SECUNDARIOS

Por gabkarwai

Hoy me he acordado de Pepe Isbert. Y de mi abuelo Gabriel. Tenía una mirada intensa y muy mala leche. Dicen que en el fondo era buena gente, aunque era muy facha. Y, ah, coleccionaba sellos! También de mi abuelo Társilo. Con la cara de bueno que tenía, nunca supe porque estuve 4 años en la cárcel. Bueno sí, eran otros tiempos. Todos ellos han sido secundarios en una vida, donde yo, era el protagonista.

Si hay algo que me gusta siempre que me pongo a escribir ficción es esa nómina de secundarios que dan empaque al producto. Si el protagonista está, como siempre, preocupado por su objetivo, en su arco dramático y todas esas cosas, en los secundarios tienes más manga ancha para desgranar lo mejor de la variada fauna que conoces a lo largo de tu vida.

Recuerdo que mi último profesor de dramaturgia, hablaba de que en Shakespeare los secundarios no eran lo fundamental, ya que básicamente estaban colocados en función del protagonista, pero sí dan una visión distinta del conflicto: el bufón del rey Lear sirve como espejo deforme del propio Lear. Es decir: el secundario nos sirven para “desfacer entuertos”, que no me funciona esta trama, pues un chino que cose bragas se presenta en casa pidiendo su dinero.

Los secundarios pueden llegar a ser los personajes más creativos que puedes desarrollar porque en ellos puedes introducir todo aquello que el protagonista no es, y te funcionan como catalizador de la acción, o como ayudante.

Los secundarios nos sirven para saber darle un cierto aroma tétrico, divertido, oscuro, alegre, a la historia. Como el prota está ahí, dale que dale al objetivo, muchas veces se nos queda plano, hasta que aparecen, él o ella, y zas! ese mundo que habíamos creado, se ha transformado y rezuma originalidad.

Los secundarios nos sirven para medir, en menor medida, nuestras tramas principales, haciendo con ellos experimentos de lo que podría ser la historia, en paralelo, o en oposición, siempre viéndolo como un espejo donde testear lo que le ocurre al prota.

Los secundarios son aquellos a los que no tienes que preguntar porque hacen esto o aquello, lo hacen y punto. Ahí es donde has puesto ese momento que tanto te gustaba de tu tía Enriqueta, y mira tú por donde, funciona. En un protagonista dirías: ¿está tonto? Pero con un secundario, lo peor que puede pasar es que no se acuerden de él: no ves que solo sale 10 minutos.

Los secundarios son un problema para la producción porque nunca se quieren gastar el dinero en ellos, e intentan recortarlos por donde sea (“-¿Y eso mismo no lo podría hacer todo este personaje?”), pero un buen secundario hace grande al protagonista, es más, eleva la película y se evapora en el ambiente.

Existen secundarios malos, buenos, rematadamente horrendos, pero nunca echarás la culpa de la trama a un secundario: si solo sale 10 minutos.

En los secundarios es más fácil utilizar un arquetipo que un estereotipo, y se entenderá a la primera, quedara claro cuál es su rol, su función, y si no…  (aquí ponéis lo de los 10…)

Y además los secundarios sirven para hacer homenajes a las gentes que conoces: amigos, parientes, un hombre que conociste en el metro, etc, que luego te darán las gracias.

Veis, los secundarios sirven para algo, ¿no?

 Hoy guionistasvlc está de celebración. Este es el post nº100. Esperemos que le sigan 100 más, como mínimo. Gracias por seguirnos.

3 pensamientos en “SECUNDARIOS

  1. Gab, ¿De verdad conoce a alguien que dude que los secundarios sirven para algo?
    Su exposición del tema me parece muy lúcida, aunque yo evitaría decir que, lo peor que puede pasar de sus meteduras de pata es que nadie va a acordarse de ellos, o que nadie va a echarles la culpa de que la trama no funcione, si sólo salen diez minutos. Puede sonar despectivo, y suscitar que, algún actor secundario, malintencionadamente, pueda responderle que: en los éxitos y en las pifias televisivas o cinematográficas, casi nadie del público va a recordar o echarle la culpa a aquellos que se mantienen discretamente en un segundo plano, si solo aparecen unos minutos en los títulos de crédito.

    Y por cierto, felicidades por esos 100 posts. Yo también espero que le sigan 100 más como mínimo.

  2. Está claro Regla que la intención no es despectiva, sino todo lo contrario: los secundarios suman (y sigue) al valor de cada historia. Eso era lo que quería decir. Al hablar de los 10 minutos, era ironizar con la capacidad de concreción que se debe tener en ese tiempo, y por otro lado la libertad que eso da, en ocasiones.

    No sé si esto quedaba claro en el post, si no, espero que así lo sea ahora🙂

  3. Ahora se entiende mejor, Gab. La referencia a los 10 minutos me resultaba una ironía muy ambigua en el contexto del post. Gracias por la aclaración

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s