DIARIOS DE FURGONETA: CUANDO LA GENTE AMABA CANAL 9

 

 

por Paco López Barrio

Aunque quisiera, no podria escribir unos “Diarios de motocicleta”. Una, porque no soy el Che Guevara. Y además las motos me dan mucho miedo y las evito. Pero sí hubo una época de mi vida en la que hice muchisimos km. Siempre en furgoneta. Eso fue durante el curso 89/90: mi primer trabajo para Canal 9, con la cadena recién estrenada.

Canal 9 empezó sus emisiones el 9 de octubre del 89. No recuerdo ahora si era sábado o domingo. Sí puedo recordar que el primer laborable siguiente acudí a Burjassot a firmar el contrato. Me hice cargo, como realizador, y más tarde también guionista, del programa Menjar i Viure, en el que se combinaban la cocina y el descubrimiento de un país. Yo venia de una pequeña productora y llevaba ya algunos años dedicado al documental institucional y al video industrial. Tenia 31 años y muchas ganas de comerme el mundo. Como la otra gente que encontré allí, todos jóvenes e ilusionados con el nuevo y avanzado juguete que nos ponían en las manos.

Trabajábamos con unas cámaras tan caras como pesadas: aquellas Betacam de tubos rondaban los 11 quilos (en gramos y en pesetas), a los que habia que sumar unos trípodes que aún ignoraban qué era eso de la fibra de carbono. Y eso no era todo: escribíamos los guiones a máquina, usando papel carbón para las copias. Si habia que llamar al despacho desde la calle nos tocaba buscar una cabina. Entonces sólo tenia móvil el Director General. Pero no lo llevaba en el bolsillo, porque era un pesado dispositivo instalado en su coche (por eso era móvil, no por nada más). Por supuesto que ¿Internequeeé?

En el párking habia sitio de sobra: aún no se habia construido la carpa y faltaban muchos años para que aquella explanada se ocupase con los módulos de alquiler que hoy conocemos como Guantánamo. Las dos primeras plantas de la torre central y las dos alas laterales eran suficientes para albergar las redacciones de Programas e Informativos, gran parte del área técnica e incluso el archivo de Documentación. Visto desde 2011 parece mentira que aquella televisión pudiese funcionar con tan poca gente como éramos (aunque llegué a la inauguración de los últimos, mi número de registro en Personal es inferior al 300). Esos cuatro gatos sacábamos adelante una producción propia considerable: Menjar i Viure, Fulles Grogues, Oficis i Beneficis, Enquadres, Talk com Show, el Show de Monleón… la gente de Fulles Grogues eran la envidia de todos: igual rodaban en Argentina como en Guinea. Tambien los de Informativos viajaban mucho, pero no les envidiábamos: a ninguno nos apetecía ver en primera fila los bombardeos de la primera Guerra del Golfo.

Salvo las jornadas dedicadas a editar, pasé la mayoria de aquel tiempo de aquí para allá: hoy en Morella y mañana en Orihuela. Para Programas disponíamos de una flotilla de furgonetas Nissan Vanette, con el primer logo de la cadena, enorme, pintado en los laterales. No sé cuantos quilómetros hice en aquellas furgonetas, pero fueron muchos en unos pocos meses. Aquellas Vannetes transportaban los equipos técnicos y humanos, pero sobretodo le ponían ruedas a una ilusión colectiva: por fin los valencianos teníamos una tele propia en la que vernos reflejados tal como somos.

En aquellos primeros viajes por tierras valencianas aprendimos todos mucho: sobre el oficio y sobre nuestra gente. Pero hay un recuerdo muy especial: la gente nos recibía estupendamente en todas partes, nos ayudaban en lo que podían, nos daban todas las facilidades, nos abrían todas las puertas. Y al pasar por la calle y ver nuestro logo nos saludaban al grito de: “Eh, Canal 9, Monleoooooón”. Los críos nos preguntaban si teniamos bolígrafos, gorras o camisetas para darles…. En dos palabras: Nos querian. El pueblo valenciano habia puesto tanta ilusión como los propios profesionales en aquel proyecto de todos. Y ese apoyo se traducía en una audiencia nada despreciable. Ésa gente, nuestra gente, seria la protagonista indiscutible de los Diarios de Furgoneta que podria escribir juntando recuerdos de aquel primer año.

