EL ESTILO

Por gabkarwai

 Ahora que me acerco, a pasos acelerados, a lo que será mi primera peli “comercial” (entendiendo este término como la primera bajo una serie de premisas de mercado, ya que llevo 2 largos más a mis espaldas), me preocupa, fundamentalmente, algo que siempre está inherente en el cine que me apasiona: la marca de estilo.

Un guión férreo tiene, por supuesto, personajes inolvidables, estructuras precisas, y diálogos brillantes, pero sin una pizca de estilo, poco se puede hacer. Y es ese algo inaprensible que hace una cinta diferente del resto, ese que nunca sé de qué lado de la creatividad debe caer esto, ¿guión? ¿dirección?

El estilo es algo inasible, que por mucho que queramos, no se puede copiar. Se puede imitar, transformar, acercar, pero nunca será aquello que nos ha “marcado” en la pantalla.

No nos damos la cuenta suficiente de que el cine es un arte visual, y que las palabras están al servicio de las imágenes (algo que Truffaut diría de otra manera: “… esta ley esencial del cine: todo lo que se dice en lugar de ser mostrado se pierde para el público.”). Esto que parece una perogrullada concede a los verbos, a las acciones, un factor fundamental en el estilo del guión.

Parecerá una tontería, pero en los términos que desarrollemos el guión, podrá o no condicionar (para bien o para mal), la dirección. Siempre recuerdo una idea de James Mangold en el libro Mi primera película. Mangold habla de escribir en imágenes y ponía como ejemplo un texto en el que decía: “Ella llora”. Si queremos que ese sea un momento emotivo podremos decir: “Una lágrima resbala por su mejilla”. El resultado es un plano corto que nos intensificará la historia (Las frases no son exactas, pero vale como idea).

Pero luego está la realidad: ¿puedo rodar esa lágrima? ¿tengo una focal para captar esa idea?, y nos topamos con otra realidad: la dirección. Un estilo se escribe en el guión, se cimienta en la dirección y SOBRE TODO, se entiende y comparte desde la producción.

Una de las peores experiencias en este sentido (y no por el equipo, más bien por esa sensación de “joder, qué pena!”) la tuve hace ya unos cuantos años en una película donde trabajaba en el equipo de dirección. El guión me pareció excelente, de aquellos de los que te llegan de verdad. Pero la producción no llegó a ser lo que se esperaba. Todos los esfuerzos por construir un imaginario se daban de bruces con la poca (por no decir nula) financiación del proyecto, de manera que empeño había un huevo, pero las metáforas se caían como losas (y hay que decir que en aquella época no existía ni el crowfunding, ni los festivales on-line, ni la leche mariana).

Un estilo se fundamenta en la construcción de un imaginario, y si ese imaginario no existe, la idea pierde fuelle y la película pasa a engrosar el listado-de-películas-que-veremos-una-tarde-de-domingo-en-tele-5.

En esa extensíiiiiisima entrevista entre Truffaut y Hitchcock, el primero extrae del segundo valiosísimas ideas entorno al estilo, a la manera de hacer, y de paso, reflexiona sobre el fundamento del cine. Una de ellas viene de hablar de otra de mis obsesiones a la hora de rodar.

Truffaut: “Sí, pero comprimir o dilatar el tiempo, ¿no es la primera labor del director? ¿No cree usted que el tiempo del cine nunca debería tener relación con el tiempo real?”

Exacto. ¿Por qué pensamos siempre en tiempos reales cuando la literatura (por no hablar de otras artes como las plásticas, la escena, etc) dejó de lado, o más bien la asimiló como una forma más, esta tendencia? ¿De qué sirvieron las vanguardias, las corrientes formalistas, si seguimos haciendo en el cine lo que Flaubert hacia en la novela?

El tiempo es un valor intrínseco al estilo. Pensar la realidad desde el realismo y no desde lo real, nos puede conducir a historias que no despierten el interés del espectador. Y no significa que el cine realista no sea interesante, justamente puede ser el que más, pero si no hay una mirada detrás, se vuelve superficial, anodino, carente de interés.

En el estilo también es importante la distinción entre lo narrado y lo cinematográfico. Dos reflexiones más de Truffaut y Hitchcock:

Truffaut: “Los críticos tienden a valorar más la calidad literaria de una película que su calidad cinematográfica.”

Hitchcock: “… en la mayoría de los films hay muy poco cine y yo llamo a esto habitualmente “fotografía de gente que habla”. Cuando se cuenta una historia en el cine, solo se debería recurrir al diálogo cuando es imposible hacerlo de otra forma.”

En el guión, en ocasiones, perdemos la idea de “lo cinematográfico” en pos de lo dicho, lo narrado, lo dialogado. Revisitando ayer Vértigo (De entre los muertos), encontré tremendamente interesante el seguimiento de James Stewart a Kim Novak, y como el solo hecho de seguirse (de solo eso José Luis Guerín ha hecho hasta una peli!), crea en nosotros, espectadores, una “nueva película” que intentamos averiguar:

– ella tiene un amante

– ella se ha quedado prendada de Carlota Valdés

– ¿quién es Carlota Valdés?

– ella guarda un secreto

– (y podríamos seguir)

El cine que atraviesa al espectador a preguntas es un cine que reflexiona en doble dirección, sobre el qué y sobre el cómo. Y esa es la mirada que genera el propio estilo, una marca.

En estos últimos tiempos siento especial predilección por el trabajo de James Gray, porque creo que es la esencia de una marca de estilo labrada película a película.

En esta nimia escena no solo presenta unos personajes (- Como soportas a este tío), crea un tipo de comunidad, cerrada, desconocida (- Si tienes un momento queremos hablar contigo), que aparte delimita, rápidamente, unas reglas (- Solo será un minuto. – Arriba en la Iglesia.)

Creo que es importante descubrir qué queremos contar, a quién le pasa, cuál es su objetivo, cómo trata de llegar a él y cuáles son sus obstáculos, pero no hay que olvidar el cómo: cómo logro crear esa tensión, cómo empatizo con ese personaje, cómo me acerco a él, cómo me alejo de él, cómo convivo con él.

Esta es la mejor manera que conozco de crear un estilo.

 

2 pensamientos en “EL ESTILO

  1. Buen post y buena reflexión, Gabkarwai. El estilo define y marca la diferencia de una producción a otra, de un director a otro…y por supuesto, marca la diferencia entre lo narrado y lo cinematográfico.

  2. Pingback: LA SISTEMATIZACIÓN DEL SISTEMA | GUIONISTASVLC

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