ME CONSTA

Por Chon González

En la costa Este, hace algunos años, las vacas eran gordas y los ladri-euros y el dinero público fluían alegremente por doquier,  y también, me consta, en el sector audiovisual.

En aquellos años, me consta, un productor-director, hijo de su papá, dirigió y produjo un documental, con sus recreaciones de ficción y todo.

Algo como “de puño en alto”, donde, pese a tener un sobrado presupuesto a cargo del erario público, no se pagó más que a la actriz protagonista (y porque se puso burra) y se rellenó el reparto con amateurs o ni siquiera eso. El guionista de esa producción, me consta,  estuvo a punto de no firmar el guión debido a los continuos cambios, intromisiones y morcillas que el incompetente director improvisaba día a día sobre su texto. Una producción donde el equipo cobró muy por debajo de cualquier convenio, uso o costumbre. Un productor-director que al final de la película, me consta, adquirió un BMW y se fue a descansar a las Islas Fidji.

En esos días de vino y rosas, se filmó otra producción de más 2 millones de presupuesto a cargo de la administración y televisión autonómicas. Una miniserie de época, con cientos de figurantes, caballos y castillos, sobre una histórica figura de la literatura.

Fue comandada por un director foráneo que, me consta, actuó como un demente durante el rodaje: capaz de encararse con un figurante especial por asentir cuando el director de fotografía le advirtió que se estaba saltando el eje o capaz de abandonar el rodaje con todo el equipo y decenas de figurantes en una catedral para irse a tomar un pelotazo con uno de los actores con las trayectorías más decadentes de este país.

La calidad de esa producción fue criticada públicamente por los responsables de televisión, su emisión no se promocionó y obtuvo la peor audiencia de su franja.

En aquel momento de falsa fertilidad en el Este, se llegó al todo vale. Llamativo el caso de un prolijo director que alcanzó más fama por aparecer en fotos en la sección de política/corrupción que por la calidad de sus producciones y que, me consta, llegó a la desverngüenza de justificar ante el equipo que, de los 2 millones de presupuesto, sólo podían gastar una tercera parte, porque había que cubrir un agujero de tamaño inconcebible heredado de un absurdo teaser con vocación internacional.

Era aquel momento donde la televisión pública pagaba auténticas fortunas a “periodistas” famosos o “famosos” sin más por conducir programas que no veía ni el tato. Y donde, me consta, no existía la costumbre de chequear que los sueldos que aparecían en los presupuestos fueran los que efectivamente cobraban técnicos, directores o guionistas, convirtiéndose, esa diferencia fantasma, en reformas de casas, viajes y bmw’s… la marca favorita del productor del Este.

Productores que recibieron, excepcionalmente, la subvención por anticipado y dejaron a gran parte del equipo, incluidos los directores, sin cobrar, desapareciendo del mapa sin importarles que la película se embargara, y que sólo aparecían para la foto en X festival. O grandes producciones paradas adeudando sueldos que fueron rescatadas por la administración como si de una cuestión de estado se tratasen sin penalizar al sospechoso habitual.

Esto solo son algunos ejemplos pero, me consta,  llegó a normalizarse como la regla más que como la excepción.

La producción del pelotazo en lugar de la producción sostenible (la que se fundamenta en la calidad y enraiza el prestigio), la producción de champán para hoy y tierra baldía para mañana, puso en clara desventaja a los que, y me consta que también los había, luchaban por hacer las cosas bien e invertir el dinero en conseguir el mejor producto.

Tiempos en los que la calidad de los guiones no era la prioridad, y donde importaba más quién los había escrito que el contenido de los mismos. Tiempos de grandes bussines pero, me consta,  no de grandes películas. Casi ninguna producción salida del Este tuvo repercusión estatal.

Se dio de comer a muchos técnicos y se creó oficio, sí, me consta, pero sólo fue una ilusión de industria que dejó tras de sí un rastro de emigrantes y de cadáveres profesionales que vagan como alma en pena añorando lo que pudo ser y no fue.

Lo irónico de todo es que casi todas esas productoras y productores que se dedicaron a hacer buen negocio en lugar de buenas producciones también, como los justos entre los pecadores, o han cerrado o lloran ahora reclamando gigantes deudas que, me consta, acumulan desde que el dinero dejó de fluir.