¿Cuando se jodió todo? Pues no me veo capaz de apuntar una fecha. Ni siquera el momento del cambio político, cuando el PP sucedió al PSOE en el gobierno de la Generalitat. El PP ha llevado muchas cosas a extremos insostenibles, pero muchos de los defectos de la casa ya se estaban incubando bajo la administración socialista. ¿Alguien recuerda a Raimon o Al Tall actuando en Canal 9 en tiempos de Lerma? Las cosas son como son y me duele decirlo desde la izquierda. Ha sido un proceso gradual, aunque también, cómo no, ha habido momentos de bajada en picado muy evidentes.

El caso es que, poco a poco, toda aquella producción propia se fue desviando hacia productoras privadas, casi siempre de fuera, que cobraban un dineral por hacer lo que se podria haber hecho con los propios recursos. O si se hubiese contado con la industria local, que ha pasado muchos años a pan y agua. La parrilla se fue llenando de programas sin interés ni utilidad, y muchas veces sin ninguna audiencia, pero que venían de la mano de algún gurú de la derecha mediática y a precio de oro. O programas con los que se complacía el hambre de “sang i fetge” de la parte más descerebrada de la audiencia, la apoteósis de Chabeli y Bofillín, de Mariñas y Karmele. El reino de la manipulación de la mano de Pilar Ferrer o Julián Lago… Y unos informativos que una vez fueron  muy dignos y hoy producen vergüenza ajena. Cada vez más dinero gastado, más gente contratada y menos espectadores interesados…

Perdimos en calidad, pero tambien perdimos el cariño y el respeto de nuestra gente. Hoy son muchos los valencianos que jamás sintonizan Canal 9, por una cuestión de principios. Aunque la paguen, porque a ningún contribuyente nos sale gratis. Este “desamor”, señores directivos de la cadena, es un serio problema a la hora de reflotarla. Cuando una cadena te “cae bien” sintonizas aunque un programa concreto no te interese especialmente. Pero si el nivel medio es bueno… dejas puesto el canal. Y asi, un dia ves una promo que te despierta la curiosidad y ya estás atento a la emisión de ése programa. Porque, aparte de la audiencia que pueda tener un programa concreto, esta “fidelidad de base” te da ya una cuota inicial de espectadores fijos. A partir de ahí, cada programa debe esforzarse en subir el listón un poco más. ¿Pero de que sirve ese esfuerzo cuando, simplemente, el espectador no quiere saber nada de ti? Tengo compañeros trabajando en programas de una gran dignidad que no merecen esta indiferencia del público. Pienso en programas como Gormandia, Ficcionari, Sona la Banda… que están a la altura de programas similares en otras cadenas, pero que tienen que luchar con esta dificultad añadida del rechazo global a la “marca”. Un Canal 9 que pudiésemos sentir más nuestro les facilitaria esta base inicial a partir de la que ya es tarea suya mejorar los resultados. Debe ser muy duro tener que cargar, aparte de con el propio trabajo, con una mala imagen de la que no son culpables.

Y a ellos les dedico especialmente mi deseo: ojalá las furgonetas de Canal 9 de hoy, mucho más modernas que las que yo usé para patearme el país, vuelvan a ser recibidas con la alegría con que nos recibían a nosotros veinte años antes, que los equipos vuelvan a trabajar con la misma ilusión que trabajábamos entonces, que recuperen esa hermosa sensación de estar haciendo algo valioso para su gente y su tierra… sé que por su parte no quedará. Otra cosa es que a la dirección lo que le preocupe ahora sea vender pronto todo el tinglado a algun grupo de empresas de comunicación políticamente afín. Por supuesto pasando por un ERE que allane el camino a los nuevos dueños.

Quién me iba a decir a mí, cuando viajaba en aquellas furgonetas que aún olían a nuevo, que íbamos a estar hablando, dos decadas después, de la liquidación y derribo de aquel proyecto tan ilusionante. Y, peor aún, que una gran parte de aquel público se acabaria volviendo de espaldas a una televisión que ya ha dejado de sentir como propia.

Hace años que apenas piso la casa, tal vez ya hace dos de mis últimas visitas.  Mis relaciones con la cadena se podrían resumir en un verso de Neruda: “Yo la quise y, a veces, ella también me quiso”. Cuando voy veo un montón de gente joven que ni conozco ni me conocen. Veo también a mis antiguos compañeros. Todos más viejos, más gordos, más calvos… Y mucho más tristes. Pero que con otro panorama por delante se quitarían de encima años y achaques, y saldrían con la misma alegría de entonces, pero con mejores vehiculos y cámaras más ligeras, a levantar acta del dia a dia de nuestra gente y nuestra tierra. Pase lo que pase, almenos, nos quedará el recuerdo de aquellos dias de furgoneta, arriba y abajo por los caminos de un país tan fascinante como desagradecido: el nuestro, el único que tenemos.

