GUIONISTASVLC’s GREATEST HITS: PORNO

 

 

 

Estos días nos hemos enterado del rodaje del teaser de “Lázaro Z”, próximo proyecto como guionista de Martín Román. Y es que uno de los post más visitados este curso pasado fue “Porno”, que volvemos a publicar.

Por Martín Román

Confieso que una vez escribí una película pornográfica. Sí, amig*s, esas películas a veces tienen un guión aunque vosotr*s os empeñéis en darle al fast forward cada vez que alguien se pone a hablar. La firmé con seudónimo, voy a mantener en el anonimato también su título y la de algunas personas implicadas, espero que a lo largo del artículo comprendáis porqué lo prefiero así.

Creo que todos los guionistas hemos soñado alguna vez con hacer una buena película porno (algunos como Winterbottom lo han intentado), es decir, que la gente quiera seguir la trama que hay entre polvo y polvo. Que haya sexo explícito pero también erotismo, personajes creíbles, actores y actrices atractivos pero con apariencia normal, fotografía, sonido y banda sonora cuidada… A mí se me presentó la oportunidad cuando empezaba a dar mis primeros pasos en esta profesión.

Hace unos siete años, un compañero de trabajo me contó que estaba montando una productora con un amigo realizador para hacer porno. Que le había hablado al realizador de mí. Me decía que no había dinero (frase recurrente en esta profesión) pero que si la vendían me pagarían. A modo de favor, acepté reunirme con el realizador.

El realizador era verborréico y avasallador en las formas, aparentaba tener las cosas muy claras: “El porno se ha convertido en un National Geographic con trozos de carne entrando y saliendo de otros trozos de carne con primerísimos planos de pollas destrozando culos ¡¿QUÉ ES ESO?! Ya no hay erotismo, no se cuida la fotografía ni la producción. Queremos hacer un porno sensual. Además, si sale bien y lo petamos habrá más pelis y te podrás dejar este programilla y dedicarte a escribir guiones de porno”. “Perdona”, le dije, “disfruto mucho haciendo este programa, esto es un favor que le hago a … y si va bien pues a lo mejor continúo escribiendo para vosotros, pero este programa no lo dejo”. Esa actitud de desprecio hacia el trabajo que me encontraba haciendo debió advertirme de lo que se me venía encima.

¿Cómo se escribe una película porno?

A partir de una estructura sexual, no dramática, “tenemos 3 chicos, 4 chicas y 5 polvos distribuidos durante la película”. El elenco de actores estaba formado por 3 chicas profesionales, una que todavía no había cumplido los 20 años y que iba a ser su primera película y tres chicos que también debutaban. Cada uno de ellos cobra por escena sexual y cambian las tarifas según el tipo de sexo:

    • Polvo 1: Chica 1 y Chico 1 mientras Chica 2 se masturba viéndolos.

    • Polvo 2: Chica 3 y Chico 2.

    • Polvo 3: Chica 1, Chico 1 y Chica 4.

    • Polvo 4: Chica 2, Chico 2 y Chico 3.

    • Polvo 5: Chica 1, Chica 2, Chico 2 y Chico 3.

En una película porno para público heterosexual tiene que haber alguna escena lésbica (polvo 3 y 5) y una escena de una chica con dos hombres (polvo 4).

Me puse manos a la obra. Querían erotismo y lo intenté. La protagonista de la historia era una chica que ha roto con su novio y que sólo es capaz de hacer el amor si está enamorada. Una amiga suya quiere incluirla en sus juegos sexuales y la invita a un fin de semana en una casa de campo. A ese fin de semana se suman el hermano de la protagonista y su novia. En la casa les esperan el jardinero y la ama de llaves. El jardinero es mudo y tiene un instinto animal. En definitiva, una historia de desinhibición sexual

Tras desarrollar el guión y tener el visto bueno por parte de mi amigo y el realizador, les pedí hacer el making of junto a mi amigo Olaf González.

La película de unos 80 minutos se iba a rodar en tres días en un chalet de un pueblo marítimo de la costa alicantina de cuyo nombre no quiero acordarme. Quedamos en la explanada de Nuevo Centro en Valencia para ir todos juntos.

Olaf y yo fuimos los segundos en llegar. Vi a una chica muy joven y modosita leyendo unos papeles. Discretamente me acerqué y vi que era el guión que había escrito. Me presenté. Era la actriz debutante. “Será la protagonista”, pensé, “buena elección para el papel”. Charlamos y poco a poco fue llegando el resto del equipo.