Si el sector audiovisual del Este tardará poco o mucho en levantar cabeza no lo puedo saber. Pero que somos muchos los que, aprendida la lección, lucharemos porque en el futuro el trabajo de muchos no se convierta en el negocio de unos pocos, eso… también #meconsta

13 pensamientos en “ME CONSTA

  1. Me consta que tienes razón en todo lo que dices. Y personalmente podría enumerarte hasta una docena de casos flagrantes de nepotismo, amiguismo y despilfarro del dinero público que han hecho del audiovisual valenciano el lastimoso pesebre que es ahora. Pero era en aquellos años de bonanza, cuando primaba la especulación sobre la calidad, cuando la lucha tenía sentido. Hemos sido muchos los que nos hemos dejado la piel en una lucha infructuosa contra las trampas de la administración autonómica, contra los ataques de los productores “oficiales” del régimen… pero también contra la incomprensión y la falta de compromiso de nuestros propios compañeros. Y eso es lo más triste.
    Algunos productores, alimentadas sus empresas por el dinero público, supieron comprar voluntades entre los profesionales (guionistas, directores, actores…) para asegurarse una quinta columna dentro de las asociaciones que podían resultar más incómodas al régimen. Fomentaron la creación de la FEVA (Federación Valenciana del Audiovisual) a instancias de la Generalitat con la excusa de tener un “interlocutor único” en el sector… y acabaron por dirigirla ellos mismos, directamente o a través de presidentes “títere” fáciles de comprar con unas migajas del dienro públco que tan alegremente manajaban. Como resultado, todas las reivindicaciones históricas del audiovisual, todos los avances que veíamos conseguir a nuestros colegas de Cataluña, Galicia o Euskadi, quedaron en agua de borrajas. Y cuando desde alguna asociación resistente intentábamos levantar la voz para denunciar tanta irregularidad y tan poco apoyo real al sector… surgían firmas en la prensa de algunos de nuestros colegas apoyando las políticas de la Generalitat y a sus responsables y acusándonos de malos profesionales y de no poder sacar adelante nuestros proyectos por no tener calidad. Huelga decir, que los firmantes de esos escritos en contra de nuestras protestas eran después los adjudicatarios de las ayudas del IVAC de la convocatoria de turno… y vuelta a empezar.
    Fue una época muy, muy dura. A los que denunciamos la especulación y el amiguismo en el audiovisual se nos demonizó hasta límites insospechados. En cierta ocasión, ante la entonces Cnsellera de Presidencia Alicia de Miguel, que intentaba vendernos la moto de que Ciudad de la Luz iba a ser la “locomotora” del audiovisual valenciano yo fui el único que discrepó (de entre medio centenar de productores) y le dije que la verdadera locomotora tenía que ser Canal 9 y que Ciudad de la Luz era un gasto innecesario que mejor se podría reinventir en contenidos y producciones para el cine y la Tv valencianos. Crees que alguien me apoyó? Que alguien se levantó a darme la razón?… pues no, ni siquiera aquellos que pensaban lo mismo que yo. Éstos se limitaron a felicitarme a escondidas al salir de la asamblea: “Qué razón tienes…” “Ese proyecto no tiene sentido, va a ser la ruina del sector”… “Algún día tenemos que hablar… pero ahora no… que podrían verme contigo y tengo un programa en Punt Dos… a ver si me lo quitan…”.
    Pese a todo yo sigo trabajando. Otros han echado el cierre. Ellos tienen su BMW y su chaletazo. Yo no tengo casa y mi coche es de tercera mano.
    Los profesionales hemos perdido muchas oportunidades de luchar juntos. El momento ideal era entonces… cuando había dinero y se podían reivindicar mejoras para el sector. Veo que tú eres optimista y piensas que somos muchos los que estamos dispuestos a luchar. Yo, sinceramente, cada día creo menos en las personas. Me fastidia que haya que llegar al fondo para que la gente reaccione. Pero tal y como están las cosas en Valencia… el fondo puede estar todavía más abajo y ser mucho más duro y seco de lo que esperamos.
    ¿Seremos capaces de reaccionar antes de descalabrarnos?

  2. También me consta que muchos de los que produjeron en ese tiempo de bonanza nunca se quejaron de los trabajos mal hechos, mal realizados, mal escritos, mal ejecutados y, sobre todo, mal pagados. Me consta que, dinero mediante, los profesionales agachaban la cabeza y nunca discutían con los malos productores y los malos ejecutivos que comandaban el audiovisual. Me consta que de aquellos veranillos hemos heredado este largo y crudo invierno. Y me consta, porque lo he leído en una bola de cristal prestada, que cuando los presupuestos vuelvan a enriquecer a unos cuantos, los profesionales volverán a bajar la cabeza y a poner el culo para poder conseguir su grano de arena en este árido desierto.