Prefiero creer que hay futuro, que aún nos queda mucho por trabajar a varias generaciones de profesionales. Que los que se fueron, al exilio o a otros oficios, podrán volver. Y que, todos, volveremos a estar orgullosos de aquel proyecto que fue nuestro, antes de que lo convirtiesen en una vergonzosa caricatura. Algo habrá que hacer…

13 pensamientos en “DIARIOS DE FURGONETA: CUANDO LA GENTE AMABA CANAL 9

  1. Que bonito.

    Estoy de acuerdo contigo en el deterioro de la marca, y que sin una marca que “mole” es dificilísimo que los esfuerzos den sus frutos. Pero también la marca se construye como la representación e imagen de algo, en este caso, al no ser una maca “plular, diversa y más libre” la marca se convierte en otro significado, el que ya sabemos.

    En fin…

  2. Pues la verdad es que sí da pena.
    Yo recuerdo con cariño cuando era pequeño y que C9 emitía “Bola del Drac”, que por las mañanas poníamos la TV3 que hacían DOS capítulos, pero por la tarde C9 porque emitían otros dos y le sacaban de nuevo ventaja a TV3, peor al día siguiente otra vez a empezar… era divertido ver esa “competencia”, porque como a espectador, salías ganando.
    Pero es cierto que con el tiempo la cosa fue gradualmente perdiéndose. Yo creo que donde más se puede ver es en el tema de la lengua. Las voces de C9, pese a ser muchas Valenciano-Parlantes… resulta increíble el uso que hacen del idioma tan “correcto” en donde es imposible sentirse identificado con los que están hablando, y eso, claro está, provoca rechazo también.
    Es una pena que con el tradicional “meninfotisme” estemos permitiendo que esto ocurra, pero bueno, al fin y al cabo tenemos lo que nos merecemos por pasivos.

  3. Durante cuatro, seis, ocho años hicimos auténtico periodismo en televisión. Disfrutamos con el trabajo, tuvimos la sensación de estar haciendo algo útil y con sentido y, como muy bien dices feedback del público.

    Muy bonito el artículo. Muy difícil la solución.

  4. Joder, Paco, como me han conmovido sus vivencias. Algunas satisfacciones las llevamos siempre con nosotros y son como el cariño verdadero, que ni se compra ni se vende ni se paga con dinero. Me ha hecho retroceder algunos años a mi etapa de reportera en prensa comarcal y regional. Cuánta ilusión pones al principio y qué gratificante es el calor y el cariño que te dispensa la gente. Tu gente.
    No me sorprende que los valencianos estuvieran encantados con su TV valenciana, porque en mi tierra, la franxe de Aragó, pudo sintonizarse muy pronto y el Canal 9 era muy apreciado.
    “Qué grandes son las cosas en sus comienzos. Nunca en los principios hubo pequeñeces”. Y a pesar de todo, aunque vayamos perdiendo la ilusión por el camino , el sol sale cada día y siempre puede empezarse de nuevo.

  5. Querido Paco, me ha encantado el artículo. Se nota que está escrito con sentimiento. Lo he enladado en mi facebook. La pérdida de ilusión es lo peor, porque sin motivación se pierde el alma de cualquier producción.
    Tienes razón cuando hablas de que hacemos productos de calidad. En C9 hay todavía muy buenos profesionales, con ganas de comerse el mundo. Lástima que las audiencias vayan como van. Ni siquiera el perfil de votantes a quién va dirigida la emisión se conecta a C9. También soy de los que piensa que sin pluralidad política no hay futuro para Nuestra Telvisión. Te lo dic el trabajador nº 68. Un abrazo

  6. HOLA
    Caualmente he tropezado con su blog y me ha encantado este pots.Soy una periodista de las jóvenes, de las que se enfrentan a un enorno laboral complicado y de las que no estan en el cupo de “rubias” que tanto promociona Canal 9. Hace mucho que no siento como mia la TV valenciana, que cada vez es más pobre, más manipulaa y con mnos prestigio. La oferta de programas ya no puede ser más “provinciana” y los informativos, que me toca verlos a menudo, dan pena…. Una lástima, porque en parte tenemos lo que los valencianos nos hemos ganado, però no sé si tiene arreglo

