar que Linden, al igual que otros muchos protas de series negras policíacas, es una persona solitaria y desubicada.

    Y esto es, creo, uno de los ganchos psicológicos del género: la contradicción que supone el que una persona que se dedica por entero a tratar de ayudar a quienes han sufrido un crimen, sea la persona a la que todo el mundo, víctimas incluidas, menosprecia o da la espalda, empujándola hacia una soledad oscura, gélida e insoportable.

    Estos personajes, con un trasfondo ético, y que soportan una carga que los demás evitamos, tienen un especial atractivo.

    “Some men in this world are born to do our unpleasant jobs for us. Your father is one of them”. (Harper Lee, “To kill a mockingbird”)

    O bien,

    “El Señor puso su dedo sobre ciertas personas para que les sacaran las castañas del fuego a los demás”. (Leon Uris, “Armageddon”)

  5. Pingback: LUTHER, COMBATES FILOSÓFICOS | GUIONISTASVLC

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