PARÉNTESIS EN LA ESCRITURA

Por Martín Román.

Escribir el artículo de vuelta de vacaciones de un blog de guión no es tarea fácil. Sobretodo porque no sé si he tenido realmente vacaciones. Mi primera opción fue hablar de un teaser que se ha rodado este verano pero me acusaron de querer hacer autobombo, y lo era, no lo niego. Pero hablar de nuestras experiencias además de servir para promocionarnos o darnos publicidad también sirve para que quienes nos leéis, aspirantes a guionistas, guionistas profesionales o simples curiosos, tengáis un punto de vista personal. Pero decido posponer ese tema y hablar de otro que me ha ocupado durante mi estancia en Inglaterra.

Hace unos meses Sergio Barrejón publicaba en la revista Orsai un artículo titulado Antidecálogo para guionistas. En él desmontaba los diez consejos, o deberíamos decir mandamientos por la sacrosanta veracidad incuestionable con que se pronuncian, que escucha constantemente todo aquel que desea convertirse en guionista. No voy a desgranarlos aquí todos, quien no haya leído el artículo le recomiendo que pinche sobre el enlace y lo haga, estará más o menos de acuerdo pero lo disfrutará seguro. He pensado en este Antídecálogo al empezar a escribir este artículo por su primer mandamiento: ESCRIBE ALGO TODOS LOS DÍAS. Todos lo hemos escuchado, pero muy pocos lo hemos cumplido. Y a veces es necesario, o por lo menos yo sí he sentido esa necesidad, rebelarse contra él de forma radical, no escribir en un periodo de tiempo, ¿os ha pasado a alguno alguna vez?

Como sabéis, he pasado cuatro meses en Londres para mejorar mi inglés. Y una vez allí tomé la decisión de realizar una cura de desintoxicación guionística. Es decir, no escribir ni cortos, ni tratamientos, ni siquiera una sinopsis o un breve storyline. ¿Qué hice durante ese tiempo? Aprender inglés, fregar platos, deporte, mudanzas, ir a exposiciones, barbacoas, conciertos, conocer directores, huir de jovenes saqueadores incendiarios…

En estos cuatro meses sólo he escrito los artículos pertinentes para este blog (el compromiso adquirido obligaba), cartas, e-mails y mensajes de texto (sin apenas abreviaturas, que conste). Tomé esta decisión después de dos años en los que he escrito dos tratamientos para largometrajes, un guión de largo (¡mi primera comedia!, la del teaser), un par de cortos, pruebas de guión varias y un documental. El último se ha realizado, de los otros proyectos estoy a la espera de saber si se convertirán en realidad o formarán parte de esas magnas obras que se quedan encerradas en un cajón, ejem, modestia aparte…

Adonde quiero llegar con todo este rodeo es que siempre que escribo hay algo más que el simple placer de la escritura. Al mismo tiempo que elaboro la trama o doy un paseo con los personajes que pululan por mi cabeza estoy pensando en cómo convertirlo en realidad ¿a qué productoras puedo ir?, ¿los productores leen? (en menos de un año he tenido la grata confirmación por partida doble que esa extraña raza existe), ¿lo dirijo o busco un director?, ¿quién sería el más adecuado?, ¿o quizá busco un actor que me abra las puertas?, ¿cuándo salen las subvenciones?, ¿el crowdfunding es el futuro, una moda pasajera u otra forma de sacarle los cuartos a tus amigos y a tu tío el rico pero con un neologismo importado?, ¿esto le interesa a la gente? (con esta pregunta siempre llego a la conclusión de que si me interesa a mí habrá más gente a la que le interese por poco comercial que sea la propuesta)…

No estaba cansado de escribir, estaba cansado de realizar todos estos “estudios de mercado” al mismo tiempo, de que todo sea tan lento en esta profesión y de depender tanto de los demás. Así que decidí tomarme un paréntesis en la escritura. Algunas ideas han sido anotadas en un bloc aquí, en una servilleta allá, pero me resistí a desarrollarlas. Ahora, puedo decir eso de “vuelvo con las pilas cargadas”, un clásico de las publicaciones post-estivales.

2 pensamientos en “PARÉNTESIS EN LA ESCRITURA

  1. Un placer leerle de nuevo, Martín. Los paréntesis en la escritura, como en cualquier otra actividad, por placentera que sea, son provechosos y necesarios. Una manera de engrasar la máquina y de ponerse las pilas de nuevo. Por mucho que nos guste frecuentar a nuestros amigos, también tenemos necesidad de descansar de ellos. Las conversaciones se acaban, y llega un momento en que ya no tenemos nada que decirnos, sobre todo, cuando nos entendemos bien con ellos.
    Cuando escribir forma parte de tu oficio puede llegar a convertirse en una tarea rutinaria y tediosa, como cualquier otra, si no dejas de recorrer el mismo ciclo una y otra vez o no te tomas algunos paréntesis. A mí las circunstancias me obligaron a tomarme dos años enteros. Demasiado tiempo de letargo para no atrofiarse, es cierto. Incluso, cuando relees algunos de tus textos te preguntas como lo hiciste y te sientes incapaz de escribir una sola línea y de arrancar de nuevo. Pero finalmente, aparecen nuevos estímulos. Y el placer de escribir se impone, ajeno a la rutina, como una necesidad imperiosa. Y no te cansa.

  2. Estimada Regla,
    un placer estar de vuelta y constatar aquellos a quienes dejamos antes del verano siguen leyéndonos.
    Un abrazo.

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