    Un saludo

    EMi

  7. Soy testigo, como tu bien sabes, de que el Norte se perdió hace mucho tiempo. Cuando Carrascosa le decía a M. Abradelo que no era necesario que aprendiera a hablar valenciano. Cuando Zaplana, como jefe máximo,
    consintio que se contratase a gente de Madrid como presentadores. Y vino lo peor. Y cada vez mas. Sin criterio, ni dirección y un montón de gente que no sabemos para que sirve, ademas de llenar el helipuerto. Este proyecto de televisión publica, hace mucho tiempo que dejo de tener interés para los políticos del PP, que son quienes lo manejan y se sirven de él como una propiedad privada, intoxicando a la audiencia con el único objetivo de ganar votos. SIIII, da mucha penita! Pero a quien le corresponde patalear? A Todos!!!!!! La solución pasa por las urnas. Estoy convencida de ello. Soy positiva y creo en las soluciones, en que se pueden hacer las cosas bien o mejor dependiendo de quien las haga.
    Tendremos el resto de nuestra vida a los mismos mandando? Políticos quiero decir….que pesadilla! Suena como que estos no van a salir nunca de la Generalitat ..Un ERE? Lo peor es eso, que la gente habla, dice, se acostumbra y acaba aceptando lo mas injusto, pero …. Paco, me gusta tu articulo. Al igual que tu viví los principios de esta Casa y comparto contigo que le pusimos ilusión y cariño al proyecto, horas, desgaste físico y emocional…Ahora no pongo nunca canal 9

  8. Tienes toda la razón, especialmente cuando apuntas a esa desafección de la gente hacia la cadena. Yo no quiero conformarme viendo TV3 (aunque por supuesto, me gustaría que pudiera verse, y Canal 9 en Cataluña). Lo que quiero es una Canal 9 que goce entre los valencianos del mismo cariño del que goza TV3 en Cataluña. No es sólo que sea líder de audiencia, es que no encontrarás un solo catalán que te hable mal de TV3. Todos los catalanes que he conocido, que son muchos porque mi mujer es catalana (y de todas las ideologías), hablan de ella con orgullo. Eso es lo que quiero yo para Canal 9.

  9. Yo era fan de ese Canal 9, de Monleón. Ahora huyo de él como de la peste. No lo preferiría si fuera de izquierdas. Me conformaría con algo de disimulo en su falta de pluralidad pero es que no nos dan ni eso.

  10. Yo antes veia Canal 9 pq trataba temas locales y de nuestra tierra. Pero poco a poco deje de llamarla Canal 9. Para mi empezo a ser TeleCamps o el Nodo Valenciano. Hoy apenas la pongo (por dignidad). La tengo sintonizada pq no se como funciona muy bien estas teles modernas q uso la opcion de sintonización automatica y ahi tengo Canal 9 y no m atrevo a tocar nada más de la TV. Pero si por mi fuera, dejaba de tenerla incluso sintonizada. Quizas en un futuro cambie mi percepción hacia TeleCamps.
    Un Valenciano.

  11. Me ha encantado este artículo, ojalá pudiésemos resucitar a Joan Monleón y su programa. De éste puedo deciros que hasta la abuela de mi mujer, que no hablaba valenciano, ni lo entendía, no se perdía ninguna tarde aquel programa, sólamente la gracia y la simpatía que tenían eran suficientes para hacer entendible nuestro idioma.
    Por cierto, hablando de nuestro idioma, ahora se le llama a nuestra RTVV, CANAL NOI, ya que por lo visto les hacen hablar en catalán o catalenciano, y por eso muchos comentaristas se enganchan, parecen tartajas o se ahogan al hablar. Un asco.

  12. Muchos comentaristas se ahogan al hablar, o incluso se enganchan más veces de lo normal, no porque les obliguen a hablar catalán,(¿en Canal9?), lo hacen porque son castellanohablantes metidos a comentaristas o locutores en valenciano. Y porque no son profesionales. Hay mucha gente que lleva 10 años en esta cadena y todavía redacta en castellano traduciendo con el SALT, sé de lo que hablo, lo veo todos los días. Y redacciones de noticias de radio o televisión como si fueran para un periódico, a patadas. Los lingüistas los tienen de adorno, porque no son capaces ni de reconocer que necesitan ayuda para escribir en Valenciano, que no en catalán, aunque -y esto es particularmente hiriente- no dejen de ser la misma lengua. A cada uno lo suyo, si uno no se entera, pues no se entera y en paz, pero no aprovechéis la coyuntura apocalíptica de la pésima gestión para tapar lo que fueron contratos a cientos, hacia gente que no amaba ni nuestra lengua ni nuestra tierra. Y sin pasar por las oposiciones de rigor, como mínimo, aunque fuera para tapar indecencias. Y si alguien se ofende lo siento, más me ofende a mí tener que escribir en castellano. Salud.

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