  3. En todas partes cuecen habas, eso también me consta, sólo que en este garito del Este parece que sólo sirven habas cocidas . Hace mucho tiempo que sufrimos de gases, el hedor y la pesadez de estómago empiezan a resultar insufribles. Muchos dicen que las habas cocidas son como las lentejas, que si no te las tomas , te jodes que alguien lo hará por ti. No sé si entre todos podremos borrarlas definitivamente del menú. Ojalá. Siempre nos quedará la opción de acostarnos con el estómago vacío, la conciencia tranquila y el deseo de que los “zampahabas” pasen una noche de mierda.

  4. Me consta que es un post con alma, Chon. La misma idea de “Cultura del pelotazo” adaptada y desarrollada en el escenario audiovisual, como también se adaptó y se desarrolló en el escenario urbanístico . Histórias paralelas que se entrelazan con un sentido de unidad. Causa y efecto, para los protagonistas de la trama que se posicionaron en uno u otro lado, por qué no todos sucumbieron a la cultura del pelotazo. Aun así, daños colaterales, con platos rotos que pagar. Y un final abierto, promovido desde dentro, como punto de partida para escribir una nueva história.

  5. No es consuelo, claro, pero cosas similares pasan en todas partes.

    Lo que más me ha chocado es eso de que se crearan dos entidades de profesionales, una de ellas afín “al poder”, si lo he entendido bien. Qué horror.

    Yo me quejaba de que, con todo, Valencia tenía una incipiente industria que ya quisiéramos en Andalucía. Pero visto lo visto, a lo mejor es peor el remedio que la enfermedad.

  6. Lo bueno es que todos sabemos en la profesión quienes son uno por uno, y cada vez les va a costar más pillarnos desprevenidos. Creo que nos hemos curtido y apostado por producir nosotros y ya veremos si lo conseguimos. Pero al menos le hemos puesto huevos, cosa que no pueden decir muchas de las personas aludidas (aunque seguramente ellos ni se darán cuenta). Si no que se lo digan a uno de los citados que no se dio de la parodian que le hacían en otro corto sobre el cine español de un compi guionista.
    PD: #meconsta esto es del twiter? me tenéis que explicar la mierda de #, que ya me costó la de @

  7. Pingback: 22 DE MAYO… ¿SESIÓN CONTÍNUA? | GUIONISTASVLC

  8. No creas todo lo que te consta; con certeza habrá tantos puntos de vista como protagonistas vivimos aquellos tiempos… y no todos los ángeles fueron buenos ni reconocibles los diablos: Valencia tiene tantas buenas historias de traiciones y de envidias que si nos pusiéramos a escribirlas se nos rifarían los productores de series…

  9. Hombre, lo que pasa es que con tanto suspense, alicia, dan ganas de preguntaros por productoras y personas concretas. Ya sé, ya: no podemos darlos porque son cosas que sabemos pero no podemos probar.

    A mí también me ha pasado, y si yo largara de los colegueos de Canal Sur…

    Pero el caso es que ellos siguen haciendo lo que quieren, y nosotros, callando. Aunque, claro, tenemos las de perder.

  10. En respuesta a Alicia le recomiendo al inquilino que SÍ crea lo que le consta. Es cierto que “hay tantos puntos de vista como protagonistas vivimos aquellos tiempos”… el punto de vista a favor (el de los beneficiados por una política nepotista y clientelista que gracias a una actitud poco solidaria y menos beligerante hicieron carrera sin apensa oposición)… y el punto de vista en contra (el de la mayoría que pretendía un sistema de ayudas más justo, una televisión que de verdad invirtiera en el sector cn criterios de calidad y unos presupuestos para el fomento de la producción equiparables al de las autonomías con las que nos queríamos comparar). Es cierto… siempre hay puntos de vista. Hoy en día, sin ir más lejos, hay gente que se manifiesta en las plazas pidiendo un mundo más justo… y otros que desde sus yates viven encantados con el sistema que vivimos. Puntos de vista, vaya…

  11. Hay casos que de tan obvios nos constan a todos. Pero te sorprendería sin duda conocer otros tantos, que alegremente pasan por parecer justamente lo contrario de lo que en realidad fueron -no sé si alguno arrepentido volvió más tarde a su cauce; puedo citarte unos cuantos que, aún hoy, siguen en las mismas: Productores, directores, guionistas, actores… que mientras a todos decían luchar por “un mundo más justo”, en realidad lo que hicieron fue asegurarse proyecto tras proyecto a base de vender al colectivo al que representaban.

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