BOOZIN’N’SCHMOOZIN (CRÓNICA BRITÁNICA VOL. I)

Por Martín Román.

Aunque todavía no vivo en Londres (me han acogido en un pueblecito de la campiña inglesa de Buckinghamshire) ayer pasé el día en la big city buscando una habitación donde instalarme, un trabajo en el que pueda practicar inglés y acudir al encuentro mensual de Boozin’n’schmoozin for film&TV; curioso nombre (borrachera y charla) para un networking meeting (que en castellano significa encuentro de trabajo en red) de guionistas, directores, productores y actores.

Lo organiza el Raindance Festival que tiene sede en Toronto, Montreal, Vancouver, N.Y., Bruselas, Berlín, Budapest y Londres. Además, también organizan cursos y talleres.

A las 19:00 acudí al 46-48 de Foley Street, junto a un amigo guionista que también está afincado en los alrededores de Londres. El encuentro comenzaba a las 18:30, valía 5 libras entrar y tenías que haberte apuntado a la lista previamente. Parece algo elitista, pero las vistas de la terraza del bar podría atraer a gente no interesada en el encuentro. Y esto se monta para hacer contactos.

 

Cuando llegamos había ya pequeños grupos formados. Lo primero que hicimos fue pedir una cerveza y una sidra para ganar tiempo y estudiar el espacio. La terraza nos atrajo enseguida (está haciendo un tiempo estupendo en Inglaterra) y salimos allí a charlar. Eramos los únicos hispanohablantes. Obviamente íbamos a relacionarnos en inglés, pero se hacía difícil meterse así de cero en una conversación.

Tras comentar entre nosotros nuestros propios proyectos, nos acercamos a un grupo y aprovechamos un silencio para “atacar”. Les pregunté si eran estudiantes y Bryan O’Neil me respondió, quizá fue el único que entendió mi inglés chapurreado. Me dijo que no. Era la primera vez que venía al encuentro y está finalizando su primer largometraje de low budget (bajo presupuesto, unas 80.000 libras) rodado con Red One y quería ver si podría inscribirlo en el festival. El título de su peli es Booked Out. Entablábamos conversación cuando Rory O’Donell, organizador del evento y maestro de ceremonias, pidió a quienes nos encontrábamos en la terraza que entrásemos al bar.

Cuando habíamos entrado todos, Rory se subió a un taburete para preguntar cuántos éramos nuevos en el encuentro, explicarnos en qué consistía y ofrecer aquella improvisada tribuna a quien quisiera presentarse ante los demás. Como aliciente dispuso un cubo de palomitas para que todo aquél que se encaramase al taburete dejara su tarjeta de visita y luego sortear cuatro DVD’s. Aquello se convirtió en una reunión de Alcohólicos Anónimos:

                                    JIM:

                               Hola, me llamo Jim, soy director de documentales…

                                    ASISTENTES (a coro):

                               Bravo, Jim. ¡Ánimo! 

Y yo, que a Londres he ido a aprender inglés, pero también a hacer contactos, hice acopio de valor, dejé la vergüenza a un lado y me subí al taburete. Me presenté, hice alguna pequeña broma que creo que funcionó (no sé si se reían de la broma o de mi inglés…) y dejé mi tarjeta en el cubo.

Las presentaciones se alargaron, subieron actores, actrices, productores, distribuidores, músicos… casi todo gente joven, pero también alguno más mayor como Maurice Byrne que me pasó un flyer de la obra en que actúa Hamlet: 1603. Pero ésto sucedió al finalizar las presentaciones, cuando me dirigía hacia la salida pues tenía que coger el tren de vuelta en Marylebonne Rail Station. De haberlo perdido os seguiría contando una aventura a lo Jo, qué noche. Pero llegué a casa sano y salvo.

 

El Boozin’n’schmoozin se celebra el segundo lunes de cada mes. Espero volver al próximo y participar en la segunda parte (el schmoozin) que supongo que es el verdadero momento de realizar contactos.

En Madrid creo que se ha realizado alguna experiencia similar. Me pregunto si en Valencia sería posible. Con los negros nubarrones que se ciernen sobre la vida cultural de la capital del Turia (cierre de cines, de salas de teatro…) este tipo de iniciativas podría dar sus frutos en un futuro cercano. Un festival es el perfil perfecto pues durante la celebración de un festival acuden cineastas de diversos países para hacer contactos. No sé alguno de los festivales que se celebran en Valencia, Cinema Jove o la Mostra, podrían involucrarse y organizarlo una vez al mes (es algo muy barato) y que uno de estos encuentros de networking cayeran siempre durante la celebración del festival para poner en contacto a los visitantes con los creadores autóctonos y no tener que aparecer en el Negrito pensando quién será cineasta y quien un turista más. Por si acaso, yo lo dejo caer.

5 pensamientos en “BOOZIN’N’SCHMOOZIN (CRÓNICA BRITÁNICA VOL. I)

  1. Pero esta blog no es guionistas vlc. A ver si vais a tener que cambiar el nombre por el de tres guionistas vlc y uno en London.

  2. Siga disfrutando de la experiencia londinense, Martín. (Y sin vergüenza)
    Un cariñoso saludo desde su tierra patria.

  3. Roman, yo no puedo estar mucho seguido en el mismo tiempo, soy como el pariente viajero de los Fraggle Rock.

    Gracias, Regla, trataré de hacerle caso.

  4. Los de Raindance se lo monta muy bien, la verdad. Yo he estado un par de años viviendo en Londres y el segundo año acudi a varias charlas y cursos montados por ellos. La verdad, Cremant Muses, la asociacion que hemos montado en Quart, debe mucho a mi experiencia alli. A ver si este año en Quartmetratges montamos algo como esto…

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