“ESA NO ES LA PELÍCULA QUE HE ESCRITO”

Por Martín Román

El título de este artículo es una frase recurrente en nuestra profesión. Unas veces se dice con razón, otras no.

Cuando el guionista entrega su guión a un director debe tener la mente abierta pues “un extraño” se dispone a diseccionar a tu hijo ante ti. Has volcado en esta historia mucha energía, depositado esperanzas y, como todo padre, “sabes qué es lo mejor para ella”. Pero tu guión cuenta una historia y probablemente trate algo más. El director hará una lectura personal, querrá hacerla suya (es su deber hacerla suya) e imprimirle parte de su personalidad. Unas veces querrá firmar también el guión, otras no, dependerá del grado de la colaboración. Pero parte de su autoría ha de quedar patente y la mejor forma de que tu guión crezca y lo sigas sintiendo como propio una vez lo veas en una pantalla, sea en el youtube o en unos cines de un centro comercial, es que la última reescritura la realices junto al director.

Si a pesar de reescribir junto al director sigues sintiendo que esa peli que ves en la pantalla no es lo que tú habías escrito, tienes un problema.

Acabo de impartir un taller de escritura de cortometrajes en Castellón, era eminentemente práctico pero aún así he estado revisando varios manuales de escritura para refrescar la teoría. Este ejercicio también ha rescatado anécdotas en mis recuerdos. Una de ellas está relacionada con el último corto que dirigí junto a Iñaki Antuñano, Primer domingo de mayo. Alguien que había leído el guión me dijo a modo de halago que le gustaba el trabajo que habíamos realizado porque era tal cual lo que había leído en el guión, yo pensé: “Para eso se escribió”. Pero es cierto que durante estos años de trabajo me he encontrado textos muy poco precisos, frases como “el personaje A y el personaje B se encuentran frente a frente en el pasillo como en un western crepuscular” o “Personaje C se queda con cara de póker” (peor sería cara de truc). Al utilizar estos recursos, que denotan una mente acomodada y vaga, no se percatan de que están apelando a la memoria emocional del lector y que es posible que esta memoria no tenga que ver con la del autor. ¿Western crepuscular? Lo verás de una forma u otra según te guste más Ford, Houston, Peckinpah, Leone o Eastwood. ¿Cara de póker? Yo no juego a cartas, ¿podemos ser más precisos?


Podemos y debemos. Las historias que creemos deberán ser emocionantes, pero para ello deberemos utilizar un lenguaje preciso, conciso a la par que evocador. No es tarea fácil pero es la vía para que el lector de nuestro guión se convierta, sin darse cuenta y a medida que vaya pasando las páginas, en espectador de nuestra película.

En el guión literario no es agradable leer tipos de plano ni sugerencias de realización (a excepción del fundido a negro). Es más, si le entregas un guión así a un director es muy probable que te envíe a paseo. Y con razón, ese es su trabajo. Entonces, ¿cómo hacer para que tu guión tenga los planos que tú te habías imaginado? Con una escritura sugerente que restrinja las lecturas ambiguas.

¿Estás pensando en una descripción de un espacio con un travelling? Describe el espacio y cuando enumeres los objetos que en él aparecen sepáralos por comas. ¿Qué prefieres que los objetos aparezcan al corte? Pues punto y seguido. Y si quieres que vayan fundiéndose las imágenes en la mente del lector utiliza los puntos suspensivos.

El punto y aparte suele sugerir al mismo tiempo que un cambio de plano también un cambio en la acción que va a representarse.

El ritmo de tú película también tiene que estar patente en el guión. ¿Tiene mucha acción, tiene un ritmo lento, es contemplativa…? Para el primero de los casos, el guión requerirá de frases cortas, párrafos breves, pocas descripciones y muchos puntos y aparte. Para los otros dos supuestos los párrafos serán más extensos, las descripciones más sugerentes y se utilizará el punto y seguido y las comas abundarán.

Por último, hay ciertas licencias que se puede tomar el escritor para generar cierto estado de ánimo en el lector/espectador (pues aplicando las herramientas citadas ya estará viendo nuestra película; otra cosa será que le guste o no). Estas licencias pasan por el uso de las mayúsculas para acentuar algún elemento o algún sonido que vaya a ser determinante en la trama y que no queremos que por nada del mundo pase desapercibido por el lector. En alguna ocasión yo he llegado incluso a variar el tamaño de la letra si se pasaba de un murmullo a un grito.

También se pueden utilizar los signos de interrogación y exclamación apelando casi directamente al lector. “¡Ha quedado atrapado!” o “¿Cómo conseguirá escapar?” Aunque de este tipo de recursos no creo que se deba abusar y sólo utilizarlos en lugares de máxima tensión (como en plot points de Syd Field o el detonante y el clímax de Linda Seager).

Así que si alguna vez has pronunciado la frase que da título a este artículo te animo a que revises de nuevo tu guión y lo testes. Si descubres que tu guión es ambiguo y poco preciso en el lenguaje te lamentarás y habrás aprendido una lección. Si en cambio tu guión era conciso y evocador y aún así no reconoces tu obra es que te equivocaste de director.

4 pensamientos en ““ESA NO ES LA PELÍCULA QUE HE ESCRITO”

  1. Bueno, veo dos extremos: por un lado los que escriben el guión, dirigen la película y la protagonizan, como Woody Allen y el caso opuesto, la novela adaptada por un guionista y luego filmada por un director.

    Creo recordar que hubo alguna entrega de The X Files con diferentes guionistas y diferentes directores en cada episodio. El resultado era mejorable.

  2. “Como hacer para que tu guion tenga los planos que habías imaginado”. Así a priori, Martín, esa escritura sugerente que propone, con un manejo adecuado de los signos de puntación y de las frases tiene mucho sentido. Me parece una técnica útil, sencilla y fácil de aplicar. La pregunta del millón es si todos los directores son capaces de interpretar adecuadamente el simbolismo de esos signos o de esa escritura sugerente. En principio, la comunicación o complicidad entre los implicados, debería salvar la distancia que separa al guionista, de la película que ha escrito.

    De acuerdo con el post, su corto “Primer domingo de mayo” parece un buen ejemplo de narración cinematográfica, donde la secuencia de planos e imágenes, habla por si sola, en un lenguaje universal, el de las emociones. Si había imaginado descolocar y dejar con mal cuerpo al espectador, créame, que lo ha conseguido. Por favor, necesito saber que no ocurre lo que imagino…

  3. Hola Regla,

    me temo que sí que ocurre lo que imagina. Gracias por ver el corto, me alegro de que le haya gustado el estilo visual aunque no lamento haberle dejado mal cuerpo, demuestra que es usted una persona equilibrada y nunca llevaría a cabo un acto como el de la protagonista (maravillosamente interpretada por Pilar Matas).

    ¡Saludos!

  4. Martín, le confieso que el comentario lo escribí un día después de ver el corto..para que se haga una idea de lo que me impactó (ser tan empática a veces es una desventaja). Figúrese que casi me arrepiento de haberle preguntado…y no haberme quedado con la duda.
    Y un 10 también para la actriz, por supuesto. Desde luego, no necesitó articular palabra para transmitir lo que me transmitio.

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