Llegaron los actores. Un taxista parco en palabras, un chico ¿¡gay!? y un tipo bastante parlanchín que alardeaba de haberse follado un melón en el plató de una televisión local. Los dos últimos estaban encantados de que “les pagasen por follar” y no paraban de comentarlo. El taxista, en cambio, sólo emitía monosílabos y se reía. Estaba destinado a ser el jardinero mudo.

Llegaron el resto de actrices. El aspecto de una de ellas me llamó la atención, estaba extremadamente siliconada en labios y pechos ¡¿dónde estaba el erotismo?! Me la presentaron, “es la protagonista”. ¿Quién se iba a creer que esta mujer sólo follaba por amor? Todo empezaba a parecerme un despropósito.

Llegamos tarde a la localización. Los eléctricos empezaron a hacer su trabajo y montar el set mientras se hacía la lectura técnica del guión. Olaf y yo íbamos grabando recursos del ambiente. Charlando con las actrices, los actores, planteando las preguntas para las entrevistas…

Llegó el momento de rodar la primera escena: el Polvo 3. La actriz debutante se convertía en el ama de llaves, la otra actriz sí era profesional y el actor era el chico gay.

“¡Acción!”.

Yo tenía curiosidad por ver cómo era un rodaje de una peli porno y debo decir que fue muy incómodo. En el salón seríamos unas 20 personas observando a otras tres montándoselo, o no: a la actriz profesional le daba igual el guión, iba al tema, y la debutante no vocalizaba pero nadie cortaba, sólo se cortaba nuestra respiración. Veía cómo el realizador daba indicaciones a los técnicos pero le daba igual todo lo demás. A la chica debutante le daba bastante asco que la otra actriz la tocara así que la ignoraba y se dedicaba al chico pero, por mucho que lo intentó… “¡Corten!”.

Primera escena y primer gatillazo.

“¡Todos fuera!”, gritó el director, reacción lógica. Pero los gritos continuaron.

A la media hora salían todos del salón. Se posponía la escena al día siguiente. El actor no se empalmaba… (¿un gay entre dos chicas y recibiendo gritos? No me extraña.)

Llegó la hora de cenar. Mi amigo … que se ocupaba de la producción se dirigió al director para tratar de cuadrar el planning del día siguiente pues al posponer la escena había que reorganizarlo todo. Los gritos del director diciéndole que había acabado su jornada y no lo molestase más me dejaron a cuadros. Si eres director tu jornada no acaba, ¡pero es que además también era productor!

Al día siguiente se sucedían los gritos y los gatillazos mientras Olaf y yo continuábamos con nuestras entrevistas. Para nuestra sorpresa, las actrices nos contaron que los gritos eran una constante en la profesión, lo que no era tan habitual era tener un guión y estaban encantadas con ello ya que algunas querían dar el salto al “cine convencional”. Esta etiqueta no la había escuchado nunca antes pero parece ser bastante común entre l*s trabjador*s del porno para referirse a cualquier peli no pornográfica.

El único actor que dio la talla fue el taxista. Se le comparaba en el set con el mítico Ron Jeremy, siempre firme y dispuesto aunque acabara de finalizar una escena. Los gatillazos obligaban a cambiar el guión, ya sólo se confiaba en el taxista. Pero para reescribir ya era tarde pues Olaf y yo ya habíamos grabado las entrevistas y, hartos de tanto grito, habíamos decidido volvernos a Valencia por nuestra cuenta.

Al cabo de unos meses la película cayó en mis manos. Debo decir que es la peor película porno que he visto nunca entera (remarco esto último porque pocas son las que he visto enteras): Ausencia total de erotismo, errores de raccord no sólo al cambiar de plano sino de una escena a otra con cambios de noche y día, planos de penes completamente flácidos a mitad polvo, posturas repetidas desde otro ángulo para alargar el metraje, saltos de sonido entre planos…

Pero no todo fue malo. Olaf y yo conseguimos un making of bastante divertido, nuestra curiosidad se se vio satisfecha al estar en el rodaje de una película porno, supe que era un campo al que no quería dedicarme y confirmé que gritar no otorga ni experiencia ni razón a los directores.

Moraleja: desconfiad de alguien que quiera hacer erotismo en el porno, pues el porno porno es. Y vosotras, estad atentas la próxima vez que cojáis un taxi en Valencia.

Ya que el tema era picantón, aquí van algunas recomendaciones de películas eróticas con sexo explícito:

Ken Park, de Larry Clark.

Intimidad, de Patrice Chéreau.

El imperio de los sentidos, Nagisa Ôshima.

Soñadores y El último tango en París, de Bernardo Bertolucci.

Deseo, peligro, de Ang Lee.

La pasión de China Blue, de Ken Russell.

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