ESCALADA PARA GUIONISTAS

por Rafa Ferrero

Desde hace algunos años practico la escalada deportiva. Es un deporte considerado “de aventura” o “de riesgo” y evidentemente, algo de peligro hay. En este tiempo yo mismo he sufrido algunas caídas, he visto dedos con la yema arrancada de cuajo, algún que otro moratón y quemaduras por la rozadura con la cuerda en una mala caída. Pero por suerte, a mí nunca me ha pasado nada y tampoco conozco a nadie que se haya lesionado gravemente escalando.

Es cierto que circulan historias sobre piernas y clavículas rotas, pero raras veces, muy raras veces, la cosa pasa de ahí. ¿Por qué? Porque puede que haya riesgo, eso también le da vidilla, pero es un riesgo controlado. Conocemos los peligros y sabemos cómo evitarlos. De hecho, una de las primeras cosas que aprendes cuando empiezas a escalar es cómo se pone un arnés, cómo se hace el nudo en la cuerda y cómo se usan las cintas con las que te vas anclando a la pared, es decir, elementos de seguridad. ¿Parece lógico no?

Pues -permitidme el paralelismo- si los guionistas escalasen como trabajan, seguramente lo harían a pelo, jugándosela a cada metro. Así nos va, que nos despeñamos cada dos por tres…

Es aburrido, da mucha pereza y no resulta precisamente sencillo de dominar, pero si queréis ser guionistas no os queda más remedio que aprender algunas nociones básicas de derecho. Será vuestro arnés, la cuerda de seguridad que os salvará si algo sale mal.

Puede parecer que exagero, pero no es así en absoluto. He visto más caídas entre los guionistas que entre los escaladores. Entended por caída, por ejemplo, tener que reescribir un guión “n” veces porque en el contrato se firmó una cláusula que decía: El guionista se compromete a trabajar en la reescritura del guión hasta llegar a la versión definitiva, que será aprobada por el productor. Creedme, en estos casos “n” tiende a infinito.

Otro tipo de caída libre puede ser quedarse sin cobrar una parte importante del precio de un guión porque en el contrato no se fijó una fecha concreta para cobrar, sino que se vinculó el cobro a algo indeterminado en el tiempo como el inicio del rodaje, o la obtención de una ayuda, o el que se consiguiese una coproducción… ¿Qué pasa si no se consigue la ayuda? ¿Y si esa película no se rueda nunca? Sencillo, que no cobras.

¿Y qué ocurre cuando cedes los derechos de explotación de tu guión por siempre y en todo el universo? Pues que si el productor no consigue levantar el proyecto, por muy bueno que sea y aunque haya otros productores interesados en él, no puedes hacer nada. El proyecto le pertenece y sólo él puede moverlo. Si decide que se pudra en un cajón, así será.

Cualquiera de estos tres casos son el equivalente guionístico a caer desde veinticinco metros de altura contra roca bien dura y sin ningún tipo de cuerda ni arnés que lo impida. Y podéis estar seguros de que estas caídas, aunque no sean físicas, también duelen.

Tenemos que ser conscientes de la importancia que tiene saber qué cláusulas se debe pedir en la negociación de un contrato y cuáles no hay que firmar jamás. Nadie se aventura a escalar una pared sin tener ni idea de cómo ha de ponerse el arnés, pero sí hay gente que firma contratos sin saber realmente lo que está haciendo.

Por eso son tan necesarios cursos como el realizado este pasado martes en SGAE Valencia, organizado por EDAV -la asociación de guionistas valencianos-, titulado: Claves para negociar un contrato de guión, e impartido por Carlota Planas, abogada especialista en Derechos de la Propiedad Intelectual.

Os recomiendo que asistáis a cursos de este tipo o, en su defecto, que dediquéis unos minutos a leer modelos de contrato. Si no lo hacéis, acabaréis aprendiendo por las malas, cayendo.

Aprovecho para recordaros que en la web de EDAV tenéis colgados varios modelos de contrato, disponibles para los socios.

Pero no creáis que los peligros sólo se esconden tras la negociación de un contrato. Hay más situaciones en las que conocer ciertos vericuetos legales puede ahorraros más de un disgusto. Me refiero, por ejemplo, a las pruebas de guión y los concursos para guionistas.

