SGAE: LOS MALOS DE LA PELÍCULA

Por Chon González

Hitchcock sabía lo importante que era tener un buen malo en su película.      Como en Psicosis o en la sala de prensa del Real Madrid no hay nada que anime más el cotarro que un personaje bien odioso.

En la película que vivimos estos días, un clásico del género con escenas de prensa, tweets, posts, noticias en televisión, debates de ambulatorio y fiestas del pijama, aparecen,  sin duda, los archivillanos: Teddy Bautista y sus esbirros, próceres de la todopoderosa organización SPECTRA, digo SGAE.

Ahora debemos suponer que los buenos son los agraviados por Teddy y sus secuaces: asociaciones de internautas, empresas de informática, ciudadanía digital, ciudadanía al fin y al cabo.

Los hechos, en realidad, apuntan a que una organización privada, presuntamente, ha desviado fondos y se ha apropiado de un dinero que, en cualquier caso, pertenecía a sus socios, entre los cuales me hallo. Por lo tanto, si se demostraran las acusaciones, desearé, como todos, que se depuren responsabilidades, que devuelvan lo trincado al lugar que corresponde y que pasen la eternidad oliendo la ropa de Alfonso Ussía.

Esto no obsta para que me resulte curioso comprobar como el odio acumulado contra esta Sociedad hace que esta detención e investigación parezca mucho más grave que otras, pasadas y presentes, en las que los protagonistas son funcionarios públicos o políticos y el dinero presuntamente estafado pertenece a todos los ciudadanos.

Como diría El Nota, todo este asunto es complejo, está lleno de dimes y diretes y por usar la jerga al uso se mezclan constantemente las churras con las merinas.

Así que, antes que la vorágine de una masa enfurecida arramble con todo lo que huela a SGAE, convendría aclarar y separar algunos conceptos. Lanzaré una serie de preguntas para todos y seré el primero en dar mi opinión:

¿Es el funcionamiento de la SGAE a nivel democracia y transparencia el deseable?

Como socio no tengo derecho a voto; como guionista no me siento representado en la junta, y no porque no lo hayamos intentado (véase Enric Gomá gate); desconozco en gran medida su funcionamiento. Como ejemplo diré que siendo socio y teniendo parte de mi obra en la web nunca he conocido, hasta ayer, la existencia de SDAE.

¿Es lo mismo la cultura que la llamada industrial cultural?

No soy supermán soy un hombre muy sencillo que te quiere enamorar.

¿Sabe el ciudadano de a pie diferenciar entre SGAE y autor?

No, del mismo modo que no sabe diferenciar entre titiritero y demiurgo, árabe y musulmán, regalar y sobornar.

¿Y sabe lo que son los derechos de autor?

Basándonos en las didácticas campañas institucionales, sabe que es algo que tienen los Beatles, Michael Jackson y el autor de El chiki-chiki, y que infringirlos es como intentar atropellar un carrito de bebé con bebé.

Pongamos que todo el mundo en este país supiera lo que son los derechos de autor ¿Los respetaría entonces?

¿Sabes esos dispensadores de periódicos americanos que ves en las pelis, donde ponen una moneda, se abre, cogen uno y entonces tú, como buen español piensas…? “Joder, seguro que se podrían coger todos.”

¿Es la ley de propiedad intelectual la más idónea para los tiempos actuales?

No, y como no soy presidente de la Academia de Cine no tengo que dimitir por decirlo.

¿No estáis hartos de que ambas partes de este conflicto hagan demagogia?

Hasta los huevos, de hecho este post seguramente también la practique. ¿O acaso el “ambas partes” de la pregunta no es una demagogia en sí mismo?

En un momento donde internet facilita a los autores la difusión de su obra y donde los editores ven peligrar su modelo de negocio tradicional ¿no hay un conflicto de intereses al estar representados ambos por la misma sociedad?

¿Conflicto? Que va, si todos queremos lo mismo: Vivir humildemente de nuestro trabajo.

¿Te has parado a pensar quién se beneficia de que este “conflicto” sobre la propiedad intelectual e internet siga año tras año sin resolverse?

Iba a pensarlo esta tarde pero la factura de mi operadora de internet me ha dejado en descubierto la cuenta y solucionándolo se me ha ido el santo al cielo.

Sin duda este sigue siendo un buen momento para reflexionar. Pero si nos dejamos llevar por la masa en nuestro afán de venganza, de quemar brujas y de arrancar las cabezas a los turcos puede que tras la turba, autores, derechos y cultura sufran un daño injusto y de difícil reparación. Cuidadín, pecadores.

PD: Aprovecho la ocasión para decir que considero injusto que Chiquito nunca cobrara derechos de autor por todas las perlas que dejó al humor y al habla.

3 pensamientos en “SGAE: LOS MALOS DE LA PELÍCULA

  1. Pues sí, todo apunta a que son los malos de la película. Cabría preguntarse qué habrán hecho ellos todo este tiempo, para merecer tanto odio acumulado…y que parezca más grave que otras detenciones e investigaciones de políticos o funcionarios públicos, será precisamente porque al no ser políticos no han sabido mentir tan bien y han descuidado su imagen.
    Y no se engañe, aunque los autores sean los mayores perjudicados, el dinero presuntamente estafado por la SGAE, también se ha estafado presuntamente a la hacienda pública. Y de todos es sabido que, hacienda, somos todos.

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