ENTRE EL DRAMA Y LA COMEDIA

El sábado pasado ALMA organizaba una mesa redonda en el marco del festival Cinema Jove. En ella participaron Ada Hernández, Miquel Peidro y Alfonso S. Suárez como moderador. Miquel leyó el siguiente texto que, por su interés, reproducimos en guionistasvlc. Miquel Peidro es coordinador de guiones de la serie “El secreto de puente viejo” de Antena 3.

Por Miquel Peidro (Firma invitada)

1.- CASA DEL GUIONISTA. INT. / DÍA.

El guionista se enfrenta en solitario a la escritura de su primer guión para el cine. Todavía no sabe que en España hay que ser autor para hacer una película. O sea director – guionista – co-productor como mínimo para que las cosas puedan salir más o menos como uno imagina. Tampoco sabe que sólo se hacen dos tipos de películas: las minoritarias de bajo presupuesto que luego no ve nadie pero con las que el autor ha dejado su impronta para la posteridad (o eso cree él), o unas pocas superproducciones coproducidas con países extranjeros que normalmente ni recuperan lo invertido. Apenas existe clase media, la que sólo procura entretener sin mayores pretensiones, la que más posibilidades tiene de dar dinero, la que puede ser rentable, la que cimenta una industria. Pero el guionista sigue en su ingenuo empeño, porque cuando uno escribe para audiovisual, quiere hacer cine y no televisión. Un error, por fortuna, cada vez menos común. Y, por fin, se acaba la primera o segunda versión del guión.

2.- OFICINAS VARIAS. INT / DÍA.

¿Qué hacer ahora? Lo normal es mandarlo a diferentes productoras, donde con un poco de suerte se lo leerán con no demasiado interés, porque proyectos así les llegan a porrillo cada día. Pero mira por dónde, suena la flauta. Una productora se interesa. Es más, manifiestan un gran entusiasmo. Incluso han pensado un cásting de relumbrón. Fiesta en casa del guionista. Entonces aparecen unos personajillos anónimos y apocalípticos: los analistas. Los analistas, analizan. No saben bien el qué, pero analizan. Se han metido en la cabeza cuatro o cinco manuales de teoría del guión, y analizan. No tienen en cuenta que esos libros llevan escritos treinta, cuarenta, cincuenta años, y que las circunstancias cambian. Ellos, analizan. Y pasan un informe. No puede limitarse a decir “este guión es bueno”, así no justifican su sueldo ni su cargo. Hay que ser siempre negativos. Son una especie de informes standard, todos los guiones tienen los mismos o parecidos defectos. La conclusión es que hay que hacer pequeños cambios en el guión. Cuando te han comentado el segundo pequeño cambio te das cuenta de que hay que cambiar el guión entero. Pero lo haces. Aunque le vas cogiendo cierta manía al guión. Es lo que se llama proceso de reescritura.

3.- CASA DEL GUIONISTA. INT. / DÍA.

Versión diecinueve del guión. Parece que por fin has dado en el clavo. Sólo unas leves modificaciones. Versión veintiocho, dicen que definitiva. Han pasado dos años desde que comenzó todo. Se inicia el periodo de preproducción. En este periodo todavía se producen diferentes cambios en el guión, debidos a sugerencias razonables, a órdenes incomprensibles, a necesidades de producción, a despropósitos varios o a ocurrencias geniales. Pueden provenir del productor, del director, de algún actor avispado, de algún brillante director de fotografía, de la mujer del director de fotografía (que ha leído el guión) o de la manicura de la mujer del director de fotografía (a la que la mujer del brillante director de fotografía le ha contado el guión). Para entonces, posiblemente del guión original no quede ni el título. Y ya no le tienes manía: directamente te da asco. Te preguntas: ¿qué fue lo que les gustó de tu guión, si hasta el personaje que se llamaba Paco ha pasado a llamarse Pepe, porque va más con sus acciones y reacciones? Entre todas las cosas, versión cuarenta y cinco, que por lo general no es mejor que la versión tres, sino al contrario, mucho peor. Y han pasado otros tres años. Para entonces, el cásting de relumbrón ha derivado en otro de andar por casa. Y llega el clímax: la película se rodará en breve, el rodaje se aplaza o puede que la película no se ruede nunca. Si has tenido suerte, has cobrado algo por tu trabajo en estos cinco años. Si no, la vida es bella. Pero el ánimo se recupera pronto. Te embarcas en otro proyecto. Si tu actitud y tu capacidad han convencido al productor, puede que hasta sea un encargo suyo, y entonces las cosas cambian. De otro modo, a volver a comenzar, con el riesgo de escribir otro guión para que duerma en los cajones de tu escritorio. Son las reglas del juego. Si quieres jugar, hay que aceptarlas. Y acabas por hacerlo. Porque contar historias siempre es fascinante.

 Nota del guionista: toda la acción se desarrolla en interiores porque no hay presupuesto para hacerlo en exteriores. Es una pena.

3 pensamientos en “ENTRE EL DRAMA Y LA COMEDIA

  1. ¡El gran Peidró!
    ¿Qué se puede objetar a tu acertadísimo análisis de la situación? No res.
    Tienes más razón que un santo, camarada.
    Vivimos en la sociedad de la especulación y la mediocridad. Los productores especulan para sacar el máximo provecho de los costes de la producción y los programadores priman ese producto que según ellos va a gustar a toda la familia… es decir… que finalmente no gusta a nadie. ¿Cómo puede alguien pensar que lo que gusta al niño de ocho años, le va a gustar también a su hermana adolescente, a los padres cuarentones nostálgicos de los ochenta y a la abuela que se quedó en “Crónicas de un pueblo”?
    Pues en esas estamos…

  2. Como estuve en la charla pero no vi el momento de decir una cosa, aprovecho y la digo aquí. Estoy de acuerdo con Miquel en todo menos con lo concerniente a los analistas.
    Opinar sobre guión no se puede hacer de forma objetiva, está claro que es subjetivo, y el guionista puede estar más o menos de acuerdo con el análisis que le hagan, pero para mí tienen su valor y son una herramienta de trabajo esencial. Tener una opinión de fuera cuando estás tan metido en el guión que no ves más allá de lo que ya está escrito, creo que es muy útil. Uno debe filtrar todo lo que le digan y ver con qué se queda y con qué no está de acuerdo, pero cuando dos o tres personas te dicen lo mismo sobre un punto en concreto que no funciona… mejor hacer caso. Analistas hay como guionistas… montones, y está claro que habrá algunos que lo hagan mejor y otros peor, pero creo que son necesarios en el proceso para mejorar un guión, o dejarlo más redondo. Evidentemente se puede reescribir hasta el infinito y nunca habrá un guión perfecto, pero creo que hay muy buenos analistas que pueden ayudar a los guionistas a mejorar sus historias. Y si no se puede pagar uno siempre sirve otro compañero guionista o gente de confianza que su opinión te merezca respeto. Yo por ejemplo siempre le doy a leer mis guiones a compañeros, a mi hermana, a algun amigo, y a un actor (siempre el mismo), y este siempre me hace algunas notas y comentarios muy interesantes… otros no tanto. Pero el guionista debe coger todas esas opiniones, así como de productores, el director, actores,… la mujer del de fotografía ya no… y escoger lo que el crea que le va mejor a la historia. Lo que sí creo es que el guionista debería tener la última palabra… pero eso es ciencia ficción! aunque deberíamos luchar para conseguirlo, que se respete nuestra condición de autores y nuestra opinión esté por encima de otras personas que no se deberían imponer en este apartado.
    vaya rollo he soltado!

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