Quien más y quien menos, entre los que nos dedicamos a esta profesión, todos hemos participado en alguna prueba de guión. Tampoco es que sean muy habituales, lo normal es que cuando una productora necesita cubrir una plaza de guionista, llame a alguien de confianza. Es perfectamente comprensible que se recurra a guionistas con los que ya se ha trabajado, a los que se conoce tanto profesional como personalmente y de quienes ya se sabe que darán la talla. Por eso, entre otras cosas, es tan difícil encontrar el primer trabajo como guionista.

Pero a veces ocurre que una productora cree que de entre todos los que conoce no hay nadie indicado para llevar a cabo un nuevo proyecto, o no consigue decidirse entre todos ellos, o es la primera vez que la productora trabaja ese género, o quieren ampliar plantilla, o simplemente prefiere probar con algo de savia nueva. Es entonces cuando puede ocurrir que se convoque una prueba de guión.

Pero lamentablemente, a veces por ignorancia, otras por dejadez y las menos por pura mala fe, las pruebas de guión están mal organizadas y esto genera mucha frustración.

Demasiadas veces la gente participa en las pruebas de guión sin conocer cuáles serán las condiciones del puesto de trabajo por el que está compitiendo, sin firmar ningún documento que le garantice que nada de lo que entregue podrá ser utilizado por la empresa y algunas veces incluso sin ni siquiera saber si el supuesto proyecto por el que la productora está buscando un guionista se va a llevar a cabo con total seguridad o en realidad todavía está todo en el aire. Es habitual también que, una vez entregada la prueba, pasen semanas sin que la productora informe a los guionistas que participaron sobre el resultado de la misma. Y todos hemos oído rumores sobre sketch, ideas, personajes o tramas que supuestamente alguien entregó en una prueba de guión en la que no fue seleccionado y que acabó apareciendo en el programa o la serie en cuestión.

Y con los concursos pasa tres cuartos de lo mismo. Bases mal redactadas o con cláusulas abusivas, plazos incumplidos y demás lindezas pueden general multitud de problemas. Por ejemplo, hay quien después de llevarse una gran alegría por haber ganado un concurso, descubre que su obra ya no le pertenece. Con una simple cláusula en las bases del concurso, la entidad organizadora puede reservarse todos los derechos de explotación de la obra ganadora a cambio de la entrega del premio al autor. Si eras consciente de ello cuando decidiste participar, perfecto, pero si de esto te enteras a posteriori y consideras que el premio es muy inferior al valor real de la obra… acabas de hacer el peor negocio de tu vida.

Por eso es necesario estar atentos. Por eso hay que aprender a ponerse el arnés antes de atreverse a escalar.

Para empezar y aunque parezca una obviedad: ¡¡Leed atentamente las bases y los documentos que firméis!! Y si hay algo que no entendéis, ni se os ocurra tocar un boli. La productora o el organismo que ha redactado ese documento no es el enemigo. Por norma general su intención no es robarte, por lo que es más que probable que no tengan ningún problema en responder a tus preguntas o en dejarte un tiempo para que repases el documento tranquilamente. Si no es así, si te presionan para que firmes, sal de ahí. Porque puede que mientras todo vaya bien no haya problemas, pero si las cosas se ponen feas… lo único que vale es el documento que firmaste o aceptaste implícitamente al participar. Y pobre de ti si ese documento no contiene unas garantías mínimas de seguridad.

Recuerda esto, una cláusula puede ser la diferencia entre el bien y el mal, entre coronar la cima o la caída al vacío.

Si he conseguido haceros recapacitar, tal vez os apetezca echarle un vistazo a un par de documentos en los que se recogen una serie de consejos y recomendaciones tanto para aquellas organizaciones o empresas que los organizan, como para los guionistas que participan en Pruebas de guión y Concursos para guionistas.

En internet podréis encontrar muchos videos de gente que escala haciendo auténticas barbaridades en la pared sin cuerda ni arnés de ningún tipo. Esto está al alcance de muy pocos y todos están muy fuertes y muy locos a partes iguales. Pero a pesar de su locura son plenamente conscientes de que se están jugando la vida.

Cuando firméis un contrato, participéis en una prueba de guión o en un concurso, sois libres de hacerlo sin arnés, pero al menos ahora sabréis que os la estáis jugando.

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